Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 24 de septiembre de 2020

DIÁLOGO INTERRELIGIOSO: GRANDES FUNDADORES

Grandes fundadores

por José Luis Vázquez Borau


1. Moisés (siglo XIII a.C.) y el Judaísmo. 

Las páginas de la Biblia describen al líder que encabezó la revuelta del pueblo de Israel como a un noble egipcio de origen judío que pronto dio muestras de lealtad a sus orígenes, hasta el punto de llegar a matar a un egipcio y tener por ello que huir del país para evitar las previsibles represalias por el hecho. El relato sobre Moisés puesto en el Nilo y salvado luego de las aguas por la hija del Faraón se parece a otras leyendas narradas en los pueblos vecinos de Israel. Esto permitió que Moisés se formara la prodigiosa sabiduría de los egipcios, educándose en la corte del faraón, que era a la vez escuela de administración pública. 

Perseguido por el Faraón, Moisés tuvo que emprender el camino del destierro. En el país de Madián, se casó y se convirtió en pastor de los rebaños de su suegro, sacerdote de aquel lugar. Allí fue donde le llegó la llamada de Dios y, superando sus temores y vacilaciones, lo hizo el libertador de su pueblo. Moisés, no temió las iras del Faraón hasta que dejó salir de Egipto a los hijos de Israel. Más tarde cumplió con su misión hasta el fin, unas veces para lleva el mensaje divino al pueblo, otras para convertirse en el intercesor de aquel pueblo, de dura cerviz, ante la cólera divina. 

2. Zaratrusta (siglo VII a.C.) y el Zoroastrismo. 

Personaje histórico, reformador de la religión tradicional. Se conocen pocos datos sobre su vida, y estos proceden de sus escritos, los Gatha. Se le califica como “el que domina el lenguaje sagrado”, “el conocedor”, “el intérprete de la voluntad divina en su comunidad”, “el guía para ofrecer sacrificios a los dioses”. Conoce la santidad del Dios supremo, Ahura Mazda. Era sacerdote y recitaba cánticos. Estaba casado y de su matrimonio tuvo un hijo y una hija. Contó con discípulos; los dos más famosos fueron Vistaspa y Frasaostra. El primero fue un rey que protegió a Zaratustra. Fue, desde el primer momento, enemigo acérrimo de la religión irania tradicional, lo que le obligó a huir de su tribu y refugiarse en la corte del rey-sacerdote Vistaspa. 

Tuvo un grupo de amigos y de seguidores, a los que predicaba su doctrina. Recibían el nombre de “los amigos”. Eran gentes dedicadas a practicar la pobreza, y vivían de la mendicidad. Vestían el mismo traje y cubrían su cabeza con un alto bonete. Iban armados con una maza. Este tipo de vida encontró una oposición religiosa y social pues Zaratrusta se oponía a los sacrificios cruentos de los toros que hacían los sacerdotes, que maltrataban el ganado, con lo que se oponían al principal rito de la religión tradicional iraniana. Probablemente, en la primitiva comunidad de seguidores de Zaratustra, llamado por los griegos Zoroastro, se provocaba el trance mediante narcóticos. Otras visiones debían ser naturales. El cántico desempeñaba un papel importante en el éxtasis. Otras visiones debían ser naturales. El cántico debía desempeñar un papel importante en el éxtasis, pero es difícil precisarlo. 

3. Buda (563 y 483 a. C.) y el Budismo. 

Al parecer, siempre de acuerdo con la leyenda, la madre de Gautama falleció unos días después de alumbrarlo, pero no sin antes haber sido objeto de varias premoniciones anunciándole el nacimiento de un ser milagroso. A los dieciséis años de edad, Buda se casó con dos princesas, ya que la poligamia estaba permitida en el país, empezando a llevar una vida disipada y lujuriosa. Mas una noche, al despertarse y ver los cuerpos flácidos de sus concubinas, descubrió lo efímero de esta existencia. Todo esto, añade la leyenda, después de renunciar a sus dignidades y a la herencia paterna, abandonó el futuro Buda su palacio, su esposa y su hijo, para consagrarse exclusivamente a una vida ascética. Gautama contaba por entonces a la sazón veintinueve años de edad. 

Poco después, y ya acompañado por cinco discípulos que fue conociendo por el camino, pasó seis años meditando con el propósito de liberarse de la prisión del cuerpo físico para concentrarse exclusivamente en lo espiritual. Sin embargo, el conocimiento de este otro mundo no se presentaba ante él, y como de todos modos era preciso alimentar al cuerpo físico, que reclamaba sus exigencias, y no solamente las suyas sino las de sus cinco discípulos, tomó la costumbre de dirigirse con ellos a la aldea más cercana mendigando al menos unos mendrugos de pan. Una vez disipado el hambre, Buda reanudaba su camino. 

De esta manera, Gautama, aunque ignorando adonde iba y cuál era su verdadera meta, presentía más cada día que se estaba aproximando al Árbol de Toda Ciencia, que acabó hallando finalmente en las ramas de una higuera. Gautama estuvo contemplando aquel árbol de espeso follaje hasta que un labrador le obsequió con ocho brazadas de paja. Buda formó un montón con aquella paja, y allí tomó asiento, adoptando la postura de la flor del loto, como había visto que hacían los yoguis para sus meditaciones. 

4. Lao-Tse (siglo V a.C.) y el Taoísmo. 

Lao-Tse nació alrededor del año 604 a.C. Fue contemporáneo y adversario de Confucio. El nombre Lao-Tse es un título honorífico. Lao significa "venerable" o "viejo." Tse se traduce literalmente como 

"muchacho", pero también fue un término para designar una jerarquía nobiliaria y un término de respeto agregado a los nombres de los maestros reverenciados, por lo tanto el nombre puede ser traducido como "Viejo Maestro". Poco se conoce acerca de la vida de Lao-Tse. Tanto su existencia histórica, cuanto su autoría del Tao Te King son objeto de controversia, sin embargo, se convirtió en un importante héroe cultural para generaciones del pueblo chino. La tradición asegura que nació bajo un ciruelo en una aldea y tuvo como primer nombre Li-Er, orejas de ciruelo. 

Conforme a la tradición, Lao-Tse fue contemporáneo de Confucio, aunque mayor que él, y trabajó como archivista en la Biblioteca Imperial de la corte de la Dinastía Zhou. Confucio y Lao-Tse discutieron durante meses sobre el ritual y lo apropiado para la doctrina confucionista, ya que Lao-Tse se oponía a lo que consideraba prácticas vacías. 

Lao-Tse renunció luego a su puesto y viajó hacia el oeste montando un búfalo de agua, a través del estado de Quin. Cuando llegó al paso de Shanggu, el guardián reconoció al ilustre filósofo. Le suplicó que se quedase un año en su casa, antes de marcharse al destierro y escribiese un libro exponiendo su doctrina. El maestro se dejó convencer, escribió el Tao Te King y después se marchó más al Oeste, adentrándose en el país de los Bárbaros, donde su rastro se pierde para siempre. Hasta entonces, Lao-Tse sólo había propagado su filosofía oralmente. 

5. Jesús de Nazaret y el Cristianismo. 

Jesús de Nazaret, el Cristo, no es algo causal en la historia, sino "un misterio escondido desde siglos y generaciones" (Col 1,26) en Dios. Según la Biblia, Dios no es sorprendido por la Historia, sino que es su Señor: Desde el principio todo estaba dispuesto ante sus ojos, de modo que toda la creación pudiese ser concebida en función del acontecimiento de Cristo. Así la Creación y la Salvación forman una unidad en Cristo. Dios se decide en Cristo por el ser humano y su nueva existencia. Toda la vida de Jesús de Nazaret está enmarcada por estas dos realidades: a) Abba, palabra utilizada por Jesús (Mc 14,36) y por los propios cristianos (Rm 8,15) para expresar una relación muy íntima entre Dios y sus hijos; y, b) Reino, palabra que va unida a la propia misión y persona de Jesús, eliminando todo nacionalismo excluyente y las esperanzas materiales de los judíos. Es decir por la paternidad y el reinado de Dios en las personas, engendrando una nueva dignidad humana: la de hijos y hermanos. De ahí que esta dignidad humana fundamente la libertad y la solidaridad entre los humanos. 

Jesús, después de la resurrección, con sus apariciones estableció con sus discípulos unas relaciones directas. Los invita a reconocer que no es un espíritu, pero sobre todo a constatar que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que había sido crucificado, ya que lleva todavía las señales de la pasión. El testimonio de los apóstoles sobre la resurrección de Jesús es fuerte. Al principio les costó creer en la resurrección de su maestro. Sin embargo, su escepticismo se deshizo ante la evidencia del Resucitado, al que vieron y tocaron y con el que hablaron. 

6. Confucio (551-479 d. C.) y el Confucionismo. 

Confucio, nombre latinizado de K’ung Futzu, Maestro K’ung. Su verdadero nombre sería K’ung Ch’iu. Nació en una pequeña aldea hacia el año 551 a.C. Fue el fruto del segundo matrimonio de su padre, que superaba los setenta años y pertenecía a la aristocracia militar inferior. De la primera esposa su padre tuvo nueve hijas, y viendo que le quedaba poco tiempo para traer al mundo un hijo varón que pudiera oficiar los ritos ancestrales, recurrió a la esposa secundaria, la joven Yen Chen-tsai, práctica habitual de la sociedad poligámica de la China de entonces. 

Cuando Confucio tenía tres años, murió su padre, y su infancia y adolescencia transcurrieron bajo la protección materna, quien se encargó de su educación. Estas circunstancias marcaron lo que después serían sus enseñanzas sobre la “piedad filial”. Su educación y sus comienzos fueron modestos. Le gustaban los ritos y la música. De niño gustaba de celebrar a solas y con gran seriedad los complicados ritos de la época, que iba aprendiendo de libros antiguos, a cuya lectura se entregaba en menoscabo de los juegos propios de su edad. 

A los diecinueve años, se casó. El matrimonio duró muy poco. Su mujer le abandonó después de nacer su hijo varón, Po Yu, quien no le dio muchas satisfacciones, pero sí su nieto Tsesze, figura destacada de la escuela confuciana. A los treinta y siete años empezó a ser llamado K’ong “el Maestro”. Tenía dos discípulos de importancia, el hijo y un sobrino de uno de los ministros de la corte imperial de Zhou, a los que tenía que enseñar los ritos. Gracias a ello pudo visitar Lo-yang, la capital del imperio. Durante su estancia en la capital, efectuó la histórica visita al viejo filósofo taoísta Lao-Tsè. El joven filósofo hizo ante el maestro una brillante y erudita exposición, como si hablara ante un numeroso y atento auditorio. La respuesta de Lao-Tsé marcó la diferencia, prácticamente antagónica, entre ambas doctrinas. 

Se hizo funcionario cuando ya tenía cincuenta años, pero abandonó su puesto apenas pasado un año. Esta situación se fue repitiendo en varios estados, durante quince años, hasta que volvió a su patria natal para ejercer un empleo público discreto y dedicarse a la enseñanza de un grupo restringido de discípulos, que trató de convertirlos en jens: seres humanos perfectos, capaces de comprender que lo que a las cosas les asegura su carácter propio (li), a las situaciones sociales su continuidad y a las personas su posición en la asamblea de la sociedad es el ritual. Murió en el año 479 a.C. y fue enterrado a orillas del río Sze. 

7. Mahoma (571-632 d. C) y el Islamismo. 

La vida de Mahoma, en árabe Mohamed, que significa “muy alabado”’, se divide en dos partes: la vivida en La Meca, como pregonero vejado y boicoteado de un mensaje religioso; y los años de Medina, transcurridos como profeta combatiente y al final triunfante, fundador de una religión y de un Estado. El segundo período es bastante claro; el primero es oscuro y legendario en su mayor parte. 

Mahoma nació el día 9 del mes de Rabi-Awal, que corresponde al 20 de abril del año 571 d.C. Su padre, Abadía, falleció poco antes de su nacimiento; su madre, Amina, con escasos recursos, lo entregó a un ama de cría beduina, Halima, que lo amamantó en el desierto. Amina falleció cuando Mahoma debería contar unos siete años. Huérfano y pobre, Mahoma quedó bajo la custodia de su tío, Abú Talib, que le protegió siempre. Nada sabe de su juventud; se cree que fue pastor y que, cuando tuvo edad suficiente, participó en caravanas comerciales, quizá como encargado de las bestias o de la seguridad. Así se fue vinculando a las actividades comerciales de Jadicha, una rica viuda de La Meca, perteneciente a la familia Asad, que se interesó tanto por aquel joven que, aún sabiéndole pobre, le pidió en matrimonio. No se conoce cuándo se casaron, pero parece que Jadicha tenía unos quince años más que él y se sabe que en los nueve primeros años de su matrimonio tuvieron siete hijos, tres niños, que murieron en la infancia, y cuatro niñas: Ruqaya, Umm Kultum, Zaynab y Fátima, la única que sobrevivió a su padre y le dio descendencia. 

La tradición muestra a Mahoma como marido fiel y atento, diligente en los negocios familiares y hombre piadoso, vinculado al cuidado de la Kaaba centro de culto de la ciudad, donde se custodiaban las representaciones de las 360 deidades de su tribu, una por cada día del año, y la famosa Piedra Negra. En torno al año 600, se asegura que realizó varios viajes en el curso de los cuales se instruyó en las religiones cristiana, judaica y mazdeísta.


PUBLICADO EN:
REVISTA HOREB EKUMENE
ISSN 2605 - 3691 - Septiembre 2020- Año III - No 23
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld







miércoles, 23 de septiembre de 2020

¿INTERCOMUNIÓN?

La Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe impide que católicos y protestantes compartan en Alemania la Santa Cena y la Misa
Obispos alemanes

Los obispos alemanes piden "calma" a Roma en la polémica sobre la intercomunión entre católicos y protestantes

El presidente de los obispos alemanes, Georg Bätzing, ha pedido “calma” a Roma después de que Doctrina de la Fe criticara el documento del grupo de trabajo ecuménico de teólogos católicos y protestantes acerca de la participación en la Eucaristía (o la 'Cena del Señor') de miembros de las dos confesiones cristianas.

“Algunos puntos de la crítica de Roma son apropiados. Otros, no aparecen en el documento”, recalcó Bätzing al comienzo de la Asamblea General de los obispos alemanes. El episcopado del país había previsto que el modelo de intercomunión pudiera usarse en el Congreso de la Iglesia Ecuménica que se celebrará en Frankfut el año que viene, y su presidente mantuvo el programa. Ahora, los obispos tendrán que discutir las objeciones planteadas por Doctrina de la Fe. También lo hará el grupo de teólogos católicos y protestantes, al que pertenece Bätzing, que preparará una declaración en respuesta al escrito de Roma.

Una contribución a la discusión

Preguntado sobre la polémica, Bätzing admitió que para algunos prelados la carta de Doctrina de la Fe ha sido recibida como “una sonora bofetada en la cara” de los obispos alemanes, y para él mismo, aunque él no lo ve así. En su opinión, la propuesta de intercomunión “es una contribución a la discusión”, que ahora “debe ser recibido en la Iglesia católica y en la protestante”.

“Es lo que se quería, pero si nos dicen 'No así', preguntaré '¿Cómo?'”, explicó Bätzing.

El de la intercomunión no es el único tema polémico entre los obispos alemanes, inmersos en la discusión del Camino Sinodal. La ordenación de mujeres es otro de los ámbitos de debate, que se ha polarizado tras las duras críticas del cardenal Woekli, quien llegó a advertir del riesgo de una 'Iglesia nacional alemana'.

Frente a ello, el presidente del episcopado subrayó que “la Iglesia en Alemania es parte integral de la Iglesia universal, no hay ninguna intención de escindirse”. A su vez, se comprometió a recibir a grupos progresistas como 'María 2.0' o los grupos de víctimas de abusos. “Es mi deber”, apuntó, señalando que uno de los puntos del orden del día de la asamblea es establecer un procedimiento más concreto para realizar el pago de indemnizaciones a los supervivientes de la pederastia clerical.

Doctrina de la Fe impide que católicos y protestantes compartan misa en Alemania

El año pasado, el Grupo de Trabajo Ecuménico abogó por la participación recíproca en las celebraciones de la Eucaristía y la Cena del Señor. Doctrina de la Fe se muestra crítica con el acuerdo y descarta a comunión conjunta por el momento.

Ladaria escribió al presidente de los obispos alemanes, Georg Bätzing, para explicar la negativa a esta práctica ecuménica.

'Tomad y comed todos de él'... pero no si eres católico en una iglesia protestante, o protestante en un templo católico. Esta es la conclusión de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ha escrito al presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing, mostrando su negativa a que ambas confesiones cristianas compartan la Eucaristía (o 'Cena del Señor'), como había acordado el pasado año el Grupo de Trabajo Ecuménico y las iglesias protestantes iban a comenzar a hacer en breve.

Tal y como recoge Katolisch.de, el dicasterio presidido por monseñor Ladaria considera que las diferencias en la comprensión de la Eucaristía y el ministerio son "todavía tan importantes" que excluyen la participación de cristianos católicos y protestantes en las celebraciones de la otra confesión. Tampoco hay fundamento para una "decisión individual de conciencia", precisa Doctrina de la Fe.

Un jarro de agua fría

La carta ha sido recibida como un jarro de agua fría, otro más, lanzado desde el Ex Santo Oficio contra el 'Camino Sinodal' alemán, que mantiene abiertas toda una serie de discusiones, que van desde la intercomunión al acceso de las mujeres al sacerdocio o el diaconado. El portavoz del Episcopado alemán, Mattias Kopp, confirmó la recepción de la carta, al tiempo que informó que los obispos la debatirán en su Asamblea Plenaria, prevista para la semana próxima.

Para Doctrina de la Fe, el documento aprobado el pasado septiembre por teólogos protestantes y católicos contiene cuestiones no suficientemente aclaradas acerca de la Eucaristía o la ordenación sacerdotal. "Una apertura para una comunión de comida eucarística con la Iglesia Evangélica en Alemania abriría necesariamente nuevas fisuras en el diálogo ecuménico con las Iglesias ortodoxas", más allá de las fronteras de Alemania. 'Que todos sean uno'... o no.

FUENTE:
https://www.religiondigital.org/
Textos: Jesús Bastante





martes, 22 de septiembre de 2020

RECIBIR AL EXTRANJERO

"Dar la bienvenida al extranjero es una parte integral de la herencia cristiana" (Ieronymos, Arzobispo de Atenas y toda Grecia)

por Claus Grue y Xanthi Morfi 

El arzobispo Ieronymos de Atenas y toda Grecia ofrece reflexiones desde una perspectiva ortodoxa sobre la difícil situación actual de los refugiados, tanto en Grecia como más allá, y cómo las iglesias pueden ayudar tanto con los esfuerzos de ayuda como con el bienestar a largo plazo. 

¿Cuál es su evaluación de la actual crisis de refugiados desde una perspectiva cristiana? 

Arzobispo Ieronymos
Reconociendo que dar la bienvenida al extranjero es una parte integral de la herencia cristiana y griega, la Iglesia de Grecia ha estado observando con profunda preocupación los desarrollos de la crisis de refugiados. Guiados por la enseñanza bíblica y nuestro seguimiento de Cristo, apreciamos la dignidad de todas las personas y estamos constantemente conscientes de nuestra responsabilidad hacia los necesitados. 

Para nosotros, esta crisis es en realidad una crisis de valores y principios, que pone en tela de juicio el marco institucional del respeto de los derechos humanos y, teológicamente hablando, el respeto de la persona. 

En lugar de que la solidaridad, un principio esencial de la UE, sea el aspecto rector en la gestión de la migración y la recepción de refugiados, la distribución desigual de responsabilidades entre los Estados miembros europeos ha llevado a Grecia y a los demás países de entrada a que se encarguen de la situación de una manera de ninguna manera conduce a los ideales que supuestamente defiende Europa en relación con la protección de los derechos humanos. 

Las políticas represivas implementadas por la Unión Europea han tenido como resultado que miles de solicitantes de protección internacional tengan que soportar un largo confinamiento en los puntos calientes de hacinamiento de las islas del Egeo, viviendo en condiciones indecentes con acceso insuficiente a bienes o servicios fundamentales. En este contexto, el reciente incendio en Moria fue solo una tragedia esperando suceder. 

Jesús nos dice que nuestra respuesta al extraño es una respuesta al mismo Jesús (Mateo 25.40)

Sin pasar por alto los desafíos y problemas creados, la Iglesia de Grecia se identifica con los vulnerables y pide un espíritu de tolerancia y buena voluntad, así como un compromiso de compromiso constructivo. 

¿Cómo pueden la iglesia que representa y las comunidades religiosas en general hacer una diferencia para los refugiados en Lesbos y en otros lugares, aquí y ahora? 

La Iglesia ortodoxa, entendiendo al hombre como creado a imagen de Dios y la sociedad humana como una relación ágapética de aceptación y respeto por la alteridad, no se ha quedado de brazos cruzados durante la crisis de los refugiados. 

Inspirada por la larga tradición griega y ortodoxa del "magnífico espíritu de la hospitalidad" y poniendo en acción el llamado evangélico para ayudar al hermano necesitado independientemente de su color, religión u origen, la Iglesia de Grecia ha incluido el apoyo de los migrantes y refugiados en sus actos y cuidados desde la década de 1.990. 

En las circunstancias actuales, las contribuciones para atender las necesidades urgentes de los refugiados pueden medirse principalmente en el campo de acción. Y, de hecho, siento que la Iglesia de Grecia ha logrado marcar la diferencia a través de sus organizaciones, como el Centro de Integración para Trabajadores Migrantes-Programa Ecuménico para Refugiados, así como sus miles de parroquias que han estado brindando ayuda y apoyo inmediatos. 

Actualmente operamos cinco refugios para menores no acompañados y estamos listos para iniciar la operación de otros cuatro tan pronto como los recursos de financiamiento estén disponibles, además de hospedar a adultos y brindar asistencia legal. 

Estos albergues no están diseñados como un mero alojamiento temporal, sino como un espacio seguro donde a través de la prestación de una amplia gama de servicios se asistirá a los niños para que desarrollen su potencial y estén preparados para entrar en la edad adulta, manteniendo, con suerte, nuestro apoyo. como un recuerdo querido. 

Arzobispo Ieronymos durante una de sus visitas a los campos de refugiados, isla de Samos, Grecia, 2015, Foto: Christos Bonis / Iglesia de Grecia

Desde una perspectiva más amplia, ¿qué papel puede desempeñar la Iglesia Ortodoxa y otras organizaciones religiosas para evitar crisis similares y aliviar el dolor y el sufrimiento que hemos presenciado durante años?

Trabajar para eliminar las razones que obligan a las personas a moverse mejorando las condiciones en los países de origen idealmente evitaría crisis similares. Sin embargo, la persecución, los conflictos y las guerras siguen siendo una oscura realidad en el mundo de hoy y debemos aceptar nuestra obligación de recibir y proteger a nuestros hermanos y hermanas que sufren. 

Por tanto, lo que más se necesita hoy en Grecia y Europa es la creación de sinergias para que toda la financiación disponible se utilice plenamente en beneficio de los refugiados mediante la planificación y ejecución de programas y acciones específicos. Para que estas acciones sean efectivas, la credibilidad de los actores involucrados, especialmente las organizaciones no gubernamentales, es de gran importancia. Si no operan en estricto cumplimiento de la legislación nacional y el acervo europeo, sus intervenciones pueden crear más problemas de los que resuelven. 

La Iglesia de Grecia siempre está dispuesta a brindar su apoyo, centrándose principalmente en dos sectores: acoger a refugiados menores y adultos por un lado y, por otro, sensibilizar aún más a los griegos que, tengo que decir, han mostrado, en su gran mayoría tremenda hospitalidad y disposición para recibir apoyo. 

En los barrios de toda Grecia, clérigos y laicos apoyan voluntariamente a los refugiados todos los días. Estas son las personas que también nos ayudan con nuestros refugios para poder implementar otras actividades que no pueden ser cubiertas por recursos de financiamiento externo. 

Es fundamental señalar que la gran mayoría del gran número de refugiados trasladados desde las islas al continente probablemente permanecerá en Grecia, por lo que la discusión sobre el “día después” en relación con estas poblaciones es imperativa. En otras palabras, es hora de que nos comprometamos a promover la integración social de los refugiados de una manera que sea justa para ellos y beneficiosa para la sociedad de acogida. El parámetro más crucial para planificar esto es el desarrollo de vínculos, relaciones y redes entre los refugiados y las sociedades locales, así como alentar a los refugiados a participar en actividades culturales y sociales para que la presencia del "otro" se considere una ventaja en lugar de una amenaza. 

La Iglesia de Grecia, dado que ya está gastando enormes cantidades de dinero para el alivio de los griegos necesitados, especialmente en los últimos años, está constantemente buscando y persiguiendo colaboraciones europeas e internacionales para financiar proyectos que resulten en los máximos beneficios posibles para refugiados y migrantes. 

Claus Grue es consultor senior de comunicación del Consejo Mundial de Iglesias. 
Xanthi Morfi es oficial de comunicación del Consejo Mundial de Iglesias.


FUENTE:
https://www.oikoumene.org/




lunes, 21 de septiembre de 2020

IDENTIDAD DE LA IGLESIA ANTE LA PANDEMIA

 


Estudio bíblico aborda la identidad de la iglesia en una pandemia

Entre las dislocaciones sociales masivas causadas por la pandemia del coronavirus -COVID 19-, tal vez ninguna sea tan penosa como las de las iglesias. En todo el mundo, las reuniones de la iglesia, las liturgias, el compañerismo y los proyectos de servicio han sido cancelados o pospuestos o migrados en línea, precisamente cuando las comunidades cristianas y aquellos que dependen de ellos más los necesitan.

En este contexto, el reverendo Dr. David Marshall emplea la historia del llamamiento de Abraham para explorar y reafirmar la forma fundamental de la iglesia, incluso durante y después de esta "temporada de pruebas".

"¿Cómo se ve para una comunidad de la iglesia ser bendecida por Dios y ser una bendición para otros a través de esta temporada desafiante que está sobre nosotros?" él pide.

Como ejecutivo del programa del Consejo Mundial de Iglesias para el diálogo y la cooperación interreligiosa, Marshall recurre a la figura de Abraham, patriarca de las tradiciones judía, cristiana y musulmana, para esbozar la forma de su intercambio de alianza con Dios.

“Dios nos hizo para vivir juntos en el disfrute de la bendición de Dios y en la bendición totalmente conectada de la interdependencia amorosa entre nosotros”, dice. Sostiene que la bendición no solo afirma la comunidad; lo desafía a una inclusión y responsabilidad más amplias, incluso más allá de las fronteras religiosas y sociales.

La reflexión del Rev. Marshall es la última de una serie de recursos encargados por el Consejo Mundial de Iglesias, titulada "Sanando el mundo", para explorar los dones espirituales y los desafíos de la pandemia.

ESTUDIO BÍBLICO

La llamada de Abraham: bendiciones y pruebas para la Iglesia

17 de septiembre de 2020
Sanando el mundo: estudios bíblicos para la era pandémica
Por el Rev.Dr. David Marshall


Génesis 12 

El Señor le dijo a Abraham: «Vete de tu país, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, para que seas una bendición. 3 Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra ”.
4 Entonces Abraham se fue, como el Señor le había dicho; y Lot fue con él. Abraham tenía setenta y cinco años cuando partió de Harán. 

(Génesis 12: 1-4a, NRSV)

Estamos en un territorio desconocido. Incluso solo en términos de iglesia, cada domingo en esta pandemia ha traído experiencias muy nuevas. Señales en la puerta de la iglesia que dicen que ciertas personas no pueden entrar. El desánimo de estrechar la mano a la paz (que confieso que antes ignoré en uno o dos casos, y ahora sé que realmente no debería hacer eso ...). Y por primera vez en mi vida, servicios de comunión en los que no recibimos vino.

Cuando miro una fotografía de grupo, siempre quiero ver primero cómo me veo en ella. ¿Me veo bien? Bien, entonces, esa es la pregunta principal. Lo mismo ocurre con este virus. ¿Cómo me busca? De acuerdo, probablemente lo conseguiré, junto con más de la mitad del mundo, pero con suerte no debería ser tan malo para mí, mi esposa o nuestros hijos sanos ... Gradualmente puedo comenzar a ver el panorama más amplio. ¿Qué pasa con mi madre, de unos 80 años, y otros parientes, amigos, miembros de esta comunidad ancianos o enfermos? Y, al trabajar de forma remota y luego regresar intermitentemente a mi lugar de trabajo, el patrón de mi realidad familiar ha cambiado rápidamente. Así que mi atención centrada en mí misma comienza a ser desafiada y, espero, empiezo a ver el panorama más amplio. Empiezo a comprender que el sistema sanitario pronto estará sobrecargado, las empresas quebrarán, etc.

Lo que es cierto para mí como individuo centrado en sí mismo también es cierto para nosotros como naciones. Un epidemiólogo estadounidense comentó en una entrevista profétoca:  "Los estadounidenses a menudo estamos acostumbrados a que sucedan cosas terribles en otras partes del mundo". Es posible que nos hayamos reído o mofado del mantra America First de Donald Trump, pero en nuestro corazón todos decimos "Yo primero, mi gente primero". Sí, hay violencia en este mundo, plaga y otras cosas terribles. Oh Dios, ten piedad de todos esos pobres, pero, oh Dios, mantenlo a una distancia segura de mí y de mi gente.

En una conferencia en la Universidad de Ghana en febrero de 2020, Rowan Williams, ex arzobispo de Canterbury, habló sobre la crisis del coronavirus. Vinculándolo con la continua crisis ambiental, observó que el virus no lee mapas. Tampoco el clima cambiante, ni los estragos que trae a millones de vidas. No prestan atención a las fronteras políticas. Tratan a la raza humana en igualdad de condiciones. Estas crisis nos recuerdan que somos una realidad interconectada. De la manera más desagradable, el mundo físico nos está enseñando algunas verdades teológicas, verdades sobre Dios y sobre nosotros mismos. Podemos escuchar

El texto en su contexto

En este contexto, el relato bíblico del llamado de Abraham nos habla hoy una palabra importante, una palabra sobre la bendición. Dios le dice a Abraham: “Ve a la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación y te bendeciré… para que seas una bendición. Bendeciré a los que te bendigan. . . y en ti serán benditas todas las familias de la tierra ”.

Dios bendice a Abraham y lo convierte en una bendición para el mundo.

Esta es la respuesta de Dios al pecado, la violencia y la división que se propagan a través de la buena creación. En los primeros capítulos del Génesis, leemos acerca de la desobediencia rebelde de Adán y Eva, el asesinato de Caín de su hermano Abel, tal maldad humana en el tiempo de Noé que Dios se arrepintió de haber hecho humanos en absoluto, y luego el orgullo desmedido del Torre de Babel y el caos que sigue.

Dios crea un mundo hermoso y abundante y nos coloca en el corazón de él, hechos a imagen de Dios para ser sabios administradores de la creación. Pero ignoramos a Dios y los caminos de Dios, y las cosas se derrumban. Dios nos hizo para vivir juntos en el disfrute de la bendición de Dios y en la bendición totalmente conectada de la interdependencia amorosa entre nosotros . Pero nosotros, desastrosamente, elegimos no la interdependencia sino la independencia de Dios y de los demás. Y perdemos la bendición.

Dios ama lo que Dios ha hecho. La voluntad de Dios es restaurar la bendición perdida y la interdependencia que es una parte esencial de ella. Y Dios inicia este proyecto de restauración llamando a un hombre, Abraham. Dios bendice a Abraham y promete mantenerlo a él y a su pueblo en su amor y fidelidad para siempre. Pero desde el principio Dios le dice: “Abraham, esto no se trata solo de ti y tu gente. Te estoy bendiciendo para convertirte en una bendición para los demás. Te estoy dando para que tú puedas dar. Puse mi luz sobre ti, para hacer de ti y de tu pueblo una luz para el mundo ". La bendición de Dios tiene esta dinámica de movimiento hacia afuera; nos empuja hacia ese bendito estado de interdependencia que está en el corazón de los buenos propósitos de Dios para toda la creación.

El texto en nuestro contexto

Es por eso que esta historia de Dios bendiciendo a Abraham y haciéndolo una bendición para el mundo nos habla hoy, en un momento en que, como seres humanos, muchas veces rechazamos la interdependencia que Dios quiere para nosotros y nos refugiamos en las fortalezas de nuestro invento humano egoísta. Pero nuestras fortalezas no mantienen alejados a los virus o el aumento de las temperaturas y los niveles de agua del cambio climático. Así que tenemos que aprender de nuevo, de manera difícil, si es necesario, la interdependencia que Dios quiere para la familia humana.

La promesa de Dios de bendición sobre Abraham y por medio de él se abre más ampliamente a todas las personas en Jesucristo. Jesús, nuestro Señor y Salvador crucificado y resucitado, es el centro del proyecto de restauración de Dios, devolviéndonos el conocimiento del amor de Dios y de la interdependencia amorosa entre nosotros y con todas las personas a lo largo de la creación de Dios.

Eso es lo que siempre ha significado ser parte de la iglesia, y eso es lo que significa hoy en medio de esta crisis: ser bendecidos por el amor de Dios en Jesucristo, y ser una bendición para el mundo. Eso significará modelar en el mundo las formas de interdependencia amorosa, respeto mutuo y servicio que Dios quiere para nosotros y que, en un nivel macro, también debe moldear las relaciones entre las naciones del mundo.

Como cristianos, podemos tener confianza en esta identidad y llamada que se nos ha dado por medio de Cristo; al mismo tiempo, esta misma confianza nos permite ir más allá de nuestras propias comunidades con un espíritu de cooperación respetuosa con los demás por el bien del mundo de Dios. Para los judíos, el llamado de Dios y la bendición de Abraham siguen siendo fundamentales, y su fe genera un imperativo poderoso para trabajar por la curación del mundo, con el cual debemos buscar cooperar donde podamos. Abraham también es de gran importancia para los musulmanes, y con ellos también, los cristianos pueden encontrar una causa común en la lucha conjunta por el bien común. De hecho, como ha afirmado el Consejo Mundial de Iglesias con el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso en un documento conjunto publicado recientemente,

Una temporada de pruebas

Entonces, ¿cómo se ve para una comunidad de la iglesia ser bendecida por Dios y ser una bendición para otros a través de esta temporada desafiante que está sobre nosotros?

Tenemos que reconocer los dilemas y la interrupción que implica la suspensión de algunos de los aspectos normales de la vida en la iglesia. Hay una dolorosa ironía en el hecho de que, por el bien de la comunidad en general, nosotros en la iglesia debemos adoptar las políticas de distanciamiento social que son médicamente necesarias. La epidemióloga que cité anteriormente, la Dra. Lisa Gilbert, afirma firmemente que es una tontería y egoísmo no observar estas políticas con cuidado. Pero también reconoce la pérdida involucrada.

La fe cristiana es un asunto sacramental y físico. Nos menosprecia que no podemos compartir la copa de la salvación, que no podemos estrechar la mano o compartir el beso de la paz. Gilbert dice: “” Podemos reconocer que [tales prácticas] son ​​muy, muy buenas, pero al mismo tiempo, no son Dios mismo. Continuaremos adorando durante esta temporada, pero tal vez de formas diferentes a las que teníamos antes. Y es de esperar que sea solo temporal. No es que esto se vaya a convertir en el estado [permanente] de la iglesia, como si siempre estuviéramos distantes unos de otros. . . Todavía vamos a llorar con los que lloran y llorar con los que lloran. Y luego, retomaremos esas formas de adoración que son buenas para nuestras almas y cuerpos ".

Durante esta temporada de prueba debemos estar preparados, más de lo habitual, para llorar con los que lloran y llorar con los que lloran. Dentro de esta comunidad, estemos atentos a las necesidades de los demás: necesidades prácticas y médicas, necesidades emocionales y espirituales. Pero, al igual que Abraham, somos también para ser una bendición para la más ampliamundo. Un miembro de nuestra congregación me contó un episodio que nunca antes había experimentado en toda su vida en Suiza, cuando una persona anciana, angustiada y enferma que no conocía le pidió que la tomara de la mano en un tren. Puede que haya sido una coincidencia que esto haya sucedido recientemente, sin embargo, parece un símbolo de las necesidades que crecen a nuestro alrededor y los llamados a nuestra compasión. En los próximos días y semanas, creo que todos podemos esperar más de lo mismo. Extrayendo paz y fortaleza de la bendición que está sobre nosotros, y buscando oportunidades para cooperar ampliamente, oremos para que llevemos la bendición de Dios a los demás.

Preguntas
  • Cuente sus bendiciones: ¿de qué manera usted y su comunidad han sido bendecidos por Dios, en sus tradiciones y herencia, dones y recursos, ministerio y espíritu comunitario?
  • ¿Cómo ha cambiado su vida en la iglesia durante la pandemia? ¿Cuáles son las bendiciones y las pruebas de esos cambios?
  • Como iglesias, ¿qué bendiciones (religiosas o teológicas, sociales, culturales) podríamos compartir? ¿Cómo conectamos nuestras bendiciones con las necesidades de los demás y con qué otras comunidades (iglesias, sinagogas o mezquitas, agencias y organizaciones) podríamos asociarnos en ese trabajo?
Recursos
  • Consejo Mundial de Iglesias y Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, al servicio de un mundo herido en solidaridad interreligiosa: un llamado cristiano a la reflexión y la acción durante el COVID-19.
  • R. Kendall Soulen, El Dios de Israel y la teología cristiana (Minneapolis: Fortress Press, 1996).
  • Michael Wyschogrod, ed. e intro. por R. Kendall Soulen, La promesa de Abraham: judaísmo y relaciones judeo-cristianas , tradiciones radicales (Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 2004).

Oración

Dios de todo el mundo, hiciste tu pacto con Abraham, bendiciéndolo y convirtiéndolo en una bendición. A través de Jesús, crucificado y resucitado, has abierto ese pacto a todas las naciones y nos has enviado a un viaje de descubrimiento, ansiosos por encontrarte en cada nuevo lugar y circunstancia. Enséñanos a las bendiciones con las que nos derramas, y fortalece nuestro corazón, mente y cuerpo para que nosotros, tu iglesia, podamos llevar bendiciones a todas las familias de la tierra. Amén.


Reverendo Dr. David Marshall, es sacerdote de la Iglesia de Inglaterra y estudioso en el campo de los estudios islámicos. Después de estudios universitarios en Lenguas Modernas y luego en Teología en la Universidad de Oxford, y un par de años trabajando con personas sin hogar (incluso en St George's Crypt, Leeds), estudió una Maestría en Estudios Islámicos en la Universidad de Birmingham. Después de la formación de ordenación en Ridley Hall, Cambridge, y una estancia en Leeds, David regresó a Birmingham para realizar estudios de doctorado sobre el Corán, lo que llevó a la publicación de Dios, Muhammad y los incrédulos. Desde entonces se ha desempeñado en una variedad de contextos, incluido el ministerio parroquial en Cambridgeshire, la capellanía estudiantil en Oxford y cinco años como capellán del arzobispo de Canterbury, siendo responsable del trabajo del arzobispo en las relaciones interreligiosas. Sin embargo, la mayor parte de su trabajo ha estado en el campo de la educación teológica. Ha enseñado en St Paul's University, Limuru, Kenia, un seminario ecuménico, así como en Duke Divinity School en los Estados Unidos, donde impartió conferencias sobre estudios islámicos y también dirigió la Casa de Estudios Episcopal Anglicana. En el Reino Unido, el trabajo de David como un recurso para la Iglesia para comprender el Islam y entablar un diálogo con los musulmanes se ha realizado en gran medida de forma independiente, lo que lo ha llevado a enseñar Estudios Islámicos y Relaciones Cristiano-Musulmanas en una amplia gama de colegios y universidades teológicos. Volviendo a su tiempo de trabajo con el Arzobispo de Canterbury, David ha desempeñado durante 16 años el puesto de Director Académico del Seminario Building Bridges, uno de los proyectos más importantes del mundo en el diálogo teológico entre académicos musulmanes y cristianos. Desde 2012, Building Bridges ha sido dirigido desde la Universidad de Georgetown, Washington, DC, donde David trabaja como investigador en el Berkley Center for Religion, Peace, and World Affairs. En agosto de 2018, David asumió un nuevo cargo en el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra, donde trabaja en el campo de las relaciones cristiano-judío y cristiano-musulmán. David está casado con Helen, también sacerdote de la Iglesia de Inglaterra, y tienen dos hijos, Tom  y Simon. 





domingo, 20 de septiembre de 2020

AL PIE DEL ALTAR



Al pie del altar

por Koldo Aldai

Como ella está un poco falta de oído nos colocamos junto al altar, en primera fila, allí donde se reúnen las flores, las luces de los cielos y los anhelos de la tierra. De atrás llegan los cantos que se acomodan en las altas bóvedas del templo, también en las más acogedoras de adentro. Por allí arriba se deben juntar nuestras fes, la de antes, la de ahora, la de siempre. La nuestra no es mejor que la de esas voces cansadas, si es caso más a sus anchas, más libre de custodia. 

El momento de la comunión es especialmente entrañable. Todas esas personas de edad avanzada y paso renqueante, han salido de sus hogares con mascarillas y vencido todos sus miedos para comulgar con la comunidad creyente, para acercarse a ese Pan que promete vida eterna. Yo también digo “amen” cuando me invitan a tomar el Cuerpo de Quien se entregó por entero.

¿Volveré a la iglesia cuando ella falte? Al dejar la primera fila me pregunto si el acompañamiento a mi madre no era en realidad la excusa perfecta. Uno argüirá para escudarse que va por ella, por el bastón que represento, pero la verdad es que el bordón tiene también sed de templo y recogimiento. No son las misas, las ceremonias que quisiéramos, pero son las que tenemos. Los “peros” serían interminables, empezando por el veto a que ellas presidan el altar y eleven el cáliz con el Cuerpo..., pero se estaba bien cuando los cantos en esa primera fila, en la última misa de Capuchinos. 

No sé si volveré a la iglesia, no sé en realidad si frecuentaré esa orilla de entre tantos mares. Atrapan las bahías a cuya verá se yerguen templos. Hace ya tiempo que me metí las olas bien dentro, que las saco a romper a voluntad en el corazón del bosque. Hace ahora ya treinta años que abandoné esa querida ciudad y todavía muchos más que dejé de santiguarme a la entrada de sus iglesias. 

No somos de ningún lugar, de ninguna pila bautismal, de ninguna bóveda en particular. El Cuerpo se reparte entre todo solemne cáliz y los océanos inundan de calma agua salada muchas bahías. Aún atesoro la excusa de que vuelvo para acompañar a mi santa, pero un día dejaré de acariciar la barandilla. Explotará la última ola en la remota orilla del silencio. La almohada de la nostalgia turba los sueños tierra adentro.

Koldo Aldai
www.koldoaldai.org
www.portaldorado.com





viernes, 18 de septiembre de 2020

SEPTIEMBRE, MES DE LA BIBLIA


MES DE LA BIBLIA 


El mes de la Biblia es especialmente importante para el diálogo ecuménico porque las Sagradas Escrituras son un signo visible de unidad entre los cristianos, también es importante en el diálogo interreligioso porque compartimos las enseñanzas del Antiguo Testamento con nuestros hermanos mayores los judíos. 

El mes de la Biblia es una celebración tanto personal como comunitaria. La Palabra de Dios que penetra nuestro ser interior trayendo luz y vida también nos desafía a bendecir a nuestros hermanos y predicarla en todo lugar. 

En otras oportunidades se organizan servicios religiosos en templos, parroquias, colegios y se realizan actos, exposiciones, conferencias y otras expresiones alusivas, algunas de características ecuménicas y otras que agrupan a organismos o consejos confesionales.

Este año por las medidas de aislamiento los eventos presenciales por el momento no se están realizando, pero queremos alentar a la lectura y reflexión de la Biblia en nuestras casas, en este sentido la arquidiócesis de Buenos Aires (Argentina) ha elaborado dos subsidios "que esperamos nos muevan a acercarnos a la Palabra imprescindible en estos tiempos difíciles que estamos atravesando". 


(NOTA: Se puede pinchar sobre las imágenes para agrandarlas)





















jueves, 17 de septiembre de 2020

IN MEMORIAM

 


In memoriam

por Ana Bou

En estos últimos meses la mayoría de nosotros hemos experimentado de manera más o menos cercana la perdida de alguien que hasta hace nada formaba parte de nuestra vida y de la noche a la mañana, dejó de hacerlo. Esto siempre es doloroso, muchas de las veces, incomprensible e injusto. Nos deja heridas difíciles de sanar, aunque dicen que la vida se encarga de ello, puede que tengan razón, que la herida sane, pero no la cicatriz. Esa siempre estará ahí.

Los cristianos creemos que la muerte no tiene la última palabra porque nos queda la esperanza del rencuentro. Ese recuerdo, esa esperanza, esa fe, es la que se entrelaza con la vida…

Vida y muerte. La cara y la cruz, el llanto y la alegría, todo forma parte de nuestro existir y aunque nos cueste, está ahí…

Os comparto una pequeña reflexión. Quizá muchos de vosotros seáis capaces de poner un nombre y un rostro, pero prefiero que lo hagáis vosotros que compartís este minuto conmigo…

Ana Bou
De su blog Un minuto para el encuentro
https://www.religiondigital.org/un_minuto_para_el_encuentro/








martes, 15 de septiembre de 2020

DIÁLOGO INTERRELIGIOSO: CONVIVENCIA



Convivencia: ¿un concepto útil? 

por Maribel Fierro 

Como otros términos sujetos a debate, la reflexión sobre la utilidad y operatividad de ‘convivencia’ puede ayudar en la búsqueda de formas más adecuadas para hacer más inteligible el pasado medieval de la Península Ibérica. 

Convivencia y el pacto de la dhimma

«Como respuesta al mito de al-Andalus en tanto que ‘utopía interreligiosa’ propuesto por izquierdistas europeos, nacionalistas árabes e islamistas, un grupo de historiadores españoles, europeos y americanos está promoviendo a través de publicaciones y sitios web un contra-mito de al-Andalus como una sociedad intolerante y caracterizada por el ‘apartheid’.» 

Así avisaba Hisham Aidi, profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York), en un artículo publicado en 2006, de los ataques dirigidos contra la idea de ‘convivencia’, que empezaban a cobrar protagonismo entonces, por autores como Serafín Fanjul, a quien se pueden añadir ahora los nombres de Rafael Sánchez Saus y Dario Fernández-Morera, que han tomado la pluma para contrarrestar la visión de al-Andalus como lugar de interacciones entre comunidades religiosas y enriquecimientos mutuos con otra de persecución, ‘apartheid’, violencia y una ‘otredad’ irremediable (véase, sobre este tema, Pearce). 

Esa idea de ‘convivencia’ tuvo un renacimiento en Estados Unidos a raíz del ataque islamista contra las Torres Gemelas en 2001. Autores como María Rosa Menocal publicaron entonces libros como The ornament of the world. How Muslims, Jews and Christians created a culture of tolerance in Medieval Spain (del que hay traducción al castellano) con los que buscaban contrarrestar una creciente islamofobia en la que ser musulmán se equiparaba cada vez más en los medios y en el imaginario colectivo a ser islamista violento. Para hacerlo recordaban que en la Península Ibérica, durante la época de gobierno omeya, judíos, cristianos y musulmanes habían convivido y que esa convivencia había dado notables frutos en el terreno intelectual y cultural. En el caso de Menocal, lo hacía de manera inteligente, dejando bien claro que la ‘tolerancia’ del título de su libro no equivalía a garantías de libertades religiosas comparables a las que esperamos de un estado moderno, sino a «a la aceptación a menudo inconsciente de que las contradicciones —en uno mismo y en la cultura a la que uno pertenece — pueden ser positivas y productivas». 

Esa situación — varias comunidades religiosa compartiendo un mismo espacio bajo el gobierno de una de ellas, la islámica— no fue exclusiva de al-Andalus. Se dio en efecto en todo el mundo islámico gracias a una institución político-jurídica, el pacto de la dhimma, por la cual los musulmanes no buscaron convertir a su fe a los no musulmanes que vivían en los territorios conquistados por ellos, sino que les permitieron mantener su religión, sus lugares de culto y las normas jurídicas por las que se regían internamente. Ello naturalmente siempre y cuando esas normas no interfiriesen con las islámicas que estaban por encima: el sistema de la dhimma no implicaba persecución, pero sí discriminación. Los no musulmanes pertenecientes a las religiones dotadas de una Escritura revelada tenían un lugar en las sociedades islámicas, pero ese lugar era —para entendernos— el de ciudadanos ‘de segunda clase’. Prueba de que ese sistema funcionó es la pervivencia hasta hoy en día de comunidades cristianas en países como Egipto, Líbano e Iraq entre otros , también de comunidades judías, aunque la creación del estado de Israel ha ido llevando a su progresiva desaparición por emigración. 

Américo Castro (1885-1972). 

Si por ‘convivencia’ se entiende el pacto de la dhimma, entonces es un término que se podría aplicar de manera general a todo el mundo islámico premoderno (la modernidad y la constitución en el mundo islámico de naciones-estado han introducido cambios sustanciales en el funcionamiento de las sociedades islámicas, tema éste —el de la adaptación a la modernidad— al que habría que dedicar otro estudio). Pero el término convivencia se suele utilizar sobre todo para el caso de la Península Ibérica, porque tanto en su origen como en su aplicación está estrechamente vinculado a los intereses de su principal ‘conceptor’, el filólogo e historiador cultural español Américo Castro (1885-1972). Partidario de la República y opositor del golpe de estado militar contra ella que acabó liderando el general Francisco Franco, Américo Castro se marchó de España durante la Guerra Civil (1936-1939) y fue acogido en Estados Unidos donde acabó enseñando en prestigiosas universidades. Fue durante su exilio cuando compuso la mayor parte de su obra, en la que un tema recurrente fue el «Origen, ser y existir de los españoles» como refleja el título de uno de sus libros. Para Castro, España se formó por la ‘convivencia’ de las tres comunidades religiosas que existían en la Península Ibérica y por tanto, todas ellas —independientemente de su destino— forman parte de la historia de España. Su interés no se centraba en lo que ocurrió en las regiones bajo gobierno musulmán, aunque estaba convencido de que el sistema de la dhimma fue el precedente de la inicial ‘tolerancia’ cristiana hacia las comunidades de judíos y cristianos. Fue el desarrollo de lo que ocurrió bajo gobiernos cristianos y sus implicaciones a lo que dedicó sus estudios. 

Castro, en tanto que historiador cultural, desarrolló otros conceptos relacionados con el de convivencia (‘vivencia’, ‘vividura’…), deudores en gran medida de una visión todavía romántica de los pueblos. Por ello afirma Maya Soifer: «La convivencia de Castro fue un constructor idealista que aspiraba a describir procesos mentales que tenían lugar en la conciencia colectiva de las tres culturas, pero nunca fue pensado para ser sometido a la prueba de las realidades sociales y políticas de la interacción entre judíos, cristianos y musulmanes». En otras palabras, Castro no estaba interesado en el conocimiento histórico, sino en recuperar —con un vocabulario desarrollado por él que nos parece ahora oscuro, complicado y poco explicativo— lo que, en su opinión, había producido ‘españoles’, así como el por qué de las disensiones y matanzas entre ellos desde el siglo XIX. Su interés por cuestiones de identidad, etnicidad y multiculturalismo estaban muy presentes en el país, Estados Unidos, que le había acogido, dada la historia de su formación y su auto-percepción como un ‘melting pot’ de distintas etnias y culturas. Cuestiones estas también presentes, cada vez más, en Europa, especialmente a partir de la segunda mitad del s. XX en relación al post-colonialismo y las oleadas migratorias. 

Convivencia y violencia 

¿Puede ser operativo el término ‘convivencia’ más allá del contexto en el que fue elaborado por Castro? 

Quienes lo denuestan —como Soifer— suelen argumentar que evoca una situación idílica que nunca existió en la práctica. Pero todo hablante del español sabe que convivencia significa vivir juntos y que vivir juntos —en un matrimonio o en una familia, por ejemplo— tiene momentos buenos y también momentos malos, pudiendo estar asociada la convivencia a tensiones, abusos y violencia. De hecho, Castro así lo refleja, por ejemplo, cuando dice que los habitantes de los reinos cristianos «vivían como una armonía, como un conflicto y como una mezcolanza de cristianos, moros y judíos» (Castro: 95). 

Las comunidades religiosas que vivieron en la Edad Media bajo el gobierno de otra comunidad religiosa sufrieron discriminación y a veces también persecución. Si los episodios de persecución más conocidos son los que se produjeron contra los judíos y los musulmanes en los reinos cristianos peninsulares, también los hubo contra judíos y cristianos en al-Andalus: por ejemplo, el pogromo antijudío de 1066 en Granada y la conversión forzosa de judíos y cristianos bajo los almohades. Es verdad que estos casos se suelen achacar a los beréberes: así, en el episodio de la serie El ministerio del tiempo dedicado al Cid, un musulmán andalusí afirma que son los beréberes almorávides los que han estropeado las relaciones entre musulmanes y cristianos, reflejando así una extendida creencia en el entendimiento popular del pasado que culpa a los beréberes — ganados a movimientos calificados de ‘fanáticos’ como el de los almohades— de haber roto la ‘convivencia’ secular que existía en al-Andalus (otro tema que hay que dejar ahora para tratar en otra ocasión). 

Convivencia y el mito de Sefarad

Entre quienes apoyan el uso del término ‘convivencia’, los más entusiastas ven en él un arma de combate que sirve, no tanto para entender el pasado, sino para enfrentarse a problemas del presente: contrarrestar —como ya se ha dicho— una visión negativa del mundo islámico que responde a unas coordenadas temporales y políticas específicas de la modernidad, recordando para ello un pasado de esplendor intelectual que influyó en el Renacimiento europeo, un pasado en el que se desarrollaron una cultura material refinada que fue imitada por los cristianos y una coexistencia religiosa que propició un florecimiento cultural e intelectual sobre todo entre los judíos peninsulares. 

Antes de que se pusiese en circulación el término convivencia, ya existía lo que algunos llaman el ‘mito de Sefarad’ (Sefarad sería el equivalente judío de al-Andalus, término geográfico que engloba la Península Ibérica). Durante el siglo XIX, en efecto, algunos intelectuales judíos —en un momento en el que los judíos europeos salían del gueto y buscaban integrarse en las sociedades de los países en los que vivían— vieron en al-Andalus un modelo que podían esgrimir para justificar lo que estaba sucediendo. En Córdoba y otras ciudades andalusíes los judíos se habían arabizado profundamente y habían participado en el desarrollo de las principales corrientes intelectuales de la época (teológicas, filosóficas, literarias, científicas) sin por ello renunciar ni a su religión ni a su propia lengua religiosa, el hebreo. Si ello había sido posible entonces, ¿cómo podría no serlo en la Europa moderna? Como dice Jonathan Ray, creyeron que habían encontrado en Sefarad el paradigma de una sociedad judía que podía integrarse en la sociedad de acogida sin perder su propia identidad. 

Convivencia y el ‘paradigma de Córdoba’ 


En la Europa post-colonial receptora de emigrantes procedentes de antiguas colonias que —sobre todo a partir de la década de los 80 del pasado siglo— pasaron de ser eso, emigrantes, para verse a sí mismos y ser vistos ante todo como musulmanes, el así llamado ‘paradigma de Córdoba’ fue promovido también como un precedente histórico que probaría que era posible la integración de esa población musulmana. Detrás de esta postura y de la señalada antes — posturas que han contribuido a popularizar términos como convivencia— está lo que parece ser la convicción de que, sin un antecedente histórico, las interacciones pacíficas entre distintas comunidades religiosas no pueden tener ni presente ni futuro. 

Elena Arigita insiste en la necesidad de explorar nuevas narrativas acerca de la historia de Europa en las que el Islam y los musulmanes no sean necesariamente o de forma exclusiva el ‘Otro’. En su estudio se ocupa de los distintos niveles que hay que tener en cuenta cuando se analizan casos específicos en los que pasado y presente confluyen: nivel espacial (lo local, lo nacional, lo transnacional) y nivel temporal (la memoria como un fenómeno del presente que tiene en cuenta sólo aquellos hechos que le son útiles y la historia como una representación del pasado que se basa en la necesidad de tener en cuenta todos los ‘hechos’ disponibles sometiéndolos a análisis y a una reflexión crítica). En el caso de Córdoba, esto se muestra, por ejemplo, en el episodio de los jóvenes musulmanes austriacos que en el año 2010 fueron a la mezquita para intentar rezar en ella públicamente, reivindicándola como algo que les pertenecía, y a los que no siguieron los musulmanes locales. Para estos, rezar en la Mezquita-Catedral cordobesa no constituía ninguna prioridad, como sí lo era poder tener un templo propio que gestionar por su cuenta y sobre todo evitar el miedo social de la población local al Islam. 

Cuestiones terminológicas 

La presencia musulmana durante más de 800 años en la península Ibérica es crucial en toda discusión de la historia medieval de España, y también de la moderna. De nuevo los términos que utilizamos reflejan los problemas a los que los historiadores se enfrentan. ¿Cómo llamar al territorio gobernado por los musulmanes? ¿Usando el término utilizado por los propios musulmanes, al-Andalus? ¿O usando la expresión ‘España musulmana’? Los historiadores españoles a partir de los años 80 tendemos a usar el primer término, mientras que el otro fue el más utilizado en la segunda mitad del s. XIX y la primera mitad del s. XX, y todavía sigue siendo empleado fuera de España (por ejemplo, en inglés, ‘Muslim Spain’). ‘España musulmana’, el término preferido por la escuela de arabistas españoles surgida en el s. XIX, les ayudó a convertir el estudio de alAndalus en algo aceptable y aceptado en las Universidades españolas, contribuyendo a hacer calar la convicción de que para entender la historia medieval peninsular era necesario ocuparse de las fuentes árabes. Ello fue unido al interés por mostrar los elementos de continuidad entre lo pre-islámico y lo islámico. 

Aquellos historiadores para los que, en cambio, son los elementos diferenciadores los que explican mejor lo que fueron las sociedades islámicas en la Península se decantan por usar el término ‘al-Andalus’ (la influencia de la obra de Pierre Guichard fue decisiva a este respecto). Ello no significa que crean que el estudio de las sociedades islámicas peninsulares no tiene relevancia para la historia medieval de la Península Ibérica, más bien lo contrario. Pero les interesan más los procesos que no las supuestas esencias (una España eterna y ahistórica), esos procesos a través de los cuales determinadas entidades políticas y culturales se forman, así como les interesa cómo interaccionan entre ellas. 

¿Puede ser convivencia un concepto útil para —a la hora de estudiar esos procesos— mover el foco desde los episodios de conflicto y confrontación, que son los que predominan en las crónicas históricas, hacia los momentos de contacto e interacción para los que hay que leer otras fuentes o leer las ya conocidas de otra manera? 

Del presente al pasado. 

Hemos visto antes cómo para algunos intelectuales judíos del s. XIX la situación por la que atravesaban los judíos europeos se podía beneficiar del ejemplo de Sefarad visto como una Edad de Oro del judaísmo. Pero ¿cómo vieron los judíos andalusíes su propia situación? ¿Cómo valoraron la relación social, política y económica con la sociedad en la que vivían? Los casos analizados por Jonathan Ray muestran que el judío medio, e incluso sus líderes comunitarios, se veían a sí mismos viviendo en un espacio relativamente abierto d e organizaciones e instituciones comunales que competían entre sí. Ray considera que precisamente esos aspectos de la convivencia medieval que más a menudo se alaban como un ideal —los de una sociedad abierta y que da cabida al que es diferente— fueron los que las autoridades medievales judías hispanas encontraban más problemáticos. 

Para los líderes espirituales y comunitarios judíos, el verdadero problema no era que hubiese exclusión sino que hubiese aceptación de los judíos. Ellos concebían que los judíos vivían en un exilio entre las naciones como castigo divino por sus pecados, de manera que lo que cabía esperar era un cierto grado de exclusión. La permisividad por parte de los gobernantes musulmanes o cristianos planteaba un problema a esos líderes: ¿cómo evitar la asimilación social, económica y política en la sociedad no judía de los miembros de las comunidades que dirigían? ¿Cómo mantener la cohesión social interna, la identidad religiosa y controlar el pago de los impuestos en el interior de la comunidad si a los judíos se les permitía establecerse donde quisieran, vestirse como los gentiles, socializar con ellos e incluso tener amantes que no fuesen judías? 

En la literatura judía medieval podemos encontrar reflexiones de distinto tipo sobre el vivir juntos con otros. En los escritos de los musulmanes andalusíes, cuando los musulmanes controlaban una gran parte del territorio, los judíos y los cristianos no ocupan un lugar tan relevante, con un interés que fue creciendo a medida que los musulmanes iban perdiendo el control político. Ese interés ha ido en aumento también en épocas más recientes en el mundo islámico, precisamente cuando la presencia histórica de comunidades no musulmanas en países de mayoría musulmana ha sufrido una disminución notable y se ha visto incluso en peligro de extinción. 

Aidi analiza cómo las diferentes interpretaciones de al-Andalus que circulan en los discursos árabes e islamistas están muy ideologizadas. Los secularistas ponen el énfasis en lo que consideran fue el ‘humanismo panconfesional’ andalusí, mientras que para los islamistas fue la adhesión estricta a la ley religiosa —la shari’a — la que estuvo detrás del esplendor de al-Andalus. Menciona Aidi cómo para Gilles Kepel las pretensiones de los yihadistas de recuperar al-Andalus empezaron sólo a finales de la década de los 80 del pasado siglo. Después de la victoria en Afganistán, los militantes yihadistas apoyados hasta entonces por Estados Unidos declararon el yihad a países y regiones que habían sido musulmanas pero estaban ahora en manos de ‘infieles’. La lista incluía a Israel, Chechenia, Cachemira y España. España, durante la dictadura de Franco, había sido considerada con simpatía en el imaginario político árabe al considerarla fuera del campo imperialista anglo-americano y francés. Con la llegada de la democracia, España estableció relaciones con Israel y en 2015 aprobó la ley de nacionalidad española para los sefardíes, sin hacer lo mismo con los descendientes de andalusíes y moriscos. Pero la reivindicación de al-Andalus por parte de los salafistas-yihadistas no es antigua, no refleja una preocupación de los musulmanes como tales, sino que responde a un contexto muy específico. Ni siquiera Samuel Huntington, cuando escribió su famoso Clash of civilizations en los años 90, incluyó la frontera hispanomarroquí como una ‘línea de fractura entre civilizaciones’ que fuese o pudiese convertirse en sangrienta. 

Si la recuperación por medio del yihad de los territorios perdidos es una pretensión reciente, ¿ha habido entre los musulmanes interés por el tema de l a ‘convivencia’? Ya se ha indicado que si por convivencia se entiende el sistema de la dhimma, entonces para los musulmanes no hay nada específicamente andalusí en ello. El término árabe equivalente a ‘convivencia’ es ta’ayus y, si se busca ese término en una base de datos bibliográfica, lo que llama la atención es que no aparece en los títulos de temas relacionados con al-Andalus, sino para hablar de las relaciones hoy en día entre Islam y Occidente, también entre musulmanes sunníes y shi’íes, así como entre árabes y judíos en Israel. 

¿Y qué pasa con el término ‘convivencia’ en España? Américo Castro escribió su obra en su exilio, lo cual también hizo su gran oponente, Claudio Sánchez Albornoz (1893 - 1984). Pero mientras las ideas de éste gozaron de aceptación oficial en la España de la dictadura de Franco, ya que planteaban la existencia de una España ‘eterna’, no sucedió lo mismo con las de Castro, para quien, como hemos visto, España era ante todo el resultado de un proceso. Américo Castro se había nutrido en parte para desarrollar sus ideas de las investigaciones de la escuela de arabistas españoles — Francisco Codera (1836-1917), Julián Ribera (1858-1934) y Miguel Asín Palacios (1871-1944)— para los cuales (sobre todo para los dos últimos) el interés del estudio de al-Andalus era precisamente el estudio de las interacciones que se habían producido en el terreno cultural e intelectual (frente a lo que afirma Aidi de que en España se tiende a no reconocer ninguna influencia cultural islámica sustantiva). La idea de ‘convivencia’ empezó a atraer más interés con el fin de la dictadura, según Aidi «para dar legitimidad histórica al sistema político pluralista» que se estaba entonces construyendo. 

Pero, como afirma Eduardo Manzano, los historiadore s españoles no han contribuido apenas a la actividad de elevar la España medieval a la categoría de un punto de referencia multicultural. De hecho, la mayor parte de los autores españoles que han escrito sobre convivencia lo han hecho para oponerse al concepto e insistir en el paradigma que podríamos llamar de ‘España contra el Islam’, es decir, que España ha estado luchando contra el Islam desde 711 hasta hoy en día. 

No contándose entre estos, Manzano, aun así, piensa que ‘convivencia’ no es un instrumento que nos ayude a obtener una mejor visión sobre el pasado, pues tiende a marginar la violencia presente en toda sociedad medieval para subrayar los aspectos de ‘tolerancia’, y que aspira a la trascendencia y no al conocimiento histórico. Tratándose de un concepto político, su mayor virtud es lo señalado con anterioridad: que si en el pasado hubo épocas en las que fue posible crear condiciones en las que diferentes culturas pudieron entrar en diálogo entre ellas, en el presente deberíamos seguir ese precedente para avanzar por el mismo camino. Pero si se sacrifica la exactitud histórica para alcanzar un fin loable como ese, no sólo se renuncia al quehacer científico del historiador, sino que, además, se abre la veda para que otros puedan buscar capitalizar políticamente el tema, pero desde otras perspectivas, por ejemplo, para demostrar lo contrario, que al-Andalus fue un infierno de violencia e intolerancia y que eso demuestra la verdadera naturaleza del Islam. 

Manzano señala que parte del éxito del concepto de ‘convivencia’ se debe al escaso interés por teorizar de una forma seria y rigurosa los procesos de aculturación que tuvieron lugar en la Península Ibérica durante la Edad Media, terreno éste que interesó, como ya se ha dicho, a algunos de los primeros arabistas españoles, así como al estadounidense Thomas Glick. La complejidad cultural de la Edad Media hispánica todavía está a la espera de ser atendida como merece, para lo cual no puede prescindir de las contribuciones ofrecidas por la historia social. Para Manzano, la extraordinaria producción intelectual y artística del califato de Córdoba no se explica por la existencia de un clima de tolerancia, sino, en gran medida, por los crecientes recursos económicos existentes. Y, finalmente, frente a quienes propugnan una aproximación a la historia que podríamos llamar ‘militante’ —es decir, dirigida a intervenir en debates del presente— Manzano se centra en el valor del conocimiento histórico por sí mismo: cuanto más se conozca el pasado, más aumentará la conciencia histórica en nuestras sociedades y ello contribuirá al progreso social. El conocimiento histórico es profundamente político porque pone de relieve el cambio y, por tanto, va en contra de toda visión esencialista. 

Resumiendo y ampliando. 

Convivencia es un concepto vinculado a la religión, poniendo el foco en las tres comunidades existentes en la Península Ibérica que se diferenciaban por sus creencias religiosas. Uno de sus problemas es que oscurece la distribución desigual del poder entre esas comunidades. También, que la identidad religiosa era sólo un aspecto más de la compleja forma en la que individuos y grupos manifestaban o percibían su pertenencia, pudiendo añadirse otros como lengua, cultura, etnicidad, género, estatus social y edad. Cómo se combinaban esos aspectos entre sí según las épocas y los contextos, y cómo recuperar esas combinaciones y hacerlas inteligibles en nuestro presente, no es tarea fácil. Brian Catlos ha hecho un notable esfuerzo por formular una aproximación comprehensiva a estas cuestiones, insertando la trama de relaciones inter-religiosas en contextos más amplios (sociales, económicos, políticos), sin los que carecen de sentido, y desarrollando su propia terminología al respecto, incluyendo el término ‘conveniencia’, que, en su opinión, reflejaría mejor que ‘convivencia’ lo que estaba en juego. En su día, como recuerda Soifer, Thomas Glick también enlazó ‘convivencia’ con los conceptos antropológicos de ‘aculturación’ y ‘difusión’, demostrando así cuán susceptible es un término tan poco concreto como convivencia para ser manipulado y reinventado, lo cual aseguraría su pervivencia en el tiempo. 

Hemos visto cómo ese término surgió en relación con el estudio del pasado medieval de la Península Ibérica, pasado que ha sido visto durante mucho tiempo como excepcional si se le comparaba con las sociedades del resto del mundo cristiano, que habrían sido hostiles a la aceptación de la diferencia religiosa. Pero nuevos estudios sobre las poblaciones marginales  y subalternas y el trato que recibían de la sociedad dominante en el resto de Europa —como los llevados a cabo dentro del proyecto RELMIN dirigido por John Tolan— han llevado a concluir que allí también se dio la coexistencia de distintos grupos. Historiadores que se ocupan de otras realidades históricas en la Europa medieval han empezado así a utilizar el término ‘convivencia’ más allá del contexto ibérico. 

Como otros términos sujetos a debate, la reflexión sobre la utilidad y operatividad de ‘convivencia’ puede ayudar en la búsqueda de formas más adecuadas para hacer más inteligible el pasado medieval de la Península Ibérica. El resultado final puede ser ese abandono del término por el que abogan muchos desde posiciones muy diferentes. Pero mientras el estudio y, sobre todo, la enseñanza de la historia medieval de la Península Ibérica sigan sin integrar adecuadamente, ni hacer visible, su diversidad de individuos y grupos, y sigan sin dar el protagonismo debido a los procesos de cambio, un término como el de ‘convivencia’ sirve al menos para recordarnos aquello que una concepción estrecha y nacionalista de la historia tiende a olvidar. 

PARA AMPLIAR: 

• Aidi, Hisham. “The interference of al-Andalus. Spain, Islam, and the West». Social Text 87, vol. 24 (2006): 67-88. 

• Arigita, Elena. “The ‘Cordoba Paradigm’: Memory and silence around Europe’s Islamic Past”. En Frank Peter, Sarah Dornhof and Elena Arigita (eds.). Islam and the politics of Culture in Europe: Memory, Aesthetics, Art, 21-40 Bielefeld: Transcript Verlag, 2013. 

• Ben Sassoon, Menahem. “AlAndalus: the so-called ‘Golden Age’ of Spanish Jewry – a critical view.” En Ch. Cluse (ed.), The Jews of Europe in the Middle Ages (tenth to fifteenth centuries). Turnhout, Belgium: Brepols, 2004: 123-37. 

• Catlos, Brian. “Contexto social y “conveniencia” en la Corona de Aragón. Propuesta para un modelo de interacción entre grupos etnoreligiosos minoritarios y mayoritarios”. Revista d’Història Medieval 12 (2002): 220–235. 

• Castro, Américo. Sobre el nombre y el quién de los españoles. Madrid: Sarpe, 1985. 

• García Sanjuán, Alejandro. «Al-Andalus en la historiografía nacionalcatólica española: Claudio Sánchez-Albornoz«. eHumanista 37 (2017): 305-328. 

• García Sanjuán, Alejandro. «La aportación de Claudio SánchezAlbornoz a los estudios andalusíes.» Revista de Historiografía 2, II (2005): 143-153. 

• Glick, Thomas F. Glick y O. PiSunner. «Acculturation as an explanatory concept in Spanish history». Comparative Studies in Society and History XI (1969): 136-154. 

• Hughes, A. W. “The ‘Golden Age’ of Muslim Spain: Religious Identity and the Invention of a Tradition in Moder n Jewish Studies.” En S. Engler and G.P. Grieve (eds.), Historicizing “Tradition” in the Study of Religion. Berlin-New York: Walter de Gruyter, 2005: 51-74. 

• Manzano Moreno, Eduardo. “Qurtuba: Some Critical Considerations of the Caliphate of Cordoba and the Myth of Convivencia.” En Javier Rosón (ed.), Reflections on Qurtuba in the 21st century. Madrid: Casa Árabe, 2013: 112–132. 

• Pearce, Sarah. «The Myth of the Myth of the Andalusian Paradise: The Extreme Right and the American Revision of the History and Historiography of Medieval Spain.» En Louie Dean ValenciaGarcía (ed.), Far-Right Revisionism and the End of History: Alt/Histories. Nueva York: Routledge, 2020: 29-67 

• Ray, Jonathan. «Beyond tolerance and persecution. Reassessing our approach to Medieval Convivencia». Jewish Social Studies 11/ 2 (2005): 1-18. 

• RELMIN project, directed by John Tolan: http://www.cn-telma.fr// relmin/index/. 

• Soifer, Maya. “Beyond Convivencia: Critical Reflections on the Historiography of Interfaith Relations in Christian Spain.” Journal of Medieval Iberian Studies 1,1 (2009): 19–35. 

NOTA: 

Este texto recoge el ‘Lunchtime Seminar’ que impartí en el the Institute of Arabic and Islamic Studies, Exeter University, en enero de 2020 durante mi estancia como Al-Qasimi Visiting Professor. Ello explica que la mayor parte de la bibliografía esté en inglés y que sea fundamentalmente una panorámica sobre estudios existentes. Tan solo he introducido algún pequeño cambio. 

Texto publicado originalmente en: 
https://www.alandalusylahistoria.com 

Maribel Fierro es investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España).

ARTÍCULO PUBLICADO EN:
REVISTA HOREB EKUMENE 
ISSN 2605 - 3691 - Septiembre 2020- Año III - No 23 
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld