Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

lunes, 19 de abril de 2021

CARTA ECUMÉNICA EUROPEA


Carta Ecuménica de Europa

Directrices de la Conferencia de Iglesias Europeas (KEK) y del Consejo de Conferencias Episcopales Europeas (CCEE)
con vistas a una colaboración creciente entre las Iglesias en Europa (Estrasburgo, 22-4-2001)


"Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo"



La Conferencia de Iglesias Europeas KEK) y el Consejo de Conferencias Episcopales Europeas (CCEE), en el espíritu de¡ mensaje de las dos Asambleas Ecuménicas de Basilea en 1989 y de Graz en 1997, estamos firmemente determinados a mantener y desarrollar la comunión que ha ido creciendo entre nosotros. Damos gracias al Dios Trinidad por haber guiado nuestros pasos, mediante su Espíritu Santo, hacia una comunión cada vez más intensa.

Muchas formas de colaboración ecuménica ya han tenido ocasión de demostrar su valía. Fieles a la oración de Jesucristo: "Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado" (Jn 17, 21). no debemos sin embargo conformarnos con la actual situación. Al contrario, conscientes de nuestras faltas y dispuestos a la conversión, hemos de esforzarnos por vencer las divisiones que aún nos separan, para anunciar juntos, de forma creíble, la Buena Nueva de¡ Evangelio entre los pueblos.

Escuchando juntos la Palabra de Dios en la Santa Escritura, y llamados a confesar nuestra fe común, así como a actuar conjuntamente conforme a la verdad que hemos recibido, querernos dar testimonio del amor y, de la esperanza ante todos nuestros hermanos y hermanas.

En nuestro continente europeo, desde el Atlántico hasta los Urales, del Cabo Norte al Mediterráneo, territorio marcado hoy más que nunca por una pluralidad de culturas, queremos, con el Evangelio, comprometernos por la dignidad de la persona como imagen de Dios y, en nuestra calidad de Iglesias, contribuir a la reconciliación de pueblos y culturas.

Por ello adoptamos la presente Carta como compromiso común por el diálogo y la colaboración. Este documento describe las tareas ecuménicas básicas, de las que desprende una serie de directrices y compromisos. Pretende promover, en todos los niveles de la vida eclesial, una cultura ecuménica de diálogo y colaboración, proporcionando con ese fin una norma vinculante. Pese a ello, no tiene ningún carácter doctrina¡, dogmático o canónico.

Su carácter vinculante consiste más bien en el deber que asumen las mismas Iglesias y organizaciones ecuménicas que la suscriben, las cuales pueden formular, partiendo de esta base textual, sus propias adiciones, así como perspectivas comunes concretamente conjugadas con sus retos específicos y con las obligaciones que de éstos dimanen.


I. CREEMOS EN "LA IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA"

"Esforzaos en mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo" (Ef 4, 3-6)


1. Llamados juntos a la unidad en la fe

Conforme al Evangelio de Jesucristo, y tal y como atestigua la Sagrada Escritura y formula la confesión de fe ecuménica niceno-constantinopolitana de 381, creemos en el Dios Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Como en dicho símbolo confesamos "la Iglesia, que es una, santa,católica y apostólica", nuestro deber ecuménico insoslayable consiste en hacer visible esta unidad que siempre es y será don de Dios.

Diferencias esenciales en la fe siguen impidiendo la unidad visible. Se trata sobre todo de concepciones divergentes de la Iglesia y su unidad, de los sacramentos y los ministerios. No debemos asumir sin más este estado de cosas. Jesucristo nos reveló en la cruz su amor y el misterio de la reconciliación. Al seguirlo, queremos hacer todo lo que nos sea posible para superar los problemas y obstáculos que siguen separando a las Iglesias.

Nos comprometemos pues:
  • A seguir la exhortación apostólica de la Carta a los Efesios y a acometer perseverantes esfuerzos por una comprensión común de la Buena Nueva de la salvación en Cristo propia del Evangelio.
  • A trabajar además, con el poder de¡ Espíritu Santo, por la unidad visible de la Iglesia de Jesucristo en la única fe, fe que halla expresión en un bautismo recíprocamente reconocido y en la comunión eucarística, así como en el testimonio y el servicio.

II. POR El CAMINO DE LA COMUNIÓN VISIBLE DE LAS IGLESIAS DE EUROPA

"La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros" (Jn 13, 35)


2. Anunciar juntos el Evangelio

La tarea más importante de las Iglesias que están en Europa consiste en anunciar el Evangelio con palabras y obras para la salvación de todos los hombres. La falta de orientación en muchos ámbitos, el distanciamiento de los valores cristianos, pero también una búsqueda multiforme de sentido, constituyen otros tantos retos para un testimonio especial de la fe por parte de los cristianos. Para ello es menester un mayor compromiso y un intercambio de experiencias en la catequesis y en la pastoral de las comunidades locales. También resulta importante que todo el Pueblo de Dios se esfuerce por transmitir unido el Evangelio en el seno de la sociedad, así como a promoverlo mediante el compromiso social y la atención a la responsabilidad política.

Nos comprometemos pues:

  • A hablar de nuestras iniciativas de evangelización con las demás Iglesias, suscribir acuerdos al respecto y evitar con ello una competencia perjudicial, junto con el peligro de nuevas divisiones;
  • A reconocer que toda persona puede elegir su compromiso religioso y celesial con libertad de conciencia. Nadie debe verse inducido a la conversión por presión moral o por incentivos materiales. Análogamente, nadie puede verse impedido de convertirse con arreglo a su libre decisión.

3. Marchar los unos hacia los otros

En el espíritu del Evangelio, hemos de revisar juntos la historia de las Iglesias cristianas, historia marcada por experiencias positivas, pero también por divisiones, hostilidades e incluso conflictos armados. Fallos humanos, falta de amor y el mal uso frecuente de la fe y de las Iglesias con intereses políticos han deteriorado gravemente el crédito del testimonio cristiano.

El ecumenismo comienza pues para los cristianos por la renovación de los corazones y su disposición a la penitencia y a la conversión. La reconciliación ya ha registrado avances en el seno del movimiento ecuménico.

Resulta importante reconocer los dones espirituales propios de las diferentes tradiciones cristianas, para que unas aprendan de otras y puedan así recibir los dones de las demás. Para el desarrollo del ecumenismo, resulta particularmente necesario considerar las experiencias y expectativas de los jóvenes y fomentar la participación de éstos con arreglo a sus propios medios.

Nos comprometemos pues:
  • A superar nuestra suficiencia y rechazar los prejuicios, a buscar el encuentro entre nosotros y estar a disposición unos de otros;
  • A fomentar una apertura ecuménica y la cooperación en la educación cristiana, tanto en la formación teológica inicial y permanente como en la investigación.

4. Actuar juntos

El ecumenismo ya es una realidad en numerosas modalidades de acción común. Muchos cristianos de las diferentes Iglesias viven y actúan juntos en relaciones de amistad, de vecindad, laborales y familiares. Deberá ayudarse de manera especial a los matrimonios mixtos para que vivan el ecumenismo en el día a día.

Recomendamos que se organicen y sostengan grupos de colaboración ecuménica bilaterales y multilaterales en ámbito local, regional, nacional e internacional. Es preciso reforzar la colaboración en ámbito continental entre la Conferencia de Iglesias Europeas y el Consejo de Conferencias Episcopales Europeas y organizar más asambleas ecuménicas europeas.

Si surgieran conflictos entre Iglesias, deberán realizarse o apoyarse los correspondientes esfuerzos de mediación y pacificación.

Nos comprometemos pues:
  • A actuar juntos en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia cuando las condiciones lo permitan, siempre y cuando motivos de fe o de mayor conveniencia no se opusieran a ello;
  • A defender los derechos de las minorias y ayudar a reducir en nuestros países las incomprensiones y prejuicios entre Iglesias mayoritarias y minoritarias.

5. Orar unos por otros

El ecumenismo se alimenta al escuchar juntos la Palabra de Dios y dejando que el Espíritu Santo actúe en nosotros y a través de nosotros. En virtud de la gracia así recibida, se dan en la actualidad muchas ocasiones de ahondar la comunión espiritual entre las iglesias mediante plegarias y celebraciones, y de orar por la unidad visible de la Iglesia de Cristo. La comunión eucarística aún por conseguir constituye una señal particularmente dolorosa de la división que todavía existe entre muchas Iglesias cristianas.

En algunas Iglesias subsisten reservas acerca de las oraciones ecuménicas en común; sin embargo de ello, muchas celebraciones ecuménicas, cantos comunes y oraciones litúrgicas -como el Padrenuestro- marcan ya de forma incisiva nuestra espiritualidad cristiana.

Nos comprometemos pues:
  • A orar unos por otros y por la unidad cristiana;
  • A aprender a conocer y apreciar la liturgia y las restantes formas de vida espiritual de ¡as demás Iglesias;
  • A tender hacia el objetivo de la comunión eucarística.

6. Proseguir el diálogo

Nuestra pertenencia mutua, basada en Cristo, resulta de fundamental importancia ante nuestras diferentes posiciones teológicas y éticas. Al contrario de la diversidad enriquecedora que nos es dada, las oposiciones doctrinales en cuestiones éticas y normas canónicas han provocado también rupturas entre Iglesias; en ello, además, también han desempeñado un papel decisivo las circunstancias históricas específicas y los diferentes rasgos culturales.

Para ahondar en la comunión ecuménica deben proseguirse los esfuerzos con vistas a un consenso en la fe. Sin unidad en la fe no puede darse la plena comunión eclesial. No existe alternativa alguna al diálogo.

Nos comprometemos pues:
  • A continuar de forma tan consciente como intensa el diálogo entre nuestras iglesias en diferentes niveles, así como a examinar, en los resultados de los diálogos, lo que puede y debe declararse oficialmente obligatorio;
  • En caso de controversia, especialmente sí existiera una amenaza de división por cuestiones de fe y de naturaleza ética, a procurar el intercambio y discutir juntos dichas cuestiones a la luz del Evangelio.

III. NUESTRA RESPONSABILIDAD COMÚN EN EUROPA

"Dichosos los que trabajen por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios" (Mt 5, 9)


7. Participar en la construcción de Europa

En el curso de los siglos ha ido desarrollándose una Europa marcada, en el plano religioso y cultura¡, por el cristianismo. Contemporánea mente, el incumplimiento de los cristianos ha producido muchas desgracias tanto en Europa como fuera de ella.

Reconocemos nuestra cuota de responsabilidad en esta culpa, y pedimos perdón por ella a Dios y a los hombres.

Nuestra fe nos ayuda a aprender el pasado y a emplearnos para que la fe cristiana y el amor al prójimo difundan la esperanza en campo ético y moral, en la formación y en la cultura, en la política y en la economía, así en Europa como en el mundo entero.

Las Iglesias alientan la unidad del continente europeo. Sin valores comunes, ésta no puede alcanzarse de forma duradera. Estamos convencidos de que el legado espiritual del cristianismo constituye una fuerza de inspiración que enriquece a nuestro continente. Sobre la base de nuestra fe cristiana, nos comprometemos con vistas a una Europa humana y social en la que se impongan los derechos humanos y los valores fundamentales de paz, justicia, libertad, tolerancia, participación y solidaridad. Insistimos en el respeto a la vida, el valor M matrimonio y de la familia, la opción preferencia¡ por los pobres, la disposición al perdón, y, en toda materia, en la misericordia.

Como Iglesias y comunidades internacionales, hemos de hacer frente al peligro de una Europa que se desarrolle con un Oeste integrado y un Este desintegrado. También debe tomarse en consideración el desequilibrio Norte-Sur. Contemporáneamente, es preciso evitar todo eurocentrismo y reforzar la responsabilidad de Europa para con toda la Humanidad, especialmente hacia los pobres del mundo entero.

Nos comprometemos pues:
  • A ponernos a la escucha mutua de los contenidos y objetivos de nuestra común responsabilidad social, y a apoyar juntos en la mayor medida posible los objetivos y perspectivas de las Iglesias en relación con las instituciones seculares europeas;
  • A defender los valores fundamentales contra toda agresión;
  • A oponernos a todo intento de instrumentalizar la religión y la Iglesia con fines de afirmación étnica y nacionalista.

8. Reconciliar pueblos y culturas

Consideramos una riqueza de Europa la diversidad de sus tradiciones regionales, nacionales, culturales y religiosas. Ante el gran número de conflictos, es misión de las Iglesias contribuir juntas al servicio de la reconciliación de pueblos y culturas. Sabemos que la paz entre las Iglesias resulta para ello una importante condición previa.

Nuestros esfuerzos comunes tienen como objeto la valoración crítica y la solución de las cuestiones políticas y sociales conforme al espíritu evangélico. Al considerar a toda persona y a su dignidad como imagen de Dios, nos hacemos garantes de la absoluta igualdad de valor de todos los hombres.

Como Iglesias, queremos alentar conjuntamente el proceso de democratización europea. Nos comprometemos con un orden pacífico, sobre la base de la solución no-violenta de los conflictos. Condenamos toda forma de violencia contra seres humanos, en especial contra mujeres y niños.

Es tarea de la reconciliación el fomento de la justicia social en todos los pueblos y entre ellos, y en primer lugar la superacíón del abismo entre pobres y ricos, así como la victoria sobre el desempleo. Juntos queremos contribuir a que los inmigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa.

Nos comprometemos pues:
  • A oponernos a toda forma de nacionalismo, doctrina que lleva a la opresión de otros pueblos y de las. minorías nacionales, y a comprometernos con vistas a soluciones no-violentas;
  • A reforzar el papel de la mujer y la igualdad de sus derechos en todos los ámbitos de la vida, y a alentar una comunidad equitativa de mujeres y hombres en la Iglesia y en la sociedad.

9. Salvaguardar la creación

Por nuestra fe en el amor del Dios Creador reconocemos con gratitud el don de la creación, el valor y la hermosura de la naturaleza. Vernos sin embargo con temor que los bienes de la tierra son explotados sin consideración por su valor intrínseco y carácter limitado, y sin parar mientes en el bien de las generaciones futuras.

Juntos queremos cooperar en la creación de condiciones de vida duraderas para la creación en su conjunto. Como responsables que somos ante Dios, hemos de hallar y desarrollar criterios comunes para determinar lo que los hombres pueden seguramente hacer desde el punto de vista científico y tecnológico, pero no desde la perspectiva ética. En todo caso, la dignidad única de cada ser humano debe mantener su prioridad ante lo que la técnica pueda realizar.

Recomendamos la institución de una jornada ecuménica de oración en las Iglesias europeas para la salvaguardia de la creación.

Nos comprometemos pues:
  • A fomentar el desarrollo de un estilo de vida con el cual, en contra de las presiones económicas y consumistas, pongamos de relieve una calidad de vida responsable y duradera;
  • A apoyar a las organizaciones eclesiales que actúan en beneficio de¡ medio ambiente y a los organismos ecuménicos en su responsabilidad con vistas a la tutela de la creación.

10. Ahondar la comunión con el judaísmo

Una comunión de carácter único nos une al pueblo de Israel, con el que Dios selló una Alianza eterna. Por la fe, sabemos a nuestros hermanos y hermanas judíos amados por Dios "en atención a los patriarcas, pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables" (Rm 11, 28-29). Ellos "fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, ¡a ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según lo humano, nació el Mesías ... " (Rm 9, 4S).

Lamentamos y condenamos toda manifestación de antisemitismo como los estallidos de odio y las persecuciones. Pedimos perdón a Dios por el antijudaísmo cristiano y rogamos a nuestros hermanos y hermanas judíos que permitan que nos reconciliemos con ellos.

Urge sobremanera, en el culto y en la catequesis, en la doctrina y en la vida de nuestras Iglesias, poner en evidencia el profundo vínculo de la fe cristiana con el judaísmo, así como apoyar la cooperación judeocristiana.

Nos comprometemos pues:
  • A combatir toda forma de antisemitismo y antijudaísmo en la Iglesia y en la sociedad;
  • A buscar e intensificar en todos los niveles el diálogo con nuestros hermanos y hermanas judíos.

11. Cultivar relaciones con el Islam

Hace siglos que viven musulmanes en Europa. Constituyen fuertes minorías en muchos países europeos. Han existido y siguen dándose numerosos contactos positivos y relaciones de vecindad entre musulmanes y cristianos, pero también reservas y prejuicios generalizados por ambas partes, basados en dolorosas vivencias de la historia y de¡ pasado más reciente.

Queremos intensificar en todos los niveles el encuentro entre cristianos y musulmanes, así como el diálogo entre islam y cristianismo. Recomendamos en especial hablar juntos de la fe en el Dios único y esclarecer el. sentido de los derechos humanos.

Nos comprometemos pues:
  • A salir al encuentro de los musulmanes con actitud de estima;
  • A trabajar con ellos con vistas a objetivos comunes.

12. El encuentro con otras religiones e ideologías

La pluralidad de convicciones religiosas e ideológicas y de formas de vida se ha vuelto característica de la cultura europea. las religiones orientales y los nuevos grupos religiosos van extendiéndose y despertando también interés en muchos cristianos. Existen también cada vez más hombres y mujeres que se apartan de la fe cristiana y se comportan con indiferencia hacia ésta, o que siguen otras visiones del mundo.

Queremos esforzarnos por considerar con seriedad las críticas que se nos formulan y por entablar un debate leal. También procede discernir con qué comunidades se puede buscar el diálogo y el encuentro y respecto a cuáles debe expresarse cautela desde el punto de vista cristiano.

Nos comprometemos pues:
  • A reconocer la libertad de religión y de conciencia de dichas personas y comunidades y a garantizar que tanto individual como colectivamente, en privado y en público, puedan practicar su religión y su visión del mundo en el marco del derecho vigente;
  • A estar abiertos a un diálogo con todos los hombres de buena voluntad, a procurar con ellos objetivos comunes y a testimoniar ante ellos la fe cristiana.

Como Señor de la única Iglesia, Jesucristo es nuestra mayor esperanza de reconciliación y de paz. En su nombre queremos seguir juntos el mismo camino en Europa. Pedimos a Dios la asistencia de su Espíritu Santo.

"El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo" (Rm 15, 13).

En calidad de presidentes de la Conferencia de Iglesias Europeas (KEK) y del Consejo de Conferencias Episcopales Europeas (CCEE), recomendamos a todas las Iglesias y Conferencias Episcopales de Europa que acojan la presente Carta Ecuménica como documento de base, adaptándola cada una a su particular contexto.

Con esta recomendación, firmamos la Carta Ecuménica en el marco del Encuentro Ecuménico Europeo, hoy, primer domingo después de la fiesta de la Pascua común de este año 2001.

Metropolitano Jérémie
Presidente de la KEK

Cardenal Miloslav VIk
Presidente del CCEE


(Versión oficial francesa del original alemán publicada por los organismos firmantes; traducción de ECCLESIA)






domingo, 18 de abril de 2021

ANIVERSARIO CARTA ECUMÉNICA EUROPEA

Las Iglesias europeas celebran el 20º aniversario de la "Charta Oecumenica"


por Lisa Zengarini
Ciudad del Vaticano

CLAVE:
  • Las iglesias de Europa se preparan para celebrar los 20 años de la firma de la Carta Ecuménica Europea, con el cardenal Angelo Bagnasco y otros agradeciendo a Dios los avances realizados por el movimiento ecuménico mundial.

El 22 de abril las Iglesias europeas celebran el 20º aniversario de la "Charta Oecumenica", la Carta Ecuménica Europea firmada en 2001 por los presidentes del Consejo de Conferencias Episcopales Europeas (CCEE) y de la Conferencia de Iglesias Europeas (CEC) para promover una colaboración más estrecha y el diálogo ecuménico en Europa.

La contribución de la Charta Oecumenica al ecumenismo

En vísperas de este aniversario, el cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la CCEE, y el reverendo Christian Krieger, presidente de la CEC, han emitido una declaración conjunta en la que dan gracias a Dios por la paz experimentada y por los logros del movimiento ecuménico mundial, concretamente "en ámbitos de la vida cotidiana como el testimonio y la acción conjunta en el ecumenismo local, así como en los matrimonios intereclesiales", pero también a nivel teológico. "Han florecido varias iniciativas interconfesionales", señala la declaración. "Las Iglesias han reforzado su trabajo por un mundo justo y pacífico (...) y han aumentado sus esfuerzos por el cuidado de la creación". Según el cardenal Bagnasco y el reverendo Krieger, "el mensaje de la Charta Oecumenica ha contribuido y dado nuevo vigor a este crecimiento y transformación".

Nuevos retos

Al mismo tiempo, los dos líderes de la Iglesia europea señalan que las Iglesias y las sociedades siguen siendo desafiadas por el pecado y las divisiones humanas: las viejas y nuevas divisiones eclesiásticas necesitan ser sanadas y las desigualdades sociales y económicas exigen la transformación de nuestras actitudes y estructuras, escriben. También señalan las actuales "amenazas a la democracia y al medio ambiente natural", que exigen una renovada atención a la vida en su conjunto, y el "resurgimiento de los conflictos armados y los ataques terroristas en algunas partes del continente", que necesitan "arrepentimiento, perdón y justicia".

Compromiso renovado para fortalecer la comunión cristiana y la paz

Ante estas realidades y en medio de la pandemia del Covid-19, las Iglesias europeas "reafirman, juntas y con espíritu de unidad" su compromiso de dar testimonio de Cristo como nuestro Salvador. Aunque reconocen que la unidad de los cristianos no es fruto únicamente de los esfuerzos humanos, el cardenal Bagnasco y el reverendo Krieger señalan finalmente que la unidad "debe ser perceptible en este mundo". Para ello, reiteran su compromiso de fortalecer su comunión "a través de la oración y la acción común", al tiempo que promueven la justicia y la paz en el mundo.

Doce objetivos

La "Charta Oecumenica" es el primer documento conjunto publicado por las Iglesias europeas en los últimos mil años. Firmada en Estrasburgo el 22 de abril de 2001 por el cardenal Miloslav Vlk y Jeremias, y traducida a 24 idiomas, establece doce objetivos, también con vistas al proceso de integración europea. Entre ellos: proclamar juntos el Evangelio; responder a la llamada a la unidad; trabajar juntos; rezar juntos; continuar el diálogo; reconciliar a los pueblos y las culturas; contribuir a la formación de Europa; salvaguardar la creación; profundizar en la comunión con el judaísmo; promover las relaciones con el Islam y otras religiones y visiones del mundo.




viernes, 16 de abril de 2021

“AYUNO” (SCRIPTURAL REASONING) - BARCELONA

"Ayuno" (Scriptural Reasoning) en Barcelona


Arco Forum organiza para este domingo 18 de abril a las 19'00 horas, la decimoquinta sesión de los Encuentros Scriptural Reasoning (SR) dentro de la campaña Youth Creative CommUnity del Proyecto Europeo CommUnity.Scriptural Reasoning (SR) es un concepto novedoso desarrollado por el Cambridge Interfaith Program de la Universidad Cambridge que ayuda a tratar diferentes temas de la actualidad y sus conexiones con las escrituras sagradas 

La actividad tendrá lugar en la sede de la Casa Turca de Barcelona, ubicada en la Avenida Portal del Ángel, 42 de Barcelona.

Con la participación de jóvenes judíos, musulmanes y cristianos.

Tras el desarrollo de la actividad los participantes disfrutarán de una Cena de Ramadán (Iftar - ruptura del ayuno).

Tema y texto de estudio

El tema elegido para la tercera sesión de esta actividad es "Ayuno".

Pautas para los participantes.

Ver:


Aforo

Como el aforo es limitado, para participar es imprescindible rellenar el formulario de participación y recibir un correo de confirmación.


Desarrollo de la actividad
  • 19'00 horas. Bienvenida por parte de Arco Forum y Casa Turca de Barcelona
  • 19'10 horas. Reparto del texto a estudiar y explicación de la dinámica de la actividad
  • 19'15 horas. Lectura de texto de la tradición judía y su comentario
  • 19'35 horas. Lectura de texto de la tradición cristiana y su comentario
  • 19'55 horas. Lectura de texto de la tradición musulmana y su comentario
  • 20'15 horas. Resumen y aportaciones adicionales
  • 20'30 horas. Ruptura del ayuno y Cena de Ramadán
  • 21'30 horas. Fin de la actividad
Para saber más



DOMINGO 18 ABRIL 2021
19'00 HORAS
CASA TURCA 
(Portal del Ángel, 42)
BARCELONA







miércoles, 14 de abril de 2021

CURSO DE FORMACIÓN ECUMÉNICA - MÁLAGA


CAMINAR, ORAR Y TRABAJAR JUNTOS
JORNADAS DE FORMACIÓN ECUMÉNICA

Lux Mundi y la Delegación Diocesana de Ecumenismo han organizado un Curso de Formación Ecuménica programado para los días 5, 12 y 19 de Mayo. 

PROGRAMA

5 de mayo. 20'00 horas

Orientale Lumen: La Iglesia puede y debe respirar con dos pulmones.

D. Fernando Rodriguez Garrapucho. Doctor en Teología, catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca y director del Centro Ecuménico Juan XXIII. Consultor del Pontificio Consejo para la Promoci6n de la Unidad de los Cristianos.

12 de mayo. 20'00 horas

Ut Unum Sint: Un estilo ecuménico de ser Iglesia.

D. Rafael Vázquez Jimenez. Doctor en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma, profesor del CSET San Pablo en Málaga, Delegado episcopal de Ecumenismo y Dialogo Interreligioso y Director de la Subcomisi6n para las Relaciones Interconfesionales de la CEE.

19 de mayo. 20'00 horas

Vademécum Ecuménico:

El obispo católico, primer promotor de la unidad cristiana. D. Fernando Rodriguez Garrapucho

Información:

LUX MUNDI y la Delegación Diocesana de Ecumenismo de Málaga informan que la inscripción re realice mediante el siguiente correo electrónico a luxmundi@lux-mundi.org, incluyendo: Nombre, teléfono, dirección de correo electrónico y adjuntando el comprobante del ingreso de 25 € en la cuenta ES 48 2100 2642 1602 1004 6817, a nombre de la Fundación Lux Mundi. Una vez realizada la inscripción enviarán el link correspondiente y el material necesario. 

Diploma:

Al finalizar el Curso se enviará una Certificación de la participación en el mismo.





martes, 13 de abril de 2021

TALLER DE ECUMENISMO - SABIÑÁNIGO

 

TALLER DE ECUMENISMO


Retomamos en Sabiñánigo el TALLER DE ECUMENISMO que interrumpimos ahora hace un año por motivo de la pandemia por coronavirus.

Vamos a continuar con la programación pendiente, esto es, los temas 4 y 5, "El diálogo" y "La unidad" respectivamente.

Recordamos que el TALLER DE ECUMENISMO, es, de alguna forma, quien sustituyó a los Estudios Bíblicos Ecuménicos que veníamos realizando en Sabiñánigo en años anteriores. 

El artífice de este taller es la Delegación episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de Zaragoza, entre sus autores cabe destacar a D. Jesús Domínguez quien durante varios años fue el Delegado de ecumenismo de Zaragoza. El taller estará dirigido por D. Manuel Montañés, secretario de la delegación. Este taller se compone de diez temas, divididos en dos ciclos de cinco, ahora con los temas 4 y 5 concluiremos el primer ciclo, y si la situación sanitaria lo permite realizaríamos el ciclo restante en el próximo curso 2021-2022.

Es un taller gratuito y abierto a toda persona que desee asistir.

Hora: 19’45 horas.

Lugar: Salón del Club parroquial de Cristo Rey.

Fechas:

Miércoles 28 de abril de 2021
  • TEMA 4: EL DIÁLOGO

Miércoles 2 de junio de 2021
  • TEMA 5: LA UNIDAD

APLICAREMOS TODAS LAS MEDIDAS Y NORMAS SANITARIAS VIGENTES FRENTE AL COVID-19

Os esperamos





domingo, 11 de abril de 2021

NUEVO TEMPLO EN ZARAGOZA


PARROQUIA DE SAN ALEKSANDR NEVSKIĬ Y SAN JORGE 

Perteneciente al Arzobispado de Madrid y Lisboa del Patriarcado de Moscú y toda Rusia su párroco es el   Padre Emilio Alejandro Lobera


La iglesia Ortodoxa Rusa de Zaragoza

Quiere comunicar su nueva dirección en la calle Ricardo del Arco, 29 del zaragozano barrio del Arrabal


Tras 5 años en su anterior ubicación y una gran reforma la nueva iglesia ya está terminada

Próximamente se comunicará la fecha de la inauguración por su Beatitud el Arzobispo Nestor de Madrid y Lisboa


Desde el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO damos la enhorabuena a nuestros hermanos en Cristo de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Zaragoza, a su párroco, nuestro apreciado Padre Emilio Alejandro y deseamos que este nuevo templo sea para gloria y alabanza de nuestro Señor y para el bien de toda su Santa Iglesia.





viernes, 9 de abril de 2021

HANS KÜNG, TEÓLOGO SUIZO


Ha fallecido el teólogo suizo 
Hans Küng

Tenía 93 años. Participó en el Concilio Vaticano II. Crítico con la doctrina sobre la infalibilidad pontificia, en 1979 se le revocó la autorización para enseñar teología católica. En 2005 el encuentro con Benedicto XVI en un clima amistoso.

Falleció el pasado martes a la edad de 93 años en su casa de Tubinga en Alemania, el teólogo suizo Hans Küng. Nacido en Sursee el 19 de marzo de 1928, fue ordenado sacerdote en 1954. Tres años más tarde, en su tesis doctoral defendió la convergencia entre católicos y reformados sobre la doctrina de la Justificación: en realidad, argumentó, se afirma lo mismo en diferentes lenguajes. En 1960 se convirtió en profesor titular de la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Tubinga y posteriormente participó en el Concilio Vaticano II como experto, donde tuvo la oportunidad de intercambiar opiniones con Joseph Ratzinger, el futuro Papa Benedicto XVI.

Además de dedicarse al estudio de la historia de las religiones, en particular de las religiones abrahámicas, era conocido por sus posiciones en el campo teológico y moral, que a menudo eran críticas con ciertas cuestiones de la doctrina católica. En particular, se pronunció en contra del dogma de la infalibilidad papal tal y como lo entendió el Concilio Vaticano I. En 1979, la Congregación para la Doctrina de la Fe le revocó la facultad de enseñar como teólogo católico, pero siguió trabajando como profesor emérito de teología ecuménica en la Universidad de Tubinga.

El encuentro entre Benedicto XVI y Küng

Küng ha criticado repetidamente tanto a San Juan Pablo II como a Benedicto XVI. Al comienzo del pontificado del Papa Ratzinger, tuvo lugar un encuentro entre ambos en Castel Gandolfo, el 24 de septiembre de 2005. Al informar de ello, el Boletín de la Oficina de Prensa del Vaticano subrayó que el encuentro tuvo lugar "en un clima amistoso". "Ambas partes estaban de acuerdo en que no tenía sentido en el contexto de la reunión entrar en una disputa sobre cuestiones doctrinales persistentes entre Hans Küng y el Magisterio de la Iglesia Católica". La conversación se centró en dos temas de "especial interés para el trabajo de Hans Küng: la cuestión del Weltethos (ética mundial) y el diálogo de la razón de las ciencias naturales con la razón de la fe cristiana". Küng -continúa el comunicado- "subrayó que su proyecto de Weltethos no es en absoluto una construcción intelectual abstracta, sino que pone de relieve los valores morales en los que convergen las grandes religiones del mundo, a pesar de todas las diferencias, y que pueden ser percibidos como criterios válidos -dada su convincente razonabilidad- por la razón secular". Por su parte, Benedicto XVI había apreciado "el esfuerzo del profesor Küng por contribuir a un renovado reconocimiento de los valores morales esenciales de la humanidad a través del diálogo de las religiones y en el encuentro con la razón secular", subrayando "que el compromiso por una renovada conciencia de los valores que sostienen la vida humana es también un objetivo importante de su Pontificado". Al mismo tiempo, el Papa reafirmó su acuerdo con el intento de Küng de "reavivar el diálogo entre la fe y las ciencias naturales y hacer valer, en relación con el pensamiento científico, la razonabilidad y la necesidad de la Gottesfrage (la cuestión sobre Dios". Küng -concluye el comunicado- expresó "su aprecio por los esfuerzos del Papa en favor del diálogo de las religiones y también acerca del encuentro con los diferentes grupos sociales del mundo moderno".

A pesar de este encuentro, las posiciones siguieron siendo distantes en muchos temas como el celibato sacerdotal, el sacerdocio femenino, la contracepción, la eutanasia.

En sus investigaciones, Küng también analizó la relación entre fe y ciencia, cuestionando las pretensiones de algunas teorías científicas de llegar a certezas absolutas. En los últimos años ralentizó su actividad pública, retirándose a vida privada por motivos de salud.

Kasper: Küng era crítico y combativo pero hombre de diálogo

En una entrevista concedida a L'Osservatore Romano, el presidente emérito del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, cardenal Kasper, recuerda al teólogo suizo fallecido el pasado martes, del que fue asistente universitario en los años sesenta: las claras diferencias en el campo doctrinal nunca han minado la estima y el deseo de diálogo.

por Nicola Gori
Ciudad del Vaticano

Profundamente apegado en su corazón a la Iglesia, nunca pensó en abandonarla, pero también la criticó duramente, abriendo discusiones y debates, especialmente sobre algunos dogmas fundamentales, como la infalibilidad del Papa. Esta es, en resumen, la semblanza del teólogo suizo Hans Küng, fallecido ayer, martes 6 de abril, a los 93 años de edad. El cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, cuenta en una entrevista con L'Osservatore Romano su propia experiencia personal con Küng, del que fue asistente en la Universidad de Tubinga de 1961 a 1964 y con el que mantuvo un vínculo de estima y respeto, aunque discrepaba en el contenido teológico de su pensamiento.

¿Cómo conoció al teólogo suizo?

Le conocí cuando estaba haciendo mi doctorado en la Universidad de Tubinga. Fue hacia finales de los años cincuenta. En 1961 recibí el título de doctor en teología e inmediatamente después, hasta 1964, fui asistente de los profesores Leo Scheffczyk y Hans Küng. De ambos aprendí. Después, cuando me doctoré en 1964, me trasladé a la Facultad de Teología de Münster para enseñar teología dogmática.

¿Cuál era su relación con Küng?

Mi relación con él era buena. Colaboramos bien en esa época. Nos distanciamos después en la cuestión del dogma de la infalibilidad papal y en otras cuestiones cristológicas y teológicas. Recuerdo que me distancié de él cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 1979, le revocó la missio canonica, es decir, la licencia para enseñar teología. Eso desencadenó una verdadera crisis en el profesorado, que se dividió. En las últimas décadas nuestra relación ha sido siempre de respeto mutuo. Hemos intercambiado regularmente saludos y buenos deseos en ocasiones festivas. Por supuesto, seguían existiendo diferencias teológicas, pero en el plano humano la relación era sencilla y pacífica. Especialmente con motivo de su octogésimo cumpleaños, mantuvimos un excelente intercambio de cartas.

¿En qué puntos, en particular, no está de acuerdo con Küng?

Küng no era sólo una voz crítica con la Iglesia o un rebelde. Era una persona que deseaba renovar la Iglesia y llevar a cabo su reforma. Había una base común, como la teología neoescolástica, basada en la Biblia y en la investigación histórica. Sin embargo, él, a mi juicio, fue más allá -más allá de la ortodoxia católica- y, por tanto, no se quedó atado a una teología basada en la doctrina de la Iglesia, sino que "inventó" su propia teología. Como dijo Yves Congar, Küng era católico, pero a su manera. Se sintió llamado como teólogo a cambiar las cosas en la Iglesia y consiguió, con eficacia, explicar el Evangelio incluso a personas alejadas de la fe. En esto hizo bien, pero su eclesiología es demasiado "liberal". También se alejó de la posición del teólogo suizo Karl Barth, su gran maestro. Sin embargo, en un punto coincidimos: en la necesidad del diálogo ecuménico. Dio el primer paso en ese ámbito. Sin embargo, estábamos distanciados y había diferencias sobre la doctrina de la justificación y sobre los ministerios en la Iglesia. En cualquier caso, con él se podía hablar. Era un hombre combativo: amaba, es decir, los diálogos de tono fuerte. Seguían existiendo diferencias entre nosotros, pero nunca se creó una enemistad.

¿Eran más bien cuestiones de mérito o de método?

No era sólo una cuestión de método, sino de claras diferencias de contenido, especialmente, como he dicho, sobre la infalibilidad del Papa y sobre Jesús como Hijo de Dios. No discuto que se pueda criticar, pero depende de cómo se digan las cosas. Y criticó a su manera, con dureza, a veces injustamente. Por el contrario, tenía un lenguaje comprensible para todos cuando explicaba la religión a quienes estaban alejados o se habían alejado de la fe y de la Iglesia.

¿Cuál es el legado que dejó a la Iglesia?

Creo que ha dejado un importante legado a la facultad de teología de Tubinga, especialmente en la cuestión del diálogo interreligioso. Por eso se ganó el respeto también fuera de la Iglesia. En 1993 creó la Fundación Weltethos (Ética Mundial), para promover la cooperación entre religiones mediante el reconocimiento de valores comunes. No sólo eso: también dejó a la Iglesia otras ideas de reforma que se han hecho actuales en Alemania. Dicho esto, personalmente tengo dudas sobre estas reformas. Yo estoy en otra posición, porque quería la ordenación de mujeres y la abolición del celibato.

¿Siguió sus batallas con franqueza mientras permanecía dentro de la Iglesia?

Nunca dejó la Iglesia y nunca quiso dejarla. Muchos teólogos abandonaron la Iglesia tras el Concilio Vaticano II. Él no. En el fondo de su corazón era católico. Por supuesto, su comportamiento no siempre fue así. Pero eso es otra cosa: nunca pensó en dejar la Iglesia. Y eso es muy importante. Además, al final de su vida hubo un acercamiento con el Papa Francisco. El verano pasado, llamé por teléfono al Pontífice y le dije que Küng estaba cerca de la muerte y que quería morir en paz con la Iglesia. El Papa Francisco me dijo que le transmitiera sus saludos y bendiciones "en la comunidad cristiana". Ciertamente, las diferencias teológicas se mantuvieron y no se resolvieron. A estas alturas ya no se podían discutir. Sin embargo, a nivel pastoral y humano, hubo una pacificación. Él mismo, después de su 90 cumpleaños, hace tres años, habló de una rehabilitación de hecho, no jurídica. Con la elección del Papa Francisco hubo un cierto consenso por su parte al magisterio petrino, pero lo interpretó demasiado con las ideas de su tiempo. Sin embargo, puedo asegurar que estaba ansioso por la reconciliación. Quería morir en paz con la Iglesia a pesar de todas las diferencias.

¿Cómo era la relación entre los dos profesores y teólogos Joseph Ratzinger y Hans Küng?

Ratzinger fue profesor en Tubinga durante dos años y medio, en la misma facultad que Küng. Se reunieron en 1957 y colaboraron como expertos en teología en la última sesión del Concilio Vaticano II. Estaban en posiciones teológicas diferentes. Se estimaban y respetaban mutuamente, pero no estaban de acuerdo. Cuando Ratzinger se convirtió en el Papa Benedicto XVI, invitó al teólogo a Castel Gandolfo para un encuentro y una discusión en profundidad, no sobre diferencias, sino sobre cuestiones generales de teología. La estima y el respeto mutuos aún perduran. Debo decir que Küng había hablado mal de Ratzinger en el pasado. Y eso para mí era inaceptable. Sin embargo, creo que la estima de Ratzinger se ha mantenido uniforme en los últimos meses. Sé que Benedicto XVI rezó por él, la relación personal entre ambos no se interrumpió.


FUENTE:
Vatican News
https://www.vaticannews.va/





jueves, 8 de abril de 2021

RELATO DE FRATERNIDAD

"El Papa y el Gran Imán": un viaje para contar la historia de la fraternidad


CLAVES:
  • Relato detallado de los pasos que llevaron a la firma del texto
  • El libro del juez Mohamed Abdelsalam, secretario general del Comité Superior de la Fraternidad Humana, describe los pasos que llevaron a la firma del documento en Abu Dhabi, el 4 de febrero de 2019

El título completo del libro - "El Papa y el Gran Imán: un camino espinoso - un testimonio del nacimiento de la Fraternidad Humana" - tiene un adjetivo que capta bien "los obstáculos y dificultades que se han superado". Así lo especificó el juez Mohamed Abdelsalam, secretario general del Comité Superior de la Fraternidad Humana, autor de la publicación, en un comunicado en el que anunciaba la salida del libro. Una superación que fue posible gracias a "dos grandes figuras": el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Al-Tayeb, y "su firme fe" en el Documento de Abu Dhabi. Ambos firmaron el prefacio del volumen.
Los pasos valientes

El libro es un relato detallado de los pasos que llevaron a la firma del Documento de Abu Dhabi, el 4 de febrero de 2019. Francisco destaca en el prefacio cómo el texto pone de relieve los momentos más destacados del camino recorrido y, del mismo modo, el Gran Imán habla de "un relato significativo". Por su parte, el autor los califica de "pasos valientes" hacia la promoción del entendimiento mutuo y el diálogo interreligioso. Un diálogo construido en encuentros como la visita del Gran Imán al Vaticano, a la que el Papa Francisco respondió con la de Al-Azhar en El Cairo, Egipto.


El libro, actualmente publicado en árabe e inglés, también destaca la contribución del jeque Mohamed bin Zayed, el papel de los Emiratos Árabes y el papel "central" del Consejo de Ancianos Musulmanes (MCE) en el apoyo a los esfuerzos de Al-Azhar para promover el diálogo y salvar la brecha entre Oriente y Occidente. Las páginas también incluyen comentarios de muchas personalidades académicas y políticas de todo el mundo.


FUENTE:
https://www.religiondigital.org/






miércoles, 7 de abril de 2021

SALUDO ECUMÉNICO DE LAS IGLESIAS EN JERUSALÉN


Los patriarcas y los jefes de las iglesias cristianas en Jerusalén comparten saludos de Pascua


Los patriarcas y jefes de iglesias de Jerusalén compartieron los saludos de esperanza de Pascua con los cristianos de todo el mundo. “El año pasado ha sido un momento de gran dolor para todo el mundo”, dice el mensaje. “Debido a la pandemia de COVID-19, millones han sufrido enfermedades graves, y muchos han sucumbido a la muerte”.

El mensaje también reconoce que muchos han enfrentado graves dificultades económicas, aislamiento, soledad y desesperación. “Nuestro Señor ha estado con nosotros a través de todas estas aflicciones”, dice el mensaje. "Él todavía está con nosotros".

En la mañana de Pascua, el mensaje continúa, “Cristo se nos aparece de nuevo, abriendo nuestros ojos para ver su rostro en los rostros de hermanos y hermanas necesitados, llamándonos a acercarnos a ellos con brazos compasivos, llevándolos a su curación, su consuelo, su perdón ".

Mensaje pascual de los patriarcas y jefes de iglesia en Jerusalén (2021)

"Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo, sentado a la diestra de Dios". (Colosenses 3.1)

Nosotros, los Patriarcas y Jefes de Iglesias de Jerusalén, enviamos nuestros Saludos Pascuales de esperanza a los cristianos de todo el mundo desde la Ciudad Santa de la Resurrección. Fue desde aquí que nuestro Señor y Salvador Jesucristo rompió por primera vez los lazos del pecado y la muerte y se levantó victorioso de la tumba. Fue desde aquí que los ángeles preguntaron por primera vez a las mujeres en la tumba: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¡No está aquí, ha resucitado! " (Lucas 24,5-6). Fue desde aquí que el Señor Resucitado se apareció por primera vez a sus discípulos detrás de puertas cerradas, calmando sus temores diciéndoles: “La paz sea con vosotros” (Juan 20,19).

Sin embargo, antes de estos momentos gloriosos, nuestro Señor sufrió poderosamente por nosotros. Él mismo recordó esto a los dos discípulos en el camino a Emaús, preguntándoles retóricamente: "¿No era necesario que el Mesías padeciera estas cosas y luego entrara en su gloria?" (Lucas 24,26). Y así, después de comer la Última Cena con sus discípulos, Jesús oró lastimeramente en el Huerto de Getsemaní, aceptando obedientemente la copa de los dolores que se le presentó. Pronto fue traicionado, arrestado y llevado encadenado. Al día siguiente, fue acusado falsamente, condenado, golpeado e injustamente condenado a una muerte horrible en la cruz.

Paradójicamente, este instrumento de dolor y muerte pronto se convertiría en el trono de gloria de Cristo. A partir de ella, nuestro Señor pronunció palabras de perdón y sanación, incluso mientras cargaba sobre sus hombros el peso aplastante de los innumerables pecados y sufrimientos de la humanidad. De esta manera, Cristo se unió a nosotros en nuestros dolores, incluso cuando venció las fuerzas del mal detrás de ellos en su amorosa sumisión a la voluntad del Padre.

El año pasado ha sido una época de gran dolor para todo el mundo. Debido a la pandemia de COVID-19, millones han sufrido una enfermedad grave, y muchos han sucumbido a la muerte. Millones más han enfrentado graves dificultades económicas, aislamiento, soledad y desesperación.

Nuestro Señor ha estado con nosotros a través de todas estas aflicciones. Él está todavía con nosotros. En la mañana de Pascua, Cristo se nos aparece de nuevo, abriendo los ojos para ver su rostro en los rostros de nuestros hermanos y hermanas necesitados, llamándonos a acercarnos a ellos con brazos compasivos, llevándoles su curación, su consuelo, su perdón. . Estas son “las cosas de arriba” que nos llama a buscar. A través de nuestras oraciones y obras de bondad, y con el poder del Espíritu Santo, nosotros mismos somos resucitados con Cristo en su obra redentora de reconciliar al mundo consigo mismo y a nosotros unos con otros.

En este feliz Día de Pascua, nos unimos a toda la cristiandad para renovar nuestro compromiso con este sagrado llamamiento durante este tiempo de crisis en curso. Al hacerlo, oramos para que podamos dar un nuevo contenido a esa antigua aclamación de alegría intercambiada en este día más santo, en una multitud de idiomas, por millones de cristianos en todo el mundo: Aleluya. ¡Cristo ha resucitado! Él ha resucitado. ¡Aleluya!

Patriarcas y Jefes de Iglesias de Jerusalén



FUENTE:
https://www.oikoumene.org/
https://www.lpj.org/