Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

domingo, 19 de enero de 2014

REFLEXIONES EN LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS DEL PROF. DR. PEDRO LANGA AGUILAR, OSA. (III)

Juntos... damos gracias sin cesar a Dios


Domingo, 19 de enero.- «Quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús» (Flp 1,6).


Consuela saber que es plenamente homologable a este principio paulino la unidad de la Iglesia.El salmista aconseja dar gracias a Dios y bendecir su nombre (cf. Sal 100). Y Pablo, por su parte, eleva hacia el Altísimo el purísimo incienso de su acción de gracias en favor de los amados filipenses (cf. Flp 1, 3-11). Si Dios nos comunica por medio de Jesucristo su gracia y verdad (cf. Juan 1, 1-18), ¿tan ciegos vamos a ser que no adivinemos también como suya la inapreciable perla de la unidad eclesial? Reconocerlo sería ya un modo de darle gracias sin cesar por tan divino tesoro.

La gratitud brota del corazón convencido de su presencia entre nosotros y en nuestro entorno. Es, además, la capacidad de recibir la gracia de Dios, viva y activa en cada uno y en los pueblos todos por doquier, siendo por ello agradecidos. Tan grande y contagiosa es su alegría que se extiende incluso a los inmigrantes venidos a nuestras costas con ánimo de quedarse. Vista en contexto ecuménico, la gratitud significa ser uno capaz de contagiar alegría por los celestiales dones presentes en otras comunidades cristianas. Entraña también abrir la puerta del corazón a un desinteresado compartir aprendiendo los unos de los otros al hacerlo y afinando así en la práctica. Todo lo cual resulta compatible con la esencia misma de la gracia, difusiva de suyo y, cual esplendorosa luz del Cirio pascual, sin mengua de sí misma.

Por mucho que lo nieguen quienes padecen dioptrías para verlo, es preciso reconocer que la vida, toda vida, es don de Dios: y lo es desde el momento mismo de la creación, pasando por ese otro de la plenitud de los tiempos, cuando Dios se hizo carne en la vida y el trabajo de Jesús, hasta esta hora nuestra posmoderna. De ahí la necesidad de agradecerle a Dios tantos dones de amor y verdad otorgados en Cristo Jesús, manifestados entre nosotros y en nuestras Iglesias. La unidad eclesial se reduce, a fin de cuentas, a divina gracia, fraternidad, unidad y verdad. ¡Ay si los cristianos antepusieran este convencimiento a vivir empeñados en exagerar sus diferencias! ¡Otro gallo le cantara al movimiento ecuménico!

Debe aspirar éste mayormente a discernir, valorar y asumir los dones de otras tradiciones eclesiales: fomentando los ya experimentados en nuestras propias comunidades, y ponderando y haciendo propios también los que laten aún desconocidos. La preocupación ecuménica, pues, debiera cifrarse en averiguar de qué manera podrían los cristianos de diferentes tradiciones compartir mejor tanta divina dádiva. Afortunadamente, Dioses de todos. Lo cual significa que sobran exclusivismos en la vida cristiana. Hoy el Octavario invita a elevar oraciones al Dios misericordioso agradeciéndole sus dones en nuestra propia tradición y en las de otras Iglesias. Ojalá el Espíritu Santo suscite, mediante los encuentros interconfesionales, vivir –y beber- el vino añejo de la unidad en los odres nuevos de la fraternidad.

Pedro Langa Aguilar




sábado, 18 de enero de 2014

REFLEXIONES EN LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS DEL PROF. DR. PEDRO LANGA AGUILAR, OSA. (II)

Juntos... estamos llamados a ser santos



Sábado, 18 de enero.- «¿Está dividido Cristo?» (1 Co 1,13). 

En ecumenismo solemos traer a cuento lo de la túnica inconsútil de Jesús, que las Iglesias divididas, por su pertinaz distanciamiento, diríase que se empeñan en dejar hecha jirones. El Vaticano II, sin embargo, fue todavía más lejos cuando, al afirmar que «promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos» era uno de sus principales propósitos, argumentó así: «Porque una sola es la Iglesia fundada por Cristo Señor; muchas son, sin embargo, las Comuniones cristianas que a sí mismas se presentan ante los hombres como la verdadera herencia de Jesucristo; todos se confiesan discípulos del Señor, pero sienten de modo distinto y siguen caminos diferentes, como si Cristo mismo estuviera dividido (cf. 1 Co 1,13)» (UR, 1). O sea que no se trata sólo de la túnica, sino que afecta al propio cuerpo de Cristo.

Las lecturas del Octavario para este día insisten en una asamblea que es toda ella preciada posesión, pueblo llamado a ser «reino de sacerdotes, nación consagrada» (Ex 19, 3-8). Más aún, nos consideran con el salmista el pueblo que apacienta, el rebaño que él guía (cf. Sal 95, 1-7). San Pedro concretamente lo precisa con mayor intensidad cuando, a propósito del nuevo sacerdocio, escribe de «vosotros que en un tiempo no erais pueblo y que ahora sois Pueblo de Dios»(1 Pt 2,10). Si el propio Jesús afirmó que todo el que hace la voluntad del Padre que está en los cielos, «ése es mi hermano, y mi hermana y mi madre»(cf. Mt 12,50), ¿qué no diría hoy a los cristianos divididos para recordarles que la voluntad del Padre se cifra en mantener, por encima de todo, una Iglesia unida?

El incontestable aserto paulino es que juntos, quienes invocamos el nombre del Señor, «santificados en Cristo Jesús estamos llamados a ser santos» (1 Co 1, 2). Lo que supone tanto como decir que en la primera carta de san Pedro nuestra pertenencia a la comunión de los santos se entiende como resultado de que Dios nos llama juntos a ser raza elegida, sacerdocio real, pueblo de su posesión, en definitiva Iglesia. Unido a esta vocación va tambiénel deber compartido de «proclamar las grandezas de quien nos llamó de las tinieblas a su luz maravillosa». Pero hay más: en Mateo descubrimos que, por ser comunión de los santos, nuestra unidad en Jesús se debe extender más allá de nuestra familia, de nuestro clan o de nuestra clase, al rezar juntos por la unidad y buscar el hacer juntos la voluntad de Dios.

El Octavario es tiempo de especiales súplicas por la unidad; de oración intercongregacional, de plegaria compartida. Cabalmente, cuando así actuamos, no hacemos sino secundar la llamada que estas lecturas bíblicas de hoy proponen, o sea: que nuestro celeste destino a ser «nación consagrada» nos obliga a ir más allá del contexto cristiano más próximo. Hemos de aspirar, por tanto, a un mundo donde los pueblos de todas las naciones estén unidos en el pensamiento, la palabra y la acción. Un mundo en el que las relaciones con los otros sean de fraternidad, armonía y caridad en la verdad. Un mundo, en fin, donde vivamos trabajando y trabajemos viviendo para que el hambre, la pobreza, la ignorancia y la enfermedad desaparezcan y se facilite así la llegada del Reino de Dios. Nada de un Cristo roto, pues. Nada de divisiones, altercados, enfrentamientos y pendencias. Al contrario, un Cristo que a todos nos convoca y al que unos y otros podemos descubrir en los demás. El de Cristo, en resumen, no es rostro de divisiones. Lo es, más bien, de unidad en la fraternidad.

Pedro Langa Aguilar


viernes, 17 de enero de 2014

Reflexiones en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA. (I)

Comenzamos hoy 17 de enero víspera de la celebración del Octavario o Semana de Oración por la unidad de los Cristianos una serie de reflexiones, una para cada día, que nos conducirán a través de la semana hasta su conclusión el día 25. Han sido todas ellas preparadas por nuestro amigo y colaborador de este blog, el doctor P. Pedro Langa, y a través de todas ellas podremos ir adentrándonos en el don del ecumenismo y en el ejercicio de la oración por la unidad, solo nos queda manifestar el agradecimiento del EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO al autor y comenzar con la primera de ellas.

EL AUTOR

Pedro Langa Aguilar es sacerdote agustino. Licenciado en Dogmática por Comillas, doctor en Teología y Ciencias Patrísticas por el Augustinianum. Profesor en universidades de Roma, Madrid y Salamanca, profesor en el Instituto Patrístico Agustinianum, en el Pontificio lnstituto Regina Mundi y en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, así como en el Centro Teológico San Agustín y Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad de Madrid. Consultor de la CERI y colaborador de Radio Vaticano. Lleva casi cuarenta años consecutivos dictando cursos de Ecumenismo, Patrística y Agustinología. Ha pronunciado conferencias en numerosos países de Europa y América. Cuenta con una decena de libros, sus artículos de fondo rondan ya los 350 y las recensiones sobrepasan el millar.

¿ES QUE CRISTO ESTÁ DIVIDIDO? 


Viernes, 17 de enero: Exordio. 

La conocida reconvención de san Pablo a los corintios (cf.1Co 1,1-17) pauta este año las reflexiones de la Semana de la Unidad y  centra los textos seleccionados por el Comité Internacional designado al efecto, según es ya costumbre, por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y por el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos. Reunido en septiembre de 2012 con los representantes canadienses en Villa Saint Martin, casa de retiros jesuita en Pierrefonds, noroeste de la isla de Montreal, eligióal Apóstol de los Gentiles como guía en la hoja de ruta del ecumenismo durante el Octavario de este 2014. 

Pablo dirige duras palabras a los corintios por la forma en que han distorsionado el evangelio cristiano hasta romper la unidad de la comunidad. Tampoco alaba a quienes consideran a Cristo como su líder, ya que lo hacen utilizandoese nombre para separarse de los demás en la comunidad cristiana. No es, en efecto, de recibo invocar el nombre de Cristo para levantar muros a nuestro alrededor y producir banderías por doquier, ya que su nombre crea comunión y unidad, nunca divisiones. «¿Es que Cristo está dividido? , grita Pablo. Fue también, recuérdese, el aldabonazo de aquel valiente catequista que, durante la famosa Asamblea de Edimburgo en 1910, denunció a los misioneros que se habían preocupado de predicar en su país a un Cristo dividido. 

Exhorta san Pablo, en cambio, a la unidad, a recuperar la armonía pensando y sintiendo en común, a «desterrar cuanto signifique división». Naturalmente que no desea imponer que todos recen y hagan las cosas igual. Tampoco que abandonen el liderazgo de Pablo, de Apolo o de Pedro. No es eso. Pretende más bien dejar claro que, enraizados en Cristo, a todos se nos pide dar gracias por los dones del cielo que otros fuera de nuestro grupo aportan a la misión común de la Iglesia. Honrar los dones de los demás, lejos de abrir distanciamientos y lejanías, acerca más y más en la fe y en la misión. Nos conduce, sobremanera, y empuja hacia esa unidad por la que Cristo rezó. Y sin levantar nunca banderías ni esgrimir exabruptos, antes bien, con llaneza y respeto hacia una auténtica diversidad de adoración y de vida. 

Pablo, en fin, destaca dos elementos centrales del discipulado cristiano: el bautismo y la cruz. La conclusión, pues, tanto para él como para nosotros, no es ya sólo nuestro sentido de pertenencia a una Iglesia particular, sino también, y puede que sobre todo, el propósito de proclamar la buena nueva del Evangelio con fe y alegría. El «intercambio ecuménico de dones espirituales» debe concienciarnos de la necesidad en querer y ser capaces de recibir las gracias que los demás nos brinden. Implica ello, como es de sentido común, tomar en serio a los otros y entender que sus carismas enriquecen a todo el cuerpo de Cristo. 

Pedro Langa Aguilar


jueves, 16 de enero de 2014

En la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

¿ESTA DIVIDIDO CRISTO?

Queridos hermanos en el Señor: 

Os deseo gracia y paz. 

La apremiante pregunta que San Pablo plantea a los corintios (1 Cor 1,13) nos sigue interrogando en la actualidad. 

Durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos experimentamos la alegría de renovar nuestro compromiso comunitario y personal de orar sin cesar y de actuar en favor de la unidad. Compartimos la preocupación por la calidad del compromiso ecuménico. Nos inquietan y escandalizan las divisiones entre cristianos. Los misioneros saben que su testimonio no resulta del rodo creíble cuando los nuevos pueblos evangelizados descubren nuestras fragmentaciones. 

La oración por la unidad de los cristianos motiva, ilumina y guía. La oración consolida los vínculos, contribuye a cicatrizar las heridas, robustece el impulso de aproximación fraterna, mantiene viva la esperanza, despierta la creatividad del amor. La oración es un medio eficaz para pedir la gracia de la unidad y constituye una expresión auténtica de los lazos realmente existentes entre todos los cristianos.

El canon 755 - 1 del Código de Derecho Canónico establece: “Corresponde en primer lugar a todo el Colegio de los Obispos y a la Sede Apostólica fomentar y dirigir entre los católicos el movimiento ecuménico, cuyo fin es reintegrar en la unidad a todos los cristianos, unidad que la Iglesia, por voluntad de Cristo, está obligada a promover”. 

Cada año es preciso reforzar las iniciativas puestas en marcha para sostener y guiar la actividad ecuménica. Se trata de una obligación que: hemos de promover con decisión. 

Este año hemos de expresar nuestra solidaridad con todos los cristianos que sufren persecución o discriminación por causa de la fe en Oriente Medio, África y Asia. Son muchas las personas que arriesgan sus vidas, sus propiedades, sus recursos económicos, su inserción social, su seguridad laboral, por el hecho de proclamarse cristianos y actuar de modo consecuente con su fe.

La unidad no puede alcanzarse solamente con nuestros esfuerzos, sino que es obra del Espíritu Santo. Hemos de trabajar con intensidad y abnegación, pero siendo conscientes de que la unidad no es simplemente una tarea, compromiso, sino, fundamentalmente, un don del Espíritu que: hemos de suplicar y acoger.

El Papa Francisco escribe en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium: “Es el Espíritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo, quien transforma nuestros corazones y nos hace capaces de entrar en la comunión perfecta de la Santísima Trinidad, donde todo encuentra su unidad. el construye la comunión y la armonía del pueblo de Dios. El mismo Espíritu Santo es la armonía, así como es el vínculo de amor entre el Padre y el Hijo, el es quien suscita una múltiple y diversa riqueza de dones y al mismo tiempo construye una unidad que nunca es uniformidad sino multiforme armonía que atrae” (nº 117).

Entre todos hemos de remover los obstáculos que se oponen a la voluntad unificante del Espíritu Santo. Hemos de superar todo lo que debilita la fuerza del amor. Hemos de avanzar hacia el cumplimiento de la voluntad de Jesucristo que quiere que seamos uno. Por ello rezamos para que nos sea concedida la anhelada unidad que disipa nuestras tensiones y divisiones. La oración, constante y confiada, nos acerca a la plena comunión visible de todos los cristianos.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición

+ Julián Ruiz Martorell
Obispo de Jaca y de Huesca


miércoles, 15 de enero de 2014

Para la Unidad de los Cristianos

Tengo algo que pediros, hermanos

El amor de Pablo a Cristo y a las comunidades cristianas este año llega a nosotros con esa súplica que nace de su corazón apasionado: "tengo algo que pediros, hermanos que peregrináis en el siglo XXI por esa noble tierra de Aragón, y lo hago en nombre de nuestro Señor Jesucristo: Que haya concordia entre vosotros. Desterrad cuanto signifique divisiones y recuperad la armonía pensando y sintiendo lo mismo ... pues ¿es qué Cristo está dividido?

Esta súplica de Pablo a la comunidad de Corinto es la que acogemos todas las Iglesias y comunidades cristianas del mundo como invitatorio a orar y a convertirnos a Cristo uniéndonos más entre nosotros, sus seguidores. Tenemos una gran necesidad de aprender a vivir juntos como diversos, respetándonos, no destruyéndonos mutuamente, no formando guetos, no despreciándonos. Hoy no basta la tolerancia. La tolerancia es muy poco. Hoy se nos pide ser unos para otros como el fermento, de modo que cada uno sea llevado a conseguir más propiamente la propia autenticidad, la propia verdad ante el misterio de Dios.

La exhortación Evangelii Gaudium del papa Francisco nos recuerda que la credibilidad del anuncio cristiano hoy sería mucho mayor si los cristianos superamos las divisiones. Nos invita a recordar que somos peregrinos, y peregrinamos juntos, lo que nos lleva a confiar el corazón al compañero de camino, sin recelos, sin desconfianza y mirando ante todo lo que buscamos: la paz en el rostro único de Dios. En un mundo dividido el ecumenismo es un aporte a la unidad y la paz de la familia humana. Nos recuerda el papa: ¡Son tantas y tan valiosas las cosas que nos unen! ¡cuántas cosas podemos aprender unos de otros! No se trata solo de recibir información sobre los demás para conocerlos mejor, sino de recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. En ese intercambio de dones es como el Espíritu puede llevarnos cada vez más a la verdad y al bien.

Avanzar en esta hermosa experiencia de reencuentro fraternal es lo que una y otra vez os invitamos desde la Delegación de Ecumenismo. En toda parroquia, comunidad religiosa, movimiento apostólico, cofradía, haya algunas personas que se sientan movidas a mantener viva la llama y la aspiración de la Unidad entre los cristianos. Desde la Delegación (Tf. 653 054 222) nos comprometemos a iniciarles, formarles y acompañarles en este compromiso. No seáis perezosos, es una oportunidad de avanzar. Esperamos vuestras llamadas.

Jesús Domínguez Longás.
Delegado episcopal de Ecumenismo de la diócesis de Zaragoza


martes, 14 de enero de 2014

ACTOS EN DISTINTOS LUGARES (II)

Celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
SORIA
Los materiales de este año de la Semana de Oración han sido preparados por las Iglesias de Canadá, país marcado por la diversidad, diversidad en la lengua, cultura, religión… El vivir esta diversidad, llevó a los grupos de trabajo a reflexionar sobre la provocadora pregunta de Pablo en el primer libro de Corintios: ¿Es que Cristo está dividido? 1 Cor 1, 1-17. Y la única respuesta posible fue ¡no!

Aquí en nuestra realidad más cercana, hemos de responder también a esta pregunta, y queremos contestar juntos ¡no! y decirlo con nuestra vida. 
Ante la situación crítica que estamos viviendo en nuestra sociedad, nuestra identidad cristiana nos lleva a creer que otro modelo de sociedad es posible, que por medio de la fraternidad y el amor se puede conseguir una sociedad solidaria, más justa y equitativa.

En este sentir, la Delegación de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la diócesis nos hemos reunido con las distintas realidades cristianas, las diversas confesiones asentadas en Soria y junto a la Iglesia Ortodoxa Rumana, y las Iglesias evangélicas Sión y Cuerpo de Cristo, hemos preparado una serie de encuentros y actividades, que le presentamos a continuación: 


Programa de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014
Del 18 al 25 de enero
¿Es que Cristo está dividido? 1 Corintios 1, 1-17

Sábado 18

Presentación de la Semana y entrega de materiales. A las 17'30 horas en la Casa Diocesana, C/San Juan 1 (Soria).

Domingo 19

Oración y lectura de Manifiesto por la Unidad de los Cristianos. A las 13'30 horas en la Plaza de San Esteban (Soria).

Lunes 20

Mesa redonda y café tertulia con políticos y representantes de los medios de comunicación sobre temas de actualidad social. A las 17'30 horas en el local de la C/Caballeros 29 (Soria).

Martes 21

Visita a enfermos a partir de las 17'00 horas. Salida desde el local de la C/Caballeros 29 (Soria).

Trabajo y atención a familias con Cáritas y Grupo de Madres en la parroquia de Santa María la Mayor (Soria) a partir de las 19'00 horas. Se concluirá con una oración.

Miércoles 22

Exposición de la visita realizada por parte de la Delegación diocesana de Ecumenismo a la Primera Iglesia Baptista de Abilene (Texas) y de los proyectos con ella compartidos: 'Desafíos para la unidad'. A las 19'30 horas en la Casa Diocesana, C/San Juan 1 (Soria).

Jueves 23

Proyección de la película 'Una aventura extraordinaria'. A las 19'00 horas en la Iglesia Sión, C/Almazán 9 (Soria).

Viernes 24

Evangelización en la calle: A las 17'00 horas en la plaza del Rosel y San Blas y en la plaza de San Esteban (Soria).

Concierto del cantautor cristiano Migueli en la iglesia de Santa María La Mayor (Soria). A las 19'30 horas.

Sábado 25

Vigilia de Oración por la Unidad de los Cristianos. A las 19'30 horas en la ermita de Nuestra Señora del Mirón (Soria) 

SOTILLO DE LA ADRADA (ÁVILA)

Durante la semana del 18 al 24 celebraremos en el Monasterio de la Conversión (Agustinas, OSA) la Semana por la Unidad de los Cristianos.

Contamos con la presencia de Hermanas Ortodoxas pertenecientes al Monasterio de San Jorge "Karaïskaki", Mavrommati. GRECIA

 

Sábado 18

07'45 horas. Laudes
10'00 horas. Clave: "¿Es que Cristo está dividido?" Presentación de la Semana de Oración por la Unidad 2014.
11'30 horas. Clave: "Lo que nos une. el esfuerzo ecuménico"
12'30 horas. Eucaristía.
13'30 horas. Comida.
16'00 horas. Testimonios de Unidad.
18'30 horas. Oración de la tarde.
21'00 horas. Vigilia de oración.

Domingo 19

10'00 horas. "Un acercamieno a la iglesia ortodoxa. Testimonios del Monasterio de San Jorge "Karaïskaki", Mavrommati. Grecia
12'30 horas. Eucaristía.
13'30 horas. Comida.

Los días 20 - 21 - 22 - 23 - 24

17'30 horas. Encuentro ecuménico.
18'30 horas. Oración por la unidad.

LUGAR:
Monasterio de la Conversión- Sotillo de la Adrada (Ávila)
Tel.: 918 660 244 


CORIA - CÁCERES

Sábado 18: 
Todas las Parroquias hacen oración Ecuménica.
 
Domingo 19: 
Charla y Celebración Ecuménica.
 
Lunes 20: 
En Coria. Don Francisco Cerro Chaves Charla y Eucaristía ”Salid a los Caminos, Venid a la Fiesta de la Unidad”.
 
Martes 21: 
Mons. Don Jaime González Agapito: Celebración de la Eucaristía de Rito Bizantino.
 
Miércoles 22: 
Vida contemplativa, por y para la unidad en Cristo.
 
Jueves 23: 
Oración al estilo TAIZÉ. Animada por el Seminario.
 
Viernes 24: 
Oración desde el Icono del Buen Samaritano.
 
Sábado 25: 
FIESTA DE SAN PABLO, Eucaristía presidida por el Señor Obispo de la Diócesis, en Santa María (Cáceres).
 

lunes, 13 de enero de 2014

Actos en distintos lugares

Celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

ZARAGOZA


Se ha fijado la fecha de la Semana de Oración por la Unidad en Zaragoza,  este año será del 20 al 27 de enero. El inicio tendrá lugar en el Centro de la Iglesia Reformada de Aragón, calle Supervía nº 52, el día 20 de enero, lunes, a las 20'00 horas y la clausura en la Parroquia de la Dormición de Santa María, Iglesia ortodoxa rumana, calle Florentino Ballesteros, nº 23, a las 19'00 horas.

Se ha introducido, como novedad, que la oración ininterrumpida por la unidad será itinerante, durante las 24 horas y en los siete días, será recorriendo los diversos barrios de la ciudad.



Aquellas personas que estén interesadas en hacer un turno de oración, pueden dirigirse al responsable de la sede que se haya elegido (cuyo teléfono consta al final de esta información). Si el deseo es cubrir un hueco no ocupado por nadie, hay dos líneas de actuación: ponerse en contacto con el responsable del cuadrante de la Delegación llamando al teléfono indicado al final o bien a través de esta dirección de correo electrónico (ecuydiazaz@gmail.com). Este procedimiento está abierto a todos aquellos que lo estimen oportuno.


ACTOS:

Día 20, Lunes

A las 20,00 h. Apertura de la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos. Dirige el Pastor D. Augusto Milián.
Iglesia Reformada de Aragón. 
C/ Mariano Supervía, 52.

Comienzo de la Oración ininterrumpida por la Unidad de los Cristianos (7x24 horas)

Día 21, Martes

A las 09,00 h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Parroquia de San Francisco de Asís.
Avda América 8 (Torrero)

Día 22, Miércoles

A las 09,00 h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Parroquia de Santa Gema.
C/ Sagrada Familia 2 (Casablanca)

A las 20,00h. Oración Ecuménica Interconfesional
Homilía: D. Ernesto Brotons. Párroco del Buen Pastor y Director del CRETA.
Capilla del Centro Pignatelli. 
Paseo de la Constitución 6.

Día 23, Jueves

A las 09,00 h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Templo de la Esperanza.
(Parroquia de S. Andrés) C/ Pablo Neruda, 33 (Actur)

Día 24, Viernes

A las 09,00 h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Parroquia de S. Miguel de los Navarros.
(Pza. San Miguel)

20,00h. Salón de Actos Casa de la Iglesia. Plaza de la Seo, 6. Conferencia: “Ecumenismo y los tiempos en que vivimos”
Ponente: D. Alfredo Abad. Pastor de la Iglesia de Jesús (Madrid) y Secretario General de la Iglesia Evangélica Española.

Día 25, Sábado

A las 09,00 h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Parroquia Madre de Dios de Begoña. (Capilla de la comunidad Ortodoxa de Tradición Rusa)
C/ Daroca 34 (Delicias)

Día 26, Domingo

A las 09,00 h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Monasterio de la Resurrección (Canonesas)
C/ D. Teobaldo, 3

A las 19,00 (mismo lugar) Oración de la Comunidad de Taizé
Dirigida especialmente a los jóvenes.

Día 27, Lunes

A las 09,00h. Entrega de Símbolos. Continúa la oración ininterrumpida en: Parroquia de la Dormición de Sta María. Iglesia Ortodoxa Rumana
C/ Florentino Ballesteros, 23 (Las Fuentes)

A las 19,00 h. (mismo lugar) Acto de Clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y de la Oración ininterrumpida por la Unidad de los Cristianos (24 horas x 7 días)

Dirige D. Aurel Nae, Sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rumana.


Oración ininterrumpida por la Unidad de los Cristianos
(24 horas x 7 días)

Como es tradicional, durante esa semana se establecen turnos de oración, de modo que durante las 24 horas de cada día, haya siempre al menos una persona orando por la Unidad de los Cristianos.

La novedad este año en Zaragoza consiste en que en vez de realizar la oración continuada en una sola sede, nos vamos a ir relevando cada día en distintas iglesias, ortodoxas, protestantes y católicas, para llevar esta inquietud a distintos lugares de Zaragoza. 

En los lugares elegidos para la Oración, estarán presentes los tres símbolos que se han considerado representativos del cristianismo, la Palabra (Biblia), la Imagen (Icono) y la Luz (lámpara).

En principio, cada día comienza a las nueve de la mañana con la llegada de los símbolos (Icono, Luz y Biblia) a la sede correspondiente, y termina a la mañana siguiente con el traslado de los mismos, por parte de personal de la Delegación, a la nueva sede. 

Todos aquellos que deseen participar, cubriendo un turno concreto, pueden hacerlo poniéndose en contacto con el responsable de cada sede, o directamente con la Delegación, que coordinará el cuadrante general.

LUGARES Y RESPONSABLES

Iglesia Reformada de Aragón: Pastor Augusto Milián - 976 353 568
Parroquia de San Francisco de Asís: Enrique – 635 337 176
Parroquia de Santa Gema: Sara – 679 018 498
Parroquia de San Andrés: David – 645 690 475
Parroquia de San Miguel: Fernando – 606 004 646
Iglesia Ortodoxa de tradición Rusa (Madre de Dios de Begoña) Mariano – 692 188 656
Canonesas del Santo Sepulcro: 645 982 045
Parroquia de la Dormición de María (Iglesia Ortodoxa Rumana) P. Aurel – 686 792 227
Delegación Episcopal de Ecumenismo: Manolo – 609 808 662

Organiza:

Delegación Episcopal de Ecumenismo.
Diócesis de Zaragoza
Secretaría


SABIÑÁNIGO

Con motivo de la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, 2.014. El EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO hemos organizado los siguientes actos.

Miércoles 22 enero 2014. 20’00 horas

ORACIÓN ECUMÉNICA POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
¿Es que Cristo está dividido?
Homilía: D. Ramón Clavería, sacerdote de la iglesia católica romana
LUGAR: Salón Club Parroquial Cristo Rey
SABIÑÁNIGO

Viernes 24 enero 2014. 19’30 horas

CONFERENCIA – CONCIERTO (Con la colaboración del Ayuntamiento de Sabiñánigo)
“Juventud, Justicia Social y Fe” por Ana Bou Sola.
Seguidamente actuación de la Coral “Santa Elena” de Biescas
LUGAR: Casa de la Cultura Antonio Durán Gudiol
SABIÑÁNIGO 

La ENTRADA es LIBRE

MADRID

ENCUENTRO ECUMÉNICO DE JÓVENES

Sábado 18 de Enero de 2014

Lugar:
Salones de la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso (Entrada: calle Tutor, 32)

Horario:

17:15 Acogida
17:30 Charla“Misión y Ecumenismo”
18:00 Trabajo en grupos
19:00 Puesta en Común
20:00 Oración


Cómo llegar:

Metro: Argüelles (Líneas 3, 4 y 6)
Autobuses: 1, 2, 21, 44, 133, M2 y Circular

domingo, 12 de enero de 2014

¿Es que Cristo está dividido? (1 Corintios 1, 1-17)

Mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014

Los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014 han sido preparados inicialmente por un grupo ecuménico de Canadá, procedentes de varias partes del país y pertenecientes a distintas Iglesias y comunidades eclesiales, a saber, la Iglesia Unida de Canadá, la bautista, la presbiteriana, la ortodoxa y la católica. Este grupo se reunió por invitación del Centro Canadiense para el Ecumenismo y el Centro para el Ecumenismo La Prairie y su propuesta fue estudiada, adaptada y aprobada por el Comité Internacional nombrado por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, para que pudiera servir a los cristianos del mundo entero para orar por la unidad visible de todos los creyentes en Cristo. Este modo de proceder, que parte de una propuesta elaborada por un grupo ecuménico local, se viene siguiendo desde 1975 y nos permite enriquecernos con las aportaciones que surgen de un determinado contexto socio-cultural y eclesial, haciendo nuestros sus anhelos y preocupaciones, pero también sus dones espirituales y ecuménicos. Así, el año pasado, los materiales nos invitaban a orar por la unidad teniendo presente la situación de la India con la injusticia social tan terrible hacia los dalits, que constituyen la gran mayoría de la población cristiana del país. Este año es la riqueza natural y cultural de Canadá la que da el tono a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Canadá es el segundo Estado más grande del mundo, extendiéndose desde Estados Unidos hasta el Polo Norte, y desde el océano Atlántico al Pacífico. Es un país rico en recursos naturales y poblado por gentes diversas, desde los pueblos indígenas y los descendientes de los primeros colonos franceses e ingleses hasta los inmigrantes actuales provenientes de todas las partes del mundo. Esta riqueza natural, social y cultural que caracteriza a Canadá, cuyas ciudades son entre las más multiculturales y multirreligiosas del mundo, se manifiesta también en las distintas expresiones de la fe cristiana, y es el punto de partida para los materiales de este año. En ellos se nos invita a apreciar, agradecer y recibir los dones espirituales y de fe presentes en otras Iglesias y comunidades eclesiales, incluso ahora en medio de nuestras divisiones, y a seguir trabajando y orando juntos por la unidad visible de los cristianos.

El texto bíblico elegido está tomado de la Primera Carta de san Pablo a los Corintios: 1 Cor 1, 1-17. En este texto el apóstol habla de la comunidad cristiana que se reúne en esa ciudad como auténtica «Iglesia de Dios», plena expresión del único pueblo de Dios y no una porción local de él, pero que está unida a «todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro» (1Cor 1, 2). Pablo da gracias a Dios por los muchos dones con los que ha «enriquecido sobremanera» a los cristianos de esa comunidad y les invita a la «concordia, a recuperar la armonía pensando y sintiendo lo mismo» (cf. 1 Cor 1, 10). «Los de Cloe», ejerciendo una función de denuncia profética, habían informado al apóstol de divisiones en la comunidad, y Pablo exhorta a los cristianos a darse cuenta de lo que les hace tales, que es su común-unión con Cristo, con su cruz, a través del bautismo. Por lo tanto, como se afirma en la introducción al tema de este año en los materiales, «enraizados en Cristo, estamos llamados a dar gracias por los dones de Dios que otros fuera de nuestro grupo aportan a la misión común de la Iglesia. Honrar los dones de los demás nos acerca en la fe y la misión y nos conduce hacia esa unidad por la que rezó Cristo, con respeto hacia una auténtica diversidad de adoración y vida».

Un acontecimiento ecuménico de primer orden que ha tenido lugar el año pasado ha sido la X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, celebrada en Busán, República de Corea, del 30 de octubre al 8 de noviembre de 2013, bajo el lema «Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz». Este organismo, surgido en Ámsterdam en 1948, que se autodefine como «una comunidad de Iglesias que confiesan al Señor Jesucristo como Dios y Salvador», agrupa actualmente a 349 de ellas y es la expresión más importante del movimiento ecuménico, ya que todas ellas persiguen a través de él «la unidad visible en una sola fe y una comunión eucarística». La Iglesia católica no es miembro del Consejo Mundial de Iglesias por motivos eclesiológicos y prácticos de momento insalvables, pero mantiene con él estrechas relaciones y participa en todas sus reuniones y organismos. A lo largo de esta X Asamblea se ha renovado el Comité Central y se ha elegido su moderador, que por primera vez es una mujer oriunda de África, en la persona de la Dra. Agnes Abuom, de la Iglesia anglicana de Kenia. A ella expresamos nuestro sincero reconocimiento y deseo de trabajar juntos por la unidad de los cristianos. En esta Asamblea también se han aprobado importantes declaraciones; entre ellas una sobre la misión que lleva por título Juntos por la Vida: misión y evangelización en contextos cambiantes. Este documento, que está llamado a orientar la labor misionera de las Iglesias pertenecientes a este Consejo durante los próximos años, invita a discernir la acción del Espíritu dador de vida en el mundo y a unirse a esta acción reconociendo el protagonismo del Señor en la obra evangelizadora de la Iglesia. Propone además un nuevo paradigma para la misión, que ya no sería “hacia los márgenes”, o “en los márgenes”, sino “desde los márgenes”. Las asambleas del Consejo Mundial de Iglesias que se celebran cada siete u ocho años siempre han constituido momentos importantes en el camino hacia la unidad de los cristianos y oramos para que esto sea así también para la que acaba de tener lugar en Corea.

En esta X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias también se ha puesto de relieve la importancia del diálogo interreligioso desde la perspectiva ecuménica y misionera. En esta línea, se editó el año pasado por parte de EDICE, a petición de la Comisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales de la CEE, el documento Testimonio cristiano en un mundo multirreligioso: recomendaciones de conducta, que ha sido elaborado conjuntamente por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Mundial Evangélica. Recomendamos que se dé la mayor difusión posible a estas útiles y sencillas orientaciones de conducta que la gran mayoría de Iglesias y comunidades eclesiales nos hemos dado para llevar a cabo nuestra misión evangelizadora. También se ha vuelto a editar el año pasado el Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo, cuya edición anterior se había agotado. Los obispos de esta Comisión Episcopal confiamos en que la edición de estos importantes documentos ayude a los católicos españoles a proseguir en el compromiso ecuménico por la unidad de todos los cristianos y en el empeño por un diálogo interreligioso sincero.

Dentro del ámbito del diálogo interreligioso, se celebró en Madrid en el mes de octubre del año pasado un importante encuentro entre la Iglesia católica y la comunidad judía internacional, la XXII Reunión del Comité de Enlace Judeo-Católico, que es el órgano oficial de contacto entre la Iglesia y el mundo judío surgido a raíz de la declaración conciliar Nostra aetate. Estas reuniones, junto a lo que significan para el diálogo entre la Iglesia y el pueblo de la alianza, constituyen también una oportunidad para renovar las relaciones de amistad con la comunidad judía internacional y local. En relación a esto, la visita que se realizó el último día a la sede de la Comunidad Judía de Madrid y a su sinagoga fue uno de los momentos más significativos de este encuentro.

A finales de noviembre del año pasado se clausuraba el Año de la fe, convocado por Benedicto XVI con la carta apostólica Porta fidei y ratificado por el papa Francisco. A lo largo de este año hemos tenido ocasión de rehacer el camino de la fe, de profundizar en el acto de creer y en sus contenidos. Comenzó el 11 de octubre de 2012, 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y todos sabemos lo que ha significado este acontecimiento eclesial para el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Tendremos ocasión en este año y el siguiente de celebrar el aniversario de los documentos conciliares fundamentales relacionados con la labor de esta Comisión Episcopal, como son el decreto sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio (21-XI-1964), el decreto sobre las religiones no cristianas Nostra aetate (28-X-1965), y el dedicado a la libertad religiosa Dignitatis humanae (7-XII-1965), como también recordaremos el encuentro de Pablo VI con el patriarca Atenágoras y la creación del Secretariado para los no cristianos en enero y mayo de 1964 respectivamente. Han sido acontecimientos de gracia, y el hacer memoria de ellos nos da fuerzas para seguir sin resignarnos en la senda que señalaron a toda la Iglesia.

En la carta apostólica Porta fidei se hacía mención del motivo que llevaba a convocar el Año de la fe, que no era otro que la profunda crisis de fe que vive nuestra sociedad. Esta crisis, que hace mella también dentro de nuestras comunidades, debe llevarnos a las Iglesias y comunidades eclesiales a unirnos más, también para combatir los efectos tan nefastos de la secularización y para defender los valores fundamentales que compartimos, como los relacionados con la familia, la vida y la justicia social y ecológica. Nos alegra mucho que esto ya está teniendo lugar con algunas Iglesias como la del Patriarcado de Moscú, al que también nos une el gran testimonio de fe que dieron los mártires del siglo pasado. Esta defensa y promoción de los valores fundamentales también debemos hacerla junto con los miembros de otras religiones que comparten nuestra preocupación por la paz, la justicia y la salvaguardia de la creación. En este año que comienza también nos llegan noticias de una posible visita del papa Francisco a Tierra Santa y de un encuentro con el Patriarca Ecuménico y quizás con el de Moscú. Nos alegramos mucho de ello y rezamos para que todo esto pueda dar mucho fruto para la unidad de los cristianos y la comprensión y colaboración entre las religiones.

Los obispos de la Comisión de Relaciones Interconfesionales queremos terminar este mensaje para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014, como ya hicimos el año pasado, manifestando nuestra cercanía a los muchos cristianos que por causa de su fe sufren persecución y discriminación en todo el mundo, especialmente en Oriente Medio, África y Asia. A la larga lista de países en los que no se respeta el derecho fundamental a la libertad religiosa, varios de mayoría musulmana, como Pakistán, Nigeria, Sudán, etc., se ha unido en este año Siria, donde la guerra civil está causando verdaderos estragos en las comunidades cristianas, con muchos hermanos nuestros obligados a dejar sus casas y trabajos. También nos preocupa mucho la situación de los cristianos en Irak y Egipto. Estos hechos no nos pueden dejar indiferentes. ¡Que la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2014, junto a impulsar a todos los cristianos hacia la unidad visible tan deseada por el Señor, nos lleve también a una solidaridad efectiva y afectiva con los hermanos nuestros que sufren persecución a causa de su fe y a comprometernos con ellos por la libertad y la paz!

Los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales
Conferencia Episcopal Española.


viernes, 10 de enero de 2014

TESTIMONIO DE UN ENCUENTRO ECUMÉNICO

Este pasado día 9 de enero se celebró en la parroquia de San Pedro de Antioquía de la localidad zaragozana de Gallur una Oración Ecuménica como prólogo a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que viviremos del 18 al 25 de este mes de enero, El encuentro lo organizaban las parroquias de los arciprestazgos de Ejea y Gallur: Luceni, Boquiñeni, Remolinos, Pradilla de Ebro, Gallur, Santa Engracia, Sancho Abarca, Tauste, Ejea de los Caballeros, Pinsoro, Valareña, El Bayo, El Sabinar, Bardenas, Santa Anastasia, Rivas y Castejón de Valdejasa. Publicamos  un testimonio gráfico de lo que fué dicho encuentro.

Cartel que anunciaba el encuentro


Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
 La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la recibieron. (Jn 1, 3-5)


La LUZ fue parte importante de la tarde.

Ortodoxos, protestantes, católicos, ... orando juntos

 El coro parroquial de Gallur se encargó de la parte musical

 Primera lectura

 Salmo


La segunda lectura la realizó  Antonio Miguel Sierra Ferrandes


El Evangelio lo proclamó D. José María Baños de Castro


La homilía corrió a cargo de D. José Antonio Pueyo Izquierdo, Arcipreste de Gallur
Intervención de D. Augusto Gil Milian, pastor de la iglesia reformada de Aragón (I.E.E.)

Intervención de D. Aurel Nae, sacertote ortodoxo rumano, párroco de la parroquia Ortodoxa rumana de Zaragoza.

 Intervención de D. Juan Carretero, pastor de la iglesia Adventista del séptimo día

Intervención de D. Jesús Dominguez, delegado episcopal de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de la archidiócesis de Zaragoza

Participación de los fieles en la oración ecuménica

El momento de "la paz" siempre es emotivo y también siempre es algo especial de un profundo significado, hermanos en Cristo, de diferentes tradiciones, tantos años divididos estrechados en un fuerte abrazo fraternal.

 Los niños de Gallur y comarca también tuvieron su momento en la ceremonia

 Vista general de todos los sacerdotes y pastores participantes.

 Vista de la Iglesia de San Pedro de Antioquía de Gallur donde cristianos de distintas denominaciones participaron juntos en una Oración por la Unidad de los Cristianos.

Imagen general del encuentro de oración.

Entre el público D. Manuel Montañés y D. Gregorio Hierro de la  delegación episcopal de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de la archidiócesis de Zaragoza

 Vista del público asistente

 Vista de los sacerdotes y pastores asistentes

Foto de familia, grupo de hermanos TODOS JUNTOS

Fotografías gentileza de Federico Isábal Gracia