Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

jueves, 2 de febrero de 2017

MADRID 2017 IMÁGENES DE UNIDAD

IMÁGENES QUE HABLAN DE UNIDAD



MADRID

Con gran éxito de participantes, de actos, de situaciones y de emociones se celebró como en tantos otros lugares del hemisferio norte en Madrid, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Fue organizada por un comité inter-confesional, con representantes de las distintas confesiones cristianas presentes en Madrid (anglicanos, evangélicos, protestantes, católicos-romanos y ortodoxos). Como testimonio de lo vivido quedan para el recuerdo este ramillete de fotografías, no son todas, tampoco una selección, son unas cuantas imágenes que aunque no tienen pié de foto no son mudas, no lo son porque no pueden serlo, porque hablan por si solas y ¡cómo hablan! con el idioma del Espíritu.


MIÉRCOLES 18

Apertura de la Semana en la Comunidad Luterana de la Friedenskirche (Iglesia de la Paz). Acoge la Iglesia Evangélica de Habla Alemana de Madrid. Preside su pastor, el Rvdo. Simon Wolfgang Döbrich. Predica el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. 










JUEVES 19

Capilla del Seminario Conciliar. Vísperas Solemnes (rito católico). Acoge la Iglesia Católica-Romana. Predica el pastor Ricardo Moraleja Ortega, de la Iglesia Evangélica Española (IEE). 







SÁBADO 21 

Celebración Ecuménica de Jóvenes. Acoge la Parroquia católica de San Germán. 
















DOMINGO 22 

Encuentro Ecuménico de Coros.  Acoge la Parroquia católica Ntra. Sra. de las Delicias. Participación de coros procedentes de diversas confesiones cristianas de Madrid. 















LUNES 23 

Iglesia Evangélica del Salvador.  Acoge la Iglesia Evangélica Española (IEE). Preside la pastora Esther Ruiz Poveda, presidenta del Presbiterio de la IEE de Madrid- Extremadura. Predica un monje de la Iglesia Ortodoxa.











MARTES 24

Iglesia Catedral de los Santos Andrés y Demetrio. Acoge la Iglesia Ortodoxa Griega. Patriarcado de Constantinopla. Preside el Excmo. y Rvdmo. Sr. Policarpo, Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Predica el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos López Lozano, obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE – Comunión Anglicana). 













MIÉRCOLES 25 


Catedral Santa María la Real de la Almudena. Clausura de la SOUC. Acoge la archidiócesis de Madrid de la Iglesia Católica-Romana. Preside el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid Carlos Osoro Sierra. Predica el Rvdo. Simon Wolfgang Döbrich, pastor de la Iglesia Evangélica de Habla Alemana de Madrid.























Además del programa oficial en muchas parroquias de Madrid también hay celebraciones, encuentros y oraciones ecuménicas con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Como ejemplo la parroquia de la Santa Trinidad






CENA

Habrá un día que todos los cristianos podremos compartir la misma mesa y celebrar de Cena del Señor. Invitados por D. Carlos Osoro, Cardenal Arzobispo de Madrid, pudieron compartir mesa y cena muchos representantes de distintas iglesias y confesiones cristianas. Como dice el profesor Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA, "Si miramos con los ojos de Dios a las personas de otras confesiones, entonces cambia todo, absolutamente todo". Sirvan pues estas imágenes para aprender a mirarnos con los ojos de Dios. 
































miércoles, 1 de febrero de 2017

ECUMENISMO, ORACIÓN Y AMOR

“El ecumenismo es, en primer lugar, una cuestión de oración y de caridad”

La teóloga Jutta Burggraf afirma que el ecumenismo no es sólo una cuestión de doctrina teológica ni de colaboración pastoral, sino en primer lugar de oración y de caridad

Jutta Burggraf es profesora de Teología Sistemática y de Ecumenismo en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y es autora de «Conocerse y comprenderse. Una introducción al ecumenismo», Madrid 2003, 2ª ed. 2003 y del folleto: «Ecumenismo: ¿Qué es? ¿Cómo se vive?», Madrid 2006.

¿Por qué es necesaria, la semana de oración para la unidad?

Durante el octavario, los cristianos católicos, ortodoxos y protestantes de todas las denominaciones -esparcidos por el mundo entero- están invitados a rezar juntos por su unidad. Lo expresó claramente el lema del Octavario oara la Unidad de los Cristianos del año 2008: «No ceséis de orar».

La Semana se celebra del 18 al 25 de enero, día en que la Iglesia conmemora la conversión de San Pablo. La fecha es significativa: nos recuerda que no podemos acercarnos unos a otros sin una profunda conversión interior, sin buscar cada uno vivir en intimidad con Cristo. Es en Él donde nos uniremos algún día.

"LA ESPERADA UNIDAD NO SERÁ UN PRODUCTO DE NUESTRAS FUERZAS, SINO «UN DON QUE VIENE DE LO ALTO». SU VERDADERO PROTAGONISTA ES EL ESPÍRITU SANTO"

La esperada unidad no será un producto de nuestras fuerzas, sino «un don que viene de lo alto». Su verdadero protagonista es el Espíritu Santo, quien nos conduce, por los caminos que quiere, hacia la madurez cristiana.

En la oración encontramos sobre todo a Dios, pero de manera especial también a los demás. Cuando rezo por alguien, le veo a través de otros ojos, ya no con aquellos llenos de sospecha o de ánimo de control, sino con los ojos de Dios. De esta manera, puedo descubrir lo bueno en cada persona, en cada planteamiento. Dejo aparte mis prejuicios y comienzo a sentir simpatía por el otro.

Rezar significa, purificar el propio corazón, para que el otro verdaderamente pueda tener sitio dentro de él. Si tengo prejuicios o recelos, cualquiera que entre en ese recinto recibirá un golpe rudo. Tenemos que crear un lugar para los demás en nuestro interior. Tenemos que ofrecerles nuestro corazón como lugar hospitalario, donde puedan encontrar mucho respeto y comprensión.

Si conseguimos esto, será más auténtico el diálogo. A veces, creemos poder disimular fácilmente nuestros sentimientos y pensamientos negativos. Tratamos de guardar las apariencias, y luego nos asombramos que los demás desconfíen de nosotros. La razón es muy sencilla: los demás suelen percibir con gran nitidez lo que pasa en nuestro interior. Notan si los aceptamos o los rechazamos, y actúan en consecuencia. Así vemos la importancia de empezar por nosotros mismos en la búsqueda de la unidad.

Se insiste mucho en el llamado «ecumenismo espiritual»...

Con razón, porque el ecumenismo no es, en primer lugar, una cuestión de doctrina teológica ni de colaboración pastoral, sino de oración y de caridad. Así como la falta de amor engendra desuniones, la «santidad de vida» puede considerarse como el «alma» o motor de todo el movimiento ecuménico.

Es significativo que Juan Pablo II haya invitado repetidas veces a una purificación de la memoria a todas las personas y asociaciones. Sabemos bien que la memoria no es sólo una facultad relativa al pasado; por el contrario, influye profundamente en el presente. Lo que recordamos afecta, con frecuencia, a nuestras relaciones con los demás. Si una herida del pasado queda en la memoria, esta herida puede llevar a una persona a encerrarse en sí misma; puede traducirse en una cierta resistencia a encontrarse de una manera serena entre los demás, y puede dificultar o incluso impedir una amistad.

Teniendo esto en cuenta, Benedicto XVI dió ejemplos elocuentes: cuando, por ejemplo, a causa de su famosa conferencia de Ratisbona había llegado a ser la víctima de una campaña organizada por algunos adversarios de la Iglesia, no culpó a nadie; es más, sobrepasó las reglas de la mera justicia y pidió perdón a los musulmanes por las palabras que podrían haberles herido.

Podemos estar seguros de que una persona contribuye más a la unidad de la Iglesia cuando procura transmitir el amor de Dios a los demás, que cuando se dedica a los diálogos teológicos más eruditos con un corazón frío.

El Papa está demostrando continuamente su compromiso ecuménico. ¿Advierte un celo análogo, entre los católicos en general?

Ya Benedicto XVI señaló, desde el comienzo de su pontificado, que estaba dispuesto a «trabajar sin ahorrar energías en la reconstitución de la unidad plena y visible de todos los seguidores de Cristo».

Realizó una gran labor ecuménica, hecha no sólo de palabras, sino, sobre todo, de gestos fraternos. Así, por ejemplo, ha donado una considerable cantidad de dinero al patriarcado de Moscú para la reconstrucción de la catedral de la Trinidad en San Petersburgo.

Y, a pesar de las dificultades, que se experimentan actualmente entre anglicanos y católicos por cuestiones de carácter teológico y ético, ha firmado, hace algo más de un año, una animante declaración conjunta con el primado de la Comunión anglicana.

Los católicos están cada vez más familiarizados con el reto que supone la unidad de todos los cristianos. Comprenden mejor que antes lo que afirmaba el Cardenal Walter Kasper: “El ecumenismo no es una elección opcional, sino un deber sagrado”. Así, muchos participaron en la “Asamblea ecuménica europea”, celebrada en septiembre del año pasado en Sibiu-Hermannstadt (Rumanía), y juntamente con los diálogos oficiales, tuvieron lugar grandes encuentros de los nuevos movimientos que se dedican a la labor ecuménica, por ejemplo en Stuttgart en 2004 y en 2007.

A la vez, se dan cuenta -y el Papa insiste también en esto- de que el diálogo tiene distintos niveles o «círculos». Tiene que comenzar antes, en la «propia casa», entre los mismos católicos, que tienen que conocerse para entenderse bien. No debemos excluir de nuestro interés y cariño a las personas de otras comunidades católicas. Hay mucha variedad en nuestra Iglesia.

Asimismo, los católicos tienen una viva conciencia de que el diálogo va más allá del ecumenismo. Se dirige también a los seguidores de otras religiones y al mundo secularizado. Allí nos espera una inmensa tarea, que sólo podemos afrontar si estamos unidos: con Dios, entre nosotros los católicos y con todos los cristianos.