Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

domingo, 24 de agosto de 2025

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2026

Materiales y textos para la Semana de oración por la Unidad de los Cristianos 2026




“Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados”
(Efesios 4,4)


Texto bíblico para el 2026
Efesios 4,1-13

Así pues, yo, prisionero por amor al Señor, os exhorto a que llevéis una vida en consonancia con el llamamiento que habéis recibido. Sed humildes, amables, comprensivos. Soportaos unos a otros con amor. No ahorréis esfuerzos para consolidar, con ataduras de paz, la unidad, que es fruto del Espíritu. Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados. Sólo hay un Señor, sólo una fe, sólo un bautismo. Sólo un Dios, que es Padre de todos, que todo lo domina, por medio de todos actúa y en todos vive.

Cada uno de nosotros ha recibido el don en la medida en que Cristo ha tenido a bien otorgárnoslo. Por eso dice la Escritura:

Al subir a lo alto, llevó consigo prisioneros y repartió dones a los seres humanos.

Si “subió”, como dice, ¿no supone que previamente había bajado a lo profundo de la tierra? El mismo que bajó es el que ha subido a lo más alto de los cielos a fin de llenar con su presencia el universo. Él es quien a unos ha hecho apóstoles; a otros, profetas; a otros, anunciadores del mensaje evangélico; a otros, encargados de dirigir y enseñar a los fieles. Capacita así a los creyentes para que desempeñen su ministerio y construyan el cuerpo de Cristo hasta que todos alcancemos la unidad propia de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios; hasta que seamos personas cabales; hasta que alcancemos, en madurez y plenitud, la talla de Cristo.

Biblia Traducción Interconfesional

Introducción al tema del año 2026 "Un solo cuerpo y un solo espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados" (Ef 4,4)

Para este año, las oraciones y reflexiones para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos han sido preparadas por los fieles de la Iglesia Apostólica Armenia, junto con sus hermanos y hermanas de las Iglesias armenias católica y evangélica. Estos recursos fueron desarrollados, escritos y estudiados en la histórica sede espiritual y administrativa de la Iglesia Apostólica Armenia, la Santa Sede de Echmiadzin en Armenia, durante los edificantes días de la bendición del Myron (óleo santo) y la renovación de la consagración de la Catedral Madre, los días 28 y 29 de septiembre de 2024, tras los intensos trabajos de reforma llevados a cabo durante diez años. Esta conmemoración brindó al pueblo de Armenia y a los miembros del grupo de redacción una oportunidad única para reflexionar y celebrar la fe cristiana común que continúa viva y fecunda aún hoy en nuestras Iglesias. Estos recursos se basan en tradiciones centenarias de oración y peticiones utilizadas por el pueblo armenio, junto con himnos que se originaron en los antiguos monasterios e iglesias de Armenia, algunos de los cuales se remontan al siglo IV. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026 invita a recurrir a esta herencia cristiana común y a profundizar en nuestra comunión en Cristo, que une a los cristianos de todo el mundo.

La unidad, más que un simple ideal, es un mandato divino que está en el centro de nuestra identidad cristiana. Representa la esencia de la llamada de la Iglesia a reflejar la unidad armoniosa de nuestra vida en Cristo en la diversidad. Esta unidad divina es fundamental para nuestra misión y está sostenida por el profundo amor de Jesucristo, que nos ha destinado a un mismo fin. Como afirma el apóstol Pablo en su carta a los Efesios: «Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados» (4,4). Este versículo bíblico, elegido para este año, encierra la profundidad teológica de la unidad de los cristianos.

A lo largo de las Sagradas Escrituras, la llamada de Dios a la unidad resuena desde los tiempos más remotos. Empezando por el Antiguo Testamento, la súplica de Abram a Lot pone de relieve el deseo divino de paz y armonía entre los creyentes: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos ni entre nuestros pastores, porque somos hermanos» (Génesis 13,8). El llamamiento de Abram a la armonía y al respeto mutuo, a pesar de la separación final, subraya la importancia de vivir en paz. Esta instrucción divina continúa en Levítico 19,18, donde Dios ordena: «No serás rencoroso ni vengativo con tus compatriotas, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor». Estas prescripciones nos recuerdan que el perdón y el amor son vitales para mantener la unidad dentro de la comunidad de fe.

Los Salmos celebran la belleza de la unidad entre el pueblo de Dios, declarando: «¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos!» (Salmo 133,1). Esta imagen subraya la importancia de la unidad en el designio de Dios para su pueblo. Proverbios, por otra parte, advierte contra la discordia en el pueblo de Dios, afirmando que Dios desprecia a los que siembran la discordia entre hermanos y hermanas (6,19), y enseña que la paciencia y el perdón son esenciales para mantener la armonía (19,11).

En el Nuevo Testamento, Jesucristo eleva el concepto de unidad a una dimensión espiritual, reflejo de la profunda relación entre Él y el Padre. La unidad entre sus seguidores no es simplemente la ausencia de conflictos, sino un vínculo profundo y espiritual que refleja la unidad de la Santísima Trinidad. La oración de Jesús en Juan 17,21 pide a los creyentes que sean uno como el Padre y Él son uno, demostrando que nuestra unidad se basa en nuestra relación con Cristo y en nuestra misión común de compartir la Buena Nueva. El mandamiento fundamental de Jesús de amarnos unos a otros como Él nos ha amado (Juan 13,34-35) refuerza que este amor es la esencia de nuestra unidad. Este amor sacrificado y desinteresado es a la vez el vínculo de nuestra comunidad y el testimonio primordial de nuestro seguimiento. La oración de Jesús al Padre pidiendo para que nuestra unidad sea un testimonio ante el mundo (Juan 17,23) se convierte en un testamento que prolonga su misión divina.

Los Apóstoles se hacen eco de este tema en sus enseñanzas. Las epístolas de Pablo subrayan la importancia de la unidad en la Iglesia, instándonos a vivir dignamente nuestra vocación con humildad, mansedumbre, paciencia y amor (Efesios 4,1-3). La visión que Pablo tiene de la unidad en Romanos 12,6 muestra la diversidad de dones que edifican el cuerpo de Cristo. Entre ellos han de existir relaciones armoniosas, como aparece en 2 Corintios 13,11 y Filipenses 2,1-2, lo que implica tener una sola mente y un solo espíritu en Cristo, reforzando así el mandato divino de unidad y el reconocimiento de la diversidad.

En Efesios 4,4 se resume la enseñanza de Pablo sobre la unidad, subrayando que los seguidores de Cristo representan «un solo cuerpo y un solo Espíritu», unidos en una única esperanza. Esta metáfora representa a la Iglesia como una entidad unificada que trasciende las barreras de la geografía, la nacionalidad, la etnia y la tradición. Pablo utiliza la metáfora de la Iglesia como cuerpo de Cristo para describir su unidad con la diversidad de sus miembros. Escribe a los Corintios: «Sabido es que el cuerpo, siendo uno, tiene muchos miembros, y que los diversos miembros, por muchos que sean, constituyen un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo» (1 Corintios 12,12). En Colosenses, Pablo desarrolla el papel de Cristo como cabeza del único cuerpo con diversos miembros, afirmando: «Él es también la cabeza del cuerpo que es la Iglesia» (1,18). Así, la Iglesia, aunque compuesta de muchas partes, funciona como un todo cohesionado. Cada miembro tiene un papel único y contribuye a la vida y misión generales de la Iglesia. Reconocer que formamos parte de un cuerpo universal en Cristo fomenta la colaboración global en la difusión de su Evangelio y el servicio a la humanidad, desplazando el centro de atención de las divisiones internas hacia la misión común. Por el contrario, limitar el gran mandamiento del Señor de ir por el mundo y hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28,19) a una comunidad definida por fronteras étnicas, geográficas o socioeconómicas privaría a esa comunidad de uno de los fundamentos esenciales establecidos por Jesús para la Iglesia: la unidad de sus seguidores en todo el mundo.

El concepto de «un solo cuerpo» de Efesios 4,4 también refleja la naturaleza de la Iglesia. El cristianismo trasciende las fronteras culturales y nacionales, uniendo a los creyentes de todo el mundo en la fe y la esperanza. Esta comunión, tal como se prevé en el texto de Apocalipsis 7,9, en el que aparecen representadas toda cultura, tribu, pueblo y lengua, proporciona fuerza y aliento a los creyentes, reafirmando su conexión dentro del cuerpo de Cristo.

Para subrayar la importancia de la unidad de los cristianos, Pablo añade «un solo Espíritu», refiriéndose al Espíritu Santo que sostiene esta comunión y capacita a la Iglesia para cumplir su misión. El Espíritu Santo es la fuente de la vida espiritual y el guía para los creyentes, asegurando que los diversos miembros de la Iglesia están juntos en una misma fe y un mismo fin. El Espíritu fomenta una profunda conexión espiritual entre los creyentes, que trasciende las diferencias y crea un vínculo que refleja la unidad de la Santísima Trinidad. Este vínculo espiritual compartido es la base de la reconciliación, guía a los creyentes en todo el mundo y los prepara para ofrecer un testimonio y un servicio eficaz. Esta misión fundamental de la Iglesia hace entrar en armonía la diversidad de las expresiones de fe.

La enseñanza relativa a la unidad de la Iglesia es ampliada por el Apóstol en Efesios 4,4 cuando afirma que todos los cristianos están llamados a la «única esperanza» de salvación y vida eterna. Esta «única esperanza» significa que todos los creyentes aspiran al mismo fin: la vida eterna con Cristo. Este es el objetivo último y la motivación de la vida cristiana, que proporciona una visión y un propósito comunes a todos los creyentes y los une en su camino de fe y en su vida cotidiana. Esta visión compartida hace superar las divisiones confesionales y culturales, animando a los cristianos a trabajar juntos en todo lo les es posible. Hacer de la «esperanza compartida» el objetivo de nuestra vocación como cristianos define nuestra pertenencia a la Iglesia en términos de comunión universal en la esperanza de la salvación y la vida eterna.

En un mundo en el que coexisten diversas tradiciones y expresiones de fe tantas veces en división, Efesios 4,4 nos recuerda que todos los creyentes forman parte del «único cuerpo» de Cristo. Esta unidad no consiste en la uniformidad, sino en un compromiso por mantenerse en la comunión de las verdades esenciales de la fe cristiana. Un excelente ejemplo del poder transformador del Espíritu es que cristianos de diversas procedencias se unan con autenticidad y sinceridad en un objetivo común y compartido.

A través de sus praxis y su doctrina, la Iglesia Apostólica Armenia nos ofrece una profunda reflexión sobre la esencia de la unidad dentro del cuerpo universal de Cristo, no como un mero concepto, sino como una realidad viva y palpitante. Al proclamar el Credo, los fieles afirman su fe en la Iglesia «una, santa, católica y apostólica», profesando así la centralidad de la unidad de la fe para su vida espiritual. Este compromiso con la unidad encuentra su máxima expresión en las celebraciones eucarísticas de la Iglesia, donde las oraciones de la comunidad se elevan no solo por los cristianos de todo el mundo y sus líderes espirituales, sino también por la unidad de la misma Iglesia. Cada domingo, en la Liturgia, los fieles se unen y cantan: «La Iglesia se ha hecho una», es una manifestación tangible de una misma fe común y de un mismo fin compartido. La rica historia de esta Iglesia repleta de mártires dice mucho de su fortaleza y de su resistencia para mantener la fe cristiana en la tierra de Armenia y la región circundante. Por ello, la unidad de la Iglesia trasciende lo meramente doctrinal; se trata de una experiencia viva que consolida su identidad espiritual y fortalece el testimonio común. Al abrazar y vivir esta unidad, la Iglesia Apostólica Armenia no solo honra sus tradiciones sagradas, sino que también contribuye significativamente a fortalecer la unidad de la Iglesia universal de Cristo. Esta reflexión nos invita a reconocer y valorar el poder transformador de la unidad, tanto dentro de nuestras propias comunidades de fe como en la Iglesia universal.

La madurez espiritual implica abrazar las diferencias y trabajar al mismo tiempo por la unidad con la misma intensidad con la que se pretende la unidad de la fe. Nuestra fuerza reside en nuestra capacidad de dar testimonio de Cristo en la unidad, así como siendo reflejo de su amor y misericordia hacia el mundo. Al vivir esta llamada divina, cumplimos nuestra misión y honramos a Cristo, haciendo avanzar su Reino en la tierra.

Abracemos esta llamada divina a la unidad, no como un ideal abstracto, sino como una expresión vital de nuestra fe. En un mundo en el que el Cuerpo de Cristo está herido por las divisiones internas y entre tradiciones y confesiones, la llamada del Apóstol a la unidad se dirige a cada uno de nosotros, no solo como comunidades eclesiales separadas, sino que es también una llamada personal como miembros de estas comunidades. Viviendo en unidad, no solo damos testimonio del amor y el poder de nuestro Señor Jesucristo, sino que también encarnamos la esencia de sus enseñanzas. Al apoyarnos unos a otros y celebrar nuestros diversos dones y talentos, reflejamos el corazón de Cristo y hacemos avanzar su obra en la tierra.

Materiales

Consta de los Materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y para todo el año 2026. La redacción de éstos materiales ha sido confiada por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias al Departamento de Relaciones Interconfesionales de la Iglesia Apostólica Armenia

En cuanto a los textos bíblicos la versión utilizada es: La Biblia. Biblia Traducción Interconfesional (BTI). Editorial: Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Editorial Verbo Divino, Sociedad Bíblica-Sociedades Bíblicas Unidas. 1ª edición (2008)


Finalmento son preparados y publicados de manera conjunta por Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias


Se pueden descargar en el siguiente enlace:



FUENTE:
  • https://www.christianunity.va/

AGENDA

24 agosto 2025 – Domingo

17’30 horas (Hora Argentina)

Espacio de Oración por la Unidad
Parroquia de ja Asunción. Franklin. 2173 - FLORES
BUENOS AIRES (Argentina)

25 agosto 2025 - Lunes

Oración Mundial por la Paz en Ucrania

21’00 horas horas

Oración de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA

21’00 horas

Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)

26 agosto 2025 – Martes

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)

27 agosto 2025 – Miércoles
Fiesta hindú Ganesha Chaturthi
Fiesta jainista Samvatsari

20’30 horas

Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

28 agosto 2025 - Jueves
San Agustín de Hipona

19'00 horas (Hora de Argentina)

Mesa de Encuentro Interreligioso de la República Argentina
"Las enseñanzas del Padre Moon" por Esperanza Gómez
ARGENTINA
ON LINE

29 agosto 2025 – Viernes
Martirio de San Juan Bautista

21’00 horas

Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA

21’00 horas

Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA

30 agosto 2025 – Sábado

17'00 horas (hora de Aragentina)

Conmemoración por nuestros mártires actuales
Perroquia Greco-Melkita Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Avda. Scalabrini Ortíz, 1352
BUENOS AIRES (Argentina)

20’30 horas

Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE

21’30 horas

Oración Taizé
Convento de las Vedrunes de Caldes de Malavella, c/ Doctor Furest
CALDES DE MALAVELLA (Girona)

31 agosto 2025 – Domingo

17'00 horas (hora de Argentina)

Oración por la Unidad de los Cristianos
Parroquia de la Asunción. Franklin, 2173 - FLORES
BUENOS AIRES (Argentina)

18’30 horas

Oración común al estilo de Taizé
Parroquia de Santa María. c/ de Joan Puig, 3.
RUBÍ (Barcelona)






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