Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 22 de febrero de 2018

ORACIÓN BREVE


Cristo Jesús, nos invitas a cambiar nuestra manera de vivir. Escuchamos tu llamada para volvernos hacia Dios y, con todas nuestras limitaciones y con una fe muy pequeña, podemos confiar en tu amor, que nos hace hombres y mujeres de comunión. AMÉN

Comunidad de Taizé




miércoles, 21 de febrero de 2018

«EL ECUMENISMO DA CREDIBILIDAD AL MENSAJE CRISTIANO»

«El Ecumenismo da credibilidad al mensaje cristiano» (Manuel Barrios)








Manuel E. Barrios Prieto. Sacerdote de la Iglesia católico romana, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, visitó la Diócesis de Málaga con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.


Manuel Barrios, en declaraciones a diocesismalaga.es, afirmó que «el gran acto ecuménico que se celebró  durante la Semana de Oración por la unidad de los Cristianos en la Catedral de Málaga ha sido muy bonito. En él se han trabajado los materiales propuestos desde la Conferencia Episcopal, que llevan como lema "Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder", un texto sacado del Éxodo, del capítulo 15, que narra el canto de Israel cuando es liberado por Dios de la esclavitud. La celebración estuvo presidida por el obispo, Don Jesús, y contó con la presencia de las distintas confesiones cristianas presentes en Málaga. El ambiente fue muy bueno, y los cantos muy cuidados. Se utilizó el símbolo de las cadenas que se rompen porque la diestra de Dios rompe nuestras cadenas, nuestras ataduras y nos ayuda a caminar hacia la unidad, tan deseada, de todos los cristianos»

Barrios valoró muy positivamente la labor que la Diócesis de Málaga desarrolla en pro del diálogo ecuménico. «He podido visitar el centro Lux Mundi de Fuengirola, y he conocido el trabajo que se realiza desde los distintos arciprestazgos, los cursos formativos, los encuentros con jóvenes. Bien es cierto que la presencia en Málaga de cristianos de otras confesiones ayuda y a la vez exige un mayor compromiso con una tarea tan necesaria como el ecumenismo. Es muy importante que la Iglesia de Cristo se muestre en su unidad, para que nuestro mensaje cristiano tenga credibilidad».

Para escuchar la entrevista entera:


FUENTE:
www.diocesismalaga.es




lunes, 19 de febrero de 2018

“EN LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS ESTÁ EL TESTAMENTO DE JESÚS”

Águeda García: “En la unidad de los cristianos está el testamento de Jesús

por Miguel Ángel Malavia
REDACTOR DE VIDA NUEVA

Águeda García, Misionera de la Unidad
Como cada año, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebró del 18 al 25 de enero. Una cita imprescindible para quienes no se dejan vencer por la tentación de mantenerse firmes en sus castillos de fe y entienden que una vivencia de la espiritualidad desde la esencia cristiana requiere apostar a fondo por el auténtico ecumenismo. Entre la minoría que en España hace de esta causa el día a día de una vocación, están las Misioneras de la Unidad, congregación cuyo carisma específico de promover la unidad de los cristianos.

La comunidad fue fundada en 1962 por el entonces rector del seminario de Segovia, D. Julián García Hernando, quien tuvo esa intuición gracias a sus estudios de Historia de la Iglesia, que le provocaban un gran sufrimiento al entender que el rechazo mutuo entre cristianos era un evidente antitestimonio. 

Para comprender algo más los avatares del camino recorrido hasta hoy, hablamos con uno de los pilares de la congregación, la hermana Águeda García.

En el mismo año en que nacía la comunidad, se inauguraba el Concilio Vaticano II, en sí mismo “ecuménico”, pero fueron muy pocos los que en nuestro país entendieron a Don Julián, calificándolo casi de extravagante en su idea de acercarse a nuestros hermanos en la fe… ¿Cómo recuerda aquella época?

Don Julián fue el gran pionero de la unidad en España, todo un visionario. La congregación como tal la fundó en 1962 en Segovia, pero desde muchos años antes, en los 50, ya trabajaba en cuerpo y alma por el diálogo ecuménico. Como rector, formaba a los seminaristas en este sentido y era un referente en Europa. De hecho, en 1963 vino a visitarle el hermano Roger de Taizé.

Muchos no entendían lo que hacía, pues no podemos olvidar que el contexto era el de una España, la de Franco, que se definía como oficialmente católica. Pero fueron años de primavera, gracias al impulso del Concilio y a obispos que tenían sensibilidad por este reto.
Ley de Libertad Religiosa

En 1966, don Julián dejó Segovia para trabajar en la Conferencia Episcopal, en el entonces llamado Secretariado Nacional de Ecumenismo. Ustedes estuvieron muy ligadas a esa labor mientras la desempeñó, hasta 1988. ¿Cómo lo recuerda?

Con mucho cariño. El ecumenismo se seguía viendo como algo llamativo por una mayoría, pero fue una etapa de mucho dinamismo, contando con obispos que hicieron un trabajo extraordinario. También fue un momento en el que contábamos con muchos jóvenes que se volcaban en nuestros grupos y celebraciones, como la Semana de Oración por la Unidad, que ya entonces se hacía. Además, se lograron avances que se plasmaron en leyes. La Ley de Libertad Religiosa contó con el impulso esencial de Don Julián.

Fruto de ese dinamismo inicial, las Misioneras de la Unidad llegaron incluso a contar con una sede propia en Ginebra para colaborar directamente allí con el Consejo Mundial de Iglesias… ¿Cómo surgió todo?

Llegamos allí en 1964, con toda la naturalidad del mundo. Para mantenernos económicamente, creamos una guardería en la que trabajábamos. La idea era empaparnos de lo que implicaba una plataforma de la dimensión del Consejo Mundial de Iglesias. Lo maravilloso esa comprobar que las reuniones eran al mismo nivel, que todos los representantes de las diferentes confesiones partían de esa base.

Y la oración, claro… Recuerdo que, antes de inaugurar una sede, se puso mucho hincapié en que debía de estar finalizada la capilla. Se entendía que el diálogo ecuménico debía darse de rodillas y rezando. De hecho, cada día, antes de empezar a trabajar, se rezaba media hora todos juntos.
Atenágoras ante la tumba de Juan XXIII

Seguro que vivieron todo tipo de anécdotas… ¿Se queda con alguna en especial?

Sí, con el día que nos visitó el patriarca Atenágoras. Vino a la guardería y reconoció a una compañera mía, Marina. Era muy bajita… ¡Tanto que le llegaba a la barba! Él, al verla, la reconoció al grito alegre de “¡la pequeña!”. Luego nos contó que había pasado antes por Roma y, antes de nada, lo primero que hizo fue visitar la tumba de Juan XXIII. Dejó sobre la lápida tres espigas y este mensaje: Si el grano no muere, no dará fruto.

Usted misma entró en la congregación sin un conocimiento profundo de la esencia ecuménica, pero siempre ha defendido que, más allá de esas simples noticiones de cómo eran las otras Iglesias, le fascinaba la intuición de que el camino con ellas debía ser conjunto y culminar en la unidad. ¿Sigue siendo este un motor válido para que sean cada vez más los que se sumen a esta causa?

Por supuesto. Yo era una chica normal, con mis amigos, mis bailes… Todo cambió cuando pude hacer unos ejercicios con don Julián. Salí de allí queriendo ser misionera. Hube de esperar porque tenía una hermana enferma hasta que llegó otro hermano mío que trabajaba en Alemania a hacerse cargo, pero pude entrar pronto, a los once meses de nacer la congregación. Ya han pasado 55 años y sigo sintiendo esa misma fuerza e ilusión que el primer día.

¿Dónde radica la fascinación por el diálogo ecuménico?

En la certeza de que la unidad es algo muy grande, pues en ella está el testamento de Jesús, quien, en la Última Cena, dejó dicho esto: “Padre, que todos sean uno para que el mundo crea”. Esto no nos puede dejar indiferentes…
¿Todos los obispos son como Iniesta?

Sus encuentros anuales de El Espinar y su curso de formación, que se extiende durante todo el año en Madrid, continúan siendo referentes. Con todo, ¿cree que son una minoría los realmente involucrados en el diálogo ecuménico?

Es cierto que, tras esos primeros años de impulso con el Concilio, ahora estamos en otra etapa en cuanto a participación. Antes teníamos un grupo de jóvenes muy implicado y recorríamos España ofreciendo formación, llenando las iglesias de chicos entusiasmados. Ahora cuesta mucho más, pero lo positivo es que, los que se involucran, se acaban fascinando y tienen muchas ganas de aprender. Necesitamos el compromiso de los jóvenes, pues son ellos los que menos prejuicios tienen. Esa actitud es clave, pues lo primero que hay que hacer para amar al hermano, es conocerlo. Este año, en el curso, estamos profundizando en la Biblia, y la gente está encantada, teniendo muchos momentos para el coloquio y aprender juntos. Merece la pena todo esfuerzo.

Por cierto, quiero recordar aquí una anécdota. En 1971, Alberto Iniesta, obispo auxiliar de Madrid, fue el primer y único prelado católico en celebrar en la iglesia de la comunidad bautista de la capital. Recuerdo perfectamente que, cuando entró, por su vestir humilde, la gente no se dio cuenta de que era él obispo. Luego, cuando empezó a hablar e impresionó a todos, las mujeres que tenía a mi lado, maravilladas, me preguntaron: “¿Y son así todos los obispos católicos…?”. Insisto, es clave conocernos para amarnos.

¿Hasta qué punto se percibe aquí ese empujón que esta dando Francisco al reto ecuménico, con numerosos hitos de convivencia fraterna con las principales Iglesias cristianas del mundo?

Lo mejor que tiene es que su compromiso se plasma más allá de las palabras, en las acciones. Sin duda, Francisco está siendo clave en este tiempo histórico.

FUENTE:
http://www.vidanuevadigital.com



domingo, 18 de febrero de 2018

ECUMENISMO A TRAVÉS DEL ARTE

La hermana clarisa Carolina Espinosa aprendió a “escribir” iconos gracias al maestro ortodoxo, Neculai Saftiu 

Ecumenismo a través del arte 


por Ana Belén Caballero 





Según José Moreno Lo­sada, delegado episcopal para el Ecumenismo de la Diócesis de Mérida-Badajoz, “to­dos somos conscientes de lo mucho que hemos avanza­do en el diálogo ecuménico que el Concilio Vaticano II proponía hace 50 años, y el acercamiento con nuestros hermanos anglicanos y lu­teranos ha sido muy gran­de. Por lo que se refiere a los cristianos orientales or­todoxos nuestra comunión en los sacramentos es plena y podemos reconocernos como iglesias hermanas, aunque todavía hemos de llegar a la plena comunión en la manera de compren­der la Iglesia universal y el primado del sucesor de Pedro, como servidor de la comunión universal de la Iglesia. 


Acercamiento a la iconografía bizantina 

Precisamente, ha sido con un maestro ortodoxo como la hermana clarisa Carolina Espinosa (del monasterio de clausura “Santa Ana” –Badajoz-) se ha adentrado en el mundo de los iconos bizantinos. Para conocer en profundidad todo el len­guaje que se esconde detrás de un icono, la hermana Ca­rolina estuvo durante 5 días participando en un taller de iconografía en una parro­quia ortodoxa de Barcelona. 

“Mi primer encuentro con un icono fue con un Pantocrátor en Colombia (de donde es natural) hace casi 20 años, cada detalle de su rostro, su mirada tierna y creadora me cautivó jus­to en el momento en el que empezaba a plantearme mi vocación y después, una vez ingresé en el monas­terio, en la orden de santa Clara, conocí el icono del Cristo de San Damián, muy importante dentro de la es­piritualidad franciscana”. 

Así narra la hermana Ca­rolina cómo nació ese de­seo de acercarse a la iconografía bizantina, que es una parte fundamental de la Iglesia de Oriente. “Los iconos son un reflejo de la espiritualidad de la Iglesia anterior a la gran división del siglo XI. Acercarse a los iconos es acercarse un poco más a la fuente de la uni­dad. Los iconos tienen su origen hacia el siglo IV en un momento de la historia en que la Iglesia se presenta en toda su unidad”, afirma la monja clarisa. 

Contacto con la Iglesia ortodoxa 

La hermana Carolina “es­cribió” (así se denomina en la iconografía a la acción de pintar) su primer icono en el año 2014 en el taller de iconografía de la parroquia ortodoxa de la Protección de la Madre de Dios de Bar­celona, con el maestro iconográfico rumano ortodoxo Neculai Saftiu. En el año 2016, dicho maestro se tras­ladó hasta el monasterio de Santa Ana, en Badajoz, don­de impartió dos nuevos cur­sos, al que se sumaron dos hermanas más de la comu­nidad, un hermano francis­cano y uno de los alumnos del taller de Barcelona. A partir de ahí, afirma la her­mana, “con mucho temor y temblor, con pudor, respe­to y mucha veneración he empezado desde mi celda, a ‘escribir’ algunos iconos para nuestra capilla, para algunas hermanas; ahora se ha empezado a conocer y otros monasterios me han encargado algunos iconos para sus capillas, también otras personas que tienen sensibilidad por la ‘teolo­gía de la luz y del color’ han empezado a interesarse por algunos iconos de Cristo, de la madre de Dios La Te­hotokos”. 


Para conocer su obra y/o encargar un icono realizado por la hermana Carolina pueden ponerse en contacto con el monasterio (teléfono: 924 221 068). 

Esto es solo un ejemplo de cómo el ecumenismo se vive en la calle en el día a día. 

Ana Belén Caballero

FUENTE:
Iglesia en Camino 
Año XXVI • Nº 1.145 • Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz • 21 de enero de 2018




sábado, 17 de febrero de 2018

SUPERAR EL CONFESIONALISMO: HACIA UNA SENSIBILIDAD ECUMÉNICA

SUPERAR EL CONFESIONALISMO: HACIA UNA SENSIBILIDAD ECUMÉNICA 

Abrirse a una sensibilidad ecuménica pasa por una "purificación de la memoria", por una comprensión más amplia de la realidad eclesial. "Aún hoy, un gran número de católicos asocian la palabra "Reforma" únicamente con la división de la Iglesia, mientras que para un gran número de cristianos luteranos la palabra "Reforma" se asocia principalmente con el Evangelio, la certidumbre de la fe y la libertad" (1). A los católicos españoles esto nos debiera llevar a tomarnos más en serio el cuidado por una mayor sensibilidad y un mejor conocimiento de lo que levantó muros de incomprensión, impidiendo la apertura fraterna a la comunidad cristiana, sea cual sea su confesión. (2) 

El cardenal Kasper, para una contextualización actualizadora de Lutero, citando a Carl Andresen, dice que el desarrollo doctrinal de los dogmas puede dividirse en tres períodos: el de la catolicidad, el del confesionalismo y, actualmente, el del ecumenismo (3). Ya quisiéramos estar en este período del ecumenismo, pero hay un arrastre confesional que lo retrasa y en algunos casos lo impide. La invitación de este artículo es a situarnos ahí, en el inicio de ese tránsito. En el trabajo por superar los confesionalismos, buscando una sensibilidad ecuménica que influya no solo en nuestra espiritualidad, sino también en nuestra acción pastoral. 

En los años setenta del pasado siglo, Roger de Taizé ya decía: 

"El confesionalismo es una actitud de autodefensa. Ha podido justificarse en el pasado, pero hoy conduce a los que lo mantienen a encerrarse en si mismos. Por otra parte, pueden subsistir mentalidades confesionales, incluso cuando la fe ha desaparecido" Una sensibilidad ecuménica intenta liberarse de esas trampas.

Podemos decir que el movimiento ecuménico ha comenzado la transformación de las percepciones de las Iglesias, sobre la Reforma. La conmemoración de la reforma hoy en día nos hace este servicio. Está ayudando a realizar un trabajo por la superación de las diferencias que dividen a la Iglesia. Sensibilidad que se va expandiendo lenta pero eficazmente, a la vez que se acepta a Lutero como el hombre que "transformó la Iglesia occidental y, con ella, el mundo de un modo como pocas veces lo ha hecho otro hombre antes o después de él" (4) 

Para dejarnos impregnar por una sensibilidad ecuménica, hemos de aceptar que la Reforma es una protesta en nombre del Evangelio y de la conciencia. Para Lutero, en su inicio, fue una cuestión de conciencia, de fidelidad a Cristo como el verdadero contenido de la Escritura. Impresiona leer este texto: "Y nosotros, ¿es que vamos a huir y a separarnos porque debamos llevar las cargas y los monstruos, insoportables, en verdad de la corte romana? (...) Sabemos que el amor lo supera todo, no solamente las instituciones defectuosas, sino también los hombres que son monstruos de pecado. Es mentiroso el amor que no soporta más que las buenas cualidades del otro" (5)

Rafael Lazcano, en su reciente biografía sobre Lutero, nos dice que la meta de Lutero "era la renovación de la Iglesia católica y de todo el cristianismo desde el Evangelio de la gracia y el mensaje de la cruz de Cristo". (6) La voluntad de Lutero no era abandonar la Iglesia, sino servirle como doctor en Teología y docente universitario. Roger de Taizé, inmediatamente después del concilio, en 1965, publicó Dinámica de lo provisional, donde dice: 

"Quizás no estaríamos hoy donde estamos si la confrontación que el Concilio Vaticano II permitió, hubiera tenido lugar en el siglo XVI. ¡Cuántas veces, bajo las bóvedas de San Pedro, durante las reuniones conciliares, no habré evocado la figura de este Martín Lutero! Me decía: si este hombre estuviera aquí, no podría por menos de alegrarse al oír, expresadas en este lugar, sus intenciones más esenciales, las aspiraciones, que en sus comienzos lo animaron en los más profundo

Impregnar de sensibilidad ecuménica la espiritualidad y la pastoral católicas supone despertar y valorar en nosotros, en nuestros grupos y comunidades, un respeto exquisito a la conciencia. 

Lutero termina su discurso en la dieta de Worms (1521), diciendo: "Estoy encadenado por los textos escriturísticos que he citado y mi conciencia es una cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero retractarme en nada, porque no es seguro ni honesto actuar contra la propia conciencia. Que Dios me ayude. Amén." (7)

A modo de ejemplo traigo aquí lo que el profesor Marciano Vidal, citando al teólogo Oscar Cullmann y al Papa Francisco, nos ha recordado. Que el discernimiento es la principal categoría moral en el Nuevo Testamento. La usa al considerar la situación de las personas casadas que se separaron y, habiendo vuelto a rehacer sus vidas, quieren participar en la vida de la Iglesia, y recibir los sacramentos. Vidal hace referencia a la nota 351 de la exhortación La alegría del amor, en la que el papa afirma el valor de la conciencia personal a la hora de que se acerquen a participar en la eucaristía. Los laicos, dice Francisco, deben formar su conciencia y, siguiéndola, actuar con autonomía, como quería el Concilio en el número 16 de la constitución sobre la Iglesia en el mundo moderno. (8) 

Una sensibilidad ecuménica nos ayudará a redescubrir y profundizar en nuestra identidad como cristianos, más allá, mucho más allá de los límites que, a veces, imponen los confesionalismos. Roger de Taizé, terminando el Concilio, lo decía así: 

"La vocación ecuménica nos lleva inexorablemente a una reflexión sobre la pertenencia de todos los cristianos, por el bautismo, a Cristo y a su cuerpo. Ortodoxos, católicos y protestantes, en virtud de un mismo bautismo, estamos signados con el sello de lo universal y designados para llegar a ser hombres capaces de discernir en toda criatura la imagen misma del Creador."

El P. José Miguel de Haro junto con el Hmno. Aloise de Taizé.

1 DCC nº9. Pg 13. 
2 Actas colloque international: L´aatualité de la vocation monastique ou religieuse, Les Presses de Taizé. Taizé 2016. 
3 W. Kasper, Martín Lutero. Una perspectiva ecuménica. Sal Terrae Santander 2016
4 R. de Taizé, Dinámica de lo provisional. Herder, Barcelona 1977. 
5 Th. Kaufmann, Martín Lutero. Vida, mundo, palabra. Trotta,Madrid 2017 
6 R. Lazcano, Lutero, una vida delante de Dios. San Pablo, Madrid 2017
7 T. Egido, Lutero. Obras. Sígueme, Salamanca 2016 
8 J. Pagola, Entrevista a Marciano Vidal. Alandar 2017. 








P. José Miguel de Haro, Sacerdote Redentorista y presidente de la asociación Acoger y Compartir, nos brinda este artículo incluido en el libro ”Lutero y la Reforma, sin rencor”



FUENTE
BOLETÍN ECUMÉNICO
Boletín nº 91. Febrero de 2018.
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld




viernes, 16 de febrero de 2018

¡OH, DIOS, CREADOR DEL UNIVERSO! TODOS SOMOS TUS HIJOS

¡Oh, Dios, creador del universo! Todos somos tus hijos

por Cármen Herrero Martínez

Oh, Dios, Creador del Universo y de la Humanidad. Todos venimos a ti como a nuestro único Creador.

Los hindúes te llaman Ohm, que significa el todo Poderoso,
los judíos te llaman Yahveh,
los cristianos te llaman Padre,
los musulmanes te llaman Alá.

Tú eres el Padre bueno y misericordiosos de todos tus hijos, aunque te invoquemos con nombres diferentes.

Todos somos hijos tuyos y formamos la misma familia universal, que es tu Creación, la hechura de tus tiernas y delicadas manos.

Padre, tú eres el Arpa, y nosotros somos las diferentes cuerdas de esa arpa que no siempre reproduce notas armoniosas y afinadas; pero seguimos siendo tus cuerdas, tu pertenencia, en ti estamos injertados, asidos.

Concédenos la gracia de vibrar al unísono, de no ser notas discordantes, que rompan la fraternidad a la cual tu nos convocas y nos llamas ni la belleza y armonía de tu Amor creador, de tu Amor bondadoso y misericordioso. Y que la paz, la justicia, la unidad y fraternidad reinen en nuestros corazones y entre todos tus hijos, creados a tu imagen y semejanza, aunque te confesemos con nombre diferente y nuestro culto tambien sea diferente, y así un mundo más humano y divino sea posible.

Somos diferentes, pero tu Paternidad divina nos reúne y nos hermana. Tu encarnación es para todos, a todos has venido a salvar.

Hemos de sentirnos hermanos, que necesitan los unos de los otros, para construir un mundo mejor, más humano, más justo; desechando de nosotros los prejuicios, recelos y miedos que crean barreras, nos paralizan y nos alejan los unos de los otros. Ayúdanos a tomar conciencia de nuestra filiación divina, de nuestra paternidad común, la que tiene llevarnos a la fraternidad universal.

Urge construir una sociedad donde reine la libertad y el respeto a las diferentes maneras de vivir la fe en ese Ser supremo, tal y como cada religión lo concibe y lo confiesa. La verdadera LUZ, un dia será la misma para todos, todos Tereconoceremos tal como tú Eres y no como nosotros te concebimos y te confesamos.

Siendo todos, hijos tuyos, y miembros de la misma familia universal, ayúdanos a sentirnos hermanos los unos de los otros, mensajeros de tu Paz, Unidad y Fraternidad. Constructores de puentes de reconciliación, de cercanía y de esperanza, con la certeza de que un mundo más justo y bondadoso es posible; si cada uno se empeña en la creación de una nueva sociedad donde el amor, la verdad y la libertad unidas a la justicia se hagan realidad. “Vivir en verdad”, es urgente. La mentira arruina la conciencia del ser humano y de toda sociedad.

Cada persona es una piedra viva en la construcción de la sociedad, cada una es única e indispensable en esta tarea común de construir un mundo distinto del que nos toca vivir; un mundo más humano donde los valores fundamentales sean visibles, vividos y respetados.

¡Qué bueno sería que la economía estuviese al servicio de todos, para el desarrollo de los países más pobres y personas más necesitadas. Y que los políticos viviesen su cargos como un servicio, como una entrega al pueblo que les ha elegido para la misión que desempeñan, o debieran desempeñar!

A los gobernantes de las naciones dales, Señor, la inteligencia y la sabiduría que les lleven a respetar, proteger y consentir a las diferentes creencias de los ciudadanos que son la riqueza de un pueblo, el patrimonio más precioso y “sagrado”, el cual merece un cuidado y respeto especial.

Querer borrar las creencias o reducirlas al ámbito privado, es una equivocación brutal y una destrucción, y esta destrucción regenera odio, violencia, venganza, guerras y muerte. Los políticos, ¿aprenderán un día a reconocer y respetar lo que realmente constituye la razón del ser humano? Desde los tiempos remotos las personas se han mostrado espirituales, religiosas y creyentes. ¿Por qué oponerse con tanta saña a esta realidad grabada profundamente el ser de toda creatura?

Tengamos la esperanza de que un mundo mejor es posible, donde cada ciudadano pueda vivir en armonía consigo mismo, con sus creencias y con sus hermanos en humanidad; reproduciendo una misma y única pieza musical en colaboración por el bien de todos, donde suene con brío y armonía los acordes de la tolerancia, el respeto, la justicia, la paz, la amistad, la igualdad y la fraternidad. Deshechando todo tipo de violencia, especialmente las gueras que tanto dolor humano generan. Luchando por el desarmamanto de las naciones, negocio criminal… revestido con el manto de la paz.

Pero tengamos en cuenta que “quien te creo sin ti, no te salvará sin ti” (san Agustín).

Tu colaboración y la mía es necesaria, urgente, indispensable. Entonces, ¡pongamos a la obra sin tardar! El mundo grita para que surjan hombres y mujeres constructores de paz, tolerancia, respeto concordia y fraternidad.

Y termino con el canto de “Santa María del Camino” de Juan Antonio Espinosa.

“Aunque te digan algunos que nada puede cambiar,
lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.
Aunque parezcan tus pasos inútil caminar,
tú vas haciendo caminos otros los seguirán.”

CARMEN HERRERO MARTÍNEZ
Fraternidad Monástica de Jerusalén
TENERIFE

FUENTE:
https://eclesalia.wordpress.com/



jueves, 15 de febrero de 2018

CURSO SOBRE ECUMENISMO Y DIÁLOGO INTERRELIGIOSO EN MÁLAGA

Curso de Ecumenismo y Diálogo interreligioso organizado por el ISCR (Instituto Superior de Ciencias Religiosas) San Pablo y la Escuela Teológica San Manuel González



El Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Pablo y la Escuela Teológica San Manuel González organizan un Curso de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso que se desarrollará los jueves, desde el 22 de febrero al 24 de mayo, en la sede del ISCR, en calle Santa María, 20 de Málaga

El curso se plantea como una introducción a las cuestiones fundamentales del Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso.

La finalidad es «hacer descubrir que la tarea ecuménica es un mandato de Jesús (cfr. Jn 17,21) en el que se juega la credibilidad de la Iglesia, y que, por tanto, está íntimamente vinculada a su misión; tomar conciencia de que la tarea ecuménica ha de ser asumida por toda la Iglesia como esencial en la evangelización; y encontrar en el diálogo del amor y de la verdad el modo de acercamiento entre las distintas confesiones y religiones que nos ayuden al enriquecimiento mutuo y a acercarnos al Dios vivo y verdadero», explican los organizadores.

Objetivos del curso 

Son varios:
  • Proporcionar una visión sistemática y general de las principales cuestiones involucradas.
  • Facilitar a los alumnos el acceso a las fuentes del Magisterio y ofrecer una bibliografía indispensable para la materia.
  • Animar y orientar a los laicos a participar en experiencias de ecumenismo y de diálogo interreligioso.
  • Ayudar a eliminar prejuicios y acrecentar lazos de comunión y cercanía entre miembros de distintos credos.
Destinatarios

Los destinatarios de este curso son los alumnos que hayan finalizado los tres cursos de la Escuela Teológica; las personas, con una formación teológica que estén interesadas en la promoción de la unidad de los cristianos y el diálogo interreligioso; y los miembros de grupos diocesanos y parroquiales que desempeñen tareas pastorales: catequistas, movimientos familiares, hermandades, equipos de liturgia, visitadores de enfermos, etc. interesados en el tema. 

El curso supone un trabajo activo por parte del alumno basado en la misma metodología que sigue también la Escuela: Ver, Juzgar y Actuar.

Calendario

Se desarrollará del 22 de febrero al 17 de mayo, de 19'15 a 20'45 horas.

Programa

1. Día 22 de febrero. 
Introducción: el ecumenismo y el diálogo interreligioso
  • Diálogo ecuménico y diálogo interreligioso
  • ¿Qué es el ecumenismo? Motivación, definición, dimensiones
2. Día 1 de marzo. 
El diálogo como método para la unidad
  • ¿De qué unidad hablamos? Modelos de unidad
  • El diálogo como método
3. Día 8 de marzo. 
Divisiones en Oriente: historia y trasfondo teológico
  • Disensiones en la Iglesia primitiva: Iglesias orientales
  • El gran cisma oriental: Iglesias ortodoxas
4. Día 15 de marzo. 
Divisiones en Occidente: historia y trasfondo teológico
  • La Reforma protestante
  • Comunión anglicana
5. Día 22 de marzo. 
Iglesias libres y pentecostalismo

6. Día 5 de abril. 
El movimiento ecuménico en el s. XX
  • Asamblea Misionera de Edimburgo (1910)
  • Movimientos “Vida y Acción” (Life and Work) y “Fe y Constitución” (Faith and Order).
  • Consejo Mundial de las Iglesias (World Council of Churches)
7. Día 12 de abril. 
La Iglesia católica y el movimiento ecuménico
  • El concilio Vaticano II y el ecumenismo
  • Principios católicos del ecumenismo: Unitatis redintegratio (1964) y Ut unum sint (1995)
  • Actualidad de los diálogos ecuménicos en la Iglesia católica
8. Día 19 de abril. 
  • Temas candentes en los diálogos ecuménicos
  • Escritura y Tradición
  • Justificación
  • Ministerio eclesial
  • Primado de Pedro
  • Sacramentalidad de la Iglesia
9. Día 26 de abril. 
Diálogo interreligioso: presupuestos teológicos fundamentales
  • Valor teológico de las religiones
  • Claves del diálogo interreligioso desde el Magisterio de la Iglesia
10. Día 3 de mayo. 
El diálogo con el Judaísmo
  • Contexto histórico-religioso
  • Trasfondo teológico: conceptos fundamentales
  • Posibilidades de diálogo
11. Día 10 de mayo. 
El diálogo con el Islam
  • Contexto histórico-religioso
  • Trasfondo teológico: conceptos fundamentales
  • Posibilidades de diálogo
12. Día 24 de mayo. 
El diálogo con el Hinduismo y el Budismo
  • Contexto histórico-religioso
  • Trasfondo teológico: conceptos fundamentales
  • Posibilidades de diálogo
Sede

En las aulas del ISCR San Pablo, en calle Santa María, 20. Málaga 

Precio

La tasa académica es de 15 €. 

Información

Para más información, pueden llamar al 952 22 43 86, de 18'00 a 21'00 horas.





miércoles, 14 de febrero de 2018

CARTA DE CUARESMA 2018

UN DIOS QUE ESTÁ MUY CERCA DE NOSOTROS


CUARESMA 2018
por Fernando Jordán Pemán

Queridos amigos:

Envueltos en la crisis religiosa de la sociedad moderna, nos hemos habituado a hablar de creyentes e increyentes, de practicantes y de alejados, de matrimonios bendecidos por la Iglesia y de parejas en otra situación social… Mientras nosotros seguimos clasificando a sus hijos, Dios nos sigue esperando a todos, pues no es propiedad de unos o de otros. Es Padre de todos. 

Posiblemente tu familia estará formada por personas con distintas ideologías y diversas formas de dirigirse a Dios, con distintas experiencias de fe y vivencias religiosas personales. Son bastantes las personas que, a lo largo de estos años, se han alejado de Dios, casi sin advertir lo que realmente estaba ocurriendo en sus vidas. Hoy Dios les resulta un “ser extraño”. Cuando entran en una iglesia o asisten a una celebración religiosa, todo les parece artificial y vacío. Lo que escuchan se les hace lejano e incomprensible. 

Y, sin embargo, esas mismas personas en cuya vida apenas hay experiencia religiosa, andan con frecuencia a la búsqueda de paz interior, de profundidad, de sentido. Más aún, aunque ya no creen en “en el Dios de su infancia”, acogerían de nuevo a Dios si lo descubrieran como Realidad gozosa que sostiene, alienta y llena todo de vida; como Alguien cercano que les quiere y no está al margen de lo que viven en su día a día. 

Esto es la Cuaresma. Un tiempo donde no se aplican “pruebas” y “garantías” para tener seguridad sino un tiempo para dejarse llenar de la presencia de Dios, un tiempo para redescubrirle. Dios está mucho más cerca de lo que sospechamos. Está dentro de cada uno de nosotros. Si nos abrimos, Él no se cerrará. Si lo escuchamos, Él no callará. Si confiamos, Él nos acogerá. Si nos entregamos, Él nos sostendrá. Si nos dejamos amar, Él nos salvará. 

Tal vez la experiencia cuaresmal, sea aprovechar este tiempo para encontrar de nuevo a Dios. Tiempo para sentirnos a gusto con Él y percibirlo como presencia amorosa que nos acepta como somos. 

Cuando sabemos lo que es sentirse a gusto con Dios a pesar de nuestras negatividades y mediocridades, difícilmente nos abandonamos. Recordemos en este tiempo cuaresmal, las palabras de Jesús a la samaritana: “Si conocieras el don de Dios… le pedirías de beber y Él te daría agua viva”. Dios es un regalo para quien lo descubre. Ojalá sepamos construir comunidades abiertas que saben comprender, acoger y acompañar a quienes buscan a Dios entre dudas e interrogantes. 

Que éste sea un tiempo donde eliminemos barreras y tendamos puentes, en el que sepamos ofrecer amistad y descubramos al Dios que con ternura nos abraza a todos. 

Un abrazo, 

Fernando Jordán Pemán 
Sacerdote Iglesia católica romana
Párroco Inmaculado Corazón de María
Jaca



martes, 13 de febrero de 2018

ORACIÓN BREVE


Alabado seas, Cristo resucitado, porque tú nos haces atentos a los dones que podemos recibir unos de otros en tu Iglesia. Querríamos siempre dejarnos llevar por la pasión de la unidad. Da a todos los que te aman ser un signo de paz y reconciliación en la familia humana. AMÉN
Comunidad de Taizé




lunes, 12 de febrero de 2018

CITA ANUAL DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS


CITA ANUAL DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Por Carmen Herrero Martínez

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. 

Cada año, la cita del 18 al 25 de enero, marca una semana de encuentros ecuménicos: celebraciones litúrgicas, conferencias, coloquios, mesas redondas y encuentros de oración y amistad. Todo ello es un regalo, la gracia desbordante del Espíritu Santo que, año tras año, nos “espolea” a avanzar por el camino de la unidad, por un compromiso evangélico de comunión. Tarea no siempre fácil, pero si esperanzadora y apasionante. Lo importante es avanzar, pese a los muchos obstáculos que nos dificultan para vivir la unidad plena y visible que culmine en la celebración de la eucaristía. 

El tema de este año es: “Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder(Ex 15,16). Los materiales para esta semana de oración de 2018, los han preparado las Iglesias y comunidades de la región del Caribe. Desde su propia experiencia, de tantos años de esclavitud, saben que la diestra del Señor es quien rompe las cadenas y da la verdadera libertad; a la vez que la diestra del Señor puede unir todos los eslabones de las diferentes cadenas para tejer la unidad de su Iglesia tan hecha añicos. 

La división de los cristianos es un gran pecado, y el pecado siempre lleva a la esterilidad, a la muerte. La unidad, en cambio, siempre es fecunda, atrayente y portadora de vida. La unidad tiene la capacidad de convocar, de hermanar, de crear redes de comunicación y de fraternidad. En la unidad misma radica el gozo, la serenidad y la paz. Como dice el salmista: “Vez qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos” (Sl. 132, 1)

A los cristianos, nos urgen tomar de conciencia del escándalo que supone la división entre las diferentes confesiones. Un reino dividido, no tienen fuerza en sí mismo. Esto es lo que nos está pasando a los cristianos: la división nos lleva a perder credibilidad en el mensaje que predicamos, en el anuncio del Evangelio. Lo dice el papa Francisco en “Evangelii gaudium(cf nº 244, 246). No nos lamentemos, pues, de que muestras iglesias estén vacías y de que los jóvenes no vengan. Más que lamentarnos tendríamos que interrogarnos: ¿cuál es la causa de que nuestras celebraciones y nuestras comunidades no tengan capacidad de convocatoria? 

Una comunidad unida atrae, porque transmite este valor fuertemente tan deseado por todos. La división es un pecado generalizado que roe y ruina toda relación, toda estructura y crecimiento social y espiritual. La división es como la carcoma, que va haciendo su trabajo de destrucción, y cuando uno se da cuenta es demasiado tarde y el remedio difícil de aplicar. 

La unidad es un valor “artesanal”, que requiere un cuidado exquisito, una buena dosis de humildad, amor y comprensión. Tan delicada es la unidad que fácilmente se quiebra, se rompe y se hace añicos. Y cuando una vasija de vidrio se hace añicos, ¿quién podrá reconstruirla de la misma manera, sin que queden cicatrices de las heridas causadas? Esta vasija original, algo ha perdido de ella misma y de su belleza, y necesitará su tiempo para ser reconstruía de nuevo con el mismo esplendor que tenía. Imagen que nos habla de la división de los cristianos. La división entre los cristianos es como una tela de araña que cubre, que empaña la belleza de la Iglesia; la división no le puede quitar su belleza ontológica; pero sí que se la empaña… 

Vemos los siglos que llevamos con rupturas y divisiones eclesiales, si bien a la división se llega fácilmente; ¡qué trabajo está costando la reunificación de la “vasija”, de la Iglesia de Jesús! Muchos son los encuentros, acuerdos, declaraciones comunes, de unas y otras confesiones, de acercamientos en el proceso ecuménico, impensables anterior al Concilio, de semanas de oración; pero todavía no hemos llegado a la comunión plena y visible de una única Iglesia que celebra unida la Cena del Señor, la Eucaristía. 

Hemos de reconocer que el camino realizado y los puentes tendidos hacia la unidad son enormes y maravillosos; y por ello damos gracias a Dios. Pero no hemos de conformarnos con lo ya realizado, con los logros alcanzados; sino que siempre hemos de tender a conseguir la unidad perdida, porque es el gran deseo de Cristo, el legado que él nos dejo: “Padre, te ruego para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn 17,21). La unidad es signo de credibilidad, al contrario que la división es motivo de escándalo. 

En medio de las rupturas más significativas de la Iglesia, a lo largo de la historia, siempre han surgido personas que se han destacado, de manera profética, en el campo ecuménico, trazando un camino de unidad y comunión. Gracias a ellas, que han tenido el coraje de denunciar el escándalo que supone la ruptura de las Iglesias, y la desobediencia al evangelio de Cristo, la unidad ha avanzado y sigue avanzando hacia la comunión tan deseada. Nombrar a todas estas personas no es posible, pero si quiero destacar algunas muy significativas tanto de unas confesiones como de las otras: Empezando por el papa Juan XIII, promotor del Concilio Vaticano II, el papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras; el primer encuentro con Pablo VI en el año 1964 en Jerusalén, que marcó profundamente las relaciones ecuménicas entre católicos y ortodoxos. Recordemos esa imagen del abrazo entre el papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras, y guardemos en memoria la frase del Patriarca: “Es más lo que nos une que lo que nos separa.” Con este encuentro empezó un camino de dialogo fraterno que conduciría a levantar las mutuas excomuniones después de la separación en 1439. 

El Hno. Roger de Taizé, otro gran profeta de la unidad. Taizé, se ha convertido en el lugar de los jóvenes y para los jóvenes de Europa. ¿Por qué Taizé tiene ese atractivo y capacidad de convocatoria para los jóvenes y para todos? Tal vez porque su fundador supo, desde el principio, dar a ese lugar un alma, y un alma de unidad, de comunión, desde el evangelio. Él mismo dice: “Cristo vino a la tierra, no para crear una nueva religión, sino para ofrecer a todos una comunión con Dios y con todos los seres humanos” (Hermano Roger de Taizé, «Dieu ne peut qu’aimer» Ataliers et Presses de Taizé. 2002). Este es el verdadero ecumenismo, la meta de toda unidad: vivir en comunión con Cristo y con los hermanos y con el cosmos. 

¿Cómo no recordar a Chiaria Lubich, esta gran mujer, fundadora de los Focolares, el Movimiento laico que más trabaja por la unidad de las Iglesias y el diálogo interreligioso, viviendo una espiritualidad de comunión y creando puentes de acercamiento y comunión? 

Y en nuestro propio país, ¿quién no recuerda al Padre Julián García Hernando, fundador de las Misioneras de la Unidad, hombre dotado para el diálogo ecuménico pionero en este campo después del concilio? Y unido a él la labor tan eminente del centro ecuménico de las Misioneras de la Unidad en Madrid. 

Y terminamos con el Papa Francisco quien nos invita con fuerza y convicción a caminar hacia la unidad. Conocidos son sus pasos hacia las diversas confesiones, su humildad y palabras de aliento para seguir caminando hacia la comunión creando puentes de unidad y comunión. “Dada la gravedad del antitestimonio de la división entre cristianos, particularmente en Asia y en África, la búsqueda de la unidad se vuelve urgente” (E.G. nº 246)

Por poca sensibilidad que se tenga, en lo que supone la división entre los cristianos, todos deseamos y queremos la unidad; como en una misma familia que cada miembro aspira y coopera para que la unidad sea una realidad. Desde este principio no se puede sino desear y suplicar a Aquel que todo lo puede que conceda a los cristianos la unidad tan deseada, para que el mundo crea. Pero, ¿qué medios nos damos, la gente sencilla, los de la base, que lloramos en secreto este gran pecado que es la división, para conseguirla? Un ecumenismo del pueblo sencillo es posible. 

Unos de los medios al alcance de todos, a mi parecer, es la lectura orante de la palabra de Dios, la lectio divina; porque cuanto más nos acerquemos a la palabra más cerca estaremos de Dios y más cerca estaremos los unos de los otros; y los muros de la división se irán derrumbando, cayendo por sí solos. Porque la Palabra es viva y eficaz y ella nos lleva a la conversión y a la purificación de todo aquello que no es Dios. Cuanto más nos dejemos transformar por la Verdad de la Palabra tanto más viviremos en comunión con Dios, y los unos con los otros. Ya que la Palabra nos ayuda a hacer la verdad en nuestra vida y de la verdad nacerá la unidad. 

Otro medio muy importante, es la oración por la unidad. El padre Paul Couturier, un gran profeta del ecumenismo de siglo XX promueve: “el ecumenismo espiritual”. La oración hecha con fe mueve montañas. El Padre Congar dirá de Paul Couturier: “La gracia y la vocación del sacerdote Paul Couturier fue abrirle al ecumenismo el camino espiritual, darle su corazón de amor y de oración.” Este camino todos podemos seguirlo, y todos estamos llamados a vivirlo. Para ello no hace falta sino tener fe, y confiar en el poder la oración. 

Y para termina cito al Papa Francisco que en el encuentro con el Arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, Justin Welby, dijo que para avanzar en el camino común de los cristianos y profundizar en el ecumenismo tres ejes son esenciales: oración, testimonio y misión (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

TAREA, NO DE UNA SEMANA, SINO DE TODA UNA VIDA… 

CARMEN HERRERO MARTÍNEZ
Fraternidad Monástica de Jerusalén
TENERIFE

Fuente:
https://eclesalia.wordpress.com/

Artículo publicado en:
NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 202
(22 de enero de 2018)
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld
http://horeb-foucauld.webs.com