Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 11 de abril de 2019

"LA FRATERNIDAD HUMANA" - MESA REDONDA EN MADRID


La fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común

La Asociación de Amistad y Encentro Interreligioso (AAEI) como ya publicamos en este blog, por iniciativa del Centro Ecuménico "Misioneras de la Unidad", organizó una mesa redonda bajo el lema «La fraternidad humana», con ocasión del documento sobre «La fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común», firmado en Abu Dabi el pasado 4 de febrero el Papa Francisco y por Ahmad Al-Tayyeb, gran Imán de Al-Azhar.

Fue el miércoles día 3 de abril de 2019, a las 19'45 horas
Lugar: Aula Juan Pablo II, de la basílica de Nuestra Señora de la Concepción. (Calle Goya, 26 de Madrid)

Intervinieron:

José Cobo, Obispo auxiliar de Madrid
Riay Tatary, Presidente de la Comisión Islámica de España e Imám de la Mezquita Central de Madrid
Mario Stofenmacher, Encargado de asuntos rabínicos de la comunidad Masortí Bet-El de Madrid
Alfredo Abad, pastor y presidente de la Iglesia Evangélica Española
Moderó la Mesa: Miguel García-Baró, presidente de AAEI y profesor de la Universidad de Comillas


"La Asociación Amistad y Encuentro Interreligioso (AAEI),surgida en Madrid por la iniciativa del Centro Ecuménico "Misioneras de la Unidad" , en una de sus últimas reuniones, vio la conveniencia de convocar una mesa redonda para presentar, desde la óptica de las diferentes religiones, el documento "LA FRATERNIDAD HUMANA" firmada en Abu Dabi el pasado 4 de febrero por su Santidad el Papa Francisco y Ahmad Al-Tayyeb, Gran Imán de Al Azhar. 

En palabras del Presidente de la Asociación, D. Miguel García Baró, "en estos tiempos de violencia criminal teñida de justificaciones religiosas es necesario que las religiones mismas condenen esas cuartadas falsas y publiquen sus vínculos recíprocos y su auténtica referencia a Dios Padre universal

Todos los participantes insistieron en la oportunidad del documento que llama a la fraternidad humana, basada en el reconocimiento de la importancia de las religiones en la construcción de la paz mundial. Hicieron un repaso de los derechos fundamentales recogidos en dicho documento: la libertad, justicia, el diálogo, la plena ciudadanía de toda minoría. 

Los ponentes insistieron en la conveniencia de estudiar el texto original por considerarlo de una importancia decisiva para la convivencia universal". 

MISIONERAS DE LA UNIDAD

Testimonio gráfico de la mesa redonda
"La Fraternidad Humana"








La Asociación de Amistad y Encentro Interreligioso (AAEI), fomenta la cultura del encuentro, de la amistad, del respeto entre los miembros de las distintas religiones, para ser elemento de construcción de una sociedad basada en el amor y la fraternidad.



miércoles, 10 de abril de 2019

LO QUE DICEN LAS RELIGIONES: LA FELICIDAD


"LA FELICIDAD" 

por José Luis Vázquez Borau 

La búsqueda de la felicidad en esta vida es la religión de nuestro tiempo. Así, la publicidad y la industria del turismo nos hacen creer que las vacaciones son una especie de paraíso en la Tierra donde se alivian todas nuestras preocupaciones, trabajos y sufrimientos. El turismo cultural y de aventura es una especie de peregrinación por la cual podemos mejorarnos, purificarnos, incrementando nuestra autoestima. Y si la búsqueda de la felicidad es la nueva religión de nuestros días, entonces los terapeutas, curando, tranquilizando y escuchando confesiones, son sus sacerdotes. 

1.- La felicidad en las religiones animistas 

La felicidad personal se manifiesta en la fiesta del grupo, que marca todos los grandes momentos de la existencia: el nacimiento, el matrimonio, la muerte, la siembra, la cosecha, etc. No es individual, sino colectiva, ya que el individuo no existe más que por la sociedad de los antepasados y de los vivos. Siempre es una fiesta religiosa, ya que toda la vida está impregnada por la presencia de los espíritus. Manifiesta la comunión vital entre el ser humano, el animal y el cosmos. La danza es diferente para cada etnia. Es un elemento esencial de las fiestas. En ella todo es simbólico. Toda ella expresa, mediante el cuerpo, un sentimiento religioso intraducible en palabras. La danza produce la comunión entre los participantes entre sí, con los antepasados y con el cosmos. En la danza, el ritmo es el elemento capital. Todo lo que vive tiene su ritmo. El ser humano participa de este ritmo cósmico, teniendo que ajustar su existencia a sus jornadas, sus trabajos y la vida de la aldea. Una de las funciones de la fiesta y de la danza es la de encontrar ese ritmo fundamental para adaptarse a él. Así, el ideal animista es vivir en armonía, adaptando el propio ritmo al ritmo del cosmos, lo que le da felicidad plena. 

2. La felicidad para los judíos 

Los esclavos hebreos del Faraón eran “hombres sin rostro”, término con que se designa en Egipto al esclavo; pueden verse desplazados y manipulados a gusto de su amo; no cuentan para nadie, más que en función de la tarea que realizan. En el libro del Éxodo se nos describe como fue la salida de Egipto: “Los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una turba inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto haciendo hogazas de pan ácimo, porque los egipcios los echaban y no podían detenerse, y tampoco se llevaron provisiones” (Ex 12, 37-39). La Biblia nos habla en varias ocasiones de una masa hambrienta que se unió a los hijos de Israel y que se fundió con ellos para formar un solo pueblo. En el desierto habrá que caminar, buscar pozos, montar el campamento, luchar día tras día contra el hambre y la sed. Será necesario organizarse para solventar las diferencias y darse un código que permita la vida común. Bajo la guía de Moisés, se va realizando poco a poco una toma de conciencia. Esos hombres sin rostro tienen un rostro para Dios, que los conoce y los llama a convertirse en sus compañeros en el seno de una alianza libremente aceptada, como se nos dice en el libro del Deuteronomio: “Yo soy el Señor, tu Dios. Yo te saqué de Egipto, de la esclavitud” (Dt 5,6). El éxodo, la salida de Egipto, debe toda su importancia a la relectura que de él se ha hecho a lo largo de los siglos en el pueblo de Israel. Pronto se vio toda esta serie de acontecimientos como el acto de nacimiento del pueblo de la alianza. El recuerdo de la pascua, del “paso de la servidumbre a la libertad”, será meditado generación tras generación. Los profetas se referirán a él para exhortar al pueblo a la fidelidad a la alianza del Sinaí y para hacer de ella el modelo de la alianza nueva y de los prodigios que Dios realizará en los últimos tiempos para reunir a su pueblo disperso. Todos los años se celebra en la Pascua el recuerdo de esta liberación. Así se transforma el sentido de aquella antigua fiesta de primavera que conocían los nómadas arameos. Mantenerse fiel a la Alianza es el origen de la felicidad. 

3. La felicidad para los musulmanes 

La verdadera felicidad y la paz se pueden encontrar mediante el cumplimiento de los mandamientos del Creador y Señor de los mundos. En la Sura XIII, 28 del Corán se dice: “A los que creen y cuyos corazones descansan con seguridad en la conmemoración de Dios. ¡Pues qué! ¿No es en la conmemoración de Dios donde los corazones de los hombres obtienen la quietud? Los que creen y obran el bien, a esos la beatitud y el más hermoso retiro”. Por otro lado, quien se aparte de las enseñanzas del Corán tendrá en este mundo una vida de dificultades, como se dice en la Sura XX, 123-124: “Pero el que se aparte de mis advertencias tendrá una vida miserable. Le haremos comparecer ciego en el día del juicio”. La felicidad se encuentra en la relación entre el Creador y sus criaturas, que es de amor recíproco. Formar parte del Islam significa hacer un pacto con Dios: la persona creyente adorará a Dios como único Señor del universo y dará testimonio de su amor mediante la obediencia absoluta y el cumplimiento del ritual ordenado. Por otro lado, Dios confiere su misericordia a la persona creyente ofreciéndole amparo en esta vida y justa recompensa en la otra. Dios está a la vez lejos y cerca del ser humano. Está al mismo tiempo en los lejanos cielos como en las arterias de la garganta de sus criaturas. Dios oye todo lo que la persona creyente le dice, y cuando se le pide algo sinceramente, Dios atiende las peticiones si se es verdadera persona devota de Él. 

4. La felicidad para el cristianismo 

Para el cristianismo la felicidad se expresa en la vivencia de las bienaventuranzas y las enseñanzas de la Biblia, especialmente los Evangelios y en el seguimiento y comunión con Cristo Resucitado a través del Espíritu Santo. 

Jesús de Nazaret nos propone el camino de la bienaventuranza. La palabra bienaventuranza deriva de “ventura”, que es originalmente un plural neutro de venturus, que en latín significa lo que ha de venir; por tanto, se trata de “lo que ha de venir”. La palabra “felicidad” es un término mágico que nos atrae a todos, como si se tratase de lo principal de nuestra vida. Depende del camino que tomemos, de la disposición vital que adoptemos, que se podrá decir que nuestra vida se ha realizado o ha sido un auténtico fracaso. La felicidad no consiste simplemente en estar bien, sino en estar haciendo algo que llene la vida. Así, si miramos las bienaventuranzas que nos propone Jesús en el Evangelio de Mateo (Mt 5, 1-11) encontramos ocho modos de felicidad en principio independientes. Cada uno de esos modos podría corresponder a distintas formas de vida de las personas. Así a cada actitud de vida le es prometida una bienaventuranza que se inicia aquí y tiene su plenitud en el más allá: Los limpios de corazón “verán a Dios”; los suaves, los que tienen dulzura poseerán la tierra, que no pertenece a los violentos sino a los suaves y apacibles; los pacíficos, los que hacen o fomentan la paz serán llamados hijos de Dios. Y así, cada uno de nosotros puede tener la esperanza de recibir alguna bienaventuranza; no todas , por supuesto, pero cada uno la suya. Jesús de Nazaret nos propone, con todo realismo, el camino que conduce a la Vida, a la Felicidad plena. Por un lado se trata de realizar la voluntad del Padre, es decir, “vivir según las bienaventuranzas”. Por otro, este camino pasa por el compromiso, el testimonio, por la aceptación de la propia cruz, de tu propia realidad; por el dar la vida por los demás. Un camino que, en realidad, no tiene muchos seguidores. Los sabios de Israel consideraban que la verdadera felicidad consistía en el cumplimiento fiel y exacto de la Ley de Dios. Jesús con las bienaventuranzas no niega lo anterior, sino que lo completa: La razón de las bienaventuranzas está en estas palabras: "por causa mía". Así, la felicidad no viene de la pobreza por ella misma, ni del ser perseguidos..., la felicidad viene del hecho de vivir todo esto por "causa de Jesús", por su nombre, porque somos suyos, nos quiere y queremos quererlo, viviendo en consecuencia. Jesús nos dijo que no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos. En esto consisten las bienaventuranzas, la felicidad. Jesús no niega la felicidad que viene de cumplir la Ley, pero el sitúa la felicidad en el cumplimiento de la voluntad del Padre. El fundamento que Jesús pone en las bienaventuranzas es el mismo amor con que se siente amado por el Padre. Solamente con este fundamento las bienaventuranzas son camino de felicidad, en comunión con Aquel que es camino, verdad y vida. 

5. La felicidad para el Hinduismo 

La felicidad para los hinduistas es un estado permanente del alma humana eterna que debe ser descubierto gracias a la iluminación. No se alcanza por las obras sino que las obras son consecuencia y deber de ese estado "descubierto" que lleva al ser humano a descubrir la unidad esencial de su alma con el espíritu universal (Dios) y con todas las almas. Los hinduistas celebran la festividad de Sri Ganesha, recordando la fecha de nacimiento de esta deidad con rostro de elefante, hijo de Shiva y Parvati. Considerado como el enemigo y destructor de todos los obstáculos, se le rinde homenaje en primer término, al comienzo de cualquier actividad para poderla finalizar con total éxito. Como es el Señor del intelecto y la Autorrealización, representa el triunfo de la sabiduría sobre la ignorancia y de la carencia de ego sobre los deseos. 

6. La felicidad para los budistas 

Para los budistas el concepto de la felicidad se resume en las cuatro nobles verdades. La primera noble verdad, es que el sufrimiento existe. La segunda noble verdad, es que el sufrimiento proviene principalmente del apego o del deseo. La tercera noble verdad, es que el sufrimiento se puede extinguir haciendo desaparecer lo que lo causa. La cuarta noble verdad, es el sendero óctuple, el camino para extinguir el sufrimiento. Si se extinguen las causas del sufrimiento se obtiene la felicidad. La manera de obtener este objetivo se realiza mediante la meditación budista, pues cuando se alcanza el Nirvana se alcanza también la felicidad completa, y se extingue la línea de renacimientos fruto del karma. La felicidad duradera se alcanza, pues, al "despertar" de la ilusión del "yo", es decir, el mantenerse consciente y atento a la auténtica naturaleza de la vida y la existencia. 

7. La felicidad para los taoístas 

Para el taoísta la felicidad no es la consecuencia de conseguir una meta, de conseguir algo y en ese sentido, no piensa que la felicidad es el resultado de alguna situación. La felicidad no está condicionada, está, viva y palpitante en la persona misma. Es como respirar o como el latido del corazón. Quien sigue el Tao, en la juventud es feliz, en la vejez es feliz. Es feliz como emperador, es feliz como mendigo. Como ejemplo, veamos la historia del taoísta Lin Lei: “Lin lei, casi centenario, en plena primavera se puso su abrigo de piel y se fue a recoger los granos abandonados por los segadores, cantando mientras caminaba a campo través”. Por qué podría sentirse feliz un hombre de cien años. La vida ha desaparecido, la vida se le ha consumido. Se trata de un hombre tan seco como una pasa, sin esperanzas, ni futuro. Además, tiene que hacer un trabajo miserable, a los cien años, recoger granos. No tiene hijos, no tiene esposa, y sin embargo sigue cantando. El está feliz, porque lo acompaña la canción de la felicidad y ella viene de su ser ser profundo, no de lo exterior. Efectivamente, el Tao hace una invitación a ser feliz, en la vida misma, en su recorrido, en su presente, no porque esta felicidad dependa de la vida, o de nuestras acciones, sino por la forma en cómo se tome la vida, ya que si sintoniza con la causa de nuestra naturaleza no tendría que sentirse mal”.



martes, 9 de abril de 2019

IX ENCUENTRO NACIONAL DE ICONOGRAFÍA


IX Encuentro Nacional de Iconografía 
10 al 12 de mayo
Cáceres

La Delegación de Relaciones Interconfesionales de Coria-Cáceres, en nombre de nuestro obispo D. Francisco Cerro Chaves, nos invitan  a todos a participar en el IX Encuentro Nacional de Iconografía que tendrá lugar los días 10 al 12 de mayo en la ciudad de Cáceres. Bajo el lema habitual de "La Belleza que salva", esta nueva edición tendrá un tema, “Los santos en la Iconografía”, que centrará la Exposición de Iconos y las ponencias del Encuentro.

La elección del tema de esta IX edición de los Encuentros viene motivada por el deseo de Monseñor Francisco Cerro de profundizar, desde la perspectiva iconográfica, en el llamamiento a la santidad en el surco de la Exhortación del Papa Francisco, Gaudete et exultate (19 de marzo de 2018). En ella se afirma que “la santidad es el rostro más bello de la Iglesia”, expresión feliz que nos anima a ver plasmada en la tradición de los Santos Iconos la belleza de la santidad como reflejo de la belleza que salva, Jesucristo. La perspectiva ecuménica nos ayudará a conocer a los santos de las Iglesias Ortodoxas a través de la iconografía y a compartir el “patrimonio de santidad” de las Iglesias. Agradecemos a nuestros hermanos ortodoxos su disponibilidad para participar en diversos momentos del Encuentro.

Adjuntamos el programa detallado con las diferentes actividades y datos de la Exposición de Iconos e inscripción al Encuentro (Ver imágenes en este post). El lugar del Encuentro será el Seminario diocesano de Cáceres y la Exposición en su Capilla Mayor. La dirección es Avenida de la Universidad, 3. Quienes deseen participar en la Exposición trayendo Iconos pueden ponerse en contacto con la organización para recibir las indicaciones oportunas.

Para la inscripción pueden a las siguientes direcciones de correo: bellezaquesalva@diocesiscoriacaceres.es y relacionesinterconfesionales@diocesiscoriacaceres.es o llamando a los teléfono que se indicadan. La organización puede reservar alojamiento en la Casa de Espiritualidad “Virgen de la Montaña” si se necesitan durante los días del Encuentro.

INFORMACIÓN / ORGANIZACIÓN

Rafael Delgado Escolar
Delegado de Relaciones Interconfesionales

Paqui Bautista Trejo
Comisaria del IX Encuentro Nacional de Iconografía

Teléfonos: 927230487 y 669934167

Delegación de Relaciones Interconfesionales
Diócesis de Coria-Cáceres
c/ General Ezponda nº 14. –Casa de la Iglesia-
10003 CÁCERES
Teléfono: 927 62 73 38

PROGRAMA

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BASES PARA PARTICIPAR EN LA EXPOSICIÓN

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DATOS DE INTERÉS

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FICHA DE INSCRIPCIÓN

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lunes, 8 de abril de 2019

ENCUENTRO ECUMÉNICO EN ALHAURÍN DE LA TORRE


Encuentro Ecuménico 
en Alhaurín de la Torre


El 30 de marzo ha tenido lugar en la parroquia de San Sebastián, de Alhaurín de la Torre, una nueva edición del Encuentro Ecuménico organizado por la comunidad evangélica del “Centro Cristiano de Alhaurín” y la comunidad parroquial.

La parroquia de San Sebastián, en Alhaurín, acogió el pasado 30 de marzo, una oración ecuménica organizada por la comunidad parroquial y la comunidad evangélica Centro Cristiano. El acto comenzó con la bienvenida del párroco, Reinaldo y del pastor evangélico Eugenio. Tras sus palabras, comenzaron los cantos de ambas comunidades.


Los participantes pudieron disfrutar con el testimonio de Agustín, un agente de Pastoral Penitenciaria de la parroquia, que les habló de su experiencia con los internos de la cárcel. «No solo visitamos a los católicos sino a todos los internos, sean de la confesión que sea», afirmó. 

Y con el testimonio de Ana, miembro de la comunidad evangélica que habló de su experiencia vivida en un entorno familiar en el que reinaba la violencia. «Después de haber perdido toda esperanza, el encuentro con el Señor me devolvió la esperanza», explicó.


Para concluir el encuentro, ambos coros entonaron una canción conjunta, y todos los participantes compartieron un ágape, a la vez que dialogaron sobre sus experiencias de fe, para conocerse un poco más, con el objetivo de hacer realidad las palabras de Nuestro Señor “Ut unum sint” (que todos sean uno).

El primer encuentro tuvo lugar el 14 de mayo del año pasado, «un impulso para conocernos mejor y fomentar la búsqueda de un camino hacia una Iglesia de Cristo unida», explican los participantes. El delegado de Ecumenismo, el sacerdote Rafael Vázquez, concluyó aquel encuentro afirmando que «donde hay unión está Cristo».


Texto:
Encarni Llamas Fortes
FUENTE:
www.diocesismalaga.es




domingo, 7 de abril de 2019

ECOTEOLOGÍA. ECOLOGÍA CRISTIANA. EL CUIDADO DE LA CREACIÓN


El pasado miércoles 3 de abril concluyó en Sabiñánigo las sesiones del Estudio Ecuménico en su VI Edición previsto para este curso 2018-2019. Lo hizo con la tercera sesión con el tema: Ecología cristiana. Ecoteología. El cuidado de la Creación, la ponente fue Da. Helena Vicario, pastora de la Iglesia protestante unida en Pau (Francia).


Su exposición la desarrolló a partir de dos textos del Antiguo Testamento, el  del Génesis capítulo 3, 1-9 y el obtenido del segundo libro de Samuel capítulos 11 - 12, en su intervención citó a varios pensadores y a distintos teólogos, de diferentes denominaciones, así como al papa Francisco y su encíclica Laudato Si’.


Todas las sesiones se han desarrollado en los salones del Club Parroquial de Cristo Rey de Sabiñánigo. 

Este curso han contado con la participación de D. Miguel Angel Domec Urieta, Delegado de migraciones de la Diócesis de Jaca que fue el ponente del tema: Migraciones, que tuvo lugar el día 6 de febrero. Y el 6 de marzo con el ponente D. José Alegre Aragüés, teólogo, profesor de Teología moral de CRETA (Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón) que dasrrolló el Tema: Noción de pecado en el s.XXI.



Como en ocasiones anteririores la prensa provincial se hizo eco de esta actividad.

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viernes, 5 de abril de 2019

EL AMOR DE CRISTO LLEVA AL MUNDO A LA RECONCILIACIÓN Y LA UNIDAD

"¿Qué tiene que ver el amor con esto?" Conferencia del Rev. Tveit presentada por el Instituto Ecuménico Huffington

El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) habló sobre "El amor de Cristo lleva al mundo a la reconciliación y la unidad", el tema de la XI Asamblea del CMI, que se celebrará en 2021 en Karlsruhe (Alemania) en la conferencia inaugural Michael Huffington que pronunció en la Universidad Loyola Marymount el pasado 1 de abril.


En su conferencia, titulada “¿Qué tiene que ver el amor con esto?”, el Rev. Tveit planteó también otras cuestiones: ¿Qué mensaje quieren transmitir las iglesias actualmente? ¿Qué necesita el mundo de hoy?

“El mundo necesita amor; el tipo de amor salvífico que es una fuente profunda de unidad”, afirmó. “No estamos llamados a promover el conflicto y la polarización, ni a ser causa de los mismos”. “Esto significa que no podemos ignorar el tribalismo, el racismo, el nacionalismo ni ninguna otra forma de exclusivismo si queremos ser los seguidores de Cristo en este mundo”.

“La reconciliación y la unidad tienen lugar cuando las personas se encuentran cara a cara”. “La justicia es necesaria para lograrlo, pero los culpables no deberían ser llevados ante la justicia haciendo culpables a todos, colectivamente. Eso no es justicia”.

“El mundo no está avanzando hacia la unidad y la reconciliación desde el amor”, reconoció. “Incluso las comunidades de religión cristiana pueden ser en ocasiones bastante egocéntricas y convertirse en motivo de división e incluso de conflicto, con consecuencias negativas que van mucho más allá de sus propios círculos. De hecho, este es un momento en el que la religión es uno de los elementos que causan división en el mundo o, al menos, uno de los elementos que se utilizan indebidamente para dividir, para otros propósitos diferentes de la motivación estrictamente religiosa".

“Es el momento de volver a lo esencial”, apremió. “El mensaje de Jesucristo es un mensaje exclusivo en el sentido de que, en una iglesia cristiana, ninguna otra cosa puede definir lo que es la iglesia. El propio movimiento ecuménico, sus instituciones y organizaciones, pueden constituir una tentación de servir a los intereses de la propia comunidad o iglesia, o incluso a los intereses personales”.

Por primera vez en la historia del CMI, el término “amor” se incluirá en el tema de una Asamblea. “La iglesia está llamada a ser la expresión de este amor en un mundo quebrantado y pecaminoso”, reflexionó. “¿Cómo podría el movimiento ecuménico, que trata de unir a las iglesias en torno a este llamado y manifestar los signos del reino de Dios, es decir, la justicia, la paz y la alegría, en este mundo, ser sino un movimiento de amor?”.

“El CMI les dice la verdad a los poderosos”, concluyó. “Lo hacemos impulsados por el amor hacia todos, especialmente hacia aquellos que sufren, que experimentan situaciones de ocupación, colonización, exclusión, condiciones desfavorecidas, exclusión y discriminación”.

TEXTO ÍNTEGRO DE LA CONFERENCIA:


¿Que tiene que ver el amor con eso? El futuro ecuménico de las iglesias.

01 de abril de 2019

Conferencia inaugural de Michael Huffington 
Por el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit 
Secretario General, Consejo Mundial de Iglesias , 
Universidad de Loyola, Los Ángeles, California, EE. UU.


¿Que tiene que ver el amor con eso? 

El futuro ecuménico de las iglesias.

“El amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y la unidad”

1. Lo que el mundo necesita ahora ...

"El desorden del hombre y el diseño de Dios": esta frase puede sonar como una descripción de algunas realidades políticas que son familiares para muchos en el mundo de hoy. Sin embargo, fue el tema de la primera Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, celebrada en Ámsterdam en 1948. Fue un nuevo comienzo, en muchos sentidos, para que las iglesias se reunieran, se reconciliaran y desarrollaran su agenda para la unidad. . Querían construir relaciones serias y mutuamente responsables. Su conclusión fue: "Nos mantendremos unidos". En muchos aspectos, se hicieron eco del estado de ánimo de los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial: "¡Nunca más!" Nunca más debería el mundo ser destruido por las guerras. Nunca más al nazismo y al fascismo y sus ideologías antihumanas. Nunca más al genocidio basado en el antisemitismo y el racismo. Nunca más deberían las iglesias estar divididas por guerras y "desorden del hombre".


Estos eventos y convicciones hace 70 años establecieron agendas en las iglesias y mucho más allá por varias generaciones. Ahora estamos preparando el 11 ª Asamblea del CMI, en 2021. ¿Qué es lo que las iglesias quieren decir ahora? ¿Qué es lo que el mundo necesita ahora? Bueno, creo que la respuesta salvadora de vidas pero también profundamente teológica es ... ¡Amor!



La palabra "amor" nunca ha entrado en ninguno de los temas de las asambleas del CMI, pero debe hacerlo ahora.



El tema de la 11 ª Asamblea del CMI, que tendrá lugar en septiembre de 2021 Karlsruhe, Alemania, será “el amor de Cristo mueve el mundo para la reconciliación y la unidad.” Esta es una manera de resumir el legado de más de 70 años de la beca de 350 iglesias ortodoxas, protestantes, anglicanas, católicas antiguas, independientes y otras en su trabajo de larga data por la unidad, la justicia y la paz. Pero también es una formulación que señala el camino a seguir para todo nuestro trabajo. También proporciona una medida, un indicador o una prueba de lo que estamos diciendo y haciendo. Incluso tiene una perspectiva escatológica.

Con este tema queremos decir que
  • Nuestra identidad y misión como iglesias cristianas son definidas por Cristo.
  • El amor de Cristo es la fuente, el corazón, el centro de todo en nuestra comunión y en nuestra misión.
  • Este amor de Cristo ha cambiado el mundo y tiene el potencial de moverlo.
  • La tarea de nuestra confraternidad es permitir que el mundo avance hacia la reconciliación y la unidad.
Esto debe ser expresado por el CMI como una comunidad de fe, moviéndose como peregrinos, humildemente pero con resolución. Cuando el Papa Francisco visitó el CMI, en una peregrinación diferente a nosotros en junio de 2018, nos reunimos como hermanas y hermanos bajo el tema “Caminando, orando y trabajando juntos”. Juntos afirmamos que hay un movimiento ecuménico, con una visión compartida de Nuestro ministerio en el mundo. Fue un momento único, histórico. Una de las señales del tiempo es que hay un terreno común y una visión común para la misión y el servicio de la iglesia, en nuestro camino hacia la unidad. Nuestra unidad debe ser una expresión del amor de Cristo derramado en nuestros corazones.


Todo esto puede sonar obvio, incluso ingenuo. Sin embargo, fue un proceso de reflexión importante y de gran alcance para llegar a este tema. Hemos regresado a los orígenes de nuestro trabajo en el CMI. Hemos luchado para ver y decir lo que se necesita particularmente ahora. Hemos preguntado: ¿Qué significa la fe en Jesucristo hoy, en el mundo tal como es? Además, nos preguntamos cuál es la relevancia práctica del amor, incluso el amor de Cristo, cuando trabajamos en una organización eclesial para la reconciliación y la unidad.



Además: ¿Qué significa ser un “ Consejo Mundial de Iglesias”? A veces escuchamos críticas de ambos lados. Algunos preguntarán cómo el CMI puede ser relevante para la vida real de las personas en el mundo de hoy. Otros podrían decir que estamos más ocupados con el "mundo" que con la iglesia o con la fe en Cristo como tal. Ambos desafíos nos ayudan a ver el objetivo de ser un Consejo Mundial de Iglesias. Pero, ¿cómo podríamos pensar que no tenemos un llamado para contribuir a movimientos positivos en el mundo, como es, en tiempo real? No pretendemos que este tema sea exagerar o mejorar nuestra autoimagen, sino que debemos reflexionar sobre el mandato bíblico de que la iglesia es llamada por Jesucristo para cumplir su misión en todo el mundo y compartir que Dios amó y ama el mundo



Por lo tanto: ¿Cómo podríamos aceptar que la iglesia está dividida e incluso una fuente de división? Esta fue la pregunta en 1948. Esta es la pregunta de hoy. No estamos llamados a promover, ni a ser fuente de conflicto y polarización. Eso significa que no podemos ignorar el tribalismo, el racismo, el nacionalismo o cualquier otra forma de exclusivismo, si queremos ser los seguidores de Cristo en este mundo. ¿Pero cómo luchar contra estas fuerzas destructivas? Esa es la razón por la que el CMI formula ahora la pregunta, que no es en absoluto obsoleta o retórica: ¿qué significa el amor en la práctica frente a estas realidades? ¿Qué significa amar a tu prójimo? ¿Se limita a aquellos que ya están dentro de las fronteras de su país? ¿El amor de Dios hace tu amor por tu nación, por la estabilidad, la riqueza, la economía, ¿Y la seguridad que quieres - sin importancia o ilegítima? ¿Cómo pueden las iglesias, como comunidad, contribuir a un mundo movido por el amor de Cristo hacia la reconciliación y la unidad? ¿Qué tienen las iglesias para ofrecer un mundo en peligro y en peligro?



2. Amor, reconciliación y unidad: una experiencia personal.



Al final, el mundo se trata de cada uno de nosotros. Mi privilegio en la última década ha sido servir como secretario general del CMI. Todavía me pregunto cómo y por qué Dios me encontró y me llamó a este ministerio, para las iglesias y para el mundo. También he apoyado firmemente que el CMI se centre en lo que significa "amor" en el trabajo del consejo, promoviendo un enfoque en las actitudes adecuadas para abordar las múltiples dimensiones de nuestro trabajo. Quizás otra experiencia hace mucho tiempo pueda arrojar algo de luz sobre las profundas verdades y esperanzas que se incluyen en este tema.



Como niño de 10 años, vivía en una casa parroquial en los distritos rurales de Noruega, cerca de Trondheim, una de las ciudades más grandes del país. Comencé a descubrir la biblioteca pública, y en particular los libros que se escribieron sobre la Segunda Guerra Mundial, como sucedió en esas áreas y aldeas donde vivía. Era una parte muy estratégica del país para las fuerzas alemanas de ocupación, y había una fuerte presión del régimen nazi sobre el movimiento de resistencia allí. Entonces, en uno de los libros que leí sobre una de las redadas en mi aldea, buscando a los miembros del movimiento de resistencia organizado. La casa parroquial, nuestra casa, fue confiscada y utilizada como centro de interrogación de los sospechosos. Leí más: un joven fue torturado y asesinado.



El malvado mal de la guerra y el abuso de poder en nombre de cierta ideología, el llamado socialismo nacional con grandes ambiciones en nombre de la nación y la etnia supuesta de la raza blanca, aria, se habían manifestado en la casa donde yo vivió. El patriotismo, el amor por la nación, por su libertad, democracia y justicia, tuvo un mártir, justo al lado de mi habitación. Me sorprendió y sacudió. Esta fue la brutal realidad de la guerra. No me conmovió menos cuando mis padres y yo visitamos a las personas que leímos en estos libros, que habían sido torturados y encarcelados, y que mostraban imágenes de lo que les pasó a algunos de ellos y a las personas a las que habían ayudado a huir del país Suecia.



Poco tiempo después de haber leído estas cosas, se organizó una ceremonia que marcó algunos de los esfuerzos de los hombres valientes. Le había preguntado a mi padre si podía acompañarlo, ya que se le pidió que predicara en la ocasión. El aceptó. Estaba fascinada y emocionada al escuchar los discursos e historias de estos veteranos de guerra, y cómo uno de ellos escapó de los soldados alemanes. Pero algo molestó a mi padre, y luego me explicó por qué. En algunos de los discursos hubo mensajes que decían que no debemos olvidar. Por eso estábamos allí. Pero uno de los oradores había dicho: “No podemos estar en unión con las personas que nos ocuparon y nos humillaron. Tuvimos que pedir en su idioma incluso para ir al baño ”. Fue en 1972, cuando Noruega se estaba preparando para un referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea. Para mí era bastante comprensible que algunos de ellos tuvieran esa actitud, después de lo que habían experimentado. Entonces mi padre me dio otro desafío y me preguntó: “¿Qué pasará si nunca podemos dejar algo atrás y nos reconciliamos unos con otros, después de haber dicho y sabido la verdad sobre lo que sucedió? ¿Cómo será la vida si nunca podemos avanzar hacia otro tiempo? ¿Y cómo podemos responsabilizar a todos, a cada mujer y hombre alemán, por estas acciones brutales que algunos experimentaron en Noruega durante la guerra?



Estas preguntas han moldeado mucho mi comprensión de la justicia y la injusticia, la verdad y la reconciliación, y lo que significa el amor en la vida real. Más tarde, también entendí más por qué mi padre reaccionó como lo hizo, cuando recibimos visitas de Alemania. En 1951, mi padre obtuvo una beca del Consejo Mundial de Iglesias. Proveniente de la pobre Noruega asolada por la guerra, se le ofreció estudiar un año en Belfast, Irlanda del Norte. Hizo un amigo allí, un estudiante alemán, que siguió siendo su mejor amigo hasta su muerte, que también tenía una beca y que había sufrido la guerra en su camino.



Reconciliation and unity are something that occurs between persons, face to face. Justice is needed to be able to proceed, but the guilty should not be brought to justice by making everybody guilty, collectively. That is not justice. The worldview he got from that year shaped his openness to other churches, his openness to other people, his openness to the world. I felt his strong support and presence when I was installed as general secretary of the WCC in Geneva in 2010, a few years before he died.



Esta no es una conferencia sobre mi biografía. Pero me he vuelto más y más consciente de que nuestra teología, y en particular nuestras reflexiones sobre la reconciliación y la unidad, no son temas y objetivos abstractos. Muchos otros, con experiencias mucho más dramáticas que las mías, también han llegado a las mismas preguntas y convicciones. El papel de las iglesias en compartir el evangelio del amor de Cristo tiene un impacto en los seres humanos, como personas e individuos. Sin embargo, no se limita a una esfera privada, o a algunas personas piadosas. El amor es un gran problema, y ​​no es tan fácil de entender, y definitivamente no es nada superficial. El llamado a predicar el evangelio del amor de Cristo es un llamado a servir a la reconciliación del mundo. Nada menos.



Tal vez haya proyectado algunas de mis preguntas teológicas en las experiencias cuando era niño, aunque no estoy seguro. Los niños tienen un sentido de las preguntas reales y la profundidad de ellas, al abordar la vida y la muerte. Debemos reconocer eso más. Hemos tratado de enfatizar que en el programa del CMI "El compromiso de las iglesias con los niños".



3. el amor de cristo



El tema de nuestra próxima asamblea alude al texto de 2 Cor 5. Allí, San Pablo incluso dice:



"El amor de Cristo nos obliga, porque sabemos que uno ha muerto por todos; por eso todos han muerto. Y murió por todos. Para que aquellos que viven no puedan vivir más para sí mismos, sino para el que murió y fue criado por ellos ... Así que somos embajadores de Cristo, ya que Dios está haciendo su llamado a través de nosotros, le rogamos en nombre de Cristo. , reconcíliate con Dios". (vv. 14, 20)



Nuestras mentes reflexionan y pueden ser perturbadas por las preguntas relacionadas con la reconciliación a través de Jesucristo, en particular a medida que se elaboran en diferentes modelos doctrinales. ¿Cómo se conectan realmente las cuestiones de justicia, reconciliación, unidad y amor en el corazón de nuestra fe en Jesucristo?



Encontré dos respuestas para abrir semejante misterio teológico al reflexionar precisamente sobre ese mismo texto de 2 Corintios 5. Desde entonces, también formó mi teología y mi vocación, particularmente porque he estado trabajando ecuménicamente y en el CMI. Los autores bíblicos lucharon por ver el significado más profundo de la muerte y resurrección de Jesucristo. Así que hubo referencias a las prácticas legales, forenses y particularmente a las tradiciones de culto. Muchos modelos de experiencia humana y estructuras para la reconciliación son relevantes para describir el misterio de nuestra fe.



Una de esas experiencias que aprendí en una visita a Samoa, en el Pacífico. Allí, si se hacía algo ilícito, la familia del perpetrador se sentaba afuera de la casa de la familia de la víctima expresando su vergüenza y culpa. Se sentarían allí hasta que la víctima y la familia estuvieran listas para salir y estirar sus manos hacia los demás. La venganza destruiría a todos. La unidad en la isla podría ser restaurada, sin encubrir el pecado cometido.



Que hay diferentes modelos para expresar lo que significa este amor supremo de Jesucristo, es el caso también en este texto bíblico. La declaración más significativa en toda esta carta ayuda a responder esto. Paul, con sus raíces judías, y los lectores de la nueva comunidad establecida en el corinto multicultural, pertenecen juntos en una "nueva creación". Entonces es apropiado concluir: "Pero todo esto es de Dios" (v 18.) Esto es lo que está en la línea de fondo de todas estas reflexiones e imágenes en el Nuevo Testamento. Es Dios el creador, el salvador, el dador de vida en acción. En las realidades humanas.



El otro mensaje claro en el texto de 2 Cor 5, al que se alude en el tema de nuestra próxima asamblea: es una motivación, una actitud, lo que importa, que incluso nos obliga: el amor de Cristo por nosotros, por todos. Cambia nuestra relación con Dios y, por lo tanto, con todos los demás. Esto es sobre la actitud de Dios hacia nosotros y nuestras actitudes hacia los demás. Dios ha reconciliado el mundo con Dios en Cristo. Esta es una actitud que estamos llamados a mostrar al mundo, a cualquiera en el mundo. Es una actitud de amor que busca la transformación del amor, la nueva creación, moldeada a la imagen de Jesucristo. No estamos ignorando la realidad del pecado, pero estamos encontrando que Dios puede tratar con el pecado de una manera que no podemos, en Jesucristo.



¿Por qué nos referimos a la doctrina cristiana bien conocida cuando definimos el tema de una reunión única en este momento de la historia de la iglesia y de la historia humana? Porque el mundo lo necesita. No hace falta mucho análisis para decir que en realidad vemos lo contrario: el mundo no se está moviendo en amor hacia la reconciliación y la unidad.



Incluso las comunidades de fe cristiana a veces son bastante egocéntricas y, en sí mismas, una fuente de división e incluso conflicto, con un efecto negativo que va mucho más allá de sus propios círculos. De hecho, ahora es en realidad un momento en que la religión es uno de los factores de división en el mundo, o al menos se utiliza y se utiliza mal para dividir, con otros fines que no sean la motivación estrictamente religiosa. Tenemos que agregar: Como ha sucedido muchas veces en la historia de la humanidad y nuestras civilizaciones.



Este es, por lo tanto, un momento en que las iglesias mismas necesitan reconsiderar sus propias relaciones y misión. Muchas iglesias luchan con sus roles, y muchos líderes en iglesias y en el movimiento ecuménico están luchando con sus roles personales, profesionales y eclesiales como pacificadores y para lograr la reconciliación. ¿Por qué no somos capaces de enfocarnos en los asuntos importantes? ¿Por qué estamos aquí, como iglesias en una comunidad, en un mundo amenazado por el cambio climático, por la división y la fragmentación basada en la injusticia económica, por la intensificación de la violencia y por la deconstrucción de democracias abiertas y representativas?



Es hora de volver a lo básico y, en el futuro, conocer y mostrar lo que realmente es lo básico. Por eso es hora de decir: el amor de Cristo nos mueve. Y, aún más: el amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y la unidad.



4. Cristo el crisol



Cuando se organizó el movimiento ecuménico moderno, particularmente cuando se estableció el CMI en 1948, hubo fuertes impulsos de los teólogos que tuvieron un claro enfoque en la cristología. Esto se expresa en muchos informes, así como en los temas de las asambleas que siguieron después de la primera. Pero desde 1991, los temas de la asamblea enfatizaron otras dimensiones del Dios trinitario, enfocándose en Dios, el creador que sostiene y transforma toda la vida. Encontramos esto en expresiones temáticas como "Dios de la vida, guíanos hacia la justicia y la paz" (2013) o "Ven Espíritu Santo, renueva toda la creación" (1991) o en referencias a "Dios": "Acude a Dios, regocíjate en la esperanza ”(1998); y 2006: “Dios en tu gracia, transforma el mundo”. Ahora hemos acordado enfocarnos en Cristo nuevamente, por varias razones y con un significado definido.



Lo que digamos acerca de Dios en la teología cristiana, en el testimonio cristiano o a través de nuestra vida cristiana, se define de alguna manera por cómo entendemos lo que Cristo quiere decir. La traducción griega de "Mesías", Christosentró en el lenguaje y las referencias a Jesús muy temprano en las primeras confesiones de las comunidades que luego llamamos iglesia. "Jesucristo" es una confesión. Profesa que en el ser humano Jesús nos encontramos con el enviado por Dios, el Logos, incluso Dios mismo. Esto provocó muchas preguntas sobre "cómo" se puede entender esto y, por lo tanto, también llevó a debates significativos en los primeros siglos, que en cierta medida llegaron a una conclusión común en el Consejo de Calcedonia (451). No voy a ir muy lejos en estas preguntas aquí. Pero es apropiado reflexionar más, una vez más, sobre cómo la fe cristiana compartida en Jesucristo define la relación entre Dios y el mundo, entre Dios y la humanidad, así como entre Dios y la creación.



Esto afecta a todo lo que decimos y hacemos relacionado con Dios y, por supuesto, en nuestras reflexiones sobre el Dios trinitario. Las controversias cristológicas que se abordaron en los concilios de la iglesia primitiva también son de gran relevancia en nuestro tiempo si de alguna manera tratamos de hablar de Dios como cristianos, en relación con las historias y las comunidades que llevan su nombre. En un momento en que las amenazas al mundo creado como el lugar para vivir como seres humanos y otras criaturas nos desafían cada vez más urgentemente, tenemos que preguntarnos qué significa la encarnación. ¿Podemos responder al amor de Cristo sin amar a la creación, a este mundo, herido y amenazado por el pecado? “Tanto amó Dios al mundo, que envió a su Hijo unigénito” (Juan 3:16). No hay manera de hablar sobre este mensaje de Dios encarnado en Jesús que a través de las palabras y los actos interpretados como signos de amor. Ser iglesia hoy requiere una reflexión renovada y una orientación renovada hacia el mundo creado por Dios, que surge de nuestra confesión de Jesús como Cristo.



Las relaciones de amor que se expresan en la fe en Jesús como una de las tres personas en Dios, definen todo lo que podemos decir y se aplican a las relaciones que estamos experimentando y tratando de desarrollar como unidad visible en la iglesia. Esto se expresa de muchas maneras en el texto de Juan 17, donde a menudo se encuentra la motivación para el movimiento ecuménico moderno. Ser uno como seguidores de Jesús es reflejar las relaciones entre Jesús y el Padre a quien se dirige su oración. La expresión "tal como" (tu Padre y yo somos uno) es la clave para entender el significado del extraordinario Discurso de Despedida de Jesús, que también se convirtió en la definición de las nuevas y duraderas relaciones con Dios a través de Jesucristo.



La decisión sobre este tema fue apoyada por voces en el comité central del CMI que dijo que esta formulación nos inspira, nos alienta y nos capacita como comunidad de iglesias para llevar a cabo las buenas nuevas sobre Jesucristo en todo el mundo. Esto fue particularmente significativo para algunas voces del Sur global, ya que prestaron atención a la 11a.Asamblea que se celebra en Europa, en Alemania. El deber y el privilegio de devolver el evangelio a las tierras de donde lo recibieron se consideraron una fuerte motivación para tener la asamblea en Europa en este momento particular de la historia. El enfoque en Cristo en lo que se describió como un contexto secular fue visto como particularmente relevante. Esta fue la esencia de la predicación y la evangelización de las iglesias que enviaron misioneros a sus propias tierras, particularmente en los últimos dos siglos.



Esto también fue apoyado por algunos de los que enfatizaron la amistad interreligiosa y algunas veces también las confrontaciones en nuestro tiempo, en todos los continentes. Si queremos tener algo en particular para contribuir a esos diálogos, ya sea un diálogo de aclaración de nuestras raíces y valores comunes como seres humanos, o un diálogo sobre nuestro contexto específico. para los cristianos siempre debe ser una contribución sobre el significado de nuestra fe en Jesucristo.



Mi regalo al Presidente Kim en DPRC el año pasado cuando visité Pyongyang fue un ícono de Jesucristo. "Este es nuestro Príncipe de la Paz, nuestra visión e inspiración para la paz", dije. Y fue entendido y apreciado.



This is to be shared according to the principles set out in the joint document WCC, PCPCU and WEA “Christian Witness in a Multi-Religious World.” This document clarifies the way and with what attitudes Christian witness should be shared in our time and in a context where people of different faith must live peacefully with one another.



El mensaje de Jesucristo es exclusivo en el sentido de que en una iglesia cristiana nada más puede definir qué es la iglesia. Y en nuestra lucha por la unidad, no hay otro nombre que pueda unir a la iglesia, como San Pablo proclama enfáticamente en 1 Corintios 2: 2: "Porque decidí no saber nada entre ustedes, excepto Jesucristo, y él crucificado ..." Sin embargo, La actitud con la que se comparte este mensaje no debe ser exclusiva en el sentido de que es sin amor y cuidado por el otro y la diversidad que experimentamos. Solo Jesucristo puede unirnos en la Iglesia. Esta exclusividad es el principio de inclusión. Él extiende sus brazos sobre la cruz al mundo entero.



El CMI se ha centrado en el último período en cómo el movimiento ecuménico es una peregrinación conjunta; Una peregrinación de justicia y paz. Estamos buscando los signos del reino de Dios en este mundo y, en particular, también buscamos manifestar estos signos nosotros mismos. En esto aprendemos que seguir a Cristo es un ejercicio de humildad con un propósito. Es una humildad que expresa el enfoque genuino y único dado en las historias y los mensajes sobre Jesucristo. La singularidad del Dios presente en un ser humano fue y es el ser para otros de Jesús como la señal y el criterio de lo que es Dios, y lo que significa el amor de Dios.



Este ser radical de los demás siempre ha sido un desafío para aquellos en el poder que usan su poder para glorificarse a sí mismos, para reducir la dignidad y el potencial de los demás, particularmente aquellos que podrían ser un extraño para nosotros. Esta es una contra-señal para todos los poderes políticos que principalmente sus propios intereses en un sentido estricto y no a toda la humanidad y toda la creación.



Esto también es un desafío para todos los que podrían pensar o actuar de acuerdo con la pregunta: "¿Qué hay para mí, para nosotros?" Este interés personal es normal, pero si se le da prioridad, contradice el mensaje y el espíritu cristiano. y contradice nuestra pretensión de ser seguidores de Jesucristo. El movimiento ecuménico en sí mismo, sus instituciones y organizaciones, podrían ser una tentación para servir los intereses de la propia comunidad y la iglesia, o incluso los intereses personales. Esto es una contradicción en términos. Siempre es oportuno recordar esto, y desafiar no solo a los demás, sino a uno mismo con una pregunta como: ¿Cómo podemos ser algo para los demás en esta relación? O incluso más dramáticamente pero también más teológicamente: ¿A quiénes se encuentran en mí y en nosotros? ¿Están viendo la imagen de Cristo,



5. El movimiento ecuménico del amor.



Incluso si es la primera vez en la historia del CMI, el término "amor" se ha incluido en un tema para una asamblea, no es una perspectiva absolutamente nueva. Hemos sido ayudados por algunos de los principales proyectos de Fe y Orden (cuyos textos ahora estarán disponibles en una versión digitalizada) para ver nuestra comunidad como koinonia , como un regalo compartido, participando en el amor.del Dios trino de la vida, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios es amor. La iglesia está invitada a ser una, como lo es la Santísima Trinidad, en amor. La iglesia está llamada a ser la expresión de este amor en un mundo quebrantado y pecaminoso. ¿Cómo podría el movimiento ecuménico, tratar de unir a las iglesias en este llamado y traer las señales del reino de Dios, es decir, justicia, paz y alegría, a este mundo? ¿Cómo podría este movimiento ser algo más que un movimiento de ¿amor?



Cuando comencé mi ministerio para el CMI como secretario general hace algunos años, descubrí que tenía que ver este movimiento a la luz de la cruz. Todo está probado por la cruz. La cruz es el signo del amor de Dios para todos. La cruz es también el signo de los desafíos y del sufrimiento, incluso de la muerte, que pueden surgir cuando hacemos lo que estamos llamados a hacer como discípulos de Jesucristo. No podemos tener unidad de la iglesia o del movimiento ecuménico sin la cruz. El significado de lo que estamos haciendo no debe medirse en los indicadores normales de "éxito" o un poco de éxito en nuestras velas de organización y aplausos de todos.



Sin embargo, esto solo es posible verlo a la luz de la resurrección. El llamado a la unidad y la reconciliación, la justicia y la paz, es impulsado por el que murió y resucitó, para que los que viven ya no puedan vivir por sí mismos. Estamos llamados a encontrar la expresión correcta del amor que nos fue dado en Cristo, en nuestra manera de vivir juntos. Servimos al Dios de la vida, llevándonos a la justicia y la paz. El CMI ha desafiado a los poderosos ya todos los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones en nombre de muchos. Hemos hablado la verdad al poder. Lo hacemos impulsados ​​por el amor a todos, y particularmente a aquellos que sufren, ocupados, colonizados, excluidos, no privilegiados, marginados, discriminados. Es en esta perspectiva que también deberíamos ver un punto teológico ecuménico compartido muy importante, “la opción preferencial por los pobres. "Este axioma está expresando el amor de Dios por el mundo de una manera particularmente profunda y relevante. Esta es nuestra fe compartida en Jesucristo crucificado y resucitado.




Toda la historia bíblica muestra por qué los seres humanos necesitan amor divino, tanto individual como colectivamente. No hay razón para entender la vida humana de otra manera en nuestro tiempo. Nuestra situación como personas, como naciones, como un planeta tal vez exhibe esta necesidad de ayuda divina más demostrablemente que nunca.



El encuentro con Pedro en el capítulo 21 del Evangelio de Juan debe leerse a la luz de las famosas palabras del capítulo 17. La oración "para que todos puedan ser uno" se cumple en una expresión única de amor. El camino hacia el ministerio de la unidad se reabre en la generosa invitación de Jesús a la comida en la orilla para los pescadores desilusionados. Esta expresión de amor también es un llamado a la rendición de cuentas: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” La pregunta de Jesús no conduce al sentimentalismo ni a la auto-preocupación emocional, sino a una tarea nueva, más amplia y mucho más exigente. , es decir, compartir el nuevo signo de compañerismo y unidad en la comida también con otros, en todas las dimensiones de la comida: “Alimenta a mis corderos, cuida a mis ovejas”. Los seres humanos de todas las edades están al alcance del amor de Cristo a través de nosotros. Esta historia ha motivado a muchos, me incluyo,



No hay razón para creer que los que estamos involucrados en este movimiento, que está destinado a curar heridas y reparar relaciones rotas, estamos menos necesitados de la gracia y el amor divinos. No tiene sentido hablar de un movimiento ecuménico de amor sin ser honestos con nosotros mismos y realistas sobre las personas involucradas en este movimiento como seres humanos, a veces capaces de perder de vista nuestro propósito y objetivo y por qué estamos aquí.



Sin embargo, Jesucristo no pidió el perfeccionismo, sino la honestidad y el amor. El mundo no necesita perfeccionismo, sino que necesita desesperadamente amor.



El llamado a trabajar por la unidad, la justicia y la paz requiere algún tipo de actitudes compartidas que permitan perseguir objetivos compartidos. Estas actitudes pueden, en cierta medida, definirse y pueden perseguirse y utilizarse como criterios para determinar qué tipo de profesionalismo y capacidad se necesitan para este tipo de trabajo en particular. No se trata solo de las dimensiones individuales y emocionales del amor.



En mi análisis de los textos de nuestra historia ecuménica (en La verdad que nos debemos unos a otros), y de mi experiencia diaria de nuestras discusiones y nuestras prácticas, he encontrado que se requiere una actitud de responsabilidad mutua . Esto significa una posición firme reflejada en la práctica y en relaciones establecidas de apertura y confiabilidad. La voluntad de compartir, pero también de aprender de los demás y sus contribuciones, debe articularse a través de una crítica constructiva que también incluya una autocrítica adecuada. La responsabilidad por nuestra fe y valores cristianos comunes y compartidos es esencial, al igual que la responsabilidad por la misión común de las iglesias.



Veo esta actitud de responsabilidad mutua y sus estructuras y prácticas correspondientes como formas de encarnar la calidad de las relaciones necesarias para un compañerismo de la diversidad. La responsabilidad mutua es una concretización de lo que significa la actitud de amor, particularmente en un entorno institucional como el nuestro.



La actitud de amor es más que suavidad y gentileza. Es la relación confiable y sólida que también permite la expresión de desacuerdos y diferencias en aras de la claridad necesaria. Amor significa la capacidad de decir sí y no y de discernir cuándo decirlo, incluso si a veces duele, por un tiempo para algunos, e incluso para aquellos que tienen que decirlo.



A veces me pregunto por qué no podemos abarcar más de las diferencias y la diversidad entre nosotros en todos los aspectos de la vida humana y la naturaleza humana. Tratamos de contribuir a este proceso como el CMI, y también en temas donde las iglesias están luchando dentro de sí mismas. Estamos, por ejemplo, trabajando con cuidado para encontrar un terreno común para las conversaciones sobre temas relacionados con los problemas personales de la sexualidad humana. La pregunta para todos nosotros sigue siendo: ¿Cómo podemos expresar más claramente el amor de Dios por todos los seres humanos, sin importar quiénes son y a qué comunidad pertenecen?



El amor es "la mejor manera" de abordar todos los problemas, desafíos y tareas que estamos abordando como una comunidad de la iglesia, como el cuerpo de Cristo, buscando la unidad, la justicia y la paz, como lo recuerda San Pablo en 1 Cor. 13. Fue hace 70 años en el "desorden del hombre", es así hoy y lo será mañana. Esto es lo que lo convierte en un movimiento ecuménico.



6. Una iglesia para una humanidad.



Estamos experimentando un nuevo impulso en la búsqueda de nuevas expresiones de unidad. Es una tarea urgente avanzar para nosotros como iglesias, y para el servicio, la diaconía ecuménica, podemos hacer en el mundo. Esto está sucediendo en un momento en el que también hay muchas fuerzas polarizantes e incluso divisorias en el mundo, incluso utilizando la fe religiosa y la identidad como una táctica para dividir a las personas.



Los tres valores de unidad, justicia y paz, unidos en amor, son el núcleo de la misión del CMI. Su interconexión responde a las preguntas que planteé de niño, a las que me referí. Creo que precisamente esta capacidad de mantener a estos tres juntos es la contribución genuina y crítica del CMI en el futuro que tenemos por delante. Ha sido posible ver cómo están conectados en la forma en que hemos perseguido la idea de peregrinación, discipulado y compañerismo. Esto debe continuar a medida que avanzamos, en un movimiento contrario a muchos otros movimientos y fuerzas fuertes de nuestro tiempo, que afectan a nuestras iglesias y al mundo en general.



La "realpolitik" de la iglesia está definida por el llamado del evangelio a ser uno con el otro. Ser uno es un signo de este amor para que el mundo pueda creer. Dios es amor, y no hay manera de amar a Dios sin amar a la hermana y al hermano necesitado (1 Juan 4: 17-19).



"El poder del amor" es un mensaje para el mundo, para los poderosos y para los que no tienen poder, para todos los que anhelan una realidad diferente de la que vemos en el mundo de hoy. Esto debe expresarse en nuestra búsqueda de la unidad de la iglesia y la unidad de la humanidad, sirviendo a la sostenibilidad y la unidad de la creación de Dios. No podemos dejar la búsqueda de la unidad en una pista lateral. Debemos incluir todas nuestras reflexiones sobre la unidad de la iglesia en el horizonte de trabajo más amplio para una unidad sostenible, justa y pacífica en el mundo. El movimiento ecuménico del amor tiene mucho que aportar en estos esfuerzos.



Hay muchas fuerzas que promueven el conflicto y la violencia. Hay enormes poderes de división y polarización, ampliando las brechas entre ricos y pobres, privilegiados y no privilegiados (en términos de riqueza, seguridad, salud, etc.). La lista continua.



Otro 70 º aniversario de alta importancia el año pasado fue el de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esta ha sido la base común para un nuevo comienzo después de la 20 ª guerras mundiales del siglo y las peores matanzas de la humanidad. La dignidad humana y los derechos humanos deben estar en el centro de nuestra defensa como iglesias cristianas siguiendo el mandato de Jesucristo.



El CMI recopiló toda la documentación sobre violaciones de recursos humanos en Brasil durante el régimen militar, junto con un abogado y el arzobispo católico en Sao Paulo. Traje una copia de todo esto en 2012, un proyecto llamado “Brasil nunca más”. “Brasil, nunca más”. Ahora el nuevo presidente de Brasil quiere celebrar el aniversario del golpe militar. ¿Nunca más?



Este año nos centramos especialmente en el racismo en todas sus formas en nuestra peregrinación de justicia y paz. Es necesario, de nuevo. El racismo es un fracaso humano en reconocer la diversidad de la humanidad dada por Dios, y es un pecado contra Dios. Todas las formas en que categorizamos a los demás para excluir o discriminar a los demás, son per se un ataque a la fe en el Dios de la vida y el amor que defendemos.



Incluso nuestros propios objetivos de unidad, justicia y paz a veces son reinterpretados o abusados ​​por los poderes para dominar o discriminar. A través de un diálogo serio entre nosotros, incluso crítico, podemos discernir cuándo están sirviendo el amor que estamos llamados a promover.



La unidad, por ejemplo, podría convertirse en un medio para imponer una uniformidad opresiva o exigir un acuerdo, o una frontera, una frontera, un muro contra otros que no están incluidos en el área o país protegido y unificado. Esto puede suceder incluso en las iglesias, sin atender principalmente las necesidades de aquellos que están sufriendo o apoyando a aquellos que están luchando. En algunos casos, una referencia a la justicia es vista como la regla de los más fuertes y privilegiados, descuidando las necesidades de aquellos que están excluidos de tener la seguridad de la ciudadanía con los mismos derechos humanos. La paz, también, puede definirse como un objetivo pero perseguida por algunos en prácticas que dividen y crean conflictos. Esto puede suceder al ganar el dominio total sobre el otro o menos poderoso o privilegiado,


Existen fuertes poderes que socavan la necesidad de verse unos a otros como participantes en la humanidad única, buscando nuestro bien común y nuestros intereses comunes. Debe haber alguien y algo que represente un signo contrario y un contrapeso de unidad, justicia y paz y que exprese un amor universal no partidista. Podemos hacer una diferencia juntos, como personas de fe, esperanza y amor. El amor de Cristo puede mover al mundo, incluso a nosotros.

FUENTE:
Consejo Mundial de Iglesias