Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

sábado, 14 de julio de 2018

EL PATRIARCA KIRILL ELOGIA AL CONSEJO MUNDIAL DE LAS IGLESIAS COMO "UN ESPACIO EXCEPCIONAL DE DIÁLOGO"


El Patriarca Kirill elogia al Consejo Mundial de las Iglesias como "un espacio excepcional de diálogo"

El patriarca de Moscú, Kirill, ha enviado un mensaje de felicitaciones por los 70 años del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI), instituido el 23 de agosto de 1948, y cuya fundación se vio postergada a causa de la Segunda Guerra Mundial. La Iglesia ortodoxa rusa comenzó a formar parte del CMI en 1961, por indicación de las autoridades soviéticas, que vieron en ello una oportunidad para obtener respaldo para su política internacional.

Dirigiéndose al secretario del CMI, el teólogo luterano noruego Olav Fykse Tveit, y a todo el Comité Central, el patriarca ruso recordó que el Consejo es "la mayor organización eclesiástica internacional, y un espacio excepcional de diálogo entre los cristianos de varias confesiones". El ingreso de los rusos en 1961 se produce en simultáneo con el de las demás Iglesias ortodoxas, luego de que fuera aceptada la profesión de fe trinitaria para todas las confesiones participantes. Como recuerda Kirill, "nuestras preocupaciones, en vista de las condiciones que regían en la Guerra Fría, eran la superación del conflicto entre Occidente y Oriente, la lucha por la paz y la justicia en las relaciones internacionales".

El Patriarca Kirill  con Olav Fykse Tveit 
En el mensaje, Kirill agradece al CMI "la solidaridad que han demostrado tener para con nosotros, como hermanos y hermanas, en el intento de superar las limitaciones de la libertad religiosa que eran la consecuencia de la política estatal, formada en base a una ideología del ateísmo militante". El mismo Kirill participó, siendo un joven obispo "soviético" en la asamblea de Nairobi en 1975, negando públicamente que hubiese persecuciones religiosas en la URSS; eran tiempos complicados para la diplomacia eclesiástica y la Ostpolitik vaticana, cuando a los dirigentes soviéticos se les permitía usar la propaganda eclesiástica para ocultar la persecución religiosa.

Por otro lado, quien se desempeña como cabeza de la Iglesia ortodoxa rusa no está de acuerdo con volver a evocar esas épocas difíciles, y prefiere dedicarse a la situación a futuro, donde el Patriarcado de Moscú tiene todas las intenciones de ser un protagonista destacado. Al mismo tiempo, advierte que "en la situación de progresiva secularización de la sociedad, nos enfrentamos a una profunda crisis espiritual y moral, consecuencia de la pérdida de la fe y de los valores cristianos tradicionales", razón por la cual "el mundo se encuentra en la antesala de una guerra global".

Se hace un llamamiento a ayudar a los cristianos del Oriente Medio y del Norte de África, "donde existe la amenaza real de que se produzca la total desaparición de las comunidades cristianas". Y que es la gran urgencia, de la cual la Iglesia rusa se ha hecho cargo en los últimos años, y que condujo a Kirill a su histórico encuentro con el Papa Francisco en La Habana, en 2016. Por eso, los rusos renuevan su confianza en el CMI, del cual habían tomado distancia en los últimos veinte años al asumir una posición crítica en relación al ecumenismo oficial.

La otra razón que ha llevado a un nuevo acercamiento, tal como concluye el mensaje de Kirill, es la gratitud al CMI "por la firme posición expresada por el Secretario general en su llamamiento a las autoridades estatales de Ucrania, en defensa de la Iglesia ortodoxa ucraniana" -entendiendo por ésta aquella fiel a Moscú, la única considerada "canónica" -que actualmente es objeto de persecuciones y discriminaciones". El apoyo del CMI a las razones de Moscú en Ucrania, junto al apoyo del Papa Francisco y la cúpula de la Iglesia católica, debiera garantizar a los rusos una presión suficiente para impedir el reconocimiento de la autocefalía ucraniana (Patriarcado de Kiev) por parte de Constantinopla, que constituye la cuestión más "candente" en las relaciones inter-ortodoxas de los últimos meses.

FUENTE:
http://www.periodistadigital.com



viernes, 13 de julio de 2018

ALGUNAS REFLEXIONES URGENTES: RELIGIÓN Y RELIGIONES

Religión y religiones

Y la figura de Jesús, ¿dónde queda?

por Antonio Aradillas


Aunque no lo parezca, y algunos opinen lo contrario, la religión-religión interesa también en la actualidad de manera ciertamente apasionante. La reflexión sobre el tema no es ociosa, inútil e innecesaria, sino de utilidad y provecho y más en las circunstancias patrias en cuyas vísperas nos encontramos. Por ahora, y en esta ocasión, basta y sobra con hacerme eco fiel de algunas de las cuestiones "religiosas" que configuran la consiguiente reflexión, y preguntas de muchos, con la ineludible esperanza de que expertos en la materia decidan abrir caminos para hallar soluciones.

En el mundo globalizado que define el vivir y el convivir actuales, lo "religioso" como tal, precisa de profundas y urgentes planteamientos, reformas, reelaboraciones y aún refundaciones. Estas afectarán necesariamente a ideas tan primarias y fundamentales como las del "mundo", "Dios", "pecado", "pueblo", "sacerdote", "persona", "salvación", "libertad", "vida", "convivencia", "ecología", "cielo", "infierno" y "muerte", por citar algunas.

Da la impresión de que las religiones en general son "cosa" de hombres. En las mismas, la mujer apenas si se queda en "cosa", sin llegar a ser, y a ejercer, de "persona", por muchos y notables avances que se registren en los últimos tiempos. La mujer fue -es- "religiosamente", "pecado", u "objeto de pecado".


La multiplicación de "Dios" y de "dioses" es tal en las religiones, que su idea primigenia se ha pervertido y pervierte de forma pagana, comprometiendo en tal nefasto intento y educación-formación, valores que deberían ser tratados siempre como sacrosantos y supremos.

Convertir el servicio a lo religioso en una profesión,"carrerismo" o carrera, fue y es una constante, carente de sentido del culto debido al Dios verdadero, que necesariamente habrá de incluir, ser inspirado y justificado por el servicio a la colectividad, y en mayor proporción, de los más pobres. Los sacerdotes, en su diversidad de "castas", "dignidades", eslabones y grados jerárquicos, se instalan entre los primeros y "oficiales" enemigos de la religión verdadera. Vivir de la religión tal y como hacen tantos "elegidos" o "vocacionados", es imperdonable en la sociedad actual, medianamente formada e instruida.

Las religiones, y además "en el nombre de Dios", provocaron, inspiraron y justificaron tantas y tan degradantes guerras, que la simple constatación de hechos tan denigrantes habría de borrarlas del mapa de la convivencia entre los humanos, en consonancia con el plan inicial del verdadero Dios, Creador y Redentor de todo y de todos. "Guerras" de "religión", es el punto final e irremediable de la idea de Dios, del mundo y de la religión.

La comparación entre los "dioses" y sus bondades, a las que dicen servir sacerdotes y prosélitos, es blasfema, especialmente cuando con tanta e innoble frecuencia y datos se alcanza la triste conclusión de que, más que servir, lo que se pretende, y por lo que se lucha en esta y en la otra vida, es servirse de la religión en beneficio propio y de los intereses del grupo al que se pertenece en la sociedad, en la que nos instalamos, o nos instalaron, por geografía, tiempo, historia y cultura, en calidad de jefes, con plenos y "santos" poderes.

Como referencia cabalmente religiosa, en la cultura cristiana no se hace activa, atractiva y convincentemente presente la figura de Cristo Jesús. No obstante, es obligado reseñar, que a su imagen y presentación, les sobran aditamentos postizos y espurios. Les faltan evangelio, humanidad y sacralidad. Les sobran culto, milagros, "milagrerías" y "estampitas" Aunque también con la palabra, Jesús predicaba, y sigue predicando, sobre todo con sus obras y testimonios de vida. Más que como Dios, lo hacía y lo hace también como hombre. Y no solamente "anunciaba", sino que "denunciaba", que es misión y empeño igualmente divinos.


En tan amplio, pero a la vez, tan simple, sencillo e inteligible contexto, parecen poco coherentes cuestiones de tanto relieve teológico-canónico como las que protocolariamente se plantea en la sociedad española con Concordatos y pactos internacionales, por ejemplo, si la enseñanza de la religión, es -tiene que ser- una asignatura con valor académico y contar para la nota media, o si la podría o tendría que substituirse por otra, como la de "Valores cívicos y éticos", que en este caso no sería optativa.

Mantener, acrecentar, activar y justificar guerras y guerrillas "por el bien de la Iglesia", con sus privilegios y regímenes especiales, y en ocasiones, totalitarios, no beneficiarán la convivencia dotada de valores cívicos y éticos, que, en definitiva, es por donde hay que empezar y terminar, y en cuyo texto y contexto hallan cabida y aposento los elementos realmente religiosos.

Con el montaje que en la práctica nos legaron los intérpretes de los fundadores de no pocas religiones - ritos, cultos, sacrificios, miedos, guerras, corrupciones "santificadas" y santificadoras, dineros, burocracias, inciensos, indulgencias y "Amén", no es de extrañar que muchos se pregunten en la actualidad si los beneficios "religiosos" fueron y son más útiles y provechosos, que los que reportan ciertos "ateísmos", por supuesto sin las tentaciones de "enchufismos celestiales".









Antonio Aradillas
Sacerdote y Escritor



FUENTE:
http://www.periodistadigital.com


jueves, 12 de julio de 2018

MANIFIESTO DE EL GRUPO ECUMENICO DE “EL ESPINAR” 2018


Del 2 al 6 de julio se ha celebrado en Collado Villalba (Madrid) el XXVIII Encuentro ecuménico de "El Espinar" con el lema "Hacia la koinonia en la fe, la vida y el testimonio" con el objetivo de profundizar en los retos ecuménicos para el presente y el futuro de la Iglesia.


Como es habitual en estos encuentros se redactó un manifiesto que ahora reproducimos



MANIFIESTO DE EL GRUPO ECUMÉNICO DE “EL ESPINAR”

Hemos celebrado el XXVIII Encuentro Ecuménico de “El Espinar” (2-6 julio, 2018) un grupo significativo de cristianos españoles de diferentes Iglesias, para conmemorar los 25 años de la V Asamblea Mundial de “Fe y Constitución” (1993) y los 70 años de la fundación del Consejo Mundial de Iglesias, Amsterdam, 1948. Hemos estudiado el documento de Santiago de Compostela sobre el tema “Hacia la Comunión (Koinonia) en la fe, la vida y el testimonio”.

La Comunión en la fe supone la aceptación del mismo Credo Niceno-Constantinopolitano, como sucede ya entre las diversas Confesiones Cristianas. 

La Comunión en la vida se refiere a la notable aceptación del Bautismo, al progreso en la compresión de la Eucaristía y en la clarificación de muchos aspectos del Ministerio (Cfr. BEM, 1982).

La Comunión en el testimonio planteó y actualmente plantea también la urgencia de un testimonio común en un mundo desgarrado por tantas divisiones.

Hemos visto que “el ser y la misión en la Iglesia están en juego (también) en el testimonio mediante la proclamación y las acciones concretas en favor de la justicia, de la paz y de la integridad de la Creación” (Documento de Santiago IV, 25). La vida concreta de las Iglesia está en la íntima unión con la vida, los problemas y las esperanzas de nuestra sociedad. 

Esto es lo que hemos pensado como un reto ecuménico para nuestro presente y nuestro futuro en la iglesia y en la sociedad. Queremos potenciar en nuestra vida y acción la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y en Jesucristo, Dios y Salvador. Por eso, nuestra unidad y nuestro esfuerzo se fundamentan en la fe trinitaria y cristológica explícitas, que alimenta y fortalece nuestra propia vida personal y eclesial.

“El Espinar”, 6 de julio, 2018.


Fotografías:
Gloria Uribe
Mª José Delgado



miércoles, 11 de julio de 2018

ORACIÓN BREVE


Santo Espíritu consolador, en el día de Pentecostés, acogimos tu presencia. Jesús prometió a sus amigos que tú les transmitirías la alegría que permanece. Ahora, nosotros, esperamos recibir de ti esta alegría. Tú nos haces entrar en comunión unos con otros, en toda nuestra diversidad. Y nosotros te pedimos: propaga tu paz por toda la humanidad. 
AMÉN

Comunidad de Taizé






martes, 10 de julio de 2018

CAMPAMENTO INTERRELIGIOSO EN MÁLAGA


«Dios es siempre motivo de encuentro»

Del 6 al 8 de julio, chicos y chicas cristianos y musulmanes de entre 12 y 16 años han compartido el primer campamento interreligioso realizado en la Diócesis de Málaga: una experiencia para profundizar juntos en la relación entre Islam y Cristianismo en el Complejo Socioeducativo José Nadal, de Estepona.


La delegación de Ecumenismo de la Diócesis de Málaga y la Mezquita de Fuengirola han organizado por primera vez este campamento para enseñar a los más jóvenes a respetarse en sus diferencias y construir una cultura del encuentro. Rafael Vázquez, delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, explica cómo nació la idea de su celebración: «Surgió hace ya un año, porque la Diócesis lleva teniendo relaciones con la comunidad musulmana y judía, y desde hace tiempo detectó la necesidad de ir más allá de la oración interreligiosa que se viene haciendo, sino ir a una experiencia de trabajo en común. Así surgió la idea de hacer un campamento interreligioso, siguiendo la invitación del Papa, que nos llama a hacer una cultura del encuentro. Pensamos empezar con los niños porque cuando se trabaja con ellos, con su inocencia y falta de prejuicios, se puede llegar a sus familiares, y conseguir que la experiencia sea un signo de encuentro y fraternidad dentro de la sociedad, marcada por enfrentamientos y violencia»



La comisión organizadora ha contado con personas de la parroquia de San José de Fuengirola y de la mezquita de este municipio. El trabajo ha resultado también muy gratificante. «Hemos ido reuniéndonos en la parroquia y en la mezquita, concretando los contenidos y objetivos entre todos y ha sido muy bonito ver como el posible temor y desconocimiento inicial se ha convertido ya en confianza y amistad» como explica Rafael Vázquez. «Ha habido muchísimos detalles a destacar: la hospitalidad, la acogida... Los musulmanes quisieron estar con los cristianos en la Eucaristía, conocer nuestra liturgia, su significado... En las evaluaciones de cada día, los chicos y chicas han ido compartiendo cómo les ha sorprendido la experiencia. Son cosas que se quedan grabadas en el corazón de estos niños, una experiencia de contraste frente a otra mucha información que les va llegando».


Han participado 40 chicos y chicas, 20 cristianos y 20 musulmanes, y tanto el grupo de monitores como los equipos de apoyo en comida y logística han sido mixtos, compuestos por musulmanes y cristianos.



En el campamento han trabajado mediante dinámicas y actividades una serie de temas, como explica Rafael Vázquez: «el primer día el objetivo es tratar los prejuicios que tenemos unos hacia otros, el segundo, consiste en conocernos y valorar lo que tenemos en común, y el tercer día, la clave es el diálogo entrando en el mundo del otro. Para ello los participantes han visitado una mezquita y una iglesia». Respecto a los prejuicios, Vázquez afirma que «los que los niños manifiestan en un primer momento son, más que propios, inculcados por su entorno y los medios de comunicación. Sin embargo, lo que fue sucediendo, espontáneamente, fue un respeto mutuo de una riqueza que jamás habría esperado. Incluso en el momento de la oración, que aunque dirigida al mismo único Dios, teníamos que hacer por separado, ellos manifestaron el dolor de la separación de aquellos a los que estaban conociendo y con quienes estaban haciendo amistad. Así que nos pidieron que, mientras los musulmanes rezaban, los cristianos estuviéramos atrás, acompañándoles en silencio en su oración, y del mismo modo a la inversa. No estaba programado así, pero resultó algo muy significativo».



También ha habido momentos en que compartir las distintas celebraciones religiosas, asistiendo los jóvenes musulmanes a la celebración de la Eucaristía y acompañando los cristianos las oraciones de los musulmanes. El sábado 7 de julio, el vicario general, José A. Sánchez, acompañó a los participantes en nombre del Obispo de Málaga.


«Los propios niños y monitores han mostrado desde el principio mucha sensibilidad y respeto hacia los demás, adaptando cuestiones logísticas con naturalidad para que todos se sientan cómodos y se respeten las tradiciones de los demás» explica Vázquez. «El objetivo es fomentar entre todos una cultura del encuentro, como nos llama el Papa, y eso no significa vivir todos en el mismo sitio, sino ser capaces de entrar en el mundo del otro, superando prejuicios. Hacerlo desde los niños nos parece muy positivo, porque esas experiencias de convivir, de encontrarse, de profundizar en el conocimiento de otras religiones, que nos unen muchas cosas, aunque tengamos credos distintos, y que no hay motivo de enfrentamiento. A través de los más pequeños, eso llegará a los padres, a los colegios...».



El resultado ha sido muy satisfactorio, como explica el delegado: «Me gustaría que experiencias como esta nos ayuden a superar nuestros miedos y prejuicios, que por encima de todo somos personas, llamadas a respetarnos, a encontrarnos, a entrar en el mundo del otro. La persona es más misteriosa de lo que nosotros pensamos, y tenemos que estar por encima de muchas etiquetas. Lo religioso jamas es motivo de desencuentro, sino que Dios es siempre motivo de encuentro».


La idea de los organizadores es que los chicos y chicas continúen con los encuentros después del campamento, compartiendo a lo largo del año las fiestas más importantes de cada religión: la fiesta del Cordero, la Navidad, la Pascua, el fin del Ramadán, etc.
Textos:
Ana María Medina

Ana María Medina es periodista, licenciada en Comunicación Audiovisual, doctora en Publicidad y Comunicación y especializada en temas de menores. Desarrolla su labor profesional como portavoz de la Diócesis de Málaga y miembro de la delegación de medios de comunicación de la Diócesis, además de en programas religiosos de la cadena COPE y TRECE.


Fotografías:

Rafaél Vazquez



lunes, 9 de julio de 2018

ENCUENTRO ECUMÉNICO POR LA PAZ


En el Monasterio de la Resurrección de las Canonesas Regulares del Santo Sepulcro, en la Zaragozana calle de Don Teobaldo, 3 se celebró un Encuentro Ecuménico por las Paz, coincidiendo con el encuentro de Bari (Italia)



 
Testimonio gráfico gentileza de 
las Canonesas del Santo Sepulcro


domingo, 8 de julio de 2018

"¡BASTA DE USAR A ORIENTE PRÓXIMO PARA OBTENER BENEFICIOS AJENOS!"

EL PAPA FRANCISCO EN BARI IMPLORA CONVERTIR LA REGIÓN EN "ARCA DE PAZ ACOGEDORA PARA LOS PUEBLOS Y LOS CREDOS"

El Papa, con patriarcas de las Iglesias orientales en Bari
Reivindica para Tierra Santa una "solución negociada entre israelíes y palestinos" y la "coexistencia de dos Estados"

"Sentimos que debemos convertirnos al Evangelio y hacerlo con urgencia ahora, en la noche del Oriente Medio en agonía". El Papa Francisco ha puesto fin a su visita a Bari en compañía de los patriarcas de las iglesias orientales, y lo ha hecho leyendo un mensaje en nombre de todos en las puertas de la Basílica de San Nicolás. "Amado Oriente Medio, que desaparezcan de ti las tinieblas de la guerra, del poder, de la violencia, de los fanatismos, de los beneficios injustos, de la explotación, de la pobreza, de la desigualdad y de la falta de reconocimiento de los derechos", ha implorado el pontífice, a la vez que ha rogado "que el arte del encuentro prevalezca sobre las estrategias de confrontación" en la región y "que la ostentación de los amenazantes signos de poder deje paso al poder de los signos de esperanza".

Así, el Papa ha implorado que Oriente Próximo no sea más un "arco de guerra tensado entre los continentes" sino un "arca de paz acogedora para los pueblos y los credos", al tiempo que ha reclamado que "quienes tienen poder" trabajen al verdadero servicio de la paz en esa región y no al de los propios intereses.

"¡Basta de usar a Oriente Próximo para obtener beneficios ajenos!", ha subrayado el Pontífice después de participar en una histórica reunión ecuménica por la paz con 19 patriarcas y líderes cristianos.

Diálogo del Papa con los patriarcas en la Basílica de San Nicolás en Bari (Italia)
"¡Basta del beneficio de unos pocos a costa de la piel de muchos! ¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! ¡Basta con el prevalecer de las verdades parciales a costa de las esperanzas de la gente!", ha añadido.

A la salida del encuentro de más de tres horas, sin cámaras ni peridodistas, el Papa ha lamentado también el "aterrador número" de niños que en Oriente Próximo "lloran a causa de muertes violentas en sus familias y ve amenazada su tierra natal, a menudo con la única posibilidad de tener que huir".

"Que la humanidad escuche el grito de los niños, cuya boca proclama la gloria de Dios. Solo secando sus lágrimas el mundo encontrará la dignidad", ha pedido. "No olvidemos las lecciones de Hiroshima y Nagasaki. No convirtamos Oriente Próximo en oscuras extensiones de silencio".

El Papa también ha hecho referencia a la guerras que asolan Oriente Próximo, como la de Siria, al condenar que "muchos conflictos han sido fomentados también por formas de fundamentalismo y fanatismo disfrazados de pretextos religiosos".

Por ello, ha denunciado que "no se puede levantar la voz para hablar de paz mientras a escondidas se siguen desenfrenadas carreras de rearme". "Es una gravísima responsabilidad que pesa sobre la conciencia de las naciones, especialmente de las más poderosas", ha recalcado.

Sobre Jerusalén, ha reiterado que "solo una solución negociada entre israelíes y palestinos, firmemente deseada y favorecida por la Comunidad de naciones, podrá conducir a una paz estable y duradera, y asegurar la coexistencia de dos Estados para dos pueblos".

El Papa agradece a los patriarcas el encuentro en Bari, "signo elocuente de la unidad de los cristianos" y da las gracias por "un día especial de oración y reflexión por la paz" en Oriente Medio

Francisco lee un mensaje tras su diálogo con patriarcas orientales en Bari
El Papa Francisco hoy en el ángelus ha dado gracias a Dios por su encuentro ayer en Bari con los patriarcas de las Iglesias orientales, un "día especial de oración por la paz" en Oriente Medio y jornada que fue "un signo elocuente de la unidad de los cristianos". En el Domingo del Mar, el pontífice también ha tenido un "recuerdo especial" para quienes viven en situaciones de "trabajo indigno" en el mar, así como para los que luchan contra la contaminación de los océanos. 

"Ayer, en Bari, con los Patriarcas de las Iglesias del Medio Oriente y sus representantes, vivimos un día especial de oración y reflexión por la paz en esa región"

"Doy gracias a Dios por este encuentro, que fue un signo elocuente de la unidad de los cristianos"

"Una vez más, doy gracias a los hermanos jefes de las Iglesias y a aquellos que los representan"

"Agradezco al arzobispo de Bari, a los colaboradores y a todos los fieles que nos acompañaron y apoyaron con su oración y presencia"

FUENTE
http://www.periodistadigital.com



sábado, 7 de julio de 2018

PAPA FRANCISCO Y EL ECUMENISMO


Publicamos este monográfico sobre el Papa Francisco y el ecumenismo que ha sido a su vez recopilado en el Boletín Verano 2018 de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Fuocauld correspondiente a Junio-Julio 2018 (Boletín nº 95)

“Papa Francisco y el Ecumenismo”


Papa Francisco explica el verdadero sentido del ecumenismo

POR MIGUEL PÉREZ PICHEL


El Papa Francisco recibió a los participantes de la sesión plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y afirmó que esta unidad deseada por Jesús “es una de mis principales preocupaciones”; sin embargo, recordó que “la unidad no es uniformidad”.

“La unidad de los cristianos no implica un ecumenismo de ‘marcha atrás’ en virtud del cual se deba renegar de la propia historia de fe; ni tampoco se puede tolerar el proselitismo, que envenena el camino ecuménico”, añadió el Pontífice durante la audiencia realizada en el Palacio Apostólico.

El Papa Francisco recibe a miembros del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos
El Santo Padre recordó los diferentes encuentros ecuménicos a los que asistió, tanto en Roma como fuera de Italia, a lo largo de este año y afirmó que “cada una de estas reuniones ha sido para mí una fuente de consuelo al constatar que el deseo de comunión permanece vivo con intensidad”.

“La unidad de los cristianos es un requisito esencial de nuestra fe – subrayó Francisco–. Un requisito que fluye desde el fondo de nuestro ser como creyentes en Jesucristo. Llamamos a la unidad porque invocamos a Cristo. Queremos vivir la unidad porque queremos seguir a Cristo, vivir su amor, gozar del misterio de su unidad con el Padre, que es la esencia del amor divino”.

El Obispo de Roma recordó el carácter divino del camino ecuménico, ya que “la unidad no es el resultado de nuestros esfuerzos humanos, o el producto de la diplomacia eclesiástica, sino que es un don del cielo”. Según explicó, “no somos capaces de llegar a la unidad por nosotros mismos, ni tampoco podemos decidir sobre la forma y los tiempos” en que se producirá dicha unidad.

“¿Cuál es, por lo tanto, nuestro rol? –se preguntó–. ¿Qué es lo que debemos hacer para promover la unidad de los cristianos? Nuestra tarea consiste en acoger nuestro don y hacerlo visible a todos”.

“Desde este punto de vista –continuó–, la unidad, antes que una meta, es un camino con su propia hoja de ruta y su ritmo, con sus retrasos y sus aceleraciones, e incluso con sus pausas. La unidad, como todo camino, requiere paciencia, tenacidad, esfuerzo y compromiso. No elimina los conflictos ni los contrastes, de hecho, muchas veces puede dar lugar a nuevos malentendidos”.

Francisco advirtió contra aquellos que no tienen una disposición sincera a seguir ese camino. “La unidad sólo puede ser recibida por aquellos que deciden avanzar hacia una meta que hoy puede parecer muy lejana. Sin embargo, todo aquel que viaje en esa dirección resultará consolado por la experiencia de comunión que alegremente se vislumbra, aunque no se ha logrado plenamente, todavía”.

“¿Y qué vínculo puede unir a todos los cristianos más que la experiencia de ser pecadores y, al mismo tiempo, objeto de la infinita misericordia de Dios?”, planteó el Papa de forma retórica.

La cooperación, el diálogo, la oración conjunta, son signos de que ese ecumenismo es real, y que, en muchos aspectos, los cristianos ya estamos unidos, aunque hay que profundizar en esa unidad: “Del mismo modo, la unidad del amor ya es una realidad en el momento en que aquellos a los que Dios ha llamado a formar parte de su pueblo, anuncian juntos las maravillas que ha hecho por nosotros”.

“Hay que recordar que cuando caminamos juntos nos sentimos como hermanos: rezamos juntos, colaboramos en el anuncio del Evangelio y en el servicio a los unidos… Todas las diferencias teológicas y eclesiológicas que han dividido a los cristianos se superarán a lo largo de este caminar. No sabemos cómo y cuándo, pero ocurrirá según lo que el Espíritu Santo nos quiera sugerir por el bien de la Iglesia”.

El Pontífice también insistió en que “la unidad no es uniformidad”. “Las diferentes tradiciones teológicas, litúrgicas, espirituales y canónicas que se han desarrollado en el mundo cristiano, cuando permanecen enraizadas de forma auténtica en la tradición apostólica, son una riqueza y no una amenaza para la unidad de la Iglesia”.

En este sentido, aseguró que “tratar de suprimir esa diversidad va en contra del Espíritu Santo, que actúa enriqueciendo la comunidad de creyentes con una variedad de dones”.

“La tarea ecuménica implica –por lo tanto– el respeto a la legítima diversidad, a superar las diferencias irreconciliables con la unidad que Dios nos pide. La persistencia de estas diferencias no debe paralizarnos, sino que debe llevarnos a buscar juntos la forma de hacer frente con éxito a esos obstáculos”.

“La comunidad cristiana, con su pluralidad, está llamada no a competir, sino a colaborar”, concluyó.

Tres claves del Papa Francisco para avanzar en el ecumenismo

POR MIGUEL PÉREZ PICHEL

El Papa Francisco propuso tres ejes para avanzar en el camino común de los cristianos y profundizar en el ecumenismo: oración, testimonio y misión.

El Obispo de Roma se refirió a estas claves ante el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, Justin Welby, a quien recibió en el Vaticano en ocasión de los 50 años del histórico encuentro entre el Beato Pablo VI y el Arzobispo Michael Ramsey.

Sobre la oración, el Pontífice recordó la presencia del líder anglicano ante la tumba de San Pedro para rezar. “Nunca nos cansaremos de pedir juntos e insistentemente al Señor por el regalo de la unidad”, indicó el Papa.

En relación al testimonio, señaló que “estos cincuenta años de encuentro e intercambio, así como de reflexión y textos comunes, nos hablan de cristianos que, por la fe y con fe, se han escuchado unos a otros y han compartido su tiempo y su energía. Ha crecido la convicción de que el ecumenismo no es un empobrecimiento, sin una riqueza; ha madurado la certeza de que lo que el Espíritu ha sembrado en el otro produce una cosecha común”.

“Atesoremos esa herencia y seamos conscientes de que estamos llamados a ofrecer al mundo cada día, como nos pidió Jesús, el testimonio de nuestro amor y unidad”, exhortó.

También profundizó en la idea de la misión y recordó que hay un tiempo para todo. “Ahora es el tiempo en que el Señor nos interpela de forma particular a salir de nosotros mismos y de nuestro entorno con el fin de llevar su amor misericordioso a un mundo sediento de paz”.

“Ayudémonos el uno al otro a poner las exigencias del Evangelio en el centro y entregarnos en esta misión”, alentó el Papa.

El Pontífice recordó los numerosos frutos del encuentro entre Pablo VI y el arzobispo Ramsey: “basta con pensar en la apertura del Centro Anglicano en Roma, el nombramiento del representante permanente del Arzobispo ante la Santa Sede, y el inicio de un diálogo teológico”.

El Papa pide reflexiones precisas en el diálogo teológico con los luteranos

Redacción ACI Prensa



El Papa Francisco pidió impulsar el diálogo ecuménico entre católicos y luteranos reflexionando con precisión en temas teológicos sobre la Iglesia, la Eucaristía y el ministerio eclesial.

En una audiencia que concedió este lunes 4 de junio en el Vaticano a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Alemana, el Santo Padre pidió que católicos y luteranos se apoyen “unos a otros en el camino, también llevando adelante el diálogo teológico”.

“Ningún diálogo ecuménico –aseguró– puede avanzar quedándonos parados. Debemos continuar: no con el ansia de correr hacia delante para alcanzar metas codiciadas, sino caminando juntos con paciencia, bajo la mirada de Dios”.

“Algunos temas, pienso en la Iglesia, la Eucaristía y el ministerio eclesial, merecen reflexiones precisas y bien consensuadas”. “El ecumenismo pide no ser elitistas, sino implicar todo lo posible a los hermanos y hermanas en la fe, creciendo como comunidad de discípulos que rezan, aman y anuncian”.

El Pontífice, que destacó “el empeño ecuménico” de la delegación, recordó “con alegría” su visita a Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016 con motivo de la Conmemoración común de la Reforma protestante.

Aquel encuentro entre el Papa y las iglesias luteranas se caracterizó, según el Santo Padre, por un “espíritu de comunión fraterna”. En este sentido, reflexionó sobre las relaciones entre católicos y luteranos 500 años después del cisma entre ambas comunidades.

“Gracias a Dios, hemos podido constatar que quinientos años de historia, en ocasiones muy dolorosa, que nos han visto enfrentados y a menudo en conflicto, han dejado espacio, en los últimos cincuenta años, a una comunión creciente”.

Para Francisco, no hay duda de que tras este acercamiento se encuentra el Espíritu Santo: “Gracias a la obra del Espíritu, a los encuentros fraternos, a gestos importantes, a la lógica del Evangelio más que a las estrategias humanas, así como por medio del diálogo oficial luterano-católico, ha sido posible superar viejos prejuicios entre ambas partes”.

Asimismo, subrayó que el encuentro de Lund marcó un punto de inflexión en las relaciones ecuménicas. “La conmemoración común de la Reforma nos ha confirmado que el ecumenismo continuará a marcar nuestro camino”.

Destacó que ese diálogo “es cada vez más una necesidad y un deseo, como muestras las numerosas oraciones en común y tantos encuentros ecuménicos que se han producido el año pasado en todo el mundo”.

“No nos olvidemos de comenzar por la oración, porque el camino a seguir no lo marcan los planes humanos, sino el Espíritu Santo. Sólo Él abre el camino e ilumina los pasos que se deben dar”.

El Obispo de Roma afirmó que “como cristianos, católicos y luteranos, estamos llamados, por encima de todo, a amarnos intensamente, de corazón, los unos a los otros”. “El Espíritu de amor no puede más que empujarnos hacia los senderos de la caridad”.

Asimismo, “estamos llamados a aliviar juntos las miserias de los necesitados y de los perseguidos. Los sufrimientos de tantos hermanos oprimidos por su fe en Jesús son también una invitación presente a alcanzar una unidad entre nosotros que cada vez sea más concreta y visible”, concluyó.

Mayor unidad y búsqueda de la paz, objetivos urgentes del ecumenismo según el Papa

Redacción ACI Prensa

Una de las principales actividades de la agenda del día del Papa Francisco fue un encuentro con Su Beatitud Rastislav, Metropolita de las Tierras Checas y de Eslovaquia, y Arzobispo de Prešov, en el que renovó el llamado a la unidad y a la búsqueda de una paz común.

El Papa pidió bendecir “a Dios por los lazos espirituales que nos unen y que nos animan a continuar en la construcción mutua y en la búsqueda común de la paz, don del Resucitado”.

Recordó a su vez que en la Basílica de San Clemente se encuentra la tumba de San Cirilo, “apóstol de los eslavos, cuya predicación ha difundido la fe en las tierras donde vuestra Iglesia desarrolla su misión”.

En su discurso, mencionó que “todavía hoy día los sufrimientos de muchos hermanos y hermanas perseguidos a causa del Evangelio son un reclamo urgente, que nos interpela a buscar una mayor unidad”.

Al hablar de la evangelización, afirmó que “para anunciar al Señor no basta reafirmar los esquemas del pasado, sino que lleva consigo la escucha del Espíritu Santo, que siempre inspira vías nuevas y valientes para evangelizar a los contemporáneos”.

“Lo hace también hoy, también en países tradicionalmente cristianos a menudo marcados por la secularización y la indiferencia”.

El ejemplo de los santos Cirilo y Metodio “nos recuerdan que la unidad no significa uniformidad, sino reconciliación en la diversidad en el Espíritu Santo”, concluyó.

El viaje del Papa a Ginebra, clave para el ecumenismo

Siria, Jerusalén, el desarme atómico... ejes del debate con el mundo evangélico


por Francesco Gagliano

A muchos parece muy interesante, y estimulante, que el Papa Francisco desee llamar la atención sobre la centralidad del ecumenismo que ha enseñado a practicar sin refugiarse en grandes y solemnes declaraciones.

"Que un Papa haya podido visitar Ginebra y haya podido también establecer contactos cordiales con las autoridades internacionales, con los Representantes de las familias religiosas no católica, a nosotros nos parece que es uno de los 'signos del tiempo' que el optimismo cristiano de nuestro inolvidable Predecesor, Juan XXIII, sabía descubrir espléndidamente al interior de las inmensa trasformaciones del mundo moderno". 

Con estas palabras el Papa Montini se despidió el 10 de junio 1969, después de haber pasado algunas horas en la ciudad de Ginebra. Se trató de un viaje importante come subrayaron muchos expertos y observadores. De hecho era la primera vez que un Pontífice visita la sede del Consejo Ecuménico de las Iglesias. En su saludo, Pablo VI, dejó traslucir plenamente el espíritu con el cual deseaba marcar su gesto, del modo más coherente posible con su Predecesor Juan XXIII, es decir unidad e fraternidad con los hermanos de las iglesias reformadas, que nacen y se consolidan en el nombre de Cristo.

Cuarenta y nueve años después, Papa Francisco será el tercer Pontífice que irá a Suiza, y lo hará con motivo de los 70 años de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Entre esta visita y la de Pablo VI se deben recordar las cuatro visitas de san Juan Pablo II durante su largo pontificado.

Medio siglo después del viaje de Papa Montini se tiene la impresión que el de Bergoglio será, realmente, un 'signo de los tiempos' como indicó Pablo VI, y se puede agregar con sus palabras, "en las inmensas transformaciones del mundo moderno". En estos días, diversas fuentes han subrayado que, en el curso de su visita, Francisco y los hermanos de las iglesias reformadas discutirán sobre diferentes temas de gran actualidad, urgencia y relevancia.

Entre ellos, se citan las cuestiones de la paz y de la guerra, del desarme atómico, los conflictos internos, Siria y Medio Oriente, Ciudad Santa de Jerusalén, o la persecución de los cristianos en varias regiones del mundo.

El cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, durante la presentación de la visita papal del próximo 21 de junio, ha dicho que se tratará de delinear acciones de justicia, de asistencia humanitaria de caridad fraterna en el alto y noble espíritu ecuménico que enmarca la visita papal: "Caminar, rezar y trabajar juntos".


Estas tres palabras deben dar de inmediato la dimensión real del ecumenismo que, come ha dicho muchas veces Francisco, se edifica caminando ... come dice el gran poeta español Antonio Machado: 

"Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar".

Y esta exhortación de Bergoglio, a cinco años de su elección, se evidencia de un modo notable un centro neurálgico del pontificado: el movimiento, los procesos, "el armar líos" ... para salir del pantano, para crear y organizar respuestas creativas y armónicas y adecuadas a los tantos desafíos de la Iglesia al inicio del tercer milenio.

A muchos parece muy interesante, y estimulante, que Papa Francisco al cumplir el 13 de marzo los primeros cinco años de su elección, con su visita a Ginebra, desee llamar la atención sobre la centralidad del ecumenismo que ha enseñado a practicar sin refugiarse en grandes y solemnes declaraciones que luego se olvidan.

Por eso, en estos cinco años resuenan en el corazón de centenares de millones de católicos palabras de la Evangelii gaudium que recuerda: "La credibilidad del anuncio cristiano sería mucho mayor si los cristianos superaran sus divisiones y la Iglesia realizara "la plenitud de catolicidad que le es propia, en aquellos hijos que, incorporados a ella ciertamente por el Bautismo, están, sin embargo, separados de su plena comunión". Tenemos que recordar siempre que somos peregrinos, y peregrinamos juntos.

Para eso, hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas, y mirar ante todo lo que buscamos: la paz en el rostro del único Dios. Confiarse al otro es algo artesanal, la paz es artesanal. Jesús nos dijo: "¡Felices los que trabajan por la paz!" (Mt 5,9). En este empeño, también entre nosotros, se cumple la antigua profecía: "De sus espadas forjarán arados" (Is 2,4). Bajo esta luz, el ecumenismo es un aporte a la unidad de la familia humana".

Mensaje conjunto del Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé por la 
jornada mundial de oración por el cuidado de la creación


La historia de la creación nos presenta una vista panorámica del mundo. La Escritura revela que, «en el principio», Dios quiso que la humanidad cooperara en la preservación y protección del medio ambiente. En un primer momento, como se lee en el Génesis, «no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo» (2,5). La tierra nos fue confiada como un don y un legado sublime, del que todos somos responsables hasta que, «al final», todas las cosas en el cielo y en a tierra serán recapituladas en Cristo (cf. Ef 1,10). Nuestra dignidad y bienestar humano están profundamente conectados con nuestro cuidado por toda la creación.

Sin embargo, «mientras tanto», la historia del mundo presenta un contexto muy diferente. Revela un escenario moralmente decadente donde nuestra actitud y comportamiento hacia la creación oscurece nuestra vocación como cooperadores de Dios. Nuestra propensión a interrumpir los delicados y equilibrados ecosistemas del mundo, nuestro deseo insaciable de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, y nuestra codicia ilimitada de ganancias en los mercados, todo esto nos ha alejado del sentido original de la creación. No respetamos ya la naturaleza como un regalo compartido; por el contrario, la consideramos una posesión privada. Ya no nos relacionamos con la naturaleza para sostenerla, sino que la dominamos para sostener nuestras propias invenciones.

Las consecuencias de esta cosmovisión alternativa son trágicas y duraderas. El medioambiente humano y el de la naturaleza se están deteriorando juntos, y este deterioro del planeta recae sobre las personas más vulnerables. El impacto del cambio climático afecta, ante todo y más que nada, a los que viven en la pobreza en todos los rincones del mundo. Nuestra obligación de usar los bienes de la tierra con responsabilidad implica el reconocimiento y el respeto de todas las personas y de todos los seres vivos. La urgente llamada y el desafío de cuidar la creación son una invitación dirigida a toda la humanidad para que trabaje en favor de un desarrollo sostenible e integral.

Por tanto, unidos en un mismo interés por la creación de Dios y reconociendo la tierra como un bien a compartir, invitamos fervientemente a todas las personas de buena voluntad a que el 1 de septiembre dediquen un tiempo de oración por el medio ambiente. Con este motivo, queremos dar las gracias al Creador amoroso por el gran don de la creación y comprometernos en su cuidado y preservación por el bien de las generaciones futuras. Después de todo, sabemos que nuestro trabajo es en vano si el Señor no está a nuestro lado (cf. Sal 126-127), si la oración no está en el centro de nuestra reflexión y celebración. En efecto, un objetivo de nuestra oración es cambiar el modo en que percibimos el mundo para modificar la manera de cómo nos relacionamos con él. El objetivo de nuestro compromiso es el de empeñarnos en alcanzar una mayor simplicidad y solidaridad en nuestras vidas.

Hacemos un llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero sobre todo para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida. Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio.

Vaticano-Fanar, 1 de septiembre de 2017
Papa Francisco y Patriarca Ecuménico Bartolomé

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