Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

viernes, 10 de febrero de 2017

LOS 500 AÑOS DE M. LUTERO: TESTIGO DEL EVANGELIO, UNA TAREA ABIERTA


Los 500 años de M. Lutero: Testigo del evangelio, una tarea abierta

X. Picaza

Así lo saben desde hace tiempo muchos teólogos y cristianos, lo mismo católicos que luteranos, cuando afirman que la tarea de Lutero sigue abierta, tanto para los católicos como para los mismos luteranos. Este año 2017 es tiempo bueno para retomarla y culminarla.

Así lo puso relieve el Papa Francisco, cuando el pasado 31 de octubre asistió en Lund, Suecia, a la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma Luterana, ante Antje Jackelén, mujer Arzobispo de Uppsala, y ante Munib Yunan, Presidente de la Federación Mundial Luterana, que firmaron una declaración conjunta en línea de mutuo respeto y colaboración, comprometiéndose a trabajar a favor de una nueva comunión ecuménica entre católicos y luteranos.

Así lo ha resaltado sobre todo el documento conjunto, titulado DEL CONFLICTO A LA COMUNIÓN (Octubre 2016), elaborado por la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Unión de los cristianos, al celebrar los 500 años de la reforma luterana.

Ese documento compara en el fondo y pone en un plano semejante a los reformadores protestantes (como Martín Lutero, Ulrico Zuinglio y Juan Calvino) y a los testigos de la fe católica (como Ignacio de Loyola, Francisco de Sales y Carlos Borromeo ¿por qué no Juan de la Cruz?), diciendo que se esforzaron por la renovación de la Iglesia. Ese documento incluye, además, dos números muy significativos sobre Lutero:

A la luz de la evidente renovación de la teología católica en el Concilio Vaticano II, los católicos pueden apreciar hoy las inquietudes reformadoras de Martín Lutero y considerarlas con más apertura de lo que era posible anteriormente.

Un acercamiento implícito a las preocupaciones de Lutero ha conducido a una nueva evaluación de su catolicidad, que se dio en el contexto del reconocimiento de que su intención era reformar y no dividir a la iglesia. Esto surge claramente de las afirmaciones hechas por el cardenal Johannes Willebrands y por el Papa Juan Pablo II. El redescubrimiento de estas dos características centrales de su persona y de su teología llevó a un nuevo entendimiento ecuménico de Lutero como un «testigo del evangelio».

Estoy convencido de que la figura y obra de Lutero sigue siendo una cuestión pendiente para católicos y evangélicos, llamados a reescribir en comunión su historia. Lutero es un patrimonio de la Reforma universal Cristiana. Por eso quiero presentarle como un testigo del evangelio que no ha terminado aún su tarea, somos nosotros los que estamos llamados a hacerlo.

LUTERO, MARTIN (1483-1546).

Reformador alemán. Era teólogo y religioso de la Orden de San Agustín, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Wittenberg, Tras un proceso de conversión y de experiencia radical del evangelio, en perspectiva de fe y de confianza plena en el Dios que perdona los pecados, inició la Reforma (que se llamará “protestante”), clavando en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, el 31 de Octubre de 1517, las 95 tesis en las que presenta su visión sobre las indulgencias, el pecado original y otros temas discutidos de la teología y de la vida cristiana.

Inició así un camino de transformaciones que desembocó de hecho en la creación, al lado de la católica (y con el deseo de sustituirla), de una “nueva iglesia” (protestante, luterana), con la pretensión de ser la continuadora verdadera de la Iglesia Apostólica. Tradujo la Biblia al alemán, para uso devocional, teológico y litúrgico y lo hizo con tal creatividad que se le considera el iniciador (incluso el creador) del moderno idioma escrito del mundo germano.


1. Las 95 tesis de Wittenberg.

En principio, ellas podían y debían haber sido discutidas por la Iglesia Universal, en sus diversos estamentos. Eran de tipo disciplinar, se oponían a la venta de indulgencias y criticaban algunos abusos del Papa y de la jerarquía católica, pero sin platear una ruptura estricta, ni la creación de una Iglesia nueva). Éste es el contenido de algunas de las tesis más significativas:

a. Sobre el Papa. 

Lutero apela desde el principio de su gran protesta a la “libertad” de los cristianos, que han de ser capaces de ponerse de un modo personal ante Dios, sin el intermediario de un Papa a quien muchos concebían como mediador de un perdón, que sólo puede ser exterior, no interior. Por eso rechaza el poder de perdón especial que se arroga el Papa. «El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente» (núm. 5-6).

b. Sobre las indulgencias. 

Lutero protesta también contra la visión de una institución eclesial (de un Papa) que quiere presentarse como portador y garante de un perdón especial sobre los fieles. Como ha puesto de relieve Campenhausen, la jerarquía eclesiástica había nacido en los siglos II-III por la necesidad de organizar y controlar el perdón de los pecadores. Quizá sin advertirlo, al criticar el poder de los papas en el plano de las indulgencias, Lutero volvió a plantear el tema clave del surgimiento y sentido de los ministerios sagrados. «Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos los bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias» (núm. 36-37).

c. El primado de la caridad. 

Lutero puso en el centro de su discusión el tema de la caridad, de manera que si las controversias posteriores hubieran seguido en este plano, quizá no hubiera sido necesaria la forma en que después se desarrolló la Reforma y la Contra-Reforma católica. «Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor. En cambio, no lo es (no es mejor) por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios» (núm. 41-46).

2. Reforma luterana, un nuevo pensamiento.

Pero no hubo diálogo y lo que empezó siendo un pequeño conflicto de jurisdicción, en un tema lamentable, propio de aquel tiempo y fácil de corregir (un tipo de “venta” de indulgencias al servicio del tesoro papal, para la construcción de su Basílica del Vaticano), se convirtió en un enfrentamiento teológico, ideológico, social, político y eclesiástico que ha llevado a la división de la cristiandad de Europa.

A partir de un primer momento de incertidumbre, Lutero y sus seguidores fueron desarrollando su propia teología y su visión de la iglesia, poniendo de relieve la experiencia de libertad interior de los cristianos y el don de la gracia de Dios, que llama de un modo personal a cada creyente, pidiéndole su respuesta personal. En esa línea, frente a una «fe más eclesial», que parece fijada por las autoridades jerárquicas de la Iglesia Católica, Lutero habla de una «fe más personal», propia de cada creyente, que se pone en pie ante Dios para dialogar con él, que acoge la voz del Espíritu Santo y que puede interpretar por sí mismo las Escrituras y dogmas cristianos.

El cristianismo católico había desarrollado una especie de gran pensamiento objetivo, expresado en una teología escolástica que podía presentarse como valiosa en sí mismo. Pues bien, a juicio de Lutero, las estructuras sociales y sacramentales de la iglesia medieval resultaban insuficientes para expresar la radicalidad del evangelio.

Se necesitaban otras formas de expresión del evangelio, capaces de manifestar la novedad de la experiencia de Jesús, tal como la había formulado San Pablo; se necesitaba un tipo de pensamiento y de organización distinta. La iglesia católica medieval había destacado el valor de los sacramentos y la institución jerárquica y sagrada de la sociedad. Daba la impresión de que el cristianismo se identificaba con unos ritos sacramentales y con unas instituciones de tipo religioso, que los creyentes aceptaban de un modo obediente y sumiso. En contra de eso, Lutero destacó el valor individual de la vida cristiana, la fe de cada uno, por encima de las obras externas y de la institución.

En principio, Lutero no quiso separarse de la iglesia católica, sino reformarla, desde la perspectiva de Alemania, donde propagó su nueva visión del cristianismo, traduciendo para ello la Biblia al alemán y pidiendo a los cristianos que la “interpretaran”, es decir, que pensaran por sí mismos. Pero la misma radicalidad de sus propuestas y el tenor de la reacción católica, mezcladas con otros motivos culturales y políticos, hicieron que su reforma y «protesta» viniera a desembocar en el surgimiento de una nueva iglesia, con sus instituciones y su jerarquía.

3. Momentos básicos del pensamiento luterano.

La Reforma Luterana es, ante todo, un nuevo pensamiento: una forma de situarse en libertad ante el legado cristiano (expresado en la Biblia), de manera que cada creyente aparece así como responsable de su visión y comprensión del evangelio. A los católicos se les había enseñado a escuchar y a obedecer (aceptar) la síntesis impresionante de doctrina y teología cristiana, expresada en los grandes marcos conceptuales y litúrgicos de la Iglesia. Pues bien, en contra de eso, Lutero quiso que cada creyente se situara de nuevo ante el Cristo de la Escritura Cristiana, con la responsabilidad de construir (de recrear) su propio pensamiento cristiano. Entre los elementos básicos de ese nuevo pensamiento luterano pueden contarse los siguientes.

a. Libre interpretación de la Escritura, por encima de las tradiciones eclesiales. 

La Iglesia romana había dejado la Escritura en manos de clérigos, que la interpretaban a partir de las propias tradiciones dogmáticas, sacramentales y administrativas. En contra de eso, Lutero puso la Biblia en manos de los nuevos creyentes, que aparecen así con capacidad de leer e interpretar la palabra de Dios. De esa manera, frente al pensamiento oficial de la Iglesia se eleva el “libre pensamiento” (la libre lectura) creyente de cada cristiano. Esta entrega de la Escritura en manos de todos los fieles tendrá unas consecuencias esenciales y revolucionarias en la vida del cristianismo posterior y en el pensamiento cristiano (y secular) de la Nueva Europa, que nace precisamente a partir de la libre lectura de la Biblia.

b. Sola Fides. 

La Iglesia romana había destacado el valor de las obras como medio de salvación, de unas obras que a veces parecían más rituales que morales, más sacramentales que meramente civiles y que, en sentido extenso, podían ser controladas por la misma Iglesia en un plano litúrgico y aún sacramental (por medio de la confesión). Pues bien, en contra de eso, sin negar en su plano moral el valor de las obras, Lutero ha puesto de relieve la importancia de la “fe” como experiencia interior de diálogo con Dios y de unión con Jesús crucificado. Esta reivindicación del valor de la fe, unida a la libertad de conciencia, ha hecho posible el surgimiento de una nueva subjetividad cristiana, vinculada a una moral interior, propia de cada creyente. Sin esta insistencia en la fe personal no se entiende el surgimiento de la nueva cultura occidental.

c. Radicalización del espacio sacramental. 

La Iglesia romana había desarrollado una fuerte sacralidad sacramental, de manera que en algunos momentos podía parecer que el despliegue de la gracia evangélica quedaba dependiendo de la misma administración de los sacramentos. En contra de eso, Lutero, que no ha negado en principio el valor de lo sacramental, ha insistido en la importancia de la fe, que vincula a los creyentes.

En sentido amplio, sólo admite dos sacramentos (bautismo y eucaristía), interpretando los cinco restantes (confirmación, penitencia, matrimonio, unción de enfermos y ordenación ministerial) como ritos eclesiales, que pueden tener cierto valor, pero que no son esenciales (como sacramentos) para la vida de la Iglesia. La misma eucaristía, que conserva su valor, no se entiende ya como nuevo sacrificio; lógicamente, un tipo culto eucarístico separado de la celebración de la Eucaristía pierde su sentido. De esa manera, el cristianismo luterano deja en un segundo plano el aspecto sacramental de la vida, para venir a presentarse como experiencia interior y conversión creyente.

d. Fin de la Iglesia entendida como jerarquía sacral. 

En principio, Lutero no quería negar la obediencia al Papa ni a los obispos, pero el mismo dinamismo de su movimiento, al poner de relieve la libertad creyente de los fieles, le llevó a negar esa obediencia al Papa y a buscar unos obispos que surgieran de las mismas comunidades. Ciertamente, las críticas de Lutero contra el Papa y contra la Iglesia de Roma (a la que llama prostituta, Babilonia) han de entenderse desde el contexto de aquel tiempo y desde la misma idiosincrasia combativa de Lutero, que se muestra también, por ejemplo, desgraciadamente, en sus controversias contra los judíos. Pero esas críticas son también un indicio de la dureza de la lucha mantenida, a uno y otro lado de las divisiones eclesiales. Sea como fuere, Lutero y sus seguidores rechazaron el poder superior del Papa y de los obispos entendidos como jerarquía.

e. Una piedad personal, el fin de las formas religiosas antiguas. 

Lutero no condenó el culto a las imágenes en cuanto tales, ni el valor de la figura de María, madre de Jesús, y el de los santos, pero quiso poner todo eso en un segundo plano. De hecho, el luteranismo significó el fin de un tipo de culto mariano y de una devoción medieval centrada en los santos, para insistir en otra forma de devoción centrada en la fe de los buenos creyentes.

En ese contexto se inscribe también su crítica frente a un judaísmo concebido como expresión de una piedad vinculada a unas obras religiosas que han sido ya superadas. En esa línea, el luteranismo, que ha sido principio de un pensamiento liberador en otros planos, ha mantenido un fondo de violencia anti-judía que aparece también en otros contextos cristianos.

4. Presente y futuro de la propuesta de Lutero.

La figura y obra de Lutero resulta inseparable del despliegue y permanencia de su movimiento. Después de quinientos años de “reforma” (que se cumplirán el año 2017) no hemos logrado todavía un juicio definitivo sobre su intento teológico y eclesial. En este momento (año 2010), una comisión católico-luterana, al más alto nivel, está estudiando la importancia de la Reforma y la posibilidad de un acuerdo básico entre católicos y luteranos. Lo que no se hizo el año 1517 ante las tesis de Lutero puede y debe hacerse ahora. En esa línea me atrevo a ofrecer tres propuestas:

a. La Reforma luterana puede y debe entenderse como un acontecimiento muy valioso para el conjunto de la cristiandad, pues ha permitido poner de relieve elementos antes menos desarrollados del evangelio, abriendo un camino de autonomía personal y de libertad que responden al evangelio y que han sido básicos en la historia posterior de Europa y de la humanidad. Al lado de Erasmo y Descartes, de Galileo y Newton, de Vitoria y Rousseau, Lutero ha sido uno de los iniciadores del mundo occidental (de la cultura de Europa). Más aún, en esa línea, en conjunto, el protestantismo ha sido una bendición para el conjunto de la Iglesia (y en especial para el catolicismo). En esa línea pueden y deben interpretarse gran parte de los pensadores protestantes que aparecen en este diccionario: de Calvino a Barth, de Schleiermacher a Bultmann, de Pannenberg a Moltmann, por poner algunos ejemplos.

b. Pero la Reforma luterana ha sido también un acontecimiento doloroso, pues está vinculada a disputas y guerras de religión que han durado casi dos siglos (XVI y XVI), marcando la historia y el pensamiento de Europa y del mundo. Parece que Lutero no quiso la guerra, pero en su nombre (o a pesar de su nombre) se hicieron algunas de las guerras más sangrientas de Europa (empezando por la lucha en contra de la rebelión de los campesinos → Th. Müntzer). En esa línea, parte de la historia de la reforma y contra-reforma protestante y católica ha sido una historia de violencia, pues no se ha desarrollado en clave de amor, sino de crítica (condenatoria) de unos contra todos y de guerra. Muchos católicos pensaban que los protestantes iban, sin más, al infierno. Y lo mismo han pensado muchos protestantes respecto a los católicos.

c. La verdadera Reforma debe culminar, llegando más allá de la “protesta” y de la “contra-protesta”, para desembocar en el reconocimiento de los valores de unos y otros y en la pacificación de todos. No se trata de negar las confesiones de fe de los luteranos y del resto de los “protestantes” (el Catecismo Menor de Lutero, la Confesión de Augsburgo del 1530, el Símbolo de la Fe de la Iglesia Reformada del 1566, los Artículos de la Religión de la Iglesia Anglicana del 1571), sino de reinterpretarlos en línea de fidelidad al evangelio. Tampoco hace falta que los católicos neguemos el Concilio de Trento (1545-1563), sino que lo resituemos en su contexto, releyendo sus declaraciones desde el mismo evangelio.

En esa línea debemos pasar de la protesta (puro protestantismo) y de la contra-protesta católica a la afirmación propia y a la valoración de los otros. Quizá ha llegado el momento de que católicos y luteranos (protestantes en general) nos reconozcamos como Iglesias, retomando los elementos de unidad y de auténtica reforma que se hallaban al principio de la protesta de Lutero, en la línea de la propuesta de J. Lortz.

5. Postdata. Confesión de fe de Lutero.

Los temas de la discusión entre Lutero y los que él llamaba los “papistas” (con palabra injuriosa y poco exacta) resultaban considerables. Y, sin embargo, la fe de base era la misma. Lutero no quiere crear otra Iglesia, sino volver a los orígenes de la iglesia universal. Por eso destacó el valor no sólo del Nuevo Testamento, sino de los documentos de la Iglesia primitiva, en sus grandes concilios, por lo menos en los cuatro primeros (Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia). La protesta de Lutero se situaba en el plano de la justificación por la y en la reforma de la Iglesia Su confesión de fe seguía siendo la misma de la Iglesia católica, como muestra su Catecismo Menor:

a. Artículo Primero: Creación. 

Más que la creación en sí, como un hecho objetivo, a Lutero le interesa “mi creación”. Por eso, la confesión en el Dios creador se expande y expresa en forma de aceptación agradecida de la propia existencia del creyente, como don de la misericordia de Dios. No se trata por tanto de la fe en una posible Iglesia objetivada en forma jerárquico/sacramental, sino de la fe agradecida del creyente, que confiesa los dones y bendiciones de Dios que se expresan en su vida: «Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra... Creo que Dios me ha creado a mí juntamente con las demás criaturas; que me ha dado mi cuerpo y mi alma, mis ojos y mis oídos y todos mis miembros, mi razón y todos mis sentidos; y aún los sostiene; además, me da vestido y calzado, comida y bebida, casa y hogar, consorte e hijos, campos, animales y toda clase de bienes; que me provee a diario y abundantemente de todo lo que mi cuerpo y mi vida necesitan, me protege de todo peligro y me preserva y libra de todo mal. Y todo esto lo hace por pura bondad y misericordia paternales y divinas, sin que yo lo merezca, ni sea digno de ello. Por tanto, estoy obligado a darle gracias por todo y ensalzarle, servirle y obedecerle. Esto es ciertamente la verdad».

b. Artículo Segundo: Redención. 

Lutero mantiene la fe de Nicea y Calcedonia, pero más que eso le importa la fe personal del creyente que se pone y confía en manos de Jesús que ha muerto y resucitado por él. Esta referencia personal del creyente a Jesús, esta confianza en su vida y su muerte redentora constituye el centro de la teología luterana, pero esta insistencia no es algo exclusivo de Lutero, sino que puede verse en muchos pensadores de aquel tiempo, tanto luteranos como católicos (→ Ignacio de Loyola): «Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos... Creo que Jesucristo, verdadero Dios, engendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre, nacido de la Virgen María, es mi Señor, que me ha redimido a mí, hombre perdido y condenado, y me ha rescatado y librado de todos mis pecados, de la muerte y del poder del diablo; mas no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente Pasión y muerte; todo lo cual hizo para que yo sea suyo y viva bajo Él en su reino, y le sirva en justicia, inocencia y bienaventuranza eternas, así como Él resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad».

c. Artículo Tercero: La Santificación. 

En el contexto del tercer artículo se vinculan la fe en la Iglesia y en el Espíritu Santo y el valor de la misma fe, como expresión y compendio de la vida cristiana. Ciertamente, siguen importando los contenidos de la fe, pero ahora se sitúa en un primer plano la misma fe, como entrega del creyente en manos de Dios, por Jesús, en el Espíritu: «Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Cristiana: la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén... Creo que ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, y allegarme Él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el Evangelio, me ha iluminado con sus dones y me ha santificado y guardado mediante la verdadera fe, del mismo modo que Él llama, congrega, ilumina y santifica a toda la cristiandad en la tierra y en Jesucristo la conserva en la única y verdadera fe; en esta cristiandad. Él nos perdona todos los pecados a mí y a todos los fieles diariamente con gran misericordia, y en el postrer día me resucitará a mí y a todos los muertos y me dará en Cristo, juntamente con todos los creyentes, la vida eterna. Esto es ciertamente la verdad» (Catecismo Menor, 1527, en Obras, Salamanca 1977).



Bibliografía

Edición clásica de las obras de Lutero Weimarer Ausgabe der Werke von Martin Luther (Weimar 1883ss, con 11 volúmenes). Entre las versiones castellanas:
Comentarios de Martín Lutero I-VIII (Terrasa 1998/2002).
Cf. J. Abellán (ed.), Lutero. Escritos políticos (Madrid 1986);
T. Egido (ed.), Lutero. Obras (Salamanca 22001).
La bibliografía sobre Lutero resulta inabarcable. A modo de ejemplo:
J. Atkinson, Lutero y el nacimiento del protestantismo (Madrid 1980);
F. Fliedner, Martín Lutero: su vida y su obra (Terrasa 1983);
H- Oberman, Lutero (Madrid 1991);
R. García-Villoslada, Martín Lutero I-II (Madrid 1973-1976);
J. Maritain, Tres Reformadores: Lutero Descartes Rousseau (Madrid 1948).

Artículo publicado en:

NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 167
(15 de ENERO de 2017)
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld



jueves, 9 de febrero de 2017

ENTREVISTA CON JOHN MARTIN SAHAYANANDA

John Martin Sahayananda: 
"El cristianismo se ha convertido en algo parecido a una jaula"


MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Publicado el 20.01.2017


John Martin Sahayananda
Monje benedictino
Teólogo 
John Martin Sahayananda aspira a alcanzar la verdad desde la libertad que nace de preguntas sin guión, a modo de punzadas en el alma. Y busca ayudar a otros a que lo acompañen en su camino, tanto a través de sus libros de teología como con su palabra viva. Así, este religioso benedictino acude cada año a España desde su India natal con la ONG Pequeña Tierra para tratar de acercar en encuentros y conferencias su experiencia espiritual, en la que el cristianismo se enriquece con esencias del hinduismo y la tradición védica. Precisamente, en su último viaje a Madrid con esta asociación, Vida Nueva ha podido charlar con él. Una conversación a fuego lento.


Su punto de partida es “una espiritualidad que va más allá de las religiones”. ¿En qué consiste esa disociación?

Veo esto como el proceso biológico de la maternidad. La religión es como una mujer embarazada, el paso previo a ser auténticamente madre. Es una fase de tránsito, en la que su función es facilitar el alumbramiento. Con este llegaría el que para mí es el momento culminante del estado religioso: la experiencia de Dios. En el cristianismo es el Reino. Sin embargo, muchas veces la religión no cumple con este papel, sino que se encierra en sí misma. No alumbra… Es un útero que no alimenta ni da vida para la eternidad. Parece más una tumba en la que la gente entra y nunca sale.

Juega mucho con imágenes como el nido o la jaula, a su juicio, dos posibles caminos en el estado religioso. ¿Dónde entran estas categorías en el cristianismo?

El cristianismo es una religión excluyente, pues ofrece el mensaje de Jesús de un modo muy exclusivo. En mi viaje espiritual, al percibir esto, ahondé en el estudio del hinduismo y de la tradición védica y descubrí una nueva visión del mensaje de Jesús. De ahí que diferencio entre el cristianismo y el mensaje de Jesús; no son idénticos. De hecho, cada Iglesia lo presenta de un modo distinto, aunque ninguno le presenta en su plenitud. Creo que los cristianos hemos sido injustos con el mensaje de Jesús. Él transformó la religión en un nido, lo que facilita la evolución espiritual de los humanos. Desgraciadamente, el cristianismo se ha convertido en algo parecido a una jaula, donde los cristianos quedan encerrados. Ahora es el momento para que el cristianismo se transforme en nido y facilite la evolución de los cristianos.

¿En qué sentido?

Jesús describió su experiencia con una única expresión: el Reino. Por esa experiencia, a la que todos estamos llamados, el Reino transformará nuestra vida en la de Dios, nuestras acciones en las de Dios… Seremos realmente hijos de Dios en un sentido pleno. Todos los hombres. En cuanto el Reino es la manifestación más elevada de amor a Dios y al prójimo, aquí anida la plenitud de la verdad. Así, en cuanto a que el Reino implica la unión del fundamento de la conciencia humana con la conciencia divina, decimos con Jesús: ‘Yo y el Padre somos uno’. Con todo esto, podemos proclamar la auténtica dignidad del ser humano y reconocer que los hombres somos más relevantes que la religión en sí misma. Para eso hemos de mudarnos desde una espiritualidad basada en la religión hacia una espiritualidad basada en el Reino de Dios.







Entrevista publicado en el número 3.020 de la revista Vida Nueva, donde se puede leer toda entera

http://www.vidanueva.es/2017/01/20/john-martin-sahayananda-el-cristianismo-se-ha-convertido-en-algo-parecido-a-una-jaula-teologo-indio/



miércoles, 8 de febrero de 2017

MENSAJE DEL V FORUM CATÓLICO-ORTODOXO EUROPEO

MENSAJE DEL V FORUM CATÓLICO-ORTODOXO EUROPEO


Paris, Francia 9-12 de enero de 2017

¡Ánimo, yo he vencido al mundo! (Juan 16,33)

1. Por invitación de su eminencia el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, el quinto Foro Europeo católico-ortodoxo se llevó a cabo del 9 al 12 de enero de 2017 a la sede de las Misiones Extranjeras de París, Francia. El foro fue copresidido por el cardenal Peter Erdő, en nombre del Presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y por el metropolitano Gennadios de Sassima, del Patriarcado Ecuménico.

Después de las experiencias positivas de las primeras cuatro sesiones del Foro Europeo de la católica-ortodoxa (Trento, Italia, 11 -1 4 diciembre de 2008; Rodas, Grecia, de 18 a 22 de octubre de 2010, Lisboa, Portugal, el 5 al 8 de junio de 2012, Minsk, Bielorrusia, 2 al 6 junio de 2014), doce delegados del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) con doce representantes de las Iglesias ortodoxas en Europa se reunieron en París para profundizar en los temas de la amenaza del terrorismo fundamentalista, el valor de la persona y la libertad religiosa.

El tema de la reunión "Europa en el miedo de la amenaza del terrorismo fundamentalista, y el valor de la libertad individual y religiosa" se profundizó en el espíritu del Foro, que tiene como objetivo demostrar la convergencia de católicos y ortodoxos en las grandes cuestiones de ética social para contribuir a la paz y la estabilidad de nuestras sociedades. Siempre buscamos la fuente inagotable de inspiración y renovación que es el evangelio de Cristo, salvador de todos los hombres.

2. Nuestro trabajo fue realizado en un espíritu fraternal de cooperación teniendo ante los ojos de nuestros conciudadanos, ya sean creyentes o no creyentes, todos los interesados ​​en una aventura común. Nuestras Iglesias comparten en gran medida los mismos puntos de vista que los principios de la vida social se inscriben en la naturaleza humana común a todos, y que estos principios reciben una gran iluminación de la fe cristiana. El mensaje que estamos enviando a Europa es una palabra abierta a todos los hombres de buena voluntad.

En el actual contexto de desafíos y amenazas sin precedentes contra el cristianismo, las iglesias católica y ortodoxa, se vuelven solidarios para hacerles frente. Quieren actuar juntas, tanto en términos de información, como en el fomento de los valores y principios cristianos en la vida pública, incluidas las internacionales.

En estos tiempos de preocupación difusa en cuanto a su porvenir, nuestras sociedades están recurriendo a sus recursos espirituales para sacar de elementos de respuesta a la situación en Europa y trazar los caminos de un futuro lleno de esperanza y confianza.

3. Hemos discutido las acciones terroristas que han devastado muchos de nuestros países, y se han encontrado con reacciones diversas. Hemos tratado de descifrar las causas del terrorismo. Somos conscientes de que tenemos poca influencia sobre las redes islamistas, pero tenemos que entender el fenómeno en todas sus dimensiones. No es una cuestión de estigmatizar el Islam. Observamos, con los propios líderes musulmanes, que algunos terroristas justifican su acción a partir de los textos sagrados del Islam. Somos conscientes de que una obra hermenéutica de los textos fundadores es necesaria para adquirir una comprensión esclarecedora. Los autores de actos terroristas son a menudo jóvenes socialmente no comprometidos que encuentran en estas acciones innombrables una salida a su propia angustia. Se sugirió que es la radicalización la que fue islamizada, en lugar de lo contrario. Creemos que algunos relatos de la historia y de la experiencia islámica podrían reforzar el espíritu de estos jóvenes en la visión de odio y el rechazo de los demás. La juventud, por contra, es el tiempo de la esperanza y de la construcción. Invitamos a todos los jóvenes que se comprometan a construir un mundo fraterno que no excluya a nadie. Hacemos una llamada a las autoridades religiosas musulmanas para asegurar que no se propague una imagen sistemáticamente hostil del mundo no musulmán.

4. No dudamos en recordar que nuestras iglesias hayan acometido este tipo de trabajo para entender la Palabra de Dios en las Escrituras, y no de "la letra mata", sino como "el Espíritu da vida" (2 Corintios 3.6). La Palabra de Dios se nos da a liberar al hombre de sus pecados. Nunca debemos instrumentalizarla. No podemos esperar a que las generaciones que nos han precedido en el pasado lejano no hayan vivido según nuestra precepción actual de los problemas. No es justo culpar a las iglesias actitudes de intolerancia inaceptables hoy, pero compartida por las sociedades en el pasado que no distinguían entre la pertenencia religiosa y la pertenencia a una sociedad y un estado. Deploramos los crímenes que se hayan cometido en nombre de la religión.

5.- Hemos hecho memoria del primer texto de legislación que estableció la libertad de religión, el Edicto de Milán del Emperador Constantino en 313. También recordamos con fuerza que son de los Apologistas cristianos de los siglos II y III los que exigieron la libertad de creer en una sociedad que no conocía la distinción entre comunidad religiosa y la comunidad civil. El edicto de Constantino proclamó el derecho de toda persona a seguir su libre determinación en materia de fe religiosa. Él insiste en hecho que los grupos religiosos deben coexistir pacíficamente entre ellos en la sociedad global. Esto demuestra que el poder político no debe favorecer a ninguna religión en particular, sino respetar la "deidad suprema" que cada religión denomina de acuerdo con sus convicciones. La base jurídica de la laicidad del Estado moderno se basa en estos conocimientos. El Estado garantiza la libertad religiosa para todos, pero se guarda para sí mismo un orden ético natural del que no se puede escapar.

6.- Nuestras Iglesias católica y ortodoxa proclaman la centralidad de la persona humana y su dignidad, creada a imagen de Dios. Afirman la dignidad de la naturaleza humana creada libre. La libertad humana se ejerce en el punto más alto en el acto de fe religiosa. El acto de fe siempre debe permanecer libre. Las constituciones de nuestros Estados garantizan los derechos fundamentales de la persona humana. Sin embargo, en nuestras sociedades hay fuerzas que están siempre en el cometido de marginar, incluso borrar las religiones del espacio público y su mensaje. Creemos que Europa necesita más que nunca el aliento de la fe en Cristo y de la esperanza que procura. El cristianismo es una seña de identidad que no niega a los demás sus derechos humanos, sino que trata de cooperar con todos para la realización del bien común.

Somos conscientes de que la visión cristiana personalista del hombre es muy minoritaria en comparación con un discurso dominante que promueve el individualismo hedonista que ignora las nociones de verdad objetiva y bien común.

7. La violencia terrorista ejercida contra personas consideradas como "descreídos" o "infieles" es el grado extremo de la intolerancia religiosa. La condenamos sin apelación. Deploramos que tales actos han sido capaces de crecer en el terreno de una cultura religiosa equivocada donde el otro se presenta como odiado por Dios mismo y condenado a ser destruido por esa razón. Vamos a tratar, sin embargo, de continuar el diálogo con los líderes de todas las religiones. La persecución religiosa que aparece en el mundo está diseñada para el ochenta por ciento de los cristianos. Expresamos nuestra solidaridad con estos hermanos y hermanas oprimidos, blanco del terrorismo islámico, particularmente en el Oriente Medio, África y Asia. Presuntos delitos de blasfemia conducen regularmente a los cristianos a los tribunales, mientras que ellos no han manifestado ninguna intención de ofender a sus compatriotas musulmanes. Europa central y oriental ha sufrido demasiado tiempo el yugo de regímenes de opresión para no sentir solidaridad con los cristianos perseguidos en la actualidad.

Existen otras formas de persecución que vemos crecer. Su objetivo especialmente las minorías religiosas obligadas a elegir entre abandonar su país de origen o convertirse. No es moralmente permisible tratar a un ser humano como un objeto, esclavizar y para pisotear su libertad de conciencia.

8.- La libertad civil en materia de religión de la cual nos beneficiamos de acuerdo con las constituciones de nuestros países y según las convenciones internacionales sobre derechos humanos, a veces está sujeta a interpretaciones restrictivas. Existen formas más sutiles de discriminación de los creyentes cuando, por ejemplo, están excluidos de ciertas funciones o profesiones, cuando se ignora su derecho a la objeción de conciencia, o cuando se prohíbe a las personas que lo solicitan recibir asesoramiento cuando se enfrentan a la elección de un aborto. 

9. Las sociedades liberales defienden con razón, la libertad de expresión. No siempre entienden el daño que la libertad de unos puede hacer en la libertad de los demás. La denigración mediática de lo que es más sagrado para algunos puede ser percibido por otros como una ofensa. Una respuesta violenta no es admisible porque es peor que el mal que quiere denunciar. Pero en nuestra sociedad plural, el concepto de respeto a los demás debe prevalecer sobre el deseo de denigrar. La libertad de expresión debe ejercerse como todas las libertades con responsabilidad, especialmente en un mundo donde las tecnologías digitales amplifican enormemente la difusión de la información. Ninguna libertad es ilimitada. Expresar su desacuerdo con los argumentos racionales, debe prevalecer sobre la denigración que no deja al interlocutor la oportunidad de expresarse.

10. En este sentido, los católicos y ortodoxos da una atención primaria a la educación. Es importante que los estudiantes de todas las religiones y creencias pueden beneficiarse de una información objetiva sobre las grandes religiones, especialmente las que están presentes en su país. Al lado de la educación obligatoria para todos, se debe proporcionar la oportunidad de organizar horas de catequesis confesional. Los niños y jóvenes necesitan ser educados adecuadamente en su propia religión y al mismo tiempo se les enseñe a respetar la religión de los demás. La escuela no debe ser un lugar de experimentación de las teorías antropológicas sin base científica, como las teorías de género, o algunas ideologías ambientales que van a transhumanismo.

11.- Deploramos que ciertas concepciones de la laicidad hayan conducido a generaciones enteras a una forma de analfabetismo religioso privando a los ciudadanos de los conocimientos elementales necesarios para la comprensión de su propio patrimonio cultural y el de aquellas otras tradiciones inspiradas por la religión. La ignorancia de la importancia del hecho religioso en la cultura humana puede llevar a fenómenos de discriminación o de persecución inadmisibles en nuestras sociedades que se creen abiertas. El relativismo cultural sin verdad ni bien moral no debe ser erigido en dogma, pues ello conduce en realidad a la división de los seres humanos.

12.- Europa conoce hoy día olas de migración sin precedentes. Con motivo de los migrantes nos acordamos que todos somos hijos de Abraham que ha sido acogido como extranjero en el país de Set y que ha podido allí adquirir una sepultura para Sara su esposa. Consideramos que la acogida del extranjero es un deber humano y cristiano primordial. No obstante, le inmigración debe tener en cuenta las posibilidades reales del país de acogida. Según el derecho internacional, todo el mundo tiene el derecho de dejar su país y de establecerse en otro a condición de comprometerse a respetar el derecho y la soberanía del Estado de acogida El país de acogida debe respetar por su parte la libertad de conciencia y religión de los inmigrantes para garantizar el orden público. Para el inmigrante la palabra maestra es integración. No se trata en absoluto para el abandonar su identidad humana profunda, sino de vivirla en el contexto nuevo de su país de acogida. Para que la integración sea posible y que una sociedad pluralista sea viable, es necesario desarrollar una base común de valores y de principios sin los cuales la cohesión social no se realizará nunca. Esta base común está constituida por los derechos y deberes ligados al ser humano como tal. Debe permitir las diferencias culturales que dividen, sino que enriquecen el patrimonio común.

Concretamente los inmigrantes no deberían ser relegados a los perímetros de las grandes ciudades o tienen el riesgo de constituir guetos y actitudes de hostilidad para su país de acogida.

13.- La sociedad pluralista es un verdadero desafío para la humanidad de hoy día, particularmente en Europa. Nuestra larga tradición cristiana nos enseña que el Evangelio de Cristo ha sido y continúa siendo capaz de reunir en un solo pueblo creyente a hombres y mujeres de cualquier proveniencia. El Espíritu de Pentecostés vivificante anima siempre nuestras Iglesias. Y nos viene a testimoniar que lo que une últimamente a los hombres es de orden espiritual. La Iglesia se considera como un peregrinaje en la tierra. En esta marcha hacia el reino definitivo, ella anticipa ya la unidad de la fe en la diversidad de culturas y de condiciones de la vida temporal.

14.- La Europa secular hunde sus raíces en nuestras tradiciones cristianas que le han procurado su visión universalista, su concepción de la dignidad de la persona y los principios de su moral. Cortarse de sus raíces, es ir a la deriva. El vacío interior expone sobre todo a los más jóvenes, a peores actividades. Repetimos con fuerza que la fe cristiana reúne en el hombre en todas las dimensiones de su ser personal y social. Ella expresa el doble mandamiento del amor de Dios y del prójimo, que es la clave de la aceptación mutua. El amor al prójimo es sin condición ni cálculo (Mateo 22,39). El diálogo de verdad entre personas de religión o de convicciones diferentes es la única salida en las situaciones de miedo y de exclusión mutua. El diálogo nos enseña a llegar a ser más humildes. En la confrontación con los otros descubrimos siempre riquezas insospechables de nuestra humanidad común. Somos felices de progresar así hacia un mejor conocimiento y un mayor amor de Aquel que por nosotros es la perfección de nuestra humanidad, Jesucristo nuestro Señor, “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6).

(Traducción del original Federico Isábal)

FOTOGRAFÍAS DEL FORUM:




martes, 7 de febrero de 2017

PRÓXIMAS ACTIVIDADES

VIERNES 17 DE FEBRERO

Año Cisneros 2017

JORNADA CISTERIANA DE ESTUDIOS LITÚRGICOS 

Cisneros es el gran reformador católico en España (Biblia Poliglota, cambio de vida en las órdenes religiosas, Liturgia como vida orante, etc.)
Él muere en 1517, una semana después del "episodio de las Tesis de Lutero".
Estamos, pues, celebrando su V centenario.
Es una Jornada litúrgica Cisneriana en Alcalá de Henares donde se conserva el sepulcro de este Venerable hombre de Dios que tanto hizo por la Iglesia de España, por la Biblia y por la liturgia.


Más información

Información sobre
la Jornada Litúrgica Cisneriana



SÁBADO 18 DE FEBRERO

ENCUENTRO INTERRELIGIOSO EN TORNO A LOS FOGONES

La Fundación Migra Studium y Casa Turca de Barcelona continúan su programa de Encuentros Interreligiosos en Torno a los Fogones.

En esta ocasión se celebrará un encuentro dedicado al budismo, y en concreto, a la tradición Zen Sōtō. La sesión tendrá lugar el sábado 18 de febrero a las 10'00 horas en la Fundació Migra Studium. (Ver la imagen inferior de este post).

Participará Jordi Hosan Miquel, Tenzo (cocinero) del Centre Zen Barcelona, quien preparará la Genmai, sopa de arroz y verduras perteneciente a la tradición budista Zen Sōtō europea de la línea del maestro Deshimaru. 

Los aspectos que se tratarán serán:
  • Preparación de la comida: la práctica del agradecimiento, la benevolencia, la generosidad y la atención justa. 
  • El acto de comer: ofrecimiento y recitación del Gyohatsu Nenju, el sutra de las comidas. 
  • Utilización del Oryoki: el bol del monje zen.
Los interesados en participar en esta interesante jornada, deben formalizar su inscripción, para ello enviar un correo electrónico a info@migrastudium.org

El precio de la sesión es de 15€ (alumnos/as y voluntarios, presentando acreditación, 10€). 

El número de plazas es limitado.




domingo, 5 de febrero de 2017

HEMOS CUMPLIDO 10 AÑOS


El EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO hemos cumplido 10 años de andadura, de existencia, de hermandad en definitiva, por tal motivo el Diario del AltoAragón, periódico líder de la prensa escrita en la provincia de Huesca nos ha hecho hoy domingo de la "luz y la sal", preciosa coincidencia, un super reportaje, os pasamos unas fotos. 
Estamos muy contentos.
(Si deseáis leer el artículo al completo nos lo podéis pedir a nuestro correo electrónico : equipoecumenicosabinnanigo@gmail.com 
y os pasaremos los pdf)







sábado, 4 de febrero de 2017

LA IGLESIA QUE SUFRE, IGLESIA MARTIRIAL: ECUMENISMO DE SANGRE

ESTUDIO BÍBLICO ECUMÉNICO
SABIÑÁNIGO

LA IGLESIA QUE SUFRE, IGLESIA MARTIRIAL: 
ECUMENISMO DE SANGRE


15 de Febrero. Miércoles. 20’00 horas
Tema: La Iglesia que sufre, Iglesia martirial: Ecumenismo de sangre
ponente: P. Angel Gutiérrez Anaya, misionero de la Consolata
Club Parroquial Cristo Rey
Sabiñánigo

La sesión de este Estudio Bíblico está dirigida a cualquier persona, creyente o no, la entrada es libre y gratuita El ponente se dirige a un público heterogéneo (católicos, protestantes, anglicanos u ortodoxos) o no creyentes. 

La dinámica a seguir será como en sesiones anteriores, constará de dos partes, una primera en la que se hará una presentación, explicación y estudio del tema. Y una segunda parte donde se abrirá un tiempo de diálogo y participación de los asistentes que lo deseen.

ENTRADA LIBRE

P. Angel Gutiérrez Anaya

Misionero de la Consolata. Iglesia católica romana.

Nacido en Palma de Mallorca en 1958 y criado en Málaga, donde conoció a los Misioneros en 1975. Al año siguiente entro en la congregación, en la comunidad de filósofos en Zaragoza. 

Hizo la filosofía en el CRETA. El noviciado en Valladolid y la teología en Madrid, en la facultad de Comillas. En 1982 fue destinado a Roma, para hacer la licenciatura en Misionología en la Universidad Gregoriana.

En 1983 fue ordenado sacerdote en Málaga. Y terminado los estudios de licenciatura, a principios de 1985 fue destinado a Brasil.

Hasta mediados del 95 vivió en Brasilia en un centro de aprendizaje de la lengua y la cultura para los misioneros católicos y de otras confesiones. 

Estuvo trabajando en varias ciudades, siempre en contacto con la formación de futuros misioneros, pero a la vez llevando una labor religiosa y social con inmigrantes europeos de diferentes confesiones, con los sin-tierras, con grupos indígenas, con niños de la calle y en trabajos parroquiales.

A finales de 1995 volvió a España por problemas de enfermedad. Aquí los médicos le diagnosticaron Esclerosis Múltiple.

En Zaragoza siempre ha estado trabajando en la Animación Misionera, Delegación de Misiones, Scam (servicio conjunto de animación misionera) e impartiendo clases en diferentes colegios.

En Madrid estuvo como formador de teólogos y de especialización de jóvenes futuros misioneros, Delegado de Misiones en la Vicaria VIII y dando ejercicios espirituales a grupos de jóvenes.

En la actualidad está en la comunidad de Zaragoza como animador misionero, Capellán del Monasterio de la Resurrección de las Canonesas del Sto Sepulcro, y de la Iglesia de S. Nicolás de Bari. Colabora con la Delegación de Misiones visitando colegios y Monasterios. Y es Vicepresidente de la CONFER Diocesana (Confederación de los religiosos-as de la diócesis).



La Iglesia que sufre, Iglesia martirial: 
Ecumenismo de sangre
 P. Angel Gutiérrez Anaya, misionero de la Consolata
15 de Febrero. Miércoles. 20’00 horas
Club Parroquial Cristo Rey
Sabiñánigo





viernes, 3 de febrero de 2017

DEL CONFLICTO A LA COMUNIÓN: 500 AÑOS DE LA REFORMA



XXIII Jornadas de Teología en Aragón 

Con el título de :
”Del conflicto a la comunión: 500 años de la Reforma”

Se celebran las XXIII Jornadas de Teología en Aragón organizadas por el C.R.E.T.A y el Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar", los días 16 y 17 de Febrero en La Casa de la Iglesia en Plaza de la Seo, 6. Zaragoza

PONENTES:
  • D. Miguel Anxo Pena González , Profesor de la Facultad de Teología de la UPSA
  • D. Juan Miguel Díaz Rodelas, Profesor de la Facultad de Teología de Valencia.
  • D. Ernesto J. Brotóns Tena, Profesor del CRETA
  • D. Manuel Reus Canals, Profesor de la Facultad de Teología de Deusto
  • D. Fernando Rodríguez Garrapucho, Profesor de la Facultad de Teología de la UPSA

PROGRAMA:


JUEVES 16 DE FEBRERO 
  • 9'30 horas: Acogida y reparto de documentación
  • 10'15 horas: Inauguración presidida por Mons. Vicente Jiménez Zamora, Arzobispo de Zaragoza.
  • 10'30 horas: Ponencia: "El contexto histórico en el que nace la Reforma ".D. Miguel Anxo Pena González, profesor de la Facultad de Teología de la UPSA.
  • 12'00 horas: Pausa
  • 12'30 horas: Ponencia: Rom 1, 17. “El justo vivirá por la fe”. D. Juan Miguel Díaz Rodelas, profesor de la Facultad de Teología de Valencia.
  • 16'30 horas: Presentación del libro: ""Transformándonos en Cristo. Por la escondida senda". D. José María Andreu Celma.
  • 17'30 horas: Mesa redonda: 500 años de la Reforma. Modera: Delegación Episcopal de Ecumenismo.
  • 19'00 horas: Pausa
  • 19'30 horas: Ponencia: "Martín Lutero o el drama de la fe". D. Ernesto J. Brotóns Tena, profesor del CRETA.
VIERNES 17 DE FEBRERO
  • 10'00 horas: Oración
  • 10'10 horas: Ponencia: "La Declaración conjunta luterano-católica sobre la justificación". D. Manuel Reus Canals, profesor de la Facultad de Teología de Deusto.
  • 11'30 horas: Pausa
  • 12'00 horas: Ponencia: "Cosechar los frutos. Actualidad del diálogo luterano-católico". D. Fernando Rodríguez Garrapucho, profesor de la Facultad de Teología de la UPSA.
  • 13'30 horas: Clausura de las Jornadas por Mons. D. Vicente Jiménez Zamora, Arzobispo de Zaragoza.

PRECIO:


El precio de las jornadas es de 35 € y para estudiantes de Teología: 15 €