Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

martes, 10 de abril de 2018

ENCUENTRO NACIONAL EN ZARAGOZA



Las Misioneras de la Unidad han organizado a través de la Asociación Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad” en colaboración con la Delegación Episcopal de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de la Diócesis de Zaragoza. un Encuentro Ecuménico Nacional con el lema "LA MISIÓN NOS LLAMA A LA UNIDAD"

PROGRAMA 

Día 4 de mayo.

21'00 horas: Cena en la Casa de Espiritualidad Misioneras Nazarenas.
Alojamiento.

Día 5 de mayo.

09'00 horas: Desayuno

10'00 horas: Presentación. Oración. ¿Pendiente de confirmar la asistencia del Sr. Obispo de Huesca/Jaca o del Sr. Arzobispo de Zaragoza?

10'30 horas: Primera ponencia. D. Antonio Moreno, sacerdote. Ecumenista.

11'30 horas: Café. Descanso.

12'00 horas: Segunda ponencia. Cristina Inogés. Teóloga. "NEGRO CLARO (que no es gris). LA UNIDAD POSIBLE EN LA IGLESIA QUE ESTÁ FUERA DE LA IGLESIA"

13'00 horas: Coloquio.

14'00 horas: Comida.

16,30 horas: Mesa redonda. “Situación Actual del Ecumenismo”

Participan: 
  • Misioneras de la Unidad.
  • Equipo Ecuménico Sabiñánigo.
  • Grupo ecuménico de San Miguel
  • Comunidad de Chemin Neuf.

18'00 horas: Café descanso.

18'30 horas: ACEMU.

20'00 horas: Oración. Fin Jornada del Encuentro.

Día 6 de mayo.

09'00 horas: Desayuno.

10'00 horas: Visita panorámica a la ciudad con guía local. Explicación de la Plaza del Pilar y su entorno.

11'30 horas: Fin de las visita.

12'00 horas: En la Basílica del Pilar se celebra la Eucaristía cada hora.


ORGANIZA

Asociación Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad”
Contactar: Misioneras de la Unidad.
Tel. 91 367 58 40
agueda@centroecumenico.org


COLABORA
Delegación Episcopal de Ecumenismo y Diálogo interreligioso, Diócesis de Zaragoza.
Plaza de La Seo, 6. 3º. Tel. 976 394 800. ZARAGOZA
Móvil: 609 808 662

Inscripciones:

ACEMU (Misioneras de la Unidad)
Teléfono 913 675 840 – agueda@centroecumenico.org

Sin alojamiento:
Delegación episcopal de Ecumenismo. Zaragoza
Teléfono 609 808 662 - ecuydiazaz@gmail.com

Pensión completa habitación doble: 75 €
Pensión completa habitación sencilla: 85 €
Comidas sueltas: 15 €

Casa de Espiritualidad de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret
Jardiel, s/n. 50001. ZARAGOZA



viernes, 6 de abril de 2018

LA CATEDRAL LUTERANA DE LUND ACOGERÁ MISAS CATÓLICAS POR PRIMERA VEZ EN MEDIO MILENIO


La catedral luterana de Lund acogerá misas católicas por primera vez en medio milenio

por Jesús Bastante

HISTÓRICO AVANCE ECUMÉNICO TRAS EL HISTÓRICO VIAJE DEL PAPA A SUECIA

Desde la visita de Francisco, ya se realizaban vísperas ecuménicas mensuales en el templo

La Reforma triunfó en Suecia. Los templos católicos pasaron a ser protestantes y, durante medio siglo, templos como la catedral de Lund no acogieron ninguna celebración católica. Hace ahora dos años, en un gesto histórico, el Papa Francisco viajó a esta localidad para conmemorar, junto a los líderes protestantes, el V Centenario de la Reforma.

Ese histórico viaje comienza ahora a dar sus frutos, con un motivo circunstancial: las obras de restauración en la Iglesia católica de Santo Tomás. Por ello, a partir de 21 de octubre, la catedral de Lund retomará los servicios dominicales de misa católica durante el período que duren dichas obras.

"Se trata de una colaboración verdaderamente insólita entre la parroquia católica de Santo Tomás y la Iglesia Luterana; una continuación de la amistad que hemos desarrollado en estos años", asegura la capellán luterana de la catedral, Lena Sjöstrand.

Como señalamos, después de la histórica visita de Francisco a la Catedral de Lund en 2016, se han dado pasos concretos e importantes hacia una mayor cooperación ecuménica entre católicos y luteranos en esta ciudad. Un ejemplo de este acercamiento es que desde entonces se han realizado vísperas ecuménicas mensuales tanto en la catedral como en la iglesia católica de Santo Tomás.

El paso de celebrar misa católica en la catedral luterana no es solo una solución práctica: la comunidad catedralicia interpreta la cooperación ecuménica como una forma de representar el espíritu del documento "De conflicto a comunión", el documento ecuménico que refleja las conversaciones de 50 años entre católicos y luteranos, y que también dio su nombre a la reunión en Lund en 2016. El documento fue firmado por el obispo Munib Younan de la Federación Luterana Mundial y por el Papa Francisco.

"Este encuentro ha conmovido a mucha gente y nos complace observar que no ha sido un evento del pasado, sino que existe una continuidad real que fortalece nuestras relaciones", expresa la capellana luterana Lena Sjöstrand.

La Iglesia Católica y los luteranos no tienen la misma visión sobre la celebración de la Eucaristía y la Santa Misa no se celebrará de manera conjunta en la catedral. Pero en lugar de enfocarse en lo que separa a las dos confesiones de fe cristiana, optan de este modo, por enfocarse en lo que les une, es decir, la Palabra de Dios, el bautismo, la oración y los actos de caridad.

FUENTE
www.periodistadigital.com



jueves, 5 de abril de 2018

ECOLOGÍA: LUGAR DE ENCUENTRO DE RELIGIONES



La Asociación para el Diálogo Interreligioso e Interconviccional en Aragón ADIA ha convocado la siguiente conferencia:

ECOLOGÍA: LUGAR DE ENCUENTRO DE LAS RELIGIONES

por Juan José Tamayo

Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) es doctor en teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. Dirige la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría en la Universidad Carlos III de Madrid y es profesor invitado en numerosas universidades nacionales e internacionales. Es, asimismo, secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, miembro de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones y del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación. Colabora en algunas de las principales revistas latinoamericanas y europeas de teología, ciencias sociales y ciencias de las religiones, así como en el diario El País, El Periódico de Cataluña y El Correo. Figura clave de la teología de la liberación y de la teología de las religiones en Europa, ha publicado más de sesenta obras, muchas de ellas traducidas a varios idiomas.


MARTES 10 DE ABRIL
19'00 HORAS
Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón
c/ Doctor Cerrada 22
ZARAGOZA




miércoles, 4 de abril de 2018

CURSO A DISTANCIA DE DIÁLOGO INTERRELIGIOSO. ARGENTINA.



FORMACIÓN EN Y PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO

XII CURSO DE VALORES RELIGIOSOS  
AÑO 2018

PROYECTO EDUCATIVO SOCIAL

Días y Horarios: Lunes y miércoles de 18'00 a 20'00 horas – 2 horas cátedras de 45 minutos con un breve receso intermedio. En algunos casos, por excepción, las clases comenzarán a las 17'30 horas y terminarán, aproximadamente, a las 20'00 horas.

Duración: Las clases se desarrollarán durante el año, descontando, dentro de lo posible, días festivos nacionales (en Argentina) y religiosos de los credos de las religiones abrahámicas, desde el lunes 7 de mayo a noviembre (fecha y lugar a confirmar).

Lugar: Universidad Blas Pascal UBP, Rodríguez Peña 1085, Ciudad de Buenos Aires 

Asistencia: Los alumnos que quieran acceder al certificado de reconocimiento por su asistencia, tendrán que tener acreditado el 75 % de presencia en clases.

Destinatarios: Personas de diferentes confesiones cristianas o distintos credos que estén interesadas o involucradas en el diálogo ecuménico o interreligioso.

Inauguración oficial e iniciación del curso: lunes 7 de mayo (fecha y lugar a confirmar)

Inscripción GRATUITA sólo por la página web: www.valoresreligiosos.com.ar

Consultas a la oficina de Valores Religiosos: 011-4815-5114 // 4816-2795 (teléfonos de Argentina) de 13'00 a 17'00 horas




martes, 3 de abril de 2018

NUEVO LIBRO DE JUAN PABLO GARCÍA MAESTRO



La opción misionera renovará la Iglesia de Juan Pablo García Maestro

Además de una presentación técnica del libro os ofrecemos la presentación del Libro que realizó el pastor Alfredo Abad, Presidente de la Iglesia Evangélica Española el pasado 16 de marzo en Valladolid

El autor Juan Pablo García Maestro, amigo del EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO, que recordamos estuvo en Sabiñánigo en la inauguración de este curso ecuménico 2017-2018, reflexiona en esta obra sobre la preocupación por llevar a la Iglesia a una nueva etapa evangelizadora, capaz de dar una respuesta más eficaz a las demandas de la sociedad actual. Partiendo de esta necesidad, propone pasar a la acción, no reducir la evangelización al simple anuncio del Evangelio sino profundizar, como sugiere el actual pontífice, en una Iglesia «en salida», siempre desde la perspectiva de la renovación misionera.

FICHA TÉCNICA
Autor: GARCÍA MAESTRO; JUAN PABLO 
Colección: QUÉ IGLESIA
Tema: Iglesia.Magisterio
Número de páginas: 224
Editorial: SAN PABLO COMUNICACION SSP
Formato: 150 x 225
ISBN: 9788428554589

Juan Pablo García Maestro, religioso de la Orden Trinitaria, nació en Campaspero (Valladolid). Se licenció en 1989 en Filosofía y Teología en la Universidad Gregoriana de Roma y, diez años más tarde, se doctoró en Teología en la Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. Actualmente, enseña Cristología, Teología Fundamental y Eclesiología en el Instituto Superior de Pastoral (Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid) y, desde hace tres años, en la Universidad Pontificia de Salamanca es profesor de Teología Pastoral Fundamental y Especial. Además, da clases como profesor invitado en el Instituto San Pío X de Catequética y en el Instituto Superior de Vida Religiosa. Por otro lado, es miembro del Consejo de redacción de las revistas Pastoral ecuménica y Salmanticensis, y desde 2011, forma parte de la Asociación de Teólogos Católicos de Europa.

PRESENTACIÓN DE ALFREDO ABAD

Juan Pablo García Maestro (Campaspero (Valladolid), es religioso de la Orden Trinitaria. Licenciado en filosofía y teología por la Universidad Gregoriana, y doctor en Teología por la Universidad Santo Tomas de Aquino, ambas de Roma. Es profesor del Instituto Superior de Pastoral de Madrid y en la Universidad Pontificia de Salamanca. Desde 2011 forma parte de la Asociación de Teólogos Católicos de Europa. Ha escrito numerosas obras, entre ellas Solo el amor nos puede salvar (2015), publicada en San Pablo. 

Me une una amistad fraterna con el profesor Juan Pablo García Maestro y compartimos la organización de varios eventos ecuménicos e incluso también las aulas del Instituto Superior de Pastoral al que ha tenido a bien invitarme. 

He descubierto su afición a la pelota vasca, y es que Juan Pablo es un pelotari. Un pelotari juega necesita precisión en la colocación y fuerza, ambas características están en el libro de este profesor vallisoletano, con tal buen juego que nos descoloca, y este buen juego se convierte en un importante aporte ecuménico con un buen anclaje bíblico y doctrinal. 

Agradezco esta ocasión de participar en la recensión de este trabajo suyo por nuestra relación de fraternidad y de convicciones compartidas, pero también por el tema tratado en su libro que es de enorme actualidad. 

No es fácil realizar la síntesis que el presenta, particularmente con la documentación que maneja y el conocimiento que expresa de la preocupación por la misión de la iglesia en la Iglesia Católica. Él ha sido un ardiente defensor de la aportación del Concilio Vaticano II, y lo compartí en su libro Eclesiología de la praxis pastoral (PPC 2012) en el que dedica una buena parte al movimiento ecuménico y al conocimiento de la cuestión protestante. 

Desde esta perspectiva, como pastor protestante, es desde la que me puedo acercar a la lectura de este nuevo volumen de su extensa obra (13) en libros y artículos. Particularmente en un tema que no ha sido de los espacios de encuentro especialmente ecuménicos: “la evangelización”. Tradicionalmente los protestantes hemos sido percibidos como una amenaza en nuestra actividad evangelizadora y a su vez nos hemos sentido amenazados en particular por las dinámicas de la Nueva Evangelización. Y ambos, católicos y protestantes hemos sido percibidos como amenaza por las iglesias ortodoxas desde la caída del muro de Berlín. No obstante, la mayor parte de los sentimientos de amenaza provienen de la confusión entre proselitismo y evangelización. El Consejo Mundial de Iglesias puso en marcha un grupo de trabajo en que participan desde 2006 la Iglesia Católico Romana y la Alianza Evangélica Mundial: “Debemos desarrollar una estrategia común de presencia en el espacio público, basada sobre los principios inscritos en la Charta Oecumenica, firmada por las iglesias cristianas europeas en 2001”, esta carta trata de las actividades misioneras en Europa y de la relación entre identidad religiosa e identidad nacional o étnica. 

Sin pretender responder a la cuestión del Grupo del Consejo Mundial de Iglesias sobre una estrategia común, el libro de Juan Pablo García Maestro es un documento en el que como pastor protestante me reconozco y reconozco planteamientos que son ampliamente compartidos. 

Señala en la página 167, en palabras del Papa Francisco “La verdadera apertura implica mantenerse firme en las propias convicciones más hondas, con una identidad clara y gozosa, pero abierto a comprender al otro y sabiendo que el diálogo realmente puede enriquecer a cada uno. No nos sirve una apertura diplomática…” 

Tengo que reconocer que este es para mi uno de los aspectos más sensibles de este libro, el modo en que a partir de los textos importantes de la Iglesia Católica sobre la misión y la evangelización se identifica y presenta un modelo pastoral de evangelización que subraya lo esencial, conducir y mostrar a Cristo, dar testimonio de Cristo. 

En segundo lugar, quiero destacar la aproximación al tema de la evangelización desde los diferentes ámbitos de la teología pastoral en los que se mueve con comodidad. Una de las dificultades de este ejercicio es que como tal teología pastoral no solo sea teórico sino también práctico. Por contradictorio que parezca se puede hacer teología pastoral de modo teórico, sin embargo el profesor García Maestro lo hace con continuas propuestas y ejemplos que se pueden aplicar en las parroquias, en los diferentes ministerios y con recomendaciones a todas las instancias. 

Es cierto que con una parte de este libro me siento más identificado y lo alabo de manera especial. La continua referencia bíblica como fuente de inspiración y de argumento de la evangelización es un terreno común a todos los cristianos. En particular el capítulo segundo “la Biblia: fundamento de toda acción evangelizadora” y en el capítulo 8 “La nueva evangelización en lo social” el apartado sobre la Biblia como fundamento de nuestro compromiso en lo social, entre otros. 

Me cuesta más el capítulo sobre la religiosidad popular (5), no tengo tantas esperanzas de lo positivo que pueda resultar este ámbito como lugar teológico de la evangelización. No obstante, comparto la argumentación y el anhelo expresado de que realmente sea también un lugar de evangelización. 

En este año del 75 aniversario de la Conferencia Mundial de Fe y Constitución celebrada en Santiago de Compostela (1993) recogemos la exhortación que nos hizo la Asamblea de Santiago de Compostela: “En relación al testimonio las iglesias deben considerar las implicaciones de la koinonia para un cuidado responsable de la creación, por un justo reparto de los recursos del mundo, por una atención especial a los pobres a los excluidos, y por una común y mutuamente respetuosa evangelización que invite a cada uno a la comunión con Dios en Cristo. Pero más allá de todos los desafios particulares, las iglesias y el movimiento ecuménico, en si mismo, están llamados a la conversión a Cristo en una verdadera koinonía como la que reclama nuestro tiempo” (Párrafo 10 –parte- mensaje final FC 1993)

Este propósito que honraremos este año en varios eventos y actividades tiene como aval el libro que estamos presentando. Considero que el llamado a una evangelización que empieza por uno mismo es una llamada renovada a la “receta original”, que son las palabras con las que termina el trabajo del profesor García Maestro. 

No le duelen prendas en abordar temas controvertidos y difíciles y como suele hacer en todas sus publicaciones es sobre todo el profesor y el hombre de fe los que nos surgen afirmando con convicción, pero abriendo puertas y ventanas, como recomendó Juan XXIII en el aggiornamento de la Iglesia Católica. Lo hace el autor desde una profunda generosidad pastoral, pero sin dejar de enseñar lo que es la doctrina y la afirmación de su iglesia. Como decíamos al principio el ecumenismo no es diplomacia, pero la evangelización tampoco. 

Recomiendo este libro como expresión moderna de lo que es la evangelización, comprometida con la justicia y con una crítica de una globalización solo económica. Las citas que conviven en este trabajo son un ejemplo de la riqueza y diversidad de la expresión del Espíritu. Pero también como manual que aborda con claridad las cuestiones de nuestro tiempo y como ya he dicho las recomendaciones prácticas a todos los niveles, señalando las buenas prácticas de muy diferentes lugares eclesiales. 

Alfredo Abad






lunes, 2 de abril de 2018

EL ECUMENISMO ¿HACIA DÓNDE VAMOS?


El Ecumenismo ¿Hacia dónde vamos?, es la tercera y última sesión del ESTUDIO BÍBLICO ECUMÉNICO de este curso 2017 - 2018.

En esta ocasión esta tercera Sesión contará con dos ponentes, Ricardo Mur, sacerdote católico romano y Daniel Vergara, pastor metodista.

El lugar en el Club Parroquial Cristo Rey, como en las sesiones anteriores, la fecha el 11 de abril, miércoles y la hora las 20'00 horas.

La entrada es totalmente libre y gratuíta, estáis todos invitados.


domingo, 1 de abril de 2018

CARTA DE PASCUA - 2018

FELIZ PASCUA DE RESURECCIÓN


¡DIOS NOS HA SALVADO!


PASCUA 2018
por Fernando Jordán Pemán 

Queridos amigos: 

Cuando leemos o escuchamos noticias, nos gustaría que todas fuesen buenas: que el hambre hubiese desaparecido de la faz de la tierra, que las armas hubiesen enmudecido y que los hombres y mujeres empezásemos a querernos un poco más. 

O, una noticia todavía mucho más sorprendente: que se haya encontrado el secreto para hacer mucho más bueno el corazón de las personas, de modo que ni el egoísmo, ni la envidia ni el odio, tengan lugar en el interior de cada uno de nosotros. Una noticia que nos hable de que cuando nos encontramos con otras personas, sólo pensamos ya en ¿cómo hacerle más feliz? Una noticia que se ha publicado con mucha fuerza, con mucho “ruido” y por muchos voceadores. 

Nosotros cristianos, tenemos una gran noticia. Ésta es la gran noticia, la Buena Noticia que hace posible todas las buenas noticias que cada uno de nosotros queremos oír: Que a Jesús lo mataron, pero Dios lo resucitó. Es sin duda, la mayor de las noticias. 

Amigos, ésta es la Buena Noticia que la Iglesia está celebrando con volteo de campanas y alegría desbordada. ¡Por eso se ha vestido de fiesta y está estrenando el ALELUYA! Porque, ¡DIOS NOS HA SALVADO! 

Allí empezó todo. En ese sepulcro vacío que nos habla de que la muerte no tiene la última palabra. La noticia corrió rápidamente y la gritaron desafiando a las autoridades, la proclamaron como testigos de algo que les superaba, pero dónde intuían que se encerraba la salvación, el sentido de la vida. Los apóstoles, incrédulos y cobardes, lo vieron tan claro que no podían dejar de proclamar: ¡CRISTO VIVE! 

Pronto se embarcaron muchas otras personas en esta aventura y muchos siguen hoy corriendo la noticia de generación en generación. También nosotros estamos llamados a ser testigos, a ser voceadores, embarcándonos en esa misma aventura para gritar en todos los rincones de la tierra que quien se une a Jesús Resucitado, se une a la vida, a la paz, a la felicidad. 

¡Enhorabuena Santa María! Fuiste la única que no se acercó al sepulcro, porque eras la única que creía que Jesús cumpliría su palabra: “Le matarán y al tercer día resucitará”. Danos un poco de esa fe y haremos más habitable este mundo. 

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN os desea, 

Fernando Jordán Pemán
párroco Parroquia Inmaculado Corazón de María
JACA




viernes, 30 de marzo de 2018

EL CRISTO DE VELAZQUEZ


Miguel de Unamuno, Año 1920

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno. Que eres, Cristo, el único
hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dio toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa.
Y es hermosa la luna solitaria,
la blanca luna en la estrellada noche
negra cual la abundosa cabellera
negra del nazareno. Blanca luna
como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo
del sol de vida, del que nunca muere.
Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador! 

A L B A 

Blanco estás como el cielo en el naciente
blanco está al alba antes que el sol apunte
del limbo de la tierra de la noche:
que albor de aurora diste a nuestra vida
vuelta alborada de la muerte, porche
del día eterno; blanco cual la nube
que en columna guiaba por el yermo
al pueblo del Señor mientras el día
duraba. Cual la nieve de las cumbres
ermitañas, ceñidas por el cielo,
donde el sol reverbera sin estorbo,
de tu cuerpo, que es cumbre de la vida,
resbalan cristalinas aguas puras
espejo claro de la luz celeste,
para regar cavernas soterrañas
de las tinieblas que el abismo ciñe.
Como la cima altísima, de noche,
cual luna, anuncia el alba a los que viven
perdidos en barrancos y hoces hondas,
¡así tu cuerpo níveo, que es cima
de humanidad y es manantial de Dios,
en nuestra noche anuncia eterno albor! 

O R A C I Ó N  F I N A L 

Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,
oye de nuestros pechos los sollozos;
acoge nuestras quejas, los gemidos
de este valle de lágrimas. Clamamos
a Ti, Cristo Jesús, desde la sima
de nuestro abismo de miseria humana,
y Tú, de humanidad la blanca cumbre,
danos las aguas de tus nieves. Águila
blanca que abarcas al volar el cielo,
te pedimos tu sangre; a Ti, la viña,
el vino que consuela al embriagarnos;
a Ti, Luna de Dios, la dulce lumbre
que en la noche nos dice que el Sol vive
y nos espera; a Ti, columna fuerte,
sostén en que posar; a Ti, Hostia Santa,
te pedimos el pan de nuestro viaje
por Dios, como limosna; te pedimosa
a Ti, Cordero del Señor que lavas
los pecados del mundo, el vellocino
del oro de tu sangre; te pedimos
a Ti, la rosa del zarzal bravío,
la luz que no se gasta, la que enseña
cómo Dios es quien es; a Ti, que el ánfora
del divino licor, que el néctar pongas
de eternidad en nuestros corazones. 
… 

¡Tráenos el reino de tu Padre, Cristo,
que es el reino de Dios reino del Hombre!
Danos vida, Jesús, que es llamarada
que calienta y alumbra y que al pábulo
en vasija encerrado se sujeta;
vida que es llama, que en el tiempo vive
y en ondas, como el río, se sucede. 
… 

Avanzamos, Señor, menesterosos,
las almas en guiñapos harapientos,
cual bálago en las eras remolino
cuando sopla sobre él la ventolera,
apiñados por tromba tempestuosa
de arrecidas negruras; ¡haz que brille
tu blancura, jalbegue de la bóveda
de la infinita casa de tu Padre
-hogar de eternidad-, sobre el sendero
de nuestra marcha y esperanza sólida
sobre nosotros mientras haya Dios!
De pie y con los brazos bien abiertos
y extendida la diestra a no secarse,
haznos cruzar la vida pedregosa
-repecho de Calvario- sostenidos
del deber por los clavos, y muramos
de pie, cual Tú, y abiertos bien de brazos,
y como Tú, subamos a la gloria
de pie, para que Dios de pie nos hable
y con los brazos extendidos. ¡Dame,
Señor, que cuando al fin vaya perdido
a salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acorcha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
Hijo del Hombre, Humanidad completa,
en la increada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
mi mirada anegada en Ti, Señor!

Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld




jueves, 29 de marzo de 2018

« UT UNUM SINT »

Perfecto comentario "Ut unun sint" de nuestro amigo y colaborador del EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO, el Teólogo y Ecumenista, profesor Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA, que viene como anillo al dedo para este Jueves Santo y que como en todos los escritos del P. Langa cuenta con ese carácter ecuménico que le caracteriza.


« UT UNUM SINT »


La Última Cena (Juan de Juanes)
por Pedro Langa Aguilar, OSA


Este sintagma latino, de espiritual deleite en su esencia y de señalado provecho por sus intenciones, es la contraseña de los ecumenistas, que lo citan a cada paso con tanto más contento y regocijo cuanto más grande es el fervor de su corazón al practicarlo. El movimiento ecuménico perdería, sin él, su razón de ser. Tampoco los obreros de esa Viña del Señor que es la Iglesia, careciendo de tan dulce regalo, podrían ir lejos en el duro, largo y siempre apasionante camino de la unidad. Tiene hondas raíces cristianas. Su savia nutricia es de embeleso. Y para dar con su carta fundacional es preciso adentrarse en el Cenáculo durante las horas solemnes de la Última Cena. Figura en el corazón de esa pieza maestra, única, que es la Oración Sacerdotal, la magna oración oblativa y de intercesión del Salvador a la hora de su sacrificio (Juan 17, 1-26).

Incrustada en esa fúlgida corona de alabanza al Padre, que es la oración de Jesús en las horas eucarísticas del Jueves Santo, hallamos esta preciosa gema del divino Maestro: «para que todos sean uno» (Juan 17, 21). Su marco ideal, no obstante, comprende este vistoso cuadro panorámico: «No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Juan 17, 20-21). Ora Jesús al Padre, siendo así, por la Iglesia de los creyentes reunidos con la fuerza del testimonio apostólico, para que su unidad suscite la fe en su misión salvadora (cf. 1 Jn 1, 1-3; 2, 24).

El Jueves Santo es conocido como Día del Amor fraterno, de la institución del sacerdocio, del sacramento de la Eucaristía, del mandamiento nuevo. Dicho y vivido todo con espíritu sutil y convergente hacia el gran misterio del Amor. No suele, en cambio, manejarse con similar frecuencia –y conste que le cuadra tanto por lo menos como a las otras razones dichas-, el rótulo Día del Ut unum sint, o más sencillamente aún: Día de la Unidad. Es lo cierto, sin embargo, que la frase escueta y limpia que gloso constituye del ecumenismo el fundamental y supremo afán. Él solo basta, y sobra, creo yo, para distinguir radicalmente entre ecumenismo y diálogo interreligioso. Él, asimismo, para afirmar de manera incuestionable y digna que el ecumenismo es, de suyo, movimiento cristológico y, por tanto, eclesial.

Grandes apóstoles de la unidad sintieron la vocación ecuménica al aire de esta plegaria sacerdotal; llevados del sobrenatural empuje propio del sintagma que comento. De tal suerte es ello así, que su vida toda discurrió al albur de tan sublime lema: a él se amoldaron, con él trabajaron, por él discurrieron. No sin dificultades, desde luego. Ni tampoco, a la postre, sin redoblados esfuerzos por sacar a la superficie un empeño, que de suyo es fatiga; un afán, que ante todo es entrega; y un don, que en sí mismo es gracia. El reto que aguarda a los ecumenistas, por tanto -y todo cristiano que de tal se precie debe ser ecumenista-, es enorme. Dudo mucho que la evangelización llegue a buen puerto si prescinde de la tarea ecuménica. 

Que el ecumenismo no sea cosa fácil, que el ecumenismo sea tarea de todos, que el ecumenismo, en fin, interpele, y arrastre, y exija de sus apóstoles un compromiso que no le va a la zaga de las más arduas y sublimes conquistas de la gracia es cosa tan evidente como la inmensa distancia que todavía falta por cubrir hasta ver coronada la meta de la plena unidad visible.

Sorprende que el cristianismo admita de todo en todo esta maravillosa máxima y, sin embargo, aún siga dividido y entre sí enfrentado, partidista y a la greña en sus aspiraciones de unidad. Produce sonrojo que los cristianos vivan aún, a estas alturas del empeño ecuménico, sin haberse puesto de acuerdo en la fecha de la celebración de la Pascua. Resulta lamentable que a la hora de practicar esta santa causa de la unidad cristiana surjan por doquier partidismos trasnochados y perturbadores, y se antepongan, a las cristalinas aguas evangélicas del Ut unum sint, razones de conveniencia, argumentos de pata de banco y motivos rastreros de un evangelio con hipotecas. El sintagma dicho, en fin, dio título a una de las más bellas encíclicas de san Juan Pablo II, la que luce con palabras del propio Redentor: Ut unum sint (25.05.1995).

Excelente coyuntura, en fin, la celebración del Jueves Santo para someter a concienzudo análisis lo que representa, implica y exige Ut unum sint dentro de la cristología y de la eclesiología, tratados teológicos ambos indisolublemente unidos. Cuanto más intensamente practique uno el ecumenismo, mayor será también su vivencia cristológica, es decir, lo que el propio Cristo pidió con él; y eclesiológica, o sea de la Iglesia, para la que Cristo lo colocó en el centro de su plegaria al Padre. Todo ecumenismo cuyas aspiraciones no contemplen dicho sintagma será necesariamente falso, y cualquier empeño en prescindir de él no dejará de ser pérdida de tiempo.

Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA
Teólogo y ecumenista
Jueves Santo de 2018





miércoles, 28 de marzo de 2018

ECUMENISMO ESPIRITUAL PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Aunque es de 2010 nos parece muy interesante publicar este Documento del papa Benedicto XVI


ECUMENISMO ESPIRITUAL PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Benedicto XVI a los participantes en la plenaria del dicasterio para el ecumenismo. 19 de Noviembre de 2010 

«La unidad de los cristianos es y seguirá siendo oración, habita en la oración. No se trata de un compromiso según categorías políticas, en las que entran en juego la habilidad de negociar o la mayor capacidad de encontrar arreglos». Lo reafirmó el Papa, el jueves 18 de noviembre, a los participantes en la plenaria del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, cuya fundación cumple en 2010 su 50˚ aniversario. 

Señores cardenales; venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas: 

Para mí es una gran alegría encontrarme con vosotros con ocasión de la plenaria del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, durante la cual reflexionáis sobre el tema: «Hacia una nueva etapa del diálogo ecuménico». Os saludo a cada uno cordialmente, y deseo agradecer de modo particular al presidente, monseñor Kurt Koch, también las cordiales expresiones con las que ha interpretado vuestros sentimientos. 

Ayer, como ha recordado monseñor Koch, celebrasteis con un solemne acto conmemorativo el 50° aniversario de la institución de vuestro dicasterio. El 5 de junio de 1960, en vísperas del concilio Vaticano II, que indicó como central para la Iglesia el compromiso ecuménico, el beato Juan XXIII creó el Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos, denominado después, en 1988, Consejo pontificio. Fue un acto que constituyó una piedra miliar para el camino ecuménico de la Iglesia católica. A lo largo de cincuenta años se ha recorrido mucho camino. Deseo expresar viva gratitud a todos aquellos que han prestado su servicio en el Consejo pontificio, recordando ante todo a los presidentes que se han sucedido: los cardenales Augustin Bea, Johannes Willebrands y Edward Idris Cassidy; y deseo dar las gracias especialmente al cardenal Walter Kasper, que ha guiado el dicasterio, con competencia y pasión, en los últimos once años. Expreso mi agradecimiento a los miembros y consultores, a los oficiales y colaboradores, a quienes han contribuido a realizar los diálogos teológicos y los encuentros ecuménicos y a cuantos han rezado al Señor por el don de la unidad visible entre los cristianos. Son cincuenta años en los que se ha adquirido un conocimiento más verdadero y una estima mayor con las Iglesias y las comunidades eclesiales, superando prejuicios sedimentados en la historia; ha crecido el diálogo teológico, pero también el de la caridad; se han desarrollado varias formas de colaboración, entre las cuales, además de las orientadas a la defensa de la vida, a la salvaguardia de la creación y a combatir la injusticia, ha sido importante y fructuosa la colaboración en el campo de las traducciones ecuménicas de la Sagrada Escritura. 

En estos últimos años, el Consejo pontificio se ha comprometido, entre otras cosas, en un amplio proyecto, llamado Harvest Project , para trazar un primer balance de las metas alcanzadas en los diálogos teológicos con las principales comunidades eclesiales desde el Vaticano II. Se trata de un valioso trabajo, que ha puesto de relieve tanto las áreas de convergencia como aquellas en las que es necesario seguir profundizando la reflexión. Dando gracias a Dios por los frutos ya recogidos, os aliento a proseguir en vuestro empeño por promover una correcta acogida de los resultados alcanzados y por dar a conocer con exactitud el estado actual de la investigación teológica al servicio del camino hacia la unidad. Hoy algunos piensan que ese camino, especialmente en Occidente, ha perdido su impulso; se percibe la urgencia de reavivar el interés ecuménico y de dar nueva fuerza a los diálogos. Además, se plantean desafíos inéditos: las nuevas interpretaciones antropológicas y éticas, la formación ecuménica de las nuevas generaciones, la ulterior fragmentación del escenario ecuménico. Es esencial tomar conciencia de estos cambios e identificar los caminos para avanzar de manera eficaz a la luz de la voluntad del Señor: «Que todos sean uno» (Jn 17, 21)

También con las Iglesias ortodoxas y las antiguas Iglesias orientales, con las cuales existen «vínculos estrechísimos» (Unitatis redintegratio , 15), la Iglesia católica prosigue con pasión el diálogo, tratando de profundizar de modo serio y riguroso el patrimonio teológico, litúrgico y espiritual común, y de afrontar con serenidad y compromiso los elementos que todavía nos dividen. Con los ortodoxos se ha llegado a tocar un punto crucial de confrontación y de reflexión: el papel del Obispo de Roma en la comunión de la Iglesia. Y la cuestión eclesiológica ocupa también el centro del diálogo con las antiguas Iglesias orientales: a pesar de muchos siglos de incomprensión y de lejanía, se ha constatado con gozo que se ha conservado un precioso patrimonio común. 

Queridos amigos, pese a que se presentan nuevas situaciones problemáticas o puntos difíciles para el diálogo, la meta del camino ecuménico sigue invariada, así como el compromiso firme de perseguirla. No se trata, sin embargo, de un compromiso según categorías —por decirlo así— políticas, en las que entran en juego la habilidad de negociar o la mayor capacidad de encontrar arreglos, de modo que podamos esperar, como buenos mediadores, que, pasado cierto tiempo, se llegue a acuerdos aceptables para todos. La acción ecuménica se mueve en dos direcciones. Por una parte, la búsqueda convencida, apasionada y tenaz para encontrar toda la unidad en la verdad, para idear modelos de unidad, para iluminar oposiciones y puntos oscuros a fin de alcanzar la unidad. Y esto en el necesario diálogo teológico, pero sobre todo en la oración y en la penitencia, en el ecumenismo espiritual que constituye el corazón palpitante de todo el camino: la unidad de los cristianos es y seguirá siendo oración, habita en la oración. Por otra parte, otro movimiento operativo, que surge de la firme conciencia de que nosotros no sabemos la hora de la realización de la unidad entre todos los discípulos de Cristo y no la podemos conocer, porque la unidad no la «hacemos nosotros», la «hace» Dios: viene de lo alto, de la unidad del Padre con el Hijo en el diálogo de amor que es el Espíritu Santo; es participar en la unidad divina. Y esto no debe hacer que disminuya nuestro compromiso, es más, debe llevarnos a estar cada vez más atentos a captar los signos y los tiempos del Señor, sabiendo reconocer con gratitud lo que ya nos une y trabajando para que se consolide y crezca. En definitiva, también en el camino ecuménico, se trata de dejar a Dios lo que es únicamente suyo y de explorar, con seriedad, constancia y empeño, lo que es tarea nuestra , teniendo en cuenta que a nuestro compromiso pertenecen los binomios de actuar y sufrir, de actividad y paciencia, de fatiga y alegría. 

Invoquemos con confianza al Espíritu Santo, para que guíe nuestro camino y cada uno sienta con renovado vigor la llamada a trabajar por la causa ecuménica. Os aliento a todos a proseguir en vuestra obra; es una ayuda que prestáis al Obispo de Roma en el cumplimiento de su misión al servicio de la unidad. Como signo de efecto y gratitud, os imparto de corazón mi bendición apostólica.


martes, 27 de marzo de 2018

ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE CAMINO DEL CALVARIO



ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE CAMINO DEL CALVARIO 

por Carmen Herrero Martínez

«Vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante al dolor que me atormenta» (Lm 1,12). Estas palabras de la Santa Escritura, se las podemos aplicar a la Madre Dolorosa, la Madre del Redentor del mundo: Jesús. 

En el camino hacia el Calvario Jesús se encuentra con María, su madre, y María se encuentra con Jesús, su hijo amado, su predilecto, salido de sus entrañas. El intercambio de miradas es intenso, profundo, lleno de amor y de ternura; desde el silencio amante y compasivo. La mirada es el lenguaje más profundo e intimo entre los seres que se quieren. En este encuentro no hay palabras, la sola palabra es la mutua mirada que expresan el dolor intenso y profundo que hijo y madre viven. El dolor de la madre por su hijo ajusticiado, llevado al suplicio de la muerte, sin causa alguna, es profundo, indecible. El inocente, es condenado por los culpables, y la madre conocedora de la mentira que traman, asume desde la fe y el abandono el designo del Padre. La profecía de Simeón se ha cumplido: “una espada traspasará tu alma” (Lc 2, 35). Pero María, mujer de fe y de esperanza, asume este momento, desde la certeza de que la muerte no es el final para su hijo. ¿Cómo va a morir el que es la Vida? No, ¡esto es un absurdo! ¡Poderoso como es Dios, él vendrá en su ayuda! 

«No temas María, Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin” (Lc 1,32). Estas palabras el ángel Gabriel se las dijo a María, y ella cree contra toda esperanza. Y desde esa seguridad y esperanza, María, con su tierna mirada, infunde en su hijo, ánimo, fortaleza y confianza en el Padre que es quien sostiene su vida y dirige la historia de la salvación. María confía y adora el plan del Padre, aunque humanamente no lo comprenda y sea para ella tremendamente doloroso, sangrante. En medio de la profunda soledad de la Pasión de Jesús, María ofrece a su Hijo un bálsamo de ternura desde su fidelidad incondicional. Madre e hijo están íntimamente unidos, y nada podrá impedirles de llevar a cabo la voluntad del Padre. María dijo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38) y el hijo: “Heme aquí, Señor, para hacer tu voluntad” (Sal 40,8; Hb 10,7). Madre e hijo serán files a la Palabra. 

Si el corazón de María está traspasado por la lanza del dolor, no es menos el dolor que atraviesa el corazón del Hijo, al ver a su madre tan afligida y sumergida en tan profundo dolor. El verdadero amor hace suyo el dolor del ser amado. Y este es el caso de Jesús y María: cada uno hace propio el dolor del otro. Madre e hijo se funden en un mismo hágase tu voluntad, ofrecido al Padre por la salvación del género humano. María al decir “Heme aquí” en la Anunciación, asumió con todo lo que implicaba ese “hágase”, la historia de su propio hijo, haciéndola propia. Porque María es madre, sufre profundamente, y quiere abraza y llevar la cruz con su divino Condenado en el camino hacia el calvario. Pero no solamente abraza a Jesús, sino que en su inmenso corazón de Madre, abraza a los hombres y mujeres de todos los tiempos en la situación concreta que les toca vivir. Sintamos mirados con ternura y acompañados por María, nuestra Madre, en el calvario que podamos vivir y, a su ejemplo, seamos files al plan de Dios. 

La Iglesia [católica romana] llama a María: “corredentora con Cristo”, porque, de alguna manera, ella también murió en la cruz con su Hijo. No de una manera cruenta; pero sí de una manera mística. María, recorrió el camino del calvario y estuvo al pie de la cruz acompañando a su hijo amado, haciendo suya la pasión y muerte del hijo, salido de sus entrañas. La pasión del hijo es la pasión de la madre. Y la muerte del hijo es la muerte de la madre. 

Señor, Jesús, como María tu madre, también nosotros queremos acompañarte, ofrecerte nuestro consuelo y nuestro tierno y dulce amor, estando a tu lado en este camino en el que el dolor te desfigura y la cruz te aplasta. 

Contigo también queremos acompañar a tantos hermanos y hermanas que el dolor los tiene hundidos, desfigurados, sin poderse levantar ni mirar al horizonte; sin encontrar una mirada que les dé fortaleza para seguir caminando. Para ellos te pedimos la fe y la esperanza, y una madre buena que les mire con amor y les acompañe en su sufrimiento. Y a Ti, María, Madre del Hágase, del Amén, concédenos tu fe y confianza en los planes de Dios, Padre, aunque no siempre los comprendamos y nos sean punzantes y difíciles de cumplir. También te pedimos que consueles a tantas madres como sufren las “pasión” de sus hijos, y ayúdales a llevar la cruz con amor, acompañadas contigo en el camino del calvario. 

Carmen Herrero Martínez
Fraternidad Monástica de Jerusalén




lunes, 26 de marzo de 2018

“CONTINUAMOS REZANDO. NUESTRA HISTORIA EN SIRIA NO HA ACABADO”



La vida, rituales y tradiciones de las diferentes comunidades cristianas en Tierra Santa, y los pasos hacia un camino ecuménico que, a pesar de las dificultades, está vivo y es real, manifestado en el diálogo, encuentros y momentos de plegaria común. Un ejemplo de unidad y esperanza… ¡porque es precisamente en Jerusalén donde nació una Iglesia!

“Continuamos rezando. Nuestra historia en Siria no ha acabado”

De Alepo a Jerusalén, católicos y personas de otras religiones se unen en iniciativas de oración por la paz.


El drama de la guerra civil en Siria se ha intensificado en los últimos meses, sobre todo en la ciudad de Ghouta, situada a 20 km de Damasco.

Recientemente, el sacerdote salesiano de Alepo, Padre Mounir Hanachi, ha difundido un mensaje en el que afirma que los últimos siete años de guerra han sido difíciles, pero en estos días la situación es aún más dolorosa.

El franciscano, párroco de Alepo, Fr. Ibrahim Alsabagh, nos habla de la situación actual.

Fr. IBRAHIM ALSABAGH, ofm
Párroco latino de Alepo
“No hemos alcanzado la paz ni siquiera en Alepo. Ayer hubo muchos bombardeos sobre civiles en la parte oeste de la ciudad, y esta vez hemos contado muchos muertos y heridos.”

Incluso entre tanto dolor la fe persiste. En la parroquia de San Francisco de Alepo, por ejemplo, Fr. Ibrahim ha celebrado varias misas para niños en favor de la paz.

Fr. IBRAHIM ALSABAGH, ofm
Párroco latino de Alepo
“No es un secreto para nadie que la situación se está agravando cada vez más y cada día sentimos el ruido de las armas y de las declaraciones a favor de la guerra y de la muerte, en vez de a favor de la paz y de la vida. Continuamos rezando. No ha acabado nuestra historia en toda Siria.”

Frente a la complejidad de la situación en Siria, surgen en todo el mundo iniciativas que nos hacen creer en la esperanza. Aquí en Jerusalén, por ejemplo, representantes de diversas religiones rezan juntos por la paz.

Unas 50 personas pertenecientes a diversas confesiones y nacionalidades han participado en la oración dirigida por Fr. Émile, de la Comunidad de Taizé.

El momento, marcado por tiempos de silencio, cantos y oraciones en diferentes lenguas, tuvo lugar en la capilla del Instituto Ecuménico Tantur.

Fr. ÉMILE
Comunidad de Taize
“A veces las personas creen que el silencio pertenece a los monasterios, a los monjes, pero las personas de Dios deberían ser capaces de descubrir el silencio, la oración meditada y por ello ofrecemos este tipo de oraciones y las compartimos con las personas que vienen a Taizé.”

Hay diferencias entre los participantes, pero prevalece lo que nos une: El deseo de elevar a Dios súplicas por la paz en el mundo.

MARCIE LENK
Shalom Hartman Institute
“Creo que gastamos mucho tiempo rezando solos, de manera separada, y no tenemos muchas oportunidades para rezar juntos. Y lo necesitamos: Necesitamos escucharnos rezar, necesitamos sentarnos junto a alguien. Necesito a otras personas.”

VER VÍDEO



FUENTE:
www.cmc-terrasanta.com