CLAVE:
- Un Estudio del Grupo Mixto de Trabajo (GMT), responsable de fomentar las relaciones entre el Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) y la Iglesia Católica Romana (ICR)
Introducción
“Renovad el espíritu de vuestra mente” (Ef 4,23) 1
1. En respuesta a la oración de nuestro Señor “que todos sean uno...” (Jn 17,21) y motivados por la llamada de Cristo a la renovación de la vida y la conversión del corazón, el Grupo Mixto de Trabajo (GMT), responsable de fomentar las relaciones entre el Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) y la Iglesia Católica Romana (ICR), inició un proyecto para reflexionar nuevamente sobre las raíces espirituales del Ecumenismo. La intención de esta reflexión es volver a lo básico – recordar a los cristianos el impulso espiritual, que ha guiado al movimiento ecuménico desde sus inicios, y considerar nuevas maneras en que las Iglesias pueden nutrir esas raíces espirituales fundamentales, ofreciendo algunas recomendaciones prácticas. Por ello, tras explicar el uso de los términos “espiritualidad” y “ecumenismo” (palabras que la cultura popular usa a menudo sin suficiente claridad), este estudio explorará brevemente la base teológica del ecumenismo espiritual; considerará las prácticas de piedad, la oración, y el culto, que nutren esas raíces espirituales; resaltará cómo Dios, en Cristo y mediante el Espíritu Santo, inspira nueva vida en los cristianos a través de los ejemplos de los santos y los encuentros transformadores con los otros; y ofrecerá algunas maneras prácticas de apropiarse estos fundamentos más plenamente en los ambientes locales. Los miembros del GMT hacen esto, atentos a la variedad de contextos culturales y de situaciones difíciles, en que las Iglesias se encuentran, buscando a la vez permanecer fieles al Evangelio en el siglo XXI.
2. Ante un panorama marcado por todo tipo de tensiones y conflictos, locales e internacional, dentro de las Iglesias y en el mundo, los miembros del GMT perciben vivamente el valor esencial del testimonio reconciliador. Somos conscientes a la vez de las divisiones continuas de las Iglesias cristianas y del conformismo con que muchos parecen acomodarse al status quo. Algunos critican abiertamente al movimiento ecuménico, porque temen que comprometa la doctrina y las enseñanzas éticas, como ellos las entienden. Y no obstante, como declaró el Decreto sobre el ecumenismo del Vaticano II: la división “contradice abiertamente a la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y daña a la causa santísima de la predicación del Evangelio a todos los hombres” 2. Las personas que viven en un espíritu reconciliador son testigos poderosos de la esencia de la fe cristiana.
3. Mucho antes del siglo XX, en cualquier sitio donde hubo divisiones entre los cristianos, fue también evidente el impulso hacia la unidad. Pero el movimiento ecuménico moderno, empezó con ciertos eventos sobresalientes - La Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo, de 1910; la Conferencia sobre Vida y Trabajo en Estocolmo, de 1925; la Conferencia Mundial sobre la Fe y Constitución en Lausanne, de 1927. La Resolución 9a de la Conferencia de Lambeth de 1920, decía sobre el retorno a la unidad de la cristiandad: “Nosotros creemos que el Espíritu Santo nos ha llamado, de una manera solemne y especial, a asociarnos en la penitencia y oración con todos cuantos deploran las divisiones del pueblo cristiano, y están inspirados por la visión y la esperanza de una unidad visible de toda la Iglesia” 3. Una encíclica del Patriarcado Ecuménico de 1920, dirigida “a todas las Iglesias de Cristo, en todo lugar”, ponía otra piedra angular en la fundación ecuménica de inicios del siglo XX 4. Mucho se ha escrito sobre estas iniciativas, que han producido buenos frutos.
4. Tras la formación del Consejo Mundial de Iglesias en 1948, las Iglesias miembros identificaron ciertas convergencias, sobre la base de su relación. Entre éstas estaba un compromiso de las Iglesias miembros a “entrar en relaciones espirituales, por las que busquen aprender, que la vida de las Iglesias puede renovarse” 5. Dieciséis años después, el Decreto sobre ecumenismo (Unitatis Redintegratio - UR), de la Iglesia Católica Romana, resonaba con el mismo espíritu. El Concilio Vaticano II (1962-1965) comprometía a la Iglesia Católica, formalmente e irrevocablemente, en la búsqueda de la unidad cristiana, como culminación de un largo proceso de “retorno a las fuentes”, en los estudios bíblicos, litúrgicos y teológicos. En el capítulo sobre La práctica del ecumenismo, el Decreto afirmó: “El auténtico ecumenismo no se da sin la conversión interior. Porque es de la renovación interior (cf. Ef 4,23) de la abnegación propia y de la libérrima efusión de la caridad de donde brotan y maduran los deseos de la unidad” 6.
5. El movimiento ecuménico contemporáneo reviste varias formas institucionales: consejo de Iglesias, diálogos bilaterales o multilaterales, iniciativas de las comuniones mundiales cristianas, movimientos cristiano de estudiantes, conferencias misioneras mundiales, Iglesias Unidas y en vías de unión, encíclicas de líderes religiosos Ortodoxos y Católicos. Y, no obstante, todas estas formas institucionales tienen un fundamento espiritual.
6. Los miembros del GMT se alegran de los muchos avances logrados en el último siglo. Mientras la comunión de nuestras Iglesias permanece incompleta, los cristianos no deben descorazonare por lo negativo, ni exultar excesivamente por lo positivo, sino volver siempre a la motivación que les lleva a comprometerse en la búsqueda de la unidad cristiana. Los cristianos hacen este esfuerzo para permanecer fieles al Evangelio, creyendo que producirá buenos frutos en el tiempo bueno de Dios.
7. Los discípulos de Cristo son llamados a incorporar “una larga espiritualidad de apertura al otro a la luz del imperativo de la unidad cristiana, dirigidos por el Espíritu Santo” 7. En el corazón de la fe cristiana está la idea de una comunidad reconciliada de personas, que se tratan entre sí con el mismo espíritu compasivo, amante, reconciliador, que Dios ha mostrado y continúa mostrando a través de Jesucristo en el Espíritu Santo. La verdadera naturaleza de la Deidad es la de una comunidad. Dios creó a los seres humanos para compartirles esta amistad sagrada. Como amigos de Dios, cada uno de nosotros lleva a plenitud sus propios dones específicos en comunión con otros y en solidaridad con todos los que Dios ama, es decir, con toda la creación. Compartir estos dones en comunidad, produce a la vez un cambio y un crecimiento.
8. Sólo la gracia de Dios y la obra del Espíritu Santo pueden conferir la unidad real de los cristianos, con todas las riquezas que Dios ha mostrado en cada una de las Iglesias, y en todas las gentes. Al crecer en la comunión, el ecumenismo da un testimonio poderoso del Evangelio, que todos los cristianos deben llevar a un mundo fragmentado y dividido. Cuanto más arraigados en Jesucristo, revelación misma de Dios, permanezcan los cristianos, más creíble será su testimonio ante todo el mundo. El movimiento ecuménico resalta regularmente esta convicción. Como afirma el Apóstol San Pablo: “somos embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros” (2 Co 5,20). El nuevo enfoque sobre las raíces espirituales del ecumenismo es una respuesta apropiada a los desafíos contemporáneos entre las Iglesias y dentro del mundo.
I. Términos básicos
“¡El que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo!” (2 Co. 5,17)
10. La espiritualidad cristiana consiste en vivir y participar en el amor de Dios, porque, en palabras del Apóstol Pablo: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rm 5,5). Esto capacita a los cristianos y a sus Iglesias para responder a las iniciativas de Dios: a lo que Dios Trinidad está haciendo en y a través de nosotros. Teología y espiritualidad están indisolublemente entrelazadas, porque las dos se ocupan de Dios y de la relación de Dios con la humanidad a través de Jesucristo en el Espíritu Santo. Esto incluye discernir la actividad de Dios en las personas, en las Iglesias, en el mundo. Con la gracia de Dios, los cristianos buscan crecer en el entendimiento de la voluntad de Dios, y seguir esta voluntad ellos mismos, en la comunidad de la Iglesia, y en la sociedad. La espiritualidad es una disciplina holística. Es personal (no individualista) y, al mismo tiempo, florece en la comunidad. Ésta crece desde nuestra capacidad humana, como seres conscientes y libres, en la relación con los otros y en la relación con el fundamento y fuente de nuestro ser: el Dios Trinidad. Es búsqueda de sentido y poder de transformación. La espiritualidad busca la autenticidad y la verdad de los encuentros, dando plenitud a nuestra vida, restaurando nuestra verdadera dimensión, y habilitándonos para alcanzar una comprensión más plena, un diálogo real, y la comunión. La espiritualidad configura nuestros horizontes. Los cristianos cuentan siempre con una gran variedad de medios personales y comunitarios, sobre todo con la oración y el culto, para poder discernir y seguir la voluntad de Dios.
11. El ecumenismo es una respuesta a la oración de Cristo por la unidad, para el bien del mundo (Jn 17,21). El término viene de la palabra griega, oikoumene que significa “toda la tierra habitada”. En el siglo XX, la palabra “ecumenismo” se aplicó a los esfuerzos para sanar las divisiones entre las Iglesias cristianas, para bien del mundo. La Constitución de CMI articula así los elementos de esta visión: “El objetivo principal de la comunidad de iglesias que forma el Consejo Mundial de Iglesias es ofrecer un espacio donde las iglesias puedan exhortarse unas a otras a alcanzar la unidad visible en una sola fe y una sola comunión eucarística, expresada en el culto y la vida común en Cristo, mediante el testimonio y el servicio al mundo, y a avanzar hacia la unidad para que el mundo crea” 8. Esta búsqueda es importante, porque es una dimensión esencial del Evangelio. Como afirmó la asamblea de Amsterdam, en el mensaje constitutivo del CMI: “Cristo nos ha hecho suyos y Él no está dividido” 9. Las iglesias se ayudan mutuamente a permanecer fieles al mandato del Evangelio de reconciliación, y se exhortan a sentirse responsables unas se otras, buscando conocer la mente de Cristo. Y puesto que la llamada de Cristo es para la salvación de toda la tierra habitada, la búsqueda de la unidad cristiana no es sólo para su proprio provecho.
12. La unidad que buscan las Iglesias cristianas no es una llamada a la uniformidad. Y no incluye compromisos en materias de doctrina o de conciencia, cuando las Iglesias afrontan sus diferentes perspectivas sobre los principios básicos del cristianismo. La unidad consiente la diversidad legítima en la expresión teológica, la espiritualidad, el rito, las reflexiones sobre la fe y la inculturación. Más bien, la diversidad legítima sirve para enriquecer el cuerpo entero de Cristo. “La dinámica del movimiento ecuménico está arraigada en la tensión entre las Iglesias como ellas son y la verdadera koinwni/a con el Dios Trino y entre sí, que es su llamada y su don de Dios” 10. La fuerza viviente de esta llamada ecuménica es el Espíritu Santo, que distribuye sus frutos de “amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí” (Ga 5,22-23).
13. En el siglo XX, la palabra “ecumenismo” empezó a referirse más específicamente al trabajo de los cristianos dirigido hacia “la unidad visible en la comunión de un única fe y eucaristía”. Cuando nosotros afirmamos el valor esencial de promover relaciones positivas entre todas las gentes de fe, estamos utilizando el sentido intra-cristiano del término “ecumenismo”, que seguiremos usando en este texto.
14. El diálogo ecuménico y el diálogo interreligioso se relacionan mutuamente. Los cristianos necesitan, en la medida de lo posible, hacer llegar su testimonio común a las personas de otras religiones. El Directorio para la aplicación de los principios y normas del ecumenismo menciona este hecho cuando declara:
En el mundo de hoy se los contactos entre cristianos y personas de otras religiones son cada vez más frecuentes. Estos contactos difieren radicalmente de los contactos entre la Iglesias y las comunidades eclesiales, que tienen por objeto la restauración de la unidad que Cristo quiso entre todos sus discípulos, y se llaman propiamente ecuménicos. Pero en la práctica estos están profundamente influidos por, y a su vez influyen sobre, las relaciones ecuménicas. A través de ellos, los cristianos pueden ahondar el nivel de comunión que existe entre ellos y, por lo mismo, deben ser considerados como una parte importante de la cooperación ecuménica. 11
15. Las raíces espirituales del ecumenismo combinan los esfuerzos de los cristianos para discernir la voluntad de Dios y ser receptivos del Espíritu Santo, con atención particular “al ministerio de la reconciliación” (2 Co 5,18), que se ha confiado a nosotros a través de Cristo para bien del mundo - y de hecho, para toda la creación, “en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción...” (Rm 8,21). Ésta es la esperanza común para todos los seres humanos y una fuente del mandato ecuménico. “La división contradice abiertamente a la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y daña a la causa santísima de la predicación del Evangelio a todos los hombres” 12. Como respuesta a la realidad de las divisiones entre los cristianos, las Iglesias miembros del CMI, en el 50 aniversario de su fundación, se re-comprometieron a nutrir “la habilidad de orar, vivir, actuar y crecer juntas en comunidad – a veces entre luchas y conflictos - con las Iglesias de diferentes orígenes y tradiciones” 13. Para este proyecto, los miembros del Grupo Mixto de Trabajo han considerado con atención la variedad de escritos, dentro de y entre las tradiciones cristianas, que de modo más particular configuran este mandato ecuménico.
16. La búsqueda de la unidad cristiana no es algo nuevo en la vida de las Iglesias. Está arraigada en la tradición de la Iglesia de los primeros siglos, y está incorporada a la liturgia. Además, forma parte de la naturaleza fundamental de la Iglesia. Como decía el Papa Juan Pablo II, en su encíclica Ut Unum Sint:
La unidad que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos. Pertenece en cambio al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape. 14
En otros términos, las raíces espirituales del ecumenismo están en el mismo corazón de la petición de unidad cristiana: es decir, comportan conversión y renovación, santidad de vida de acuerdo con el Evangelio, oración personal y común. Al mismo tiempo que la respuesta a la voluntad de Dios, a favor de la unidad, se funda en la escritura y tradición que participan los cristianos, las formas de esa respuesta quedan abiertas a los vientos nuevos del Espíritu Santo de maneras todavía desconocidas.
17. Los miembros del GMT han preferido usar la metáfora “raíces espirituales” porque las raíces son una fuente común de nutrición. Como todas las metáforas, ésta es evocativa y proporciona una buena imagen visual para designar la trabazón de los principios fundamentales del movimiento ecuménico. Las raíces se hunden en las mismas fuentes vivificadoras, de las que dependen: la tierra y el agua. Estas fuentes están a menudo ocultas, y con todo sostienen robusteciendo. Todas las raíces se entremezclan, a veces de maneras complejas no visibles al ojo humano. Tienen el potencial de producir buen fruto. Lo mismo pasa con las raíces espirituales del ecumenismo. La fuente común del alimento cristiano es el Dios Trinidad. Los cristianos renacen y se nutre en las aguas del bautismo, mediante el cual comparten una real aunque incompleta comunión. Nuestras distintas tradiciones son interdependientes. Nosotros volvemos a los mismos canales vivificadores de la escritura y la tradición, discernidos a través de la experiencia humana, para guiar, sostener y dar frutos de reconciliación. El mismo movimiento ecuménico, ha sido un fruto del Espíritu Santo, que renueva nuestro compromiso e inspira a los cristianos a comprometerse unos con otros mientras aspiran a la plena koinwni/a - “unidad visible en una sola fe y una sola comunión eucarística” 15.
II. Fundamentos bíblicos
“No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,20-21)
18. Ya que la oración está arraizada en la relación con el Dios Trino, el GMT ha escogido la oración como un principio organizador para explorar los fundamentos teológicos del ecumenismo espiritual. La oración, arraigada en la oración de Jesús, lleva al creyente a confrontar sus pecados que contribuyen a la división de la comunidad, y también los pecados cometidos por los miembros de la Iglesia en tiempos precedentes, que han llevado al cisma y la fractura en la comunión eclesial. Orando con Cristo, los creyentes atraviesan una conversión interior y se convierten en instrumentos de sanación, eliminando los obstáculos de la comunión, a la vez que dan testimonio de la diversidad de dones del Espíritu Santo, que hace posible la verdadera unidad. Finalmente, como cristianos, que ven en Cristo el agente principal de la reconciliación, también nosotros cultivamos aquella paciencia, que vislumbra la perfección de la unidad, como el último don del Señor cuando vuelva en su gloria. Como se afirmó en la sección I (Términos básicos), la oración es sólo una dimensión de la vida espiritual.
A. La oración de Jesús, base de la unidad
19. El Evangelio de Juan coloca la oración de Jesús por la unidad, en el clímax de la despedida de sus discípulos, la noche antes de morir. En lo que se llama a menudo «la suprema oración sacerdotal» (Jn 17), Jesús pide el Padre que dé a sus discípulos, a aquellos que le pertenecen en el momento de su muerte en la cruz, así como a aquéllos que todavía tienen que creer en él, una participación en su comunión de vida y amor. La oración por la unidad es primero una oración para “morar” (me/nein) en Jesús y en el amor que Él tiene por su Padre (15,7-10) y por sus discípulos (13,34). Como los sarmientos de la vid (15,5), sus discípulos llevarán fruto, si obedecen a los mandatos del Padre y se aman los unos a los otros, como el mismo Jesús los ha amado a ellos. Entregar la vida por un hermano o una hermana es, precisamente, la expresión suprema de la unidad, porque imita el amor sacrificial de Jesús revelado en la cruz (13,1; 1,:13).
20. La unidad en el amor de Jesús es primero una relación Yo-Tú, que construye la comunión entre los individuos y Cristo, como el fundamento del que emerge la unidad entre las comunidades. Los discípulos derivan su unidad mutua de Cristo, que muestra cómo amar y cómo encontrar el camino hacia el Padre (Jn 8,12; 14,7). Es su amor el que hace surgir el deseo de unidad, incluso en aquéllos que nunca han sido conscientes de su necesidad. San Cirilo de Alejandría escribe que Cristo desea que sus discípulos:
sean guardados en un estado de unidad, manteniendo un mismo parecer y una misma voluntad, fusionándose juntos como el alma y el espíritu, en la ley de la paz y del amor de unos con otros. Él les desea que estén atados juntos, estrechamente, con la atadura irrompible del amor; que pueden adelantar en la unidad, hasta el mismo grado, que existe entre el Padre y el Hijo. 16
La primitiva comunidad cristiana, como describe el Libro de los Actos, realizaba esta armonía de mentes y corazones, cuando sus miembros “acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones” así como cuando compartían entre si las riquezas para beneficio de todos (Hch 2:42, 44-45).
21. Toda acción amorosa, toda fecundidad de vida en la comunión entre los cristianos, fluye de la escucha de la palabra de Cristo y de su recepción en la fe. La palabra que Jesús dice viene del Padre, y se expresa en una variedad de enseñanzas y de signos poderosos. Pero todas las palabras y hechos de Cristo se concentran a su vez en la única palabra, que es el nombre divino, compartido por Jesús y por el Padre. “YO SOY” es el nombre poderoso de Dios, revelado primero a través de Moisés al pueblo de Israel (Éx 3,14), y ahora a todas las gentes, a través de la exaltación de Cristo en la cruz (Jn 18ss). En la suprema oración sacerdotal, Jesús reconoce que él ha revelado a sus discípulos el nombre inefable del Padre (Jn 17,6), el nombre que salva a los seres humanos, porque produce en ellos la fe. Dondequiera que dos o tres se reúnan para invocar el nombre de Jesús, Él está presente en medio de ellos (Mt 18,20).
22. En el Evangelio de Mateo el nombre divino se invoca igualmente en la oración propia, que Jesús enseña a sus discípulos:
“Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre...” (Mt 6,9ss). La Oración del Señor santifica el nombre divino, porque solicita del Padre los medios para vivir dentro del reino celestial, dónde se perdonan los pecados y todos se reconcilian entre sí en Cristo. Esta misma oración, que los cristianos de diferentes alianzas confesionales recitan a menudo en común, es hoy la oración de la unidad por excelencia. Cuando San Cipriano notaba, sobre la Oración del Señor, “nosotros no decimos «Padre Mío, que estás que estás en los cielos», ni «Dame hoy mi pan de cada día»... Cuando nosotros rezamos [la Oración del Señor], no oramos por uno, sino por todo el pueblo, porque nosotros, todo el pueblo, somos uno”. 17
23. La oración por la unidad, la oración de Jesús y sus discípulos, sólo logra su objeto deseado, mediante el poder del Espíritu Santo. Antes, en su discurso de despedida, Jesús promete otro Abogado, en quien los discípulos morarán y en quien su memoria será conservada en toda su verdad (Jn 14,16-17, 25-26). El mismo Espíritu, que nos ayuda en nuestra debilidad, intercede por nosotros cuando no sabemos cómo orar (Rm 8,26-27), y nos capacita para proclamar que “Jesús es el Señor” (1 Co 12,3) – este mismo Espíritu congregó en Pentecostés a los primeros cristianos en la unidad de la Iglesia, ricamente dotada. Enviado por el Padre a través del Hijo, el Espíritu que da la vida (Credo Niceno Constantinopolitano), acompaña a la Iglesia a lo largo de su peregrinación histórica, guarda a los creyentes en la verdad y les permite dar testimonio del Evangelio con valentía. En el proceso de oración, mientras trabajamos o luchamos por la unidad, también el Espíritu Santo “nos conforta en el dolor, nos perturba cuando nos quedamos satisfechos en la división, nos lleva al arrepentimiento y nos otorga la alegría, cuando florece nuestra comunión” 18.
24. Finalmente, la unidad por la que oran Cristo y sus discípulos, alcanzará su plenitud sólo cuando el resto de la humanidad encuentre su lugar dentro del culto de la creación al Dios Trino (Flp 2,10-11). Jesús ora para que nosotros seamos uno “para que el mundo pueda creer” que Él es el enviado del Padre – una realidad que marca el principio de la vida eterna (Jn 17,3). Así la comunión entre los cristianos fomenta la misión, que incluye las dos cosas: la proclamación de la palabra y la acción a favor de la justicia, la paz y el cuidado de la creación de Dios. En este espíritu, Juan Calvino elevaba aquella oración: “Sálvanos, Señor, de ser egocéntricos en nuestras oraciones; enséñanos a acordarnos de rezar por los otros. Que estemos tan cautivados de amor por los que oramos, que podamos sentir sus necesidades tan agudamente como las nuestras, y oremos por ellos con la imaginación, la sensibilidad, y el entendimiento” 19. Los cristianos, que hoy oran por la unidad, se sienten dentro del movimiento ecuménico, iniciado hace más de cien años, convencidos de que la misión de anunciar la buena nueva de Jesús se ve impedida por el testimonio discordante de las comunidades cristianas, mientras persisten contrapuestas o indiferentes entre sí. Esta contraposición es un obstáculo para cuantos oyen el mensaje; pues, si no fuese así, podrían creer en Jesucristo.
B. La llamada al arrepentimiento y conversión, base de la unidad
25. El diálogo de meta/noia, que comprende el arrepentimiento y la conversión, también es un diálogo de unidad entre cristianos 20. Desde el principio de la historia, el pecado ha llevado o a una ruptura o a una herida en la comunión de la humanidad con Dios, que ha resultado en conflictos entre los individuos y sus comunidades. La solución de Dios, a las consecuencias catastróficas de la rebelión humana, fue restaurar la relación por medio de una alianza. A través de los profetas de Israel, el pueblo fue ulteriormente educado en el vínculo entre el culto y la justicia, los sacrificios y las obras de misericordia (cf. Os 6,6).
26. Con la venida de Jesucristo, el nuevo Adán que renueva a toda la humanidad mediante su encarnación y muerte vivificante en la cruz (cf. 1 Co 15,47), los creyentes reciben el plan definitivo para la comunión y la unidad. Por la gracia, que llega a través de la fe en Cristo Jesús, los creyentes que son bautizados en Él, tienen los medios para vencer sus pecados y el mal en el mundo y para ser transformados en instrumentos santos de la nueva creación de Dios (Ga 3,27).
27. Los cristianos se gozan en los modos cómo el Señor los equipa para ser embajadores de reconciliación (cf. 2 Co 5,19) y heraldos de un Evangelio, que promete la renovación de la amistad con Dios (cf. Jn 15,15). La “humanidad es una, orgánicamente una, por su estructura divina; es misión de la Iglesia revelar a los hombres esta unidad original, que perdieron, restaurarla y completarla”, decía San Hilario de Poitiers 21. La vocación al servicio de la unidad es, por tanto, una parte inherente de la llamada al seguimiento.
28. En nuestro culto, la comunidad hace una confesión de los pecados para quitar los obstáculos a la comunión con Dios y a la fraternidad con los otros. A veces, la confesión toma la forma de una oración comunitaria. Otras, es una letanía que repite las palabras de los penitentes del Evangelio: “Señor, ten piedad: Kyrie eleison” (cf. Mc 10,48; Lc 18,13, 38). Confesando juntos nuestros pecados, como parte del culto comunitario, nosotros nos volvemos juntos hacia Cristo, cuya sangre rescata la deuda de nuestros pecados (cf. Rm 5:16) y convoca para la misericordia y reconciliación entre los creyentes y dentro de la más amplia familia humana (cf. Hb 12,24; Col 1,20).
29. La comunidad de creyentes, que llevan el mensaje y presencia de Cristo al mundo, empieza su vida en Pentecostés, con la efusión del Espíritu Santo, que el Señor había prometido enviar (Hch 1,8; cf. Jn 14,16). Lo que había sido una fiesta judía, del don de Dios de la alianza en el Sinaí, se convierte, para los seguidores de Jesús, en el principio de una nueva fase en la historia de la salvación, en la que todas las gentes de la tierra están representadas (Hch 2,1-11). A través de la efusión del Espíritu, Cristo deshace el daño provocado por Babel (cf. Gn. 11,1-9) y habilita a los hombres para reunirse en el idioma de la fe, en el único cuya sangre disuelve los muros de división (Ef. 2,14-15). Cristo se hace a sí mismo la cabeza de su nuevo cuerpo (Col 1,18), pero lo anima por el Espíritu, que es el portador del amor de Dios (Rm 5,5) – un amor que disipa los miedos (1 Jn 14).
30. La Iglesia es el lugar donde la humanidad redescubre su unidad, en la comunión con Dios. En las imágenes de los primeros Padres de la Iglesia, la Iglesia es el arca, que “en la vela hinchada de la cruz del Señor, por el soplo del Espíritu Santo, navega seguramente en este mundo”, y mediante la cual los seres humanos son “salvados del diluvio”, como en los días de Noé 22.
31. El Consejo Mundial de las Iglesias, en la Novena Asamblea en Porto Alegre, Brasil en el 2006, afirmó en su declaración sobre Eclesiología, Llamadas a ser la Iglesia Una, que la Iglesia es el signo e instrumento de lo que Dios pretende para la salvación del mundo. “El reino de Dios puede percibirse en una comunidad que reconcilia y reconciliada llamada a la santidad: una comunidad que se esfuerza por superar las discriminaciones manifestadas en las estructuras sociales pecadoras, y que aspira a curar las divisiones en su propia vida y a la sanación y la unidad de la comunidad humana” 23.
32. La conversión a Cristo y la oración por la unidad llevan a curar los recuerdos de la intolerancia, del odio y e incluso de la violencia, perpetrada por unos cristianos contra otros, en nombre de la religión. Como dijo el Papa Juan Pablo II en su Encíclica Ut Unum Sint: “Con la gracia del Espíritu Santo, los discípulos del Señor, animados por el amor, por la fuerza de la verdad y por la voluntad sincera de perdonarse mutuamente y reconciliarse, están llamados a reconsiderar juntos su doloroso pasado y las heridas que desgraciadamente éste sigue produciendo también hoy” 24. Con dedicación similar, ellos pueden afirmar y renovar “la imagen de Dios en toda la humanidad” y trabajar “junto a todos los que ven negada su dignidad humana por la marginación económica, política y social” 25. Unidos a Cristo, el reconciliador, los cristianos no tienen miedo de comprometerse en trabajos que promueven la sanación y la unidad en toda la sociedad, incluso reconociendo con Pablo que esa buena labor debe comenzar especialmente por la casa de la fe (cf. Gal. 6:10).
C. Los dones del Espíritu en el diálogo con las culturas, base de la unidad
33. El ecumenismo espiritual considera la unidad y la diversidad como dos dones entrelazados, que Cristo en su Espíritu suministra a la Iglesia. Ya en el Nuevo Testamento, el nuevo Pueblo de Dios se revela como una unidad rica en la diversidad, cuando la Palabra y el Espíritu aparecen juntos en los momentos de los actos creativos de Dios. En su interpretación espiritual del bautismo de Jesús y del día de Pentecostés, San Agustín de Hipona nota que es el mismo Espíritu Santo quien se revela en ambos eventos, como fuente de la nueva creación (cf. Mt 3,13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21.22; Jn 1,29.34; Hch 2,4). Las dos manifestaciones del Espíritu representan, según San Agustín, la diversidad de dones y la unidad de fe en la Iglesia una. En Pentecostés, escribe San Agustín, “hay una diversidad de lenguas, pero la diversidad de lenguas no implica cismas. No tengáis miedo de la separación de las lenguas rotas, sino reconoced la unidad en la paloma” 26. En el cernerse del Espíritu sobre Jesús, cuando el Padre llama a su Hijo “el amado”, también se manifiesta la unidad de todos aquellos que serán bautizados en Cristo y hechos hijos de Dios. Para San Agustín, la incorporación a Cristo en al bautismo y la congregación de la Iglesia en Pentecostés, son dos aspectos de la única respuesta de Dios al caos provocado por el pecado.
34. La unidad en la diversidad se encuentra a lo largo de la vida de la Iglesia, en cada etapa de su existencia. Dado el mandato de la Iglesia a proclamar el evangelio y bautizar a las gentes de todas las naciones (Mt 28,19-20), la Iglesia entra en diálogo con las culturas más dispares. Cada nueva cultura, y la comunidad étnica que recibe el Evangelio y permite a la Iglesia echar raíces en su suelo, aporta sus propios dones a la vida del cuerpo de los creyentes. El culto, la teología, y el testimonio encuentran nuevas y enriquecedoras expresiones, para que el diálogo de Iglesia y cultura continúe en cada época. Los cristianos, durante su itinerario ecuménico, concuerdan con Pablo en que el Espíritu Santo confiere una rica variedad de dones teológicos y pastorales para edificación de la Iglesia una (cf. Ef. 4,1-16).
35. Con todo, el principio de la diversidad de dones está supeditado al fin eclesial, al que esos dones siempre aspiran: “A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común” (1 Co 12,4-7). Las Iglesias reconocen el trabajo importante de los diálogos teológicos, que tratan de identificar las convergencias doctrinales que atraviesan las divisiones confesionales. Los cristianos de hoy pueden reconocer con agradecimiento el hecho de que, a veces, una tradición diversa de la propia llegue a apreciar más plenamente algunos aspectos de un misterio de la revelación, o los haya expresado con mayor eficacia. “En la mayoría de los casos, estas variantes en la expresión teológica deberán considerarse, no como conflictivas, sino como mutuamente complementarias” 27.
36. Mientras afirmamos los efectos vivificantes de los dones del Espíritu, reconocemos también los límites de la diversidad. La diversidad es parte integrante de la naturaleza de la comunión eclesial. Sin embargo, hay también una diversidad de culturas, que puede minar la comunión, cuando estas hacen imposible la profesión común de la fe en Cristo como Dios y Salvador, el mismo ayer, hoy y siempre (Hb. 13,8); o cuando se pone en duda “la salvación y el último destino de la humanidad, como es proclamada por la Escritura Santa y predicada por la comunidad apostólica” 28. Cuando la diversidad da pie para una divergencia profunda sobre la manera en que las personas predican el Evangelio, o cuando destroza la comunión de los cristianos, debido a diferencias profundas en el entendiendo de la vida moral, entonces se rompe la armonía con la mente de Cristo o con el movimiento de su Espíritu en la Iglesia. Los que siguen el itinerario ecuménico, pueden decir con Orígenes de Alejandría (185-254): “Allí donde hay pecados, hay también divisiones, cismas, herejías, y disputas”. Y en consecuencia del mismo modo, allí donde hay virtudes, como la paciencia y la humildad nacidas del Espíritu, “hay también armonía y unidad, que elevan el corazón y el alma de todos los creyentes” 29.
37. La unidad en la diversidad encuentra su expresión perfecta en la unidad absoluta y en la distinción de personas en la Santísima Trinidad. Dios, el Padre Omnipotente, Dios Hijo Unigénito, y Dios el Espíritu Santo que es Señor y dador de vida, son un sólo Dios, como profesa el Credo Niceno-Constantinopolitano (381). Cada Persona (hypostasis) es distinta en su identidad, participando co-igualmente el único ser divino (ousia). La iglesia como Pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, y templo del Espíritu Santo refleja – aunque de manera creatural e imperfecta – la “unidad en la rica diversidad” del Dios viviente. Por eso la oración y el trabajo espiritual por la unidad cristiana tienen como fin el crecimiento de la comunión eclesial dentro de la comunión Trinitaria del mismo amor donativo del que deriva su vida 30.
38. Los cristianos, durante su recorrido ecuménico, entienden la importancia de la hospitalidad como una virtud que ayuda a superar las barreras entre las Iglesias históricamente divididas. Durante las últimas centurias, hemos aprendido a acoger en nuestras comunidades al extranjero, que luego hemos descubierto ser nuestra hermana o hermano en Cristo. Uno de los grandes desafíos ecuménicos actuales es el cultivo de una espiritualidad Trinitaria, que fomente dentro de nuestras comunidades una actitud de bienvenida hacia los creyentes de Iglesias diferentes de las nuestras. Como Abraham y Sara que entretienen a los “amigos divinos”, inconscientes de su identidad, también nosotros podemos encontrar una bendición al recibir al otro santo en nuestras tiendas, junto con los ricos dones espirituales que él o ella aportan (Gn 18,1-19; cf. Hb. 13,2) 31.
D. La esperanza paciente, base de la unidad
39. Como creyentes en Jesucristo, los cristianos desean lo que el Señor desea; y Él desea para sus discípulos la unidad, la paz y la amistad. Con todo, esta unidad por la que trabajamos, debe reconocerse como una gracia del Señor, antes de convertirse en una tarea de sus discípulos. La unidad acompaña al Espíritu Santo, enviado por el Padre a través del Hijo el día de Pentecostés como una dotación permanente. Siempre que los seguidores del Señor caemos en la división, nos contradecimos a nosotros mismos como miembros de su cuerpo. La discordia y la ruptura dentro de la Iglesia requieren siempre una oración más profunda, el arrepentimiento, y el recuerdo del don original del Espíritu.
40. La visión final del Pueblo de Dios es la de un culto armonioso y una vida fecunda en el reino de Dios. Todas las divisiones caerán al borde del camino, y toda la creación se convertirá en un canto de alabanza (Ap 5,11-14). Los cristianos esperan, con una esperanza jubilosa, la vuelta del Señor, que recogerá a sus elegidos en la comunión perfecta. En el entretanto, escrutamos los signos y las oportunidades para sanar al cuerpo de Cristo de todas sus divisiones. También nosotros tratamos de encontrar alguna razón, incluso a nuestra desunión, sabiendo que la gracia de Dios es más poderosa que nuestros pecados de división. San Pablo entendió que las divisiones, que perturbaban a la Iglesia de Corinto, ayudaban también a distinguir la verdadera fe y práctica cristiana de sus falsos contrarios (1 Cor. 11:19). Comentando este mismo texto, San Agustín argüía que también las divisiones sobre doctrinas falsas, vuelven las verdades de fe más luminosas 32.
41. Al reconocer que esa diversidad puede contribuir al cumplimiento del plan de Dios, los cristianos saben también que la llamada de Dios es a permanecer juntos, como embajadores de reconciliación y agentes de paz. Conscientes de esta llamada, los delegados de la primera asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, celebrado en Amsterdam, afirmaban en su mensaje: “Dios ha roto el poder del mal de una vez para siempre, abriendo para todos las puertas de la libertad y la alegría en el Espíritu Santo” 33. Apreciando la rica variedad de dones del Espíritu, respondemos a nuestra llamada y anticipamos la venida del reino celestial de Dios.
III. Algunas implicaciones para la oración y la práctica litúrgica
“Todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis”(Mt 21:,2)
42. La oración ha sido siempre reconocida como el alma del movimiento ecuménico. Como se notó en la sección anterior, la oración por la unidad es siempre una extensión y participación de la oración de Cristo, que desea que nosotros seamos uno como son uno Él y el Padre (Jn 17,21). Esta oración es para las seguidoras de Cristo. En la oración, los cristianos responden a esta llamada, y llegan a ser totalmente aquello por lo que Nuestro Señor oró. La oración es el fulcro espiritual del ecumenismo - la raíz principal de donde brota todo el resto.
43. El principio evangélico, “separados de mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5) se aplica al trabajo de remover los obstáculos para alcanzar la comunión entre el pueblo cristiano. A través de la oración, los creyentes cristianos invitan a Cristo a formar la unidad como Èl la quiere – a renunciar a cualquier criterio o hábito que no concuerden con su voluntad. Orando con Cristo y en Cristo, el creyente se une con todos los creyentes, en una sinfonía de oración, que ordena las mentes y los corazones al ministerio de construir la unidad dentro de Iglesia una.
44. Los cristianos oran regularmente unos por otros de muy variadas maneras. Éste es uno de los frutos del movimiento ecuménico, en continuidad con las tradiciones de la Iglesia. Muchas Iglesias incluyen, en sus liturgias, las oraciones por la unidad (colectas). Algunas forman parte regular del culto, otras son para uso ocasional o particular, durante ciertos tiempos o días particulares. Por ejemplo, muchos servicios del culto Luteranos incluyen las peticiones por la paz (“Da paz a tu Iglesia...” 34), ordenadas a la necesidad de reconciliación entre los pueblos, y por la Iglesia (“Donde está dividida, reúnela...” 35). Las oraciones e intercesiones eucarísticas históricas de los Anglicanos incluyen normalmente la oración por la unidad de la Iglesia, de la que la frase siguiente representa una fórmula clásica: “Suplicándote inspirar a la Iglesia universal continuamente el espíritu de verdad, unidad, y concordia...” 36. En la Liturgia Divina de San Juan Crisóstomo, durante la gran letanía, el sacerdote invita al Pueblo a orar: “Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas iglesias de Dios, y por la unidad de todos ...” 37; y al despedirse, el sacerdote ora: “Concede la paz a tu mundo, a tus Iglesias...” 38. En la Iglesia Católica Romana, cuando el sacerdote invita a los miembros de la asamblea a ofrecerse la señal de la paz, comienza diciendo: “Señor Jesucristo, que dijiste a los Apóstoles: «Mi paz os dejo, mi paz os doy», no mires nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos” 39.
45. Los cristianos también oran entre sí en las reuniones ecuménicas. Como observaba el informe de la Comisión Especial para la Participación Ortodoxa en el Consejo Mundial de Iglesias:
La oración común, durante las reuniones ecuménicas, permite a los cristianos, de tradiciones eclesiales divididas, alabar a Dios juntos y ofrecer oraciones por la unidad cristiana. La oración está en el centro de nuestra identidad como cristianos, tanto en nuestras comuniones separadas, como en el movimiento ecuménico conciliador. El mismo hecho de poder orar juntos, como individuos y como representantes de nuestras Iglesias, es una señal del progreso que se ha hecho. Más aún, nuestra oración común es un signo de lo que queda todavía por lograr, pues muchas de nuestras divisiones se manifiestan, precisamente, en nuestra oración común. 40
El informe concluyó: “Nuestras divisiones no se resolverán solamente con el diálogo teológico y el servicio común al mundo. Nosotros debemos también orar juntos, si queremos permanecer juntos, porque la oración común está en el mismo corazón de nuestra vida cristiana, tanto en nuestras propias comunidades y como cuando trabajamos juntos por la unidad cristiana” 41.
46. Algunas comunidades intencionales han sido inspiradas y formadas por la visión ecuménica, utilizándola como un principio para organizar su vida común. Esta visión ha informado su vida de oración y modelado el espíritu de hospitalidad con que reciben a los cristianos en su vida. Entre ellas están la Comunidad Nuevo Camino, el Movimiento Focolar, la Comunidad de Grandchamp, la Comunidad de Iona, la Comunidad Ecuménica de Taizé, y la Comunidad Monástica de Bose.
47. Algunas Iglesias observan un ciclo de oración ecuménica, en que oran sistemáticamente por las Iglesias cristianas dispersas por el mundo. Algunas rezan sobre todo por las Iglesias amenazadas o perseguidas. En la Asamblea de Harare, con motivo del 50 aniversario del Consejo Mundial de Iglesias, Nelson Mandela agradeció a las Iglesias diciendo: “Vuestro apoyo, ejemplifica, de modo más concreto, la contribución que la religión ha aportado a nuestra liberación...” 42. La oración fue una parte esencial de ese apoyo. Algunos desarrollan especiales relaciones de amistad con aquellos cristianos de otras partes del mundo, por los que oran. Otros apoyan con su oración los resultados positivos de los eventos ecuménicos.
48. La Semana de Oración por la unidad cristiana (SOUC/WPCU), que desde hace casi un siglo celebran las Iglesias de todo el mundo, ayuda para concentrar intensamente la atención de los fieles sobre la unidad cristiana. Esta “semana”, que se observó del 18 al 25 de enero (en algunos lugares, durante Pentecostés; y en el hemisferio del sur, durante el mes de julio), ha sido descrita como: “una de las expresiones institucionales más antiguas y arraigadas del «ecumenismo espiritual»...” 43. Recientemente, la comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, han preparado y distribuido ampliamente por las Iglesias, conferencias episcopales, consejos de Iglesias y otras organizaciones ecuménicas, los materiales sugeridos como texto común para la SOUC. Esto ha servido de catalizador para conectar a los jóvenes adultos, resultando una de las páginas más visitadas del website del Consejo Mundial de Iglesias. El hecho de que las Iglesias propongan estas oraciones es el signo de la comunión real, aunque incompleta, que ya existe entre ellas.
49. El estudio del Grupo Mixto de Trabajo sobre la Naturaleza y finalidad del diálogo ecuménico, observa que: “Nuestro compromiso común a favor de la unidad cristiana, no sólo requiere oraciones de unos por otros, sino una vida de oración común” 44. En otros términos, los cristianos no sólo deben orar unos por otros, sino también unos con otros. Cuando esto sucede, como observaba el Papa Juan Pablo II, en Ut Unum Sint: “la meta de la unidad aparece más cercana. La larga historia de los cristianos marcada por múltiples divisiones parece recomponerse, tendiendo a la fuente de su unidad que es Jesucristo” 45. Merece la pena notar que esta sección sobre La primacía de la oración precede a la sección sobre el Diálogo ecuménico, y considera la oración como: “la base y el apoyo” del diálogo 46. Por tanto, toda reunión de cristianos, de diferentes tradiciones, debe quedar envuelta en la oración.
50. ¿Por dónde empezar? Las Iglesias cristianas mantienen en común la Oración del Señor. Ésta se usa tanto para la devoción privada como para el culto público. Cuando los cristianos de varias tradiciones se reúnen en grupos ecuménicos, la experiencia de rezar juntos la Oración del Señor, cada uno en su proprio idioma, es ya un recordatorio especialmente poderoso de la unidad compartida mediante nuestro bautismo. Al rezar así, seguimos el consejo de Nuestro Señor: “Vosotros, pues, orad así” (Mt 6,9). Ésta es la regla principal de la oración que establece la unidad en la comunión, aunque sea parcial.
51. Las Iglesias están aprendiendo y están recibiendo unas de otras los modelos de culto. El movimiento litúrgico es una fuente genuina de las raíces espirituales del ecumenismo, sobre todo en su recuperación ecuménica de formas de ritos litúrgicos, que datan de antes de las divisiones mayores de la Iglesia. Por ejemplo, en las Iglesias de Occidente, los himnos, cánticos y otros recursos musicales, se comparten ecuménicamente. La música de la comunidad de Taizé ha tenido una influencia ecuménica profunda. Los estilos de culto de las Iglesias Carismáticas y Pentecostales, sobre todo el uso de himnos y canciones espirituales, se están integrando en la liturgia de algunas Iglesias históricas. Cada vez más, los servicios de oración diaria, en muchas tradiciones Protestantes, comparten mucho en común con las tradiciones Anglicanas, Católicas y Ortodoxas. Estos servicios de oración diaria están impregnados por los Salmos, que son un elemento unificador para las Iglesias en su oración y en su vida litúrgica.
52. El movimiento litúrgico fomentó la renovación del servicio eucarístico de las Iglesia Protestante, Anglicana, y Católico Romana. Estas liturgias comparten las raíces comunes de la estructura antigua de la Eucaristía, que siempre ha formado parte de la tradición viviente de las Iglesias Ortodoxas y las Iglesias Ortodoxas Orientales. El texto de convergencia de 1982 sobre Bautismo, Eucaristía y Ministerio 47, de la comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de las Iglesias, constituye una muestra significativa de la recuperación de esta comprensión común de la teología eucarística, que ha acompañado la renovación de la liturgia en Occidente. Esta convergencia ha sido reconocida y honrada, en los encuentros ecuménicos, adoptándose para los momentos de oración compartida.
53. Todas las iglesias enfrentan el desafío de ayudar al creyente a hacer realidad aquello por lo que oran. Los cristianos creen que Dios oye estas oraciones por la unidad, pero Dios también nos invita a colaborar para que se cumplan. Así como la oración profundiza la fe, también se pone a servicio de la unidad y la misión. El desafío, que enfrentan todos los responsables del culto, es encontrar maneras de ayudar a los miembros de la asamblea a captar el significado pleno de estas oraciones por la unidad – en sus propias vidas, en la vida de sus Iglesias, y en sus comunidades.
IV. Ejemplos inspirados por los Santos
“Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe” (Hb 12,1-2)
54. Cuando los cristianos se familiarizan más con los dones espirituales de sus mutuas tradiciones, reclaman esos dones, por caminos que los llevan a ellos y a sus Iglesias, íntimamente unidos, a informarse y guiarse en la unidad. Estos están inspirados por los escritos de todas las tradiciones espirituales cristianas; enriquecidos por historias de compromiso y devoción singular; y a pesar de la diversidad en las prácticas devotas, están también vivificados por personas que han sido de modo ejemplar, modelos de un santo vivir y morir. Los mártires, los santos y los testigos vivientes - como fuentes de inspiración - emanan una identidad en la diversidad de la vida espiritual de los cristianos. Estos santos hombres y mujeres, no sólo del pasado sino también de nuestro tiempo, nutren e informan nuestras relaciones en la Iglesia y en la sociedad. Ellos son iconos de Cristo, por su capacidad de atraernos hacia Dios, y a través de Dios, al espíritu reconciliador, corazón del Evangelio y núcleo del mandato ecuménico. Todos tienen el poder de renovarnos y relanzarnos a ser testigos “hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).
55. Empezando por el mismo Cristo, las escrituras proporcionan signos abundantes del poder de la santidad. Jesús dijo “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna” (Jn 12,24-25; Hb 12,1-2)
56. El influjo de los mártires cristianos transciende las categorías que a veces atan y separan. De hecho, el martirio sigue siendo un testimonio poderoso entre las Iglesias de nuestro tiempo – una defensa elocuente de la conciencia, allí donde los cristianos son una minoría perseguida. Sus testimonios nutren la fe de todos los cristianos, recordándonos así la real, aunque incompleta comunión, compartida a través de la comunión del bautismo. Una comunión que, como observaba Juan Calvino: se une a través de un Padre celestial común, con Cristo como cabeza, para que los creyentes “se amen los unos a los otros como hermanos, comunicándose mutuamente lo que poseen” 48. Cuando el Patriarca Ecuménico Atenágoras I y el Papa Pablo VI se encontraron en Roma, en 1967, expresaron este eslabón entre el testimonio de los mártires y el mandato ecuménico:
Nosotros escuchamos... el grito de la sangre de los Apóstoles Pedro y Pablo, y la voz de la Iglesia de las catacumbas y de los mártires del Coliseo, invitándonos a usar todo medio posible para completar el trabajo que hemos comenzado - el de la curación perfecta de la Iglesia dividida de Cristo – no sólo llevar a cumplimiento la voluntad del Señor, sino lograr que el mundo pueda ver resplandecer lo que es, según nuestro credo, la primera propiedad de la Iglesia: su unidad. 49
57. Entre los muchos ejemplos, mencionamos los siguientes: En 1968 el Papa Pablo VI viajó a Uganda para consagrar el espacio de un santuario en honor de los cuarenta y cinco fieles Anglicanos y Católico, martirizados por mandato del Rey Mwanga II. A esta visita siguió, en 1984, una peregrinación del Arzobispo de Canterbury Robert Runcie. En Rumania, la Iglesia y el estado celebran anualmente, en la Fiesta de la Ascensión, “El Día de los Héroes”, para honrar a todos los mártires del país, incluyendo aquellos de la persecución comunista, y los ejecutados en el levantamiento de la revolución de 1989.
58. El Papa Juan Pablo II, en la encíclica Ut Unum Sint, destacó el potencial ecuménico de los mártires. El segundo párrafo de la encíclica concentra la atención sobre el testimonio de los mártires, como fuerza de unidad:
El valiente testimonio de tantos mártires de nuestro siglo, pertenecientes también a otras Iglesias y Comunidades eclesiales no en plena comunión con la Iglesia católica, infunde nuevo impulso a la llamada conciliar [del Vaticano II] y nos recuerda la obligación de acoger y poner en práctica su exhortación. Estos hermanos y hermanas nuestros, unidos en el ofrecimiento generoso de su vida por el Reino de Dios, son la prueba más significativa de que cada elemento de división se puede trascender y superar en la entrega total de uno mismo a la causa del Evangelio 50.
59. En un esfuerzo para dar testimonio visible a esta idea, el 7 de mayo del Año Jubilar 2000, el Papa ofició una Conmemoración Ecuménica de los Testigos de la Fe en el Siglo XX, en el Coliseo, lugar de martirio de la Iglesia primitiva de Roma 51. Los representantes de otras Iglesias y comunidades eclesiales de varias naciones, fueron invitados a participar en el servicio vespertino de oración, organizado para celebrar el evento. Estas iniciativas suscitan gran expectativa. Aunque las Iglesias particulares suelen seguir un proceso propio para reconocer a los santos y mártires de sus comunidades, sería bueno acordar una práctica común a todas las Iglesias para conferirles reconocimiento ecuménico, como fruto del movimiento ecuménico y como recurso para fomentar la unidad; de modo que los mártires cristianos de diferentes tradiciones fuesen honrados juntos.
60. Una iniciativa importante, para explorar cómo el testimonio de los mártires puede resultar fuerza de unidad, fue el simposio patrocinado por el Monasterio de Bose y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, celebrado en otoño del 2008. El escenario era particularmente sugestivo, dado que la Comunidad de Bose había publicado El libro de los testigos: un martirologio ecuménico, que ofrece historias diarias con breves oraciones y lecturas de la Biblia sobre los testigos, sacadas de las varias tradiciones cristianas. Durante el simposio tuvo lugar la Fiesta de Todos los Santos. Según el mensaje del simposio:
Los objetivos de este proyecto eran: reconocer los recíprocos testigos de la fe, siempre que esto no resulte a mutuamente exclusivo; encontrar maneras de conmemorar los testigos de las varias tradiciones en las asambleas ecuménicas; desarrollar o recuperar la conmemoración de los testigos en Iglesias que no tienen esa práctica; trabajar por un martirologio ecuménico común. 52
61. Como reconocieron los participantes en el encuentro de Bose, cuando uno se inmerge en la historia de los mártires cristianos, comprende rápidamente que, en algunas situaciones, las circunstancias del martirio tienen un trasfondo que necesita manifestarse y aprovecharse, como paso previo hacia la reconciliación entre las Iglesias. Durante siglos, muchos cristianos han sido martirizados en contextos de violencia interconfesional, alimentando así las llamas del odio entre los cristianos. La encíclica Ut Unum Sint, reconoce la necesidad de una “purificación de la memoria del pasado” 53. Una investigación común de los recuerdos dolorosos ofrece a los cristianos la oportunidad de reconocer los errores del pasado, arrepentirse de los pecados cometidos, buscar el perdón, y transcender el pasado, siguiendo el espíritu reconciliador del Evangelio.
62. Este proceso no es fácil. Requiere “decir la verdad en el amor” para que, “siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo, de quien todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor” (Ef 4,15-16). De esta manera, la búsqueda de un martirologio común ofrece a las Iglesias la posibilidad de crecer juntas, a través de una obediencia costosa, hasta la esencia reconciliadora del Evangelio.
63. El simposio de Bose reconoció que las Iglesias siguen discrepando sobre materias particulares como, por ejemplo, “la intercesión de los santos, la canonización, la veneración de reliquias sagradas, y la práctica de las indulgencias” (n. 4.1). Observó que “las Iglesias difieren en los modos de conmemorar a los grandes testigos. Muchas Iglesias lo hacen mediante la narración de la historia, la instrucción religiosa, las publicaciones y la expresión artística. Algunas también conmemoran a los testigos, como parte de su vida litúrgica diaria” (n. 4.2). No obstante, el ejemplo atrayente de las vidas santas, de todas las tradiciones, sigue uniendo a los cristianos de muy varias maneras: mediante “calendarios eclesiásticos, liturgias, libros, materiales catequéticos, monumentos conmemorativos, peregrinaciones y celebraciones” (n. 4.3). Estos santos resultan accesibles por la manera en que han evidenciado la santidad en su misma humanidad. Su apropiación, por parte de todas las tradiciones, ayudaría a disipar la imagen que nos hace aparecer como siempre contrapuestos.
64. Un himno popular, escrito en el siglo XIX, lleva por título: “A Todos los Santos”. El verso cuarto canta así: «O Blest communion, fellowship divine ! We feebly struggle, they in glory shine; Yet all are one in thee, for all are thine. Alléluia !» (“O bendita comunión, divina sociedad! Nosotros luchamos en la debilidad, ellos resplandecen en la gloria. Y todos son uno en Ti, porque todos son tuyos. ¡Alleluia!” 54. En este sentido, todos somos llamados a la santidad a través del bautismo. Los santos nos muestran el camino. Su santidad, imitando a Cristo, brilla con una claridad especial y nos invita a emularlos en una constante conversión de corazón.
65. La creación de capillas ecuménicas de mártires y de monumentos conmemorativos análogos, demostró de modo concreto la capacidad reconciliadora de los ejemplos de los santos. El espíritu de estas capillas trasparenta la unidad: poseen un espacio de acogida común, que permite a todos los cristianos orar y reflexionar en compañía de hombres y mujeres que sufrieron y murieron como testigos de su fe. Los mártires provienen de diferentes continentes, culturas, y tradiciones cristianas. Algunos han sido reconocidos oficialmente. Otros viven en la memoria colectiva de los creyentes.
66. Otro ejemplo de esta convergencia creciente es la creación de Un Recurso para el Culto y la Devoción Personal, titulado Caminando con los Santos 55, compuesto por la Beeson Divinity School – un seminario evangélico interconfesional de los Estados Unidos. El texto empieza con San Patricio (c. 390-461), “obispo y misionero en Irlanda”, y concluye con Bill Wallace (1908-1950), “cirujano baptista y misionero”. La invocación de los mártires ecuménicos, incluyendo aquellos del siglo XX que murieron trabajando por la justicia (como por ejemplo Dietrich Bonhoeffer, Martin Luther King y Oscar Romero), puede ser un medio poderoso de oración conjunta y de estudio.
67. Todos estos son signos visibles de una convergencia creciente sobre la idea de que los mártires cristianos pertenecen a todo el Pueblo de Dios. Ellos atraen a los fieles hacia Cristo, y a través de Cristo, hacia los demás.
V. El poder transformador de los encuentros
“Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos” (1 Co 12,4-6).
68. Cada uno de nosotros recuerda haber encontrado hombres que cambiaron sus vidas al cruzarse con cristianos de otras tradiciones y abrazaron los ideales de la reconciliación, propios del movimiento ecuménico. Cuando se pregunta a las personas comprometidas en el movimiento ecuménico, cómo se implicaron activamente, o qué les anima a seguir y superar las dificultades, cuentan a menudo la historia de sus propios encuentros transformadores: “Cuando yo trabajé con cristianos de otras tradiciones, mi vida cambió. Ya nunca seré el mismo. Mi fe se enriqueció; fue una inmensa bendición de Dios”. Una y otra vez, los cristianos repiten testimonios parecidos, que hablan de una fe profundizada y de un compromiso por Cristo, alcanzado en los encuentros. Estos intercambios humanos son aún más profundos cuando los cristianos de diversas tradiciones comparen experiencias difíciles, como ser prisioneros de guerra, minorías perseguidas o sobrevivientes de catástrofes naturales. Algunos encuentros pueden ser solo ocasionales y providenciales; otros, el resultado de relaciones maduradas en el trato continuo con maestros espirituales o con amigos.
69. Cuando los cristianos buscan discernir la voluntad de Dios en su vida y en la vida de sus Iglesias, son atraídos por la oración de Cristo: “que todos sean uno” (Jn 17,21). Esta oración lleva a las creyentes a desafiar los pecados que fomentan la división con y entre los miembros de la comunidad, y a abrirse receptivos a la obra del Espíritu Santo, que los incita a una comunión más profunda. En esta situación de apertura y vulnerabilidad, y en conversación con el Dios Trino, inicia un diálogo de conversión: se reconocen y se afrontan los miedos; la confianza aumenta; las mentes y los corazones cambian, de un espíritu exclusivista a un espíritu inclusivo. Con la gracia de Dios, esta transformación de las personas contribuye, también, a la sanación de las divisiones entre las Iglesias, en favor del mundo. Entonces las mismas Iglesias crecen como testigos eficaces del poder reconciliador del Evangelio, sea que promuevan un empeño más compasivo hacia las personas afectadas por el VIH y el SIDA, o que proyecten juntas apoyar las metas del Desarrollo del Milenio.
70. Un solo encuentro iluminativo con Cristo puede bastar para lograr esta conversión trasformativa en testigo reconciliador de un mundo dividido. Aunque, más a menudo, la conversión es el proceso de un empeño progresivo, para ahondar las relaciones con los cristianos de otras tradiciones. El creyente aprende a escuchar, experimenta dolor por los errores del pasado, y desgarro por la separación. Disminuye el miedo y la ansiedad; la curiosidad y el interés aumentan. La comprensión y el aprecio por el otro crecen tanto, que él o ella terminan siendo amigos en Cristo. Los creyentes empiezan a compartir los dones y los trabajos de la misión. La fe madura, se ahonda, y se enriquece.
71. De esta manera, los cristianos anhelan hacer visible la unidad que Cristo les confiere y que sus relaciones mutuas les imponen; naciendo en ellos una responsabilidad renovada, para cooperar con Dios y con los otros cristianos en el proceso de reconciliación. El status quo de división se vuelve entonces insoportable, y descubrimos que lo que se puede hacer juntos, supera con mucho lo que se hace separados. Llegar a esta conclusión es ya una revelación.
72. Las Escrituras están llenas de historias de personas que han sido transformadas y que han cambiado radicalmente su visión del otro: sea a través de un encuentro con el mismo Cristo, o a través de la labor del Espíritu Santo en los intercambios humanos. Por ejemplo, cuando la mujer Samaritana encuentra a Jesús junto al pozo, donde acude a sacar agua, la conversación que entabla con Cristo cambia su vida y repercute sobre muchos de su pueblo. Y al mismo tiempo, abre los ojos de los discípulos de Cristo para ver en los Samaritanos, hasta entonces considerados extranjeros, hermanos y hermanas (Jn 4,7-42). Cuando los discípulos intentan alejar a los niños hacia la periferia, Jesús los trae al centro, diciéndoles “de los que son como éstos es el Reino de los Cielos” (Mt 19: 14). En una parábola, Jesús responde a la pregunta, “¿Quién mi prójimo?”, usando el ejemplo improbable del Buen Samaritano (Lc 10,29-37). Y al dar a sus discípulos su gran mandamiento, “que os améis los unos a los otros como yo os he amado”, usa el idioma de la amistad para describir la relación de aquéllos que emulan su amor y producen el buen fruto que perdura (Jn 15:,12-17).
73. Los seguidores de Jesús en la Iglesia primitiva continuaron aprendiendo la naturaleza de la koinwni/a - de la verdadera comunión – mediante encuentros transformantes con Cristo resucitado y entre sí. Cuando Pedro, fue requerido con la pregunta de por qué iba con los incircuncisos y comía con ellos, respondió: “¿Quién soy yo para poner obstáculos a Dios?..., también a los gentiles les ha dado Dios la conversión que lleva a la vida” (cf. Hch 11,17-18). Cuando Pablo y Bernabé volvieron a Jerusalén, para consultar si debía haber distinciones entre los Judíos y los Gentiles convertidos, ellos “se reunieron para tratar” este asunto junto con los apóstoles y presbíteros. Y tuvieron una “larga discusión”, concluyendo que la circuncisión y la observancia de la Ley de Moisés no era necesaria, porque: “nosotros creemos más bien que nos salvamos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos” (Hch 15,11). Este fue un gran “acto ecuménico”, que estableció un ideal de responsabilidad compartido en el espíritu de Cristo.
74. Este compromiso no está exento de riesgos y temores, para los individuos y para las instituciones. He aquí algunos ejemplos del miedo que se respira, cuando las personas se comprometen en las relaciones ecuménicas: las personas pueden tener miedo de no conocer su propia fe lo suficientemente bien como para saberla explicar o, si fuese necesario, defenderla. Si los cristianos provienen de una tradición, que no siempre ha seguido la práctica de leer la Biblia entre los laicos, pueden sentirse intimidados por los que vienen de tradiciones históricamente habituadas a esa práctica. Pueden tener miedo a lo no familiar, porque los saca de su zona de seguridad. Pueden tener miedo simplemente al cambio y a la ansiedad, que acompañan al crecimiento y desarrollo. Pueden tener miedo a perder o a traicionar su identidad confesional, cuando consideran doctrinas que no son las suyas propias. Pueden tener miedo a ser absorbidos. Cuando más bien deberían estar dispuestos a abandonar una identidad, que han forjado sólo por contraste con el otro.
75. El común denominador entre todas estas ansiedades es el miedo. Pero los cristianos creen que “el amor perfecto expulsa el temor” (1 Jn 4,18). Por ejemplo, Madre Teresa, que nunca tuvo miedo de mezclarse con personas de cualquier proveniencia, observó en una ocasión: “Por sangre soy albanesa, mi ciudadanía es india, mi corazón pertenece a Cristo” 56. Lo que da seguridad a los cristianos es la convicción de que su identidad esencial está arraigada en Dios, conocido a través de Cristo en el Espíritu Santo.
76. Todos los que han sido tocados y bendecidos por los encuentros ecuménicos, hablan del modo en que su vida de oración se ha mejorado, avivado y enriquecido. Hablan de sentirse a gusto en las diversas situaciones litúrgicas, aunque posean una tradición particular, que llaman su casa. Saben que “cantar himnos es orar dos veces”, y por ello cantan con gusto los himnos de muchas tradiciones. Reclaman como amigos a las gentes de varias tradiciones, culturas, razas, y lugares. Y como resultado, están atentos a las necesidades del mundo con un sentido de compasión y justicia, forjado por el diálogo con muchos cristianos. Aprovechan las enseñanzas y escrituras de todos los sabios cristianos. Están influidos por todas las tradiciones espirituales cristianas. De estas maneras, los cristianos dan testimonio del poder transformador de los encuentros con sus hermanos y hermanas en la fe, con los de dentro de casa y con los repartidos por el mundo.
VI. Oportunidades prácticas para las Iglesias – Recomendaciones a las instituciones responsables
“Todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación” (cf. 2 Co 5,16-21)
77. El Grupo Mixto de Trabajo hace las siguientes recomendaciones prácticas al CMI y al PCPCU, y, a través de ellos, a todas las Iglesias, sobre algunas maneras de recuperar y reforzar las raíces espirituales del ecumenismo. Esta lista está pensada para estimular más ideas y actividades creativas dentro de y entre las Iglesias.
A. Oportunidades para orar juntos
- La Semana de Oración por la unidad cristiana ha fomentado la oración por la unidad entre los cristianos durante un siglo. El GMT recomienda esta práctica y confirma las iniciativas del comité de planificación internacional, para poner a disposición algunos materiales, que satisfagan las necesidades de niños, jóvenes y adultos jóvenes. El GMT recomienda también que los organizadores regionales y locales continúen revisando los materiales preparatorios con renovada atención, y pongan más énfasis en los modos de comprometer a los participantes en la oración y en la conversación 57. Se podría, por ejemplo, lanzar una pregunta sencilla, para estimular el diálogo, antes o después del servicio de oración; proponer un estudio compartido de la Biblia; ofrecer a los participantes una visita guiada por el edificio de la Iglesia, en que se celebra el servicio. Éstos son sólo ejemplos de posibilidades, cuyo fin es encontrar modos de unirse en la oración y en el encuentro ecuménico. Las Iglesias necesitan multiplicar las ocasiones para ayudar a las personas a compartir mutuamente sus experiencias de fe y sus tradiciones.
- Las Iglesias deben encontrar maneras nuevas de promover el uso regular del ciclo de Oración Ecuménica, iniciado por Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias en Bangalore, en 1978. Las oficinas de comunicación de las denominaciones pueden ser útiles para hacer circular y promover esta iniciativa.
- Dado que los cristianos comparten un amor profundo a las Sagradas Escrituras, la reunión colectiva de cristianos de diferentes tradiciones ofrece una oportunidad particular para la escucha y el estudio en oración de la palabra de Dios. Y, por tanto, debe promoverse. Esto puede hacerse durante las reuniones prefijadas, o en momentos particulares del año litúrgico, cuando los cristianos se reúnen con el propósito explícito de compartir el estudio de la Biblia; quizás usando un método clásico, como la lectio divina. Una ocasión particularmente apropiada la ofrece el Viernes Santo, cuando la procesión del camino de la cruz (Vía Crucis) podría adoptar tonalidad ecuménica, como de vez en cuando ha ocurrido, cuando el Papa ha invitado a representantes de otras tradiciones cristianas a proponer las meditaciones sobre los sufrimientos de Jesús, y ha invitado a otros a participar en la procesión. Esto ofrece grandes oportunidades para la colaboración local.
- Debe animarse a las Iglesias, en todos los niveles, a aprovechar cada oportunidad para incluir en su agenda de eventos ecuménicos un examen que manifieste si las oraciones por la unidad forman parte regular de su culto; el grado en que los fieles son conscientes de las intenciones ecuménicas e implicaciones de estas oraciones; y cómo los representantes de estas reuniones pueden contribuir a difundir el interés por la práctica de la oración por la unidad en sus propias comunidades.
- Una práctica en aumento, difundida en muchos lugares cristianos, que podría emularse, es la combinación de la oración con el ayuno. Esta no se debe reducir sólo al período Cuaresmal, que conmemora los cuarenta días en que Jesús ora y ayuna en el desierto. Continúa, más bien, la usanza de la Iglesia primitiva, que dedicaba largos tiempos a la oración y al ayuno, antes de que la comunidad asignara alguna misión importante.
B. Oportunidades para el testimonio ecuménico
- Una de las costumbres del movimiento ecuménico del siglo XX ha sido enviar pequeñas delegaciones de cristianos, representantes de varias tradiciones, a visitar a sus hermanos y hermanas en Cristo para expresarles solidaridad, compartir eventos particulares, y aprender unos de otros. En estas ocasiones, la hospitalidad se ofrece y se recibe. Dando así un rostro humano al movimiento ecuménico, los cristianos son llevados por el Espíritu Santo a comprenderse mutuamente de formas nuevas y a comunicar a sus Iglesias y comunidades de origen esas experiencias. El GMT sugiere encomendar esta costumbre a las Iglesias para que su uso se extienda ampliamente por todos los ámbitos locales, nacionales e internacionales. La costumbre Católica Romana de promover la Jornada Mundial de la Juventud ofrece una oportunidad de extender esta práctica a las delegaciones juveniles ecuménicas. De todos modos debe quedar explícita la finalidad ecuménica de esta práctica, para destacar el valor de estas visitas.
- Debe animarse a todas las personas que han experimentado el poder transformador de los encuentros ecuménicos, a considerarse testigos, y a estar dispuestos a dar su testimonio: cómo sus experiencias con otros cristianos, han sido una bendición, que les ha llevado a ahondar sus propias raíces espirituales. Los líderes ecuménicos han escuchado a menudo la frase: “Tú no eres el mismo después de asistir a una reunión ecuménica”. Por eso hay que animar a los organizadores para que, al final de los encuentros, inviten a los participantes a compartir estas buenas noticias en sus propios ambientes.
C. Oportunidades para ofrecer hospitalidad ecuménica
- En el caso de los matrimonios interconfesionales, en que las divisiones entre las Iglesias causan dificultad a las parejas y a sus familias, el clero tiene la oportunidad – especialmente en ocasión de bautizos, matrimonios y funerales – de demostrar y dispensar formas hospitalarias, conformes con sus tradiciones, que no escandalicen a los fieles. Los educadores deben estar atentos a esta necesidad cuando imparten la formación teológica a los candidatos al ministerio. Las oportunidades de formación permanente para el clero, ofrecen también la ocasión de ayudarle, en determinados contextos, a afrontar con compasión los problemas pastorales concretos, que surgen de los matrimonios interconfesionales.
- La asistencia a los servicios de la tradición litúrgica de otras comunidades ecuménicas es otra manera de orar juntos, que permite aprender unos de otros y experimentar cómo oran los demás. Para sacar más fruto ecuménico de estas experiencias, debería preceder una planificación por parte de las comunidades que se reúnen, de modo que la delegación que envía, se sienta acogida y atendida por la comunidad que acoge. El propósito de la visita se presentará desde una óptica ecuménica; se ofrecerá una ayuda adecuada para que los visitantes entiendan y participen lo más posible en el culto; y, una vez terminada la función cultual, se podrá invitar a los visitantes a una conversación, donde tengan oportunidad de exponer sus experiencias. Este formato podría ser apropiado para jóvenes y para adultos.
- Cada vez más personas de todas las edades, especialmente del mundo desarrollado, aunque no sólo, suelen participar en grupos de peregrinación y viajes educativos. A muchos, ávidos de aprender, les mueve la curiosidad de conocer otros lugares, personas, culturas y tradiciones religiosas; y al volver a casa, anhelan compartir con otros sus experiencias. En algunas ocasiones los cristianos viajan respondiendo a la invitación de instituciones eclesiales de visitar como peregrinos lugares como santuarios o Tierra Santa. (En estos casos y especialmente al visitar lugares donde las Iglesias sufren, podría ser útil prepararles con algunas sesiones informativas sobre el contexto y las situaciones que van a experimentar). Estos sitios forman a menudo parte de nuestra herencia espiritual compartida, y ofrecen al movimiento ecuménico una oportunidad de dar a conocer las raíces espirituales del ecumenismo. Para lograr este objetivo serían necesarios varios requisitos: la voluntad intencionada de involucrar a cristianos de tradiciones diferentes en la experiencia del viaje; guías turísticos animados e informados ecuménicamente y culturalmente; un programa cuidadosamente desarrollado y estructurado; y el propósito específico de encontrar a los cristianos en los lugares que se van visitando, tratando de promover el diálogo y el intercambio de dones espirituales, siguiendo la exhortación paulina, que invita a los cristianos a “Acogerse mutuamente como os acogió Cristo para gloria de Dios” (Rm 15,7). El GMT recomienda explorar la posibilidad de proponer la elaboración de un proyecto piloto para las peregrinaciones a Tierra Santa, a la atención del Foro Palestino Israelita del Consejo Mundial de Iglesias y al Pontificio Consejo para emigrantes y personas itinerantes.
D. Oportunidades para el compromiso programático
- Dado que la Biblia es el texto autoritario, aceptado por todos los cristianos, ofrece una base enriquecedora para compartir el estudio, el diálogo, la reflexión, y la oración en común. Este recurso es habitual en los contextos ecuménicos. Por ello, el GMT recomienda e impulsa estas prácticas, para todos los varios contestos. Reconocemos que las Iglesias usan traducciones diferentes. Estas mismas variantes pueden proporcionar oportunidades de estimular nuevas comprensiones del significado de textos particulares y del contexto en que fueron escritos, ya que todas las Iglesias buscan ser fieles a la Palabra de Dios. El uso de la Biblia, como base para la práctica de piedad, se presta a la participación de la fe y la oración en los encuentros espontáneos, organizados localmente.
- Todos los cristianos, y especialmente aquellos para los que encontrar a cristianos de otras Iglesias es una experiencia nueva o atrevida, pueden tener la oportunidad de trabajar juntos para resolver los problemas de sus comunidades, o en una misión conjunta, como los programas de apoyo a “la justicia, la paz y la creación”, promoviendo así una apertura en la estima del otro a través del trabajo compartido y de las metas comunes. Muchas veces el beneficio ecuménico potencial de tales encuentros se pierde, a no ser que las organizaciones promotoras hagan un esfuerzo particular para ayudar a los participantes a entender la motivación religiosa de sus iniciativas, y la unidad radicada en Cristo que comparten y motiva su trabajo. Por ello, el GMT anima a las organizaciones a que estén atentas a las oportunidades de iniciativas ecuménicas, con la intención de utilizar las más convenientes.
E. Oportunidades en la educación ecuménica
- Se anima a los dirigentes religiosos para que atiendan a la formación del clero y de los líderes laicos, particularmente a los jóvenes que tienen algún potencial o demuestren interés por el ecumenismo, para que puedan fomentar sus contactos ecuménicos. Esto se puede hacer incluyéndolos en las comisiones ecuménicas y habilitando su participación en los estudios ecuménicos, en centros como el Consejo Mundial del Instituto Ecuménico de Iglesias en Bossey, el Instituto Tan-tur para Estudios Ecuménicos, el Centro Pro Unione, la Comunidad de Corrymeela, y el Colegio Irlandés para Ecumenismo. Las organizaciones juveniles existentes podrían ser útiles para identificar a los candidatos competentes. Entre estas organizaciones destacan el “cuerpo juvenil” ECHOS del Consejo Mundial de Iglesias, la Federación Cristiana Mundial de Estudiantes, la Asociación Mundial de la Juventud Ortodoxa Syndesmos, y las Organizaciones Católicas de la Juventud.
- Del mismo modo que los teólogos cristianos comparten investigaciones e ideas, a través de las organizaciones profesionales ecuménicas, las Iglesias deben también animar al personal académico para que utilice las raíces espirituales del ecumenismo de modo intencional y explícito entre sus estudiantes, destacando la importancia de la purificación de la memoria. Esto puede hacerse de muy diversas maneras: mediante el estudio de todas las tradiciones espirituales cristianas; promoviendo la participación en las celebraciones ecuménicas como la Semana de Oración por la unidad de los cristianos; animando a los estudiantes para que aprovechen las oportunidades académicas de formación ecuménica en los varios institutos; mediante discusiones y días de estudio sobre problemas ecuménicos; ofreciendo retiros mixtos para estudiantes; promoviendo su inscripción a cursos en facultades teológicas de otra denominación; y mediante el intercambio de maestros entre los seminarios y facultades teológicas de tradiciones diferentes.
78. Muchos teólogos contemporáneos han prestado gran atención teórica a las raíces espirituales del ecumenismo. En la siguiente bibliografía, se ofrece la lista de las obras más destacadas, que han servido a este trabajo. El Grupo Mixto de Trabajo las recomienda para su estudio y reflexión.
VII. Algunos Recursos
Esta lista trata de sugerir e ilustrar, más que de ser exhaustiva. Las selecciones incluyen obras de referencia, algunos materiales sobre el tema, provenientes de importantes consultas, y una selección de escritos de figuras importantes del movimiento ecuménico.
- ANASTASIOS (YANNOULATOS), Arzobispo. Facing the World: Orthodox Christian essays on global concerns, St. Vladimir’s Press, New York 2003. Ofrece argumentos de por qué los cristianos Ortodoxos deben comprometerse en el diálogo ecuménico.
- BARTHOLOMEW, Patriarca Ecuménico. “Remarks of His All Holiness Ecumenical Patriarch Bartholomew on the quest for unity of the Orthodox and Roman Catholic Churches.” In Speaking the Truth in Love—Theological and spiritual exhortations of ecumenical Patriarch Bartholomew. Rev. Dr. John Chryssavgis, ed., with foreward by Dr. Rowan Williams, Archbishop of Canterbury, Fordham University Press, Orthodox Christianity and Contemporary Thought, New York 2010. Contiene tres parágrafos sobre los elementos que contribuyen a la reconciliación: “la oración ferviente por la unidad”, “los actos innumerables de amor, perdón y respeto mutuo”, y “el diálogo teológico; [mediante el cual] buscamos la guía del Espíritu que nos lleva a toda la verdad”
- BRIA, ION and DAGMAR HELLER, eds. Ecumenical Pilgrims: Profiles of pioneers in Christian reconciliation. WCC Publications, Geneva 1995. Ofrece los perfiles de 50 testigos del siglo XX.
- Canadian Council of Churches, Faith and Witness Commission. Liturgies for Christian Unity: The first hundred years, 1908-2008. Les Editions Novalis, Ottawa 2007. Ofrece gran variedad de recursos litúrgico para buscar sanar las divisiones entre las Iglesias cristianas
- “Ecumenical Spirituality”, in The Westminster Dictionary of Christian Spirituality, ed. Gordon S. Wakefield. The Westminster Press, Philadelphia 1983, pp. 125-127. La voz “espiritualidad ecuménica” del texto actual, ofrece una descripción de la materia, que a pesar de su brevedad resulta bastante completa. Esta incluye la documentación Bíblica, la base teológica (“Dios es el agente de la reconciliación; Cristo es el medio”), la noción de Iglesia, las implicaciones para la vida en común (“la conversión o cambio de corazón hacia los cristianos de otras Iglesias”), el papel de la renovación, reconciliación y esperanza, la importancia de la amistad cristiana.
- Evangelization, Proselytism and Common Witness. The report from the fourth phase of the international dialogue 1990-1997 between the Roman Catholic Church and some classical Pentecostal churches and Leaders. http://www.pctii.org/cyberj/cyberj4/rcpent97.html. Véase el Capítulo 5, nos. 105-109. La sección titulada “Resolviendo los conflictos en la búsqueda de la unidad”, habla sobre el “respeto mutuo” y el “entendimiento más profundo del significado de la fe en Cristo”, que los participantes en un diálogo, durante más de 25 años, han adquirido a través de su mutua relación.
- Final Report of the Special Commission on Orthodox Participation in the CMI. Feb. 14, 2006, pdf version: www.oikoumene.org/.../final-report-of-the-special-commission-on-orthodox-participation-in-the-CMI.html. Véase especialmente la sección V, sobre la oración común y el Apéndice A: “Un marco para la oración común en las reuniones del CMI”.
- GRDZELIDZE, TAMARA & GUIDO DOTTI, eds. A Cloud of Witnesses: Opportunities for ecumenical commemoration. WCC Publications, Geneva 2009. Presenta los resultados de un simposio internacional, que explora la conciencia creciente de que los testimonios contemporáneos de la fe son una fuente de inspiración para todas las Iglesias.
- En las manos de Dios: ciclo ecuménico de Oración, en libro y en website. Producido por el Consejo Mundial de Iglesias. www.oikoumene.org/en/resources/prayer-cycle.html. Contiene ayuda para las oraciones de intercesión; “oraciones a favor de y en la solidaridad con otros”.
- JUAN PABLO II. Ut Unum Sint (Que todos sean uno). Origins, CNS Documentary Service, Vol. 25: No. 4, Junio 8, 1995. Encíclica “Sobre el Compromiso Ecuménico”. Véase especialmente la sección “Renovación y Conversión” (nn. 15-17). El n. 15 llama la atención sobre los “nuevos espacios, en los que el Dios Trino suscita la acción de gracias”, y “un sentido creciente de la necesidad del arrepentimiento”.
- KASPER, WALTER, Cardenal, Ecumenismo espiritual, una guía práctica, Ed. Verbo Divino, Estella 2007. Un libro breve, conveniente para los laicos y el clero, que ofrece una visión global de los principios del ecumenismo espiritual.
- The Paschal Homily of St. John Chrysostom. http://www.orthodoxchristian.info/pages/sermon.htm. Leída en voz alta en cada parroquia Ortodoxa durante la mañana de la Grande y Santa Pascua de Jesucristo. Famosa por su ejemplaridad de compasión cristiana y espíritu de caridad.
- The Patriarchal and Synodal Encyclical of 1920, “Unto All the Churches Wheresoever They Be.” Published in Guidelines for Orthodox Christians in Ecumenical Relations, The Rev. Robert G. Stephanopoulos, General Secretary, S.C.O.B.A.. The Standing Conference of Canonical Orthodox Bishops in America, 1973. Generalmente reconocida como la base formal de la participación Ortodoxa en el movimiento ecuménico.
- Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos. Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo. Ciudad del Vaticano, Marzo 25, 1993. El n. 25 observa que “el ecumenismo… penetra las profundidades de la espiritualidad cristiana”.
- “Prayer in the Ecumenical Movement,” “Spiritual Ecumenism,” and “Spirituality in the Ecumenical Movement,” in Dictionary of the Ecumenical Movement, 2nd Edition. Nicholas Lossky, et al., eds., WCC Publications, Geneva 2002. pp. 925-928, 1069-1070, 1070-1073. Elabora el concepto de discipulado. Define la espiritualidad del siguiente modo: “La espiritualidad... es la manera en que las personas afrontan el ser cristiano, y cumplen su vocación cristiana. Abarca ministerio y servicio, relaciones, estilo de vida, oración y respuesta al ambiente político y social”. Incluye secciones sobre la definición, contexto histórico, propiedades de la Iglesia (una, santa, católica y apostólica), e “implicaciones y nuevas investigaciones”.
- “Prayer and Worship: Towards Conversion of the Heart,” in The Ecumenical Movement: An anthology of key texts and voices. Michael Kinnamon and Brian C. Cope, eds. WCC Publications, Geneva 1997. pp. 497-525. Contiene extractos de escritos de varios autores (Paul Couturier, Roger Schutz, Lukas Vischer, Desmond Tutu), las oraciones usadas en los contextos ecuménicos (movimientos de estudiantes cristianos, libros de culto de la asamblea del CMI, la liturgia de Lima), material de reuniones ecuménicas (Cuarta y Quinta Conferencia Mundial sobre Fe y Constitución), y la Encíclica ecuménica de Juan Pablo II, Ut Unum Sint.
- The Standing Conference of Canonical Orthodox Bishops in the Americas. Pastoral Letter on the Occasion of the Third Christian Millennium http://www.scoba.us/resources/third_christian_millenium.html. Ver los nn. 115-124, “Una Comunidad de Sanación y Conciliación”, que dice: “El compromiso de la Iglesia Ortodoxa en la búsqueda de la reconciliación cristiana y la restauración de la unidad visible de las Iglesias es una expresión de nuestra fidelidad al Señor y a su Evangelio. Buscando la reconciliación de los cristianos divididos, compartimos realmente el ministerio de reconciliación de nuestro Señor”.
- Unitatis Redintegratio, Vaticano II, Decreto sobre el ecumenismo, Capítulo II, “La práctica del ecumenismo”. Proporciona la base para la comprensión del Vaticano II sobre las raíces espirituales del ecumenismo. Un texto frecuentemente citado: “No puede haber ningún ecumenismo digno de ese nombre sin un cambio de corazón” (cf. n. 7). También merece citarse: “Cristo llama a la Iglesia peregrinante hacia una perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad” (n. 6). Y: “Recuerden todos los fieles, que tanto mejor promoverán y realizarán la unión de los cristianos, cuanto más se esfuercen en llevar una vida más pura, según el Evangelio” (n. 7).
NOTAS:
- Todas las citas bíblicas de la versión inglesa están tomadas de The New Revised Standard Version. (1989, 1995) The Division of Christian Education of the National Council of Churches of Christ in the United States of America. Para la española hemos seguido la versión y siglas de la Biblia de Jerusalén, Desclée de Brouwer, Bilbao 1998.
- Unitatis Redintegratio, The Documents of Vatican II. The American Press, U.S.A. 1966, n. 1. Para el texto español seguimos la traducciónde la Bac: Concilio Vaticano II, Constituciones, Decretos, Declaraciones, Bac, Madrid 1966.
- Cf. sitio oficial de la Conferencia de Lambeth: http://www.lambethconference.org/resolutions/1920/1920-9.cfm
- Cf. Obispo JOHN (KALLOS) OF AMORION, Una sinopsis histórica del movimiento ecuménico. http://www.orthodoxresearchinstitute.org/articles/ecumenical/john_thermon_history_ecumenism.htm; P. PETER ALBAN HEERS. Los orígenes misioneros del ecumenismo moderno. http://orthodoxinfo.com/ecumenism/heers-themissionaryrootsofmodernecumenism.pdf
- Declaración de Toronto (1950), Comité central del Consejo Mundial de Iglesias. IV. 8.
- Unitatis Redintegratio, n.7.
- La naturaleza y finalidad del diálogo ecuménico, in Grupo Mixto de Trabajo entre la Iglesia Católica Romana y el Consejo Mundial de Iglesias: Octava Relación. WCC Publications, Ginebra-Roma 2005, n.37.
- Constitución y Reglamento del Consejo Mundial de Iglesias (modificado por la 9a Asamblea, Porto Alegre, Brasil, Febrero 2006), n.3 Objetivos y funciones.
- RUTH ROUSE y STEPHEN CHARLES NEILL, A History of the Ecumenical Movement: Volume I, 1517-1948, third edition. World Council of Churches, Geneva 1986, p. 720.
- Hacia un entendimiento y una visión comunes del Consejo Mundial de Iglesias (Sept. 1997) [EVC/CUV]. Una declaración de la política adoptada por el Comité Central del CMI, 2.8.l.
- PCUC, Directrices para la aplicación de principios y normas sobre el Ecumenismo (1993), n. 210.
- Unitatis Redintegratio, n. 1.
- Hacia un entendimiento y una visión comunes del Consejo Mundial de Iglesias (Sept. 1997) [EVC/CUV]. Una declaración de la política adoptada por el Comité Central del CMI, 3.7.1.
- JUAN PABLO II , Ut Unum Sint, n. 9.
- Constitución y Reglamento del Consejo Mundial de Iglesias (modificado por la 9a Asamblea, Porto Alegre, Brasil, Febrero 2006), n.3 Objetivos y funciones.
- JOEL C. ELOWSKY y THOMAS C. ODEN, eds. Ancient Christian Commentary on Scripture: John 1121. InterVarsity Press, Downers Grove, IL 2007; Commentary on the Gospel of John 11.9, p. 245. (Trad. Esp.: Evangelio según San Juan 1121. La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia, Ciudad Nueva, Madrid, 2013).
- SAN CIPRIANO, Tratado IV, Sobre la oración del Señor, n.8; http://www.ccel.org/ccel/schaff/anf05.iv.v.iv.html (Acceso, Marzo 15, 2010).
- La unidad de la Iglesia: don y vocación. Declaración de Canberra (1991), Consejo Mundial de Iglesias n. 4.1; http://www.oikoumene.org/en/resources/documents/wcc-commissions/faith-and-order-commission-unity-the-church-and-its-mission/the-unity-of-the-church-gift-and-calling-the-canberra-statement.html (Acceso, Marzo 15, 2010)
- DOROTHY STEWART, compiler. The Westminster Collection of Christian Prayers. WJK, Louisville, KY 2002. p. 314.
- JUAN PABLO II, Ut Unum Sint, n. 35.
- HENRI DE LUBAC, Catholicism: Christ and the Common Destiny of Man. Ignatius Press, San Francisco 1988. pp. 45, 48, 53. (Tra. Esp.: Catolicismo. Aspectos sociales del dogma, Ed. Encuentro, Madrid 1988).
- SAN AGUSTÍN, Sermon. 96,7,9: PL 38, 588; SAN AMBROSIO, De Virg. 18 118: PL 16, 297B; cf. antes 1 Pedro, 3:20-21.
- Llamadas a ser la Iglesia Una. Declaración de Porto Alegre (2006). Consejo Mundial de Iglesias, n. 10; http://www.oikoumene.org/en/resources/documents/assembly/porto-alegre-2006/1-statements-documents-adopted/christian-unity-and-message-to-the-churches/called-to-be-the-one-church-as -adoped.html (Acceso, Marzo 15, 2010) bibliografía…
- JUAN PABLO II, Ut Unum Sint, n.2.
- Llamadas a ser la Iglesia Una. Declaración de Porto Alegre (2006). Consejo Mundial de Iglesias, n. 10.
- SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio de S. Juan 6:3. ACCS: Acts, p. 22.
- Unitatis Redintegratio, No. 17; http://www.vatican.va/archives/hist_councils/ii_vatican_council/documents;va-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_en.html (Acceso, Marzo 15, 2010)
- La unidad de la Iglesia: don y vocación. Declaración de Canberra (1991), Consejo Mundial de Iglesias n. 2.2; http://www.oikoumene.org/en/resources/documents/wcc-commissions/faith-and-order-commission/i-unity-the-church-and-its-mission/the-unity-of-the-church-gift-and-calling-the-canberra-statement.html (Acceso, Marzo 15, 2010).
- ORÍGENES, Hom. In Ezech. 9,1: PG 13, 732.
- Llamadas a ser la Iglesia Una. Declaración de Porto Alegre (2006). Consejo Mundial de Iglesias, n. 3.
- Cf. JUAN PABLO II, Ut Unum Sint, n. 28: “El diálogo no es sólo un intercambio de ideas. Siempre es, de todos modos, un «intercambio de dones»”. Cf. n. 57: “El intercambio de dones entre las Iglesias en su complementariedad hace fecunda la comunión”. http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_25051995_ut-unum-sint_en.html (Acceso, Marzo 15, 2010)
- S. AGUSTÍN, Confesiones VII, 19 [Bac, Madrid 1989, p.296]: “Porque la reprobación de los herejes hace destacar más el sentir de tu Iglesia y lo que tiene por santa doctrina: Porque conviene que haya herejías, para que los probados se hagan manifiestos entre los débiles”.
- Mensaje de la Asamblea. Primera Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias: Reporte Oficial (1949). W. A. VISSER 'T HOOFT, Secretario General del Consejo Mundial de las Iglesias, ed. Harper & Brothers, New York. 10. Esta publicación constituye el Volumen V de la serie: Man's Disorder and God's Design. También disponible en: http://www.wcc-coe.org/wcc/assembly/ejubilee/8-piece8.htm
- Evangelical Lutheran Worship, Pew Edition. Augsburg Fortress, Minneapolis, Minn. 2006, p. 73.
- Ibid., p. 76.
- De la oración: “For the whole state of Christ’s Church militant here in earth”, del Servicio de la Santa Comunión, en el Libro de la Oración Común 1662.
- La divina liturgia de San Juan Crisóstomo, cf. The Divine Liturgy of St. John Chrysostom. Holy Cross Orthodox Press, Brookline, MA. 1985, p. 1.
- 38. Ibid., p. 35.
- 39.Misal Romano, Rito de la Comunión, “Signo de la Paz”.
- Informe final de la Comisión especial sobre participación Ortodoxa en el CMI (Febrero 14, 2006). Apéndice A, “Un marco para la oración común en las reuniones del CMI”, n. 1. Version pdf: http://wcc.oikoumene.org/resources/documents/ assembly/porto-alegre-2006/3-preparatory and background documents/final report of the Special Commission on Orthodox Participation in the WCC.html.
- Ibid., Conclusión. n. 43.
- Juntos en el camino: Informe oficial de la Octava Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (ed. DIANE KESSLER), WCC Publications, Ginebra 1999. p. 8.
- NICHOLAS LOSSKY et al., Dictionary of the Ecumenical Movement. WCC Publications, Ginebra 2002. “Week of Prayer for Christian Unity”, por THOMAS F. BEST. p. 1203.
- Naturaleza y finalidad del diálogo ecuménico, Grupo Mixto de Trabajo entre la Iglesia Católica Romana y el Consejo Mundial de Iglesias: Octava Relación 1999-2005. WCC Publications Ginebra-Roma 2005, p. 80, n. 42.
- JUAN PABLO II, Ut Unum Sint, n. 22.
- JUAN PABLO II, Ut Unum Sint, n. 28.
- Bautismo, Eucaristía y Ministerio. Documento de Fe y Constitución n. 111. Consejo Mundial de Iglesias, Ginebra 1982.
- JUAN CALVINO, Institución de la Religión Cristiana, traducida y editada por Cipriano de Valera en 1597 y editada por Luis de Usoz y Río en 1858, Libro IV, 1, 2-3. Cf. http://www.iglesiareformada.com/Calvino_Institucion.html
- NICHOLAS LOSSKY et al., Dictionary of the Ecumenical Movement. WCC Publications, Ginebra 2002. “Martyrdom”, p. 661.
- JUAN PABLO II , Ut Unum Sint, n. 1.
- Véase: “Conmemoración ecuménica de los testigos de la fe del siglo XX”, (7 Mayo 2007). Conferencia de Prensa, www.vatican.va/news_services/liturty/documents.
- TAMARA GRDZELIDZE y GUIDO DOTTI (eds), A Cloud of Witnesses: Opportunities for ecumenical commemoration. Faith and Order Paper No. 209. WCC Publications, Ginebra 2009. “A Cloud of Witnesses: a message to the churches from a symposium at the Monastery of Bose. Par. 1.2. Cf. Il Libro dei testimoni. Martirologio ecumenico, a cura di Comunitá di Bose, Ed. San Paolo, Milano 2002.
- JUAN PABLO II, Ut Unum Sint, n. 2.
- For All the Saints. n. 306. Pilgrim Hymnal. The Pilgrim Press, Boston 1931, 1935, 1958 .
- Walking with the Saints: A resource for worship and personal devotion, 2007-2008. Beeson Divinity School, Samford University, Birmingham, Alabama 2007.
- Cf. Las tres nacionalidades de la Madre Teresa, in J. L. GONZÁLEZ-BALADO, El sari y la cruz. La vida y la obra de la Madre Tersa de Calcuta, Ed. Paulinas, Madrid 1987, pp.122-125.
- Cardenal WALTER KASPER, Ecumenismo espiritual, una guía práctica, Ed. Verbo Divino, Estella 2007.
FUENTE:
- https://www.christianunity.va/
AGENDA
AGOSTO
1 – 13 agosto 2026
Campamento en Artaza
URBASA (Navarra)
1 agosto 2026 – Sábado
- Ayuno ortodoxo por la Dormición de la Madre de Dios
Espacio Ecuménico
Oración por la Unidad de los Cristianos
Parroquia de Santa Julia (entrada por secretaría), Juan B. Alberdi - 1195
BUENOS AIRES (Argentina)
20’30 horas
Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE
21’00 horas
Oración de la Luz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA
21’00 horas
Oración al estilo Taizé
Cripta Iglesia San Francisco de Asís, c/ San Francisco
TARRAGONA
2 agosto 2026 – Domingo
19’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de María Auxiliadora (Salesianos), Avda. Monrreal, 14
HUESCA
20’00 horas
Oración Común de Taizé
Parroquia Sant Josep, Avda. Lluís Pericot, 2
GIRONA
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, c/ Puntales, 3
CÁDIZ
3 agosto 2026 – Lunes
21’00 horas
Oración común de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA
21’00 horas
Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)
4 agosto 2026 – Martes
19’00 horas
Ensayo cantos de Taizé
Iglesia de las Esclavas, c/ Azafranal, 2
SALAMANCA
20’00 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de las Esclavas, c/ Azafranal, 2
SALAMANCA
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de Sant Bartomeu, Pla. de L’església, 6
FERRERIES (Menorca)
21’00 horas
Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)
5 agosto 2026 – Miércoles
20’30 horas
Oración común de Taizé
Capilla de las Santas Masas, Basílica de Santa Engracia, c/ Castellano, 1
ZARAGOZA
20’30 horas
Oración de Taizé
Parroquia Santísimo Redentor, c/ Félix Boix, 13
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San José, c/ Nueva. 1
ALBACETE
20’30 horas
Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA
20’30 horas
Oración Común de Taizé
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)
21’30 horas
Oración común de Taizé
Colegio Mayor Santa María, c/ San Jerónimo, 33
GRANADA
6 agosto 2026 – Jueves
- Transfiguración de Jesús
19’45 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, plza. Del Salvador
VALLADOLID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de San Francisco, Camino de Ronda, 65
GRANADA
20’30 horas
Oración común de Taizé
Convento de San José (Carmelitas), c/ Don Rodrigo, 8
MÁLAGA
7 agosto 2026 – Viernes
20’00 horas
Oración de Taizé
Parroquia de Nuestra Señora de las Fuentes, c/ de la Villa de Marín, 39 Fuencarral-El Pardo
MADRID
20’00 horas
Oración Interconfesional
Centro Ecuménico “Julián García Hernando”, c/ José Arcones Gil, 37 – 2º
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de los PP: Franciscanos, c/ Mies del Valle
SANTANDER
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Santa María Madre de la Iglesia, c/ Gómez de Arteche, 30
MADRID
21’00 horas
Oración común de Taizé
Santuario del Inmaculado Corazón de María. Cripta. C/ Ferraz. 74
MADRID
21’00 horas
Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA
21’00 horas
Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA
21'00 horas
Encuentro de Oración
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld
ESPAÑA
ON LINE
21’15 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San Benito, Avda León de Carranza, junto a la Facultad de Derecho
JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
8 agosto 2026 – Sábado
20’30 horas
Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE
9 agosto 2026 – Domingo
18’00 horas
Oración común de Taizé
Cripta de la Iglesia San Antonio María Claret (entrada por Calle Ramada, 14, Casal Claret)
VIC (Barcelona)
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, c/ Puntales, 3
CÁDIZ
21’15 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San Benito, Avda León de Carranza, junto a la Facultad de Derecho
JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
8 agosto 2026 – Sábado
20’30 horas
Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE
9 agosto 2026 – Domingo
18’00 horas
Oración común de Taizé
Cripta de la Iglesia San Antonio María Claret (entrada por Calle Ramada, 14, Casal Claret)
VIC (Barcelona)
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, c/ Puntales, 3
CÁDIZ
10 agosto 2026 – Lunes
21’00 horas
Oración común de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA
21’00 horas
Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)
11 agosto 2026 - Martes
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de Sant Bartomeu, Pla. de L’església, 6
FERRERIES (Menorca)
21’00 horas
Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)
12 agosto 2026 – Miércoles
20’30 horas
Oración común de Taizé
Capilla de las Santas Masas, Basílica de Santa Engracia, c/ Castellano, 1
ZARAGOZA
20’30 horas
Oración de Taizé
Parroquia Santísimo Redentor, c/ Félix Boix, 13
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San José, c/ Nueva. 1
ALBACETE
20’30 horas
Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA
20’30 horas
Oración Común de Taizé
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)
21’30 horas
Oración común de Taizé
Colegio Mayor Santa María, c/ San Jerónimo, 33
GRANADA
22’00 horas (Hora de México)
Oración por la Unidad “Orange week”
Oración por la unidad de la espiritualidad compartida en Cristo al estilo de Taizé
MÉXICO
ON LINE
13 agosto 2026 – Jueves
9’00 horas CEST (Central European Summer Time)
Jornada Internacional Ecuménica
"Creando espacios de sanación: REST - Restaurar, Empoderar, Fortalecer, Prosperar"
MUNDIAL
ON LINE
15’00 horas CEST (Central European Summer Time)
Jornada Internacional Ecuménica
"Creando espacios de sanación: REST - Restaurar, Empoderar, Fortalecer, Prosperar"
MUNDIAL
ON LINE
19’45 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, plza. Del Salvador
VALLADOLID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de San Francisco, Camino de Ronda, 65
GRANADA
14 agosto 2026 – Viernes
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de los PP: Franciscanos, c/ Mies del Valle
SANTANDER
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Santa María Madre de la Iglesia, c/ Gómez de Arteche, 30
MADRID
21’00 horas
Oración común de Taizé
Santuario del Inmaculado Corazón de María. Cripta. C/ Ferraz. 74
MADRID
21’00 horas
Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA
21’00 horas
Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA
21’00 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de San José, c/ Colón
TERRASSA (Barcelona)
21’15 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San Benito, Avda León de Carranza, junto a la Facultad de Derecho
JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
15 – 22 agosto
Campo de trabajo en Velouriz
ZAS DE REI (A Coruña)
15 agosto 2026 – Sábado
- Asunción de la Virgen María (Dormición)
Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE
21’00 horas
Oración al estilo Taizé
Cripta Iglesia San Francisco de Asís, c/ San Francisco
TARRAGONA
16 agosto 2026 – Domingo
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, c/ Puntales, 3
CÁDIZ
17 agosto 2026 – Lunes
19’00 horas
Oración al estilo de Taizé
Locales parroquiales
ARENYS DE MUNT (Barcelona)
21’00 horas
Oración común de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA
21’00 horas
Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)
17 agosto 2026 – Lunes
19’00 horas
Oración al estilo de Taizé
Locales parroquiales
ARENYS DE MUNT (Barcelona)
21’00 horas
Oración común de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA
21’00 horas
Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)
18 agosto 2026 – Martes
19’00 horas
Ensayo cantos de Taizé
Iglesia de las Esclavas, c/ Azafranal, 2
SALAMANCA
20’00 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de las Esclavas, c/ Azafranal, 2
SALAMANCA
20’00 horas
Oración de Taizé
Parroquia de San Juan de la Cruz, Plza. de San Juan de la Cruz, 2
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de Sant Bartomeu, Pla. de L’església, 6
FERRERIES (Menorca)
21’00 horas
Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)
19 agosto 2026 – Miércoles
20’30 horas
Oración común de Taizé
Capilla de las Santas Masas, Basílica de Santa Engracia, c/ Castellano, 1
ZARAGOZA
20’30 horas
Oración de Taizé
Parroquia Santísimo Redentor, c/ Félix Boix, 13
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San José, c/ Nueva. 1
ALBACETE
20’30 horas
Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA
20’30 horas
Oración Común de Taizé
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)
21’30 horas
Oración común de Taizé
Colegio Mayor Santa María, c/ San Jerónimo, 33
GRANADA
20 agosto 2026 – Jueves
- San Bernardo de Claraval
19’45 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, plza. Del Salvador
VALLADOLID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de San Francisco, Camino de Ronda, 65
GRANADA
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de Santa María Goretti, c/ Corregidor Paz Guzmán, 15
MÁLAGA
21 agosto 2026 – Viernes
19’00 horas
Oración de Taizé
Parroquia de San Federico, c/ Alcalde Martín de Alzaga, 21
MADRID
20’00 horas
Oración Interconfesional
Iglesia Luterana, paseo Castellana, 6
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de los PP: Franciscanos, c/ Mies del Valle
SANTANDER
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Santa María Madre de la Iglesia, c/ Gómez de Arteche, 30
MADRID
21’00 horas
Oración común de Taizé
Santuario del Inmaculado Corazón de María. Cripta. C/ Ferraz. 74
MADRID
21’00 horas
Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA
21’00 horas
Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA
21’15 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San Benito, Avda León de Carranza, junto a la Facultad de Derecho
JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
22 agosto 2026 – Sábado
- Noruz, Fiesta del año Nuevo Zoroástirico
17’00 horas (hora Argentina)
Encuentro de Oración por la Unidad
Parroquia de la Asunción, Gavilán 1137
BUENOS AIRES (Argentina)
20’30 horas
Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE
23 agosto 2026 – Domingo
17’30 horas (Hora de Argentina)
Encuentro de Oración por la Unidad
Iglesias Metodista de Flores. Yerbal, 2451
BUENOS AIRES (Argentina)
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, c/ Puntales, 3
CÁDIZ
24 agosto 2026 – Lunes
21’00 horas
Oración común de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA
21’00 horas
Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)
25 agosto 2026 – Martes
- Mawlid al Nabí (Mulud)
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de Sant Bartomeu, Pla. de L’església, 6
FERRERIES (Menorca)
20’45 horas
Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA
21’00 horas
Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)
26 agosto 2026 – Miércoles
20’30 horas
Oración común de Taizé
Capilla de las Santas Masas, Basílica de Santa Engracia, c/ Castellano, 1
ZARAGOZA
20’30 horas
Oración de Taizé
Parroquia Santísimo Redentor, c/ Félix Boix, 13
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San José, c/ Nueva. 1
ALBACETE
20’30 horas
Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA
20’30 horas
Oración Común de Taizé
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)
21’30 horas
Oración común de Taizé
Colegio Mayor Santa María, c/ San Jerónimo, 33
GRANADA
27 agosto 2026 – Jueves
- Khordad Sal
19’45 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, plza. Del Salvador
VALLADOLID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Iglesia de San Francisco, Camino de Ronda, 65
GRANADA
22’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San Francisco, c/Franciscanos, 3
ALBACETE
28 agosto – 5 septiembre 2026
Peregrinación a Montserrat
MONTSERRAT (Barcelona)
28 agosto 2026 – Viernes
- San Agustín de Hipona
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de los PP: Franciscanos, c/ Mies del Valle
SANTANDER
20’30 horas
Oración con cantos de Taizé
Parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz, c/ Enrique Arroyos, 19
MADRID
20’30 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Santa María Madre de la Iglesia, c/ Gómez de Arteche, 30
MADRID
21’00 horas
Oración común de Taizé
Santuario del Inmaculado Corazón de María. Cripta. C/ Ferraz. 74
MADRID
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San José, Urbanización de la Noria, 33
FUENGIROLA (Málaga)
21’00 horas
Oración común al estilo de Taizé
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (Els Josepets), plaza Lesseps, 25
BARCELONA
21’00 horas
Oración de la Cruz (Taizé)
Parroquia de Sant Marcel, c/ Petrarca 52
HORTA-BARCELONA
21’15 horas
Oración común de Taizé
Parroquia de San Benito, Avda León de Carranza, junto a la Facultad de Derecho
JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
29 agosto 2026 – Sábado
- Martirio de San Juan Bautista
20’30 horas
Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE
21’30 horas
Oración Taizé
Convento de las Vedrunes de Caldes de Malavella, c/ Doctor Furest
CALDES DE MALAVELLA (Girona)
30 agosto 2026 – Domingo
18’30 horas
Oración común al estilo de Taizé
Parroquia de Santa María. c/ de Joan Puig, 3.
RUBÍ (Barcelona)
21’00 horas
Oración común de Taizé
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, c/ Puntales, 3
CÁDIZ
31 agosto 2026 – Lunes
21’00 horas
Oración común de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA
21’00 horas
Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)

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