Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

martes, 24 de febrero de 2026

EL PATRIARCA BARTOLOMÉ EN EL COMIENZO DE LA GRAN CUARESMA

Mensaje de S.S. Bartolomé I en el Comienzo de la Gran Cuaresma Ortodoxa


✠ BARTOLOMÉ

Por la misericordia de Dios
Arzobispo de Constantinopla–Nueva Roma
y Patriarca Ecuménico

A la Plenitud de la Iglesia

Que la gracia y la paz de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; y de nosotros, la oración, la bendición y el perdón.

Honorabilísimos hermanos Jerarcas y benditos hijos en el Señor:

Llenos de santa emoción, entramos una vez más, por la buena voluntad de Dios, en la Santa y Gran Cuaresma, la arena del combate ascético, el tiempo del ayuno y del arrepentimiento, de la humildad y la oración, de la vigilancia espiritual y del amor, con los ojos del corazón dirigidos hacia la Cruz vivificante del Señor, que nos guía a todos hacia la Santa Pascua, que abre las puertas del Paraíso al género humano.

Este bendito período que ahora se abre ante nosotros constituye una oportunidad para comprender una vez más la verdad del ascetismo según Cristo y su inseparable relación con la realización eucarística de la Iglesia, cuya expresión y dimensión están iluminadas por la luz y el gozo de la Resurrección. El espíritu del ascetismo no es un elemento extraño introducido en el cristianismo, ni resultado de influencias de ideologías dualistas ajenas a la Iglesia. El ascetismo es otra manera de expresar la existencia cristiana, vinculándola con la confianza absoluta en la Providencia Divina, con la inagotable alegría espiritual de una vida dedicada a Cristo, con la superación y entrega de sí mismo, con el amor caritativo y el respeto por toda la creación.

El ascetismo no es cuestión de decisiones voluntaristas ni de particularidades subjetivas, sino de obediencia a la norma y a la “experiencia católica” de la Iglesia. Ha sido descrito como un acontecimiento “eclesial” más que “individual”. La vida en la Iglesia es indivisible. Arrepentimiento, oración, humildad, perdón, ayuno y obras de caridad están conectados y entrelazados. En la tradición ortodoxa no existe el ascetismo como fin en sí mismo, pues eso conduce a sobrevalorar el esfuerzo individual y alimenta tendencias de autojustificación.

La Gran Cuaresma es el tiempo apropiado para experimentar a la Iglesia como el lugar y el modo en que se revelan los dones de la gracia divina, siempre como anticipo del gozo de la Resurrección del Señor, piedra angular de nuestra fe y horizonte luminoso de “la esperanza que hay en nosotros”. Por inspiración divina, la Iglesia honra el sábado de la Abstinencia de Lácteos la memoria sagrada de hombres y mujeres santos que brillaron en el ascetismo, pues son apoyo y compañeros de los fieles en el largo camino del esfuerzo espiritual. En la arena del combate espiritual contamos con la benevolencia del Dios Trino, la protección de la Santísima Madre de Dios y Madre de todos nosotros, y la intercesión de los santos y mártires de la fe.

El ascetismo cristiano sano es la participación del ser humano entero —como unidad de espíritu, alma y cuerpo— en la vida en Cristo, sin menospreciar la materia y el cuerpo, y sin una reducción maniquea de la espiritualidad. Como se ha escrito, el ascetismo cristiano es, en última instancia, una lucha “no contra, sino por el cuerpo”; como afirma el Gerontikon: “Se nos ha enseñado no a destruir el cuerpo, sino a destruir las pasiones”.

Lamentablemente, y de manera inexacta, el ascetismo cristiano ha sido catalogado por pensadores contemporáneos como una negación de la alegría de vivir y como una restricción de la creatividad humana. ¡Nada más lejos de la verdad! Como liberación del “tener” y del apego a la posesión de las cosas, y especialmente como liberación del ego, del “buscar lo propio” y del “aferrarse al propio ser”, el ascetismo es fuente y expresión de la auténtica libertad.

¿Qué puede ser más verdadero que el éxodo de la cautividad del “derecho individual” y la apertura y el amor hacia nuestros semejantes, la “buena transformación” interior y la firmeza en el cumplimiento de los mandamientos de Dios? ¿Qué puede ser más creativo que el ayuno, cuando es una actitud integral de vida y expresa el espíritu ascético y eucarístico de la Iglesia, cuando es una “lucha común” y no una “hazaña individual”? ¿Qué puede ser más existencialmente profundo que el arrepentimiento y la conversión interior, como orientación vital hacia la verdad y redescubrimiento renovado del poder de la gracia divina, de la profundidad de la vida en Cristo y de la esperanza de la vida eterna?

Es verdaderamente notable que, cuando el carácter cristiano primitivo de la Santa y Gran Cuaresma como período de preparación para el Santo Bautismo en la Divina Liturgia de la Resurrección fue reemplazado por el “ethos del arrepentimiento”, permaneciera, sin embargo, su experiencia como un “segundo bautismo”. Por esta razón, el tiempo de ayuno y arrepentimiento no es un tiempo de tristeza. Nuestra himnografía habla de la “primavera del ayuno”, mientras que la teología llama a la Gran Cuaresma “primavera espiritual” y “período de gozo y luz”. Todo esto adquiere especial actualidad y significado frente a la confusión antropológica de nuestro tiempo, así como ante las nuevas formas de alienación arraigadas en la civilización contemporánea.

Con estos sentimientos y reflexiones, recordando a todos los hijos de la Santa Gran Iglesia de Cristo en todo el dominio del Señor que en el día del Himno Akatistos culminarán las celebraciones, marcando el 1400º aniversario del año 626 —cuando, en acción de gracias a la Theotokos por la liberación de la ciudad de Constantinopla de un peligroso asedio, se cantó de pie el Himno Akatistos en la sagrada Iglesia de Blanquerna— les deseamos a todos un fructífero camino de ayuno, con espíritu ascético y paciencia, con acción de gracias y doxología.

Que todos nosotros, hablando la verdad en el amor y siendo santificados en el Señor, recorramos este camino hacia la plenitud del gozo en su luminosa Resurrección.

Santa y Gran Cuaresma 2026

✠ BARTOLOMÉ de Constantinopla

Vuestro ferviente suplicante ante Dios por todos ustedes.


AGENDA

24 febrero 2026 – Martes

18’00 horas

Curso Bíblico Ecuménico 2025 – 2026
Ecumenismo en marcha: Caminando juntos hacia la unidad
Dietrich Bonhoeffer, pastor y mártir luterano del s.XX por Bettina Schältzl
Centro Ecuménico “Julián García Hernando", c/ José Arcones Gil, 37, 2º
MADRID
ON LINE

19'30 horas

Curso de formación sobre ecumenismo
Tema IV. El Diálogo
Sala reuniones, sacristía Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Pso. María Agustín
ZARAGOZA

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21'30 horas

Oración de Taizé
Capilla de la parroquia de María Auxiliadora, pso. San Juan Bosco, 70
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)


25 febrero 2026 – Miércoles

20’30 horas

Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

27 febrero 2026 – Viernes

21’00 horas

Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA

21’00 horas

Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA

28 febrero 2026 – Sábado

20’30 horas


Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE

21’30 horas

Oración Taizé
Convento de las Vedrunes de Caldes de Malavella, c/ Doctor Furest
CALDES DE MALAVELLA (Girona)




No hay comentarios:

Publicar un comentario