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Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

domingo, 15 de julio de 2018

CRÓNICA DEL XXVIII ENCUENTRO DE “EL ESPINAR”

XXVIII ENCUENTRO ECUMÉNICO DE “EL ESPINAR” 

por Francisco Henares, profesor de Ecumenismo (Murcia) 

Siguiendo la costumbre, la primera semana de julio (2018) se ha alzado ya con 28 años de vida. El tema primordial nos tocaba a todos: Hacia la koinonia en la fe, la vida y el testimonio. La portada del díptico nos aportaba estas direcciones: Retos ecuménicos para el presente y el futuro de la Iglesia. También como siempre las Misioneras de la Unidad nos procuraban unos días prietos de doctrina y prietos de convivencia (don Julián al fondo). 

La presentación a cargo de Héctor Vall, S.J. y nuestros primeros encuentros entraban por un canto muy de Taizé (Ubi caritas et amor), y enseguida se derramó en el ambiente esto que dijo don Julián hace algunos años: “¿Por qué estamos lejos hallándonos tan cerca? ¿Por qué estando tan cerca continuamos alejados?” Desde el principio, tras los silencios, un texto fue capital: Jesús, la Vid Verdadera (Jn. 15, 1-8). Por esa vía acabó, con dramaturgia precisamente, el encuentro de este año. 


Para que todo tuviera un orden como arco de paz, en efecto. La primera ponencia la desarrolló Héctor Vall atendiendo a lo que este encuentro ha querido mostrar, a saber, el regalo de los 70 años del Consejo Mundial de Iglesias y 25 años de Fe y Constitución. Sarmientos que dan fruto, sí. Dicha ponencia se intitulaba: “Fe y Constitución. El apasionado proceso ecuménico sobre la Unidad-Misión de la iglesia en el mundo: de Lausana (1927) a Santiago de Compostela (1993). 

Es ya un estilo en El Espinar que tras la ponencia venga un diálogo con el ponente, y tras esto la reunión de grupos (no más de 10 aprendices de ecumenismo por grupo) se va a sus aulas insistiendo en lo oído y profundiza en la tarea. 

La otra ponencia, proseguía las trochas dichas, merced a Alfredo Abad (IEE) corriendo esta calle. “De Santiago hasta el presente”. Héctor preparaba los pasos hacia Santiago. De Vida y Acción con la Asamblea (1966, Ginebra). Era mucho lo que se invertía ya en el CMI: el documento sobre Dios en la Historia y Naturaleza, y a la par el final del Vaticano II que ya nos había lanzado a la Gaudium et Spes. Cuatro grandes deseos en torno a esto: El desarrollo en perspectiva; el Estado en época revolucionaria; Convivencia pacifica en pluralismo; Estructuras en tiempos de cambio. Con acierto salió a relucir el BEM (Lima 1982), con sus magníficos panoramas para muchos, y por el contrario los recelos de otros. 


Por su parte, la impecable ponencia de A. Abad cogía caminos que han sido y son no sólo etapas de CMI, sino de las Iglesias todas a la escucha. Bautismo, Eucaristía, Ministerio. Respecto de la koinonía se salía al paso de no confundirla con decir “vamos a portarnos bien”. Es ella más que una cortesía. Una pregunta que gravitaba era esta: ¿Qué recepción hay de todo esto? Además de diálogos, también logros bilaterales, y sobre todo en proyectos ecuménicos, se respondía. “El problema es verla” (se dijo de la koinonía). Se habló de discernimiento como gran necesidad, y en especial aceptando que perseverar no es cuestión de masas. Es de semillero. Y el Sembrador es el Señor Jesús. La koinonía es de amor, sin fronteras de alambres, de reconocimiento mutuo. Ambos ponentes (Héctor y Alfredo) son alma mater de estos Encuentros de El Espinar. Demos gracias. 

La ponencia y diálogos que más atenciones mantuvo, por diversas razones quizás, fue la ortodoxa con miras al Consejo Mundial. La expuso Cristian Sonea, sacerdote ortodoxo rumano, vicedecano de la Facultad de Teología Babes- Bolyai de Cluj- Napoca. La dedicó a exponer la “Participación ortodoxa en el proceso Fe y Constitución” (a través de sus conocidas asambleas). Una exposición valiente, desde sus puntos de vista, lejos de irenismos, pero que en el diálogo tuvo que luchar ante otras opiniones y culturas respecto de la eclesiogénesis, la Moral actual, la vida espiritual, y posibles recelos de falta de renovación en ciertas ortodoxias. 

Hay que felicitar al ponente y al sacerdote ortodoxo Marius Picu, y no sólo por ser éste el traductor de Cristian, poco a poco, durante toda la ponencia y diálogo, sino por su sencillez y trato, bienquisto por todos estos días con nosotros. 


Siguiendo estas trochas que van a dar a la mar del CMI, María José Delgado, Misionera de la Unidad y Mª Jesús Hernández, Delegada de Ecumenismo en Getafe (Madrid) celebraron los 70 años, pero encauzándolos por la línea de la Unidad y la Misión de la iglesia. Mª José nos regaló un folio entero donde había recogido unas cuantas frases- suspiros ecumenistas, muy breves de nuestro querido Papa Francisco. Por ejemplo: No tenemos derecho a coexistir en la división. O esto otro: Estamos llamados a hacer las paces. Buen regalo.

 
Y en fin, reseñamos una Mesa redonda ancha y bien servida sobre “Consecuencias teológicas y pastorales para las Iglesias en España”. La moderó Gloria Uribe, del Centro Lux Mundi, de Fuengirola. Aquí estaban presentes para ello José Fco. López (Comillas), Marius Picu, el “joven” Nicolaus Matti, arzobispo ortodoxo de la Iglesia Siria-Antioquena (ya uno de la casa por sus continuas presencias estos años) y las ausencias, a su pesar, de J. Larios (pastor de la IERE) y Yuniet Rodríguez, teóloga protestante. 


No existe Espinar sin su final Manifiesto. Breve siempre, ponderado siempre, y gracias a Héctor Vall y a quienes asentimos con tal texto. Precisamente, unos minutos se dedicaron a cómo propalar más el Manifiesto, cómo hacer que sea más público en los medios de comunicación, y no quede sólo en cosa de unos cuantos. Huelga decir (para quienes conocen el percal) que las liturgias del Espinar son momentos vibrantes de oración conjunta, y trazos de símbolos, y teatro espiritual. Esa es la dramaturgia que por grupos se pone en pie cada tarde. Por ejemplo, la última tarde, el grupo de Cartagena-Murcia (el GEL de antaño) escenificó el evangelio (Jn 15, 1-8, Jesús la vida verdadera) en un gran panel de un árbol en la pared de la capilla, a cuyas ramas cada uno de nosotros fue pegando una hoja o una uva, y a la vez se comprometía a una acción ecumenista en su vivir cotidiano de aquí adelante. Las lecturas de comunión, evangelio citado de Jn. 15, las de Efesios y 1 Cor 11, 21-26, Cena del Señor en Corinto y correcciones de Pablo de Tarso, y homilía de Paco Henares cerraron tal paraliturgia. 



A su vez, no nos faltó en las tardes la oración con ritmo lento y música repetitiva de Taizé. Canto y silencio. Loado sea el Hermano Roger desde los cielos del Padre Dios. El Espinar es un puñado de arena, pero hay montañas de arena, cantábamos antaño. 

Fotografías Centro Ecuménico "Misioneras de la Unidad"


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