Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

sábado, 4 de abril de 2020

PROPUESTAS DESDE ARGENTINA


Desde Argentina nos proponen unas ideas para este tiempo de pandemia y de confinamiento.





Interesante página web

Diálogo ecuménico y diálogo interreligioso
todo en un mismo lugar


Agenda de eventos - Actividades – Noticias: actualizadas - Boletín Cediarzbaires - CeerjirCea y Gacetilla Cediarzbaires: números anteriores - Documentos – Videos – Bibliografía – Oraciones.




viernes, 3 de abril de 2020

TIEMPO PARA LA ESPERANZA


“Transmitamos de corazón a corazón la luz de la esperanza”, arzobispo Anastasios de Albania

Por Marianne Ejdersten, directora de comunicación del CMI
en colaboración con la Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Albania.


En esta entrevista en línea, el arzobispo Anastasios de Tirana, Durrës y toda Albania comparte su perspectiva sobre la manera en que las iglesias se están adaptando a la pandemia del COVID-19, tanto en Albania como en el resto del mundo. Mientras oramos por los investigadores que tratan de encontrar un tratamiento, las iglesias pueden hacer hincapié en nuestro deber de quedarnos en casa, al mismo tiempo que nos liberan del miedo y la ansiedad. Mientras nos preparamos para la Pascua, debemos encontrar maneras de asistir a los enfermos directa o indirectamente, y abrir nuestros corazones a la luz de la esperanza.

¿De qué maneras ve Su Beatitud a las iglesias adaptarse a la vida en medio del brote del coronavirus, en Albania y en el resto del mundo?

Cuando se nos informó de la propagación de la pandemia del COVID-19 en Albania, nos dirigimos a nuestro pueblo (el 12 de marzo y el 17 de marzo de 2020) insistiendo en que debemos evitar el pánico, la depresión y la desesperación. Señalamos que se exige de nosotros compostura, sobriedad, preocupación cautelosa y disciplina constante con respecto a las instrucciones y las directivas en materia de salud de los gobiernos responsables. Anunciamos que estábamos cancelando todos los servicios en nuestras iglesias, y aconsejamos a las personas que evitaran los tradicionales abrazos, besar los objetos sagrados en la iglesia, besar las manos y cualquier otro contacto físico. Los domingos y las grandes fiestas, celebramos la Divina Liturgia en la capilla del Centro Sinodal a puerta cerrada. Estos servicios son transmitidos por la emisora de radio de la Iglesia y también en línea. Los servicios eclesiásticos seguirán celebrándose del mismo modo en las otras diócesis en capillas pequeñas a puerta cerrada. Aconsejamos a los más vulnerables, las personas mayores y los niños que se quedaran en casa durante un tiempo. Las iglesias permanecerán abiertas durante el día para la oración personal. La fe y el amor son las armas defensivas más poderosas contra el ataque de este virus invisible. Sé que muchas otras iglesias también han dirigido mensajes similares a sus fieles.

¿De qué maneras pueden las iglesias de Albania ser un modelo para otras?

Adoptamos algunas iniciativas, compartiendo nuestras ideas con las otras comunidades religiosas de Albania, pero es demasiado decir que somos un ‘modelo’ para alguien. Cada Iglesia en los distintos países tiene situaciones y necesidades especiales a las que dar respuesta. Preparamos un mensaje más general (20 de marzo) dirigido a la sociedad multirreligiosa de Albania, que fue publicado y transmitido por los medios de comunicación del país. En ese mensaje, añadimos que debemos expresar nuestro sincero agradecimiento a quienes se encargan de mantener la limpieza, el orden y la información públicos, y en especial a los profesionales sanitarios, que están en la primera línea de la batalla para cuidar de los infectados. Hicimos hincapié en recomendar que no permitamos que las irritaciones y los conflictos se agraven mientras permanecemos en nuestras casas, y que en lugar de eso, cultivemos la creatividad, la actitud pacífica, la amabilidad, la comprensión, el afecto y el amor.

Destacamos que todos los fieles debemos intensificar nuestras oraciones para que no se prolongue este período de prueba, para que se recuperen los que están gravemente afectados y para que la propagación de la pandemia sea limitada. Aún más, oremos por que Dios ilumine a los investigadores para que determinen rápidamente los procedimientos preventivos y terapéuticos adecuados. Algo bueno saldrá al final de esta crisis y esperamos que las sociedades humanas reconsideren sus valores y prioridades.

¿Cómo podemos proteger vidas? ¿Qué podemos hacer como iglesias y comunidades religiosas?

Ante todo, debemos hacer hincapié en nuestro deber de quedarnos en casa de acuerdo con las directivas del gobierno y las autoridades sanitarias. Tenemos que suspender los viajes y la circulación. Seamos vigilantes para que estas medidas no conduzcan al aislamiento personal. Por el contrario, fortalezcámonos mutuamente con valentía, oración, palabras, actos sencillos, un silencio lleno de afecto, sobre todo hacia aquellos que corren más peligro.

Es importante que la comunidad sea consciente de que los servicios se celebran continuamente en las capillas de todas las diócesis, a puerta cerrada, como velas simbólicas. No solo el coronavirus es transmisible, al mismo tiempo se debe transmitir ininterrumpidamente con actitud alegre la liberación del miedo y la ansiedad basada en la fe y el amor.

¿Qué podemos hacer cuando ya no es posible reunirse de forma segura o cuando un creciente número de personas en situación de riesgo no puede acudir a los servicios?

En los países donde la Iglesia tiene la posibilidad de proporcionar retransmisiones por radio o televisión, podemos potenciar la transmisión de los servicios a través de estos tipos de medios mientras aconsejamos a nuestro pueblo que siga estas transmisiones. Con respecto a la escuela dominical para los niños, se pueden crear en línea lecciones y vídeos, y las parroquias pueden compartirlos. Los fieles también pueden crear un tipo de iglesia en casa durante este período, orando los servicios en el pequeño grupo de la familia, y quizá junto a una familia vecina para celebrar juntos los servicios. Otra propuesta es crear grupos de estudio bíblico. Otras oportunidades incluyen cantar juntos y escuchar música e himnos de la Iglesia juntos.

¿Qué pasa con el estigma y la discriminación?

Sería un gran error discriminar o estigmatizar a quienes son infectados por esta enfermedad. Al contrario, esta aventura les lleva al estatus de “uno de estos más pequeños” a los que se refiere Cristo en su relato del Juicio Final (Mateo 25). Nuestra actitud hacia estos nuevos casos de “los más pequeños” es nuestra actitud hacia el mismo Cristo. Debemos encontrar maneras de asistir a los enfermos directa o indirectamente, y de ayudar a sus familias e hijos si no sobreviven. Por supuesto, también estamos obligados a apoyar a todos los profesionales sanitarios, que entran en contacto con el virus a diario, y a manifestarles sin cesar nuestra gratitud a través de la oración y siguiendo sus directrices.

Dado que Albania se enfrenta a desafíos sin precedentes, ¿qué puede orar por ustedes la comunidad mundial?

La oración común para todos los países es que pasemos esta prueba con el menor número de víctimas. Esta pandemia no genera solo dolencias, sino que también tiene consecuencias económicas generalizadas, especialmente devastadoras para los países más pobres, como Albania, que además ha sufrido recientemente los desastrosos efectos de un gran terremoto. La pandemia no es local, es mundial. Por consiguiente, la respuesta debe ir acompañada también de la solidaridad mundial para tener una ‘globalización de la solidaridad’. Los países más ricos tienen la responsabilidad de asistir a los países más pobres, como Albania, que sufrirán consecuencias más agudas de las dificultades financieras y los problemas sociales.

Dado que nos encontramos en el período de preparación para la Pascua, recordemos que Cristo crucificado y resucitado ofreció a sus discípulos vivir en paz y liberados del miedo, prometiéndoles que permanecería a su lado pasando por todas las tribulaciones hasta el final de los tiempos. Debemos aumentar esta confianza en su presencia y en el hecho de que Él no nos abandonará en nuestra prueba. Celebremos la Pascua liberados de cualquier síndrome relacionado con el miedo y la ansiedad, resistamos.

Este año no podremos transmitir la luz pascual de una vela a otra, como es costumbre en las iglesias ortodoxas. Transmitamos de corazón a corazón la luz de la esperanza y la ausencia de miedo en nuestro Señor resucitado.

¡Cristo ha resucitado!

FUENTE:













jueves, 2 de abril de 2020

ORACIÓN

En estos días de pandemia por Covid-19 debemos orar confiadamente en el Señor, más si cabe,   para que se haga su voluntad y nuestro Padre Dios escuche nuestra plegaria confiada.


Salmo

Desde lo hondo a ti grito, Señor,
Señor, escucha mi voz ;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a su pueblo
de todos sus delitos.

Intercesión

Señor Cristo, revela la presencia de tu Reino en medio de nosotros.

Vela, oh Dios, en la puerta de nuestros labios; que toda herida de esta jornada desaparezca en tu perdón.

Señor Jesús, inclina hacia tu luz los corazones que no encuentran el camino hacia ti.

Cristo, por el don de tu vida a Dios, muéstranos el camino de vida.

Cristo, permanece junto a todos los que conocen una noche atormentada, los enfermos, las personas sin hogar.

Cristo, protégenos de las trampas del desánimo y de la inquietud.

Nuestra mirada, Señor, se vuelve hacia ti; nuestra alma descansa en ti.

Padrenuestro


Oración

Dios vivo, a veces somos como extranjeros en la tierra, desconcertados por las violencias, la dureza de las oposiciones. Como una brisa ligera, tú soplas sobre nosotros el Espíritu de paz. Transfigura los desiertos de nuestras dudas para prepararnos a ser portadores de reconciliación allí donde tú nos has puesto, hasta que despunte una esperanza de paz entre los seres humanos.

Bendícenos, Cristo Jesús, haznos capaces de abandonarlo todo en ti.


FUENTE:
Comunidad de Taizé


miércoles, 1 de abril de 2020

CREEMOS EN DIOS

El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit ha sido secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) durante más de diez años. A partir del 1 de abril de 2020, el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit asumirá su nueva función como obispo primado de la Iglesia de Noruega.
 Foto: Albin Hillert/CMI
Ante el desafío actual, es el momento de decir que “creemos en Dios”, afirma Tveit


Tras más de diez años a la cabeza del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit afirma que es el momento de creer en Dios, “nuestro pastor”, especialmente en estos tiempos en que nos enfrentamos a la crisis mundial de la COVID-19.

Al finalizar su mandato como secretario general de la mayor agrupación mundial de iglesias anglicanas, ortodoxas y protestantes, Tveit asumirá oficialmente a partir del 1 de abril su nuevo cargo de obispo primado de la Iglesia de Noruega, una iglesia de tradición luterana.

Tveit fue entrevistado por Noticias del CMI y la agencia de noticias italiana NEV de la Federación de Iglesias Protestantes de Italia, el país que hasta ahora más ha sufrido a causa del nuevo coronavirus, con aproximadamente 93 000 casos positivos y más de 10 000 fallecidos.

El trabajo para el que fue elegido, liderar el CMI en tiempos difíciles, ha sido, según sus palabras, un “privilegio” y una “bendición”, y se va sintiéndose optimista con respecto al movimiento ecuménico.

“Es muy importante que las iglesias puedan decir al unísono estamos caminando, orando y trabajando juntas”, dice.

En la entrevista, Tveit habla de “entender lo mucho que significa nuestra fe cristiana para quienes viven circunstancias muy difíciles, o conflictos, o en la pobreza, pero también para las personas con vidas como la mía, confrontadas cada día al reto de vivir dondequiera que estemos”.

Asimismo, habló de la importancia de la fe, “ya que en estos tiempos tememos ver algo que no hemos visto hasta ahora. Tenemos miedo del virus. Tenemos miedo de la pandemia. Tenemos miedo de las repercusiones que tendrá en muchas personas de todo el mundo, ricas y pobres”.

Más temor por quienes menos tienen

Este miedo concierne sobre todo a quienes ya se encuentran en situaciones menos privilegiadas y disponen de menos recursos, menos acceso a agua potable, jabón, servicios sanitarios y también menos apoyo financiero.

“Tenemos miedo de que llegue el día en que esta pandemia afecte la vida diaria de muchísimas personas en todo el mundo, convirtiéndose incluso en una cuestión de vida o muerte”, dice el dirigente del CMI, observando que no es el momento de “hablar a la ligera y de manera superficial”, tampoco en cuanto atañe a nuestra fe.

“Pero es el momento de decir que creemos en Dios, que es nuestro pastor, el Dios que nos muestra su favor a través de Jesucristo, que vino a nosotros y dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Conozco a las mías, y las mías me conocen’”.

Tveit observa: “Para mí, ha sido muy importante saber que oramos juntos y que oramos

unos por otros, así como saber que algunos también están orando en particular por mi ministerio, por mis tareas, por mí y por mi familia”.

También señala que esta vida es la vida que nos ha sido dada a través de la crucifixión de Jesucristo y su resurrección.

“La vida para el mundo a la que también estamos llamados y que podemos compartir. Creo que también ha habido un retorno a lo esencial, a la base del mandato del CMI, a los fundamentos de nuestra fe, y también a los fundamentos de nuestras necesidades humanas como una sola Creación, una sola humanidad”, indica Tveit.

Entrevista completa realizada al Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del CMI:

Entrevista del CMI 
realizada en colaboración con la agencia de noticias italiana NEV de la Federación de Iglesias Protestantes de Italia.

Está a punto de iniciar una nueva etapa tras más de diez años como secretario general del Consejo Mundial de Iglesias. ¿Nos puede decir cómo se siente?

Tengo el privilegio de poder decir que el ejercicio de mi función ha sido una bendición. Ha sido una etapa muy intensa de mi vida porque respondía a un llamado a servir a toda la familia cristiana y, en particular, a las iglesias miembros del Consejo Mundial de Iglesias. Pero más allá del servicio, nuestra labor como comunidad de iglesias en este mundo abarca lo que podemos hacer juntos por la humanidad, que es una sola, por la paz, la justicia y la reconciliación, por todas las personas que necesitan la voz cristiana para ser honestas, pero también para ser una voz de esperanza.

¿Puede evaluar el período en que ha estado a la cabeza del CMI?

Creo que se puede decir que ha sido un período en el que hemos puesto de relieve que somos un movimiento ecuménico único, una sola comunidad de iglesias miembros del Consejo Mundial de Iglesias. Somos una sola comunidad que sirve de diversas maneras, pero también desde perspectivas diferentes. Servimos al mismo Consejo, con el mismo objetivo de ejercer aquí un ministerio para las iglesias en aras de la unidad, y de dar un testimonio común en el mundo.

¿Cómo ha salido el CMI de este período?

Mi opinión personal es que durante estos diez años nos hemos enfrentado a muchos desafíos. Algunos de ellos estaban relacionados con la sostenibilidad del CMI, si era necesario, si gozaba de la confianza de las iglesias y de nuestros asociados en el mundo. Y creo que hemos salido de esta etapa con una mayor claridad por lo que se refiere a nuestro mandato, con nuevas maneras de trabajar y de relacionarnos unos con otros, con un sentido de responsabilidad mutua, pero también con respecto al llamado que se nos ha hecho. Me doy cuenta de que en realidad existe una mayor necesidad del CMI de lo que creíamos hace algunos años. Estamos en un mundo en peligro, en un mundo dividido en muchos aspectos. Un mundo en el que también vemos que la religión se usa como fuerza divisoria.

¿Cómo se puede contrarrestar este mal uso de la religión?

Es muy importante que las iglesias puedan decir al unísono estamos caminando, orando y trabajando juntas. Como hicimos cuando el papa Francisco visitó el Consejo Mundial de Iglesias con motivo de nuestro 70o aniversario. Para mí, fue un símbolo del movimiento ecuménico único, de atravesar un período de dificultades, que algunos incluso calificarían de ‘invierno ecuménico’, para adentrarnos en una primavera de nuevas oportunidades, nuevas posibilidades y un nuevo enfoque centrado en servir al Dios de vida, que está aquí para crear vida, para protegerla, para estar a su servicio, y que nos llama a hacer lo mismo en todas partes y conjuntamente. Esta vida es la vida que nos ha sido dada a través de la crucifixión de Jesucristo y su resurrección. Esta es la vida para el mundo a la que también estamos llamados y que podemos compartir juntos.

¿Cómo hacen las iglesias para trabajar juntas?

Creo que también ha habido un retorno a lo esencial, a la base del mandato del CMI, a los fundamentos de nuestra fe y también a los fundamentos de nuestras necesidades humanas como una sola Creación, una sola humanidad. No obstante, constatamos que en algunas familias de iglesias, hay muchas dificultades, algunas de ellas relativas a cuestiones morales y éticas. Pero vemos que mucho más allá de las iglesias miembros del CMI hay una nueva disposición a decir: demos testimonio juntas, demos testimonio de una manera creíble y hagámoslo con nuestras propias palabras, pero hagámoslo juntas.

¿Puede funcionar?

En este sentido, soy optimista con respecto al movimiento ecuménico en estos momentos, tanto porque hemos atravesado algunas dificultados como porque estamos encontrando nuevas maneras de avanzar. También creo que hemos sido capaces de ver que debemos hacerlo, como discípulos de Jesucristo, compartiendo nuestra fe en lo que hacemos juntos.

¿Y qué decir de la colaboración entre el movimiento ecuménico y otras religiones?

El diálogo interreligioso también ha ganado en claridad durante este período en el sentido de que el testimonio cristiano implica establecer relaciones, cuidar del otro y también establecer vínculos para que la comunidad local, nacional e internacional pueda convivir como una sola familia con creyentes de diversas religiones. Esto se ha hecho patente en algunas de las iniciativas emprendidas, por ejemplo, en Nigeria, junto con nuestros asociados musulmanes a escala internacional y nacional para encontrar una manera de escuchar a los heridos, pero también para infundir esperanza juntos, por ejemplo, mediante el centro establecido conjuntamente en Kaduna.

¿Para qué sirve este tipo de diálogo?

Pienso que nos daremos cuenta de que el diálogo interreligioso, en particular el que persigue la justicia y la paz con un claro mandato, es muy necesario. Cuando se logra, es muy apreciado. Y es muy posible que en los próximos años sea una prioridad importante.

¿Qué necesitan las iglesias para participar en un trabajo como este?

Según lo que he observado, esta labor requiere apoyo. Necesitamos recursos para hacer este trabajo. Necesitamos asociados que disponen de medios, que pueden aportar recursos a nuestros programas y proyectos. Necesitamos recursos humanos, personal capacitado y cualificado. Necesitamos jóvenes que participen a fin de formar a la próxima generación del movimiento ecuménico. Pero para hacer este tipo de trabajo, también necesitamos apoyo espiritual.

¿Puede precisar qué tipo de apoyo espiritual se necesita?

Para mí, ha sido muy importante saber que oramos juntos y que oramos unos por otros, así como saber que algunos también están orando en particular por mi ministerio, por mis tareas, por mí y por mi familia. Esto me quedó muy claro cuando empecé. Y a lo largo de estos diez años ha sido evidente que este apoyo da fuerza y motivación al otro para hacer frente a las dificultades. Saber que no estamos solos y que nos apoyamos en la oración, siguiendo el llamado de Dios.

¿Se requieren otros elementos en este tipo de búsqueda?

Estas son las palabras de acompañamiento y apoyo que me gustaría dejar a todos aquellos que continúan en las muchas funciones del Consejo Mundial de Iglesias y de nuestras organizaciones asociadas: sean valientes, encuentren maneras de expresar que estamos de verdad unidos en esto y en hacerlo juntos, y que no estamos aquí por nuestro propio bien, para encontrar qué hay para mí y para nosotros, sino que hemos emprendido este camino para encontrar qué hay para los demás, para la esperanza, y, por lo tanto, para servir a nuestro prójimo y a nuestras comunidades.

¿Es este el único acompañamiento que un secretario general necesita?

Creo que también es el momento, por supuesto, de decir gracias a Dios; gracias por su llamado, pero también por su manera de apoyarnos y alentarnos, dándonos siempre nuevas oportunidades y formas de ver signos de esperanza, y de ser capaces de compartirlos.

¿Puede explicar un poco más sus sentimientos personales sobre el hecho de dirigir el CMI?

Desde mi punto de vista, como pastor, he constatado que ser secretario general también es, en realidad, una tarea pastoral, cuidar de mis colegas, cuidar lo que hacemos y lo que decimos, orar juntos, teniendo en cuenta nuestra manera de actuar como verdaderos testigos de Cristo. Pero también ha sido una experiencia para mí como pastor, en el sentido de que ha fortalecido mi fe y mi forma de comprender cuán importante es que la Iglesia sea una, que de hecho la Iglesia es una en Cristo. La Iglesia es una comunidad en la que compartimos, fortaleciendo nuestra fe, y durante estos años mi propia fe se ha fortalecido. Ello se ha producido entendiendo lo mucho que significa nuestra fe cristiana para quienes viven circunstancias muy difíciles, o conflictos, o en la pobreza, pero también para las personas con vidas como la mía, confrontadas cada día al reto de vivir dondequiera que estemos. La fe realmente aporta una dimensión de esperanza y una expresión de amor. Se convierte en una manera de abordar la vida que nos hace salir de nosotros mismos, pero que al mismo tiempo nos afirma, en el mejor sentido, como seres amados por Dios, siendo por lo tanto un llamado a amarnos unos a otros.

¿Cómo puede relacionarse esto con la situación en la que nos encontramos actualmente?

Hay que tener presente la Creación de Dios, nuestro Señor, y, sobre todo, el amor verdadero de Dios. Esto es muy importante, ya que en estos tiempos tememos ver algo que no hemos visto hasta ahora. Tenemos miedo del virus. Tenemos miedo de la pandemia. Tenemos miedo de las repercusiones que tendrá en muchas personas de todo el mundo, ricas y pobres, pero sobre todo en quienes ya se encuentran en situaciones menos privilegiadas y disponen de menos recursos, menos acceso a agua potable, jabón, servicios sanitarios y también menos apoyo financiero.

Tenemos miedo de que llegue el día en que esta pandemia afecte la vida diaria de muchísimas personas en todo el mundo, convirtiéndose incluso en una cuestión de vida o muerte. Por consiguiente, no deberíamos hablar a la ligera y de manera superficial, tampoco en cuanto atañe a nuestra fe.

¿Cómo podemos enfrentarnos a este miedo?

Es el momento de decir que creemos en Dios, que es nuestro pastor, el Dios que nos muestra su favor a través de Jesucristo, que vino a nosotros y dijo: “Yo soy el buen pastor. Conozco a las mías, y las mías me conocen”, especialmente ahora que estamos llamados a hacer frente a esta crisis que va más allá de lo conocido. Debemos recordar, como en otras épocas, que la promesa de Dios es la misma: “Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

¿Y cómo se enfrentará a esta situación en su nuevo trabajo?

Esto también formará parte de mi tarea como nuevo obispo de mi iglesia en Noruega y como obispo primado, e implicará ser fiel al llamado que se me ha hecho, compartiendo el mensaje fundamental o la fe a través de lo que decimos, lo que hacemos, lo que oramos. Pero también radicará en la manera cómo nos infundamos esperanza y nos alentemos unos a otros y en un sentimiento de pertenencia mutua que podamos realmente ayudarnos a atravesar los valles de la muerte. Esperemos que esta situación nos permita encontrar a todos nuevas maneras de servir a los más, compartiendo de una manera más equitativa, y construir sociedades justas a escala local, nacional e internacional. Esto es servir verdaderamente a toda la humanidad, amar la Creación de Dios. Y creer que Dios está con nosotros.

FUENTE






martes, 31 de marzo de 2020

TESTIGOS DE ESPERANZA



Testigos de esperanza 

por Mons. Julian Ruiz Martorell

Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. 

En estos días en que el coronavirus limita nuestros movimientos fuera de casa y nos devuelve a una cruda realidad que no hubiésemos imaginado hace unos meses, como cristianos nos situa-mos en actitud de serena esperanza. Hemos de cumplir rigurosamente las indicaciones de las au-toridades sanitarias y civiles. Nuestro comportamiento ha de ser convencido y convincente. 

Esta es una buena oportunidad para dar ejemplo y ser testigos creíbles de fe, agentes gozosos de esperanza y difusores cualificados de caridad. 

Las instituciones socio-caritativas de la Iglesia continúan su acción, con iniciativas diversas de enorme creatividad. Es necesario atender a las personas más vulnerables, a quienes no han te-nido oportunidades en la vida. Las crisis suelen perjudicar siempre a los más débiles. 

Los sacerdotes hemos de vivir una genuina y fecunda espiritualidad. Lo hacemos cada día re-citando la liturgia de las horas de manera pausada, recogida y, al mismo tiempo, universal. Lo hacemos también a través de las lecturas de buenos libros que nos animan y enriquecen. La cele-bración de la Eucaristía, aunque sea sin fieles, tiene un valor infinito. En ella rezamos, de manera especial, por los difuntos y por sus familiares, en espera de poder celebrar las exequias para dar gracias a Dios por el don de la vida, para pedir perdón y misericordia y para reconfortarnos unos a otros desde la esperanza en la resurrección. A través del teléfono o de otros sistemas de comu-nicación podemos llegar a los ancianos que viven solos, a quienes están ingresados en los hospi-tales, a quienes sufren inquietud y desconsuelo. 

Las comunidades religiosas intensifican durante estos días sus tiempos comunes de oración y de convivencia. Hasta hace pocos días, las tareas cotidianas reducían los momentos de encuentro comunitario. Esta es una buena oportunidad para convivir más y mejor, con mayor capacidad de acogida y con paciencia respetuosa y creciente. Se puede compartir una conversación más disten-dida, más sabrosa. Se pueden leer y estudiar, con mayor provecho y profundidad, los documentos que marcan el proceso de fidelidad dinámica a los propios carismas fundacionales. 

Los seglares tienen oportunidad de redescubrir los valores fundamentales de la familia. Y no se trata solamente de “soportarse” recíprocamente. Ahora hay que inventar nuevos modos de es-tar con los niños, de atender sus llamadas, sus solicitudes, de responder a sus preguntas sinceras y llenas de ingenio. Los adolescentes y los jóvenes van construyendo un peculiar modo de ser que requiere un espacio propio y un específico tiempo de maduración. Es preciso estar junto a ellos con flexibilidad y criterio, con amor y confianza, desde la cercanía y el respeto. Este es un buen momento para llamar con frecuencia a los abuelos, para llevarles el consuelo de una palabra de afecto, de un mensaje de ternura. 

Cuando el espacio de nuestros movimientos se limita, se amplía el horizonte de nuestra in-quietud misionera. Sentimos como propios los gozos y las inquietudes de las personas cercanas y también de las que viven y sufren lejos de nosotros. 

Hemos de crecer en solidaridad, en expresiones de agradecimiento, en gestos de comprensión y de afecto, en muestras de amor sincero y comprometido. Y, aunque nuestras manos no se junten con las de los demás, nuestros corazones estarán cada vez más unidos. 

Estamos llamados a ser luz, a comunicar la luz que es Jesucristo, a transmitir su vida, a seguir su camino, a difundir su Verdad. 

Recibid mi cordial saludo y mi bendición. 

29-3-2020 

+Julián Ruiz Martorell, obispo de Jaca y de Huesca



lunes, 30 de marzo de 2020

CALENDARIO INTERRELIGIOSO DE ABRIL


CALENDARIO
INTERRELIGIOSO
AGENDA
ABRIL 2020

2.- 

Fiesta hindú de Ram Navami Jayanti. 

Nacimiento del Señor Rama (Fiesta oficial hindú). Rama Navami fue el primogénito de los cuatro hijos del rey Dasaratha de Aiodhia. Los devotos de esta deidad practican el ayuno, cantan y realizan desfiles en su honor. 

3.- 

Fiesta musulmana de “Lailat al-Miraj”.

Lailat al Miraj es una fiesta musulmana que conmemora el viaje nocturno del profeta Mohammed de la Meca a la 'mezquita más lejana' en Jerusalén donde ascendió al cielo, fue purificado y recibió la instrucción para los musulmanes orar cinco veces al dia. 
(Fecha variable según los países, en función de la observación de la luna)

5.- 

Domingo de Ramos.

Fiesta celebrada por católicos y ortodoxos. Este día marca el comienzo de la Semana Santa festividad que varía en fechas ya que depende del Equinoccio de Primavera y la primera noche de Luna Nueva. Por eso todos los años varían las fechas, aunque siempre se celebran en el entorno de los meses de Marzo-Abril. 

Fiesta China, de Ch'ing Ming.

Fiesta china de la Luz. Durante las festividades de Ching Ming (que significa "claro y brillante") las familias chinas dan muestras de respeto visitando las tumbas de sus familiares para limpiar las malas hierbas, retocar las inscripciones de las lápidas y hacer ofrendas de vino y frutas. 

8.- 

Fiesta hindú de Januman Jayanti.

Es un festival religioso hindú que celebra el nacimiento del Señor Sri Januman. En la mitología hinduista, Jánuman es el dios mono venerado por los hindúes, quienes lo consideran un aspecto del dios Shiva. 
En la actualidad, el dios Jánuman sigue siendo adorado no sólo en India, sino también en otros sitios de Asia. Es considerado protector de los enamorados, símbolo de la lealtad, valor, fidelidad, abnegación y amistad. Su imagen puede ser vista en casi todas las instituciones oficiales de India, desde la policía y el ejército hasta la casa de los que dedican su existencia al servicio de los demás. 

9.- 

Jueves Santo

La Cena del Señor
Comienza el  triduo pascual en la iglesia católica. 

Fiesta jainista de Mahavir Jayanti. 

Nacimiento de Mahavir (Fiesta oficial jainista). Se conmemora el nacimiento de Mahavir, el 24º y último Tirthankara, considerado guía espiritual en el jainismo. Se sigue con especial devoción en Gujarat y Rajastán. 

9 al 11.- 

Budismo. Año nuevo theravada.

Festival del Año Nuevo para los budistas Theravada, que se celebra durante tres días a partir del primer día de luna llena en abril (La fecha cambia según los años) 

9 al 16 .- 

Pesaj . Pascua Judía (1º día)

La festividad es uno de los tres Shloshet HaRegalim (Fiestas de Peregrinaje)  del Judaísmo, ya que durante la época en que el Templo de Jerusalén existía, se acostumbraba a peregrinar al mismo y realizar ofrendas. La fiesta de Pesaj dura siete días (ocho en la Diáspora) a principios de la primavera del 15 al 22 del mes judío de Nisán. Durante las comidas festivas, se comen el cordero pascual y el Matsa, un pan ácimo.
(Dura hasta el día 16) 

10.- 

Viernes Santo.

Celebración de la pasión y muerte de Jesuscristo. 

11.- 

Sábado Santo.

Vigilia pascual en la iglesia católica.

12.- 

Domingo de Resurrección. 

Pascua: Constituye la fiesta más importante de la cristiandad porque conmemora la Resurrección de Jesús. Es una fecha variable. La fecha del domingo de Pascua cambia de un año a otro. Fue establecida en el concilio de Nicea de 325 para que esta fiesta se celebrase solo una vez al año, fuese siempre en domingo y no coincidiese con la Pascua judía. 
Pero no fue hasta el año 525 cuando el monje Dionisio el Exiguo inventó la era “Anno Domini” para calcular la fecha de Pascua según las siguientes reglas: 
• Ha de caer en domingo. 
• Ha de ser el siguiente día a la primera luna llena de primavera. 
• Pero no puede ser un día antes del 22 de marzo ni un día después del 25 de abril. 

Domingo de Ramos, ortodoxos.

Los cristianos ortodoxos, en el año 2020, celebran el Domingo de Ramos el 12 de abril. 
La Iglesia ortodoxa festeja este día con la conmemoración de la entrada mesiánica de Jesús de Nazaret en Jerusalén. El Domingo de Ramos en todas las iglesias tiene lugar el rito solemne de consagración de las ramas. En algunos paises como Ucrania no crecen las palmeras, y las sustituyen por las ramas de sauce. 
Más de 200 millones de cristianos ortodoxos utilizan un calendario litúrgico diferente al de la Iglesia católica. Esto es debido a que la Iglesia ortodoxa se guía por el antiguo calendario juliano, en vez del gregoriano. 

13.- 

Sijismo. Festival Vaisakhi. 

Año Nuevo sikh: Este festival se refiere a la fiesta de la cosecha de la región de  Punjab, que marca el inicio del nuevo año en el calendario solar y tiene un especial arraigo en el norte del país, en concreto en la región de Punjab. Para los sijs también tiene un significado especial porque conmemora la creación de la orden de Khalsa. 

18.- 

Sijismo. Nacimiento del Gurú Angad Dev Ji.

El Gurú Angad Dev Ji, nació en punjabi en 1504. Es el segundo de diez Gurús del sijismo, y fue el sucesor del primer maestro espiritual de los sijs, el Gurú Nanak. 

19.- 

Domingo de Resurrección. Iglesia, ortodoxa. 

La fiesta de la Pascua Ortodoxa en el año 2020 se celebra el 19 de abril. En esta fecha se conmemora la resurrección de Jesús y marca el final de la Cuaresma para los ortodoxos. 
La noche anterior al Domingo de Pascua (Gran Sábado) a las 12 de la noche, los fieles asisten a la vigilia pascual, para celebrar la resurrección de Cristo, y esperan dentro del Templo encendiendo velas. 
En Rusia, después de la misa de pascua es costumbre cenar los platos típicos, prohibidos durante la Cuaresma: queso, huevos y kulichs (bizcochones de Pascua). 
Los festejos populares de Pascua incluyen procesiones y el intercambio de los típicos huevos de Pascua. El huevo simboliza el circulo de la vida desde el nacimiento hasta la muerte. 
Más de 200 millones de cristianos ortodoxos utilizan un calendario litúrgico diferente al de la Iglesia católica. Esto es debido a que la Iglesia ortodoxa se guía por el antiguo calendario juliano, en vez por el gregoriano. 

21.- 

Fiesta musulmana de “Lailat al-Bara’ah”

Noche de arrepentimiento. En esta noche, Dios se acerca a la Tierra para llamar a la humanidad y conceder el perdón de los pecados. Observado el día 14 del mes lunar de Sha'ban.
(Fecha variable según los países, en función de la observación de la luna) 

Conmemoración judía del - Yom Hash-so’âh.

o "Día del recuerdo del Holocausto"; sucede en el día 27 de Nisán del Calendario hebreo, tomando como referencia el Levantamiento del Gueto de Varsovia que tuvo lugar la primera noche de Pesaj del año 1943. Este día es recordado anualmente como día en memoria de las víctimas del Holocausto. A las 10:00 horas del Yom Hashoah, las sirenas aéreas suenan durante dos minutos. Los vehículos de transporte público paran y las personas permanecen en silencio. Durante el Yom Hashoah, los establecimentos públicos son cerrados, la televisión y la radio transmiten canciones y documentales sobre el Holocausto y todas las banderas quedan a media asta 

Baha’í. Fiesta de Ridván o Paraíso.

Primer día de Ridván. La festividad anual bahá'í conmemora los 12 días que Bahá'u'lláh, profeta-fundador de la Fe Bahá'í, pasó en un jardín llamado Ridvan (Paraíso) en Bagdad, Irak. Durante esos días Él proclamó Su Misión de ser el Mensajero de Dios para esta edad. Es la fiesta bahá'í más sagrada, y es también conocida como "El Más Grande Festival" y "El Rey de los Festivales". 
(del 20 de abril al 1 de mayo. Son 12 días en total. Pero se celebra el 1º, el 9º y el 12º). 

22.- 

Católicos. Beata Gabriela Sagheddu. 

En el monasterio cisterciense de Grottaferrata, en las inmediaciones de Frascati, cerca de Roma, beata María Gabriela Sagheddu, virgen, que generosamente ofreció su vida por la unión de los cristianos, muriendo a los veinticinco años (1939). 

24 ó 25.- 

Inicio del mes de Ramadán.

El ayuno de Ramadán corresponde al noveno mes del calendario de la Hégira. Prescrito en el Corán (especialmente Sura 2, v. 185), es uno de los cinco pilares del Islam. El ayuno del Ramadán requiere que todos los musulmanes sanos y adultos se abstengan de toda comida y bebida, para no tomar ninguna sustancia (incluido el humo) y no tener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el atardecer. Están previstas excepciones y aplazamientos a un período posterior para viajeros, mujeres embarazadas y, por supuesto, para los enfermos. Habitualmente los musulmanes se encuentran al anochecer para romper el ayuno compartiendo leche y dátiles; seguido de una comida a la que se recomienda invitar a los más pobres en solidaridad con los miembros de una misma comunidad. Ramadán es para los fieles un esfuerzo sobre sí mismo que asocia cuerpo, corazón y espíritu con la preferencia por marcar la prioridad que uno debe a Dios. La privación de alimentos no vale por sí misma, sino para el lugar que deja al recuerdo de Dios, creador de todas las cosas y misericordioso con los que acuden a Él. Para muchos musulmanes, el mes de Ramadán es también la oportunidad de asistir a las mezquitas para orar durante la noche. Termina con la fiesta de romper el ayuno (Eid al-Fitr), donde a los musulmanes les gusta reencontrarse en la alegría del esfuerzo hecho por Dios. 
(Fecha variable según los países, en función de la observación de la luna) 

28.- 

Domingo de la Divina Misericordia.

La Fiesta de la Divina Misericordia es el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Fiesta en la iglesia católica




viernes, 27 de marzo de 2020

PROTEGER LA VIDA, DECLARACIÓN CONJUNTA


En una declaración conjunta, las organizaciones ecuménicas de todo el mundo se unen para proteger la vida.

En una histórica declaración pastoral conjunta publicada el 26 de marzo, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y Organizaciones Ecuménicas Regionales afirmó la urgencia de permanecer unidos para proteger la vida en medio de la pandemia de COVID-19.


Por primera vez, todas las regiones del movimiento ecuménico en todo el mundo se unen con un mensaje común que insta tanto a las oraciones como a la acción para que un mundo proteja la vida.

"Instamos a las personas de todo el mundo a dar la máxima prioridad a abordar esta situación y ayudar de cualquier manera que podamos en nuestros esfuerzos colectivos para proteger la vida", dice la declaración.

Por amor de Dios, "es importante y urgente que adaptemos nuestros modos de adoración y compañerismo a las necesidades de esta época de infección pandémica, para evitar el riesgo de convertirse en fuentes de transmisión viral en lugar de medios de gracia, "Declararon los líderes ecuménicos mundiales.

Los líderes ecuménicos recordaron: "Nuestra fe en el Dios de la vida nos obliga a proteger la vida" y continuaron: "Manifestemos el amor incondicional de Dios de manera segura y práctica que proteja la vida, alivie el sufrimiento y garantice que las iglesias y los servicios públicos no se convierten en centros de transmisión del virus ".

Los líderes de las organizaciones ecuménicas mundiales y regionales afirmaron que el distanciamiento físico no significa aislamiento espiritual, e instaron a las iglesias de todo el mundo a revisar su papel en la sociedad al ministrar, proveer y cuidar a los pobres y enfermos de manera segura. los marginados y los ancianos, especialmente aquellos que están en mayor riesgo debido a COVID-19.

Los secretarios generales declararon además: “La gente en muchas partes del mundo se ha quedado confinada en estos días. Estar confinado en casa no significa que no podamos experimentar una profunda solidaridad espiritual entre nosotros, en virtud de nuestro bautismo en el único cuerpo de Cristo ".

La declaración sugiere orar en casa, dando gracias a Dios por su fortaleza, curación y coraje. "Podemos mostrar nuestro amor por Dios y nuestro prójimo al no reunirnos en persona para la adoración pública", dice el texto. “Muchas congregaciones pueden compartir sus reuniones de adoración en línea o digitalmente. Los miembros y pastores también pueden mantenerse en contacto entre sí y brindar atención pastoral por teléfono ”.

La nueva pandemia de coronavirus ha llegado a todas las regiones de nuestro planeta, continúa el texto. "Hay miedo y pánico, dolor y sufrimiento, dudas y desinformación, tanto sobre el virus como sobre nuestra respuesta como cristianos", dice el texto. "En medio de historias de sufrimiento y tragedia, también hay historias de bondad simple y amor extravagante, de solidaridad y el intercambio de esperanza y paz de maneras innovadoras y sorprendentes".

Los secretarios generales también instaron a todos a considerar las necesidades de las personas más vulnerables del mundo. "En medio de esta grave crisis, levantamos oraciones por quienes brindan liderazgo y por los gobiernos de todo el mundo, exhortándolos a dar prioridad a quienes viven en la pobreza, así como a los marginados y refugiados que viven en nuestro medio". La declaración concluye.

DECLARACIÓN COMPLETA

Un tiempo para el cristianismo pastoral, profético y práctico: una declaración conjunta del Consejo Mundial de Iglesias y Organizaciones Ecuménicas Regionales

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo ... que nos consuela en toda nuestra aflicción, para que podamos consolar a aquellos que están en cualquier aflicción con el consuelo con el que Dios nos consuela.
(2 Cor. 1: 3-4)

Como representantes de las Organizaciones Ecuménicas Regionales y el Consejo Mundial de Iglesias, compartimos los desafíos que enfrentan nuestras comunidades en todo el mundo debido al coronavirus, COVID-19.

Instamos a las personas de todas partes a que den la máxima prioridad a abordar esta situación y ayudar de cualquier manera que podamos en nuestros esfuerzos colectivos para proteger la vida. Este es un momento para tocar los corazones de los demás, por lo que decimos, compartimos y hacemos, y por lo que no podemos hacer, para proteger la vida que Dios creó por amor.

En aras de ese amor, es importante y urgente que adaptemos nuestros modos de adoración y compañerismo a las necesidades de este tiempo de infección pandémica, para evitar el riesgo de convertirse en fuentes de transmisión viral en lugar de medios de gracia.

Nuestra fe en el Dios de la vida nos obliga a proteger la vida haciendo todo lo posible para evitar transmitir este virus. Manifestamos el amor incondicional de Dios de manera segura y práctica que proteja la vida, alivie el sufrimiento y garantice que las iglesias y los servicios públicos no se conviertan en centros de transmisión del virus.

El distanciamiento físico no significa aislamiento espiritual. Este es un momento oportuno para que las iglesias de todo el mundo revisen su papel en la sociedad al ministrar, atender y cuidar a los pobres, los enfermos, los marginados y los ancianos, todos aquellos que están en mayor riesgo debido a COVID-19.

Las personas en muchas partes del mundo se han confinado en sus hogares en estos días. Estar en casa no significa que no podamos experimentar una profunda solidaridad espiritual entre nosotros, en virtud de nuestro bautismo en el único cuerpo de Cristo. Podemos rezar en casa. Podemos dar gracias a Dios y orar por fortaleza, curación y coraje. Podemos mostrar nuestro amor por Dios y nuestro prójimo al no reunirnos en persona para la adoración pública. Muchas congregaciones pueden compartir sus reuniones de adoración en línea o digitalmente. Los miembros y pastores también pueden mantenerse en contacto entre sí y brindar atención pastoral por teléfono.

La nueva pandemia de coronavirus ha llegado a todas las regiones de nuestro planeta. Hay miedo y pánico, dolor y sufrimiento, dudas y desinformación, tanto sobre el virus como sobre nuestra respuesta como cristianos. Sin embargo, como comunidad global de fe, afirmamos que, incluso en medio de nuestra vulnerabilidad, confiamos en Dios como Dios es nuestra esperanza.

En medio de historias de sufrimiento y tragedia, también hay historias de bondad simple y amor extravagante, de solidaridad y el intercambio de esperanza y paz de maneras innovadoras y sorprendentes.

Durante esta temporada de Cuaresma, nuestra peregrinación nos lleva a través del desierto de penurias, dificultades y tentaciones, desde la muerte hasta la resurrección, a una nueva vida con Dios.

Este desierto se hace más hostil y temeroso por COVID-19, pero estamos llamados a unir nuestros corazones en solidaridad entre nosotros, a llorar con aquellos que lloran, a compartir la paz con aquellos que están ansiosos y a restaurar la esperanza a través de la solidaridad en fe.

Esa solidaridad humana se erosiona y la ansiedad aumenta cuando estamos en pánico y nos concentramos en comprar y acaparar lo básico. Al hacerlo, no somos instrumentos de la gracia de Dios en esta temporada.

Reconocemos la necesidad de un liderazgo responsable por parte del estado, las comunidades y los líderes religiosos por igual. Los gobiernos a todos los niveles deben garantizar el acceso a información correcta y oportuna, abordar las situaciones debido a la pérdida de medios de vida y empleo, especialmente para proporcionar acceso a agua limpia y desinfectantes y jabón, a refugios seguros y a la atención compasiva para los más vulnerables, mientras conscientes de que algunos de estos siguen siendo desafíos para muchos en todo el mundo. Este es también un momento para una profunda reflexión sobre el bien común, el buen gobierno y los valores éticos arraigados en nuestras tradiciones.

En medio de esta grave crisis, levantamos nuestras oraciones por quienes brindan liderazgo y por los gobiernos de todo el mundo, exhortándolos a que den prioridad a quienes viven en la pobreza, así como a los marginados y refugiados que viven en nuestro medio.

Como líderes religiosos, elevamos nuestras voces colectivas para resaltar la necesidad de una mayor atención a las necesidades de las personas sin hogar, los encarcelados, los ancianos y aquellos que ya sufren de aislamiento social. También recordamos a aquellas personas, especialmente mujeres y niños, que enfrentan abusos y violencia, que no están seguras en el hogar y pueden sufrir abusos y violencia adicionales a medida que aumenta el estrés.

Finalmente, sigamos orando por las personas infectadas con COVID-19, por sus familias y por el personal médico y los trabajadores de la salud que arriesgan sus vidas para brindarnos tratamiento y prevención. Y recemos también por los funcionarios de salud pública, quienes, esperamos, podrán, con la ayuda de Dios y nuestra cooperación, contener la propagación del virus y prevenir graves consecuencias sociales, económicas y ambientales.

El amor de Dios lo abarca todo, y el Dios de la vida está con cada uno de nosotros, incluso en nuestro sufrimiento.

26 de marzo de 2020


Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, Secretario General, Consejo Mundial de Iglesias
Dr. Souraya Bechealany, Secretario General, Consejo de Iglesias de Medio Oriente
Rev. James Bhagwan, Secretario General, Conferencia de Iglesias del Pacífico
Dr. Mathews George Chunakara, Secretario General, Conferencia Cristiana de Asia
Gerard Granado - Secretario General, Conferencia de Iglesias del Caribe
Rev. Dr. Fidon Mwombeki, Secretario General, Conferencia de Iglesias de Toda África
Pastor Peter Noteboom, Secretario General, Consejo Canadiense de Iglesias
Dr. Jørgen Skov Sørensen, Secretario General, Conferencia de Iglesias Europeas
Jim Winkler , Secretario General, Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos

FUENTE: