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martes, 17 de febrero de 2026

ECUMENISMO Y ECOLOGÍA EN FRANCISCO DE ASÍS

Francisco de Asís, un santo ecuménico y ecológico. En la efeméride del VIII centenario de su tránsito (1226–2026)

por Juan G. Biedma

CLAVES:
  • El VIII centenario del tránsito de Francisco de Asís (1226–2026) puede leerse como una efeméride que desborda lo meramente conmemorativo y, sobre todo, lo estrictamente confesional. Este trabajo propone a Francisco como figura de convergencia intereclesial, capaz de ofrecer un lenguaje compartible entre memorias litúrgicas (católicas, anglicanas y luteranas) y recepciones no litúrgicas (evangélicas y pentecostales). En primer lugar, se relee su biografía como «conversión en cascada»: de la lógica del prestigio a la desposesión, de la seguridad económica a la libertad interior, y de la religiosidad acomodada a una obediencia «sin glosa» al Evangelio, con implicaciones críticas para la reforma eclesial.
  • En segundo término, se explora su potencia como pedagogía del encuentro: no un «diálogo moderno» proyectado anacrónicamente, sino un gesto de no violencia y parresía cristiana, cuyo valor simbólico se robustece cuando se depura la tradición de frases no atestiguadas en las fuentes tempranas.
  • En tercer lugar, se expone la ecología franciscana como teología de la creación entendida como don, fraternidad y alabanza, con expresiones pastorales de fuerte capacidad hospitalaria (p. ej., la bendición de animales). Finalmente, se argumenta que, en 2026, el centenario interpela también al mundo evangélico y pentecostal: invita a superar recelos hacia el ecumenismo, y a pensar una cooperación cristiana fiel a la centralidad de Cristo y a la autoridad de la Escritura, sin diluir la identidad propia.

CONCEPTOS CLAVE:
  1. Efeméride con alcance intereclesial: el centenario funciona como «espejo» para sensibilidades cristianas compartidas (radicalidad evangélica, pobres, paz, cuidado de lo creado), más allá del marco católico.
  2. Francisco como «lenguaje común»: no un mínimo doctrinal, sino un vocabulario practicable: Evangelio «sin glosa», pobreza como libertad frente a los poderes, creación como casa recibida.
  3. Conversión y reforma: la escena de San Damián opera como síntesis biográfica y eclesial: lo que empieza en «muros» desemboca en discernimiento de reforma profunda.
  4. Desposesión como crítica teológica: renunciar a la herencia no es solo ascética; desactiva la idolatría del estatus, desenmascara seguridades y abre a una hospitalidad real.
  5. Encuentro y no violencia (Damieta, 1219): el episodio debe leerse con sobriedad documental; su fecundidad reside menos en «lo dicho» (difícil de fijar) que en el gesto: parresía evangélica sin lógica bélica.
  6. Depuración de citas devocionales: algunas frases atribuidas a Francisco (y también la «Oración atribuida») condensan un clima espiritual, pero no son literales de sus escritos; aclararlo fortalece el rigor sin empobrecer la espiritualidad.
  7. Ecología franciscana como teología cantada: el Cántico de las criaturas articula creación como fraternidad y gratitud; no idolatría de la naturaleza, sino lectura de la creación (pensil de Dios) como don.
  8. Hospitalidad pastoral: prácticas como la bendición de animales (en torno al 4 de octubre) traducen la sensibilidad franciscana en un gesto accesible, con potencial ecuménico y de acogida cultural.
  9. Recepciones litúrgicas plurales: anglicanos y luteranos integran a Francisco en calendarios y prácticas contemporáneas, con acento creacional y reformador.
  10. Recepción evangélica y pentecostal: puede ser «santo» en sentido delimitado: discípulo ejemplar, no mediador devocional; memoria edificante sin intercesión.
  11. Interpelación ecuménica a los evangélicos/pentecostales: el texto sostiene que el diálogo interdenominacional interno no basta; el centenario puede impulsar una cooperación exterior sin miedo, con un ecumenismo netamente evangélico, centrado en Cristo, conversión y testimonio común creíble.

1. Una efeméride que desborda fronteras confesionales

El VIII centenario del tránsito de Francisco de Asís († 1226) no es solo una conmemoración católica. Funciona, más bien, como un espejo intereclesial: en él se reconocen sensibilidades espirituales que atraviesan el cristianismo contemporáneo —la radicalidad evangélica, el cuidado de los pobres y excluidos, el deseo de paz y diálogo, la ternura por los seres vivos y la intuición de una fraternidad universal que desborda las fronteras del propio grupo—. La apertura oficial de las celebraciones del centenario, iniciada el 10 de enero de 2026 en Santa María de los Ángeles (Porciúncula, Asís), subraya precisamente la dimensión universal del carisma franciscano, convocando a toda la familia franciscana y proponiendo el aniversario como un «tiempo fuerte» de memoria y renovación 1.

Además, el centenario llega en un contexto cultural y político que vuelve a colocar a Francisco en el imaginario público. Italia ha reinstaurado el 4 de octubre como fiesta nacional a partir de 2026, vinculando explícitamente ese retorno a la figura del Poverello y al horizonte simbólico del aniversario 2.

Si, desde una orientación ecuménica, buscamos un lenguaje común —no mínimo, sino compartible—, Francisco ofrece uno particularmente fértil: el Evangelio leído «sin glosa», la paz y el diálogo como estilo personal, la pobreza como libertad interior y frente a los poderes y la creación como casa recibida, no como botín.

2. De rico heredero «a pobre de Dios»: conversión, desposesión y fraternidad

La trama vital de Francisco se deja contar como una conversión en cascada. Nacido en el ambiente próspero del comercio, su biografía se abre con el contraste entre el joven atraído por la gloria social y el hombre reorientado por el fracaso, la enfermedad y el choque con la fragilidad. En la memoria hagiográfica y documental, el episodio de San Damián funciona como síntesis de esa reorientación: «Francisco, repara mi Iglesia», una frase que comienza referida a muros y termina convertida en discernimiento eclesial y espiritual, en reforma necesaria 3 (ecclesia reformata, semper reformanda secundum verbum Dei).

La renuncia pública a la herencia y la desposesión radical no deben leerse solo como gesto ascético o para el público. En clave teológica, son un acto crítico: desactiva la idolatría del estatus y desautoriza la seguridad que nace del dinero y su poder. En clave eclesial, opera como protesta contra un cristianismo acomodado y superficial que responde a la «gratia vilipensa» (D. Bonhoeffer). En clave humana, abre una disponibilidad nueva, porque quien ya no se posee a sí mismo puede comenzar a recibir al otro sin condiciones.

La tradición franciscana temprana insistirá en que la conversión no fue fruto de un idealismo sentimental, sino un aprendizaje áspero que conllevaba renuncias importantes: acercarse a los leprosos, abrazar lo impuro social, atravesar el asco, y dejar que el Evangelio reforme no solo ideas, sino reflejos del cuerpo y del miedo. Esa inversión de la repulsión en hospitalidad es una de las fibras más ecuménicas de Francisco: toca el corazón de la santidad como misericordia concreta, antes de cualquier frontera institucional 4.

3. Francisco y el diálogo: paz, reconciliación y encuentro con el Islam

La recepción ecuménica de Francisco suele concentrarse en su amor a la creación. Ahora bien, su potencia como figura de diálogo es igualmente decisiva.

Primero, por su modo de habitar los conflictos. Las tradiciones locales y franciscanas han conservado la memoria de Francisco como mediador social, capaz de rebajar tensiones y de cantar la reconciliación como profecía de paz. En el contexto del centenario, este aspecto reaparece incluso en la narración pública del aniversario: Francisco no es evadido del mundo; es un actor moral que reordena el mundo desde el Evangelio 5.

En el plano estrictamente documental, conviene recordar que el episodio de Damieta (1219) se sitúa en un contexto de guerra y de frontera: Francisco no inventa un diálogo moderno, sino que cruza una línea de hostilidad para dar testimonio de Cristo, exponiéndose a un riesgo real. Las fuentes occidentales tempranas no permiten reconstruir con detalle el contenido de la conversación, pero sí sostienen lo esencial: el sultán al-Malik al-Kāmil lo recibe con respeto y, lejos de castigarlo, facilita que regrese indemne 6. Esa sobriedad de la memoria histórica es importante: preserva el núcleo espiritual del gesto (la no violencia, la parresía evangélica, la renuncia a la lógica bélica de la cruzada) sin convertirlo en una escena fabricada por categorías contemporáneas. De ahí que el encuentro haya funcionado, por relecturas sucesivas, como símbolo abierto: no tanto por lo que se dijo (que apenas podemos fijar), cuanto por lo que el gesto significa en la imaginación cristiana y en la reflexión teológica sobre el encuentro con el otro distinto.

En ese marco, también conviene depurar con honestidad filológica una tradición muy difundida: se cuenta que, interpelado por predicar a Cristo —quien mandó amar al enemigo—, Francisco habría respondido con una fórmula como «en el mundo el amor no es amado, sino crucificado». Expresiones de ese tenor condensan bien un clima espiritual franciscano (amor desarmado, testimonio sin coacción, lógica cruciforme), pero no están atestiguadas como cita literal del siglo XIII; pertenecen, más bien, a una recepción devocional posterior, que reescribe el episodio en clave edificante 7. Introducir esta cautela no empobrece el pasaje: lo robustece, porque permite mantener la fuerza simbólica del encuentro sin cargarlo con frases que, por falta de base textual temprana, podrían debilitar el rigor histórico requerido en cualquier estudio.

Desde un enfoque ecuménico actual, Francisco puede ser propuesto como una pedagogía del encuentro: no niega convicciones, pero rehúsa la deshumanización del otro. Y en un tiempo en que la religión se usa con facilidad como arma identitaria, ese punto es crucial.

4. La ecología franciscana: criaturas, alabanza y responsabilidad

Hablar de Francisco como santo «ecológico» no significa convertirlo en «precursor» de categorías modernas, ni hacerlo comulgar con posiciones ecologistas actuales 8; significa, más bien, reconocer que su experiencia espiritual configura una relación con la creación que hoy se revela teológicamente fértil, madura y cargada de valores humanos y espirituales de tintes cristianos, válidos para todas las identidades confesionales.

El Cántico de las criaturas —«Laudato si’, mi’ Signore…»— no es un poema decorativo, sino una teología cantada: la creación aparece como fraternidad (hermano sol, hermana luna, hermana agua) y como escuela de gratitud reconocida 9. Aquí se percibe una clave decisiva: Francisco no idolatra la naturaleza; la interpreta como don. Por eso su lenguaje de hermanos y hermanas no es simple lirismo, sino un correctivo espiritual contra la cosificación: si la criatura es hermana, no es materia sin rostro. En esta línea, la recepción contemporánea es explícita: la encíclica del papa Francisco Laudato si’ toma su título de la invocación del cántico y presenta a san Francisco como referencia espiritual para una ética del cuidado de la «casa común» 10.

Con todo, el rasgo que más ha permeado en la cultura popular cristiana —católica y también anglicana y luterana, y posiblemente de otras confesiones— es la relación con el mundo animal. La tradición de la «bendición de los animales», celebrada en torno al 4 de octubre, traduce pastoralmente esta sensibilidad: agradecimiento por las criaturas, reconocimiento del vínculo humano–animal y llamada a una custodia responsable 11. En términos ecuménicos, este punto es particularmente valioso, porque genera una liturgia accesible, hospitalaria, capaz de convocar incluso a quienes no se acercan a la Iglesia por vías doctrinales, sino por vías afectivas y éticas: el cuidado, la vulnerabilidad, la gratitud 12.

5. Un santo en varios santorales: anglicanos y luteranos ante Francisco

5.1. El santoral anglicano: una conmemoración con sabor creacional

En el ámbito anglicano, Francisco aparece con claridad en calendarios litúrgicos contemporáneos. La Comunión Anglicana —en expresiones diversas— lo conmemora el 4 de octubre como «fraile» († 1226) 13. Más importante aún es el acento teológico con que se le recuerda. En formularios litúrgicos anglicanos circula una «colecta» que pide a Dios «deleite» en toda la creación y la gracia de servirle con sencillez y alegría: no es solo memoria biográfica, sino espiritualidad honda 14. Ese «deleite» en la creación no equivale a ingenuidad ecológica. Implica, en clave cristiana, reconocer que el mundo no es propiedad absoluta, sino don confiado, «pensil divino»; y que la alabanza auténtica, el agradecimiento admirado se verifica en la atención, en el cuidado. Por eso, el santoral anglicano se ha convertido —de hecho— en un espacio de creatividad pastoral: servicios de bendición de animales, oraciones por la custodia de la creación, gestos comunitarios que hacen visible que la fe no se reduce al templo y su geografía 15.

5.2. El santoral luterano: «renovador de la Iglesia» y signo de conversión

También en ámbitos luteranos Francisco es recordado el 4 de octubre. En la tradición litúrgica de la ELCA aparece como «renovador de la Iglesia», un título teológicamente sugestivo para un mundo reformado: Francisco como recordatorio de que la reforma eclesial comienza por la conversión del corazón, la pobreza de espíritu y la obediencia al Evangelio 16.

Además, el vínculo entre Francisco y la creación está integrado en iniciativas ecuménicas más amplias, como el «Tiempo de la Creación», celebrado por numerosas iglesias desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, precisamente cerrando con la conmemoración franciscana 17.

5.3. Francisco en clave evangélica: santidad sin santoral ni mediación intercesora

En la mayoría de las iglesias evangélicas y pentecostales, la ausencia de santoral no nace de una desvalorización de la santidad, sino de una comprensión distinta de su naturaleza y de sus mediaciones. Para estas tradiciones, «santo» no es, ante todo, una categoría honorífica conferida por una instancia eclesial, sino la condición teológica de todo creyente regenerado por la fe, llamado a una vida consagrada y verificable en el discipulado. La santidad se reconoce, por tanto, en clave bíblica y existencial: conversión real, coherencia moral, frutos visibles de misericordia, perseverancia en el seguimiento de Cristo y obediencia concreta al Evangelio. En consecuencia, no se estructura un santoral litúrgico ni se promueve un culto conmemorativo; lo decisivo es la edificación de la comunidad mediante el ejemplo de vidas transformadas, sin introducir mediaciones devocionales que puedan oscurecer la centralidad de Cristo.

Desde este horizonte, Francisco de Asís puede ser leído —sin canonización evangélica y sin celebración litúrgica— como un testigo cristiano de singular densidad espiritual: alguien cuya conversión supuso una ruptura radical con el viejo orden de seguridades, y cuya existencia posterior se configuró como imitación de Cristo en pobreza libre, compasión efectiva con los descartados, anuncio itinerante y pacificación de conflictos. En ese sentido, Francisco es posible que sea «santo» para estas iglesias de un modo inequívoco y, a la vez, estrictamente delimitado: santo como discípulo ejemplar, no como mediador devocional. Su lugar en el entramado eclesial es el de un referente de integridad evangélica que edifica por su testimonio, no por una función intercesora otorgada por las autoridades eclesiásticas. Se le puede admirar, estudiar y proponer como lectura espiritual —igual que a otros creyentes eminentes de la historia 18— precisamente porque su trayectoria transparenta una santidad práctica: una vida atravesada por el Evangelio, capaz de confrontar el acomodo religioso y de reorientar la fe hacia lo esencial.

Así, esta recepción «sin intercesión» no constituye una carencia, sino una opción coherente con la teología evangélica: Francisco queda incorporado como memoria ejemplar del Pueblo de Dios, no como destinatario de plegarias, sino como estímulo para que los miembros de la Iglesia —en cualquier confesión— vuelva a escuchar, con seriedad, el mandato neotestamentario de ser santos en toda la conducta (actos y actitudes).

6. Una precisión necesaria: la «Oración atribuida a san Francisco»

En celebraciones y relatos populares reaparece con frecuencia la oración atribuida a Francisco:

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .

Donde hay odio, que lleve yo el Amor.

Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.

Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.

Donde haya duda, que lleve yo la Fe.

Donde haya error, que lleve yo la Verdad.

Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;

ser comprendido, sino comprender;

ser amado, como amar.

Porque es:

Dando , que se recibe;

Perdonando, que se es perdonado;

Muriendo, que se resucita a la

Vida Eterna 19.

Pero por honestidad histórica–académica conviene aclararlo: se trata de una oración muy querida y ampliamente difundida, pero no pertenece a los escritos auténticos de Francisco; su difusión moderna es muy posterior 20. Esta precisión no «quita» nada a la espiritualidad franciscana; al contrario, purifica la memoria y permite apreciar mejor lo que sí es propiamente suyo: el Evangelio como forma de vida, la fraternidad con los últimos y la creación como lugar de admiración y alabanza.

7. Conclusión: Francisco como gramática común para una Iglesia plural

Llamar a Francisco «santo ecuménico y ecológico» no es un eslogan. Es constatar que su figura ofrece un vocabulario compartible entre iglesias:
  • ecuménico, porque su santidad no se entiende como triunfo identitario, sino como desposesión, misericordia y paz;
  • ecológico, porque su fe reordena la relación con lo creado desde la fraternidad y la gratitud, y por ello se deja traducir hoy en responsabilidades concretas;
  • hospitalario, porque su memoria genera prácticas abiertas (bendición de animales, cuidado comunitario de la casa común, gestos de reconciliación, diálogo y fraternidad) que evangelizan sin gritar, sin coaccionar, sin engañar.
En 2026, el centenario puede leerse como una oportunidad para «reparar la Iglesia» —reformarla en sentido profundo—: no añadiendo un barniz pastoral o devocional, sino devolviendo al cristianismo su sencillez peligrosa, anclada en la opción fundamental por Cristo, revelación plena y definitiva de Dios a la humanidad. Allí donde las Iglesias se endurecen en fronteras y sospechas, Francisco, el Pobrecillo de Asís —que interpelaba a los cristianos a predicar, incluso con la palabra— vuelve a recordarnos, con su vida, que el Evangelio tiene el rostro de la fraternidad.

Ahora bien, si la fraternidad es el rostro del Evangelio, también interpela a nuestras fronteras confesionales. En el mundo evangélico y pentecostal —tan dispuesto al diálogo interdenominacional y, sin embargo, receloso del ecumenismo necesario para el diálogo y la cooperación exterior—, el centenario puede leerse como una llamada a abrirse, sin miedo ni demonizaciones, a la cooperación con otros cristianos desde una unidad entendida y practicada en clave netamente evangélica.

Conviene tener en cuenta que Francisco opera como figura de convergencia entre memorias litúrgicas y recepciones no litúrgicas. Su atractivo no depende del santoral ni de la devoción; nace, sobre todo, de una forma de discipulado que, por su transparencia evangélica, puede ser reconocida más allá de las fronteras confesionales. En un tiempo de identidades crispadas, su vida sigue funcionando como un criterio práctico: allí donde el cristianismo se endurece en autodefensa, Francisco recuerda que la fe se acredita por la conversión, la mansedumbre, la pobreza de espíritu y la fraternidad.

Quien aprende a dialogar con Dios y a escuchar la creación —no como objeto utilizable, sino como don recibido— adquiere una disposición interior que lo capacita para el diálogo con los seres humanos. En Francisco, la contemplación no termina en repliegue: se vuelve apertura. La fraternidad con las criaturas se prolonga en fraternidad con los hombres; y de manera particular, en una voluntad de comunión con quienes confiesan a Jesucristo como único Señor. Su ecología espiritual no desemboca en un misticismo aislado, sino en una ética relacional: paz, acogida, reparación, reconciliación, hospitalidad, reconocimiento. Todo ello señala una dirección: la unidad cristiana no puede reducirse a un sentimiento vago; ha de buscar formas visibles de reconocimiento mutuo y de cooperación en el testimonio.

Desde aquí, el mundo evangélico y pentecostal queda interpelado en un punto decisivo. Es comprensible que estas tradiciones hayan cultivado con celo un diálogo interior entre denominaciones afines y, al mismo tiempo, hayan mirado con recelo el ecumenismo institucional, temiendo diluciones doctrinales o estrategias de absorción. Pero el miedo no puede ser el principio rector del discernimiento eclesial. Si la unidad de los discípulos es un mandato del propio Señor —en su oración por los suyos—, entonces negarse por sistema al encuentro con otros cristianos no es una prudencia virtuosa, sino una pérdida de obediencia evangélica. La fidelidad a la verdad no exige aislamiento; exige claridad, caridad y madurez espiritual.

Francisco puede servir también aquí como modelo pedagógico: firmeza cristocéntrica sin beligerancia, identidad sin sectarismo, anuncio sin coacción, celo misionero sin desprecio del otro. Tomarlo como referente no significa importar un estilo católico de santidad o asumir mediaciones devocionales ajenas, sino aprender la lógica del Evangelio que su vida encarna: el discípulo no construye muros para preservar la fe; la preserva viviéndola con tal verdad que se vuelve hospitalaria sin ser ingenua. Por eso, un evangélico puede y debe pensar un ecumenismo propio, netamente evangélico, distinto, pero no distante del pensado y practicado por otras iglesias: centrado en la autoridad de la Escritura, en la conversión personal, en la primacía de Cristo, en la necesidad de un testimonio común públicamente creíble.

Este ecumenismo evangélico, por tanto, se diferencia de otros modelos sin necesidad de oponerse a ellos. Se diferencia del ecumenismo católico–romano en su comprensión del ministerio, de la tradición y de la autoridad; se distingue también de ciertas lógicas del Consejo Mundial de Iglesias, y de los marcos teológicos propios de luteranos, anglicanos u ortodoxos. Sin embargo, diferenciar no equivale a descalificar. Allí donde sea posible confesar juntos lo esencial —Cristo como Señor, la gracia, la necesidad de conversión, la dignidad de la persona humana, la defensa del pobre, la paz—, la cooperación no es concesión, sino responsabilidad. El ecumenismo se vuelve entonces una consecuencia espiritual del Evangelio: orar por la unidad, renunciar a caricaturizar al otro, aprender sin abdicar de la propia convicción, practicar una hospitalidad honesta y colaborar en obras de misericordia y justicia.

En definitiva, Francisco funciona como configuración común porque desplaza el ecumenismo del terreno del temor al de la conversión. La Iglesia plural —con sus lenguajes, sensibilidades y doctrinas— necesita una espiritualidad que haga posible el encuentro sin neutralizar las diferencias. Francisco ofrece precisamente eso: no una fórmula de consenso, sino una pedagogía de discipulado. Allí donde su figura es acogida como estímulo, el evangélico no pierde identidad; gana libertad. Y una comunidad evangélica libre del miedo y prejuicios infundados puede, por fin, asumirse como cristiana ecuménica en el sentido más simple y exigente: cristiana que busca la unidad por obediencia al Señor (Juan 17), y que la busca sin renunciar a la verdad que confiesa y trata de vivir plena y lealmente.

NOTAS:
  1. Order of Friars Minor (OFM), «Opening of the Centenary of the Transitus of St. Francis», 2 de enero de 2026.
  2. Reuters, «Italy’s Meloni hails return of St. Francis Day as national holiday», 1 de octubre de 2025.
  3. María Rabell García, «De heredero a “pobre de Dios”: la Iglesia se rinde ante el VIII centenario de san Francisco de Asís», El Debate, 10 de enero de 2026.
  4. Regis J. Armstrong, J. A. Wayne Hellmann y William J. Short, eds., Francis of Assisi: Early Documents. Volume I: The Saint (Hyde Park, NY: New City Press, 1999).
  5. Augustine Thompson, Francis of Assisi: A New Biography (Ithaca, NY: Cornell University Press, 2012).
  6. St. Francis and the Sultan: 1219–2019. 800th Anniversary Commemorative Booklet (St. Bonaventure, NY: Center for Arab and Islamic Studies, St. Bonaventure University, 2019), 16–18, 46. Véase las biografías seleccionadas: José Antonio Guerra Zubillaga, (ed.), San Francisco de Asís: escritos, biografías, documentos de la época, Biblioteca de Autores Cristianos 399, 2.ª ed. (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos / La Editorial Católica, 1978); Éloi Leclerc, Sabiduría de un pobre: San Francisco de Asís (Madrid: Ediciones Encuentro, 2018); Jacques Le Goff, San Francisco de Asís, trad. Eduardo Carrero Santamaría (Madrid: Ediciones Akal, 2003); G. K. Chesterton, San Francisco de Asís, trad. Aurora Rice Derqui (Sevilla: Ediciones Espuela de Plata, s. f.); Alvaro Pombo, Vida de San Francisco de Asís: Y un prólogo político (Madrid: Ariel, 2015).
  7. Cristian Eduardo Álvarez Arocha, «“El amor no es amado”: una revisión crítica de la frase atribuida a San Francisco de Asís», Franciscanum 57, n.º 163 (2015): 441–444; John V. Tolan, Saint Francis and the Sultan: The Curious History of a Christian–Muslim Encounter (Oxford: Oxford University Press, 2009).
  8. En el «ecologismo contemporáneo» conviven enfoques diversos, a veces complementarios y a veces en tensión. De un lado, una línea científico–política parte del diagnóstico climático y de la necesidad de mitigación y adaptación, tal como lo sintetiza el IPCC en sus resúmenes para responsables de políticas. En paralelo, han cobrado fuerza propuestas poscrecentistas/decrecentistas, que no se limitan a reducir emisiones, sino que cuestionan la forma misma de producción y consumo, proponiendo vivir bien con menos y reordenar prioridades sociales y económicas. Junto a ello, el campo de la justicia climática subraya que los impactos y las responsabilidades no se distribuyen de modo equitativo, y que la respuesta ética y política exige reconocer desigualdades estructurales (entre territorios, clases sociales y colectivos vulnerabilizados). En este marco se sitúan corrientes de ambientalismo interseccional, que articulan ecología con antirracismo, feminismos y justicia social, insistiendo en que los conflictos ambientales se entrecruzan con otros ejes de desigualdad. En el debate público, a estas sensibilidades se las etiqueta a veces como «woke»; el término, nacido como llamada a estar «despierto» ante injusticias, se ha extendido y también se usa de forma peyorativa para descalificar posiciones progresistas de izquierda sin discutir sus argumentos. En consecuencia, cuando se emplea «woke» para describir posiciones ecologistas actuales conviene hacerlo con precisión crítica, distinguiendo entre: (a) la legítima ampliación ética del horizonte ecológico hacia la justicia social; y (b) el uso polémico del rótulo como arma cultural ideologizada que simplifica un campo plural y complejo. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). Climate Change 2021: The Physical Science Basis. Summary for Policymakers (versión en español, PDF). Giorgos Kallis; Susan Paulson; Federico D’Alisa; y Giacomo Demaia. A favor del decrecimiento (Barcelona: Icaria, 2022). Susana Borràs Pentinat, y Paola Villavicencio Calzadilla (eds.). Justicia climática: visiones constructivas desde el reconocimiento de la desigualdad (Valencia: Tirant lo Blanch, 2021). Susan Neiman, Izquierda no es woke (Barcelona: Debate, 2024). Merriam–Webster, «Words of the Week – Jan. 17» (definición y evolución polémica de «woke»).
  9. «Canticle of the Creatures», Encyclopaedia Britannica (voz y contextualización general).
  10. Francisco, Carta encíclica Laudato si’ del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común (24 de mayo de 2015); Vatican Radio (archivo). «Cardinal Turkson: Laudato si’ inspired by St. Francis of Assisi», 18 de junio de 2015.
  11. The Episcopal Church, «St. Francis Day Resources: The Blessing of the Animals» (recurso litúrgico en PDF).
  12. «Capítulo XXIII. Bendición de los animales», en Bendicional (Segunda parte), reproducción PDF, <liturgiapapal.org>; «Capítulo XXIII. Bendición de los animales», reproducción PDF (extracto), <liturgiapapal.org>; La Iglesia Episcopal, recursos en español (materiales litúrgicos para bendiciones; p. ej., formularios usados para «Bendición de los animales»); Iglesia Evangélica Luterana Argentina, El Nuevo Luterano (revista institucional), número de abril de 2021 (testimonio del ecosistema editorial/litúrgico luterano en español.
  13. The Church of England, Common Worship: The Calendar (entrada: «Francis of Assisi, Friar, 1226», 4 de octubre).
  14. The Almanac (Oremus/Anglican), «Francis of Assisi (4 October)» (colecta y materiales litúrgicos).
  15. Anglican Diocese of Murray, «St. Francis Day–Blessing of Pets Liturgy» (PDF litúrgico).
  16. ELCA Worship, «Commemorations: Francis of Assisi, renewer of the church (d. 1226)», (entrada conmemorativa y orientación litúrgica).
  17. World Council of Churches, «Season of Creation» (marco ecuménico: 1 de septiembre-4 de octubre).
  18. Ejemplares por su vida y, como miembros de la Iglesia, pueden citarse, por ejemplo: John Bunyan (28 noviembre 1628 – 31 agosto 1688). / John Wesley (17 junio 1703 – 2 marzo 1791). / Jonathan Edwards (5 octubre 1703 – 22 marzo 1758). / George Whitefield (16 diciembre 1714 – 30 septiembre 1770). / William Carey (17 agosto 1761 – 9 junio 1834). / Charles H. Spurgeon (19 junio 1834 – 31 enero 1892). / Hudson Taylor (21 mayo 1832 – 3 junio 1905). / Dwight L. Moody (5 febrero 1837 – 22 diciembre 1899). / William Booth (10 abril 1829 – 20 agosto 1912). / Amy Carmichael (16 diciembre 1867 – 18 enero 1951). / Corrie ten Boom (15 abril 1892 – 15 abril 1983). / D. Martyn Lloyd-Jones (20 diciembre 1899 – 1 marzo 1981). / Billy Graham (7 noviembre 1918 – 21 febrero 2018). / John Stott (27 abril 1921 – 27 julio 2011). / Elisabeth Elliot (21 diciembre 1926 – 15 junio 2015). / Jim Elliot (8 octubre 1927 – 8 enero 1956).
  19. Texto tomado de: <https://www.ewtn.com/es/catolicismo/devociones/oracion-de-san-francisco-de-asis-15183>.
  20. Loyola Press, «Peace Prayer of Saint Francis» (nota sobre atribución no auténtica).

AUTOR:
Juan G. Biedma. Teólogo y ecumenista transconfesional , como gusta firmarse. Conocido por su labor ecuménica, actualmente dentro de la Iglesia Evangélica Luterana a la que pertenece. Como divulgador destaca por la creación del boletín digital InfoEkumene, dedicado a las noticias y documentación ecuménica. Su trayectoria académica y profesional comenzó estudiando Ciencias Bíblicas en la Escuela Bíblica de Madrid (Diplomado en Ciencias Bíblicas, 1978); Diplomatura en Historia y Teología del Ecumenismo, tras lo cual complementó su formación con estudios en Religiones y Diálogo Interreligioso, y en Sectas/Nuevos Movimientos Religiosos, todo en el Centro Ecuménico de Madrid; Licenciatura en Ciencias Religiosas en la Facultad de San Dámaso (Madrid); y Estudios Eclesiásticos requeridos para la formación del Diaconado Permanente en el Seminario Conciliar de Madrid (1985-86), ordenado diácono en diciembre de 1986, por el cardenal de de Madrid Suquía Goicoechea. En la actualidad estudia un Máster en Teología Reformada. Ha sido secretario-ayudante del Arzobispo Castrense de España, Estepa Llaurens y secretario de la revista Pastoral Ecuménica y de Julián García Hernando (1988-2006). Además, ha publicado diversos artículos y reseñas en la obra colectiva Plurtalismo Religioso en España, en Pastoral Ecuménica, Biblia y Fe, Vida Religiosa, Catequeta y otras revistas y medios digitales, sobre ecumenismo y sectarismos. También ha colaborado con diversos organismos de la Iglesia católica en encuentros internacionales y trabajos confidenciales.

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MADRID
ON LINE

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)


18 ó 19 febrero 2026
  • Inicio del mes de Ramadán
18 febrero 2026 – Miércoles
  • Año Nuevo Tibetano - Losar
  • Miércoles de Ceniza. Inicio de la Cuaresma
20’30 horas


Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

20 febrero 2026 – Viernes

20’00 horas


Oración Interconfesional
Iglesia Luterana, paseo Castellana, 6
MADRID

21’00 horas

Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA

21’00 horas

Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA

21 febrero 2026 – Sábado

17’00 horas (hora Argentina)


Encuentro de Oración por la Unidad
Parroquia de la Asunción, Gavilán 1137
BUENOS AIRES (Argentina)

20’30 horas

Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE

21’00 horas

Oración al estilo Taizé
Cripta Iglesia San Francisco de Asís, c/ San Francisco
TARRAGONA

22 febrero 2026 – Domingo

18’30 horas


Oración común al estilo de Taizé
Parroquia de Santa María. c/ de Joan Puig, 3.
RUBÍ (Barcelona)

23 febrero 2026 – Lunes
  • Gran Cuaresma ortodoxa
21’00 horas


Oración de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA

21’00 horas

Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)

24 febrero 2026 – Martes

18’00 horas

Curso Bíblico Ecuménico 2025 – 2026
Ecumenismo en marcha: Caminando juntos hacia la unidad
Dietrich Bonhoeffer, pastor y mártir luterano del s.XX por Bettina Schältzl
Centro Ecuménico “Julián García Hernando", c/ José Arcones Gil, 37, 2º
MADRID
ON LINE

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21'30 horas

Oración de Taizé
Capilla de la parroquia de María Auxiliadora, pso. San Juan Bosco, 70
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)

25 febrero 2026 – Miércoles

20’30 horas

Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

27 febrero 2026 – Viernes

21’00 horas

Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA

21’00 horas

Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA

28 febrero 2026 – Sábado

20’30 horas


Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE

21’30 horas

Oración Taizé
Convento de las Vedrunes de Caldes de Malavella, c/ Doctor Furest
CALDES DE MALAVELLA (Girona)





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