Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

martes, 18 de febrero de 2020

TEXTO BÍBLICO COMENTADO DESDE TAIZÉ

Os he dado ejemplo
Juan 13, 1-7


Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara, sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se quitó el manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Después echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba ceñida. Llegó, pues, a Simón Pedro, el cual le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?» Jesús respondió: «Lo que yo hago no lo entiendes ahora, más tarde lo entenderás». (Juan 13, 1-7)

En el pasaje del lavatorio de pies, Juan retoma así un concepto básico de la tradición religiosa del Antiguo Testamento, así como del mundo de las religiones en general.

Para que un ser humano pueda situarse ante Dios, estar en comunión con Dios, debe ser puro. Por ello, las religiones han creado sistemas de “purificación” que se estipula permiten a los seres humanos estar con Dios.

Sin embargo, Jesús cambia de manera fundamental este concepto de pureza. En Mateo 5, 8 Jesús dice: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios”. Porque la pureza de Jesús no tiene nada que ver con los actos rituales. Tiene que ver con el corazón y con lo que dejamos entrar en nuestro corazón.

Y surge entonces la pregunta: ¿cómo nos volvemos limpios de corazón? ¿Significa que reemplacemos el acto ritual de purificación por la moralidad? ¿Debemos ver el mensaje de Jesús simplemente como una enseñanza moral?

Al comienzo del Evangelio de Juan, Juan nos dice que Jesús es la palabra de Dios que se ha hecho carne. A través de Jesús entendemos el amor y la compasión de Dios hacia nosotros. Este amor no es solo hacia ciertos aspectos de nuestra existencia humana, sino que incluye nuestro ser físico y espiritual. Jesús es el sí de Dios a todo lo que existe.

En Juan 15, 3 Jesús dice: “Vosotros ya estáis limpios por la Palabra que os he dicho”. Es la Palabra de Dios la que entra en nosotros y transforma nuestro pensamiento y nuestra voluntad, en resumen nuestro “corazón”. De este modo abre nuestro corazón, que se convierte así en un corazón que ve. ¿Estamos listos para recibir la palabra de Jesús en nuestra vida? ¿Estamos listos para creer en esta buena noticia?

Sigue siendo misterioso que a veces nos resulte difícil dejarnos amar. A veces no nos sentimos dignos. No podemos aceptar las palabras que nos ofrecen curación. Esto se ve en el lavatorio de los pies. Lavar los pies es un acto muy íntimo. En la Biblia, los pies eran vistos como la parte más vulnerable del cuerpo. No siempre es fácil revelar donde somos vulnerables, donde nos culpamos y nos acusamos a nosotros mismos. Creemos que podemos manejar todo solos. Pero si mantenemos nuestra debilidad y nuestra culpa en algún lugar oculto dentro de nosotros, nos envenenarán desde dentro.

Y por ello, porque somos débiles y porque a veces es difícil para nosotros tener fe en Dios, Jesús nos invita a que le mostremos nuestros pies sucios, a que le hablemos sobre nuestras dificultades. Y nos invita a lavarnos los pies los unos a los otros. Para ayudarnos unos a otros.

Hacer lo que hizo Jesús, lavarnos los pies los unos a los otros, no debe verse como una orden moral. Es más bien la consecuencia de la dinámica interna que proviene del don que Dios nos ha dado. Es este don de fe y de amor lo que transforma nuestro ser. Pablo expresa esto cuando dice en Gálatas 2, 20: “Y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí”.

Hacemos el bien a los demás no porque tengamos que hacerlo, sino porque eso es lo que somos. ¡Dejar que la palabra de Cristo se fortalezca en nosotros puede llevarnos muy lejos! En Juan 14, 12, Jesús dice: “Quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores”.

Sin embargo, también es cierto que solo si acogemos la palabra sanadora siempre nueva de Jesús, y dejamos que nuestros pies sean lavados por Jesús una y otra vez, aprenderemos a hacer con Él, por los demás, lo que Él ha hecho por nosotros.

¿Qué significa para mí ponerme al servicio de los demás?

¿Qué podría expresar el gesto de Jesús acerca de Dios?

Comunidad de Taizé


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domingo, 16 de febrero de 2020

EL SENTIDO RELIGIOSO


Restauración del sentido religioso

por Luigi Giussani


Dediqué dos congresos, en noviembre y diciembre de 1997, en el Agustinianum de Roma y en el Auditórium Dag Hammarskjold de la ONU en Nueva York, al Sentido religioso y el Hombre moderno [1], así como un simposium en la Universidad Georgetown de Washington, en septiembre de 1998 [2], y otro en la Sede Unesco de París en enero de 1999, con motivo de la publicación en francés de La conciencia religiosa en el hombre moderno, con la participación del filósofo Remi Brague y de monseñor Angelo Scola [3].

Fueron momentos significativos que propusieron al público internacional la densidad de un pensamiento que se impone por su riqueza conceptual, y por sus profundos valores pedagógicos y educativos. De este pensamiento, será la temática del sentido religioso la que ahora me ocupará, dentro de la reflexión católica contemporánea y en un espacio autónomo y original.

a) Confusión actual

La mentalidad moderna confunde sentido religioso y fe [4], y por ello hay que distinguir claramente entre el ámbito religioso propio de la naturaleza del ser humano, y el ámbito de la fe determinado por la gracia sobrenatural. De hecho, para el cardenal Montini, posteriormente Pablo VI, “toda la historia de las religiones demuestra la incansable tendencia, muchas veces humilde y sublime, otras tantas fantástica e innoble, del alma humana hacia lo divino, debiéndose por ello afirmar que el sentido religioso no es criterio de verdad: es una necesidad de verdad”.

La fe, considerada como mera expresión de la dinámica religiosa, pierde su carácter de criterio y de libertad, de adherencia a un acontecimiento presente en la historia. Con lenguaje técnico podríamos decir que la reflexión teológica actual tiende a identificar la antropología teológica con la filosofía de la religión [5]. La filosofía, considerada como cristiana por naturaleza [6], se vuelve así teología fundamental, la cual, a su vez, asume el aspecto de cristología trascendental.

En efecto, en el hombre, naturaliter christianus, el a priori del espíritu lo da lo existencial sobrenatural, lo da la Idea Christi, presupuesto inconsciente que anticipa idealmente el contenido de la Revelación. La fe en el Cristo histórico se convierte así en la prolongación de la Idea Christi, presente en el ánimo religioso, y desde siempre orientado cristológicamente. Pero este ontologismo cristológico que unifica sentido religioso y fe, humano y cristiano, natural y sobrenatural, vacía de toda novedad radical el hecho histórico de la Revelación. La consecuencia, como había visto Hans Urs von Balthasar, es la imposición de un “método que sobrenaturaliza en bloque toda realidad mundana y que induce a hablar siempre de teología, mientras que lo que simplemente se esperaba era una filosofía” [7].

Esta no distinción, por la que se esfuma tanto la noción de razón como la de la fe, rechaza toda mezcla híbrida de niveles. Puntualizar esto, con una referencia directa a la categoría de sentido religioso, requiere que vayamos, aunque sintéticamente, a las fuentes de su pensamiento.

b) Verdadero sentido religioso.

La elección de la fórmula sentido religioso se apoyó históricamente en una Carta Pastoral del entonces monseñor Montini a la diócesis de Milán, durante la Cuaresma de 1957. En ella se definía el sentido religioso como “síntesis del espíritu” [8]. En su Carta Pastoral, el futuro papa Pablo VI escribía que “el hombre moderno va perdiendo el sentido religioso” [9].

Con esta categoría no se entendía la interpretación inmanentista que daba el modernismo, según la cual la dimensión religiosa “nace de las penumbras de la subconsciencia, casi como una necesidad de lo divino que va volviéndose consciente y combinándose con datos históricos y sensibles, para afirmarse como fe y religión” [10]. Una lectura que derivaba del protestantismo liberal del siglo XIX, justamente condenada según el autor, por la encíclica Pascendi. Para Montini “el sentido religioso es una actitud natural del ser humano para percibir una relación nuestra con la divinidad” [11].

Siguiendo a Tomás de Aquino, esta actitud pertenece a “las innatas aspiraciones (vires appetitivae) del hombre, sometidas al imperio de la razón, pero que se orientan instintivamente hacia Dios, casi guiadas por un poder superior (II, II, 68, 4)[12]. Así determinado, el sentido religioso resulta ser “como la apertura del hombre hacia Dios, la inclinación del hombre hacia su principio y hacia su último destino; la percepción imprecisa, que aparece intuitivamente en la conciencia, del propio ser dependiente y responsable; la postura sin forma y natural del alma acerca de su arcana relación con el Ser supremo; el innato gesto de la naturaleza humana en actitud de adoración y de súplica; la exigencia del espíritu hacia un Infinito personal, como el ojo hacia la luz, la flor hacia el sol” [13].

Según Montini “esta primigenia dirección del hombre deriva de su intrínseca y esencial estructura” [14]. El sentido religioso pertenece, pues, a la dimensión natural del hombre, constituye el fondo de su ser criatura. Refiriéndose a tres exponentes de la escuela neotomista (Spiazzi, Maritain y Garrigou-Lagrange) este sentido religioso es anterior al razonamiento, y saca de la realidad su razón de ser [15]. Más concretamente se trata de un conocimiento pre-filosófico que es virtualmente metafísico” [16].

En un examen atento, esta inmediata percepción religiosa revela un implícito y rapidísimo razonamiento que nos lleva de nuevo a las vías que conducen a la certeza de la existencia de Dios [17]. Algunos maestros dignos de crédito clasifican el sentido religioso en el sentido común, y demuestran que es la reserva de las certezas primordiales y fundamentales, propias de la razón natural espontánea, que posee la intuición de los primeros principios y que tiene en el ser su objeto formal [18].

Sin entrar en el detalles de las interpretaciones, Montini observa, a modo de conclusión, que el sentido religioso puede definirse como “orientación instintiva, consciente, racional y moral, tanto natural como sobrenatural, de la vida humana hacia Dios” [19]. Es una innata y honesta disposición al encuentro con Dios [20], sobre el que se ejercita, con soberana libertad, la gracia sobrenatural. Para Montini “el sentido religioso es una síntesis del espíritu, al recibir la palabra divina y empeñar con la mente al resto de facultades, volviéndose así sentido de presencia y comunión, y haciendo que la palabra divina no se reciba sólo pasivamente, sino como un caluroso acto de vida” [21].

Para el arzobispo de Milán, pues, el sentido religioso se presenta como la “condición subjetiva” que hace que la fe sea viva y no formal. Y yo creo que la cuestión religiosa contemporánea ha de estudiarse y resolverse principalmente a ese nivel, el del sentido religioso. Porque si faltase, ¿qué valdría nuestra religión exterior? En mi opinión, este es un punto capital para la época en que vivimos, y por eso llamo la atención sobre el sentido religioso, porque si bien aún no es religión, constituye su base subjetiva, sin la cual la religión seguiría siendo meramente exterior, formalista, inactiva y frágil, o incluso desaparecer [22].

c) Restauración del Sentido religioso.

Hace falta, pues, una restauración del sentido religioso [23]. Lo que quiere decir, ante todo, una rehabilitación racional del sentido religioso. Debemos comprender que este sentido no es sólo parte natural y espontánea del hombre, sino también legítima de la psicología humana, necesaria y hermosísima.

En efecto, se ha confundido demasiado a este sentido con las formas inferiores del espíritu, y se le ha etiquetado de imperfecto, infantil,sentimental, ingenuo y supersticioso. Pero yo digo que hay que darle el lugar y la función que le corresponde [24]. Esto es posible en la medida en que su forma primitiva (o instintiva), se integra en el desarrollo armónico de las facultades superiores (la inteligencia y la voluntad) [25]. Es verdad que, por su cuenta, el impulso inicial del sentido religioso puede llevar a no pocas desviaciones, a manifestaciones caprichosas y supersticiosas, y a un pietismo deplorable y peligroso [26]. Pero según Montini “toda la historia de las religiones demuestra las incansables tendencias, muchas veces humildes y sublimes, fantásticas o innobles, del alma humana hacia lo divino; y eso al final no quedará estéril, pues Dios mismo, en su infinita sabiduría y bondad, sabrá tomar de nuevo la iniciativa de la revelación, e ir instaurando la verdadera religión” [27]. Una verdadera religión que entonces habrá cumplido las expectativas religiosas del corazón y, al mismo tiempo, la habrá liberado de todo lo inadecuado e impropio que pueda llevar consigo. Debemos, pues, en este sentido, caer en la cuenta de que el sentido religioso no es un criterio de verdad, pero sí es una necesidad de verdad [28].

El sentido religioso es, pues, algo con lo que venimos a la existencia, es parte integrante de los dones de nuestro ser, es un elemento de la misma estructura de la naturaleza humana [29]. Y como el resto de las capacidades humanas, no se puede traducir en acto por sí misma, sino que debe ser provocada e impulsada, para ponerse en acción [30]. El sentido religioso no se pone en movimiento espontáneamente, pues no es un sueño o un sentimiento difuso. Esto es lo que hoy defienden los modernistas, al interpretar la religiosidad como mera impresionabilidad particular de ciertos individuos, llena de temores y deseos, y sin correspondencia alguna con la realidad [31].

Por otra parte, la incitación que pone en movimiento el sentido religioso no viene hecha directamente por Dios, como pretenden los llamados ontologistas, y como si el espíritu humano intuyera continuamente a Dios, aunque fuese de forma confusa [32]. De acuerdo con la tradición tomista, el impulso que pone en movimiento el sentido religioso viene de Dios a través de la realidad creada, y no per se. Por tanto, Dios actualiza la vocación original continuamente por medio del mundo [33].

La realidad creada ha sido presentada por Dios como un Logos, como una Palabra o revelación natural que Él ha ido desvelando conceptualmente a través de los siglos (bajo existencia de una creación, bajo percepción del orden como Providencia, bajo el descubrimiento de una conciencia del bien y del mal...). Y todo eso a conducido a Dios. El mundo es, por tanto, un signo que revela a Dios.

Ahora bien, todo signo debe ser interpretado, y aquí entra en juego la aventura de la libertad, y el riesgo constante de la idolatría. Una interpretación en la que hay que dar tiempo al individuo a madurar, según explicaba Tomás de Aquino en su Summa Theologica (I, 1,1), y en la que yo acabo invitando a todos a reflexionar: ¿cómo encontrar a ese Jesucristo que, hace 2000 años, caminaba por Galilea y Judea? [34]. Yo creo que hay que interpretar los signos del mundo a través de la presencia actual de Cristo, y ayudar a interpretarlos mediante métodos de comunicación que actualicen esta presencia.

d) Contenido del Sentido religioso.

Invito a todos a leer el Canto nocturno de un pastor errante de Asia, de Giacommo Leopardi y su inquieto preguntar bajo un cielo aparentemente mudo. Pues el sentido religioso se halla exactamente a ese nivel de estas preguntas, tales como ¿cuál es el sentido de la existencia?, ¿cuál es el significado de la realidad?, ¿por qué merece la pena vivir?

El contenido del sentido religioso coincide con esas preguntas, y con cualquier respuesta a dichas preguntas [35]. Aunque no tengan valor teórico y filosófico, hay que formular interrogantes que no puedan evitarse, para todo tipo de situación humana. Y paulatinamente irá adquiriendo nuestra naturaleza, nuestros razonamientos y nuestra conciencia, un sentido religioso [36]. Dejará así de existir el ateísmo, y podremos pasar al siguiente obstáculo de la idolatría [37].

Para solventar el problema de la idolatría, no hay que salirse nunca del concepto de realidad, la vía o camino adecuado para encaminar religiosamente este tipo de apetito natural humano, según expresaba el propio Montini. Un concepto de realidad que implica tratar con realismo el proceso religioso de las personas, y seguir el camino del objeto al sujeto, según explicaba la tradición tomista.

En este sentido, la intuición primera del hombre es el asombro, ante lo dado y ante el yo como parte del todo existente. Primero te impresionas, y luego te das cuenta de la instancia religiosa que mueve tu yo en todo eso, mediante la autorreflexión y a partir de los actos que te ponen en relación con el mundo [38]. Se trata, también en este caso, de un principio fundamental de gnoseología tomista, por el que el alma no tiene una comprensión tética e inmediata de sí misma, y sólo en el yo-en-acción puede llegar al conocimiento de sí misma [39].

El encuentro con lo real permite realizar las inclinaciones naturales delas personas, e ir descubriendo la dimensión inmanente de la estructura originaria de la persona [40]. Hay que animar a las personas a tener una experiencia que los enfrente con el todo, y a que después de eso comparen todas las propuestas del mundo actual, confrontando todo lo que existe [41]. Así llegarán a las evidencias más originarias (felicidad, verdad, compasión...), y se convencerán de que dependen de ellas. Habrá saltado en ellos la chispa que los pondrá en marcha, y estarán dispuestos a seguir la dinámica de la revelación paulatina de Dios [42] Esta scintilla animae no será el “divino-en-nosotros” de los neoplatónicos, ni la “idea Christi”, de la compleja teología trinitaria. Pero sí será una impronta interior, un rostro interior y un corazón interior que empezará a albergar experiencias elementales [43]. De este modo se habrá creado en el alma humana un corazón que empezará a ser sede del espíritu original de la persona. Se habrá creado un yo inquieto en la conciencia de las personas, se habrácreado una razón que querrá comprender el total de la creación, y que sabráque en este mundo sólo encontrará soluciones parciales.

Y, por último, se habrá creado una dinámica personal que llevará a las personas a buscar la otra parte del yo que le falta, a ese alguien que comprenda su corazón. Esa huella marcada en él será interior y objetiva, e irá buscando de forma real (y no ideal, ni ideológica) todo aquello que le falta a su espíritu. Irá descubriendo la relación existente entre lo natural y lo sobrenatural, y antes o después se topará con el acontecimiento cristiano, comprendiendo entonces perfectamente lo que significa aquel “yo soy” con el que vino a contestar nuestras inquietudes el mismo Jesucristo.

Sin este proceso de restauración del sentido religioso, y sin esta vuelta a las raíces espirituales, Jesucristo no significará nada para la gente [44] y no será una respuesta para sus vidas, pues una respuesta a una pregunta que no se
plantea, no es una respuesta.

Luigi Giussani, licenciado en Teología

NOTAS:
[1] cf. GIUSSANI, L; “Textos de las relaciones”, en Litterae Communionis, I (1998).
[2] cf. GIUSSANI, L; “Reportaje del encuentro”, en Litterae Communionis, IX (1998), pp. 34-37; “Las relaciones del cardenal Stafford” y “Relaciones de Schindler”, en Il Nuovo Areopago, III (1998), p. 37-52 y 15-36.
[3] cf. GIUSSANI, L; “Realtá, ragione e fede nel pensiero”, en Litterae Communionis, III (1999).
[4] cf. PRADES, J; Generare tracce nella storia del mondo, Milán 1998, p. 20.
[5] cf. RAHNER, K; Hörer des Wortes, Munich 1963, p. 216.
[6] cf. RAHNER, K., op.cit, p. 224.
[7] cf. VON BALTHASAR, U.H; Rechenschaft 1965, Einsieldeln 1965, p. 14.
[8] cf. SICARI, A; “Entrevista a Luigi Giussani”, en Communio, XCVIII (1988), p. 186 y ss.
[9] cf. MONTINI, G.B; “Sul senso religioso”, ed. Archidiócesis de Milán, Milán 1957, p. 2.
[10] cf. MONTINI, G.B., op.cit, p. 3.
[11] cf. Ibid, p. 3. 
[12] cf. Ibid, p. 4. 
[13] cf. Ibid, p. 4. 
[14] cf. Ibid, p. 4. 
[15] cf. Ibid, p. 5. 
[16] cf. Ibid, p. 5. 
[17] cf. Ibid, p. 5. 
[18] cf. Ibid, p. 5. 
[19] cf. Ibid, p.5. 
[20] cf. Ibid, p. 6. 
[21] cf. Ibid, p. 7. 
[22] cf. Ibid, p. 7. 
[23] cf. Ibid, p. 11.
[24] cf. Ibid, p. 11. 
[25] cf. Ibid, p. 14. 
[26] cf. Ibid, p. 14. 
[27] cf. Ibid, p. 14.
[28] cf. Ibid, p. 15.
[29] cf. GIUSSANI, L; Il senso religioso, ed. Rizzoli, Milán 1968, p. 4.
[30] cf. GIUSSANI, L., op.cit, p. 5.
[31] cf. Ibid, p. 6. 
[32] cf. Ibid, p. 7. 
[33] cf. Ibid, p. 8. 
[34] cf. Ibid, p. 9.
[35] cf.Ibid, p. 16. 
[36] cf. Ibid, p. 17. 
[37] cf. Ibid, p, 17. 
[38] cf. Ibid, p. 19. 
[39] cf.Ibid, p 51. 
[40] cf. Ibid, p. 17. 
[41] cf. Ibid, p, 17. 
[42] cf. Ibid, p. 18. 
[43] cf.Ibid, p. 19. 
[44] cf.
(Fichas de reflexión. Editorial Mercaba. Murcia).

PUBLICADO EN
REVISTA HOREB EKUMENE
ISSN 2605 - 3691 - Febrero 2020- Año III - No 17
Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld

Luigi Giussani (Desio 15/10/1922 – Milán 22/02/2005), fue un sacerdote italiano, fundador del movimiento eclesial Comunón y Libeación. 

Muy joven, el 2 octubre de 1933 entró en el seminario diocesano de Séveso, y posteriormente realizó sus estudios en la Facultad de Teología de Venegono. En este mismo sitio después ejercería varios años como profesor. Entre 1964 y 1990 enseñó teología introductoria en la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán. 

Luigi Giussani, el fundador del movimiento católico "Comunión y Liberación", falleció en Milán, la madrugada del 22 de febrero de 2005, a los 82 años, a causa de una insuficiencia coronaria y renal. 'Don Giussani', como se le conocía en Italia, era considerado uno de los principales exponentes del catolicismo contemporáneo en Italia y en Europa. 

El 22 de febrero de 2012, en el séptimo aniversario del "dies natalis" de Don Giussani, el presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, el sacerdote español don Julián Carrón, solicita formalente la apertura de la fase diocesana de la causa de beatificación de Don Giussani al Cardenal Arzobispo de Milán, Mons. Angelo Scola 

Obras de Luigi Giussani 
De la utopía a la presencia. 
El Sentido Religioso. 
Los orígenes de la pretensión cristiana. 
Por qué la Iglesia. 
Curso Básico de Cristianismo. 
El camino a la verdad es una experiencia. 
La Fraternidad de Comunión y Liberación. 
Educar es un riesgo. Apuntes para un método educativo verdadero. 
El yo, el poder, las obras. 
¿Se puede vivir así? Un acercamiento extraño a la experiencia cristiana. 
El milagro de la hospitalidad. 
Mis lecturas. 
El atractivo de Jesucristo. 
¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?.



sábado, 15 de febrero de 2020

"EL AMOR ABRE EL CAMINO AL CAMBIO"


"El amor abre el camino al cambio", Rev. Dr Olav Fykse Tveit Secretario general del Consejo Mundial de Iglesias 

Hablando en Bergen, Noruega, en una conferencia internacional sobre Sostenibilidad y Clima en Religión organizada por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Noruega Occidental, la Iglesia de Noruega y el Consejo de Comunidades Religiosas y de Vida en Noruega, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit ofreció reflexiones sobre “¿Qué tiene que ver el amor con eso? Justicia climática y cuidado de la tierra ".

También reflexionó sobre el tema, "El amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y la unidad", para la próxima 11ª Asamblea del CMI en Karlsruhe, Alemania, que se celebrará en septiembre de 2021.

No hay duda de que la vida está amenazada, señaló Tveit. "Puede ser destruido en segundos por el infierno de una guerra nuclear", dijo. "Está siendo destruido lentamente, pero constantemente por el cambio climático y una dramática pérdida de biodiversidad".

Al reflexionar sobre la situación, Tveit señaló que somos la primera generación expuesta a la crisis climática y la última que puede tomar medidas efectivas para limitar la inminente catástrofe. "No vamos a perder este momento!" él instó. "Al analizar la situación a la que nos enfrentamos, podemos ver cómo la gente está asustada".

Y ese miedo se usa con fines políticos, dijo Tveit. "Los populistas despiertan el miedo al 'otro' (xenofobia), a menudo dirigido contra refugiados y migrantes", dijo. "Su objetivo es obtener la mayoría de los votos, pescando en el centro y en el ala derecha del espectro político".

Los intereses de los grupos dominantes están protegidos de esta manera, dijo. "En el pasado y en el presente, tales estrategias desvían la atención de las amenazas reales a la vida", dijo Tveit. "Sirven a quienes se resisten a cualquier cambio, defendiendo su propio poder, privilegios y ganancias".

Pero la gracia abre la posibilidad de conversión y transformación hacia la vida, concluyó Tveit. "Grace abre el camino al cambio", dijo. "En el poder de la gracia, podemos hacer lo correcto y lo que se necesita".

DISCURSO COMPLETO DEL SECRETARIO GENERAL DEL CMI EN LA CONFERENCIA DE BERGEN

Rev. Dr. Olav Fykse Tveit: "¿Qué tiene que ver el amor con esto? Justicia climática y cuidado de la Tierra"

Discurso del Secretario General del CMI, Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, en una conferencia internacional sobre sostenibilidad y clima en la religión en Bergen, Noruega, organizada por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Noruega Occidental, la Iglesia de Noruega y el Consejo de Comunidades Religiosas y de Vida. en Noruega.

El amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y la unidad
(Tema de la undécima asamblea del CMI 2021 en Karlsruhe / Alemania)

1. Kairos - crisis y oportunidad

Kairofobia: esta palabra me parece fascinante. La psicología describe como kairofobia el miedo profundamente arraigado de tomar decisiones y, por lo tanto, la incapacidad de aprovechar el momento para el cambio necesario en el momento adecuado. Fobos es la palabra griega para miedo. Kairos se refiere al momento de decisión contrario a Chronos, el tiempo que progresa constantemente. Kairos a veces se dibuja como una persona con un mechón de cabello que cuelga sobre su rostro y ningún cabello en la parte posterior de su cabeza. El cabello puede agarrarlo fácilmente cuando viene, pero es demasiado tarde y la oportunidad de atraparlo se pierde cuando pasa.

Kairos significa ambos, oportunidad y crisis. Algo nuevo es posible cuando se aprovecha el momento; si se pierde, queda un sentimiento de miedo y fracaso. La vida está amenazada. Puede ser destruido en segundos por el infierno de una guerra nuclear. Está siendo destruido lentamente, pero constantemente por el cambio climático y una dramática pérdida de biodiversidad. Esta es nuestra situación. Somos la primera generación expuesta a la crisis climática y la última que puede tomar medidas efectivas para limitar la inminente catástrofe. ¡No perderemos este momento!

Analizando la situación que enfrentamos, podemos ver cómo la gente está asustada. El miedo se usa con fines políticos. Los populistas despiertan el miedo al "otro" (xenofobia), a menudo dirigido contra refugiados y migrantes. Su objetivo es obtener la mayoría de los votos, pescando en el centro y en el ala derecha del espectro político. La política autoritaria y un sentido erróneo de seguridad se venden como panacea. De hecho, sin embargo, los intereses de los grupos dominantes están protegidos de esta manera. En el pasado y en el presente, tales estrategias desvían la atención de las amenazas reales a la vida. Sirven a quienes se resisten a cualquier cambio, defendiendo su propio poder, privilegios y ganancias.

Algunos en las industrias mineras, los grandes productores de petróleo o automóviles y los políticos cuya base depende de su apoyo, han actuado y actúan como si las crisis climáticas pudieran ser ignoradas, aunque algunos de ellos sabían y de hecho saben lo que viene de ellos. investigadores Algunos incluso financiaron a los escépticos climáticos en la negación de los hechos, en el sentido de que la confusión y el miedo paralizarían a las personas y bloquearían el cambio.

2. Amor: el antídoto contra la desesperación y el odio.

La pobreza, la desigualdad masiva, la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la guerra son las verdaderas amenazas para el futuro de la vida en el planeta tierra. También son las causas profundas del creciente número de refugiados y migrantes. A través de mi trabajo con el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y las iglesias de todo el mundo, he aprendido que podemos contrarrestar el miedo y la parálisis cuando participamos juntos en una acción transformadora porque confiamos en las fuentes de nuestra fe cristiana y somos fieles a nuestro llamado como discípulos de Cristo

El CMI ha abordado, por ejemplo, las crisis climáticas durante más de treinta años. Las delegaciones del CMI elevaron la voz de las iglesias en todas las Conferencias de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Hemos superado parte del antropocentrismo de la teología en el pasado. Hemos visto que la tierra es el hogar común para todas las criaturas vivientes, que viven en diferentes espacios o hábitats, pero todos unidos entre sí en una red de relaciones vitales. Hemos recuperado una comprensión más profunda de la unidad de la creación de Dios y la necesidad de cuidar tanto a las personas como a la tierra, reinterpretando el testimonio de la Biblia y aprendiendo de la iglesia primitiva y la fe apostólica de la Santísima Trinidad. Hemos recurrido a la razón y al mejor conocimiento de los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Hemos compartido las historias de muchas de nuestras hermanas y hermanos en diferentes partes del mundo que ya son víctimas de las crisis climáticas, aquellos en el Pacífico que tienen que reubicarse porque sus aldeas se están ahogando en el mar o los agricultores en los trópicos y las regiones subtropicales que están sufriendo fuertes sequías por un lado y lluvias torrenciales por el otro. Hemos apoyado muchas peregrinaciones de justicia climática, especialmente en 2015, el año de la COP 21 en París.

Al igual que el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, el Papa Francisco y muchos otros líderes de la iglesia, hemos subrayado que el cambio climático es indicativo de una profunda crisis moral y espiritual de nuestros tiempos que nos mantiene como rehenes de un camino insostenible de crecimiento económico y una feroz competencia entre los principales poderes geopolíticos. La crisis seguramente requiere acciones técnicas, económicas y políticas para el cambio, pero en el fondo es una crisis de valores morales. Lo que falta desesperadamente en algunos círculos es la solidaridad y el amor por todos los seres humanos y toda la vida en el planeta tierra, como una plataforma para algo más que nuestros sueños, pero la política real para prevenir y manejar la crisis. Me alienta ver que muchos políticos y líderes de otros sectores de la sociedad, particularmente en la industria, las finanzas y los negocios, En los últimos años han tenido en cuenta su propia vulnerabilidad humana al ejercer su liderazgo. Bueno, tienen que hacerlo, o ven que el desarrollo con fines de lucro y poder se basará en el "cambio verde", pero muchos de ellos también han desarrollado una actitud genuina de cuidado hacia sus semejantes, ahora y en el futuro.

El amor es emocional, personal. Pero el amor también es lo que hacemos, lo que no hacemos y lo que hacemos juntos. El amor por la vida da a las personas energía y esperanza. Es el antídoto contra el miedo y la desesperación. El movimiento ecuménico es, en el mejor de los casos, un movimiento de resistencia contra el miedo y un movimiento de esperanza y cuidado responsable para las personas y la tierra. Es un movimiento construido sobre el amor del Dios Triuno como origen y destino final de toda la vida. Exploremos más a fondo esta conexión de amor con la naturaleza en nuestra fe cristiana.

3. Amor en el corazón de la fe cristiana.

Algunos de los versos más bellos de la Biblia dan gloria al amor de Dios que motiva la creación, la venida de Cristo para reconciliar al mundo con Dios, y finalmente la promesa de una vida nueva para todos y cada uno siendo uno en Cristo. El Evangelio de San Juan - capítulo 3 versículo 16 - lo dice claramente: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su único Hijo". El apóstol Pablo confirma en Romanos 8:38 y 39 "Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los gobernantes, ni las cosas presentes, ni las cosas por venir, ni los poderes, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra cosa en toda la creación, podremos separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor ".

El amor de Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, está en el origen de este mundo y de nuestra fe cristiana. A su vez, el amor al otro, al prójimo y a toda otra vida, está en el corazón de nuestro llamado como discípulos de Cristo. Jesús confirmó en varias ocasiones el doble mandamiento del amor como la esencia de la Biblia hebrea y del pacto con Dios. La crisis de la vida a la que nos enfrentamos nos está enseñando que debemos incluir no solo al prójimo, al otro y al enemigo, sino a todas las demás formas de vida.

Permítanme profundizar en esta afirmación de amor en el corazón de la fe cristiana, analizando el tema de la undécima asamblea del CMI 2021 en Karlsruhe / Alemania: "El amor de Cristo mueve al mundo hacia la reconciliación y la unidad". Este tema de nuestra próxima asamblea alude al texto de 2 Cor 5. Allí, San Pablo incluso dice: “El amor de Cristo nos obliga, porque sabemos que uno ha muerto por todos; por eso todos han muerto. Y murió por todos. Para que los que viven no vivan más por sí mismos, sino por el que murió y fue criado por ellos ... De modo que somos embajadores de Cristo, ya que Dios está haciendo su llamamiento a través de nosotros, los suplicamos en nombre de Cristo. , reconciliarse con Dios ". (vv.14, 20)

El tema de la asamblea provoca la pregunta: ¿Cómo se conectan realmente la justicia, la reconciliación, la unidad y el amor en el corazón de nuestra fe en Jesucristo? Los autores bíblicos lucharon por ver el significado más profundo de la muerte y resurrección de Jesucristo. Hubo referencias a prácticas legales, forenses y particularmente a tradiciones de culto. Muchos modelos de experiencia humana y estructuras para la reconciliación son relevantes para describir el misterio de nuestra fe y la unidad dada en Cristo.

Una de esas experiencias que aprendí en una visita a Samoa, en el Pacífico. Allí, si se hizo algo ilícito, la familia del perpetrador se sentó afuera de la casa de la familia de la víctima expresando su vergüenza y culpa. Se quedarían allí sentados hasta que la víctima y la familia estuvieran listos para salir y extender sus manos hacia los demás. La venganza destruiría a todos. La unidad en la isla podría ser restaurada, sin encubrir el pecado cometido.

Que hay diferentes modelos para expresar lo que el amor de Jesucristo significó en un momento dado, es el caso también en 2. Corintios 5. Pablo, con sus raíces judías, y los lectores de la nueva comunidad establecida en el Corinto multicultural, pertenecen juntos en una "nueva creación". Entonces es apropiado concluir: "Pero todo esto es de Dios" (v 18.) Esta es la conclusión en todas estas reflexiones e imágenes en el Nuevo Testamento. Es Dios el creador, el salvador, el dador de vida en acción. Siempre estamos celebrando la vida como un regalo de Dios que debe ser apreciado, sostenido y cuidado y eso incluye al otro. El llamado de amor de Jesús es un llamado a amar todo lo que ama.

Otro mensaje claro en el texto de 2 Cor 5, que informa también el tema de nuestra próxima asamblea, es el siguiente: es una motivación, una actitud, lo que importa, que incluso nos obliga: el amor de Cristo por nosotros, por todos . Cambia nuestra relación con Dios, y por lo tanto con todos los demás. Esto se trata de la actitud de Dios hacia nosotros y nuestras actitudes mutuas. Dios ha reconciliado el mundo con Dios en Cristo. Esta es una actitud que estamos llamados a mostrar al mundo, a cualquier persona en el mundo. Es una actitud de amor que busca la transformación del amor, la nueva creación, moldeada a imagen de Jesucristo. No estamos ignorando la realidad del pecado, pero estamos descubriendo que Dios puede lidiar con el pecado de una manera que no podríamos, en Jesucristo.

Muchas iglesias luchan con sus roles, y muchos líderes en iglesias y en el movimiento ecuménico luchan con sus roles personales, profesionales y eclesiales como pacificadores y "embajadores de la reconciliación". ¿Por qué no podemos centrarnos en los temas importantes? ¿Por qué estamos aquí, como iglesias en una comunidad, en un mundo amenazado por el cambio climático, por la división y fragmentación basada en la injusticia económica, por la escalada de violencia y por la deconstrucción de democracias abiertas y representativas?

Es hora de volver a lo básico y, en el futuro, mostrar cuáles son realmente los conceptos básicos. Es por eso que es hora de decir, de una manera crítica para nosotros mismos: ¿el amor de Cristo nos conmueve? Y, aún más: de manera afirmativa: deje que el amor de Cristo nos conmueva. Para que podamos contribuir a implementar la declaración de fe como una contribución a un mundo mejor, amado por Dios: el amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y la unidad.

Lo que decimos acerca de Dios en la teología cristiana, en el testimonio cristiano o a través de nuestra vida cristiana, de alguna manera se define por cómo entendemos lo que significa Cristo. Ser iglesia hoy requiere una reflexión renovada y una orientación renovada hacia el mundo creado por Dios, surgiendo de nuestra confesión de Jesús como Cristo. En un momento en que las amenazas al mundo creado como el lugar para vivir como seres humanos y otras criaturas nos desafían cada vez más urgentemente, debemos preguntarnos qué significa la encarnación de Cristo. ¿Podemos responder al amor de Cristo sin amar la creación, este mundo, herido y amenazado por el pecado? No hay forma de hablar sobre el mensaje de Dios encarnado en Jesús que a través de las palabras y los actos interpretados como signos de amor.

Las relaciones de amor que se expresan en la fe en Jesús como una de las tres personas en Dios, define todo lo que podemos decir y se aplica a las relaciones que estamos experimentando y tratando de desarrollar como unidad visible en la iglesia. Esto se expresa de muchas maneras en el texto de Juan 17, donde a menudo se encuentra la motivación para el movimiento ecuménico moderno. Ser uno como seguidores de Jesús es reflejar las relaciones entre Jesús y el Padre a quien se dirige su oración. La expresión "tal como" (usted, Padre y yo somos uno) es la clave para comprender el significado del notable Discurso de despedida de Jesús, que también se convirtió en la definición de las nuevas y duraderas relaciones con Dios a través de Jesucristo. Esta es la clave de nuestra relación unos con otros como seres humanos y con todo lo que Dios ha creado. Porque así como Dios ama al mundo,

4. Amor y conversión hacia la vida.

La reforma fue sobre una comprensión renovada de la fe y la vida cristiana, basada en los estudios de las fuentes de nuestra fe y una conversión hacia la gracia de Dios como un don y una nueva plataforma en la que podemos servir a otros en nuestro mundo. La gracia está enraizada en el amor dado incondicionalmente y por sacrificio. "Dios, en tu gracia, transforma el mundo" fue el tema de la novena asamblea del CMI 2006 en Porto Alegre / Brasil. Este tema abrió el horizonte de la justificación por gracia más allá de los seres humanos en una dimensión ecológica más amplia.

Descubrimos tal ensanchamiento del horizonte ya en Romanos 8 donde el Apóstol Pablo escribe (vv. 19-23): “Porque la creación espera con ansia ansiosa la revelación de los hijos de Dios; porque la creación fue sometida a futilidad, no por su propia voluntad sino por la voluntad de quien la sometió, con la esperanza de que la creación misma sea liberada de su esclavitud para descomponerse y obtenga la libertad de la gloria de los niños de Dios. Sabemos que toda la creación ha estado gimiendo de dolores de parto hasta ahora; y no solo la creación, sino que nosotros mismos, que tenemos los primeros frutos del Espíritu, gemimos internamente mientras esperamos la adopción, la redención de nuestros cuerpos ".

La justificación por gracia a menudo se entendía solo en términos individuales. Hoy enfrentamos realidades del pecado y consecuencias del pecado que requieren la conversión no solo de los individuos, sino también de las sociedades como tales. La gracia abre la posibilidad de conversión y transformación hacia la vida. Las iglesias que están listas para participar en una reforma ecológica pueden señalar un descubrimiento tan nuevo del poder de la gracia y la realidad transformada que produce. Se libera de las ataduras del miedo y la esclavitud del paradigma de desarrollo orientado al crecimiento de nuestros tiempos.

La gracia abre el camino al cambio. En el poder de la gracia, podemos hacer lo correcto y lo que se necesita. Respondiendo a la gracia de Dios, estamos llamados a asumir nuestras responsabilidades comunes para la vida. Dios nos libera para practicar el amor por el otro y toda la vida, no para agradar a Dios a través de buenas obras, sino porque nuestra vida juntos en este mundo necesita amor. Amor en la práctica.

La conversión hacia la vida nos mueve al amor en acción con y para nuestros semejantes y, permítanme agregar aquí, con las generaciones futuras. Ya expliqué por qué teníamos que ampliar la comprensión del doble mandamiento del amor, incluida otra vida perteneciente al "parentesco" de Dios el creador, que también se reconciliará con Dios al final de todos los tiempos. Otra tarea que todavía nos espera de muchas maneras es ampliar el horizonte temporal que estamos considerando para nuestras acciones, incluidos los derechos de las generaciones futuras. Debemos comenzar con los derechos de nuestros hijos y nietos. ¿Quién puede decir que no debemos amarlos? Pero nuestros niveles de consumo continúan superando con creces todos los límites de sostenibilidad y ponen en riesgo el futuro de sus vidas.

La crisis múltiple de la vida requiere que veamos y enfaticemos las interconexiones entre el amor de Cristo y la unidad de la humanidad, de toda la creación y de la iglesia. El amor de Cristo nos obliga, como se dice en 2 Corintios 5, a recibir y aprovechar la oportunidad de la vida en comunión, avanzando juntos hacia la reconciliación y la unidad, convirtiéndonos en uno en Cristo. La declaración de unidad de la 10ª Asamblea del CMI, en 2013 en Busan, Corea, declaró (párrafo 13):

“La unidad de la Iglesia, la unidad de la comunidad humana y la unidad de toda la creación están interconectadas. Cristo, que nos hace uno, nos llama a vivir en justicia y paz y nos impulsa a trabajar juntos por la justicia y la paz en el mundo de Dios. El plan de Dios que se nos dio a conocer en Cristo es, en la plenitud de los tiempos, reunir todas las cosas en Cristo, 'cosas en el cielo y cosas en la tierra' (Efesios 1: 9-10) ".

La reforma ecológica del cristianismo requiere un proceso bidireccional: la crítica ecológica del cristianismo y la crítica cristiana de la destrucción ecológica. Uno no es completo y convincente sin el otro. La reflexión sobre la ecoteología debe continuar e incluso intensificarse en un momento en que los científicos comienzan a hablar de nuestro tiempo como "antropoceno", un nuevo estrato geológico que muestra las huellas y la influencia destructiva de la civilización humana. La ética de la justicia, la paz y la sostenibilidad deben converger e informar la transformación de las iglesias y la sociedad que se necesita.

5. Con valor y esperanza: elige el amor por la vida en los kairos actuales

Es absolutamente urgente para aquellos que dan forma al discurso moral sobre valores sostenibles para la tierra como nuestro hogar común y la familia humana, aprovechar las oportunidades que tenemos y hacer cada vez más lo que sirve al futuro de nuestro planeta. El discurso moral debe centrarse en cómo tomar decisiones sobre la base de toda la vida basada en los principios de sostenibilidad y justicia. Este no es el momento de hacer que los países ricos sean más sostenibles y de cargar a los países y comunidades pobres con los problemas y las soluciones del pasado que no les sirven. Necesitamos nuevas soluciones que beneficien a todas las personas y especialmente a los más vulnerables.

Necesitamos avanzar, reconociendo las premisas fundamentales de la justicia climática tanto en una perspectiva norte-sur, como también en una perspectiva intergeneracional. Además, existe la necesidad de una reevaluación constante de acuerdo con las realidades cambiantes del acceso a energía renovable barata y de acuerdo con el impulso del cambio. Para actualizar el nuevo futuro que es posible, los acuerdos internacionales deben proporcionar incentivos a la inversión en países pobres, o en países que tienen enormes necesidades de energía debido al tamaño de su población.

La Iglesia se entiende a sí misma como global, universal, o "católica". Esto es en tiempo real y en una perspectiva histórica. No solo podemos pensar en ser iglesia en el mundo solo como un problema sobre nosotros mismos, sino también sobre aquellos que estuvieron aquí antes que nosotros, sino también sobre aquellos que vinieron después de nosotros.

Tenemos motivos de esperanza porque los cambios ya están ocurriendo. Muchos están cambiando sus prioridades y sus estilos de vida para proteger la tierra. Muchos están con nosotros, física o simbólicamente, en una peregrinación de justicia climática y paz. Incluso en los sectores financiero y empresarial, cada vez más personas están cambiando sus inversiones y prácticas. Se están volcando hacia la descarbonización, la energía renovable y los nuevos métodos de producción y transporte. ¡Y por último, pero no menos importante, desde la publicación de la encíclica papal Laudato Si' podemos celebrar un terreno común sobre el cuidado de la creación entre todas las principales iglesias y tradiciones cristianas!

Creemos que tenemos el potencial de hacer lo que es solo para los pobres, aquellos que contribuyen menos a las emisiones pero que sufren más. Creemos que Dios, el Creador, nos ha dado esta responsabilidad, pero también la capacidad de cambiar. Dije en otra ocasión que estamos avanzando en esta dirección porque tenemos esperanza.

Tenemos razones para esperar.

Tenemos derecho a la esperanza.

De hecho: tenemos la oportunidad y la oportunidad de elegir la vida en este momento kairótico y de cuidar con amor nuestro hogar común.

Porque creemos que es cierto que el amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y la unidad.

FUENTE






viernes, 14 de febrero de 2020

CURSOS DE VERANO EN ARGENTINA


Abierta la inscripción para los Cursos de Verano en Buenos Aires del Servicio para el Diálogo (SEDIA). 

El Servicio para el Diálogo intercristiano e interreligioso (SEDIA) anuncia que está abierta la inscripción para participar de los Cursos intensivos de Verano 2020, que se desarrollarán bajo los formatos Presencial (en la ciudad de Buenos Aires) y Virtual (a través de Internet). 


El curso de formación interreligiosa será el XVIII Curso Intensivo de Formación al Diálogo: «Pro Dialogo inter Religiones fovendam. El impacto del Diálogo Interreligioso en las teologías y las tradiciones religiosas contemporáneas», con una importante introducción y actualización teológica-pastoral sobre la incidencia del Diálogo en todos los niveles. 

Forma presencial:

Del 17 al 21 de febrero de 2020
Horario: De 17'00 a 20'00 horas
Lugar: Parroquia "Ntra. Sra. de Guadalupe" calle Paraguay 3901, Buenos Aires, (Argentina)

Forma virtual: 

Se realizará del del 17 de febrero al 8 de marzo de 2020 (durante 3 semanas a través de un entorno virtual). 


Los cursos de formación bíblica será el VI Cursos Intensivos de Formación Bíblica, cuyas temáticas serán: 

· «¿Es antijudío el Nuevo Testamento? Estudios neotestamentarios para el diálogo judeo-cristiano» (6 semanas). 

· «”Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5). Crisis y esperanza de la fe cristiana en la literatura apocalíptica» (6 semanas). 

Ambos cursos, en forma virtual, se realizarán del del 17 de febrero al 29 de marzo de 2020 (durante 6 semanas a través de un entorno virtual). 


Ambos cursos están destinados a Directores y miembros de Comisiones Diocesanas de Ecumenismo y Diálogo, Catequistas y profesores de religión, integrantes de Grupos Misioneros, Funcionarios públicos (en especial los relacionados al área de Cultos municipales, provinciales y/o nacionales), Agentes de Pastoral Bíblica y Animadores de comunidades interesados en conocer y profundizar en el camino del discernimiento pastoral sobre estos temas. 

Las clases presenciales serán expositivas, con lectura de textos originales, que ayudarán a la comprensión de los distintos temas. También se verán los videos alusivos al tema, se realizarán visitas a diversas comunidades cristianas. En la modalidad E-Learning, habrá apoyo de tutores permanente, multimedia, y un webinario con un especialista internacional en el tema. 


Para inscripciones y/o mayores informaciones: 

Tel: (011) 4682-8824 ó (15) 5972-7003 






jueves, 13 de febrero de 2020

VII JORNADAS DE TEOLOGÍA «JOSÉ GRAU»


EL CRISTIANO Y EL MUNDO 

I. CRISTIANISMO Y CULTURA 
II. LA VIDA CRISTIANA EN EL MUNDO 
III. LAS RESPONSABILIDADES CIVICAS DEL CRISTIANO 

VII JORNADAS DE TEOLOGÍA «JOSÉ GRAU» 
Conferencias de Reflexión Bíblica sobre el tema 
«EL CRISTIANO Y EL MUNDO» 
27 y 28 de Febrero de 2020 a las 19:00 h. 

A cargo del profesor José de Segovia, Licenciado en Teología (Holanda e Inglaterra) y Periodismo (Madrid). Pastor, Profesor de Teología y autor de varios libros. 

Si bien el mundo es creación de Dios en la Biblia y objeto de su amor, en el lenguaje evangélico suele tener el sentido de Juan de oposición al creyente y alejamiento de la fe. En esa tensión bíblica entre la separación y la identificación, la iglesia ha tendido muchas veces a separarse de la realidad del mundo en que vivimos. 

A José Grau le preocupaba mucho esa mentalidad de capilla. Y todo su esfuerzo fue enfrentar al cristianismo con las preguntas y desafíos que plantea la sociedad en que vivimos. No aislarnos, sino estar en este mundo, aunque no seamos de él, sino del Señor que no ha renunciado a su soberanía sobre la Creación. 

Para tratar este tema en homenaje a Grau, hemos escogidos los tres aspectos que él resaltó en la publicación del libro de Hans Bürki, El cristiano y el mundo. Primero, el tema de la cultura desde la Revelación y la fe, ante la Creación y la Caída, para enfrentarse a la realidad secular de la Europa en que vivimos. Segundo, la vida cristiana desde la teología del Reino, ante una sociedad que nos sabemos si tiene redención o reforma posible. Y en tercer lugar, por último, la responsabilidad cívica ante el dilema entre evangelización y socialización, la política, el hambre, la guerra y la paz. 

Organiza: CENTRO EVANGÉLICO DE ESTUDIOS BÍBLICOS 

«EL CRISTIANO Y EL MUNDO» 

Programa:

JUEVES, 27 DE FEBRERO 

19’00 horas a 20'30 horas 
«Cristianismo y cultura» 

20’45 horas a 21'30 horas
«La vida cristiana en el mundo» (Primera parte) 

VIERNES, 28 DE FEBRERO

19’00 horas a 19'45 horas 
«La vida cristiana en el mundo» (Segunda parte) 

20'00 horas a 21'30 horas 
«Las responsabilidades cívicas del cristiano» 

Lugar: 

Iglesia Evangélica de Hostafrancs
Calle Rector Triadó, 30
Barcelona 

Dr. José Grau 

Graduado en Teología por la Escuela Evangélica de Teología (FIEIDE). Fundador y Director de Ediciones Evangélicas Europeas. EEE. (1958-2002) Doctor Honoris Causa en Teología por la Faculté Libre de Théologie Reformée d’Aix-en-Provence (2010). Fundador, Profesor y Presidente del CEEB (1996-2003). Presidente de la AEE (1972-1973) y Presidente de la Comisión de Teología Profesor en IBSTE, Vicepresidente de Unión Bíblica y Redactor de las Notas Diarias, Consejero de GBU, … Autor de más de 40 libros entre los que podemos destacar como clásicos de nuestra literatura evangélica Concilios (Catolicismo Romano, 2 vols.) El Fundamento Apostólico, Introducción a la Teología, Una respuesta evangélica, Escatología (Final de los tiempos), Las profecías de Daniel, Estudios sobre Apocalipsis, ¿Por qué, Señor, por qué? (El mensaje de Habacuc) El más inspirado cántico de amor (Cantar de los Cantares), Eclesiástés, La Ira de Dios (El mensaje de Nahum). Conferenciante en Congresos nacionales e internacionales y reconocido expositor bíblico.