Lo que Juan está diciendo es que ningún ser humano ha visto al Padre hasta que el Jesucristo lo reveló.
Ahora vamos a mirar lo que se dice en Éxodo 24:9-11:
“9 Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; 10 y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno. 11 Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron.”
Reitero, vieron al Dios de Israel.
Para resolver esta aparente contradicción, podríamos aventurar que al que vieron no era otro que Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad, en un momento anterior a la encarnación.
JESUS ES YAHVÉ (JEHOVÁ)
Si miramos un poco más, podremos intuir que Jesús de Nazaret es llamado por el nombre Yahvé (Jehová) del Antiguo Testamento. ---- Todo lo que tenemos que hacer es ir a la visión de Isaías 6. Recordad, ya hemos establecido que nadie ha visto al Padre, por lo tanto el SEÑOR que Isaías vio, tendremos que identificarlo como Jesucristo.
Ahora, Vayamos a Isaías 6:5.
“5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.”
En este versículo, Isaías dice que ha visto al Rey, a Yahvé (Jehová) de los ejércitos ¿lo veis?
A continuación, Isaías relata cómo se le manda ir a hablar al pueblo, con el aviso de que el pueblo no va a escuchar lo que se le dice. versículos 9-10.
“9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”
(mantened estos versículos en mente)
Ahora vamos a Juan, al capítulo 12, Juan aquí registra el hecho de que a pesar de que Jesús había hecho señales milagrosas, la gente lo había recibido en Jerusalén de forma triunfante, los oficiales de la nación habían rechazado de plano su mensaje. Leamos del v. 37 al v. 41:
“37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; 38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:
40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;
Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón,
Y se conviertan, y yo los sane.
41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.”
En el versículo, el 41, se dice:
“Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.”
Como se puede ver, el evangelista Juan aplica este texto a Jesucristo, refiriéndose al personaje que aparece en Isaías 6:3
“Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”
le llama a este personaje “Yahvé (Jehová)”, y este Yahvé (Jehová) es nada más ni nada menos que Jesús de Nazaret.
Si recordamos el pasaje que nos habla del nombre que recibiría el niño, hijo de María, según se encuentra en el Evangelio de Mateo 1:21, veremos como el propio nombre identifica al niño que nacerá, Jesús es la transliteración al griego del nombre Josué.
“21Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
Josué, en el hebreo original, es la abreviación de dos palabras hebreas: Yahvé (Jehová) Salva.
El ángel aclara en Mat.1:21, que él (Jesús) salvará a su pueblo de sus pecados. El único que puede perdonar pecados (redimir o salvar gente de sus pecados, es Dios), esto está bien establecido en la Biblia. Los judíos lo entendían así, lo que demuestra que con respecto a eso, interpretaban bien el Antiguo Testamento.
No solamente en el principio de sus días Jesús es identificado como Yahvé (Jehová), sino también en el final de su vida aquí en la tierra. Vayamos a un pasaje bien conocido, está en el libros del profeta Zacarías. El pasaje es profético, leamos Zacarías 12:10, Aquí hay un personaje que está hablando y dice:
“derramaré, en cambio, sobre la dinastía de David y los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración. Dirigirán sus miradas hacia mí, a quien traspasaron, harán duelo como se hace por un hijo único y llorarán amargamente como se llora a un primogénito.”
El significado profético de este pasaje es obvio, habla de los últimos tiempos, o sea cuando el Señor retorna a establecer su reinado. La alusión al que traspasaron es referencia clara a la crucifixión. El apóstol Juan hace mención de este versículo en Juan 19:37 con referencia a Jesucristo.
Leamos desde el v. 36:
“36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo. 37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.”
No hay duda entonces que Zacarías 12:10 se refiere a Jesucristo. No sólo eso, el que habla es Jesucristo:
“Dirigirán sus miradas hacia mí (Jesucristo), a quién traspasaron.”
Ahora, veamos en el mismo capítulo de Zacarías, el versículo. 4. Vamos a identificar aquí a la persona que está hablando en el vers. 10, la que dice “Dirigirán sus miradas hacia mí, a quien traspasaron.” El versículo 4 de Zacarías 12 comienza diciendo:
“En aquel día, dice Jehová,”
Yahvé (Jehová) es la persona que comienza hablando aquí y continúa haciéndolo hasta el final del capítulo. Y a este mismo Yahvé (Jehová) al cual Juan identifica como Jesús en su evangelio. Conclusión inevitable, JESUS ES YAHVÉ (JEHOVA.)
Vemos entonces que la identificación del Señor Jesús con Yahvé (Jehová) en el Antiguo Testamento era tan obvia, tan evidente para los escritores del Nuevo Testamento, que ellos continuamente hacían referencias al Antiguo Testamento para iluminar, aclarar, o explicar el por qué Jesucristo se atribuye cualidades divinas.
En conclusión, por lo visto hasta ahora, Jesucristo es identificado en el Nuevo Testamento como el que se aparece en el Antiguo Testamento, siendo identificado con el nombre de Yahvé (Jehová).
¿DONDE ESTÁ EL PADRE EN EL ANTIGUO TESTAMENTO?
Si las apariciones de Dios en el Antiguo Testamento son apariciones de Jesucristo, ¿dónde encontramos al Padre en el Antiguo Testamento?
¿Podríamos decir que hay dos personajes llamados Yahvé (Jehová) en el Antiguo Testamento?
Sí las hay. ---- Lo que sucede es que como estamos familiarizados con el texto, las pasamos por alto. ---- No estoy hablando de textos que son obvios, como el Salmo 110:1(109:1):
“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus
enemigos por estrado de tus pies.”
Este es uno de los pasajes del Antiguo Testamento que Jesús cita más adelante a los efectos de reclamar frente a los judíos que Él es Dios. En este versículo tenemos a Dios hablando con alguien más, y le llama Señor (la palabra “Señor” en hebreo es ADONAI). Adonai es uno de los títulos de Dios en el Antiguo Testamento. Tenemos entonces dos personas que son iguales a Dios en este Salmo. Aquí se ve clara la existencia de dos personas.
Pero en pasajes como Amós 4:11, tenemos que mirar el texto más en detalle. El Señor está hablando con el pueblo de Israel respecto al abandono de sus caminos. Miremos bien lo que se dice:
“Os trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y Gomorra,
y fuisteis como tizón escapado del fuego; mas no os volvisteis a mí,
dice Jehová.”
El Señor está hablando y dice: Os trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y Gomorra. Tenemos aquí una persona que está hablando y que menciona a otra persona y le llama Dios. Podemos asumir sin problemas que el que habla es Jesucristo, y que el juicio sobre estas ciudades fue llevado a cabo por toda la Deidad. Esto es consistente con la idea bíblica de que el Señor Jesús tiene una relación especial con Israel.
En lo que tiene que ver con las naciones paganas (en el Antiguo Testamento) Dios trata con ellas en su carácter de Deidad, pero con Israel había un mediador especial entre la deidad y el pueblo escogido. Esto es claro y emerge de Deuteronomio 9:10:
(Moisés hablando)
“Y me dió Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios….”
El pasaje no dice: Y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con su propio dedo (o su dedo).
Hay dos personas involucradas en esta transacción, una de las cuales, podríamos interpretar que se trata del Señor Jesucristo, como mediador del Antiguo Pacto. Hebreos 9:15 nos dice que el mismo Señor es el mediador del Nuevo Pacto.
“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”
En ambos Pactos el mediador es Jesucristo,
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” (1 Tim.2:5).
Bien, como ya hemos dicho, la presencia de dos personas es constantemente afirmada por la Escritura --- En Éxodo 21:12 y 13, por ejemplo, el Señor está hablando (el tema es la pena capital y el asesinato involuntario):
“12 El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá. 13 Mas el que no pretendía herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te señalaré lugar al cual ha de huir.”
Más evidencia de la presencia del Padre en el Antiguo Testamento, vamos a Génesis 19:21, la destrucción de Sodoma y Gomorra. Ya conocéis la historia, no vamos a abundar en detalles.
Lot es conducido fuera de la ciudad de Sodoma para que escape. El pide que se le deje escapar a la ciudad de Zoar, y en el versículo 21 alguien diferente de los dos ángeles le responde:
“He aquí he recibido también tu súplica sobre esto,
y no destruiré la ciudad de que has hablado.”
Se observa que la persona que atiende la petición y la contesta tiene atribuciones reservadas a Dios, pues recibe la oración y la responde, cosa que sólo Dios puede hacer.
Leamos el vs. 24:
“Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y
fuego de parte de Jehová desde los cielos.”

En este versículo aparecen dos personas llamadas Yahvé (Jehová), si recordamos nuestra premisa de Juan 1:18 “Al Padre nadie le vio”, el Yahvé (Jehová) que habla con Lot es la segunda persona de la Trinidad, el Hijo.
Yo solamente he seleccionado algunos pasajes para para cumplir con el encargo recibido, “El Antiguo Testamento nos habla de Jesús” ampliando por mi cuenta la posibilidad de que la segunda persona de la Trinidad, el Hijo, hablase en esta parte de la Biblia.
Espero haber despertado en los asistentes al Estudio Bíblico Ecuménico el interés por seguir indagando en nuestros textos sagrados, sin duda la Palabra de Dios nos hablará a cada uno de nosotros por medio del Espíritu Santo.
Daniel Vergara Muñoz
pastor Iglesia Metodista Unida
Durante el curso 2016 - 2017 se han desarrollado tres sesiones de Estudio Bíblico Ecuménico, comenzó con el tema “La Misericordia”, su
ponente fue Carlos Jarne, sacerdote de la iglesia católica y continuó con “La
Iglesia que sufre, Iglesia martirial: Ecumenismo de sangre”, impartido por
el padre Ángel Gutiérrez Anaya,
misionero Consolata. Y ha concluido con éste "El Antiguo Testamento nos habla de Jesús".