Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 1 de noviembre de 2012

Contemplación evangelizadora

 por Douglas Williams, Primado de la Iglesia Anglicana

(arzobispo de Canterbury)


1. Es para mi un honor haber sido invitado por el Santo Padre para hablar en esta asamblea: como dice el Salmista, ‘Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum’. La asamblea del Sínodo de los obispos para el bien del pueblo de Cristo es una de esas disciplinas que sostienen la salud de la Iglesia de Cristo. Hoy, en especial, no podemos olvidar la gran asamblea de ‘fratres in unum’ que fue el Concilio Vaticano II, que hizo tanto por la salud de la Iglesia, ayudándola a recuperar mucha de la energía necesaria para la proclamación de la Buena Nueva de Jesucristo de un manera eficaz en nuestro tiempo. Para mucha gente de mi generación, incluso más allá de los límites de la Iglesia Católica Romana, el Concilio fue un signo de gran promesa, un signo de que la Iglesia era suficientemente fuerte para plantearse cuestiones difíciles en cuanto a su cultura y sus estructuras y si éstas eran las adecuadas para la tarea de compartir el Evangelio con la compleja, a menudo rebelde y siempre inquieta mente del mundo moderno.

2. El Concilio fue, en muchos aspectos, un redescubrimiento de la inquietud y pasión evangélica, centrada no sólo en la renovación de la propia vida de la Iglesia, sino también en su credibilidad en el mundo. Textos como Lumen gentium y Gaudium et spes ofrecieron una visión fresca y gozosa de cómo la inmutable realidad de Cristo vivo en su Cuerpo en la tierra, a través del don del Espíritu Santo, puede hablar con palabras nuevas a la sociedad de nuestro tiempo, e incluso a quienes pertenecen a otros credos. No es sorprendente que, cincuenta años después, sigamos debatiendo sobre algunas de las mismas cuestiones e implicaciones del Concilio. Y pienso que la preocupación de este Sínodo por la nueva evangelización es parte de esa exploración continua de la herencia del Concilio.

3. Pero uno de los aspectos más importantes de la teología, según el Vaticano II, era la renovación de la antropología cristiana. En lugar de la narración neoescolástica, a menudo tergiversada y artificial, sobre cómo la gracia y la naturaleza se relacionan en la constitución del ser humano, el Concilio amplió los importantes elementos de una teología que volvía a fuentes más tempranas y ricas: la teología de algunos genios espirituales como Henri de Lubac, quien nos recordó lo que significaba para el Cristianismo primitivo y medieval hablar de la humanidad hecha a imagen de Dios y de la gracia como la perfección y transfiguración de esa imagen, durante mucho tiempo revestida de nuestra habitual ‘inhumanidad’. Bajo esta luz, proclamar el Evangelio es proclamar que por lo menos es posible ser adecuadamente humano: la fe Católica y Cristiana es un ‘verdadero humanismo’, tomando una frase prestada de otro genio del siglo pasado, Jacques Maritain.

4. Sin embargo, Lubac es muy claro sobre lo que esto no significa. Nosotros no sustituimos la tarea evangélica por una campaña de ‘humanización’. ‘¿Humanizar antes de Cristianizar?’, pregunta él. ‘Si la empresa tiene éxito, el Cristianismo llegará muy tarde: le quitarán el puesto. ¿Y quién piensa que el Cristianismo no humaniza?’. Así escribe Lubac en su maravillosa colección de aforismos, Paradojas. Es la fe misma quien forma el trabajo de humanización y la empresa de humanización estaría vacía sin la definición de humanidad dada en el Segundo Adán. La evangelización, primitiva o nueva, debe estar enraizada en la profunda confianza de que poseemos un destino humano inconfundible para mostrar y compartir con el mundo. Hay muchas maneras de decirlo, pero en estas breves observaciones quiero concentrar un único aspecto en particular.

5. Ser completamente humano es ser recreado en la imagen de la humanidad de Cristo; y esta humanidad es la perfecta ‘traducción’ humana de la relación entre el Hijo eterno y el Padre eterno, una relación de amor y adorada entrega, un desbordamiento de vida hacia el Otro. Así, la humanidad en la que nos transformamos en el Espíritu, la humanidad que queremos compartir con el mundo como fruto de la labor redentora de Cristo, es una humanidad contemplativa. Edith Stein observó que empezamos a entender la teología cuando vemos a Dios como el “Primer Teólogo”, el primero que habla acerca de la realidad de la vida divina, porque ‘todas las palabras sobre Dios presuponen la propia palabra de Dios’. De forma análoga, podríamos decir que empezamos a comprender la contemplación cuando vemos a Dios como el primer contemplativo, el paradigma eterno de la desinteresada atención al otro que no trae la muerte, sino la vida a nuestro yo. Toda contemplación de Dios presupone el propio conocimiento gozoso y absorto en sí mismo de Dios, mirándose fijamente en la vida trinitaria.

6. Ser contemplativo, así como Cristo es contemplativo, es abrirse a toda la plenitud que el Padre desea verter en nuestro corazones. Con nuestras mentes sosegadas y preparadas a recibir, con nuestras auto-generadas fantasías sobre Dios y sobre nosotros acalladas, estamos por fin en el punto donde quizás empecemos a crecer. Y el rostro que necesitamos mostrar a nuestro mundo es el rostro de una humanidad en crecimiento infinito hacia el amor, una humanidad tan contenta y partícipe de la gloria hacia la que nos dirigimos que estamos dispuestos a embarcarnos en un viaje sin fin, para encontrar nuestro camino más profundo en él, en el corazón de la vida trinitaria. San Pablo habla de cómo “con el rostro descubierto, reflejamos, … la gloria del Señor” (2 Co 3, 18), transfigurados por un resplandor cada vez mayor. Este es el rostro que debemos esforzarnos por mostrar a nuestro prójimo.

7. Y debemos esforzarnos no porque estemos buscando alguna ‘experiencia religiosa’ privada que nos dé seguridad y nos haga más santos. Nos esforzamos porque en este olvidarse de uno mismo mirando fijamente hacia la luz de Dios en Cristo, aprendemos cómo mirarnos los unos a los otros, y a toda la creación de Dios. En la Iglesia primitiva había una comprensión clara de la necesidad de avanzar, desde una autocomprensión o autocontemplación instigada por la disciplina de nuestros ávidos instintos y ansias, hacia una ‘natural contemplación’ que percibía y veneraba la sabiduría de Dios en el orden del mundo, permitiéndonos ver la realidad creada por lo que realmente era a la vista de Dios – más de lo que era en el sentido de cómo podíamos usarla o dominarla. Y desde aquí, la gracia nos guiaría hacia la verdadera ‘teología’, mirando fija y silenciosamente a Dios, meta de todo nuestro discipulado.

8. En esta perspectiva, la contemplación está lejos de ser sólo un tipo de cosa que hacen los cristianos: es la clave para la oración, la liturgia, el arte y la ética, la clave para la esencia de una humanidad renovada capaz de ver al mundo y a otros sujetos del mundo con libertad – libertad de las costumbres egoístas y codiciosas, y de la comprensión distorsionada que de ellas proviene. Para explicarlo con audacia, la contemplación es la única y última respuesta al mundo irreal e insano que nuestros sistemas financieros, nuestra cultura de la publicidad y nuestras emociones caóticas e irreflexivas nos empujan a habitar.

Aprender la práctica contemplativa es aprender lo que necesitamos para vivir de una manera verdadera, honesta y amorosa. Es una cuestión profundamente revolucionaria.

9. En su autobiografía, Thomas Merton describe una experiencia que le ocurrió poco después de entrar en el monasterio donde pasó el resto de su vida (Silencio elegido). Tenía la gripe y estuvo ingresado en la enfermería durante unos días y, dice, sintió una ‘alegría secreta’ por la oportunidad que este hecho le dio para rezar y ‘hacer todo lo que quería hacer, sin tener que correr por todo el lugar respondiendo a campanillas’. Está obligado a reconocer que su actitud revela que ‘todos mis malos hábitos… habían entrado subrepticiamente conmigo en el monasterio y habían recibido los hábitos religiosos conmigo: glotonería espiritual, sensualidad espiritual, orgullo espiritual’. En otras palabras, él intentaba vivir una vida cristiana con el bagaje emocional de alguien todavía profundamente desposado con la búsqueda de la satisfacción individual. Es un aviso poderoso: tenemos que tener cuidado que nuestra evangelización no sirva sencillamente como elemento de persuasión para que la gente le pida a Dios y a la vida del espíritu por los hechos dramáticos, excitantes o de autoadulación que tan a menudo satisfacen nuestra vida diaria. Esto fue expresado de forma más contundente hace algunas décadas por el estadounidense estudiante de religión Jacob Needleman, en un libro controvertido y desafiante titulado Cristianismo perdido: las palabras del Evangelio, dice, están dirigidas a los seres humanos que ‘ya no existen’. Es decir, responder, entregándose, a lo que el Evangelio pide de nosotros significa transformar completamente nuestro ser, nuestros sentimientos y nuestros pensamientos e imaginación. Convertirse a la fe no significa sencillamente adoptar un nuevo grupo de creencias, sino transformarse en una nueva persona, una persona en comunión con Dios y con otros a través de Jesucristo.

10. La contemplación es un elemento intrínseco de este proceso de transformación. Aprender a mirar a Dios sin tener en cuenta mi propia satisfacción inmediata, aprender a escrudiñar y relativizar las ansias y fantasías que surgen dentro de mi – esto es permitir a Dios ser Dios y, así, permitir que la oración de Cristo, la propia relación de Dios con Dios, entre viva dentro de mí. Invocar al Espíritu Santo es pedir a la tercera persona de la Trinidad que entre en mi espíritu y traiga la claridad que necesito para ver dónde soy esclavo de ansias y fantasías, para que me dé paciencia y sosiego mientras la luz y el amor de Dios penetran en mi vida interior. Sólo si esto empieza a suceder estaré liberado de tratar los dones de Dios como otro grupo de objetos que compro para ser feliz o para dominar a otros. Y mientras este proceso se desarrolla, soy más libre – tomando prestada una frase de San Agustín (Confesiones IV.7) – para ‘amar a los seres humanos de una manera humana’, amarles no por lo que me prometan a mi, amarles no porque me den seguridad y confort duradero, sino como mi prójimo frágil sostenido en el amor de Dios. Descubro entonces (como hemos observado anteriormente) cómo debo mirar a las personas y a las cosas por lo que son en relación con Dios, no conmigo. Y es aquí donde la verdadera justicia, como el verdadero amor, tiene sus raíces.

11. El rostro humano que los cristianos quieren ofrecer al mundo es un rostro marcado por esta justicia y este amor y, por tanto, un rostro formado en la contemplación, en la disciplina del silencio y en la separación de los objetos que nos esclavizan y de los instintos irracionales que nos decepcionan. Si la evangelización es una cuestión de mostrar al mundo el rostro humano ‘revelado’ que refleja el rostro del Hijo vuelto hacia el Padre, debe llevar en él el compromiso serio de fomentar y nutrir la oración y la práctica. No es necesario decir que esto no quiere en absoluto discutir que esta transformación ‘interna’ es más importante que la acción por la justicia; más bien quiere insistir en el hecho de que la claridad y la energía que necesitamos para llevar adelante la justicia requiere que demos espacio a la verdad, para que la realidad de Dios la atraviese. De lo contrario, nuestra búsqueda de la justicia o de la paz se convierte en otro ejercicio de voluntad humana, socavada por la autodecepción humana. Las dos llamadas son inseparables: la llamada a la ‘oración y la recta acción’, como dijo el mártir protestante Dietrich Bonhoeffer, escribiendo desde su celda en la cárcel en 1944. La verdadera oración purifica el motivo, la verdadera justicia es el trabajo necesario para compartir y liberar en otros la humanidad que hemos descubierto en nuestro encuentro contemplativo.

12. Los que saben poco y se preocupan aún menos de las instituciones y jerarquías de la Iglesia, estos días se encuentran a menudo atraídos y retados por vidas que muestran algo de esto. Son las comunidades nuevas y renovadas las que de manera más eficaz llegan a aquellos que nunca han creído o que han abandonado la fe por vacía o añeja. Cuando se escribe la historia cristiana de nuestro tiempo, en referencia a Europa y América del Norte especialmente, pero no sólo, vemos cuán central y vital ha sido el testimonio de lugares como Taizé o Bose, pero también el de otras comunidades más tradicionales, transformadas en centros para la exploración de una humanidad más amplia y profunda de lo que fomentan los hábitos sociales. Y las grandes redes de espiritualidad, como San Egidio, los Focolares, Comunión y Liberación, muestran también el mismo fenómeno: crean espacios para una visión humana más profunda porque todos ellos, de varias maneras, ofrecen una disciplina de vida personal y comunitaria que hace que la realidad de Jesús entre viva en nosotros.

13. Y, como muestran estos ejemplos, la atracción y el reto de los que estamos hablando pueden crear compromisos y entusiasmos que crucen las líneas confesionales históricas. Nos hemos acostumbrado a hablar en estos días sobre la importancia vital del ‘ecumenismo espiritual’: pero ésta no debe ser una cuestión que, de alguna manera, se oponga a lo espiritual y lo institucional, y no debe reemplazar los compromisos específicos con un sentido general de sentimiento común cristiano. Si tenemos una descripción sólida y rica de lo que la palabra ‘espiritual’ en sí misma significa, enraizada en los contenidos bíblicos como los del pasaje de la Segunda Epístola a los Corintios mencionada antes, entenderemos el ecumenismo espiritual como la búsqueda compartida para nutrir y sostener las disciplinas contemplativas con la esperanza de revelar el rostro de una nueva humanidad. Y cuanto más separados estemos como cristianos de distintas confesiones, menos convincente será ese rostro. He mencionado el movimiento de los Focolares hace un momento: Ustedes se acordarán de que el imperativo básico en la espiritualidad de Chiara Lubich era ‘haceros uno’ – uno con Cristo Crucificado y abandonado, uno a través de Él con el Padre, uno con todos los llamados a esta unidad y, por tanto, uno con los más necesitados del mundo. ‘Los que viven en unidad… viven haciendo que ellos mismos penetren más en Dios. Crecen siempre más cercanos a Dios… y lo más cercano que están de Él, lo más cerca que están de los corazones de sus hermanos y hermanas’ (Chiara Lubich: Escritos esenciales). El hábito contemplativo elimina una desatenta superioridad hacia otros creyentes bautizados y la suposición de que no tengo que aprender nada de ellos. En la medida en que el hábito de la contemplación nos ayuda a acercarnos a esta experiencia como a un don, siempre nos preguntaremos qué es lo que el hermano o hermana puede compartir con nosotros – incluso el hermano o hermana que de alguna manera está separado de nosotros o de lo que suponemos que es la plenitud en la comunión. ‘Quam bonum et quam jucundum…’.

14. En la práctica, esto puede sugerir que, allí donde se lleven a cabo iniciativas para alcanzar con nuevos medios a un público cristiano no practicante o post-cristiano, debe realizarse un trabajo serio sobre cómo este alcance se puede enraizar en una práctica contemplativa, compartida ecuménicamente. Además del modo sorprendente con el que Taizé ha desarrollado una ‘cultura’ litúrgica internacional accesible a una gran variedad de personas, una red como la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana, con sus fuertes raíces y afiliaciones benedictinas, ha traído nuevas posibilidades. Y lo que es más, esta comunidad ha trabajado con ahínco para crear una práctica contemplativa accesible a los niños y a los jóvenes, y ello necesita el mayor impulso posible. Habiendo visto de cerca – en escuelas anglicanas de Inglaterra – el modo caluroso con que los niños responden a la invitación ofrecida por la meditación en esta tradición, creo que su potencial para introducir a la gente joven en la profundidad de nuestra fe es verdaderamente muy grande. Y para quienes se han alejado de la práctica regular de la fe sacramental, los ritmos y las prácticas de Taizé o de la CMMC (WCCM sus siglas en inglés) son a menudo un camino de regreso al corazón y al hogar sacramental.

15. Gente de todas las edades reconoce en estas prácticas la posibilidad, bastante sencilla, de vivir más humanamente – vivir con una codicia menos frenética, vivir con espacio para el sosiego, vivir esperando aprender y, sobre todo, vivir con la conciencia de que hay un gozo sólido y perdurable pendiente de ser descubierto en las disciplinas en las que olvidamos nuestro propio yo, bastante distintas de la gratificación que viene de éste o aquel impulso del momento. A menos que nuestra evangelización abra la puerta a todo esto, corremos el riesgo de intentar sostener la fe basándonos en una serie inmutable de hábitos humanos – con el consiguiente resultado demasiado familiar de la Iglesia vista como una más de las instituciones puramente humanas, ansiosas, ocupadas, competitivas y controladoras.

En un sentido muy importante, una verdadera tarea evangelizadora será siempre también una re-evangelización de nosotros mismos como cristianos, un redescubrir por qué nuestra fe es diferente, pues transfigura, y un recuperar nuestra propia humanidad.

16. Y, por supuesto, sucede de manera más eficaz cuando no estamos planificando o luchando por ella. Volviendo de nuevo a Lubac: ‘Aquel que responderá mejor a las necesidades de su tiempo será alguien que no habrá tratado de responder a ellas primero’ (op.cit.). Y ‘el hombre que busca sinceridad en lugar de buscar la verdad en el olvido de sí mismo, es como el hombre que quiere estar distante en lugar de abandonarse completamente al amor’ (op.cit.). El enemigo de la proclamación del Evangelio es la autoconciencia y, por definición, no podemos superarlo siendo más conscientes de nosotros mismos. Debemos volver a San Pablo y preguntarnos: ‘¿Qué buscamos?’ ¿Miramos con ansiedad los problemas actuales, la variedad de infidelidades o la amenaza a la fe y la moralidad, la debilidad de la institución? ¿O buscamos a Jesús, el rostro revelado de la imagen de Dios, a la luz del cual vemos la imagen de nuevo reflejada en nosotros y en nuestro vecinos?

17. Esto nos recuerda sencillamente que la evangelización es siempre el desbordamiento de otra cosa: el viaje del discípulo hacia la madurez en Cristo; un viaje que no está organizado por un ego ambicioso, sino que es el resultado de la insistencia y de la atracción del Espíritu en nosotros. En nuestras deliberaciones sobre cómo hay que hacer para que el Evangelio de Cristo sea de nuevo apasionadamente atractivo para los hombres y mujeres de nuestros días, espero que nunca perdamos de vista qué es lo que hace que sea apasionante para nosotros, para cada uno de nosotros en nuestros diferentes ministerios. Les deseo alegría en estos debates, no sólo claridad o eficacia en la planificación, sino gozo en la promesa de la visión del rostro de Cristo y en el anuncio de esa plenitud en la alegría de la comunión uno con el otro, aquí y ahora.

(Viernes 19 de Octubre del 2012)

lunes, 29 de octubre de 2012

HUESCA

Oración al estilo de Taizé

mes de noviembre


Oración Taizé domingo día 4 a las 19'00 horas. Iglesia María Auxiliadora de Huesca (Salesianos)

Oración desde la música, con la coral Santo Domingo, jueves día 22 (Santa Cecilia, patrona de la música) a las 20'30, iglesia María Auxiliadora de Huesca (Salesianos)

miércoles, 24 de octubre de 2012

"No deis solo lo superfluo, dad vuestro corazón"

INFANCIA PERDIDA EN LA INDIA

Exposición en Huesca del 5 al 15 de noviembre
De Lunes a viernes
DE 18'30 a 21'00 horas
Centro Social CAI (Coso Alto, 11. Huesca)


Inaguración: LUNES 5 noviembre, en el Salón de Actos del Centro Social de CAI en Huesca (C/ Coso Alto, nº 11 - 1ª planta). A las 18'30 horas


"No deis solo lo superfluo, dad vuestro corazón"

Organiza: FUNDACIÓN JUAN BONAL.

lunes, 22 de octubre de 2012

XXVI ANIVERSARIO ORACION DE ASIS

La Comunidad Franciscana ha preparado la conmemoración del encuentro que hace 26 años tuvo lugar en Asís y en la que participaron la practica totalidad de los líderes religiosos.

Para ello, se celebrará una jornada de Oración en el Monasterio de las MM. Clarisas, calle Santa Catalina esquina a calle San Miguel. Zaragoza, el próximo día 27 de octubre, a las 19,30 h. y a la que estamos todos especialmente invitados.

martes, 16 de octubre de 2012

INICIO ACTIVIDADES CURSO 2012 - 2013 EN ZARAGOZA

Después de desearos a todos un feliz retorno después del intervalo veraniego, nos complace comunicaros la fecha de inicio de las actividades de la Delegación episcopal de Ecumenismo. Tendrá lugar con una Eucaristía que se celebrará el día 25 de octubre, jueves, a las 20'00 h., en la capilla de la Casa de la Iglesia, Pª de La Seo nº 6. Zaragoza.


jueves, 11 de octubre de 2012

ENTREVISTA A JEAN PIERRE SCHÜMACHER, EL ÚLTIMO DE TIBHIRINE

Jean Pierre Schümacher a las puertas del Monasterio de Notre dame de l’Atlas  en Midel

El  monje francés comparte su testimonio de esperanza y perdón tras haber perdido a todos sus hermanos

¿Cuándo desembarcó Vd. en este continente?

Llegué a África el 19 de Septiembre de 1964, dos años después de la guerra de la independencia de Argelia. El Monasterio de Tibhirine existía desde 1937. Al término de la guerra la inmensa mayoría de los franceses dejaron el país. Aquello ere peligroso. Las autoridades de Roma pensaban que no merecía la pena quedarse allí. Estuvieron a punto de cerrar .

¿Qué encontró al llegar?

Cuando fui nombrado para ir a África en misión me puse muy feliz. Nos advirtieron que íbamos a un Estado socialista, por lo que era preciso mantenerse discretos. Tras la revolución el monasterio se quedó únicamente con 12 hectáreas y era necesario vivir con ello. Nos encontrábamos en una zona absolutamente islamizada, por lo que se trataba de establecer vínculos con el Islam.

El Concilio Vaticano recién había finalizado también en 1965. Nos llegaron documentos nuevos regulando las relaciones con el resto de las religiones. Ya no se trataba tanto de convertir a los otros, sino de vivir con ellos.

¿Qué le ha dado el África?

Una calidad de acogida Esa acogida es sobre todo evidente aquí con los bereberes de Marruecos. En Argelia esa acogida era más austera. El beréber es por naturaleza más abierto que el árabe.

He visto también una relación con Dios que llena plenamente sus vidas. Ellos repiten: ¡Bismillah!, que quiere decir “en el nombre de Dios”. Es una forma de tener bien presente a Dios en todo momento. Le recuerdan especialmente antes de toda acción. Él está presente por doquier y todo se hace en su honor. Esa vida tan cerca de Dios es lo que me impactó desde el principio. Observo por ejemplo como el albañil que trabaja en el monasterio vive muy cerca de Dios. Ha prolongado su último Ramadán. Diariamente nos invita a té con menta y un pequeño bocadillo con sardinas.

¿Algo diferente a lo que ocurre en Europa?

En Europa no es corriente hablar de Dios. Pocos jóvenes acuden a la Iglesia, han perdido la fe. Parece que hubiera una suerte de temor a mostrar la fe y a referirse a Dios de forma habitual. Aquí es sin embargo normal. No obstante el impacto de la televisión y de los medios de comunicación también está afectando aquí, constatándose una pérdida de fe entre los jóvenes. Su evolución va en el mismo sentido en uno y otro continente.

¿Cuando vuelve Vd. a Francia qué se encuentra?

No estoy muy al tanto de lo que ocurre en Francia. La última vez que estuve allí fue en el año 1998, para la ordenación episcopal de un amigo. Aquí no tenemos televisión. Tenemos una sola radio. El prior, por nombre también Jean Pierre, escucha las noticias y si oye algo importante, nos lo comunica. Recibimos también el periódico católico “La Croix” con tres días de retraso.

¿En algún momento, ganas de dejar el monasterio…?

No, nuestro voto es de quedarnos siempre en el monasterio. Aquí el voto es más relajado, pues no podemos vivir de una forma cerrada. Nosotros somos extranjeros y si viviéramos enclaustrados la gente no comprendería eso. No tenemos actividades sociales, pero sí es preciso que, cuanto menos, exista una relación.

¿Cuáles son sus vínculos con la comunidad islámica?

Vamos a sus fiestas religiosas, a sus entierros. Participamos habitualmente de la sadaqa que es una “comida religiosa” que se realiza en honor de quien muere. Van con el cuerpo a la mezquita y después lo llevan a su casa a hombros. Nosotros les esperamos en la casa. Es una forma de expresar que estamos con ellos, también en esos momentos dolorosos.

Recientemente hemos acudido a una sadaqa. En algunos momentos de la comida, ésta se interrumpía para hablar del fallecido, para leer un sura del Corán… Por cortesía para con nosotros, eligieron a propósito un texto que hablaba de la Madre María. Después nos preguntaron cómo veíamos nosotros a María. En otras sadaqas he llegado a leer yo mismo textos del Corán. Lo nuestro no es un encuentro teológico, sino un encuentro en la convivencia, en la cordialidad. Hace unos meses murió también un joven militar en los disturbios del campamento de protesta a las afueras de El Aioun. Estuvimos igualmente en ese entierro. También hemos estado en ceremonias de circuncisión. Nosotros lo respetamos pues es una costumbre muy arraigada aquí. Después de esa ceremonia danzan juntos.

¿Cómo era Christian?  (Argelia y el Islam eran para el padre Christian, el prior de Tibhirine, cuerpo y alma por los que dio su vida)

Muy sensible a todo lo relativo al Islam. Tenía una vocación especial. Podíamos definirlo como “islamocristiano”. Todo comenzó muy joven cuando tenía cinco años y su padre era militar antes de la independencia de Argelia. Vivían a las afueras de Argel. Veía a los hombres postrados rezando y le preguntaba a su madre por lo que hacían. Ella le respondía: “Ellos rezan al igual que nosotros. Tienen el mismo Dios vivo que nosotros”. Esto le marcó de por vida. Cuando sus amigos se mofaban del Islam, él jamás.

Posteriormente fue como seminarista a París, pero volvió a Argelia para hacer el servicio militar. Durante el servicio estaba en una zona muy peligrosa del sudoeste llamada Tiabet. Él tenía un cometido social en esa región montañosa. Sufrieron un ataque guerrillero y uno de los asaltantes salió en su defensa, alegando que había hecho mucho por los necesitados. Efectivamente le libraron, pero después encontró que a su defensor le habían colgado. Ese amigo musulmán fue asesinado en represalia por su solidaridad con Christian.

¿Aquello le marcó?

Efectivamente. Un musulmán había llegado a la cumbre del evangelio: “No hay amor más grande que el del que da su vida por sus semejantes.” Eso le marcó a Christian para toda la vida: “Un musulmán que libremente se había expuesto por él, que había dado su vida por él”.

Christian se propuso que, una vez nombrado sacerdote, volvería a Argelia para servir al país. Decidió devolver al pueblo argelino el gran favor que le había hecho aquel hombre. Y cumplió. Al principio sirvió en “Sacré Coeur” de París. Él se podía haber quedado allí, pues tenía buenos estudios que le permitían mantenerse en un puesto cómodo. Si embargo decidió entrar la orden de la “Trapa”, hacerse monje trapense.

Se instaló primero en el monasterio casa-madre de los trapenses de N.D. de l’Atlas de Tibhirine en Francia, “Aiguebelle”. Posteriormente vino a nuestro monasterio en Thibirine pero entendimos que convenía culminara sus estudios sobre el Islam. Su conocimiento nos iba a resultar muy útil. Así permaneció en Roma dos años estudiando con los Padres Blancos en su centro de estudios pontificios sobre el Islam.

¿Estaba por lo tanto formado en todo lo referente a la cultura y la religión musulmana?

Sí, muy instruido. Tenía dentro de sí una necesidad de conocer el fondo del alma musulmana. Estaba muy interesado por la corriente sufí. Meditaba sobre el Corán, leía la Biblia en árabe y meditaba también sobre ella.

Volvió a nuestro Monasterio. Nos invitó a hacer el Ramadán, pero nosotros nos resistíamos, entonces. Nos resultaba excesivo. En el tiempo del Ramadán, durante las comidas, Christian tomaba el lugar de quien hacía la lectura y no comía. Era muy fuerte. Deseaba comunicarnos lo que él vivía interiormente. Deseaba darnos cursos, conferencias…, de modo que surgió una cierta tensión en el seno de la comunidad. Había quien estaba allí desde el año 1946, como Luc. Este hermano había estudiado y escrito libros sobre el tema de la nutrición y la medicina popular.

¿Había por lo tanto visiones diferentes con respecto a lo que debía ser la relación con el Islam?

Nos resistíamos a adherirnos a sus tesis. Incluso el general de la orden nos visitó y nos invitó a superar aquella crisis, por lo demás normal en el seno de una comunidad. Subrayó que la vida en comunidad no exigía la uniformidad, sino que había de contemplar la unidad en diversidad. “Diversos pero uno”, nos vino a decir nuestro responsable.

No sé si hago bien en decirlo, pero Christian nos llegó a proponer hacer oficios en árabe en “l’hôtellerie”, pues él se encargaba de ella. Él aspiraba a algo con una gran fuerza interna, que nosotros no podíamos comprender.

¿Siempre mantuvieron una relación fraternal a pesar de todo?

Siempre. La tensión jamás llego a la división. Pudimos comprender que nuestro reto era armonizar las diferencias. La tensión es al fin y al cabo una expresión de la vida. Es preciso la presencia abierta y dialogante en medio de esas tensiones. El diálogo exige un respeto del otro tal como él es.

¿Cómo superaron aquello?

En 1979 se genera una crisis. En medio de ella, Christian decidió hacer un retiro con los hermanos de Foucauld en una de sus comunidades de Argelia. Al cabo de los dos meses concluyó que deseaba quedarse con nosotros. Algo había evolucionado dentro de él.

Christian volvió a Thibirine y ocurrió que en aquel entonces entramos en contacto con unos estudiantes sufíes. Ellos estaban en la ciudad cercana. No buscamos ese encuentro, esa situación, nos vino sola. Celebramos diferentes oraciones juntos. No deseaban hablar de teología conscientes de que la teología divide. Se trataba de compartir el camino por el que unos y otros vamos hacia Dios. Formamos un grupo de diálogo por nombre Ribat es-Salám (“Vínculo de paz”)

¿Aquello colmaría las aspiraciones de Christian?

Así fue. Aquello le colmaba. Estaba muy contento por ese acercamiento al Islam. Rezamos juntos en silencio. Dios es luz y bastaba encender la vela para que arrancara y se desbordara ese silencio. Ello supuso una unión muy profunda entre nosotros. Nos ayudó a explorar la vivencia espiritual de ellos. Estábamos juntos delante del mismo Dios.

Nos preguntábamos maravillados: ¿Si esto va a seguir, a dónde nos va a llevar? Era difícil responder. Era un compartir muy grande que nos reveló una hermandad por encima de la religión. En aquellos momentos encontramos la esencia de nuestra presencia en medio de los musulmanes. Es decir, para nada con el objetivo de convertirles, sino para ir juntos, mano con mano hacia Dios, cada quien manteniendo sus señas de identidad. Aspirábamos a convertirnos en mejores seres, descubriendo unidos el camino de perfeccionamiento (tarika) hacia Dios.

¿Qué descubrieron en ellos?

Vivían mucho de lo que nosotros también vivíamos. Para ellos el dolor purifica el corazón. Tenían igualmente un alto ideal de pobreza. Bien es verdad que su relación con Dios es directa, sin mediar intermediación alguna. Cantaban muy bello a diferentes voces.

Para los sufís no era tanto estar sumisos, dóciles a la ley de Dios, sino al espíritu de Dios y convertirse en niños de Dios (Abba). Eso nos mostraron en nuestro particular diálogo interreligioso. Cuanto más nos acercamos a Dios, más nos acercamos los unos a los otros. Cuanto más nos acercamos los unos a los otros por la gentileza, la comprensión, el respeto…, más nos acercamos a Dios. Esa es nuestra razón de ser aquí.

Imaginamos un Christian pleno de felicidad…

Sí, había alcanzado su objetivo, había encontrado la razón última de nuestra vida allí. Todo el aprendizaje de la lengua y de la cultura musulmana había sido para poder conocer al otro y estar cerca de él. En 1984 fue nombrado prior.

¿Christian estaba en paz cuando llegaron lo días duros?

Sí, sí lo estaba. Tiene una hermana muy cercana, Claire. Ella me decía tras ver la película “De Dioses y hombres”: “El rol que juega Christian no me acaba de convencer, él era más sonriente, mucho más alegre.” Yo sin embargo le digo que sí era él, que la situación que se vivía era muy grave, nada divertida y que actuó así. El, en tanto que superior, se sabía responsable de esa situación. Se ve bien al pastor y su ansia de abrirse a Dios, para dejarse trabajar por Dios. Christian era así. En la ya famosa película se hace un fiel retrato suyo.

Había progresado mucho en su liderazgo, en su rol pastoral, en lo que respecta a su concepción de la relación con sus hermanos. No quería imponer, estaba a la escucha. Se sentía lleno de respeto por los hermanos. Era muy considerado con la opinión y la decisión de cada uno, en aquellos momentos tan graves. Tal como se refleja en la película, permitía que cada quien se expresara en medio de la disyuntiva de quedarse o marchar. En aquel contexto gravitaba también el compromiso que nosotros llamamos de “estabilidad”, de “matrimonio” con la población.

La película es muy buena. Las imágenes son muy expresivas. Cuando se evoca el árbol se expresa el ideal de arraigo y de protección que nosotros queríamos desarrollar. Hacía falta que fuéramos fuerte y sólidos.

¿La película ha hecho por lo tanto mucho bien?

Mucho, mucho bien. El Espíritu Santo ha trabajado en la preparación del film… Los responsables se han documentado de una forma muy seria. Han leído muchos artículos, libros…, han contactado a mucha gente que conoció a los hermanos. Han querido entrar en el interior de cada uno de los protagonistas, descubrir sus almas. Los actores no eran creyentes y sin embargo el testimonio de cada uno de los representados les ha revelado aspectos profundos. Han sabido además captar muy bien la vida monástica.

Henri Quinson, antiguo hermano de la Orden, les acompañó durante el rodaje. Les asesoró con respecto a los hechos reales. Él da a conocer en el libro que escribió sobre el rodaje, que hubo uno de los actores que entró tan dentro en la piel de quien representaba, que llegó a llorar en medio de la experiencia.

El realizador tenía una suerte de contacto especial con los hermanos fallecidos, como si fuera internamente también asesorado. Buen ejemplo tenemos en lo que ocurrió con el final. Tenían ya preparadas las cabezas decapitadas, pero él sintió que no podía terminar así. Desestimaron ese final. Durante el rodaje, como si Dios lo hubiera querido, nevó por azar. Entonces aprovecharon esa nieve para hacer ese final con una marcha por el paisaje nevado. Fue muy bello. No ocurrió así porque sí. Ese paisaje nevado expresa muy bien el misterio que rodeó su partida.

Muy oportuno ahí el testamento de Christian…

Sí, para nosotros ese testamento cobra un profundo significado: “…Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí, para ti también quiero este ‘Gracias’ y este ‘A-Dios’ en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones colmados de gozo en el paraíso, si así quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío. ¡Amén! ¡In Sha ‘Allah”. La escena final es acompañada de este bellísimo texto. Ellos se van juntos sin ningún tipo de violencia. Es como si partieran juntos tras un misterio, tras Dios.

En ese testamento Christian refleja muy bien lo que vivía internamente. Él era considerado como un soñador, como un idealista. Nosotros mismos le señalábamos que había que observar a los musulmanes tal como son, no a través de gafas rosas. Pero en realidad lo que buscaba Christian, y así lo refleja en el escrito, es dar a entender cómo Dios labra también el alma de los hermanos musulmanes, cómo Cristo trabaja sobre ellos.

¿Vd. ha llegado a sentir odio en algún momento?

Yo nunca he llegado a sentir odio.

¿Nunca?

Nunca. Nosotros estábamos ya preparados. En realidad vivíamos una situación sumamente peligrosa desde 1993. Aquello podía llegar en cualquier momento. Cuando supimos de la muerte tras el rapto yo me encontraba en Fez. Habíamos decidido marchar por la peligrosidad de la situación. El obispo nos lo comunicó. Nos dimos cuenta enseguida que era preciso no dejarnos vencer ni por la tristeza, ni por el temor. Por la noche, mientras estaba con un hermano fregando los platos, le dije: “Hay que vivir esto como algo muy bello, muy grande, hay que ser dignos.”

Era necesario vivir aquello a la altura de la fe, no en vano representaba la culminación de lo que habíamos vivido. Lo que llegaba era la ofrenda total de la persona a Dios. Aquello no podía hundirnos. La misa no debía ser de luto. El martirio es una verdadera fiesta para los cristianos, tal como apuntaba San Cipriano en el primer siglo. El martirio es la cumbre del testimonio de la fe rendida a Dios.

¿Que sensación tiene ahora cuando ve la película?

La he visto ya tres veces y no me pongo triste. He vivido un puro gozo a causa de la belleza que refleja. El hermano Jean Pierre la ha visto diez veces. Cada vez ve algo nuevo. Siento que la película se asemeja a un icono. Quien realiza un icono se prepara internamente con rezos e incluso ayuno, para poder captar el mensaje y poder reflejarlo en toda su belleza. La gracia es entonces comunicada y el Espíritu trabaja en el icono.

Me ha tocado estar en Bélgica en un acto en memoria de los hermanos con autoridades civiles y religiosas, así como en algún otro homenaje. El film nos ha dado la oportunidad de difundir el mensaje del perdón. Participé también en un acto multitudinario de jóvenes en el Vaticano con el Papa presente.

¿… y cómo acaba la historia…?

En 1999 celebramos en Fez una gran asamblea en la que participó el padre general. Decidimos instalarnos aquí, en Midelt. No se trataba de otra fundación. El mismo monasterio de Notre Dame de Atlas de Tibhirine continúa, en este otro lugar, en Marruecos. Un país diferente, pero un mismo espíritu.

¿Va a escribir sus memorias?

No, en absoluto. Ya hay otros que se encargan de hablar de mí.

¿Qué edad tiene Vd. ahora?

87 años

Muy bien llevados por cierto…

Sí, gracias a Dios…

¡Muchas gracias de corazón, Jean Pierre!

Rezad por nosotros. A ver si Dios quiere que continuemos y nos envía a alguien… Ya no somos más que tres. 
 

Koldo Aldai



sábado, 6 de octubre de 2012

V CONGRESO DE ECUMENISMO EN IMÁGENES

 "Hacia una espriritualidad ecuménica comprometida",
lema de este congreso celebrado en Madrid del 28 al 30 de septiembre
 P. Marius Picu, iglesia ortodoxa rumana y P. Santiago Madrigal, jesuita.
 Juan, Daniel, Antonio y Eloy miembros del
EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO
 Antonio y Juan Manuel, muy atentos, como debe ser.
 Jesús Dominguez y Manuel Montañés de la
Delegación Episcopal de Ecumenismo de Zaragoza
 El EQUIPO con Ana Bou, articulísta de nuestro blog y
artífice del blog "Un minuto para el encuentro",
una verdadera delicia, como ella.
 El pastor luterano Matti Hirvone y su señora,
venidos a Madrid desde Finlandia.
P. Dimitrius archimandrita de la iglesia ortodoxa griega en Madrid,
P. Pedro Langa, sacerdote agustino y Rvdo. Rogelio Prieto,
presbítero iglesia anglicana, venido desde Londres.
 Uno de los grupos de trabajo del congreso
 Juan Manuel leyendo las conclusiones de su grupo
 Antonio actuó como secretario de su grupo de trabajo y fué el
encargado de hacer el resumen ante la asamblea del congreso
 Juan Pablo García, sacerdote trinitario interviniendo ante
Fr. Giacomo Puglisi, franciscano llegado desde Italia y
Mariano Perrón ex-delegado de Ecumenismo de Madrid
 Hay que reconocer y agradecer la labor de la Misioneras de la Unidad,
organizadoras y verdaderas artífices del V Congreso de Ecumenismo
 P. Hector Val, jesuita y Mons. Carlos López, Obispo
de la iglesia reformada episcopal (Anglicana)
 Una de las sesiones plenarias del V Congreso de Ecumenismo
 Juan Manuel y Rvdo. Rogelio Prieto, en un merecido descanso
Las comidas y las cenas son también buenos momentos para
seguir conociéndose y cambiando impresiones 

jueves, 4 de octubre de 2012

Fernando Jordán: Nuestras gratitud y nuestro cariño.

Cuando nos encontrábamos los miembros del EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO en Madrid en el V Congreso de Ecumenismo, se oficializaba la marcha de Fernando Jordán, párroco de la Iglesia de Cristo Rey de Sabiñánigo, parroquia que tantas y tantas veces ha acogido las ideas, iniciativas, reuniones, acontecimientos, ..., eventos organizados por el EQUIPO. A su vez se producía la llegada del nuevo párroco José Manuel Pérez. Sentimientos enfrentados, dolor por la marcha de Fernando, agradecimiento por su trayectoria entre nosotros, ..., acogida al nuevo sacerdote. Tantas cosas compartidas, tantos recuerdos, tantas emociones, reproducimos al final de esta entrada la carta que le hemos entregado, en ella reflejamos nuesto sentir ante su traslado.

Con José Manuel ya nos hemos reunido este martes pasado, teníamos mucha ganas de conocernos, de contarle lo vivido en el congreso, de hacerle partícipe de nuestras ideas, de nuestro vivir ecuménico, proyectos, ilusiones, ..., ya nos hemos conocido, Ahora a seguir trabajando. Bienvenido José Manuel, que el Señor te acompañe y te bendiga en esta nueva andadura entre nosotros.

José Manuel Pérez, Julián Ruiz, obispo de Jaca y Fernando Jordán

Sabiñánigo, septiembre de 2012

Estimado Fernando,

Con la presente, queremos expresarte nuestro agradecimiento por la colaboración y apoyo que desde tu llegada a Sabiñánigo has mostrado en el servicio ecuménico, más allá de lo que como párroco apuntaban tus obligaciones.

Damos gracias a Dios nuestro Señor por estos cinco años en los que nos ha permitido contar con tu compañía, siempre discreta, pero activa en el apoyo a las iniciativas que desde el Equipo Ecuménico se han programado en los diferentes tiempos litúrgicos.

Deseamos que el Señor bendiga ampliamente tu ministerio en el nuevo destino que se te ha asignado, siendo como lo has sido aquí, proclamador de la Palabra, cura de almas para los enfermos y afligidos, y socorro para los más necesitados.

Como no puede ser de otra forma, queremos ofrecerte nuestra amistad y compañerismo cristiano en tu nuevo destino, cuenta con nosotros siempre que lo necesites, en lo personal así como en tu ministerio.

Fraternalmente en Cristo

Equipo Ecuménico de Sabiñánigo

miércoles, 3 de octubre de 2012

ASAMBLEA FORO ECUMENICO PENTECOSTÉS

INVITACIÓN
ASAMBLEA ECUMÉNICA ANUAL
DEL
FORO ECUMÉNICO PENTECOSTÉS

Estimados hermanos y hermanas en Cristo,

Tal y como viene siendo habitual en los tres últimos años, queremos invitaros a la próxima asamblea ecuménica anual que tendrá lugar el:
 
Sábado, 6 de octubre de 2012
Casa de espiritualidad. "Villa San Pablo"
Misioneras Cruzadas de la Iglesia
C/ Madre Nazaría, 7. (También Pza. Grosella, 7.) Madrid
Metro Carabanchel Alto
 
La Asamblea Ecuménica Anual reunirá a representantes de distintas Iglesias, Comunidades Eclesiales, Movimientos y Organizaciones que forman parte del Foro Ecuménico Pentecostés. Juntos discerniremos los compromisos ecuménicos que podemos apoyar yasumir en Madrid durante el ciclo 2012-2013: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, Celebración Ecuménica de Pentecostés, testimonios y acciones ecuménicas posibles…


Para ello tendremos en cuenta la situación social actual de Madrid y España, los Signos de los Tiempos y las propuestas realizadas por el Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia Católica Romana.

Nuestros documentos de apoyo serán la Sagrada Escritura, la Carta Ecuménica Europea (2001) y la Declaración de Intenciones del Foro Ecuménico Pentecostés (2008).

Así mismo, será necesario comunicar lo antes posible la asistencia y si se quedaran a comer,en cuyo caso deberán abonar la cantidad de 16 euros. Si alguien tuviese problemas económicos y no pudiese afrontarlo, les rogamos nos lo comunique y con máxima descripciónbuscaremos una alternativa.

Esperando recibir confirmación de su asistencia, reciba un fraternal saludo en Cristo

Carlos Jesús Delgado Reguera
Coordinador del Foro Ecuménico Pentecostés
Delegado por la Comisión Diocesana de Justicia y Paz Madrid
 
PROGRAMA
ASAMBLEA ECUMÉNICA ANUAL

Sábado 6 de Octubre de 2012
Casa de espiritualidad. "Villa San Pablo"
Misioneras Cruzadas de la Iglesia
C/ Madre Nazaría, 7. (También Pza. Grosella, 7.) Madrid
Metro Carabanchel Alto
 
09:15 h - Acogida y Oración de apertura
 
09:45 h – Presentación de la Jornada
 
10:00 h - Retos del Movimiento Ecuménico frente a la actual situación en España:
  • Ser voz de los sin voz  
  • Elevar una sola voz o defender por separado un mismo mensaje consensuado  
  • Testimoniando con ejemplos de coherencia y colaboración
  • Ser “Centinelas del Bien Común”
 11:15 h - Descanso
 
11:30 h - Debate y puesta en común de propuestas ecuménicas, que permitan una mayor colaboración y testimonio conjunto las entidades miembros del Foro Ecuménico Pentecostés durante el 2012-2013
 
14:00 h - Comida
 
16:00 h - Propuestas para renovar la estructura orgánica del FEP y los nuevos cargos resultantes.
 
18:30 h - Conclusiones de la jornada
 
19:00 h - Oración de clausura
 
SE RUEGA CONFIRME ASISTENCIA Y SI SE QUEDARÁ A COMER
(TLF. 619 285 243 –carlosjesusd@yahoo.es. Coordinador del FEP)