Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

miércoles, 29 de octubre de 2025

GRACIAS PADRE

La Gratitud al Padre: Eje de la vida cristiana 

por Julia Crespo

“Te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sencillos.” (Mt 11,25)

Jesús, con estas palabras, nos deja uno de los gestos más hermosos de su vida interior: agradecer. La gratitud, en la enseñanza de Jesús, no es solo una virtud, sino la actitud fundamental que nutre la alegría y la serenidad del cristiano, permitiéndole reconocer el inmenso Amor de Dios.

La sencillez que abre el corazón es la condición previa a la gratitud. Jesús alaba al Padre porque ha revelado su sabiduría “a los sencillos y no a los sabios y entendidos”.

No da gracias por un éxito ni por una conquista, sino porque el amor de Dios se manifiesta en los corazones humildes, en los pequeños del Reino. La fe, por tanto, no nace del saber mucho, sino de dejarse amar. Solo quien se vacía de la autosuficiencia propia del ego y reconoce su fragilidad puede acoger el misterio del Amor.

Dios se manifiesta y elige la sencillez, siendo la vida de Jesús el ejemplo más claro. Jesús, es el rostro visible del Padre. Él nos revela que Dios no es un juez lejano, sino Alguien cercano, que ama, perdona y acompaña. En Jesús se hace visible la manera de ser de Dios: compasiva, misericordiosa, profundamente humana.

Cuando el creyente contempla a Jesús, aprende que todo procede del Padre: la vida, la esperanza, la capacidad de amar, incluso las pruebas que nos hacen crecer.

Vivir con gratitud es reconocer que nada nos pertenece, que todo es don. El corazón sencillo no calcula, no compara, no busca controlar. Vive en confianza, consciente de su pequeñez y de la grandeza del Padre. En cambio, la autosuficiencia — tan propia de nuestro tiempo— cierra el alma a la acción de Dios.

Cultivar la sencillez, supone pasar de la mente que quiere controlarlo todo y como eso no es posible se frustra y se angustia, al corazón que intuye y confía serenamente, lleno de paz.

Es aprender a mirar la vida con los ojos de quien se sabe criatura, hijo o hija amada, sostenida por una ternura que no exige, que no juzga, que simplemente abraza. Agradecer es mucho más que pronunciar una palabra amable. Es una actitud del alma, una manera de situarse ante la vida. Por eso decía Cicerón que “la gratitud no solo es la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás”.

Cuando Jesús agradece, nos enseña el camino de la alegría serena, esa que no depende de las circunstancias externas sino del reconocimiento interior de que Dios es amor y que en su amor todo tiene sentido, incluso lo que no comprendemos.

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”

En un mundo cargado de tensiones, prisas y miedos, las palabras de Jesús resuenan con una fuerza liberadora. Jesús, Faro y Oasis en medio de la oscuridad del desierto: nos indica el camino, nos reorienta, y renueva nuestras fuerzas en la aridez del mundo. Su seguimiento, aunque no es fácil, nos llena de la paz interior que nace de saberse en las manos del Padre. El yugo de Jesús es suave porque se lleva desde el amor. Su carga es ligera porque la comparte con nosotros.

Cada vez que nos acercamos a Él en la oración, en la Eucaristía, en el silencio del corazón, su Espíritu nos aligera, nos devuelve la serenidad, nos recuerda que no estamos solos. Como cristianos tenemos que aprender de Jesús, sencillo y humilde de corazón. La misma paciencia infinita que tuvo con Pedro y sus discípulos, sigue teniéndola ante nuestra torpeza y testarudez.

La sencillez y la humildad del corazón, a la que nos invita Jesús, son inseparables de la gratitud. Solo quien es humilde puede agradecer sinceramente, porque sabe que todo lo bueno viene de Otro. El cristiano, consciente del Amor incondicional del Padre, manifestado en Jesús, debe llevar una vida de sencillez y continuo agradecimiento, viviendo en todo momento en Sus manos. El Amor recibido exige una respuesta de entrega y de transmisión a los demás. Seguir a Jesús implica también, buscar una libertad que se desprende de evitar los yugos innecesarios (roles, falsas seguridades, dependencias, ruidos ambientales, intelectualidad excesiva) y que permite enfocarse en lo esencial y vital.

Esta libertad se alcanza en el silencio y la perseverancia en la búsqueda de Dios, confiando que Él escoge y guía a cada uno. El objetivo es alcanzar la plenitud interior liberándose de lo que limita.

Concluyendo: el cristiano debe vivir en clave de gratitud continua

La gratitud no es una virtud accesoria, sino la actitud fundamental del cristiano. De ella nacen la alegría, la confianza, la paz y la capacidad de amar. Quien agradece, se libera del miedo y de la exigencia; da sentido al dolor, evitando el sufrimiento sobreañadido, se abre a la sorpresa de Dios y se vuelve más humano. La gratitud cristiana es un acto de humildad, confianza y abandono en el Padre, que se traduce en una vida de sencillez y seguimiento de Jesús, fuente de alivio y paz ante las cargas y agobios del mundo. Agradecer al Padre es reconocer que su Amor nos sostiene incluso cuando la vida se vuelve frágil. Es volver a Jesús, nuestro descanso, y dejar que su humildad y su ternura modelen nuestro corazón. Que cada día, en la oración, en la acción y en el silencio, podamos repetir con Él: Te doy gracias, Padre, porque tu amor lo llena todo.

AUTORA:
Hermana Julia Crespo Benito CEHCF. Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld

PUBLICADO EN:
  • Horeb Ekumene. Boletín de noticias y comunicaciones. Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld- Noviembre 2025 Nº386

AGENDA

29 octubre 2025 – Miércoles

20’30 horas


Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

30 octubre 2025 - Jueves

18'00 horas

Oración por la Unidad
Parroquia de San José, c/ Párroco Juan A. Jiménez Higüero, 33
FUENGIROLA (Málaga)

19'00 horas

Celebrando 508 años de la Reforma del siglo XVI
Conferencia "El significado teológico de la Reforma" por Hans-Chistoph Askani
Catedral del Redentor - IERE c/ Beneficiencia, 18
MADRID

20'45 horas (Hora de Argentina)

Mesa de Encuentro Interreligioso de la República Argentina
Conferencia Virtual "Scientoloy Argentina" por Gustavo Libardi
ARGENTINA
ON LINE

31 octubre 2025 – Viernes
  • Día de la Reforma Protestante
20'00 horas

La huella de la Reforma Protestante en España y Cartagena, por Abraham García, pastor IEE
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Plza. Jaime Bosch, 6
CARTAGENA (Murcia)

20’30 horas

Oración Común estilo Taizé
Parroquia Santa María madre de la Iglesia. C/ Gómez de Arteche 30 – CARABACHEL ALTO
MADRID

21’00 horas

Oración común de Taizé
Cripta santuario Inmaculado Corazón de María. C/ Ferraz, 74
MADRID





martes, 28 de octubre de 2025

CALENDARIO INTERCONFESIONAL NOVIEMBRE

Agenda interreligiosa noviembre 2025


1.-

Todos los Santos

El Día de Todos los Santos es cuando los anglicanos y católicos honran a todos los santos, conocidos y desconocidos, de la iglesia cristiana. Desde el siglo XI, el Día de Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre; desde entonces, incluye a todos los santos y no solo a los mártires. De este modo, celebra la fe y la esperanza cristianas en la resurrección. En esta perspectiva, los santos actúan como mediadores que interceden ante Dios en favor de los seres humanos. La festividad de Todos los Santos también recuerda a los fieles que todos estamos llamados a la santidad, tal y como subrayan los textos y las oraciones de las ceremonias religiosas de este día. Las Iglesias ortodoxas lo celebran el primer domingo después de Pentecostés.


Fiesta sintoísta Aki no Taisai

(del 1 al 3 noviembre 2022) Gran ritual de otoño en honor al emperador Meiji (1852-1912), padre del Japón moderno (Santuario Meiji, Tokio).

2.- 

Día de los difuntos

El Día de los Difuntos es la ocasión en que las Iglesias católicas y anglicanas conmemoran a los fieles difuntos.

5.- 

Fiesta Budhista de Loy Krathong

Loy Krathong es un festival que se celebra anualmente en toda Tailandia. Tiene lugar en la noche de luna llena del duodécimo mes del calendario lunar tradicional tailandés.


Nacimiento de Gurú Nanak

Fundador de la religión sij, nació en 1469 en el Punjab, probablemente un 14 de abril. Sin embargo, su nacimiento se celebra a menudo en noviembre, durante la fiesta india de Karttika Purnima, que tiene lugar con la luna llena.

15.- 

Fiesta sintoísta del Shichi-go-san

El Shichi Go San es una festividad que se celebra cada 15 de noviembre en todo Japón. Se trata de una importante festividad sintoísta (la más importante del mes de noviembre) en la que se celebra el crecimiento de los niños y se reza por su salud. El nombre de Shichi Go San se traduce literalmente como «siete, cinco, tres» debido a que consiste en una celebración ritual dedicada a los niños y niñas de siete, cinco y tres años, ya que esos años son considerados números de la buena fortuna.

21.-

Presentación de la Virgen María

Fiesta de católicos y ortodoxos. Esta fiesta arranca desde el lejano año 543. Fue el tiempo en que se dedicó una basílica a “La Virgen María la Nueva”. Se levantó en el mismo monte Sión en la explanada del Templo. Las Iglesias orientales, muy sensibles ante las fiestas marianas, conmemoran este día la Entrada de María en el Templo para indicar que, aunque era purísima, no obstante, cumplía con los ritos antiguos de los judíos. La liturgia bizantina la trata como "la fuente perpetuamente manante del amor, el templo espiritual de la santa gloria de Cristo Nuestro Señor". En Occidente, se la presenta como el símbolo de la consagración que la Virgen Inmaculada hizo de sí misma al Señor en los albores de su vida consciente.

Este episodio de la Virgen María no se encuentra en los cuatro evangelios. Sí que aparece, por el contrario, en un libro apócrifo, el “protoevangelio de Santiago”. Pero, desde siempre la espiritualidad y la piedad popular han estado marcadas y han subrayado la disponibilidad de María la Virgen ante los mandatos e insinuaciones mínimas del Señor Dios.

23.-

Fiesta sintoísta del Niiname-Sai

Hoy en día, al Niiname Sai se le ha dado el nombre contemporáneo de Día del Trabajo y de Acción de Gracias, para conmemorar el trabajo y la producción. La fiesta fue establecida en 1948 después del final de la Segunda Guerra Mundial como un día para recordar las principales modificaciones de la posguerra adoptadas en la Constitución japonesa. Los principales cambios incluyen el aumento de los derechos de los trabajadores y la provisión de los derechos humanos fundamentales.


Cristo Rey

La Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo es un festividad religiosa que originalmente fue promulgada por el Romano Pontífice Pío XI el día 11 de diciembre de 1925 a través de su encíclica Quas primas, al conmemorar un año Jubilar, el XVI centenario del I Concilio Ecuménico de Nicea (que definió y proclamó el dogma de la consubstancialidad del Hijo Unigénito con el Padre, además de incluir las palabras ...y su reino no tendrá fin, en el Símbolo o "Credo Apostólico", promulgando así la real dignidad de Cristo). La Solemnidad de Cristo Rey se celebra el quinto domingo anterior al 25 de diciembre.

24.-

Martirio del Guru Tegh Bahadur

Conmemoración Sikh del emperador mártir Guru Tegh Bahadur. Fue el noveno gurú de los sijs. Se le considera un mártir porque se sacrificó para que hindúes y sijs no fueran convertidos de forma forzosa al Islam, algo que pretendía el emperador mogol Aurangzeb. Por ello fue decapitado en Nueva Delhi. Fundó la ciudad de Anandpur que se convirtió más tarde en un centro de sijismo

27.-

Conmemoración Baha’i de la Ascención de 'Abdu'l-Bahá

En 2025 esta festividad se celebra el 27 de noviembre. Es una de las nueve fiestas bahá’ís principales en la que se conmemora el fallecimiento ‘Abdu’l-Bahá. Este acontecimiento tuvo lugar en el mes del calendario bahá’í de Qawl (que significa discurso y corresponde a finales de noviembre y comienzos de diciembre del calendario común).

30.-

San Andrés, apóstol

Andrés el Apóstol, natural de Betsaida, fue el primer apóstol de Jesús, era el hermano mayor de Simón, Pedro. En la Iglesia ortodoxa es conocido como Protocletos. Era el hermano mayor del apóstol Pedro.​El nombre Andrés proviene del griego ἀνδρείος, «valeroso». Según la tradición, el sucesor de Andrés es el patriarca de Constantinopla. Es patrón de Escocia, Grecia, Ucrania, Rumanía y Rusia.


Adviento

Adviento (4 domingos antes de Navidad, 6 en la iglesia Anglicana). Comienzo del año litúrgico cristiano en Occidente. Preparación para el nacimiento de Jesús en Navidad y espera de su regreso. En el siglo VI se instauró un tiempo de preparación para la llegada (adventus en latín) de Cristo. A diferencia de la Cuaresma, que es un tiempo de penitencia, el Adviento es un período alegre durante el cual los fieles se preparan para celebrar el nacimiento de Jesús.


AGENDA

28 octubre 2025 – Martes

12'40 horas

Conferencia en la Universidad San Jorge
A cargo de la Sra. Dª Marcela Szymanski, mejicana y especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Aula Magna de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales. Universidad San Jorge. A-23, 299
VILLANUEVA DE GÁLLEGO (Zaragoza)

18'00 horas (Hora de Argentina)

Presentación Libro "Dolores de parto" Perspectivas de Paz: Particular y Universal. ¿Qué hacemos por la Paz?
Museo del Libro y de la Lengua "Horacio González" Avda. General Las Heras, 2555
BUENOS AIRES (Argentina)

19'00 horas

Acto general. Libertad Religiosa: tu derecho, no un privilegio
Intervienen: 
Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza
José Mª Gallardo, director de ACN España
Marcela Szymanski, especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Casa de la Iglesia, Plaza de la Seo 6
ZARAGOZA

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)


29 octubre 2025 – Miércoles

20’30 horas


Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

30 octubre 2025 - Jueves

18'00 horas

Oración por la Unidad
Parroquia de San José, c/ Párroco Juan A. Jiménez Higüero, 33
FUENGIROLA (Málaga)

19'00 horas

Celebrando 508 años de la Reforma del siglo XVI
Conferencia "El significado teológico de la Reforma" por Hans-Chistoph Askani
Catedral del Redentor - IERE c/ Beneficiencia, 18
MADRID

20'45 horas (Hora de Argentina)

Mesa de Encuentro Interreligioso de la República Argentina
Conferencia Virtual "Scientoloy Argentina" por Gustavo Libardi
ARGENTINA
ON LINE

31 octubre 2025 – Viernes
  • Día de la Reforma Protestante
20'00 horas

La huella de la Reforma Protestante en España y Cartagena, por Abraham García, pastor IEE
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Plza. Jaime Bosch, 6
CARTAGENA (Murcia)

20’30 horas

Oración Común estilo Taizé
Parroquia Santa María madre de la Iglesia. C/ Gómez de Arteche 30 – CARABACHEL ALTO
MADRID

21’00 horas

Oración común de Taizé
Cripta santuario Inmaculado Corazón de María. C/ Ferraz, 74
MADRID





lunes, 27 de octubre de 2025

Y HABLANDO DE LA ORACIÓN

"Orar es vivir" La oración como estilo de vida


por Enzo Maria Guardino

CLAVE:
  • Descubrir la oración no solo como un momento, sino como una actitud permanente del corazón, una forma de vivir en la presencia de Dios en todo momento.

No todas las formas de oración son correctas, y no todas nos acercan a Dios. Jesús mismo en el Evangelio lo evidencia con estas palabras:
“No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Entonces les declararé: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, los que practican la iniquidad’.” (Mt 7,21-23).

Es importante entender qué es la oración y cómo vivirla según la enseñanza del Señor.

Si la oración no cambia el corazón, no estamos orando. La verdadera oración produce un cambio evidente en nuestra vida, una transformación interior que se refleja hacia afuera: en nuestras actitudes, en nuestra manera de hablar, en la forma en que nos relacionamos con los demás. Quien ora de verdad ya no es la misma persona, porque es habitada por Dios; en ella mora y actúa el Espíritu Santo.

La oración es un camino de crecimiento y de asimilación en nosotros de los sentimientos de Cristo; dicho en otras palabras, es vivir al estilo de Jesús. San Pablo lo expresa bien en la carta a los Filipenses: “Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo: el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre.” (Flp 2,5-7).

Orar es despojarse de sí mismo para revestirse de Cristo, para ser una criatura nueva: “Y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.” (Gal 2,20).

Se comprende entonces que no se trata tanto de hacer, sino más bien de ser. Solo así podemos entender lo que significa “orar es vivir”.

No se puede reducir la oración a la repetición mecánica de fórmulas, a “decir” palabras bonitas pero privadas de espíritu. No podemos orar con la boca mientras nuestro corazón está lejos de Dios: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden no sirve de nada.” (Mt 15,8-9a). Son palabras muy duras de Jesús, tomadas del profeta Isaías (Is 29,13), que revelan una dicotomía interior de la que muchas veces no somos conscientes.

Cuando afirmamos que orar es vivir, estamos manifestando nuestra intención de unidad entre lo que decimos y lo que somos o queremos ser. Estamos queriendo vivir a la manera de Jesús. La oración se convierte en estilo de vida cuando todo lo que vivimos está puesto bajo la mirada de Dios. Esto significa vivir una relación estrecha con el Señor, en intimidad con Aquel que nos ama y nos llama al amor.

Cuando vivimos de este modo, se realiza en nosotros lo que dice san Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses: “Orad sin cesar.” (1 Tes 5,17).

Porque ya nuestro corazón está permanentemente unido al Señor. La oración entonces es respirar a Dios.

Esta unión permanente la alimentamos con momentos fijos de encuentro con el Señor: tiempos del día en los que nos detenemos para ponernos en su presencia, escuchar su voz, hablarle con sencillez y amarlo con todo el corazón. Jesús mismo nos enseña a retirarnos a lugares apartados para estar a solas con el Padre: “Él se apartaba a lugares desiertos y oraba.” (Lc 5,16).

Estos momentos son tan necesarios para nuestra vida espiritual que, sin ellos, no podemos alcanzar la santidad a la cual hemos sido llamados. Aprendemos de Jesús, aprendemos de los santos, aprendemos también de nuestro querido hermano Carlos de Foucauld, que vivió una vida intensa de oración. Él nos recuerda:
  • “Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa sino vivir para Él.”
  • “Es necesario pasar por Nazaret: vivir en silencio, en oración, en unión con Dios, en un trabajo humilde, en contacto con los pobres.”
  • “La oración es la mirada del corazón dirigida sin cesar hacia Jesús.”
  • “Toda nuestra vida, hasta en lo más pequeño, debe ser un acto de amor; todo debe nacer del amor y tender al amor.”
En conclusión, orar es vivir porque vivir en Dios es lo que da sentido a todo. No se trata de rezar fórmulas sin fin, sino de transformar la vida entera en oración.

Cuando trabajas con amor, cuando ayudas al que sufre, cuando agradeces, cuando escuchas en silencio… estás orando. Así nuestra vida se convierte, como decía Carlos, en un Nazaret cotidiano, sencillo y lleno de la presencia de Jesús.

AUTOR:
Hermano Enzo Maria Guardino. Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld

FUENTE:
  • https://horebfoucauld.wordpress.com/

AGENDA

27 octubre 2025 – Lunes

21’00 horas

Oración de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA

21’00 horas

Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)


28 octubre 2025 – Martes

12'40 horas

Conferencia en la Universidad San Jorge
A cargo de la Sra. Dª Marcela Szymanski, mejicana y especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Aula Magna de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales. Universidad San Jorge. A-23, 299
VILLANUEVA DE GÁLLEGO (Zaragoza)

18'00 horas (Hora de Argentina)

Presentación Libro "Dolores de parto" Perspectivas de Paz: Particular y Universal. ¿Qué hacemos por la Paz?
Museo del Libro y de la Lengua "Horacio González" Avda. General Las Heras, 2555
BUENOS AIRES (Argentina)

19'00 horas

Acto general. Libertad Religiosa: tu derecho, no un privilegio
Intervienen: 
Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza
José Mª Gallardo, director de ACN España
Marcela Szymanski, especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Casa de la Iglesia, Plaza de la Seo 6
ZARAGOZA

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)

29 octubre 2025 – Miércoles

20’30 horas


Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

30 octubre 2025 - Jueves

18'00 horas

Oración por la Unidad
Parroquia de San José, c/ Párroco Juan A. Jiménez Higüero, 33
FUENGIROLA (Málaga)

19'00 horas

Celebrando 508 años de la Reforma del siglo XVI
Conferencia "El significado teológico de la Reforma" por Hans-Chistoph Askani
Catedral del Redentor - IERE c/ Beneficiencia, 18
MADRID

20'45 horas (Hora de Argentina)

Mesa de Encuentro Interreligioso de la República Argentina
Conferencia Virtual "Scientoloy Argentina" por Gustavo Libardi
ARGENTINA
ON LINE

31 octubre 2025 – Viernes
  • Día de la Reforma Protestante
20'00 horas

La huella de la Reforma Protestante en España y Cartagena, por Abraham García, pastor IEE
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Plza. Jaime Bosch, 6
CARTAGENA (Murcia)

20’30 horas

Oración Común estilo Taizé
Parroquia Santa María madre de la Iglesia. C/ Gómez de Arteche 30 – CARABACHEL ALTO
MADRID

21’00 horas

Oración común de Taizé
Cripta santuario Inmaculado Corazón de María. C/ Ferraz, 74
MADRID






domingo, 26 de octubre de 2025

HUMILDAD Y AMOR INDISPENSABLES PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

"La unidad de los cristianos requiere humildad, diálogo y amor" Su eminencia obispo Abraham



CLAVE:
  • Su Eminencia el obispo Abraham, de la Iglesia Ortodoxa Copta, ofreció sus reflexiones sobre el papel de su iglesia en el movimiento ecuménico y su visión de la unidad cristiana en la actualidad.

“Creo que la unidad de los cristianos debe avanzar por dos vías principales: la cooperación y el diálogo”, afirmó. “La primera vía es la cooperación: reunirse, hablar y trabajar juntos”.

Observó que muchas iglesias, especialmente las más nuevas, no conocen bien el legado de las demás iglesias, y concretamente, el de las de tradición ortodoxa. Dentro del Consejo Mundial de Iglesias, las iglesias ortodoxas representan alrededor del 25% de la membresía.

“La gente suele reconocernos por nuestros ornamentos o nuestra liturgia, pero puede que no entiendan realmente nuestra teología ni nuestra vida espiritual”, dijo el obispo Abraham. “Mediante la cooperación —visitándonos, estudiando juntos y creando relaciones— podemos fomentar el entendimiento y el respeto mutuo”.

Conversaciones profundas

La segunda vía mencionada por el obispo Abraham es el diálogo; concretamente, las conversaciones teológicas profundas. “Desde los años ochenta y noventa, la Iglesia Copta ha entablado diálogos con las iglesias anglicana y reformada, así como con otras familias ortodoxas”, explicó.

“Estos esfuerzos nos ayudan a determinar aquellos aspectos de la fe que compartimos y aquellos en los que diferimos; como hicimos con el acuerdo cristológico de 1989”.

El obispo Abraham cree que, si las iglesias consiguen combinar la cooperación y el diálogo, no solo construirán una comunión simbólica, sino una unidad teológica real.

“Tenemos que volver a las raíces”, sugirió. “La Iglesia Ortodoxa es profundamente tradicional, se basa en las Escrituras, la teología y la vida de la iglesia. Los ritos y tradiciones no son meras costumbres, están cargados de significado espiritual y doctrinal”.

La Iglesia Copta es una de las Iglesias Apostólicas, fundada por San Marcos Apóstol, quien, hacia el año 60 d.C., llegó a Alejandría y predicó allí el Evangelio. Esto convierte a los coptos ortodoxos en los cristianos nativos de Egipto, mucho antes de la llegada del islam en el siglo VII.

“Nuestra sucesión apostólica ha permanecido ininterrumpida, desde San Marcos hasta nuestro actual patriarca, el 118º sucesor”, afirmó el obispo Abraham. “Esta continuidad es un testimonio vivo de nuestra fe y nuestra tradición. Este legado ininterrumpido puede enriquecer el diálogo ecuménico. Nos recuerda que la unidad visible no consiste solo en estar de acuerdo en un credo, sino en comprender lo que ese credo significa en la práctica”.

Análisis profundo

Cuando se habla de doctrinas, como el bautismo, la Trinidad o la naturaleza de Cristo, el obispo Abraham dice que la pregunta que debemos plantear es: “¿Qué significa para ti? ¿Qué significa para nosotros? La verdadera unidad comienza cuando nos sentamos juntos para analizar estas cuestiones en profundidad, guiados por los padres de la iglesia”.

La Iglesia Copta participa en los círculos ecuménicos de muchas maneras, explicó el obispo Abraham: “Participamos activamente en el diálogo y estamos en constante conversación con la Iglesia Católica y la comunión anglicana, entre otras”.

Estos esfuerzos tienen como objetivo un mayor entendimiento mutuo y, en última instancia, una unidad visible.

“Nuestro primer paso es fortalecer la unidad entre las propias iglesias ortodoxas, y, a partir de esa base, podemos tender puentes hacia otras familias cristianas”, dijo el obispo Abraham. “Nuestra participación en organizaciones ecuménicas —ya sea el CMI, el Consejo de Iglesias de Oriente Medio o el Consejo Africano de Iglesias— es una parte esencial de nuestro testimonio”.

El obispo Abraham opina que las plataformas ecuménicas permiten a la Iglesia Copta presentarse a las demás, hacer que la Iglesia Ortodoxa Copta sea conocida y entendida, además de brindar un espacio donde esta puede expresar claramente su fe. “A veces, nos encontramos con cuestiones en las que debemos decir: ‘No podemos estar de acuerdo’, y explicar por qué”, dijo. “Eso no es confrontación, es testimonio”.

Raíces profundas

Cuando la gente cuestiona su participación en los círculos ecuménicos, el obispo Abraham cree que es importante explicar que estar presente es una forma de testimonio. “Cuando hablamos de nuestras creencias, nuestras tradiciones y nuestra teología, los demás llegan a conocernos de verdad”, dijo. “Nuestro mensaje es sencillo y atemporal: vuelve a las raíces”.

En la época del Primer Concilio de Nicea, todas las iglesias estaban unidas: eran un solo cuerpo de fe.

“Las divisiones llegaron más tarde, a través de herejías y malentendidos”, explicó el obispo Abraham. “Para avanzar hacia la unidad visible hoy, debemos recuperar ese mismo espíritu: un espíritu de humildad, diálogo y amor. Debemos aprender a respetarnos y aceptarnos, incluso cuando no estamos de acuerdo”.

El obispo Abraham asegura que mientras pensemos que es el otro quien se equivoca y que nosotros tenemos razón, la unidad seguirá fuera de nuestro alcance. “Pero si miramos juntos a los padres y a los fundamentos apostólicos de la fe, encontraremos el camino hacia la verdadera comunión”, dijo. “Nuestro mensaje es el siguiente: regresen a las raíces, a los padres y a la fe auténtica, y dejen que eso guíe nuestro camino hacia la unidad”.

FUENTE:
  • https://www.oikoumene.org/

AGENDA

26 octubre 2025 – Domingo

17’30 horas (Hora Argentina)

Espacio de Oración por la Unidad
Parroquia de ja Asunción. Franklin. 2173 - FLORES
BUENOS AIRES (Argentina)

18’30 horas

Oración común al estilo de Taizé
Parroquia de Santa María. c/ de Joan Puig, 3.
RUBÍ (Barcelona)

27 octubre 2025 – Lunes

21’00 horas

Oración de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA

21’00 horas

Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)

28 octubre 2025 – Martes

12'40 horas

Conferencia en la Universidad San Jorge
A cargo de la Sra. Dª Marcela Szymanski, mejicana y especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Aula Magna de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales. Universidad San Jorge. A-23, 299
VILLANUEVA DE GÁLLEGO (Zaragoza)

18'00 horas (Hora de Argentina)

Presentación Libro "Dolores de parto" Perspectivas de Paz: Particular y Universal. ¿Qué hacemos por la Paz?
Museo del Libro y de la Lengua "Horacio González" Avda. General Las Heras, 2555
BUENOS AIRES (Argentina)

19'00 horas

Acto general. Libertad Religiosa: tu derecho, no un privilegio
Intervienen: 
Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza
José Mª Gallardo, director de ACN España
Marcela Szymanski, especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Casa de la Iglesia, Plaza de la Seo 6
ZARAGOZA

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)

29 octubre 2025 – Miércoles

20’30 horas


Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

30 octubre 2025 - Jueves

18'00 horas

Oración por la Unidad
Parroquia de San José, c/ Párroco Juan A. Jiménez Higüero, 33
FUENGIROLA (Málaga)

19'00 horas

Celebrando 508 años de la Reforma del siglo XVI
Conferencia "El significado teológico de la Reforma" por Hans-Chistoph Askani
Catedral del Redentor - IERE c/ Beneficiencia, 18
MADRID

20'45 horas (Hora de Argentina)

Mesa de Encuentro Interreligioso de la República Argentina
Conferencia Virtual "Scientoloy Argentina" por Gustavo Libardi
ARGENTINA
ON LINE

31 octubre 2025 – Viernes
  • Día de la Reforma Protestante
20'00 horas

La huella de la Reforma Protestante en España y Cartagena, por Abraham García, pastor IEE
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Plza. Jaime Bosch, 6
CARTAGENA (Murcia)

20’30 horas

Oración Común estilo Taizé
Parroquia Santa María madre de la Iglesia. C/ Gómez de Arteche 30 – CARABACHEL ALTO
MADRID

21’00 horas

Oración común de Taizé
Cripta santuario Inmaculado Corazón de María. C/ Ferraz, 74
MADRID




sábado, 25 de octubre de 2025

UN MENSAJE DE UNIDAD

“Una iglesia dividida no tiene mensaje para un mundo dividido”, Jerry Pillay, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias


CLAVE:
  • El 23 de octubre, en el Instituto Teológico Ecuménico Global (GETI-2025), el Rev. Prof. Dr. Jerry Pillay, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, pronunció un discurso titulado “¿Necesitamos la unidad de la iglesia?”, instando a los cristianos de todo el mundo a abrazar la unidad como un llamado divino y una necesidad práctica para sanar un mundo quebrantado.

Pillay recordó a los participantes del Instituto Teológico Ecuménico Global que la unidad cristiana es fundamental para el testimonio y la misión de la iglesia. «Una iglesia dividida no tiene mensaje para un mundo dividido», afirmó.

En su discurso, Pillay vinculó la necesidad de unidad con la policrisis global : una convergencia del cambio climático, la pobreza, los conflictos, la injusticia y la inestabilidad política. «En este contexto, la unidad cristiana importa más que nunca. Debemos unirnos para proclamar la justicia, la reconciliación y la esperanza».

Describió cuatro pilares fundamentales de este llamado a la unidad: justicia, amor, paz y esperanza. «La iglesia debe ser una voz profética en favor de la justicia frente a la pobreza, la violencia y la opresión; una expresión viva de amor y reconciliación en un mundo dividido; un pacificador en medio de un creciente conflicto global; y un faro de esperanza en tiempos de desesperación», dijo Pillay.

“La unidad cristiana no es opcional”, concluyó. “Es una obligación: la obediencia a la oración de Cristo para que todos seamos uno. En unidad glorificamos a Dios, transformamos el mundo y hacemos visible el poder del amor para sanar y reconciliar la creación”.

La sesión presencial del Instituto Teológico Ecuménico Global se está llevando a cabo del 12 al 29 de octubre en el Monasterio de San Bishoy en Wadi El Natrun, Egipto, junto con la Sexta Conferencia Mundial de Fe y Constitución.

Discurso del Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias en el Instituto Teológico Ecuménico Global 2025, Wadi El Natrun, Egipto, 23 de octubre de 2025.

¿Necesitamos la unidad cristiana?

La unidad del cristianismo es importante para traer esperanza, justicia, amor y paz al mundo.

Peregrinación de Justicia, Reconciliación y Unidad

Es un placer estar con ustedes hoy y compartir algunas reflexiones sobre el tema: ¿Necesitamos la unidad de la Iglesia? Reconozco que venimos de diferentes partes del mundo, donde nuestras experiencias del cristianismo y la vida eclesial pueden ser muy diferentes, teniendo en cuenta las diversas experiencias contextuales y culturales. Sin embargo, los cristianos universales deberían reflexionar sobre su vida en común en el mundo y sobre lo que tienen que decir y hacer para que el mundo sea un lugar mejor para todas las personas y la creación.

Confío en que su tiempo juntos hasta ahora haya sido muy enriquecedor, estimulante, estimulante y una oportunidad para nuevos encuentros de aprendizaje y experiencias. Sobre todo, espero que esté profundizando, ampliando y desarrollando su pensamiento teológico y espiritualidad. Si la teología es la fe que busca la comprensión, entonces necesitamos interpretarla en experiencias vividas en el contexto de la vida real.

Vivimos en una época en la que la fe está en crisis. Una época en la que muchas personas no ven la necesidad de creer en Dios o, incluso si lo hacen, no parecen practicar su fe de forma significativa y devota. Esto se debe quizás a la desilusión, a la incapacidad de comprender a Dios y lo que sucede en el mundo actual, o a una simple incredulidad y a la atracción por la creciente secularización de la sociedad y el creciente ateísmo. Los científicos sociales llevan mucho tiempo prediciendo que nos dirigimos hacia una era sin religión, pero se equivocan. Las investigaciones actuales indican que algunas personas no se interesan por la religión en sí, sino que se centran en Dios y la espiritualidad. Se inclinan por formas de espiritualidad más orientales que enfatizan las experiencias místicas y los encuentros extracorporales para afrontar los desafíos de la vida.

En este contexto, la unidad cristiana es fundamental. Sin embargo, necesitamos plantearnos nuevas preguntas que sean relevantes, que den sentido y respuestas a las preguntas y necesidades más urgentes. Sin cambiar la esencia de nuestra fe, debemos adoptar nuevos estilos y maneras de acercarnos a las personas con el evangelio de Cristo, especialmente a los jóvenes. Nos equivocamos mucho al pensar que los jóvenes no están interesados ​​en Dios. De nuevo, las investigaciones demuestran que no les interesa la Iglesia ni la religión organizada en sí, pero sin duda sienten un profundo interés por Dios. Veo a mis propios hijos y percibo una profunda espiritualidad que yo no tenía, a pesar de ir a la iglesia casi todos los domingos y casi todos los días de la semana. Mi visión era una devoción absoluta e incuestionable a la formación y la práctica de la fe; esto era lo que hacías si creías en Dios en mi infancia. Pero hoy, la mayoría de los jóvenes buscan un compromiso crítico con la realidad y con Dios.

La secretaria de Albert Einstein le preguntó una vez por qué siempre hacía las mismas preguntas. A lo que respondió: «Porque tengo nuevas respuestas». Esto es algo que los líderes cristianos deben considerar seriamente. ¿Por qué? Porque el cristianismo importa. Así que, preguntémonos: «¿Necesitamos la unidad de la iglesia?».

En 1948, cuando se fundó el Consejo Mundial de Iglesias, se reunió para proclamar juntos a Jesucristo al mundo. Existía la clara convicción de que la unidad de la iglesia es importante. Dijimos enfáticamente que necesitamos la unidad de la iglesia por dos razones principales que pueden resumirse en dos palabras: Palabra y Testimonio.

En primer lugar, las Escrituras reflexionan sobre el llamado a la unidad cristiana y eclesial.

El apóstol Pablo habla con mucha fuerza sobre la unidad cristiana en Efesios 4. Nos implora a «esforzarnos por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz». Luego nos recuerda que «Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu —así como también fueron llamados a una misma esperanza cuando fueron llamados—; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos».

En estos versículos, el Apóstol nos recuerda que estamos llamados a la unidad. La unidad es un don de Dios para nosotros. La unidad no es uniformidad, sino unidad y unión al proclamar a Jesucristo al mundo. Una iglesia fragmentada y dividida no tiene un mensaje para un mundo ya fragmentado y dividido, especialmente si no ejemplifica y practica lo que predica.

El apóstol Pablo, en los versículos 2 y 3, habla del carácter que promueve la unidad. Dice: «Sean completamente humildes y mansos», nótese que no son parciales, sino completos. «Sean pacientes, soportándose unos a otros con amor». Estas son las características que nos permiten mantener la unidad y ser fieles a nuestro llamado a la unidad. Cuando escuchamos a Dios, aprendemos a escucharnos unos a otros al compartir su mensaje con gracia y verdad. No siempre es fácil, porque cada uno cree estar escuchando a Dios y, sin embargo, presentamos mensajes diferentes. El espíritu con el que nos escuchamos es importante. Pablo nos dice que debe ser con humildad, mansedumbre, paciencia y amor.

Es cierto que cada familia tiene sus desafíos: desacuerdos, gustos, opiniones, preferencias y deseos, pero siguen siendo una familia. La iglesia no es la excepción. Por lo tanto, debemos esforzarnos a toda costa por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz, dice el apóstol Pablo. ¡La unidad cristiana importa!

Mi iglesia en Sudáfrica, la Iglesia Presbiteriana Unida de África Austral, se unió en dos iglesias en 1999. Desafortunadamente, dos años después, la Unión enfrentó serios desafíos. En la Unión, ocho Asociaciones de Mujeres, Hombres, Jóvenes y Mujeres Jóvenes se unieron para convertirse en cuatro. Sin embargo, pronto se hizo evidente que no funcionaba. Esto condujo a la creación de otros cuatro grupos, que se sumaron a los ocho originales. El problema era que existía una Unión en teoría, pero no en la práctica. La UPCSA me encargó que reuniera las ocho Asociaciones en cuatro. Fue una tarea bastante difícil, imposible según la opinión de muchos. En resumen, después de 15 largos años, las ocho Asociaciones volvieron a ser cuatro en 2019. ¡Fue un milagro! La unidad de la iglesia se restableció. ¡Con Dios todo es posible!

La historia nos ha demostrado que la iglesia no siempre está donde Dios quiere que esté. Por ejemplo, lo vemos en el mensaje a las iglesias en el Apocalipsis, donde reciben fuertes reprimendas de Dios. De vez en cuando, la iglesia puede necesitar reprimenda, renovación, revitalización, transformación e incluso arrepentimiento. El testimonio fiel lo requiere, pero nunca a expensas de su unidad. ¿Qué nos lleva a esta conclusión?

Jesús oró por la unidad de los creyentes en Juan 17. Sé que, si bien muchas personas siguen anhelando, orando y trabajando por la unidad cristiana visible, algunas se han desilusionado y desanimado en el camino, creyendo que es un sueño inalcanzable y está más lejos de la realidad, a medida que enfrentamos muchos desafíos. Demasiadas iglesias hoy en día ceden a las divisiones y la fragmentación por motivos de doctrina, teología, cuestiones socioéticas, dinero y personalidades. Algunos dicen: «Nunca podremos tener unidad ni estar en la misma iglesia porque tenemos grandes diferencias, especialmente hoy en día en el tema de la sexualidad humana o la ordenación de la mujer.

Esto, por supuesto, puede ser un gran problema para el Consejo Mundial de Iglesias, con nuestras 356 iglesias miembros. Pueden imaginarse lo polarizados que podemos estar al respecto. En junio de 2022, en el comité central del Consejo Mundial de Iglesias, el tema de la sexualidad humana generó un inmenso debate, hasta el punto de que la unidad del Consejo quedó en entredicho. Entonces, un momento milagroso ocurrió cuando suspendimos la sesión y pedimos a algunas personas con opiniones opuestas que encontraran una solución. Por la gracia y la sabiduría de Dios, lo hicieron. Es una clara indicación de que podemos tener unidad en la iglesia a pesar de nuestras diferencias.

Personalmente, creo que nunca debemos dejar de orar, caminar y trabajar juntos por la unidad cristiana y eclesial. Necesitamos afirmar y profundizar el deseo de unidad cristiana, sabiendo que esto es lo que Jesús pidió en oración en Juan 17:21. La unidad es un don que ya nos fue dado para apropiárnoslo en Cristo; la unidad no es uniformidad; y, más aún, un mundo quebrantado y sufriente necesita cristianos que trabajen juntos por la reconciliación, la justicia y la paz. Nuestra incapacidad para vivir a la altura del llamado a la unidad cristiana visible no debe disminuir ni empañar la visión fundamental. ¡Debemos seguir orando y trabajando juntos para que el mundo crea! Sean cuales sean los desafíos que enfrentemos para preservar la unidad de la comunidad cristiana, no debemos obsesionarnos con lo que nos separa, sino con Cristo, quien nos une y nos llama a la unidad en nuestro testimonio al mundo. ¡La unidad cristiana importa!

Ya sea que entendamos la unidad como espiritual, relacional, orgánica o de propósito común, lo que más importa es que estamos llamados a orar, caminar y dar testimonio juntos para que el mundo crea que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios vivo y al creer en Él tengan vida eterna.

La unidad cristiana es un don de Dios; en la muerte y resurrección de Jesús fuimos reconciliados y unidos. En Cristo se derribaron todos los muros y barreras de hostilidad. Es triste que, como cristianos, no hayamos comprendido, entendido ni vivido esta gracia con frecuencia, ni vivamos con gracia. Tendemos a enfatizar lo que nos diferencia en lugar de lo que nos une. La Escritura es clara: es Cristo quien nos une. El documento sobre la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación por la Fe lo ilustra.

La unidad cristiana también se trata de la GRACIA de Dios. Al no escatimar la vida de Jesús, el Hijo unigénito de Dios, hemos visto y recibido la abundante gracia de Dios. Es esta gracia la que nos llama a ser acogedores, hospitalarios, misericordiosos, amorosos y compasivos.

Nuestra unidad es un testimonio ante el mundo. Este es el segundo punto que surgió de la fundación del Consejo Mundial de Iglesias en 1948. En Juan 17 aprendemos que la unidad cristiana es para la gloria de Dios, pues los cristianos dan testimonio juntos al mundo. Para que el mundo crea. Cuando los cristianos oran, caminan y trabajan juntos, Dios es glorificado. El Concilio afirmó esto tras afrontar las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial: llamó a los cristianos a dar testimonio y trabajar juntos por la paz mundial.

Bueno, el mundo no ha cambiado mucho desde entonces. De hecho, a decir verdad, parece peor. Analicemos el contexto global para tener una visión más amplia. En esto también podemos percibir la necesidad de la unidad de la iglesia hoy.

Nuestro contexto: toda la creación está gimiendo

Como saben, vivimos tiempos muy difíciles. El contexto global actual se ha descrito como una "policrisis". Múltiples amenazas —como la aceleración del cambio climático, la COVID-19 y sus impactos, las injusticias, la pobreza, las enfermedades y los problemas de salud, los conflictos y las guerras, los niveles sin precedentes de desplazamiento forzado, la migración, el aumento del hambre y la inseguridad alimentaria, la creciente desigualdad y marginación, y la inestabilidad económica generalizada, entre otras— convergen en complejas interrelaciones. La 11.ª Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias lo reflejó con claridad:

“Vivimos y damos testimonio en un mundo que es al mismo tiempo la hermosa creación de Dios y está destrozado por la crisis ecológica, la guerra, la pandemia, la pobreza sistémica, el racismo, la violencia de género, las violaciones de los derechos humanos y muchos otros sufrimientos”.

El contexto más amplio y el desafío más apremiante para el movimiento ecuménico actual es la situación de la oikoumene, el mundo habitado. Vivimos tiempos difíciles, incluso peligrosos, una época de crisis. Nuestro contexto global actual ha sido descrito por nuestra última asamblea como una «policrisis». Cinco inmensas crisis convergen hoy en día:
  1. La aceleración del cambio climático amenaza vidas y medios de subsistencia, causando estragos e incluso provocando la extinción de especies.
  2. La creciente desigualdad económica , resultado de un orden económico injusto, ha dejado a miles de millones de personas en la pobreza y ha sofocado el progreso hacia la seguridad alimentaria y la atención sanitaria mundial.
  3. También estamos presenciando una recesión mundial en el consenso de larga data sobre los derechos humanos , lo que amenaza la dignidad y el estatus legal de las minorías religiosas, étnicas y sexuales.
  4. Asimismo, estamos atravesando recientemente una crisis de gobernanza, a través del retroceso y la parálisis de las instituciones democráticas, el avance de los regímenes autoritarios, la impotencia de nuestras instituciones internacionales para garantizar la paz y el bienestar, el auge de la desinformación y la información errónea en la política y los medios de comunicación, lo que alimenta las tensiones sociales y la xenofobia.
  5. Y por último, y lo más doloroso, estamos experimentando brotes generalizados y frecuentes de violencia dentro de los países y de guerra entre ellos.
Las terribles e innecesarias guerras actuales son sintomáticas de toda la policrisis. Todos conocemos la situación en Ucrania y Rusia, y, desde el 7 de octubre, la guerra entre Israel y Hamás (un conflicto con raíces que se remontan a 1967 e incluso a 1948). Pero hay docenas de guerras y conflictos más en curso que apenas reciben cobertura.

Estas tendencias globales, cada una de las cuales genera un sufrimiento humano incalculable, constituyen el contexto más amplio en el que los cristianos y las iglesias cristianas viven su comunión ecuménica hoy. Su escala es global, su peligro inminente, sus soluciones inciertas. Amenazan la integridad de la vida en la Tierra tal como la conocemos. Como dice el apóstol Pablo en Romanos 8:22-24: «Toda la creación gime y sufre dolores de parto».

En un contexto tan global y local, nos preguntamos por qué es importante la unidad del cristianismo. Permítanme ofrecer algunas respuestas. El Consejo Mundial de Iglesias habla de una Peregrinación de Justicia, Reconciliación y Unidad. Una peregrinación es una invitación, una dirección y una metodología. Como cristianos, somos personas en camino, también estamos en camino. Recorremos juntos un camino, confiando en la guía del Espíritu Santo y esperando que Dios nos sorprenda. Me gustaría usar esta idea de una peregrinación como base para responder a esta pregunta: ¿Necesitamos la unidad de la iglesia? Me gustaría argumentar que necesitamos la unidad de la iglesia por lo siguiente:

PROCLAMA LA JUSTICIA DE DIOS

El clamor por la libertad y la justicia resuena con fuerza para muchos en el mundo actual. Nos rodea la necesidad de justicia económica, de género y climática. Dios usa diversos instrumentos para alcanzar y transformar el mundo, incluyendo y especialmente a la iglesia. Por lo tanto, la iglesia necesita escuchar y responder a este doloroso clamor. La misión de la iglesia es seguir los pasos de proclamar el amor de Cristo al mundo. La iglesia necesita estar a la altura de Dios y no mezclarse con los ricos y poderosos. La justicia se expresa mejor al defender la verdad, al estar del lado de los pobres y al mantener la esperanza en medio de las injusticias y el sufrimiento.

El Dios que se describe en las Escrituras es el "amante de la justicia": nos llama a practicar la justicia, amar la misericordia y humillarnos ante él (Miqueas 6:8). La tarea de la Iglesia es mantener una voz profética constante contra las injusticias. Ante los sistemas económicos injustos, el aumento de la pobreza, las guerras innecesarias y la violencia étnica y racial, debemos decir basta. Nuestro clamor por la justicia debe ser alto, claro y profético. Sin embargo, para hacerlo bien, primero debemos abordar las injusticias en la iglesia: económicas, de género, juveniles, digitales y ecológicas. El Dios de la justicia nos llama a defender la justicia, a vivir con justicia y a amar la misericordia. ¿Dónde está la misericordia cuando miles de personas mueren en Palestina, Ucrania, Sudán y otras partes del mundo? ¿Dónde está la justicia cuando miles de personas se acuestan con hambre cada noche? ¿Dónde está la justicia cuando a miles de personas se les niega el acceso a la ayuda humanitaria? ¿Dónde está la justicia cuando cientos de migrantes se ahogan o mueren huyendo de sus países? ¿Dónde está la justicia cuando se niegan, privan y violan los derechos humanos y la dignidad? ¿Dónde está la justicia? ¿Cuándo se niegan a los pueblos indígenas sus derechos, su tierra y su historia? ¿Dónde está la justicia cuando se olvida a los ancianos y se priva a los jóvenes de espacio para expresarse?

El Dios de justicia y misericordia nos llama a defender la justicia. No podemos callar. Los cristianos necesitamos defender la justicia, y debemos permanecer unidos . En la unidad está nuestra fuerza. Juntos somos mejores y más fuertes. Juntos podemos gritar: «Que fluya el derecho como las aguas, y la justicia como un torrente inagotable» (Amós 5:24). Juntos podemos marcar la diferencia en el mundo. Juntos podemos vivir y cumplir la visión de Dios para el mundo. Juntos podemos afirmar que el cristianismo importa.

Proclamar el amor y la reconciliación

El cristianismo importa porque es un evangelio de amor y reconciliación. Con todo el sufrimiento y el dolor del mundo actual, lo que el mundo necesita es amor. Bien entendida y bien practicada, la fe cristiana es el mensaje del amor. Juan 3:16 nos dice: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito». Dios es amor, y quienes aman a Dios deben amar al prójimo (1 Juan 3:11-15). Vivimos en un mundo lleno de odio, escuchamos discursos de odio y presenciamos conflictos raciales y étnicos en muchísimos lugares.

Hay tanta desolación, dolor y sufrimiento en el mundo. ¿Cuál es el mensaje de la Iglesia en este contexto? ¿Cómo trabajamos por la sanación, el perdón y la reconciliación?

El relato de la Caída en Génesis (Génesis 3) nos dice que el pecado nos separó de Dios y nos dejó con la condenación, la destrucción y la muerte. No había salida. No había absolutamente nada que los humanos pudiéramos hacer para redimirnos, salvarnos y reconciliarnos con Dios. La buena noticia es que el amor de Dios se negó a dejarnos allí. En cambio, Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para sufrir y morir por el mundo, y mediante su muerte y resurrección, Jesús nos salvó, perdonó y nos reconcilió con el Padre y entre nosotros, derribando los muros de la hostilidad y dándonos paz.

En consecuencia, nos reconciliamos con el Padre. El perdón de Dios se basa en el amor. ¡Amor que sufre! ¡Amor que perdona! ¡Amor que reconcilia! No podemos decir que amamos a Dios y odiamos a nuestros hermanos. El amor de Dios nos perdona y nos impulsa a perdonar a los demás y a aceptar a quienes son diferentes a nosotros.

En la experiencia sudafricana posterior al apartheid, se hizo un llamado al perdón y la reconciliación. La capacidad de quienes han sido agraviados para perdonar a sus opresores y ofensores no es tarea fácil. El perdón es complejo. El proceso de perdón consiste en reconocer que no podemos cambiar el evento en sí, pero sí podemos cambiar el significado que le damos. Por lo tanto, las víctimas a menudo no están dispuestas a desprenderse de las etiquetas emocionales asociadas con el dolor, la amargura, la venganza y el odio hacia los perpetradores.

Sin embargo, muchos sudafricanos pidieron perdón, y muchos otros perdonaron a quienes violaron sus derechos y dignidad humana. La Comisión de la Verdad y la Reconciliación, a pesar de sus numerosos fracasos en el cumplimiento de sus objetivos, brindó un mecanismo para ayudar a las personas a enfrentar a sus opresores y a encontrar la sanación y el perdón. Muchas iglesias comparecieron ante la  Comisión de la Verdad y la Reconciliación y confesaron su complicidad, silencio y participación en la promoción del apartheid en Sudáfrica. Es evidente que el perdón es importante para alcanzar la reconciliación y la sanación.

En la búsqueda de la reconciliación y la unidad, el perdón se convierte en un punto de partida esencial. El perdón es una parte importante de la reconciliación. Puedes perdonar a alguien y aun así negarte a reconciliarte con él; pero para buscar la reconciliación, el perdón es necesario.

Hay necesidad de perdón, sanación, reconciliación y amor en el mundo. Los cristianos pueden y deben desempeñar un papel importante en la difusión del amor. El lema del Consejo Mundial de Iglesias en su última Asamblea de 2022 fue: «El amor de Cristo nos impulsa a la reconciliación y la unidad».

Siguiendo el ejemplo del amor de Cristo, las iglesias deben ayudar a las personas a encontrar espacios para perdonar, ser perdonadas y buscar la reconciliación. El amor de Cristo reconcilia a un mundo perdido y quebrantado, no solo con Dios, sino con todo el orden de la creación, renovado por el sacrificio de Cristo. La doctrina de la reconciliación es un tema prominente en el Nuevo Testamento, y la esencia teológica del concepto se expresa en 2 Corintios 5, que dice:

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación; lo viejo pasó, ¡y es nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos encomendó el ministerio de la reconciliación: que Dios se estaba reconciliando consigo mismo en Cristo, no tomándoles en cuenta los pecados a los hombres. Y nos ha encomendado el mensaje de la reconciliación. Por lo tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara por medio de nosotros. Les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconciliaros con Dios! (vv. 17-21)

En este sentido, la reconciliación es el don de Dios no sólo para reconciliar a la humanidad caída con Él mismo, sino también con toda la humanidad y la creación.

La iglesia, como comunidad reconciliada, debe mostrar unidad, justicia, paz y amor. No debe perpetuar las divisiones humanas por motivos de raza, etnia, género, casta, etc., sino que debe esforzarse por lograr la reconciliación y la unidad. Si este es el caso, la iglesia necesita articular la reconciliación y la unidad en su propia vida y testimonio para que el mundo conozca el amor de Cristo. La iglesia debe trabajar por la renovación de todas las relaciones y la restauración de las relaciones humanas con la creación. Como personas reconciliadas, deben ser promotoras de las preocupaciones ecológicas y precursoras de la restauración de la integridad de la creación. Los cristianos están llamados a hacer el bien a todas las personas y a amar al enemigo. Deben ser promotores de la paz en la sociedad y agentes en la formación de una nueva humanidad. La iglesia está llamada a trabajar constantemente por el perdón, la reconciliación y la unidad, teniendo presente su rol en la transformación de la sociedad para que todos alcancen la plenitud de la vida. El perdón debe establecer las condiciones sociales para que el proceso de reconciliación restaure y sane no sólo las relaciones interpersonales sino también reequilibre de manera constructiva las injusticias políticas, legales y económicas para prevenir la perspectiva de un nuevo conflicto.

A lo largo de los años, el Consejo Mundial de Iglesias ha mantenido el imperativo bíblico de la reconciliación y la unidad para sanar y restaurar un mundo quebrantado. El amor de Cristo debe impulsar a las iglesias hacia la unidad visible, la transformación espiritual y social, y la justicia. Programas como la lucha contra el racismo, la justicia, la paz y la integridad de la creación, y en los últimos años, la Peregrinación de Justicia y Paz, han demostrado el empeño del CMI en la búsqueda de la reconciliación y la unidad en el mundo, comenzando con las iglesias como coperegrinas en este camino.

Creo que es justo decir que en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias de 2022, con su énfasis en el amor de Cristo y sus frutos en la justicia, la reconciliación y la unidad, la asamblea realmente alimentó un ecumenismo del corazón. El amor, nuestra entrega a Dios en la fe y nuestra entrega solidaria a nuestros hermanos y hermanas, ocupa ahora un lugar central en todo nuestro esfuerzo ecuménico. En Karlsruhe, se expresó una espiritualidad ecuménica global cada vez más profunda en tonos más cristocéntricos. Como proclamaba la Declaración de Unidad adoptada allí: «En un mundo como este, herido por las divisiones, las iglesias están llamadas a dar testimonio del poder indestructible del amor para unir y reconciliar. Mediante la fe que proclaman en el evangelio de Jesucristo, las iglesias están llamadas a dar un testimonio contracultural: la esperanza de unidad, justicia y paz».

La centralidad del amor y nuestra fe en su poder para transformar el mundo se reafirmó en el mensaje de clausura de la asamblea, titulado “Un llamado a actuar juntos”: “Encontraremos la fuerza para actuar desde una unidad fundada en el amor de Cristo, porque nos permite aprender las cosas que contribuyen a la paz, transformar la división en reconciliación y trabajar por la sanación de nuestro planeta vivo”, y de hecho de toda la creación.

PAZ

La unidad del cristianismo es importante porque proclamamos un evangelio de paz. Ya hemos mencionado que vivimos en tiempos muy difíciles, con violencia desenfrenada, conflictos y guerras. Parece que no hay paz. Los líderes políticos y los países creen que pueden encontrar soluciones mediante la violencia. Están muy equivocados. El Consejo Mundial de Iglesias se pronuncia contra la violencia y llama al diálogo para resolver problemas y conflictos.

El Consejo Mundial de Iglesias ha trabajado a lo largo de los años por la paz mundial. Dedicamos gran cantidad de tiempo, energía y dinero a trabajar por ella. Estuve en Ucrania y Rusia, en Israel y Palestina, en Sudán y recientemente en Colombia, donde interactuamos con líderes eclesiásticos, políticos, presidentes y otros grupos que luchan por la paz. No es tarea fácil. Incluso las iglesias expresan diferentes puntos de vista; estamos demasiado atrapados en el nacionalismo religioso, a menudo utilizado como instrumento de los estados y los políticos; con razón o sin ella, ese no es el problema. Lo cierto es que, si queremos seguir verdaderamente a Jesús, el Príncipe de la Paz, debemos ser pacificadores, constructores y guardianes de la paz. He visto cómo las iglesias están desunidas y en desacuerdo entre sí porque se dejan influenciar por la política en lugar de por su fe en Jesucristo. Es cierto que es difícil no dejarse influir por las realidades y experiencias de nuestro tiempo. Pero ¿cómo podemos permitir que la Palabra y el Espíritu de Dios nos hablen y nos utilicen como cristianos como instrumentos de justicia, paz y reconciliación que nos conduzcan a la unidad? La unidad cristiana importa, porque nuestro Señor nos llama a proclamar la paz al mundo. Sin embargo, no puede haber paz sin justicia. Los cristianos están llamados a trabajar por una paz justa en el mundo.

¿Dónde están esos lugares en tu país donde debes trabajar por la paz? Debemos elegir seguir a Cristo en lugar de nuestras propias preferencias, prejuicios y orgullo. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9).

ESPERANZA

La unidad cristiana importa porque somos un pueblo de esperanza. En medio de la lucha, el sufrimiento y la contienda, vivimos en la esperanza de la resurrección. Con la expectativa de que todo estará bien. Que la justicia vendrá. Que el amor prevalecerá. Que la paz vendrá. Que seremos uno en Cristo en unidad. La esperanza es un don escatológico para el futuro, pero con la resurrección de Jesús, la esperanza irrumpe en el presente. Por lo tanto, seguimos esperando, pero la esperanza no es una resignación pasiva dejándolo todo en manos de Dios, sino que es trabajar con Dios como instrumentos para traer su reino de justicia, rectitud, amor y paz. La esperanza no nos decepciona, porque Dios derrama su Espíritu en nuestros corazones. La esperanza es resiliencia, resistencia, protesta y testimonio transformador del poder de Cristo para cambiar el mundo e inculcar los ideales de la justicia, la paz y el amor de Dios.

La Peregrinación de Justicia, Reconciliación y Unidad del CMI replantea nuestros compromisos históricos —con la unidad, el testimonio público y el servicio— para afrontar de frente los desafíos existenciales que enfrentamos hoy. Este camino sagrado, en el que las iglesias de todo el mundo asumen la labor concreta de justicia y paz, busca dirigir y encarnar la vida, el testimonio y la labor programática del consejo durante los próximos ocho años. Evoca y apoya una teología del acompañamiento que amplía el alcance y la eficacia de nuestra comunidad ecuménica, nuestros compromisos públicos y nuestra colaboración en el servicio. Queremos estar presentes donde ustedes están. Queremos caminar, trabajar y orar con ustedes, aprender de ustedes y estar presentes dondequiera que haya una necesidad evidente.

En nuestra Peregrinación de Justicia, Reconciliación y Unidad, unimos a nuestra comunidad mundial de iglesias no solo en torno a nuestra fe cristiana compartida, que sigue siendo nuestro centro vital, sino también en el interés específico de la justicia, el amor, la paz y la esperanza. Ese es el imperativo de la fe y nuestra clara vocación.

Una unidad cristiana que importe debe guiarse por la espiritualidad, la renovación, el impacto y la relevancia. Debemos abordar los numerosos desafíos del mundo, el país y el contexto. Los cristianos debemos trabajar por la justicia, el amor y la paz al proclamar el mensaje de la gracia salvadora en Jesucristo a un mundo quebrantado y sufriente. Un cristianismo vital debe hablar de discipulado transformador, renovación teológica, iglesias reformadas, integración tecnológica y digital si queremos llegar a los jóvenes, un culto inspirador, una liturgia relevante, diálogo y cooperación interreligiosos, imperativos descoloniales y la unidad del cristianismo.

Permítanme enfatizar que la unidad es indispensable . Al abordar los diversos conflictos y crisis del mundo, es importante que las iglesias busquen la unidad y trabajen juntas. Además de que Jesús oró por la unidad de los cristianos para que el mundo pudiera creer, los desafíos globales exigen que trabajemos juntos para sanar, reconciliar y restaurar la creación. La voz cristiana por la unidad no se limita a la iglesia, sino a la unidad de toda la humanidad y, de hecho, a la unidad de toda la creación, y para ello estamos llamados a trabajar con personas de otras religiones y con todas las personas de buena voluntad que comparten la misma misión. Durante setenta y siete años, la visión del CMI se ha expresado como un compromiso de permanecer unidos , orar juntos , avanzar juntos y actuar juntos como una comunidad de iglesias que busca la unidad visible y el testimonio común. En su "Declaración de Unidad", la 11.ª Asamblea invitó a las iglesias a continuar esa unidad:

Afirmamos la visión del Consejo Mundial de Iglesias de la unidad visible de todos los cristianos e invitamos a otros cristianos a compartirla con nosotros. Invitamos también a todas las personas de fe y buena voluntad a confiar, junto con nosotros, en que un mundo diferente, un mundo respetuoso con la tierra viva, un mundo donde todos tengan pan de cada día y vida en abundancia, un mundo descolonizado, un mundo más amoroso, armonioso, justo y pacífico, es posible. En un mundo agobiado por tanto dolor, angustia y miedo, creemos que el amor que hemos visto en Cristo trae consigo las posibilidades liberadoras de la alegría, la justicia para todos y la paz con la tierra. Movidos por el Espíritu Santo, impulsados ​​por una visión de unidad, caminamos juntos, decididos a practicar el amor de Cristo, siguiendo sus pasos como discípulos suyos y llevando la antorcha del amor en el mundo, confiando en la promesa de que el amor de Cristo impulsa al mundo hacia la reconciliación y la unidad.

De esta declaración se desprende claramente que la unidad de la iglesia es necesaria para dar testimonio y transformar el mundo al abordar los conflictos, las divisiones, la fragmentación y el dolor. Un mundo quebrantado y sufriente necesita la unidad de las iglesias y los cristianos. La unidad cristiana es un signo de esperanza para el mundo y un testimonio elocuente del poder del amor para sanar, reconciliar y traer paz.

Basados ​​en esta esperanza, nuestro testimonio público y nuestra defensa de la paz, la justicia y la reconciliación representan una brújula moral y un llamado a la conciencia para el mundo. Demuestran a todos que la vida y el amor triunfarán sobre la muerte y la avaricia. Encarnando la esperanza, estos son los caminos de la paz, los caminos de la rectitud, las formas de vivir juntos como seres humanos que comparten el mismo planeta y nos sirven unos a otros como servimos a Dios en el mundo.

Es crucial que movilicemos al mundo para que vea que hay otros caminos. La esperanza que encontramos en el amor de Dios y en el Señor Resucitado de la Vida puede contrarrestar nuestra tentación a la desilusión y la desesperación. La unidad de la Iglesia es crucial para ofrecer este testimonio al mundo.

Observaciones finales

¿Necesitamos la unidad de la iglesia? La respuesta es un sí rotundo. El Consejo Mundial de Iglesias ha demostrado a lo largo de los años que, mediante la Palabra y el Testimonio, estamos llamados como iglesias a testificar y trabajar juntos para la gloria de Dios y el bien de la tierra. «Cuando los cristianos trabajamos y testificamos juntos en el mundo, glorificamos a Dios y transformamos el mundo para que sea lo que Dios quiere y desea que sea».

Damos gracias a Dios porque el Consejo Mundial de Iglesias, con sus 356 iglesias miembros, trabaja y da testimonio juntos para moldear y transformar el mundo. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para cumplir la oración de Jesús de que todos seamos Uno. Si bien podemos conservar nuestras diferentes identidades eclesiales, nunca debemos permitir que se conviertan en un obstáculo o impedimento para nuestra unidad cristiana visible. Aún debemos abordar los problemas que generan divisiones y desunión y nos separan en la mesa de la comunión, el sacramento de la Cena del Señor, la Comunión, la Eucaristía o la misa, pero siempre debemos mantener a Cristo en el centro. Es Cristo quien nos mantiene unidos. Es Cristo quien mantiene unido al mundo en toda su fragilidad, dolor y sufrimiento. La iglesia puede ser signo, testigo y testimonio de Cristo, quien mantiene todas las cosas unidas. En este sentido, la unidad de la iglesia no es una opción, sino una obligación. Es un imperativo y una obediencia a la oración de Jesús: «Padre, que sean Uno».

Rev. Prof. Dr. Jerry Pillay
Secretario General
Consejo Mundial de Iglesias

FUENTE:
  • https://www.oikoumene.org/

AGENDA


17’00 horas (hora Argentina)


Encuentro de Oración por la Unidad
Parroquia de la Asunción, Gavilán 1137
BUENOS AIRES (Argentina)

20’30 horas

Oración de la noche desde Taizé
Retransmitida en directo en redes desde Taizé
TAIZÉ (Francia)
ON LINE

21’30 horas

Oración Taizé
Convento de las Vedrunes de Caldes de Malavella, c/ Doctor Furest
CALDES DE MALAVELLA (Girona)


26 octubre 2025 – Domingo

17’30 horas (Hora Argentina)

Espacio de Oración por la Unidad
Parroquia de ja Asunción. Franklin. 2173 - FLORES
BUENOS AIRES (Argentina)

18’30 horas

Oración común al estilo de Taizé
Parroquia de Santa María. c/ de Joan Puig, 3.
RUBÍ (Barcelona)

27 octubre 2025 – Lunes

21’00 horas

Oración de Taizé
Centro Padre Claret, c/ Joan Maragall, 23
GIRONA

21’00 horas

Oración Común (Taizé)
Iglesia Catedral de San Lorenzo, plaza de la Villa, s/n
SAN FELIÚ DE LLOBREGAT (Barcelona)

28 octubre 2025 – Martes

12'40 horas

Conferencia en la Universidad San Jorge
A cargo de la Sra. Dª Marcela Szymanski, mejicana y especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Aula Magna de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales. Universidad San Jorge. A-23, 299
VILLANUEVA DE GÁLLEGO (Zaragoza)

18'00 horas (Hora de Argentina)

Presentación Libro "Dolores de parto" Perspectivas de Paz: Particular y Universal. ¿Qué hacemos por la Paz?
Museo del Libro y de la Lengua "Horacio González" Avda. General Las Heras, 2555
BUENOS AIRES (Argentina)

19'00 horas

Acto general. Libertad Religiosa: tu derecho, no un privilegio
Intervienen: 
Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza
José Mª Gallardo, director de ACN España
Marcela Szymanski, especialista en derechos humanos y libertad religiosa.
Casa de la Iglesia, Plaza de la Seo 6
ZARAGOZA

20’45 horas

Oración de Taizé
Parroquia Mare de Déu dels Dolors, c/ Begur, 10
BARCELONA

21’00 horas

Oración Taizé
Parroquia de Santa María, c/ Rectoría, 1
VILANOVA I LA GELTRÚ (Barcelona)

29 octubre 2025 – Miércoles

20’30 horas


Oración al estilo Taizé
Parroquia El Cristo del Mercado, c/ José Zorrilla, 125
SEGOVIA

20’30 horas

Oración Común
Parroquia de la Purísima Concepción, Vía Massagué, 21
SABADELL (Barcelona)

30 octubre 2025 - Jueves

19'00 horas

Celebrando 508 años de la Reforma del siglo XVI
Conferencia "El significado teológico de la Reforma" por Hans-Chistoph Askani
Catedral del Redentor - IERE c/ Beneficiencia, 18
MADRID

20'45 horas (Hora de Argentina)

Mesa de Encuentro Interreligioso de la República Argentina
Conferencia Virtual "Scientoloy Argentina" por Gustavo Libardi
ARGENTINA
ON LINE

31 octubre 2025 – Viernes
  • Día de la Reforma Protestante
20'00 horas

La huella de la Reforma Protestante en España y Cartagena, por Abraham García, pastor IEE
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Plza. Jaime Bosch, 6
CARTAGENA (Murcia)

20’30 horas

Oración Común estilo Taizé
Parroquia Santa María madre de la Iglesia. C/ Gómez de Arteche 30 – CARABACHEL ALTO
MADRID

21’00 horas

Oración común de Taizé
Cripta santuario Inmaculado Corazón de María. C/ Ferraz, 74
MADRID