Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

domingo, 15 de septiembre de 2013

SOBRE LA JUSTIFICACIÓN (II)



DECLARACIÓN CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN
Parte 2ª

4. Explicación de la interpretación común de la justificación

4.1 La impotencia y el pecado humanos respecto a la justificación

19. Juntos confesamos que en lo que atañe a su salvación, el ser humano depende enteramente de la gracia redentora de Dios. La libertad de la cual dispone respecto a las personas y las cosas de este mundo no es tal respecto a la salvación porque por ser pecador depende del juicio de Dios y es incapaz de volverse hacia él en busca de redención, de merecer su justificación ante Dios o de acceder a la salvación por sus propios medios. La justificación es obra de la sola gracia de Dios. Puesto que católicos y luteranos lo confesamos juntos, es válido decir que: 

20.Cuando los católicos afirman que el ser humano «coopera", aceptando la acción justificadora de Dios, consideran que esa aceptación personal es en sí un fruto de la gracia y no una acción que dimana de la innata capacidad humana.

21.Según la enseñanza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvación porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acción redentora. Los luteranos no niegan que una persona pueda rechazar la obra de la gracia, pero aseveran que solo puede recibir la justificación pasivamente, lo que excluye toda posibilidad de contribuir a la propia justificación sin negar que el creyente participa plena y personalmente en su fe, que se realiza por la Palabra de Dios.

4.2 La justificación en cuanto perdón del pecado y fuente de justicia

22.Juntos confesamos que la gracia de Dios perdona el pecado del ser humano y, a la vez, lo libera del poder avasallador del pecado, confiriéndole el don de una nueva vida en Cristo. Cuando los seres humanos comparten en Cristo por fe, Dios ya no les imputa sus pecados y mediante el Espíritu Santo les transmite un amor activo. Estos dos elementos del obrar de la gracia de Dios no han de separarse porque los seres humanos están unidos por la fe en Cristo que personifica nuestra justificación (1 Co 1:30): perdón del pecado y presencia redentora de Dios. Puesto que católicos y luteranos lo confesamos juntos, es válido decir que:

23. Cuando los luteranos ponen el énfasis en que la justicia de Cristo es justicia nuestra, por ello entienden insistir sobre todo en que la justicia ante Dios en Cristo le es garantida al pecador mediante la declaración de perdón y tan solo en la unión con Cristo su vida es renovada. Cuando subrayan que la gracia de Dios es amor redentor («el favor de Dios») no por ello niegan la renovación de la vida del cristiano. Más bien quieren decir que la justificación está exenta de la cooperación humana y no depende de los efectos renovadores de vida que surte la gracia en el ser humano. 

24. Cuando los católicos hacen hincapié en la renovación de la persona desde dentro al aceptar la gracia impartida al creyente como un don, quieren insistir en que la gracia del perdón de Dios siempre conlleva un don de vida nueva que en el Espíritu Santo, se convierte en verdadero amor activo. Por lo tanto, no niegan que el don de la gracia de Dios en la justificación sea independiente de la cooperación humana.

4.3 Justificación por fe y por gracia

25. Juntos confesamos que el pecador es justificado por la fe en la acción salvífica de Dios en Cristo. Por obra del Espíritu Santo en el bautismo, se le concede el don de salvación que sienta las bases de la vida cristiana en su conjunto. Confían en la promesa de la gracia divina por la fe justificadora que es esperanza en Dios y amor por él. Dicha fe es activa en el amor y, entonces, el cristiano no puede ni debe quedarse sin obras, pero todo lo que en el ser humano antecede o sucede al libre don de la fe no es motivo de justificación ni la merece.

26.Según la interpretación luterana, el pecador es justificado sólo por la fe (sola fide). Por fe pone su plena confianza en el Creador y Redentor con quien vive en comunión. Dios mismo insufla esa fe, generando tal confianza en su palabra creativa. Porque la obra de Dios es una nueva creación, incide en todas las dimensiones del ser humano, conduciéndolo a una vida de amor y esperanza. En la doctrina de la «justificación por la sola fe» se hace una distinción, entre la justificación propiamente dicha y la renovación de la vida que forzosamente proviene de la justificación, sin la cual no existe la fe, pero ello no significa que se separen una y otra. Por consiguiente, se da el fundamento de la renovación de la vida que proviene del amor que Dios otorga al ser humano en la justificación. Justificación y renovación son una en Cristo quien está presente en la fe. 

27. En la interpretación católica también se considera que la fe es fundamental en la justificación. Porque sin fe no puede haber justificación. El ser humano es justificado mediante el bautismo en cuanto oyente y creyente de la palabra. La justificación del pecador es perdón de los pecados y volverse justo por la gracia justificadora que nos hace hijos de Dios. En la justificación, el justo recibe de Cristo la fe, la esperanza y el amor, que lo incorporan a la comunión con él. Esta nueva relación personal con Dios se funda totalmente en la gracia y depende constantemente de la obra salvífica y creativa de Dios misericordioso que es fiel a sí mismo para que se pueda confiar en él. De ahí que la gracia justificadora no sea nunca una posesión humana a la que se pueda apelar ante Dios. La enseñanza católica pone el énfasis en la renovación de la vida por la gracia justificadora; esta renovación en la fe, la esperanza y el amor siempre depende de la gracia insondable de Dios y no contribuye en nada a la justificación de la cual se podría hacer alarde ante Él (Ro 3:27).

4.4 El pecador justificado 

28. Juntos confesamos que en el bautismo, el Espíritu Santo nos hace uno en Cristo, justifica y renueva verdaderamente al ser humano, pero el justificado, a lo largo de toda su vida, debe acudir constantemente a la gracia incondicional y justificadora de Dios. Por estar expuesto, también constantemente, al poder del pecado y a sus ataques apremiantes (cf. Ro 6:12-14), el ser humano no está eximido de luchar durante toda su vida con la oposición a Dios y la codicia egoísta del viejo Adán (cf. Gá 5:16 y Ro 7:7-10). Asimismo, el justificado debe pedir perdón a Dios todos los días, como en el Padrenuestro (Mt 6:12 y 1 Jn 1:9), y es llamado incesantemente a la conversión y la penitencia, y perdonado una y otra vez.

29. Los luteranos entienden que ser cristiano es ser «al mismo tiempo justo y pecador». El creyente es plenamente justo porque Dios le perdona sus pecados mediante la Palabra y el Sacramento, y le concede la justicia de Cristo que él hace suya en la fe. En Cristo, el creyente se vuelve justo ante Dios pero viéndose a sí mismo, reconoce que también sigue siendo totalmente pecador; el pecado sigue viviendo en él (1 Jn 1:8 y Ro 7:17-20), porque se torna una y otra vez hacia falsos dioses y no ama a Dios con ese amor íntegro que debería profesar a su Creador (Dt 6:5 y Mt 22:36-40). Esta oposición a Dios es en sí un verdadero pecado pero su poder avasallador se quebranta por mérito de Cristo y ya no domina al cristiano porque es dominado por Cristo a quien el justificado está unido por la fe. En esta vida, entonces, el cristiano puede llevar una existencia medianamente justa. A pesar del pecado, el cristiano ya no está separado de Dios porque renace en el diario retorno al bautismo, y a quien ha renacido por el bautismo y el Espíritu Santo, se le perdona ese pecado. De ahí que el pecado ya no conduzca a la condenación y la muerte eterna. Por lo tanto, cuando los luteranos dicen que el justificado es también pecador y que su oposición a Dios es un pecado en sí, no niegan que, a pesar de ese pecado, no sean separados de Dios y que dicho pecado sea un pecado «dominado». En estas afirmaciones coinciden con los católicos romanos, a pesar de la diferencia de la interpretación del pecado en el justificado.

30. Los católicos mantienen que la gracia impartida por Jesucristo en el bautismo lava de todo aquello que es pecado «propiamente dicho» y que es pasible de «condenación» (Ro 8:1). Pero de todos modos, en el ser humano queda una propensión (concupiscencia) que proviene del pecado y compele al pecado. Dado que según la convicción católica, el pecado siempre entraña un elemento personal y dado que este elemento no interviene en dicha propensión, los católicos no la consideran pecado propiamente dicho. Por lo tanto, no niegan que esta propensión no corresponda al designio inicial de Dios para la humanidad ni que esté en contradicción con Él y sea un enemigo que hay que combatir a lo largo de toda la vida. Agradecidos por la redención en Cristo, subrayan que esta propensión que se opone a Dios no merece el castigo de la muerte eterna, ni aparta de Dios al justificado. Ahora bien, una vez que el ser humano se aparta de Dios por voluntad propia, no basta con que vuelva a observar los mandamientos ya que debe recibir perdón y paz en el Sacramento de la Reconciliación mediante la palabra de perdón que le es dado en virtud de la labor reconciliadora de Dios en Cristo.

Continuará ...


sábado, 14 de septiembre de 2013

SOBRE LA JUSTIFICACIÓN

Vamos a publicar desde hoy el documento: "DECLARACIÓN CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN" debido a su extensión lo vamos a hacer en varios días seguidos.


DECLARACIÓN CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN
Parte 1ª


Preámbulo 

1. La doctrina de la justificación tuvo una importancia capital para la Reforma luterana del siglo XVI. De hecho, sería el «artículo primero y principal», a la vez, «rector y juez de las demás doctrinas cristianas». La versión de entonces fue sostenida y defendida en particular por su singular apreciación contra la teología y la iglesia católicas romanas de la época que, a su vez, sostenían y defendían una doctrina de la justificación de otra índole. Desde la perspectiva de la Reforma, la justificación era la raíz de todos los conflictos, y tanto en las Confesiones luteranas como en el Concilio de Trento de la Iglesia Católica Romana hubo condenas de una y otra doctrinas. Estas últimas siguen vigentes, provocando divisiones dentro de la iglesia. 

2. Para la tradición luterana, la doctrina de la justificación conserva esa condición particular. De ahí que desde un principio, ocupara un lugar preponderante en al diálogo oficial luterano-católico romano. 

3. Al respecto, les remitimos a los informes The Gospel and the Church (1972) y Church and Justification (1994) de la Comisión luterano-católico romana; Justification by Faith (1983) del Diálogo luterano-católico romano de los EE.UU. y The Condemnations of the Reformation Era - Do They Still Divide? (1986) del Grupo de trabajo ecuménico de teólogos protestantes y católicos de Alemania. Las iglesias han acogido oficialmente algunos de estos informes de los diálogos; ejemplo importante de esta acogida es la respuesta vinculante que en 1994 dio la Iglesia Evangélica Unida de Alemania al estudio Condemnations al más alto nivel posible de reconocimiento eclesiástico, junto con las demás iglesias de la Iglesia Evangélica de Alemania. 

4. Respecto a los debates sobre la doctrina de la justificación, tanto los enfoques y conclusiones de los informes de los diálogos como las respuestas trasuntan un alto grado de acuerdo. Por lo tanto, ha llegado la hora de hacer acopio de los resultados de los diálogos sobre esta doctrina y resumirlos para informar a nuestras iglesias acerca de los mismos a efectos de que puedan tomar las consiguientes decisiones vinculantes. 

5. Una de las finalidades de la presente Declaración conjunta es demostrar que a partir de este diálogo, las iglesias luterana y católica romana se encuentran en posición de articular una interpretación común de nuestra justificación por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo. Cabe señalar que no engloba todo lo que una y otra iglesia enseñan acerca de la justificación, limitándose a recoger el consenso sobre las verdades básicas de dicha doctrina y demostrando que las diferencias subsistentes en cuanto a su explicación, ya no dan lugar a condenas doctrinales. 

6. Nuestra declaración no es un planteamiento nuevo e independiente de los informes de los diálogos y demás documentos publicados hasta la fecha; tampoco los sustituye. Más bien, tal como lo demuestra la lista de fuentes que figura en anexo, se nutre de los mismos y de los argumentos expuestos en ellos. 

7. Al igual que los diálogos en sí, la presente Declaración conjunta se funda en el convicción de que al superar las cuestiones controvertidas y las condenas doctrinales de otrora, las iglesias no toman estas últimas a la ligera y reniegan su propio pasado. Por el contrario, la declaración está impregnada de la convicción de que en sus respectivas historias, nuestras iglesias han llegado a nuevos puntos de vista. Hubo hechos que no solo abrieron el camino sino que también exigieron que las iglesias examinaran con nuevos ojos aquellas condenas y cuestiones que eran fuente de división. 

1. El mensaje bíblico de la justificación 

8. Nuestra escucha común de la palabra de Dios en las Escrituras ha dado lugar a nuevos enfoques. Juntos oímos lo que dice el evangelio: «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda sino que tenga vida eterna» (San Juan 3:16). Esta buena nueva se plantea de diversas maneras en las Sagradas Escrituras. En el Antiguo Testamento escuchamos la palabra de Dios acerca del pecado (Sal 51:1-5; Dn 9:5 y ss; Ec 8:9 y ss; Esd 9:6 y ss.) y la desobediencia humanos (Gn 3:1-19 y Neh 9:16-26), así como la «justicia» (Is 46:13; 51:5-8; 56:1; cf. 53:11; Jer 9:24) y el «juicio» de Dios (Ec 12:14; Sal 9:5 y ss; y 76:7-9). 

9. En el Nuevo testamento se alude de diversas maneras a la «justicia» y la «justificación» en los escritos de San Mateo (5:10; 6:33 y 21:32), San Juan (16:8-11); Hebreos (5:1-3 y 10:37-38), y Santiago (2:14-26). En las epístolas de San Pablo también se describe de varias maneras el don de la salvación, entre ellas: «Estad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres» (Gá 5:1-13, cf. Ro 6:7); «Y todo esto proviene de Dios que nos reconcilió consigo mismo» (2 Co 5:18-21, cf. Ro 5:11); «tenemos paz para con Dios» (Ro 5:1); «nueva criatura es» (2 Co 5:17); «vivos para Dios en Cristo Jesús» (Ro 6:11-23) y «santificados en Cristo Jesús» (1 Co 1:2 y 1:31; 2 Co 1:1) A la cabeza de todas ellas está la «justificación» del pecado de los seres humanos por la gracia de Dios por medio de la fe (Ro 3:23-25), que cobró singular relevancia en el período de la Reforma. 

10. San Pablo asevera que el evangelio es poder de Dios para la salvación de quien ha sucumbido al pecado; mensaje que proclama que «la justicia de Dios se revela por fe y para fe» (Ro 1:16-17) y ello concede la «justificación» (Ro 3:21-31). Proclama a Jesucristo «nuestra justificación» (1 Co 1:30) atribuyendo al Señor resucitado lo que Jeremías proclama de Dios mismo (23:6). En la muerte y resurrección de Cristo están arraigadas todas las dimensiones de su labor redentora por que él es «Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (Ro 4:25). Todo ser humano tiene necesidad de la justicia de Dios «por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios» (Ro 1:18; 2:23 3:22; 11:32 y Gá 3:22). En Gálatas 3:6 y Romanos 4:3-9, San Pablo entiende que la fe de Abraham (Gn 15:6) es fe en un Dios que justifica al pecador y recurre al testimonio del Antiguo Testamento para apuntalar su prédica de que la justicia le será reconocida a todo aquel que, como Abraham, crea en la promesa de Dios. «Mas el justo por la fe vivirá» (Ro 1:17 y Hab 2:4, cf. Gá 3:11). En las epístolas de San Pablo, la justicia de Dios es también poder para aquellos que tienen fe (Ro 1:17 y 2 Co 5:21). Él hace de Cristo justicia de Dios para el creyente (2 Co 5:21). La justificación nos llega a través de Cristo Jesús «a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre» (Ro 3:2; véase 3:21-28). «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras...» (Ef 2:8-9). 

11. La justificación es perdón de los pecados (cf. Ro 3:23-25; Hechos 13:39 y San Lucas 18:14), liberación del dominio del pecado y la muerte (Ro 5:12-21) y de la maldición de la ley (Gá 3:10-14) y aceptación de la comunión con Dios: ya pero no todavía plenamente en el reino de Dios a venir (Ro 5:12). Ella nos une a Cristo, a su muerte y resurrección (Ro 6: 5). Se opera cuando acogemos al Espíritu Santo en el bautismo, incorporándonos al cuerpo que es uno (Ro 8:1-2 y 9-11; y 1 Co 12:12-13). Todo ello proviene solo de Dios, por la gloria de Cristo y por gracia mediante la fe en «el evangelio del Hijo de Dios» (Ro 1:1-3). 

12. Los justos viven por la fe que dimana de la palabra de Cristo (Ro 10:17) y que obra por el amor (Gá 5:6), que es fruto del Espíritu (Gá 5:22) pero como los justos son asediados desde dentro y desde fuera por poderes y deseos (Ro 8:35-39 y Gá 5:16-21) y sucumben al pecado (1 Jn 1:8 y 10) deben escuchar una y otra vez las promesas de Dios y confesar sus pecados (1 Jn 1:9), participar en el cuerpo y la sangre de Cristo y ser exhortados a vivir con justicia, conforme a la voluntad de Dios. De ahí que el Apóstol diga a los justos: «...ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Flp 2:12-13). Pero ello no invalida la buena nueva: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Ro 8:1) y en quienes Cristo vive (Gá 2:20). Por la justicia de Cristo «vino a todos los hombres la justificación que produce vida» (Ro 5:18). 

2. La doctrina de la justificación en cuanto problema ecuménico 

13. En el siglo XVI, las divergencias en cuanto a la interpretación y aplicación del mensaje bíblico de la justificación no solo fueron la causa principal de la división de la iglesia occidental, también dieron lugar a las condenas doctrinales. Por lo tanto, una interpretación común de la justificación es indispensable para acabar con esa división. Mediante el enfoque apropiado de estudios bíblicos recientes y recurriendo a métodos modernos de investigación sobre la historia de la teología y los dogmas, el diálogo ecuménico entablado después del Concilio Vaticano II ha permitido llegar a una convergencia notable respecto a la justificación, cuyo fruto es la presente declaración conjunta que recoge el consenso sobre los planteamientos básicos de la doctrina de la justificación. A la luz de dicho consenso, las respectivas condenas doctrinales del siglo XVI ya no se aplican a los interlocutores de nuestros días. 

3. La interpretación común de la justificación 

14. Las iglesias luterana y católica romana han escuchado juntas la buena nueva proclamada en las Sagradas Escrituras. Esta escucha común, junto con las conversaciones teológicas mantenidas en estos últimos años, forjaron una interpretación de la justificación que ambas comparten. Dicha interpretación engloba un consenso sobre los planteamientos básicos que, aun cuando difieran, las explicaciones de las respectivas declaraciones no contradicen. 

15. En la fe, juntos tenemos la convicción de que la justificación es obra del Dios trino. El Padre envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Fundamento y postulado de la justificación es la encarnación, muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, la justificación significa que Cristo es justicia nuestra, en la cual compartimos mediante el Espíritu Santo, conforme con la voluntad del Padre. Juntos confesamos: «Solo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salvífica y no por algún mérito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo que renueva nuestros corazones, capacitándonos y llamándonos a buenas obras». 

16. Todos los seres humanos somos llamados por Dios a la salvación en Cristo. Solo a través de Él somos justificados cuando recibimos esta salvación en fe. La fe es en sí don de Dios mediante el Espíritu Santo que opera en palabra y sacramento en la comunidad de creyente y que, a la vez, les conduce a la renovación de su vida que Dios habrá de consumar en la vida eterna. 

17. También compartimos la convicción de que el mensaje de la justificación nos orienta sobre todo hacia el corazón del testimonio del Nuevo Testamento sobre la acción redentora de Dios en Cristo: Nos dice que en cuanto pecadores nuestra nueva vida obedece únicamente al perdón y la misericordia renovadora que de Dios imparte como un don y nosotros recibimos en la fe y nunca por mérito propio cualquiera que este sea. 

18. Por consiguiente, la doctrina de la justificación que recoge y explica este mensaje es algo más que un elemento de la doctrina cristiana y establece un vínculo esencial entre todos los postulados de la fe que han de considerarse internamente relacionados entre sí. Constituye un criterio indispensable que sirve constantemente para orientar hacia Cristo el magisterio y la práctica de nuestras iglesias. Cuando los luteranos resaltan el significado sin parangón de este criterio, no niegan la interrelación y el significado de todos los postulados de la fe. Cuando los católicos se ven ligados por varios criterios, tampoco niegan la función peculiar del mensaje de la justificación. Luteranos y católicos compartimos la meta de confesar a Cristo en quien debemos creer primordialmente por ser el solo mediador (1 Ti 2:5-6) a través de quien Dios se da a sí mismo en el Espíritu Santo y prodiga sus dones renovadores.

Continúa ...

jueves, 12 de septiembre de 2013

ANGLICANOS Y ORTODOXOS


Comisión Internacional para el diálogo teológico entre anglicanos y ortodoxos


Comunicado del diálogo teológico entre anglicanos y ortodoxos (Septimebre de 2013.- Comunicado de Novi Sad, Serbia)





En el nombre del Dios Trino, y con la bendición y guía de nuestras Iglesias, la Comisión Internacional para el diálogo teológico entre anglicanos y ortodoxos (ICAOTD) se reunió en Novi Sad, Serbia, del 4 al 11 de sept 2013 por invitación del Patriarca Irineo de la Iglesia Ortodoxa Serbia. La Comisión agradece la generosa hospitalidad brindada por el obispo Irineo y la Diócesis de Backa de la que Novi Sad es la ciudad Sede. 

El Obispo Irineo y el obispo David de Krushevac, ofrecieron una cálida bienvenida a los miembros de la Comisión de Novi Sad. Los obispos confirmaron el compromiso con el trabajo de la Comisión, teniendo en cuenta, en particular, la dimensión espiritual del estudio de la antropología teológica, y el poder compartir con los miembros locales la experiencia de los cristianos en Serbia. 


Continuando con su enfoque en la antropología cristiana, específicamente lo que significa ser una persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, la Comisión dedicó importantes esfuerzos a la revisión del borrador de su trabajo teológico conjunto sobre el tema. La reflexión sobre la teología de la gloria de la creación y la unicidad de la humanidad en el orden creado, generó en la Comisión una reflexión profunda. Además, la Comisión ha trabajado largamente en la expresión específica de la 'imagen y semejanza', teniendo en cuenta los componentes temáticos de la materia, con especial atención en su base bíblica. Como parte de la reflexión sobre las relaciones humanas, la Comisión, observó como se mantiene la enseñanza en todas las iglesias ortodoxas y anglicanas que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. El proyecto de texto, que fue desarrollado a través de los estudios de las reuniones anteriores, se ha mejorado en esta reunión por las contribuciones sobre los temas del bienestar en la sociedad humana, el ser humano como ser social, lograr la personalidad a través de la comunidad desde una perspectiva tradicional africana, y el arrepentimiento, la transformación y la santidad. La Comisión acordó que un grupo de redacción, recién nombrado, trabajará con el proyecto existente para la próxima reunión, teniendo en cuenta las numerosas observaciones pertinentes y las consideraciones teológicas presentadas en esta reunión.

Como en reuniones anteriores, la oración diaria fortalece y conecta con la realidad el trabajo de la Comisión. Los miembros anglicanos de la Comisión ofrecieron oraciones de la mañana. Las de vísperas fueron en la tradición ortodoxa serbia y se llevó a cabo en la cercana parroquia de la Asunción de la Madre de Dios y en la Catedral Ortodoxa. Los miembros asistieron a una Eucaristía Anglicana celebrada en la Iglesia Evangélica Eslovaca. Los miembros también asistieron a la Divina Liturgia en el Monasterio Kovilj. A lo largo de todas los momentos para la oración, la ICAOTD levantó el pueblo de Siria, orando por la paz y la comodidad y la seguridad en ese país. 

Durante el tiempo de la reunión, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Serbia, pronunció un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York titulado "La cultura de paz y nuestra responsabilidad." Los miembros de esta Comisión elogiaron la presentación de su mensaje como oportuno y con gratitud por el texto de su discurso. 

Se recordó durante la reunión de la Comisión que este año se celebra el 1700 aniversario del Edicto de Milán. El aniversario de ese edicto que ofreció la garantía de la seguridad y la libertad religiosa tiene la misma actualidad en nuestro tiempo. 

El trabajo de la Comisión se enriqueció en gran medida por las oportunidades para la participación local en nuestro medio. Durante el transcurso de la reunión, el ICAOTD fue muy generosamente recibido en el monasterio Kovilj por el obispo Andrej, jefe de la oficina de relaciones exteriores del Patriarcado de Serbia, y el abad obispo Porfirije de Jegar y numerosos monjes, con los que los miembros aprendieron acerca de las actividades del monasterio, incluyendo el trabajo con personas que sufren de adicción a las drogas y el alcohol. Una visita a la ciudad de Sremski Karlovci ofreció la oportunidad de ver la Catedral Ortodoxa de San Nicolás y visitar el Seminario Teológico Ortodoxo de San Arsenije Sremac, donde la Comisión fue recibida por el obispo Vasilije de Srem, y vieron de primera mano la formación de los jóvenes seminaristas para llevar a cabo la misión de Dios en el contexto contemporáneo. 

La Comisión se perdió la presencia del Co-Presidente, Kallistos metropolita ortodoxo de Diokleia quien no pudo asistir . El delegado del Patriarcado griego de Alejandría, Serafim Metropolita de Zimbabwe asumió la responsabilidad de actuar de Co-Presidente de esta reunión. 

El trabajo de la Comisión continuará en su próxima reunión en septiembre de 2014, que se celebrará en la Comunión Anglicana. 

Serafim Metropolita de Zimbabwe y Co-Presidente. 
Reverendísimo Roger Herft Co-Presidente Anglicano. 


Representantes de la Iglesia Ortodoxa:
  • Serafim Metropolitana de Zimbabwe Patriarcado de Alejandría
  • El Rev. P. Alexander Haig Patriarcado de Antioquía
  • El reverendo padre Valentín Vasechko Patriarcado de Moscú
  • Profesor Dr. Bogdan Lubardic Patriarcado de Serbia
  • Nifon Metropolitana de Târgoviste Patriarcado de Rumanía
  • Protopresbítero Giorgi Zviadadze Patriarcado de Georgia
  • Profesor Dr. Miltiadis Konstantinou Iglesia de Grecia
  • El reverendo padre. Andrzej Minko Iglesia de Polonia
  • Obispo de Ilia Philomelion Iglesia de Albania
  • El Rev. Dr. Christos B Christakis Co-Secretario
Representantes de la Comunión Anglicana: 
  • El Reverendísimo Roger Herft de Perth La Iglesia Anglicana de Australia, Co-Presidente
  • El reverendo Marc Billimoria La Iglesia de Ceilán
  • El Rev. Dr. Timothy Bradshaw La Iglesia de Inglaterra
  • El Reverendísimo Dr. Richard Clarke de Armagh La Iglesia de Irlanda
  • El reverendo Canon Jonathan Goodall Representante Arzobispo de Canterbury
  • El Reverendo Diácono Dr. Christine Salón La Iglesia de Inglaterra
  • El Rev. Canónigo Philip Hobson OGS La Iglesia Anglicana de Canadá
  • Sra. Natasha Klukach La Iglesia Anglicana de Canadá
  • El Rvdmo Michael Lewis de Chipre y El Golfo La Iglesia Episcopal de Jerusalén y Oriente Medio
  • El Rev. Dr. Gloria Mapangdol La Iglesia Episcopal en las Filipinas
  • El Rev. Dr. Duncan Reid La Iglesia Anglicana de Australia
  • El reverendo Canon profesor John riquezas Iglesia Episcopal Escocesa
  • El Rvdmo John Stroyan de Warwick La Iglesia de Inglaterra
  • El Reverendo Dr. Joseph Wandera La Iglesia Anglicana de Kenia
  • El Rev. Canónigo Dr. Alyson Barnett-Cowan Co-secretaria
Documentos presentados a la reunión: 
  • El arrepentimiento, la transformación y la Santidad: Rvdmo John Stroyan
  • La consecución de Personalidad a través de la Comunidad: una perspectiva tradicional africana: Reverendo Dr. Joseph Wandera
  • El ser humano en la sociedad: una perspectiva anglicana: Reverendo Dr. John riquezas
  • Persona humana como ser social: Prof. Dr. Miltiadis Konstantinou 

martes, 10 de septiembre de 2013

ESTUDIO BÍBLICO ECUMÉNICO

El EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑANIGO estamos muy contentos y muy ilusionados de poder presentaros, ofreceros e invitaros al ESTUDIO BÍBLICO ECUMÉNICO que hemos preparado para este curso 2013 - 2014. El tema central de todas las sesiones es JESÚS.


Ofrecemos para este curso 2013 - 2014 un Estudio Bíblico Ecuménico en seis sesiones centradas en la figura de Jesús.  Dicho Estudio Bíblico está pensado para la participación de hermanos cristianos de las diferentes denominaciones presentes en nuestra zona, así como para cualquier persona que esté interesada en la figura de Jesús y desee participar.

La dinámica a seguir constará de dos partes, una primera coordinada por un sacerdote o pastor, en la que se hará una breve presentación del tema correspondiente a ese día, y la propuesta de uno o varios textos bíblicos para el diálogo y aportaciones de los asistentes. En la segunda parte se abrirá un tiempo de diálogo en la que los asistentes que lo deseen podrán participar exponiendo lo que dicho texto bíblico les dice o formulando preguntas o dudas sobre el tema expuesto.

Esta actividad que proponemos tiene como objetivo ampliar el conocimiento de los textos bíblicos y de afirmaciones de fe comunes a todos los cristianos, haciéndolo desde el diálogo entre cristianos de diferentes tradiciones, cuidando por el respeto mutuo y evitando entrar en confrontaciones o descalificaciones estériles.

Deseamos desde el Equipo Ecuménico Sabiñánigo fomentar, por una parte el conocimiento bíblico entre los creyentes, aspecto éste enfatizado por todas las iglesias, y también el encuentro  común entre hermanos de diferentes tradiciones, fomentando el conocimiento y el espíritu ecuménico.

P R O G R A M A
SESIÓN – 1
Jueves 3 octubre 2013. 20.30 horas
“Jesús es el Señor, es el Salvador”
Coordina D. Carlos Pinedo, pastor adventista.
Lugar: Local iglesia adventista. c/ Abad Banzo, 2. SABIÑÁNIGO

SESIÓN – 2
Jueves 7 noviembre 2013. 20.30 horas
“Jesús, Dios”
Coordina D. José Burguillo, pastor evangélico.
Lugar: Local iglesia adventista. c/ Abad Banzo, 2. SABIÑÁNIGO

SESIÓN – 3
Jueves 6 febrero 2014. 20.30 horas
“Jesús, Hombre”
Coordina D. José Manuel Pérez, sacerdote católico.
Lugar: Local iglesia adventista. c/ Abad Banzo, 2. SABIÑÁNIGO

SESIÓN – 4
Jueves 6 marzo 2014. 20.30 horas
“Jesús. Opción preferencial por los pobres”
Coordina D. Daniel Vergara, pastor metodista.
Lugar: Club Parroquial Cristo Rey. Plaza de España, 3. SABIÑÁNIGO

SESIÓN – 5
Jueves 8 mayo 2014. 20.30 horas
“Jesús  resucitó. Vive”
Coordina Da. Lourdes Estalayo, pastora adventista.
Lugar: Club Parroquial Cristo Rey. Plaza de España, 3. SABIÑÁNIGO

SESIÓN – 6
Jueves 12 junio 2014. 20.30 horas
“Jesús y misión. Id y predicar”
Coordina D. Carlos Jarne, sacerdote católico.
Lugar: Club Parroquial Cristo Rey. Plaza de España, 3. SABIÑÁNIGO

RECORDAR:
ENTRADA LIBRE
GRUPO ABIERTO A TODOS LOS INTERESADOS
Se puede acudir a las sesiones que cada uno quiera o pueda.
Puede ser interesante acudir cada uno con su Biblia.

O S    E S P E R A M O S


domingo, 8 de septiembre de 2013

SOBRE EL ESPÍRITU SANTO

Reproducimos un artículo de 1968 por parecernos muy interesante.

Vivir en el espíritu, 'sin' el Espíritu Santo y 'con' el Espíritu Santo.
Mons. Ignacio Hazim (1921 - 2012)

El 5 de agosto de 1968, Mons. Ignacio Hazim, metropolita ortodoxo de Lattaquié (Siria), pronunció un notable discurso en la inauguración de la Conferencia Ecuménica de Uppsala (Suecia). Este discurso inaugural llevaba por título las palabras del Apocalipsis: "He aquí que hago nuevas todas las cosas" (Apoc 21, 5). De él son las siguientes palabras, densas de contenido y merecedoras de una amplia reflexión: 

¿Como se hace 'nuestro', hoy, el acontecimiento pascual, realizado de una vez para siempre? Por medio de Aquel mismo que es su artífice desde el origen y en la plenitud de los tiempos: el Espíritu Santo. El es personalmente la Novedad en acción, en el mundo. El es la Presencia de Dios-con-nosotros, 'unido a nuestro espíritu' (Rom 8, 16). Sin Él, Dios está lejos; Cristo se encuentra en el pasado; el Evangelio es letra muerta; la Iglesia, una simple organización; la autoridad, despotismo; la misión, propaganda; el culto, una evocación; y la vida cristiana, una moral de esclavos. Pero, en el Espíritu Santo y en permanente comunión con él (dans une synergie indissociable), el cosmos queda elevado y gime en el alumbramiento del Reino; el hombre se mantiene en lucha contra la carne; Cristo resucitado está presente; el Evangelio es poder de vida; la Iglesia significa comunión trinitaria; la autoridad es un servicio liberador; la misión es un nuevo Pentecostés; la liturgia es memorial y anticipación; y toda la vida cristiana queda deificada. 

Sin el Espíritu Santo, Dios no sólo está lejos, sino que es infinita lejanía. Es el Absoluto, eterno e inaccesible, Creador y Señor que todo lo puede y que todo lo domina, que inspira respeto e incluso miedo, que sobrecoge y que estremece por su infinitud y que oprime y aplasta con su grandeza. ¿No es ésta la imagen de Dios que tantas veces nos han ofrecido? Sin embargo, con el Espíritu Santo y gracias a él, Dios es cercanía infinita, infinita Ternura, Amor-Amistad, Presencia viva, Misericordia entrañable, Trinidad-Familia, misterioso Hogar, el gran Amigo del hombre, que quiere su plena realización humana, como activo colaborador suyo, y que respeta temblorosamente su libertad. Por eso, nuestra actitud fundamental ante él es la adoración estremecida, la fe inquebrantable en su Amor, la ilimitada confianza, la docilidad activa, la adhesión incondicional, la cooperación responsable y la alabanza agradecida. La adoración no es esclavitud sino "el éxtasis del amor" 

Con el Espíritu Santo, Dios, para nosotros, es Abbà. Y nosotros somos, para él, hijos pequeños, entrañablemente amados. "Ya no somos extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios" (Ef 2,19). Pertenecemos realmente a la Familia de Dios, que es la Trinidad. Somos de verdad hijos del Padre; hijos en el Hijo; hijos del Padre en el Hijo por la acción del Espíritu Santo. Por eso, escribe San Pablo: "En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos par recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbà, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios" (Rom 8, 14-16). "La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbà, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero, por voluntad de Dios" (Gál 4, 6-7)

El Espíritu Santo, al configurarnos realmente con Cristo, que es el Unigénito del Padre y el Unigénito de la Virgen-Madre, nos hace de verdad hijos en el Hijo, por una real participación de su Filiación; y, al mismo tiempo, se une a nuestro propio espíritu para darnos viva conciencia de nuestra filiación divina y mariana. 

Sin el Espíritu, Jesús es simplemente un personaje histórico, que vivió en el pasado -aunque sea un pasado reciente- y que pertenece irremediablemente a ese pasado; que nos dejó, ciertamente, un magnífico ejemplo de vida y un esplendoroso mensaje doctrinal; pero, nada más. Con el Espíritu, en cambio, Jesucristo está infinitamente vivo y presente y es la persona más actual del universo, contemporáneo de todos los hombres: Más íntimo a nosotros que nosotros mismos. 

Sin el Espíritu Santo, el Evangelio es un libro y, en definitiva, letra muerta. Con el Espíritu, el Evangelio es una Persona viva y vivificante, cuya palabra es fuerza y poder de vida, que todo lo ilumina, que da sentido a todo y que es capaz de transformar por dentro al hombre y la sociedad entera. Con el Espíritu, el Evangelio es perenne actualidad. 

Sin el Espíritu, la Iglesia no pasa de ser una simple organización, similar a otras muchas organizaciones e instituciones humanas existentes en el mundo de los hombres. Una institución con fines culturales, humanitarios y, sobre todo, religiosos. Pero, nada más. Sin embargo, con el Espíritu Santo, la Iglesia es, en todo el rigor de la palabra, un misterio: la realización histórica y social del plan salvador de Dios sobre la humanidad, sacramento de Cristo, presencia visible del Cristo invisible, nueva corporeidad del Verbo Encarnado, instrumento del mismo Espíritu en la salvación de los hombres. Con el Espíritu, la Iglesia es una Comunión de vida con Dios en Jesucristo, que se hace comunión de vida con los hombres. Con el Espíritu, Iglesia significa y es comunión trinitaria: La participación familiar de la vida familiar de Dios-Trinidad. (Y, en vigorosa analogía, algo muy parecido habría que decir de una Congregación religiosa. En todo caso, podemos preguntarnos: ¿Que predomina en ella, la dimensión carismática o la dimensión institucional? Porque, en rigor de verdad, no se trata de 'oponer', sino de 'integrar' dimensiones que son esenciales, pero que no tienen el mismo valor y la misma importancia). 

Sin el Espíritu de Jesús, la autoridad es poder y dominio. ¿No se la ha entendido, muchas veces, así en la Iglesia, en abierto contraste con el mismo Evangelio? ¿No la definían precisamente los juristas como potestad dominativa? El poder y el domino son un atentado con la persona humana, porque oprimen y esclavizan, creando dependencia y servilismo. Sin el Espíritu, la autoridad se convierte en autoritarismo o en permisividad. En cambio, con el Espíritu Santo, la autoridad es diaconía, servicio humilde de amor a los hermanos y, por lo mismo, un auténtico servicio de liberación, que garantiza y promueve la verdadera libertad de los hijos de Dios. 

Sin el Espíritu, la misión se queda en simple propaganda, en anuncio publicitario, aunque se trate del anuncio de unas verdades trascendentales para el hombre. Sin el Espíritu, el 'apostolado' es actividad humana, benéfica o asistencial -y, a veces, mero activismo-; pero deja de ser verdadero apostolado y, por consiguiente, acción realmente salvadora. Con el Espíritu Santo, en cambio, la misión es una mística, porque es una acción del mismo Espíritu a través de nosotros, y se convierte en un nuevo Pentecostés. 

Sin el Espíritu Santo, el culto es una serie de ritos y de ceremonias y la liturgia es una representación vacía de contenido y de vida, una simple evocación o un recuerdo de acontecimientos que pertenecen al pasado. Con el Espíritu, el culto es vida y la liturgia es recuerdo vivo y actualización real de todo el misterio de Cristo: Encarnación-vida-pasión- muerte-resurrección. Gracias al Espíritu Santo, la liturgia es una acción personal de Cristo, que revive y actualiza, con nosotros y para nosotros, todo su misterio. 

Sin el Espíritu, la vida 'cristiana' deja de ser verdaderamente cristiana, porque ya no es una vida en Cristo y desde Cristo; y deja de ser también verdaderamente espiritual, porque no es una vida en el Espíritu y desde el Espíritu. Y la moral se hace una 'moral de esclavos'. Sin embargo, con el Espíritu Santo, la vida es de verdad cristiana y espiritual, tomados estos adjetivos en su sentido más riguroso y profundo: Porque Cristo y el Espíritu son de verdad los auténticos protagonistas de esta vida, y el hombre -la persona humana, varón o mujer- se deja guiar, 'vivir' y vivificar por Ellos, alcanzando, de este modo, la más alta cumbre de la humanización y de la divinización. 

Este breve análisis pudiera servirnos un poco de test, para saber medir, de alguna manera, hasta qué punto somos de verdad cristianos y espirituales, en el sentido fuerte de estas palabras. Y, sobre todo, como prospectiva, es decir, como mirada hacia adelante: hacia lo que tenemos que ser y hacia lo que tenemos que vivir, prescindiendo de si, hasta aquí, lo hemos vivido o no (cf Flp 3, 14).


viernes, 6 de septiembre de 2013

EL PAPA RECIBE AL LÍDER DE LA IGLESIA ORTODOXA INDIA


Moran Baselios Marthoma Paulose II

El Papa recibe al líder de los ortodoxos indios

Según la tradición la Iglesia Ortodoxa India fue fundada por Santo Tomás

Francisco se ha reunido este jueves 5 de septiembre en el Vaticano con el máximo responsable de la Iglesia Ortodoxa India, Moran Baselios Marthoma Paulose II.

Este primer encuentro del Pontífice con el Catolicós de la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara, Moran Baselios Marthoma Paulose II, se realiza en el marco de la visita pastoral a Roma del 4 al 6 de septiembreque lleva a cabo a los fieles de este rito radicado en India presentes en Europa.

La Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara cuenta con alrededor de 2,5 millones de miembros en 30 diócesis, 33 obispos y más de 1700 sacerdotes, según indica la Oficina de Prensa del Vaticano.

Juan Pablo II se reunió en 1983 en Roma al Catolicós Moran Mar Baselios Marthoma Mathews I y en 1986 en Kottayam, India y en tal ocasión fue instituída la Comisión Mixta Internacional para el diálogo entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara. Además, en 1990 ambos líderes religiosos firmaron una Declaración cristológica común.

La Iglesia Ortodoxa de Malankara, cuya sede está en Kottayam, Kerala, es la comunidad cristiana más antigua de India y según la tradición fue fundada por el apostol Santo Tomas, uno de los doce apóstoles de Jesús.

La iglesia tiene diócesis e iglesias en la mayor parte de la India, también como en los Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Europa Occidental, el Golfo Pérsico, Malasia, Singapur, Australia y Nueva Zelanda.




"Estamos intentando superar las divisiones"

Anima a abandonar los prejuicios mutuos

"En su persona saludo a una Iglesia nacida del testimonio que el apóstol Tomás dio del Señor Jesús hasta el martirio. La fraternidad apostólica que unía a los primeros discípulos en el servicio del Evangelio une, todavía hoy, a nuestras Iglesias, a pesar de que en el curso, a veces triste, de la historia, hayan surgido divisiones que, gracias a Dios,estamos intentando superar en obediencia a la voluntad y al deseo del Señor".

Con estas palabras ha recibido el Papa Francisco a Su Santidad Baselios Marthoma Paulose II, Catholicos de la Iglesia Ortodoxa sirio-malankar (India) que estos días visita Roma al frente de una delegación para rezar ante la tumba de San Pedro, en el curso de un viaje a lo largo de Europa. El Santo Padre ha pasado revista a la historia de las relaciones entre católicos y ortodoxos siro-malankares en los últimos treinta años recordando que de los encuentros entre unos y otros a partir de esa fecha "comenzó un camino concreto de diálogo con la institución de una Comisión Mixta que desembocó en el Acuerdo de 1990 del día de Pentecostés; una comisión que prosigue su inapreciable labor y que ha llevado a pasos significativos sobre temas como el uso común de edificios de culto y de cementerios, la concesión mutua de recursos espirituales e incluso litúrgicas en situaciones pastorales específicas y sobre la necesidad de individuar nuevas formas de colaboración ante los crecientes retos sociales y religiosos".

"He querido recordar algunas etapas de estos treinta años de progresiva cercanía entre nosotros -ha dicho- porque pienso que en el camino ecuménico sea importante mirar con confianza los pasos cumplidos superando prejuicios y cierres que forman parte de esa "cultura del enfrentamiento" que es fuente de división y dejando espacio a la "cultura del encuentro" que nos educa a la comprensión recíproca y a trabajar por la unidad. Sin embargo, solos, esto sería imposible: nuestras debilidades y pequeñeces retrasan el camino. Por eso es importante intensificar la oración...Oración y compromiso para que crezcan las relaciones de amistad y colaboración en los diversos niveles, en el clero, entre los fieles de las diversas Iglesias nacidas del testimonio de Santo Tomás. Que el Espíritu Santo siga iluminándonos y guiándonos hacia la reconciliación y la armonía, superando todas las causas de división y rivalidad que han marcado nuestro pasado".


FUENTE: Religión Digital.com



miércoles, 4 de septiembre de 2013

"JUDAS EL HOMBRE AL QUE JESÚS LLAMABA AMIGO"

Como ya adelantamos el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO ha organizado para el próximo sábado 28 de septiembre la presentación del libro de nuestro amigo Juan Ramón Junqueras "JUDAS EL HOMBRE AL QUE JESÚS LLAMABA AMIGO" será en el local de la Iglesia Adventista de Sabiñánigo que está en la calle Abad Banzo nº 2, a las 19'00 horas.

CONTAMOS CON VUESTRA PRESENCIA.





miércoles, 28 de agosto de 2013

Entrevista a André Kórkochkin, responsable de la Iglesia Ortodoxa Rusa en España

Andréy Kórdochkin es el párroco de la "Parroquia de la Natividad de Cristo - Iglesia Ortodoxa Rusa - Patriarcado de Moscú" en Madrid.
Andréy Kórdochkin

Una entrevista de Antonio Aradillas para Religión Digital. com

Recientemente se hizo noticia internacional su templo espectacular ubicado en la Gran Vía de Hortaleza de Madrid. Andrey está casado con Alexandra, y la hija de ambos se llama Seraphina. Lleva ocho años en España y una buena parte de ellos los ha empleado en tareas administrativas para poder llevar a cabo las obras del templo.

ECUMENISMO 

¿Qué pensar sobre el ecumenismo? 

A nosotros nos convencen y complacen el término y la buena intención. Pero pensamos que su concepto y fórmula adecuada, más que "ecumenismo", habría de ser "interconfesionalidad". Tal fórmula es como más fraterna e igualitaria y automáticamente se evitaría el riesgo de que pensaran algunos que la Iglesia, sobre todo, la católica, pretendiera que fueran las demás las que se unieran a ella. El ecumenismo, así formulado y expuesto, es fuente de susceptibilidades. Con tantas reuniones habidas, y por haber, pocos pasos se están dando en ninguna dirección, y tan sacrosanta idea apenas si tiene verdaderos devotos en la jerarquía y en los fieles. Hasta es posible que las dificultades procedan más de los sacerdotes, obispos y Papas, que del resto del pueblo de Dios. El pueblo, en sus relaciones profesionales, laborales y de amistad, con la misma naturalidad y sin escrúpulo alguno, trata a los fieles y devotos de cualquier Iglesia y religión, fraternalmente y sin discriminación alguna. Para ello no existen las discriminaciones o, existen, son llevaderas y sin anatemas por parte de nadie. 

SALVACIÓN E INFIERNO 

¿Salvación para todos? 

La respuesta está en los evangelios y así lo quiso y lo sigue queriendo Dios. El principio que les sirve de base a la mayoría de los ortodoxos se expresa con la fórmula expresada por uno de nuestros obispos: "No sé si fuera de la Iglesia hay salvación, pero lo que sí sé es que la hay dentro de ella". 

¿Infierno? 

Sí, pero siempre y cuando se tenga en cuenta que el hombre -los seres humanos- estamos compuestos -es decir, somos- alma y cuerpo, y que el pecado exige la correspondiente purificación. Para muchos, el infierno está, o estuvo, en la tierra, por lo que, antes de la muerte repararon todos sus pecados. Más que de "culpa", lo correcto es hablar de "responsabilidad". La última palabra la tiene Dios y este es misericordioso por definición. Hay no pocas expresiones bíblicas que ni pueden, ni deben ser interpretadas al pie de la letra. El infierno no es un lugar, en conformidad con la doctrina patrística. 

¿Práctica del perdón de los pecados? 

La confesión oral está vigente en la Iglesia ortodoxa. En esto pensamos y actuamos igual que los católicos. Los sucesores de los Apóstoles, y los sacerdotes tienen facultad para perdonar los pecados. Es tradición constante, con la distinción además, de que más que de "pecados", sería procedente y correcto referirse a "enfermedades del alma" a las que la confesión oral ayudará a curar. En ocasiones difíciles e insalvables en las que la práctica de esta confesión no sea posible, entonces es admisible absolución colectiva. 

¿Algún ejemplo? 

Una de las situaciones más dramáticas que vivió la Iglesia fue la de la revolución soviética, cuando el culto estuvo rigurosamente prohibido. Las reuniones entre los cristianos se aprovechaban para impartir la absolución colectiva. 

LA MUJER 

¿Cuál el comportamiento de la Iglesia ortodoxa en relación con la mujer? 

Esta no tiene por qué sentirse discriminada en nuestra Iglesia, aunque no haya alcanzado el grado de sacerdote, ni tenga responsabilidades activas en su organización. Hombre y mujer tienen su propia misión que cumplir y para ellas el hogar es su templo, con posibilidad de atender la catequesis y otras tareas eclesiales: La mujer no podrá ser ni diácono, ni sacerdote, ni obispo. Estos ministerios les están reservados en exclusiva a los hombres. Tal es el plan de Dios, que hay que respetar con devoción y puntualidad. Querer imitar o suplantar la mujer al hombre, desquicia el plan divino en el mundo. El grito de "igualdad, libertad y fraternidad" está mal redactado, o hay que administrarlo cuidadosamente y además, en no pocas ocasiones, carece de lógica y de aplicación. 

¿Cómo se subvenciona Iglesia Ortodoxa Rusa? 

El Estado está y estará siempre ausente de la financiación. De la financiación son sus valedores los fieles. Insisto en que no se recibe ayuda estatal, salvo en los casos en los que los templos estén considerados patrimonio nacional y como bien cultural. Como en España, y más en Madrid, la mayoría de nuestros feligreses pertenecen a la clase obrera, sus limosnas no pueden ser pingües, sino todo lo contrario. Pero, entre unas cosas y otras, es posible mantenernos, conservando la libertad por encima de todo y en bien de la Iglesia La venta de objetos y recuerdos de culto, es otra fuente, aunque muy precaria, del sostenimiento económico. 

¿Es joven la Iglesia ortodoxa? 

En la misma ocurre más o menos como en las demás Iglesias, con inclusión de la católica. Los practicantes- asistentes a los actos de culto son en gran parte personas mayores. Últimamente da la impresión de que también los jóvenes tienen interés por los temas y prácticas religiosas. Dios quiera que sepamos responderles con precisión y modernidad. Algo similar acontece con las vocaciones sacerdotales. 

SEXUALIDAD Y SEXUALIDADES 

El párroco Andrey me comenta que una de sus actividades a la que en mayor proporción dedica su acción pastoral es a los encarcelados. Les presta ayuda en todo orden de cosas, interesándose también por el curso de sus procesos y su posible agilización. Los drogadictos y otros marginados/as de la sociedad, son tarea del responsable máximo de la parroquia ortodoxa de la Natividad de Cristo en Madrid. 

El tema de la sexualidad está de flagrante actualidad en la sociedad y en las confesiones y creencias religiosas, lo que quiere decir que sus capítulos principales se siguen escribiendo a lo largo y ancho de la historia. Circunstancias de lugar y de tiempo le confieren relieves singulares a unas materias u otras, aunque hoy, a consecuencia de la libertad de expresión inherente la homosexualidad, apenas si se le presta atención en los medios de comunicación social. Las soluciones ético-morales que aportan las Iglesias pasan sistemáticamente desapercibidas. 

La Iglesia ortodoxa rusa, prosigue mi interlocutor, fundamenta el tema en la consideración siguiente: la homosexualidad como "inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo", de por sí no es pecado y, por tanto, el homosexual podrá seguir dentro de la Iglesia. No obstante, la práctica de esa inclinación jamás podrá ser admitida, por constituir un grave pecado, lo que automáticamente expulsará a los homosexuales de los actos de culto y, en general, de la Iglesia y de la participación en sus sacramentos. En este contexto, huelga destacar la gravedad de la homosexualidad como pecado, y aún más si se pretendiera legalizar la unión entre individuos del mismo sexo, con carácter y denominación "matrimoniales". Esto no obstante, el perdón por parte de Dios es uno de sus dones más característicos y definitorios, permaneciendo sempiternamente en disposición de impartirlo a quienes hagan lo posible, y algo más, por abandonar tales prácticas, obligados siempre a evitarle a la comunidad esta clase de escándalos. 

Otros pecados, añade el párroco ruso, como la paidofilia, por sí solos, extrañan y excluyen de la Iglesia a quienes se ejercitan en ellos. El listado de estos pecados, estuvo, y está desdichadamente vivo y abierto, también en estamentos clericales en los que se revisten aún de mayor gravedad, aunque del conocimiento de los mismos apenas si antes se tuviera constancia. El cuerpo humano forma parte del "Cuerpo Místico de Cristo" y es algo tan sagrado, que no podrá envilecerse. 

¿Qué ocurre con los matrimonios rotos -divorcio- en la Iglesia? 

Para nosotros, el matrimonio es un sacramento, y además, indisoluble, que ni los obispos ni los sacerdotes podrán disolver, ni darlos por disueltos. Nos obstante, cuando es patente, y se demuestra con argumentos serios que la ruptura de la convivencia entre la pareja es irreversible, por una o por las dos partes "de facto", el obispo acepta su ruptura con posibilidad cristiana y misericordiosa de que cada uno de ellos rehaga su vida con otra pareja, también "en el nombre de Dios" y sin dejar de pertenecer a la Iglesia. En este sentido es lícito y obligatorio reconocer que la Iglesia ortodoxa, al menos canónicamente, es más liberal que la Iglesia católica, en la que eso de las de las "nulidades" matrimoniales está a la orden del día y es una trampa. El matrimonio podrá disolverse, de por sí, una sola vez. La segunda, en el caso que se volviera a presentar, tendría dificultades muy serias eclesiásticamente. 

Hijos, ¿cuantos? 

Los que el matrimonio crea en conciencia, sin emitir ahora juicio alguno para su consecución, con excepción del aborto. 

¿Qué opina sobre el celibato sacerdotal en la Iglesia católica? 

El párroco de la parroquia ortodoxa de la Natividad de Cristo de Madrid renuncia a interferirse y a interpretar cánones y normas de otras Iglesias, como la católica y responde a mi pregunta de esta manera: 

Nosotros, los sacerdotes ortodoxos, no estamos obligados a guardar la práctica del celibato, pero siempre y cuando se contraiga el matrimonio antes de haber recibido el Orden sacerdotal. Ya sacerdotes, no podemos casarnos. Los monjes serán siempre célibes. 

¿Vida monástica? 

La Iglesia ortodoxa rusa cuenta con muchos monasterios. La tradición monástica es rica y piadosa. Muy sabia y muy santa en teología. Nuestro santoral está pletórico de Santos Padres, que tanta doctrina, gloria y sabiduría impartieron a la Iglesia de Cristo, con inclusión de la católica. Sus escritos perduran y enriquecen la verdadera doctrina cristiana. Nuestros monjes son conocidos como "sacerdotes negros", a consecuencia del color del hábito que visten dentro y fuera de los monasterios. Estos no están sobrados de vocaciones, pero estas todavía no faltan. Algo similar ocurre con los monasterios de monjas, de tan feliz y tan recordable historia en la Iglesia ortodoxa. 

¿Relaciones con la Iglesia católica? 

Frecuentes y a todos los niveles, también jerárquicos, y además fraternales. Ciertamente fraternales. Sin problemas de ninguna clase. En ocasiones, hasta nos han facilitado lugares propios para la celebración de nuestros actos de culto y prácticas religiosas, si hemos carecido de ellos. En las catedrales de Toledo, Oviedo y otras, hemos celebrado las Iglesias actos conjuntos, que educan y acrecientan la fe en nuestras comunidades y en todo el pueblo de Dios. 

Los fieles ortodoxos rusos, me sigue informado el párroco de la Iglesia Rusa -Patriarcado de Moscú-, según los cálculos "religiosos", la mitad pueden ser de alguna manera "practicantes" , resultando extremamente difícil -imposible- analizar la realidad de su pertenencia efectiva a la Iglesia ortodoxa. El secreto es de Dios, que es preciso aceptar y atender con humildad y responsabilidad, tanto personal como colectivamente, en los caminos de la "común-unión" familiar y social, es decir, "religiosa". 

En la despedida, Andrey me subraya que en la Iglesia católica española se echa de menos la sagrada y regeneradora experiencia librada con el Estado, y entre los países centroeuropeos, en las últimas contiendas, en los que la verdadera Iglesia salió reforzada y modernizada.

Parroquia de la Natividad de Cristo - Iglesia Ortodoxa Rusa - Patriarcado de Moscú en Madrid