Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 23 de diciembre de 2021

ENCUENTRO CON ANA EN NAVIDAD

Vivamos la Navidad


por Ana Bou


Queridos amigos. Nuevamente tenemos ante nosotros el Misterio de la Encarnación, pero no lo convirtamos en rutina. Abramos nuestra mirada y nuestro corazón a algo tan grande como es la venida del Niño-Dios.

Estos días parece que nos volvemos más amables, más cercanos, pero ¿por qué solo ahora?

Todo el año vemos situaciones duras y difíciles. Hermanos nuestros en paro o en situación de exclusión, hermanos que ponen en peligro su vida por llegar a nuestra Europa. “tierra prometida” para ellos. Tantas desilusiones y sueños rotos… Por eso, os pido que no solo miremos el Belén, si no que lo hagamos con una mirada más profunda que nos ayude a entender y acompañar tantas soledades y sufrimiento…

No olvidemos que Él es la LUZ, que no se olvida de nosotros, de lo que somos y quienes somos. Cuenta con nuestro barro, y eso nos tiene que animar y ayudar.

No permitamos que otras luces, nos aparten de la verdadera LUZ. ¡seamos testigos de lo que hemos visto y oído!

Empecemos a construir casa y mesas y no torres de Babel.

¡Feliz Navidad!

FUENTE:
Ana Bou
Un minuto para el encuentro
https://www.religiondigital.org/un_minuto_para_el_encuentro/


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2022

7 enero 2022 – 19’30 horas

Encuentro de Taizé
DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN

18 - 25 enero 2022 

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS




miércoles, 22 de diciembre de 2021

SOBRE SIMONE WEIL. FILÓSOFA Y MÍSTICA

Weil y el silencio de Dios


por Pedro García Cuartango

CLAVE:
  • Creía que era posible implantar el Reino de Dios en la tierra con las ideas cristianas. Para ella era mucho más importante la acción que la fe

Simone Weil ha sido una referencia recurrente en mi vida. Acostumbro desde hace años a abrir sus ‘Oeuvres’ al azar y ponerme a leer. Hace unos días, descubrí un largo párrafo en el que sostiene que nunca ha dedicado ni uno solo de sus pensamientos a dilucidar si Dios existe. Una reflexión sorprendente en una persona cuyas acciones siempre estuvieron guiadas por su cristianismo.

«Desde adolescente siempre pensé que Dios es un problema cuyos datos nos faltan aquí abajo y que el único método para evitar resolverlo en falso es no plantearlo», escribió. Y a continuación subrayaba que las ideas cristianas en las que ella creía firmemente no dependían para nada de la existencia de un Ser Supremo: «Ni afirmaba, ni negaba. Me parecía inútil. Lo importante era actuar».

Nacida en el seno de una familia judía, nunca dejó de hacerlo. Abandonó su carrera docente para trabajar en la Renault con 23 años, vino a España para combatir en las filas republicanas y luego se fue a Londres para luchar contra los nazis. Allí murió a los 34 años tras decidir que no iba a comer para dar ejemplo de austeridad. Era una mujer torpe, desgarbada, atormentada y solitaria.

Weil creía que era posible implantar el Reino de Dios en la tierra con las ideas cristianas. Para ella era mucho más importante la acción que la fe. Ello no le impedía sostener que el principal objetivo de la existencia humana es la búsqueda de la verdad, sean cuales sean las aptitudes de cada individuo. Esta idea no me resulta extraña porque también Albert Camus exaltaba la importancia del compromiso personal para encontrar un sentido a la vida.

Tanto Weil como Camus sostenían que la ética de la acción no tiene por qué estar sustentada en la fe, algo que podría sonar extraño a los católicos que vinculan sus actos de amor y compasión a la existencia de Dios. En cierta forma, la pensadora parisina anteponía la voluntad de servir a los hombres y luchar contra la injusticia a ese Dios desligado del mundo, que mantiene un permanente silencio, según afirmaba en sus escritos.

Simone de Beauvoir relata cómo Weil estalló en un gran llanto cuando se enteró de que China estaba padeciendo una hambruna que había provocado decenas de miles de muertos. «La envidiaba porque tenía un corazón capaz de latir por todo el mundo», anotó.

El combate de Weil contra las injusticias de este planeta, en el fondo, un acto de desesperación sin recompensa alguna porque ella había sacrificado la esperanza a la solidaridad con una humanidad doliente. Por eso, su grandeza moral resulta impresionante. «Matar con el pensamiento todo cuanto se ama: es la única forma de morir», escribió. A la manera machadiana, subió a la nave desnuda y sin equipaje, partió muy joven. Lo que ignoramos es si había encontrado esa verdad que tanto buscaba.

FUENTE:
https://www.abc.es/opinion


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martes, 21 de diciembre de 2021

AMENAZADA LA PRESENCIA CRISTIANA EN TIERRA SANTA

Patriarcas y jefes de iglesia en Jerusalén publican "Declaración sobre la amenaza actual a la presencia cristiana en Tierra Santa"


CLAVE:
  • Los Patriarcas y Jefes de Iglesias de Jerusalén han publicado una “Declaración sobre la actual amenaza a la presencia cristiana en Tierra Santa”, reiterando la preocupación de que, en toda Tierra Santa, los cristianos se han convertido en el objetivo de grupos marginales y radicales.

“Desde 2012 ha habido innumerables incidentes de agresiones físicas y verbales contra sacerdotes y otros clérigos, ataques a iglesias cristianas, con lugares sagrados regularmente vandalizados y profanados, e intimidación continua de los cristianos locales que simplemente buscan adorar libremente y seguir con su vida diaria.”, Dice el comunicado. "Estas tácticas están siendo utilizadas por grupos tan radicales en un intento sistemático de expulsar a la comunidad cristiana de Jerusalén y otras partes de Tierra Santa".

La declaración reconoce con gratitud el compromiso declarado del gobierno israelí de mantener un hogar seguro para los cristianos en Tierra Santa. “Por lo tanto, es motivo de gran preocupación cuando este compromiso nacional es traicionado por el fracaso de los políticos locales, funcionarios y agencias de aplicación de la ley para frenar las actividades de grupos radicales que regularmente intimidan a los cristianos locales, asaltan a sacerdotes y clérigos y profanan los Lugares Santos y propiedades de las iglesias".

El Consejo Mundial de Iglesias en solidaridad con las iglesias y las comunidades cristianas de Tierra Santa

Expresando solidaridad con los Patriarcas y Jefes de Iglesias en Jerusalén, el secretario general interino del Consejo Mundial de Iglesias, el reverendo Dr. Ioan Sauca, afirmó y apoyó a las iglesias y comunidades cristianas de Tierra Santa en su continuo ministerio y testimonio ininterrumpido en la tierra del nacimiento de Cristo.

“El comunicado emitido por los Patriarcas y Jefes de Iglesias en Jerusalén destaca la creciente amenaza a la presencia cristiana en Tierra Santa que plantean los ataques e incursiones de grupos radicales que buscan destruir la diversidad religiosa y cultural de la región”, dijo Sauca. “Reconociendo la gravedad de la amenaza que acelera el ya trágicamente abrupto declive de la presencia cristiana, el Consejo Mundial de Iglesias apoya firmemente el llamado de los líderes de la iglesia a un diálogo urgente con las autoridades políticas de Israel, Palestina y Jordania con miras a abordar los desafíos planteados por grupos radicales ya proteger y apoyar a la comunidad cristiana”.

Sauca agregó: “Los cristianos de Tierra Santa deben ser respetados y valorados como parte tanto del patrimonio como del futuro de la región, asegurándose los mismos derechos que los demás y protecciones propias de una minoría amenazada, por lo que las autoridades políticas de la región son legal y moralmente responsables".

Declaración del Consejo Mundial de Iglesias en solidaridad con las iglesias y comunidades cristianas en Tierra Santa

El Consejo Mundial de Iglesias afirma y apoya a las iglesias y comunidades cristianas de Tierra Santa en su continuo ministerio y testimonio ininterrumpido en la tierra del nacimiento de Cristo. El comunicado emitido por los Patriarcas y Jefes de Iglesias en Jerusalén destaca la creciente amenaza a la presencia cristiana en Tierra Santa que plantean los ataques e incursiones de grupos radicales que buscan destruir la diversidad religiosa y cultural de la región.

Reconociendo la gravedad de la amenaza que acelera el ya trágicamente abrupto declive de la presencia cristiana, el Consejo Mundial de Iglesias apoya firmemente el llamado de los líderes de la iglesia a un diálogo urgente con las autoridades políticas de Israel, Palestina y Jordania con miras a abordar los desafíos planteados por los radicales. grupos y proteger y apoyar a la comunidad cristiana. Los cristianos de Tierra Santa deben ser respetados y valorados como parte tanto del patrimonio como del futuro de la región, y se les debe asegurar los mismos derechos que los demás y las protecciones propias de una minoría amenazada, para lo cual las autoridades políticas de la región son tanto legal como legalmente. moralmente responsable .

14 de diciembre de 2021

Rev. Prof.Dr. Ioan Sauca
Secretario General interino
Consejo Mundial de Iglesias


DECLARACIÓN SOBRE LA ACTUAL AMENAZA A LA PRESENCIA CRISTIANA EN LA TIERRA SANTA POR PARTE DE LOS PATRIARCAS Y JEFES DE IGLESIAS LOCALES DE JERUSALÉN

FUENTE:
https://www.oikoumene.org/


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lunes, 20 de diciembre de 2021

MENSAJE DE NAVIDAD IGLESIA EVANGÉLICA ESPAÑOLA

Mensaje de Navidad 2021


Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre (Lucas 2, 10-12).


Celebrar la Navidad es abrazar la fe, una fe que nos encamina y nos mueve, que nos empuja a ver y discernir, a luchar por la justicia y, seguramente sobretodo, aprender a ser comunidad profética que ama sin mesura y se da con todo el corazón.

Vivimos en una sociedad donde luces y ruidos parecen concebidos para aturdirnos de tal manera que en el deslumbramiento dejemos de ver y en la charanga dejemos de oír; las calles iluminadas y llenas de villancicos se nos presentan como señales del tiempo que está por llegar, tiempo de celebración y fiesta. Pero a la vez que nos dejamos invadir por la parafernalia navideña, hecha disimulo de su profundidad, nos encontramos que hemos quedado ciegos a la señal, al niño del pesebre envuelto en pañales.

Y es que, tal vez sin darnos cuenta, nos dejamos atrapar por la convicción de que esa no pueda ser la señal, podrían serlo el coro de ángeles, la brillantez de su luz y el poderío de sus voces, pero la pequeñez de un infante, la debilidad del despoder que necesita de la humanidad de su madre para ser, y que viene en todo hecho dependencia, no puede ser señal de nada, y menos de salvación.

Pero ahí sigue la imagen, en nuestros pesebres, en nuestros relatos, el cuadro del Hijo de Dios hecho carne en pañales, muestra de supeditación, de vinculación plena con la pequeñez de la humanidad que nace.

Y esta señal, que podría parecer hasta obscena, viene a nosotros para proclamar al Dios que hace y rehace con la novedad del amor, al Dios que desde lo pequeño y humilde se ha dado para que, nosotras también, aprendamos a abrazar la radicalidad de amar y ser paz desde nuestra pequeñez y humildad. Y esta revolución se vive en el completo de un camino que marcha del pesebre a la cruz, para culminar en la esperanza de la resurrección que confirma la humidad del Hijo de Dios, asumida en el vientre de María y confirmada en el cuerpo de gloria marcado con las cicatrices del sufrimiento.

Los últimos tiempos están siendo complicados para todos y todas, la pandemia ha hecho estallar y acrecentar, si cabe más, las desigualdades y las injusticias y, si con miedo y dificultades, hemos vivido en los países ricos esta situación, en las zonas empobrecidas de nuestro mundo ha sido radicalmente peor. Los conflictos geopolíticos, la crisis climática, y los desplazamientos masivos; en cada rincón del planeta, una señal se levanta para conmover nuestra forma de vida y responder a los gritos de paz que surgen de infinidad de pesebres. Pero demasiadas veces, nos dejamos deslumbrar por señales de humo que crean en nosotros el nacimiento de problemas que no son y en los que nos agotamos en solucionar, mientras olvidamos lo apremiante.

Por eso, volver a la verdadera señal, la del niño en el pesebre, envuelto en pañales, es hoy una necesidad acuciante, ver en la pequeñez y la debilidad la grandeza de toda esperanza, ver en la vinculación la respuesta para la paz y sentir la humanidad tan nuestra como para comprometernos con ella, se nos presenta como el reto de recrear con y en Jesús un mundo que, demasiadas veces, espera señales del cielo cuando ya las tiene en un pesebre.

Por eso nuestra oración esta Navidad será que de nuevo nos sea la señal para el camino, que en ella sepamos escuchar el llanto y la risa, y ver la grandeza en la debilidad, que podamos impregnar nuestras vidas de la profundidad del sentido que nos llama a vivirla como reto profético que ama y lleva paz, a sabiendas de la pequeñez de nuestras acciones, que parecen gotas en un mar de conflictos, pero que se ofrecen llenas de la esperanza de saber que en el niño, envuelto en pañales, Dios ha dado la salvación a su creación.

Comisión Permanente IEE

FUENTE:
https://iee-protestante.org/



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domingo, 19 de diciembre de 2021

DIETRICH BONHOEFFER, TESTIGO DE FE

La actualidad de Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)


por el hermano François, de Taizé

CLAVE:
  • Dietrich Bonhoeffer, joven pastor, símbolo de la resistencia alemana contra el nazismo, es uno de los que pueden apoyarnos en nuestro camino de fe. Él, que en las horas más sombrías del siglo XX, dio su vida hasta el martirio, escribía en la cárcel estas palabras que cantamos ahora en Taizé: «Dios, reúne mis pensamientos hacia ti. Junto a ti está la luz, tú no me olvidas. Junto a ti, el auxilio, junto a ti la paciencia. No comprendo tus sendas, pero tú conoces el camino para mí.»

Lo que impacta en Bonhoeffer es su semejanza con los Padres de la Iglesia, los pensadores cristianos de los primeros siglos. Los Padres de la Iglesia llevaron a cabo su trabajo a partir de la búsqueda de una unidad de vida. Eran capaces de reflexiones intelectuales extremadamente profundas, pero al mismo tiempo oraban mucho y estaban plenamente integrados en la vida de la Iglesia de su tiempo. Encontramos esto en Bonhoeffer. Intelectualmente era casi un superdotado. Pero, al mismo tiempo, este hombre oró mucho, meditó la Escritura todos los días, hasta los últimos momentos de su vida. Como dijo Gregorio Magno en una ocasión, la comprendía como una carta que Dios le había enviado. Aunque procedía de una familia donde los hombres – su padre, sus hermanos – eran prácticamente agnósticos. Su Iglesia, la Iglesia protestante de Alemania, le había decepcionado mucho en el momento del nazismo, lo que le produjo mucho sufrimiento, Bonhoeffer vivió plenamente en la Iglesia, a pesar de todo.

Quisiera mencionar tres obras suyas:

Su tesis doctoral, Sanctorum Communio, tiene algo excepcional para la época: un joven estudiante de 21 años escribe una reflexión dogmática sobre la sociología de la Iglesia a partir de Cristo. Reflexionar a partir de Cristo sobre lo que la Iglesia debería ser, parecía incongruente. Mucho más que una institución, para Bonhoeffer, la Iglesia es Cristo que existe bajo forma de Iglesia. Cristo no está un poco presente a través de la Iglesia, no; existe hoy para nosotros bajo forma de Iglesia. Esto es completamente fiel a la línea de san Pablo. Es Cristo el que asume nuestra suerte, el que ha tomado nuestro lugar. Así Cristo es la ley fundamental de la Iglesia: tomar el lugar de quienes han sido excluidos, de quienes se encuentran fuera, como Jesús hizo en el transcurso de su ministerio y ya en el momento de su bautismo. Resulta sorprendente ver cómo este libro habla de la intercesión; es como la sangre que circula en el Cuerpo de Cristo. Para expresarlo, Bonhoeffer se apoya en los teólogos ortodoxos. Habla también de la confesión, que ya no estaba prácticamente en uso en las Iglesias protestantes. Imaginadlo: un joven de 21 años afirmando que es posible que un ministro de la Iglesia nos diga: «Se te perdonan tus pecados» y afirmando que ello forma parte de la Iglesia: ¡qué novedad en su contexto!

El segundo escrito es un libro que redactó cuando fue llamado a ser director de un seminario para los estudiantes de teología que pensaban en un ministerio en la Iglesia confesante, hombres que debían prepararse para una vida muy dura. Casi todos tuvieron que enfrentarse a la Gestapo, algunos fueron encarcelados. En alemán el título es muy breve: Nachfolge, «seguir». Esta palabra lo dice todo del libro. ¿Cómo tomar en serio lo que Jesús expresó, cómo no ponerlo de lado como si sus palabras fueran para otros tiempos? El libro lo dice: seguir no tiene contenido. Nos hubiera gustado que Jesús tuviera un programa. Y, sin embargo, ¡no! Siguiéndole, todo depende de la relación con él: es él quien va delante y nosotros lo seguimos.

Para Bonhoeffer, seguir quiere decir reconocer que si Jesús es verdaderamente lo que dijo de sí mismo, él tiene derecho a todo en nuestra vida. Es el «mediador». Ninguna relación humana puede prevalecer contra él. Bonhoeffer cita las palabras de Cristo llamando a dejar a sus padres, la familia, todos sus bienes. Esto da un poco de miedo hoy, y se le ha podido reprochar a este libro: ¿No da Bonhoeffer una imagen demasiado autoritaria de Cristo? Sin embargo, leemos en el Evangelio hasta qué punto la gente estaba asombrada por la autoridad con la que enseñaba Jesús y con la que echaba los malos espíritus. Hay una autoridad en Jesús. Él mismo, sin embargo, se define, contrariamente a los fariseos, como manso y humilde de corazón, es decir, probado él mismo, y por debajo de nosotros. Así se presentó siempre y detrás de esta humildad está la verdadera autoridad.

Todo este libro está estructurado de esa manera: escuchar con fe y poner en práctica. Si escuchamos con fe, si nos damos cuenta de que es él, Cristo, quien habla, no puedo más que poner en práctica lo que dice. Si la fe se detuviera ante la puesta en práctica, ya no sería fe. Pondría un límite al Cristo que escuchamos. Claro, bajo la pluma de Bonhoeffer, esto puede parecer tal vez demasiado fuerte, ¿pero no necesita la Iglesia escucharlo de nuevo una y otra vez? Una escucha simple. Una escucha directa, inmediata, que cree que es posible vivir lo que Cristo pide.

El tercer escrito son las famosas cartas desde la cárcel, Resistencia y sumisión. En un mundo donde percibe que Dios ya no es reconocido, en un mundo sin Dios, Bonhoeffer se plantea la siguiente pregunta: ¿cómo hablaremos de Él? ¿Intentaremos crear ámbitos de cultura cristiana, profundizando en el pasado, con cierta nostalgia? ¿Intentaremos provocar necesidades religiosas en gente que aparentemente no tiene ninguna? Podemos decir que hoy aumenta el interés religioso, pero a menudo no es más que para dar un barniz religioso a la vida. Sería falso por nuestra parte crear explícitamente una situación en la que la gente tuviera necesidad de Dios.

¿Cómo hablaremos entonces de Cristo hoy? Bonhoeffer responde: a través de nuestra vida. Es impresionante ver cómo describe el futuro a su ahijado: «Llegará el día en que quizá será imposible hablar abiertamente; pero rezaremos, haremos lo que es justo. Y llegará el tiempo de Dios». Bonhoeffer cree que el lenguaje necesario nos será dado por la vida. Todos podemos sentir hoy, incluso respecto a quienes están más cerca de nosotros, una gran dificultad para hablar de la redención por Cristo, de la vida después de la muerte o, más aún, de la Trinidad. Todo eso se encuentra tan lejos para la gente que, en cierto sentido, ya no necesita de Dios. ¿Cómo tener la confianza de que, si nuestras vidas están enraizadas en Dios, el lenguaje nos será dado? No nos será dado si disminuimos el Evangelio. No, el lenguaje nos será dado si vivimos verdaderamente de él.

En sus cartas, como en el libro sobre seguir a Cristo, todo se termina de una manera casi mística. Es algo que no le habría gustado, pero cuando se trata de estar con Dios sin Dios, pensamos en san Juan de la Cruz o en santa Teresa de Lisieux en esa durísima fase que atravesó al final de su vida. Es lo que quería Bonhoeffer: permanecer con Dios sin Dios. Atreverse a seguir al lado de Él cuando es rehusado, rechazado. Esto da cierta gravedad a todo lo que ha escrito. Sin embargo, hay que saber que era optimista. Su visión del futuro tiene algo liberador para los cristianos. Tenía confianza; la palabra confianza se repite muy a menudo en sus cartas desde la cárcel.

En la cárcel, Bonhoeffer hubiera querido escribir un comentario del salmo 119, pero sólo llegó a la tercera estrofa. En ese Salmo un versículo resume claramente lo que Bonhoeffer vivió: Tú estás cerca, Señor, todo lo que tú ordenas es verdad. Dietrich Bonhoeffer vivió en esta certeza de que Cristo está realmente cerca, en todas las situaciones, incluso las más extremas. Tú estás cerca, Señor, todo lo que tú ordenas es verdad. Podemos creer que lo que tú ordenas no sólo es verdad, sino digno de nuestra total confianza.

FUENTE:
https://www.taize.fr/es


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sábado, 18 de diciembre de 2021

CONVERSACIONES TEOLÓGICAS ENTRE LA ALIANZA BAUTISTA MUNDIAL Y EL CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Bautistas y católicos: conversaciones teológicas internacionales


Del 6 al 10 de diciembre se celebró la cuarta sesión de la tercera fase de las Conversaciones Teológicas entre la Alianza Bautista Mundial (ABM) y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCPUC), dedicada a identificar las formas de testimonio común entre los bautistas. y católicos. En las dos juntas generales celebradas online, que inauguraron y concluyeron los trabajos, el grupo también alcanzó un consenso sobre el informe final que se espera esté finalizado en la reunión de 2022, que tendrá lugar en Roma.

En cumplimiento de la normativa sanitaria vigente, la reunión adoptó una modalidad híbrida. Un grupo se reunió en la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, EE.UU., Presidido por la Prof. Elizabeth Newman, presidenta de la Comisión Bautista para la Doctrina y la Unidad Cristiana de la ABM, y por el obispo Arthur Serratelli, emérito de Patterson, EE. UU., Católico, con la participación del Prof. Steven Harmon, co-secretario Bautista. Los miembros de América del Sur participaron de forma remota en este grupo, incluido el Rev. Pastor Thomas Mackay, presidente de ABM.

El resto del grupo, compuesto por miembros de Europa, Asia y Australia, sostuvo las discusiones en línea coordinadas por el Rev. Frank Rees, University of Divinity, Melbourne, Australia, y por Mons. Juan Usma, PCPCU, Copresidente Bautista y Católico. co-secretario de conversaciones respectivamente.



FUENTE:
http://www.christianunity.va/


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viernes, 17 de diciembre de 2021

FELIZ NAVIDAD 2021

"La palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros"
(Jn. 1, 14)

Que el señor nunca os deje de su mano. Con nuestros mejores deseos,

FELIZ NAVIDAD


EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO








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jueves, 16 de diciembre de 2021

EL MISTERIO DE LA NAVIDAD

El Misterio de la Navidad


Los versículos sobre el nacimiento de Cristo son inagotables. A lo largo de toda la vida, nuestra fe encuentra en ellos fuentes de alimento y conversión a una fe en el Dios del evangelio. Allí, los cristianos encontramos a nuestro Dios, nos descubrimos a nosotros mismos y a la verdad de nuestros corazones.

La Navidad nos introduce a las paradojas con las cuales el evangelio se matiza de principio a fin: el Dios infinito, está ahí, en un pequeño niño; el Dios todopoderoso se hace presente en la debilidad de un recién nacido; la palabra se ha hecho llanto. ¿Ha sido suficientemente enfatizado que estos hechos están en profunda coherencia con el resto de la vida de Jesús? Por error, algunas personas los dejan a un lado, como si fueran residuos de una forma de religión todavía muy sobrenatural. ¿Nos da vergüenza la aparición de una estrella? Debemos mirar el hecho al cual esta nos guía: un niño desnudo en un pesebre. Ante todo veamos que estamos celebrando: Dios que se expresa, no con fuerza o violencia, sino a través de un ser que necesita de ayuda, y totalmente entregado.

En Navidad, tengamos también el coraje de escuchar las palabras de Jesús: «Quien me ve, es al Padre a quien ve» (Juan 14.9). Como resultado, el miedo de Dios, miedo que, a veces, se insinúa con facilidad, no tiene razón de ser. San Pedro Crisólogo escribió que Dios se hizo niño para que dejemos de tener miedo de él.

Muchos contemporáneos de San Juan, tanto judíos como griegos, podrían haber escrito, «Al principio estaba la Palabra...» Sólo Juan, el cristiano, que había tocado con sus manos a la Palabra de Vida, puede escribir, «La Palabra se hizo carne». Por «carne» tenemos que entender debilidad, finitud, criaturas mortales. Aquí radica el escándalo de la fe cristiana. Un escándalo no solo reservado al nacimiento de Cristo ni tampoco a su existencia terrena, sino que continúa presente, hoy, en su manera de ser. Desde este punto, San Agustín, elaboró toda su lógica de los sacramentos.

La Palabra se hizo carne, devino carne (Juan 1.14). Entonces, Dios esta ligado a un proceso de conversión. No es el inmutable que los filósofos imaginaban. Su trascendencia no consiste en permanecer distante, lejos de los seres humanos. La trascendencia del Dios de la Biblia está en penetrar la historia humana y traerle la novedad. Allí, donde todo parecía viejo, extenuado, agotado, sin futuro, la Palabra aporta una frescura, como un aliento de Vida, al que los cristianos llamamos perdón. Si Juan escribe, «La Palabra se ha hecho carne» connotando debilidad y finitud, no es para decir «hemos visto su miseria», sino más bien: «Hemos visto su gloria». El Cristo encarnado irradia una belleza intensa. Su manera de vivir entre las tinieblas de nuestro mundo, aceptando las limitaciones humanas, abandonándose totalmente en las manos del Padre, recibiendo la vida día a día, nos revela su gloria. El rostro de Dios se nos manifiesta.

Mateo no nos cuenta algo muy diferente cuando hace la extensa genealogía de Jesús. El lector puede sacar la conclusión que la historia en la cual Jesús se inserta es bastante compleja y que está muy lejos de ser perfecta. Quien es este Dios que no teme involucrarse en la historia de los seres humanos, con su densidad y también con sus oscuridades. Es el Dios de la Natividad, de la Cruz, de la Resurrección, de los sacramentos. Como diría San Gregorio de Niza, a través de la Eucaristía hasta se involucra con nuestro cuerpo.

A los cristianos nos ha tomado mucho tiempo sacar todas las conclusiones de esta manera de entender la Historia. No es seguro que este proceso haya concluido aún.

¿Por qué nos conciernen los acontecimientos de la Navidad? Al leerlos algo resuena en nuestro interior, como una llamada a despojarnos de nuestros caparazones, a deshacernos de nuestras corazas y de nuestra auto suficiencia. Nuestros corazones están hechos para confiar. Charles de Foucauld dice en su conocida oración: «Padre me pongo en tus manos... porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos con infinita confianza, porque eres mi padre».

A menudo, el corazón sólo se abre en presencia de alguien más humilde que uno mismo. No lo olvidemos: Es el Otro que está recostado en el pesebre. Pero el niño nos previene de pensar de pensar en la trascendencia como distancia o amenaza. Abriéndonos a su presencia, no perderemos nuestra libertad. Seremos guiados a hacer de nuestras vidas una «creación con». Si, el Emmanuel está ahí, en ese niño: «Dios-con-nosotros»

FUENTE:
https://www.taize.fr/es


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miércoles, 15 de diciembre de 2021

VISITA DEL SECRETARIO GENERAL EN FUNCIONES DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS AL PATRIARCADO ECUMÉNICO DE CONSTANTINOPLA

El secretario general en funciones del Consejo Mundial de Iglesias visita el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y concelebra un servicio con ocasión de la fiesta de San Andrés Apóstol, en Estambul

Fotografía: Oficina de prensa del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla

CLAVES:
  • El día de San Andrés Apóstol –el primer apóstol llamado por Jesús y fundador de la Iglesia de Constantinopla, según la tradición– es la fiesta patronal del Patriarcado Ecuménico, y en esta ocasión se celebró con una misa solemne en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, en Phanar, Estambul, el 30 de noviembre.
  • Bajo el título “La encíclica sinodal de 1920: 100 años de una influencia excepcional”, el Patriarcado Ecuménico celebró el 1 de diciembre uno de los documentos ecuménicos más importantes del siglo XX.

Su Toda Santidad el patriarca Bartolomé presidió la Divina Liturgia. Los jerarcas del Patriarcado Ecuménico, del Patriarcado de Jerusalén, de la Iglesia de Chipre, de la Iglesia de Grecia y de la Iglesia de Bulgaria concelebraron con el patriarca.

El Rev. Prof. Dr. Ioan Sauca, secretario general en funciones del Consejo Mundial de Iglesias, quien se encontraba de visita oficial al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, también fue invitado por el patriarca Bartolomé a concelebrar, en calidad de sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rumana.

Como cada año, una delegación oficial de la Iglesia Católica Romana, encabezada por Su Excelencia el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, participó en la fiesta del santo patrón de la Iglesia de Constantinopla y presentó el mensaje personal del papa Francisco.

Después de la Divina Liturgia, Sauca mantuvo una audiencia privada con el patriarca Bartolomé.

El patriarca ecuménico expresó su profunda alegría al recibir a un sacerdote y profesor ortodoxo que dirige por primera vez el Consejo Mundial de Iglesias en calidad de secretario general en funciones, y felicitó de todo corazón a Sauca por su liderazgo exitoso y fructífero, particularmente en estos tiempos difíciles de pandemia.

Una vez más, el patriarca Bartolomé tuvo la ocasión de reiterar el compromiso del Patriarcado Ecuménico con la unidad de los cristianos y la participación activa en la labor del Consejo Mundial de Iglesias. Se interesó por los últimos acontecimientos en la vida del Consejo Mundial de Iglesias, sobre todo por los preparativos para su XI Asamblea, que se celebrará el próximo año en Karlsruhe (Alemania).

En nombre del Consejo Mundial de Iglesias, Sauca expresó su sincero agradecimiento al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y a Su Toda Santidad el patriarca Bartolomé por su constante apoyo al movimiento ecuménico en general y al Consejo Mundial de Iglesias en particular, y por la invitación a concelebrar junto a los patriarcas del Patriarcado y de otras iglesias ortodoxas.

“Hoy sentí el tema de la próxima asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, 'El amor de Cristo lleva al mundo a la reconciliación y la unidad', con especial intensidad cuando nos reunimos alrededor del altar, en representación de las numerosas iglesias hermanas ortodoxas”, contó Sauca.

“Oro para que, a través de la reflexión conjunta en torno al tema de la XI Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, mientras preparamos nuestra participación el año próximo en Karlsruhe, avancemos en nuestro camino común hacia una mayor reconciliación y unidad entre nosotros, los ortodoxos, así como con los demás cristianos y con toda la creación”.

El Consejo Mundial de Iglesias participa en Estambul en la celebración de la encíclica de 1920 del Patriarcado Ecuménico “A todas las iglesias de Cristo donde quiera que estén”

Pocos años antes de su muerte, el Dr. Willem Visser‘t Hooft, primer secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, dedicó el primer capítulo de su libro “The Genesis and Formation of the World Council of Churches” (Génesis y formación del Consejo Mundial de Iglesias) a este documento histórico, reconociendo su carácter fundacional en la historia del Consejo Mundial de Iglesias.

Inicialmente, se había previsto celebrar la conferencia el año pasado con motivo del centenario de la publicación de la encíclica, pero el evento tuvo que ser aplazado debido a las fuertes medidas restrictivas contra la pandemia.

La sesión inaugural contó con la presencia del patriarca de los armenios en Turquía, representantes del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el secretario general en funciones del Consejo Mundial de Iglesias, el presidente de la Conferencia de Iglesias Europeas, jerarcas del Patriarcado Ecuménico y las Iglesias de Chipre y Grecia, diplomáticos e invitados oficiales.

En su discurso de apertura, el patriarca Bartolomé calificó la encíclica de texto axial en la historia del movimiento ecuménico. En particular, insistió en el hecho de que la encíclica fue redactada por el profesorado de la Escuela Teológica de Halki, por lo que expresa el “espíritu de Halki”, caracterizado principalmente por la apertura al mundo y la confianza en el poder del diálogo. Desafortunadamente, la Escuela Teológica de Halki ha permanecido cerrada durante cinco décadas y es seguro que su cierre tuvo una influencia en el rumbo del movimiento ecuménico.

El centenario de la encíclica de 1920 brindó a su santidad el patriarca ecuménico Bartolomé la oportunidad de instar una vez más al Gobierno de Turquía a permitir la reapertura de la escuela, la cual ha aportado mucho al cristianismo y la cultura.

Tras las palabras de su santidad el patriarca, varios oradores hablaron sobre el contenido, el significado y la importancia de la encíclica.

El Rev. Prof. Dr. Ioan Sauca, secretario general en funciones del Consejo Mundial de Iglesias, presentó una ponencia sobre “La importancia de la encíclica de 1920 para relanzar las reflexiones y los debates sobre las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa y otras iglesias y confesiones cristianas” que fue recibida con gran interés y agradecimiento.

FUENTE:
https://www.oikoumene.org/


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martes, 14 de diciembre de 2021

LOS PENSAMIENTOS DE KOLDO


NADA OCULTE LA LUZ DEL SOL

Quizás la felicidad era sólo agacharnos a por la generosa rama de encina con una actitud más reverente. Quizás sólo nos falte un grado más de conciencia y agradecimiento cada vez que nos adentramos en el bosque. Recogemos por sus senderos ahogados por la nieve ramas derrumbadas, trozos de cielo precipitados al mundo. Estas ramas servirán después para templar nuestros hogares, magia del árbol que anhela ofrendarse en lenguas de fuego y hacer más amable nuestra existencia. En realidad, toda la vida es una alquimia maravillosa que opera por doquier, por más que tardemos décadas y encarnaciones en reparar en ello.

Todo acto de nuestra cotidianidad varía según la intención que le imprimamos. Lo elevaremos en la medida en que vivamos más como almas encarnadas en medio de los anchos bosques, de las recias montañas e inevitables asfaltos. Podemos acercarnos a la chimenea de nuestro hogar con una actitud recogida, como si nos encontráramos con un sol doméstico atemperado, regulado a nuestra necesidad, que nos inunda de calor, nueva salud y vida. El fuego del hogar son llamas de sol que brotan de entre las ramas secas. Llevo muchos inviernos echando leña a la estufa y no lo cambiaría por ninguna otra forma de dar calor a mis paredes.

“Mi tejado y mi casa han ardido. Ya nada me oculta la luna que brilla”, reza el inmemorial haiku japonés. Las llamas mejor siempre controladas y si es preciso con el relamido y ahumado cristal de por medio. Ningún tejado, ninguna casa debiera arder para despertar, para poner por fin conciencia y reverencia en nuestros días, para volvernos plena, absoluta e incondicionalmente hacia la luz del Sol, ya en forma de Astro Rey, ya en forma atijo de ramas ardientes.

Ayer también salto desde la orilla serena y templada a la agreste y blanca montaña. Vengo del Mediterráneo, de unos días entrañables compartiendo palabra en la Casa del Sol con hermanos y hermanas en el Sendero. Aún es conmigo el calor de la franca comunión. Nos reuníamos al amanecer en grupo para beber e impregnarnos de la luz solar. Ahora el hogar solitario está frío, pero me arrimo a la chimenea y soy con toda la ancha fraternidad que prende igualmente su trozo de cielo, que enciende también en este instante su pequeña y cercana llama, que alberga el deseo de inundar un día el planeta de entera luz, calor y vida.

ACEPTACIÓN Y AGRADECIMIENTO

Escribir no es sólo anhelo de compartir, también necesidad de autoconvencimiento, de hundir bien dentro tu propio mensaje. Es preciso que cada quien asuma su destino con entereza, sin nostalgias, ni fáciles escapismos. A los sesenta años uno no debiera ya rebelarse ante la vida. Ya hubo momento, juventud y avenidas para eso. El puño ya irrumpió en el aire, ya hizo crujir la magia del instante en demasía. Ahora sólo puedes musitar palabras de aceptación y agradecimiento. No hay estío, tampoco invierno que no hubieras sembrado.

Te preguntarás porque pusiste esa nave helada en medio de tus días al diseñar encarnación. Indudablemente te cuestionarás porque la vida te ha empujado, avanzada la noche y cansado, a ese espacio frío, oscuro, llena de trastos y con ratones muertos en las trampas. Buscarás en balde unos útiles imprescindibles para dar de comer al grupo grande que te aguarda. Seguramente te preguntarás por qué no estás descansando, por qué no hallas junto al fuego con un gato en el regazo y un libro en la mano, preparando una lección de historia para compartir con unos alumnos en una tranquila mañana de universidad o instituto… El café tiene que humear temprano y la llama enseñorearse en medio de la sala para antes de ese aroma. No hay tiempo para barata metafísica en medio de ese territorio tan desangelado. En realidad no hay tiempo para muchas preguntas, quizás sí para la determinación de hacerlo mejor, con más amor en el corazón, con más discernimiento en la planificación.

A las horas los campos amanecerán nevados y la mente habrá permitido también penetrar el blanco y la luz. Fuera ya de la nave, con delantal en la casa de madera algo habrá mutado. En medio de tan entrañable compañía, llegarás a pensar que la sabia vida te ha colocado en el lugar más exacto al que pudieras aspirar. Las primeras y frescas risas del grupo salpicarán la mañana compartida. Pondrás los fuegos a tope y el agua caliente acariciará tu piel al acercarte a la fregadera. La magia volverá con el pan ligeramente tostado, con la avena ablandada por la leche con miel y canela, con la mantequilla que se desliza suave por la miga y la alegría por el ambiente. Olvidarás a tiempo el tiempo helado, la nave oscura, la noche arisca y el barro.

FUENTE:
Koldo Aldai


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