Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 5 de agosto de 2021

ENCUENTRO CON ANA: VA DE LA VIDA

Va de la vida



por Ana Bou

Recogemos en esta entrada tres preciosas reflexiones de Ana Bou, hoy sobre la Vida

El eco de la vida

Seguro que ya muchos de vosotros/as estáis de vacaciones o con vistas a estarlo en breve y algunos puede que os decantéis por la naturaleza, y subiréis a una de esas maravillosas montañas donde se pueden divisar paisajes increíbles…

Me acuerdo cuando era niña, que en lo alto de una de esas montañas me encantaba gritar: ¡¡¡holaaaaaa!!! Y me respondía: ¡¡¡holaaaaaaa!!!. Mis padres me decían: Eso se llama “Eco” y así se me pasaban las horas y yo feliz de que eso que mis padres decían que era el “Eco”, me respondía… Pero con el paso del tiempo, me he dado cuenta y he asociado eso que a mí me decían que se llamaba “eco”, con la vida. Hoy ya no le llamo “eco” sino que le llamo “vida” ¿por qué? Porque se encarga de devolverte cualquier cosa que digas o hagas. Nuestra vida es un fiel reflejo de lo que somos. Aquello que sembramos hoy, es lo que recogeremos en un futuro, es como ese eco de la montaña.

Nunca es tarde para hacer la prueba. Grita en lo alto de una montaña y quizá el resultado nos llegue a sorprender para bien o para mal. A partir de ahí, quizá empecemos a comprender muchas de las actitudes que los demás tienen con nosotros y que antes nos había costado entender…

La vida siempre deja una estela

Seguro que en más de una ocasión habéis cogido ese álbum de fotos que todos guardamos como un tesoro, y nos hemos puesto a recordar aquellos años de nuestra infancia con añoranza o alegría. Después, nos miramos al espejo, ese que nunca nos miente y descubrimos esas huellas en nuestro rostro, esa arruga que ayer no teníamos recordándonos el paso de la vida…

Sin embargo, vivimos en una sociedad de “imagen” en la que sólo importa el exterior. Es como si nos tuviéramos que vender constantemente y enseñar al otro lo que quiere ver, y no lo que soy….

Si por un momento os paráis, seguro que recordaréis personas que han pasado por vuestra vida y que os han marcado de una manera especial. Aquellas que nos han dejado una huella, de las de verdad, de las que no se borran. Personalmente tengo que decir que he tenido la suerte de encontrarme con algunas que me han conformado en parte como persona, como lo que soy y siento. Sin embargo, nuestro jóvenes y no tan jóvenes, se empeñan en vivir en un mundo idílico…, tantos “me gustas”, mejor eres… según las redes sociales; pero hay que saber implicarse y complicarse la vida aun sabiendo que eso te va a marcar para bien o para mal, porque la implicación nunca deja indiferente, a veces hiere; pero lo que está claro es que, si no lo hacemos, no seremos capaces de vivir “de verdad”. Sabemos que las heridas se curan, pero también dejan cicatriz y eso es algo con lo que posiblemente convivamos gran parte de nuestra vida; pero también lo hacen esas pequeñas arrugas que cuando nos miramos al espejo nos recuerdan esas huellas… Aun así, creo que merece la pena ser capaces de vivir con lo que significa, sabiendo que tropezar también forma parte de la vida…

Volvamos a nuestro álbum y a partir de ahí, dejemos hablar al corazón…

Aprender a dar vida

Esta semana quiero compartir con vosotros una de esas experiencias que tocan el corazón. Se trata de una persona con la que me une una amistad de tiempo y que estos días ha perdido lo más grande que tenemos: una madre.

Me decía que le costaba entender su marcha con solo 65 años, a pesar de pasar una gran parte de su vida sufriendo. En estos momentos de dolor y de no entender, las preguntas se le agolpan, la mayoría o gran parte sin respuesta, y una de ellas era la que seguro que habréis oído más de una vez: ¿por qué a mí, dónde está Dios, por qué no le ha ayudado?... Es difícil consolar y entender en momentos como estos. Cuantas veces le habremos echado la culpa a Él… y es natural, e incluso comprensible cuando estamos en el momento más álgido de la tempestad, pero lo principal es que llegue la calma, o peor es cuando no llega…

Yo siempre he pensado que Dios, por ser Dios, respeta nuestra libertad. ¡imaginaos que fuera un mago e hiciera magia con cada situación indeseable que podamos vivir en nuestras vidas! ¿Qué dios sería ese?... Creo que ese respeto hacia el ser humano no significa indiferencia, o lejanía hacia lo que vivimos. Él no es el causante, ni siquiera lo provoca, quizá sean otros o el mismo sistema en el que vivimos, sin embargo, sí es el compañero que acompaña, que nos ayuda a recorrer el camino, que nos tiende su mano para hacerlo, y lo hace de manera discreta, pero también real, a través de otros y a la vez, invitándonos a hacer lo mismo que hace Él con nosotros, hacerlo nosotros con los demás; pero eso sí, recorrerlo, tenemos que hacerlo cada uno…

Difícil tarea, pero siempre tenemos en quien apoyarnos para dar lo mejor de nosotros…

FUENTE:
Ana Bou
Un minuto para el encuentro
https://www.religiondigital.org/


AGENDA – PRÓXIMOS ACTOS

5 agosto 2021
Curso de Diálogo Interreligioso
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5 agosto 2021 – 19’00 horas
Diplomatura en Diversidad religiosa, Espacio público e Interculturalidad
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6 agosto 2021 – 8’30 horas
Curso Judíos y Cristianos leemos la Biblia
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9 agosto 2021 – 18’00 horas
Conversatorio Grupo Gimpel
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12 agosto 2021
Día Internacional Ecuménico de la Juventud
MUNDIAL
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22 - 31 agosto 2021
Peregrinea 2021
CAMINO LEBANIEGO

23 agosto 2021 – 18’00 horas
Conversatorio Grupo Gimpel
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29 agosto 2021
Jornada de Oración por los cristianos mártires y perseguidos
ARGENTINA

24 - 26 noviembre 2021
XIX Simposio Teología Histórica: "Ut unun sint"
VALENCIA





1 comentario:

  1. Qué ricura de riqueza, los comentarios de Ana Bou, que dulzura, me sirven, me gustan. GRACIAS ANA

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